Continuación de Despedida.

Fandom: Finding Nemo/ Finding Dory

Advertencias: Cosas muy cursis, leve Ooc, uso de OCs

Together

¿Cómo olvidar el día que la conoció? ¿Cómo olvidar cuando notó sus sentimientos por ella? ¿Cómo olvidar cuando comenzaron a salir? ¿Cómo olvidar cuando decidieron casarse? Habían vivido tantas cosas inolvidables, habían estado juntos mucho tiempo. La había amado más que a nada en la vida y juntos estaban por tener una familia.

Creía que vivirían juntos para toda la vida, pero las cosas no podían salir siempre como quería. Así como recordaba todos los momentos felices, también recordaba el más trágico de todos: el día que regresaban a casa, discutiendo el nombre de su futuro bebé, cuando aquel asesino apareció y se llevó la vida de su amada Coral.

Cuidar a su pequeño Nemo fue lo único que pudo regresarle la felicidad tras perder a su esposa. Claro que su nacimiento prematuro le costó la perdida de una de sus manitos, sin embargo, el niño crecía enérgico y sin ninguna otra clase de problemas; pero no le impidió actuar sobreprotector y su actitud causó la rebeldía de su hijo por un corto de periodo de tiempo.

Marlín abrió los ojos a mitad de la noche, topándose con el techo de su habitación. Hacía mucho tiempo que no soñaba con la muerte de Coral, por un momento creyó que finalmente había desterrado ese recuerdo a un rincón de su mente, si tan solo pudiera olvidarlo del mismo modo que Dory olvidaba las cosas.

Dory

Pensar en la mujer de hebras azuladas le provocó aquel dolor en el pecho una vez más. Cierto, las cosas no estaban muy bien en su lado sentimental, quizás por eso había soñado con su difunta esposa. Tomó asiento en la cama y dejó salir un suspiro, todo volvía a su cabeza causándole jaqueca.

—Papá…—la voz de su hijo le tomó por sorpresa, este se asomaba por la apertura de su habitación, parecía preocupado—¿Estas llorando? —aquella pregunta le desconcertó. Se llevó una mano a los ojos, era difícil darse cuenta de las lágrimas cuando se vive bajo el agua.

—No, estoy bien, solo fue un mal sueño —respondió tratando de no preocuparle.

—Te escuché llorar —insistió el niño antes de acercarse a su cama para subirse—¿Qué tienes? —Preguntó sentándose junto a su padre. Marlín le miró un momento antes de acariciar sus anaranjados cabellos con suavidad—Has estado extraño desde que supiste que Dory y Hank estaban saliendo, ¿eso te preocupa?

—A veces me preocupa lo perceptivo que puedes ser —sonrió un poco, no había modo de que pudiera ocultárselo a su hijo—. Tienes razón, yo estoy confundido, muchas cosas dan vueltas en mi cabeza —cerró sus ojos por un momento, meditando que palabras podría usar para explicarle a un niño de solo nueve años lo que sucedía—. Pensé que estaba feliz por Dory, pero ahora siento mucha tristeza y no debería, es muy egoísta ¿no lo crees?

—Papá, ¿estás enamorado de Dory?

La pregunta tan directa del niño le tomó aun más por sorpresa. Esa pregunta que quería evitar de forma constante, pero que cuya respuesta conocía perfectamente. Si, estaba enamorado de ella e incluso se lo había hecho saber, la había besado y ella le había correspondido. Pero lo más probable es que Dory ya lo hubiese olvidado y era mejor así, porque él debía cuidar de Nemo y ella estaría mejor al lado de aquel gruñón pelirrojo, después de todo, solo ella sacaba lo mejor de él.

—Sí, lo estoy —contestó, atrayendo a Nemo contra si para abrazarle; el niño correspondió a su abrazo.

Para Charlie y Jenny su hija actuaba de forma más distraída de lo usual desde hacía varios días. Incluso podrían asegurar que se notaba distante y triste. Destiny también lo había notado y había tratado de hablar con ella acerca de que podía estar sucediendo, pero al final la mujer de hebras azules con mechones amarillos acaba divagando y no contestaba a lo que quería saber.

—Ya lo intenté todo, no importa como se lo pregunte, no me contesta —la de hebras índigo soltó un suspiro en resignación—. Siento que he fracasado como amiga…

—No digas eso, tal vez ni ella misma sabe que tiene —las palabras de Bailey no le hicieron sentir precisamente mejor, así que le dedicó su mejor mirada de reprobación—. Me refiero a que quizás no lo recuerde, pero aun puede sentirlo, ¿entiendes?

