El sonido de una pequeña gota al caer desde una estalactita y romperse en su frente pareció llamar a la conciencia de Aryen desde lo más profundo de su subconsciente, la joven druida se incorporó aturdida y por un momento pareció olvidar donde estaba, entonces varias gotas más se deslizaron por su cabeza, en lo que la muchacha con un gesto instintivo levantó sus manos para frotarse la frente. Sus ojos se adaptaron a la oscuridad lentamente y sobre ella una multitud de hongos gigantescos taponaban y sujetaban las rocas que amenazaban con aplastarla "Sylvanus escuchó mis ruegos, incluso desde tan lejos" no pudo evitar sonreír aliviada bajo ese pensamiento.

Aryen hizo una mueca de confusión, hasta que entonces un pequeño fulgor en su pecho la terminó por espabilar, buscó bajo sus ropas para saber qué estaba provocando esa luminaria, sacando así cierto colgante que brillaba con una tonalidad rojiza y parecía seguir el ritmo palpitante de un corazón. Entonces recordó. "El vínculo de vida"

Cierto, su vida estaba unida a la de un drow mago y si él moría, irremediablemente Aryen lo haría con él. "¡joder!" murmuró para sí.

Por el aspecto del colgante, parecía que la vida de Nalfein se estaba extinguiendo, tenía que encontrarlo rápido. A saber cuánto tiempo llevaba inconsciente, ahora era crucial encontrarlo, ese mago había recibido dos puñaladas de dos pícaros, pero si ella aún estaba viva significaba que por ahora el mago había sobrevivido también.

Comenzó a arrastrarse entre los escombros y tras unos largos e interminables minutos finalmente pudo palpar un cuerpo que estaba entre algunos restos de roca pero que aún desprendía algo de calor.

-¿Nalfein?- Preguntó mientras se apresuraba en retirar las piedras que lo aprisionaban, pero ese cuerpo no era del del mago, sino el de uno de los guerreros que los atacaron, el cual se levantó de forma súbita con la mirada llena de rabia e ira, Aryen a penas pudo reaccionar y aquél elfo tardó milésimas de segundo en noquearla con un puñetazo y comenzar a estrangular a la muchacha.

Aryen trataba de zafarse, convertirse en un animal la liberaría, pero había agotado todas sus transformaciones y conjuros, buscó con una de sus manos algún objeto contundente con el que contraatacar, pero no había nada a su alcance, nada...

Poco a poco Aryen sentía como sus fuerzas la abandonaban, en ese momento muchos pensamientos pasaron por su mente, entre ellos su niñez junto a su padre adoptivo Aurón, ése semielfo siempre estaba ahí para protegerla de cualquier peligro, una figura de autoridad, sabiduría y de protección que de alguna manera hubiera deseado volver a ver, sus ojos se empezaban a humedecer más de la cuenta con lágrimas de infinita tristeza, miedo y desesperación, y para colmo aquél tipo parecía disfrutar de la situación.

-¡Eso es, llora para mí, maldita arpía! voy a disfrutar de tu agonía hasta que exhales tu último soplo de aire, JAJAJAJAJA

Un golpe seco con lo que parecía por el sonido de una roca, terminó rápidamente con la carcajada nerviosa de aquél sujeto. -Cállate desgraciado... -Era la voz de Nalfein, sin duda.

La muchacha empujó el cadáver de su agresor a un lado, mientras hacia un esfuerzo por incorporarse de nuevo, justo lo contrario que el joven mago, el cual se dejó caer entre el hueco que formaban dos estalagmitas que trepaban por la pared de roca y pierdas mientras se apretaba el costado, tratando de parar la hemorragia que le habían provocado las cuchilladas de los dos pícaros. De no ser por la desarrollada visión que tenían los drow en la oscuridad, todo sería penumbra en el lugar.