—Sí, lo entiendo, y tal vez tienes razón…

Ambos se fijaron en su amiga, quien permanecía a varios metros de ellos, sentada en un muro mientras contemplaba parte del arrecife que rodeaba el mundo en el cual vivían. El agua que iba y venía por el nado de los peces mecía su larga cabellera azul, que a pesar de mantener sujeta en una coleta, dejaba sueltos varios mechones alrededor de su rostro. Un suspiro salió de sus labios, parecía divagar, pero la verdad era que se aferraba fuertemente a un recuerdo, porque no deseaba olvidarlo.

—Niña —esta vez fue el mismo Hank quien decidió sacarla de su ensimismamiento—¿Quieres decir de una vez que sucede contigo? Creo que ya hay mucha gente preocupada y eso empieza a ser fastidioso…

—¿Qué sucede de qué? —Preguntó sin entender a que se refería, desorientada como la mayor parte del tiempo. La profunda mirada que le dedicó el pelirrojo le obligó a pensar y fue capaz de dar con la respuesta—Ah, eso…—se quedó callada, pensando lo que diría mientras mecía un poco sus piernas—No estoy segura, hay algo que me causa tristeza, algo que no quiero olvidar, pero siento como si debiera hacerlo para no lastimar a otros…

—¿Crees haber hecho algo malo? —preguntó directamente a lo que la mujer asintió—¿Por qué no me dices? No quisiera tener que adivinar…

Dory se lo pensó un poco, no sabía cómo debía decir eso, aunque una parte de sí le indicaba que debía hablarlo con Hank, pero ya no recordaba bien porque.

—Hubo algo que me hizo muy feliz, pero al mismo tiempo me entristeció mucho —comenzó a explicar, manteniendo la mirada en sus rodillas—, no he querido olvidarlo, pero creo que como deseo tanto recordarlo, acabo olvidando otras cosas. Si tan solo ese alguien estuviera, seguro no tendría que esforzarme tanto en recordar…

—¿Ese alguien? ¿Estás hablando de Marlín?

Escuchar el nombre del hombre de cabellos naranjas pareció traer consigo una marejada de recuerdos a su mente, técnicamente todo lo que había olvidado los últimos días regresó. Comenzó a gimotear para desespero y preocupación de Hank, ahora podía hacerse una idea.

—¿Ustedes pelearon o algo? —Preguntó, pero Dory negó con la cabeza aun entre gimoteos—¿Sucedió algo malo con él?

—Lo extraño mucho, siento que sin él no puedo recordar bien lo que sucede, ahora todo se me olvida igual que antes y no quiero, creí que estaba mejorando, pero era porque él estaba conmigo —hablaba entre sollozos, sintiendo como el pelirrojo apoyaba una mano en su cabeza.

—A ver niña, necesito que seas muy sincera conmigo: ¿Qué sientes realmente por ese hombre? No te culparé por nada, sea cual sea tu respuesta.

Dory le miró con cierta sorpresa y por primera vez en días, no podía olvidar que conversación estaba manteniendo, sabía bien que era sobre sus sentimientos por la persona con la cual había recorrido el océano, no una, sino dos veces. En esos dos viajes fue capaz de vivir toda clase de experiencias y conocer emociones que no sabía podía sentir con una persona.

Destiny le había dicho que Hank parecía muy importante para ella y que no hacían una mala pareja, sus padres y Bailey también le habían apoyado en eso y quizás como ellos creían eso, a veces ella también lo creía. Y si, Hank era muy importante en su vida, pero la verdad era que nunca existió tal relación más allá de una bella amistad. Él era su mejor amigo y nada más, los demás asumieron que tenían algo y ella lo creía a veces.

—Creo que es amor…—contestó finalmente, con un tono inocente que le recordó a Hank porque le parecía una niña. El hombre suspiró y acarició su cabeza con suavidad, ya veía venir esa respuesta y al notar ese brillo en sus ojos, supo que era cierto.

—Te creo ¿y sabes qué? No es a mí a quien debes decírselo, es a él…—sonrió un poco.

Hank quería mucho a Dory, le tenía un cariño muy especial, ese que se tiene por la persona que consideras tu mejor amiga, y ese cariño solo le incitaba a querer que ella fuese feliz y estaba muy seguro de que podría serlo con el padre de Nemo.

—Pero Hank, tengo miedo…

—Lo más importante aquí es que tú seas feliz ¿sí? —Sonrió un poco para animarla—Yo siempre voy a cuidar de ti, es una promesa, así que no tengas miedo, pase lo que pase, cuentas conmigo —sus palabras provocaron una gran sorpresa en la mujer de cabello azul.

—Hank…

—¿Y sabes una cosa? Ustedes están tan mal de la cabeza, que son tal para cual. Lo importante es que tú lo amas y deben estar juntos.

Dory sonrió por primera vez en días con genuina felicidad y abrazó al que siempre consideraría su mejor amigo con efusividad.

—Tienes razón, ¡Tienes razón! ¡Tengo que decírselo! —Exclamó, separándose del abrazo para irse corriendo por la pequeña ciudad submarina a la casa rodeada de anemonas—¡Tengo que decírselo! ¡Tengo que decírselo! ¡Tengo que decírselo! —Repetía una y otra vez para no olvidar lo que debía hacer.

—¡Dory! —Exclamaron sus padres y su mejor amiga al verle correr tan emocionada.

—¡Tengo que decírselo! —Gritó sonriente, impulsándose para nadar en lugar de correr.

—¿Decirle qué a quién? —Preguntó Jenny confundida.

—¡Tengo que decirle a Marlín que lo amo! —gritó antes de alejarse de ellos.

Los padres de la peliazul se miraron con sorpresa, de igual modo Destiny y Bailey. Ninguno era capaz de entender lo que estaba sucediendo, pero al notar la calmada sonrisa de Hank, comprendieron que todo estaría bien a partir de ahora.

Expresar tus sentimientos cuando se sufre de problemas de memoria puede ser bastante complicado, por no decir extenuante. Marlín no podía creer que Dory fuese capaz de recordar lo que pasó con ellos. Sintió sus mejillas enrojecer cuando la mujer hablaba tan tranquilamente sobre lo que aquel beso significó para ella, así como todos los momentos que habían vivido juntos. Ella podía recordarlo y eso le hacía feliz.

—A lo que quiero llegar, antes de que pueda olvidarlo, es que yo me siento muy feliz a tu lado, mi memoria es mejor contigo, me ayudaste a encontrar a mis padres y te hiciste parte de mi familia…—apretó sus labios, no quería divagar u olvidaría lo que tanto anhelaba decir—Y quiero que lo sigas siendo Marlín, ¿ya lo has sentido?

El nombrado se quedó callado, mirándole sorprendido y enternecido. Todos esos días no había dejado de pensar en lo que sentía por ella y ella le confirmaba que sentía lo mismo. Bajó la mirada un momento, llegó a pensar en Coral por un segundo y luego en su hijo, quien aquella noche le pidió que no se negara la oportunidad de ser feliz.

Seguro a mamá le gustaría y yo sería muy feliz si es con Dory, porque yo la quiero mucho papá…

—Sí, ya lo he sentido —contestó, sonriendo levemente, perdiéndose en aquella mirada rubí por unos segundos. Dory sonrió feliz por escuchar esa respuesta.

—Nunca había hecho esto antes, o al menos no que yo recuerde, pero quiero que sepas que yo te…

Pero Marlín decidió no dejarle hablar, porque seguro la escucharía divagar un poco antes de que le permitiera contestar algo. Por eso, decidió tomar su rostro con suavidad y posó sus labios en los de ella con delicadeza. Ella correspondió con gusto, sintiendo su corazón latir con fuerza.

Ambos aceptaban que permanecer al lado del otro era lo que más deseaban. El pasado debía quedarse atrás, porque juntos afrontarían el futuro.

—¡Primer día de escuela! ¡Primer día de escuela! ¡Arriba! ¡Despierta! —Exclamaban los miembros de la familia tratando de despertar a Marlín, pues este estaba muy negado a pasar por eso después de tanto tiempo.

—No quiero ir a la escuela…—murmuró adormilado aunque le costaba no despertarse al tener tantas personas encima.

—Papi ya despiértate —reprochaba una niña de siete años, cortos cabellos azulados con algunos mechones naranjas así como sus ojos—¡Papi se hará tarde!

—Marlín levántate —hablaba Dory, removiendo a su esposo hasta que finalmente logró levantarle—. Nemo me dijo que le prometimos a los gemelos llevarlos en su primer día…

—Es cierto, lo prometieron —dijo un niño exactamente igual a la otra pequeña, solo se diferenciaba por las pecas en sus mejillas aparte de su género.

—Ya voy, ya voy —Marlín bostezó, sintiendo cierto alivio cuando sus dos hijos más pequeños desistieron de aplastarle y corrieron a la cocina con su hermano mayor.

Sentir el beso de su esposa le ayudó a despertar de un todo para poder levantarse, cambiarse y finalmente ir a desayunar con su familia. El adolescente de ya diecisiete años le saludó al tiempo que servía el desayuno para sus hermanitos.