Aryen gateó hasta el mago, examinar sus heridas era ahora mismo primordial, seguramente las dagas de los pícaros tendrían veneno. El mago la miró de reojo cuando la percibió acercarse.

-Gracias... - trató de decir la muchacha en su idioma natal, a lo que el mago solo hizo una mueca de incertidumbre, seguramente porque no la había entendido, o eso pensó ella.

-Esa costumbre de agradecer no es habitual en las mujeres de por aquí... - Murmuró el mago, a lo que Aryen simplemente ignoró el comentario, ya que la ultima vez que habló acerca de las damas con el mago éste le dedicó una mirada tan fulminante que si pudiera hacer daño habría sido una muerte probablemente súbita.

-¿Puedes entenderme? creía que no...

-Me lancé un conjuro para entender lenguas antes de abrirle el cráneo a ese inútil - Dijo inclinando la cabeza hacia el cadáver del agresor.

La muchacha se puso de rodillas entonces al lado de Nalfein -¿me dejas comprobar tus heridas?

-¿También Sabes algo de medicina?- Dijo el mago enarcando una ceja... -adelante, no veo más opciones...

Aryen separó las telas de la túnica de Nalfein con cuidado de no provocarle más dolor del que pudiera estar sintiendo ya de por sí, palpó las heridas para ver cuan profundos eran los cortes o si habían afectado a algún órgano importante, por lo pronto no parecían sangrar con extrema abundancia, lo cual era una buena señal pues las hojas de las dagas no habían seccionado ninguna arteria, "que afortunado"... pensó , A Nalfein por otro lado le sorprendió aún mas el respeto con el que la chica lo tocaba.

La druida se encontraba ante una situación comprometida y angustiosa, esas heridas serian fácilmente tratables con magia de sanación druídica, pero se exponía a descubrirse como hereje, por lo que debía evitar a toda costa curar a Nalfein con su magia, la joven elfa sintió como su corazón se encogía solo de pensar en ser sacrificada a Lolth, sola a miles de kilometros de su hogar, en un lugar que desconocía y lo peor era la sensación de no poder confiar en nadie.

Tras la exploración la elfa rompió un trozo de tela de sus propias ropas, para presionar las heridas del mago y tratar de detener la hemorragia por el método más tradicional ya que igualmente seguía perdiendo sangre, finalmente improvisó un vendaje con cuero y tela, por lo que en un principio pudo estabilizarlo. Ahora debía aguantar así varias horas hasta que recuperara sus hechizos, Igualmente el mago no podría moverse por sí mismo pero sería mas fácil llevarlo a un templo de Lolth cuando salieran de ése agujero.

Pensado el plan, podía sentirse más relajada y cuando miró a su lado el mago parecía haberse quedado dormido.

-¡Hey no te duermas, tienes que intentar mantenerte despierto!- dijo balanceándolo un poco.

-Tks...- -Se quejó el mago abriendo los ojos, mientras miraba el techo- Qué demonios es eso...

La elfa alzó la mirada y entonces recordó los gigantescos hongos que había logrado hacer crecer gracias a su plegaria a Sylvanus.

-Ah... eso... es curioso, hace 5 años ni habría imagino haber podido crear algo así, debo admitir que esos años como gladiadora en el coliseo me ayudaron desarrollar mi magia.

-¿Es cierto que vivías en la superficie antes de acabar en el coliseo?- Preguntó el mago con curiosidad, debido a que en algún tiempo le llegaron rumores de que éso era posible y de hecho existían elfos de su misma raza en las tierras del sol, pero siempre eran acallados con violencia por las sacerdotizas, ahora por fin tenía frente a él a una prueba viviente - ¿como acabaste luchando allí?

-Me vendieron como esclava... - Dijo ella con desdén.

-Oh.. ¿alguna traición de alguien en concreto? - sonrió con picardía, Seguramente ese comentario la molestaría, las mujeres drow eran muy orgullosas y era una forma de hacerle sentir vulnerable.