—Siento un extraño deja vu —comentó el mayor de los miembros de la familia una vez estuvo de pie en la entrada de su casa, recordando cuando se disponía a llevar a Nemo a su primer día de escuela a pesar de lo aterrado que estaba con la idea.

—Sí, pero esta vez no tendrás que cruzar todo el océano para ir por los gemelos —bromeó Nemo, dejando salir una risa al ver el nerviosismo en su padre.

—No digas eso hijo, por favor —suspiró con pesadez, ya no creía tener la fuerza para viajar de la misma manera—. Bien, vamos —sujetó la mano de su hija, pues el varón se sujetó de la mano de su madre.

—¿A dónde íbamos? —Preguntó Dory al verse fuera de su casa, aun había veces en las que su memoria le fallaba.

—¡La escuela mamá! —Exclamaron los gemelos entre risitas.

—¡Es cierto! ¡Su primer día de escuela! —exclamó emocionada para comenzar a emprender su camino a la escuela. Marlín suspiró de nuevo antes de sonreír y caminar junto a su familia.

Una vez estaban por llegar, los tres hijos de la pareja se adelantaron para desesperación de su padre, seguía siendo muy paranoico y sobreprotector después de todo, ¿y cómo no serlo? Blue y Sky se parecían demasiado a su hermano mayor en algunos aspectos.

—¡Tío Hank! ¡Tía Destiny! —Corrieron hacia ambos mencionados para abrazarlos con emoción.

—No me toquen, y no me llamen tío, a partir de hoy soy su maestro —les reprochó el pelirrojo. A pesar de sus palabras, le tenía mucho cariño a los gemelos.

—¿Dónde están mis nietos favoritos? —Preguntó Charlie y los dos niños fueron a abrazarle igual.

—¡Abuelo!

—Charlie no los alborotes, es su primer día —le regañó Jenny aunque ella también era muy feliz con sus nietos cerca.

—Hoy aprenderán sobre eco-localización —dijo Bailey con emoción aunque fue ignorado por los dos niños.

—Nadie quiere aprender sobre eso, papá —rió una joven adolescente de cabello largo blanco y ojos azul oscuro.

—Hannah eso es muy cruel, gracias a que lo heredaste, no te chocas con todo como tu madre —le regañaba de forma un poco infantil.

—Tengo una mejor vista que mamá, no necesito la eco-localización —se encogió de hombros antes de acercarse al chico de cabellos naranjas, el cual le llevaba casi dos años—. Vamos Nemo, llegaremos tarde a clase.

—¡Hannah! —protestaron sus padres, viéndole alejarse.

—Nos vemos después de clases —se despidió Nemo de su padre y Dory para alejarse con Hannah a la zona de la escuela donde los más grandes estudiaban.

—Cuídate hijo. Y en cuanto ustedes dos, pórtense bien y no duden en decirle a su maestro si sucede algo ¿de acuerdo? —Pidió a los dos niños que parecían muy ansiosos como para escuchar con atención.

—¡Si papá! —Asintieron, abrazándose a este y luego a su madre—¡Hasta luego mami, hasta luego papi!

Los gemelos se alejaron junto a otro grupo de niños guiados por Hank, seguidos por la mirada de sus padres y abuelos. Jenny y Charlie se retiraron primero luego de cruzar unas pocas palabras con su hija; Destiny y Bailey también se marcharon cuando dejaron de reprochar cosas sobre como su hija solía ser con ellos; y por último, Marlín y Dory se alejaron nadando hacia el borde del arrecife, sentándose a contemplar la vista juntos, como lo habían hecho desde hace mucho tiempo.

—¿Crees que estén bien? Es decir, Sky es muy inquieta a veces, y Blue puede que se distraiga y tal vez se pierda, no quisiera que…

—Marlín —le detuvo antes de que comenzara una retahíla de posibles accidentes. Dory sonrió un poco y logró transmitirle calma—, ellos estarán bien, solo gocemos la vista ¿sí?

El hombre de hebras naranja le miró un poco sorprendido, pero al final solo sonrió y asintió. Regresó su mirada al panorama y apoyó su mano sobre la de su esposa.

FIN

¡Hola! ¿Cómo están? Han pasado como dos años desde que escribí la primera parte de esta historia, no sé si aun la recuerdan jajaja. La verdad espero que les haya gustado el cierre, lamento si llegó muy tarde, y si no les gustó, pos lo siento uwu. Sus comentarios serán bien recibidos :'D Lamento si fue muy cursi o algo, o si hubo errores ortográficos. Espero nos leamos en otras historias. Bye!