-No... -Aryen hizo una pausa- me atraparon unos esclavistas mientras intentaba liberar de sus jaulas a ... -La elfa midió sus palabras durante unos segundos- Alguien... fue un error fatal, no debí haber sido tan imprudente pero ya no puedo arreglarlo.

En realidad era a varios humanos de un pueblo, pero ella comprendió que esa información era mejor ocultarla por ahora.

Nalfein abrió los ojos sorprendido por la respuesta, no era para nada habitual, además la cara de la elfa no mostraba la expresión de orgullo pisoteado que el mago esperaba ver, mas bien era preocupada e incluso algo entristecida, pero lo que le pareció más inquietante era el hecho de que aquella mujer acababa de admitir que se había equivocado. Esa actitud tan... ¿sabia? nunca lo había visto antes, ellas siempre tenían la razón y nunca cometían errores, eran perfectas e incuestionables, no, definitivamente no era una actitud normal.

- ¿Con quién te criaste... pertenecías a alguna... casa por allí arriba?... continuó indagando el elfo, aún mas intrigado pero al mismo tiempo sintiéndose un poco ahogado y mareado...

-¿Podríamos dejar éste tema para otro momento? Trató Aryen de desviar la conversación, pero al mirarlo notó como unas extrañas manchas habían comenzado a aparecer en la piel del mago, al mismo tiempo sus pupilas se dilataban- ¡Oh.. no!...

El mago comenzó a tener espasmos, algo iba mal, ella comenzó a explorar los síntomas, que parecían de algún tipo de intoxicación entonces recordó las armas de los pícaros, tras explorar corriendo y nerviosa las armas del cadáver calló en la cuenta de que las dagas probablemente estaban envenenadas, el mago aun parecía consciente dentro de su estado crítico, pero no tardaría mucho en perder el conocimiento y si eso sucedía podría entrar en coma y sería entonces irrecuperable.

La joven druida entonces no vio otra opción más que la de revelarse, aterrorizada pero al mismo tiempo angustiada por el sufrimiento de Nalfein, ya no había mas opciones por lo que a pesar de su profundo miedo a revelarse finalmente colocó sus manos sobre el mago y con la voz temblorosa comenzó a inducir la plegaria.

-¡Sylvanus, señor de la naturaleza salvaje y padre ancestral, escucha mi plegaria! infunde tu energía sanadora sobre éste ser vivo, que al igual que todos tus hijos forma parte de tu ciclo infinito de vida y renovación.

Las manos de Aryen se llenaron de energía verdosa, tan brillante como el reflejo de una esmeralda, y sus ojos rojos ahora brillaban con un fulgor verde tan profundo como los del bosque donde había crecido.

El mago abrió los ojos de par en par, ya no había duda entonces de que ella era una hereje, lo que Nalfein alguna vez pudieron enseñarle sus nodrizas sobre una situación como ésta, era a rechazar esa sanación pues él debía fiel a Lolth y solo a Lolth y si había llegado su momento debía entonces entregarle su alma, pero un montón de emociones azotaron entonces al mago en ese instante, que aunque fueron segundos, se sintieron eternos...

Nalfein no quería morir todavía, aún no y quizás en ese pequeño punto de su alma, en el que aún se aferraba a la vida como un instinto básico y primitivo Sylvanus pudo encontrar la trayectoria para canalizar esa sanación, por otro lado, podía ver la angustia de la elfa mientras realizaba la sanación, porque sabía que estaba haciendo algo prohibido. De este modo, el veneno y las heridas del mago finalmente se restablecieron, aún no podría andar del todo bien pero al menos ya estaba fuera de cualquier peligro.

La elfa retiró las manos temblorosas con el corazón encogido mientras el mago, con una tranquilidad que casi parecía helar el aire se incorporaba.

- Así que Sylvanus ¿eh?... muy interesante...

Aryen se llevó una mano a la frente para limpiarse el sudor de la frente y de paso ocultar su rostro durante unos segundos flexionando sus rodillas y apoyando la cabeza en ellas, metiéndose en si misma y perdiéndose en sus propios pensamientos. "me he revelado... ¿Me va a matar él o me entregarán a las sacerdotizas?... ¿Hay alguna forma de salir de esta situación? ¿Que voy a hacer ahora?... no puedo huir con este maldito colgante al cuello..." La druida no sabía que decir ni que hacer y el mago no parecía tener intenciones de añadir ninguna palabra más por el momento, así tras una tras varias horas de espera y silencio incómodos Nalfein finalmente se levantó y se acercó al muro de piedra, colocando sobre él una de sus manos.

-Bueno... hay que buscar una forma salir de aquí... -dijo mientras examinaba la zona apoyando a veces su picuda oreja contra la roca, tras varios minutos dando vueltas por el lugar, pegado a los muros y concentrándose, un sonido característico y que conocía muy bien liberó una sonrisa en los labios del mago, si algo tenían los elfos oscuros de la suboscuridad eran un desarrollado sentido del oído, casi instintivo, para detectar sonidos de brisa o agua filtrándose entre las oquedades.

-Parece que esta zona del muro es más débil, o bien conecta con el exterior o con un túnel mas amplio donde circula un riachuelo subterráneo- Dijo el mago

La elfa levantó la cabeza mirando en dirección al mago, sea como fuera igualmente tendrían que salir de allí tarde o temprano, la muchacha se encaminó hacia el noble, que se mesaba la barbilla pensativo.

Ella al mirar y palpar el muro se dio cuenta de que se trataba de roca caliza, muy blanda y fácil de manipular, quizás las garras de un animal grande como el de los raptores de monta que usaban los drow sumado a su conjuro para manipular la roca podrán ayuda para excavar un agujero en la piedra poco a poco.

De esa forma la chica primero concentró su energía en la palma de su mano para retirar todo el material que pudiese de la pared de caliza mientras Nalfein como era habitual la miraba de reojo, para luego adoptar la forma de un raptor cuyas garra debían ser lo suficiente desarrolladas y duras para cavar el resto de muro.

-Oh... esa ha sido una buena idea- Dijo el mago.

Mientras la druida se encargaba de cavar la roca Nalfeín aprovechó para examinar el cuerpo del drow muerto, el tipo no parecía llevar el emblema de ninguna casa encima.

-¿Erais entonces un grupo de mandados eh?... veamos que más llevas... no te importa ¿cierto? total las cosas útiles no vas a necesitarlas en el infierno.

El guerrero al igual que el resto de compañeros que perecieron bajo las rocas vestía una armadura con un delicado bajorrelieve, portaba unas armas de muy buena calidad y bastante caras, no eran gentuza de poca monda. llevaba entre sus pertenencias algunas pociones de vida, frascos de veneno para embadurnar sus armas y un anillo de exquisita manufactura con un hechizo de invisibilidad, además de una carta sin firma.

"Quiero que deis muerte a Nalfein do'Briffyn a toda costa"

-Parece que quien sea ha pagado una fortuna a un grupo de "profesionales" por verme muerto...

La cabeza de Nalfein dio mil vueltas, tratando de buscar y crear entre sus recuerdos una lista de sospechosos, pero verdaderamente la lista podía ser extremadamente larga, desde antiguos compañeros, hasta amantes despechadas o traicionadas incluyendo personas que pudieran tener un motivo para quererlo muerto, pues el mago era un pilar importante en su casa al ser de los magos mas poderosos de ésta, por no decir el más competente.

El mago se levantó y se giró hacia la muchacha que aún estaba ocupada transformada en lagarto, ella ya había conseguido llegar al limite del muro, donde se podían ver pequeños agujeros, con un par de garrazos más conseguiría abrir definitivamente el tunel.

La muchacha casi dió un respingo cuando sintió esas manos apoyarse en las escamas de su costado, para luego sentir otro golpe de peso cuando Nalfein tras un pequeño balanceo impulsado por algún tipo de levitación se montó sobre ella, si decir nada, como si fuera lo más normal del mundo.

Venga, llévame a casa... - Dijo el drow sin inmutarse.

La chica no daba crédito, subió su cabeza para mirar al mago con la mejor cara de circunstancia que un raptor podía poner mientras por dentro gritaba. "¿En serio?... ¿ESTO ES EN SERIO? ¿PERO QUIEN SE CREE QUE ES PARA SUBIRSE SOBRE MI? ¿NO SOY SU JODIDA MONTURA!" acompañando esos pensamientos de un bufido de desencanto y furia.

Tras la réplica Nalfein añadió

-Te recuerdo que estamos en esta situación por tu ineptitud en el combate- el mago sonrió pícaramente- Así que te recomiendo... que seas una buena chica... -Entonces dio un golpe con el tobillo en el costado de la Raptora.

La elfa contuvo sus ganas de arrancarle la cabeza de cuajo en ese instante, esa situación era humillante ¡nadie osaba tratar así a un druida! por desgracia la situación ahora era negativa para ella y no le quedaba otra que tragar humillaciones.

El camino de vuelta fue tranquilo, sin ningún percance hasta que llegaron a la casa do' bryfynn donde la hermana mayor de Nalfein, los parecía estar esperando.

-vaaya... ¿donde están esas compras tan importantes que os han llevado prácticamente a hacer noche fuera?.

-Nos han atacado un grupo de mercenarios y nos hemos visto obligados a volver un poco más tarde de lo habitual, amada hermana... -Dijo Nalfein mientras desmontaba de una Aryen transformada en Raptor, tratando de acortar rápidamente la conversación y retirarse del enfoque de la sacerdotisa.

-¿Estas herido, esto tiene mala pinta pero tú te ves muy bien? -Dijo la elfa tirando de la túnica y levantando parte de la tela revelando las marcas de cortes en las ropas de su hermano- ¿O es que te ha curado alguien en algún templo?

Aryen, que estaba rompiendo su transformación para recuperar su forma de elfa, sintió que se le paraba el corazón cuando Nileth interrogaba a su hermano. "Se lo va a decir... me va a delatar" sus piernas c traicionando y ella trataba de esconder su miedo de la mejor forma que le era posible.

Entonces Nalfein la miró unos segundos, con esa típica sonrisa, la cual estaba empezando a odiar profundamente, porque tras esa fachada era imposible percibir lo que realmente estaba pensando. "Maldito hijo de put..."

-Querida Hermana... -dijo Nalfein con una dulzura falsa- Gracias por tu preocupación, pero...es "magia"- siempre guardo trucos bajo la manga, esto es parte del juego... así que no, nadie me ha sanado porque no he sufrido heridas - ¿Está ya lista mi alcoba?

Aryen parpadeó perpleja y sorprendida, para luego ahogar y expulsar toda la angustia que había pasado en un suspiro ahogado.

-Si.. claro... - Dijo Nileth cruzándose de brazos

-Bien... Ahora si me disculpas, estoy agotado... - Se volvió para hacer un gesto a la druida para que lo siguiera- Nos vemos mañana, mi señora.

Dicho esto, Nalfein comenzó a avanzar hacia su alcoba, junto a Aryen que lo seguía completamente en silencio.

La habitación de Nalfein se encontraba en una de las estalactitas superiores del palacio drow, una habitación amplia dividida en 3 estancias, la principal era una especie de sala de estar que abría a las otras dos, con un sillón horizontal y respaldar parecía estar preparado para leer y relajarse distribuidas al alcance de la mano había mesas auxiliares llenas de frutas exóticas y otros manjares y vinos muy caros, traídos desde la superficie seguramente decorada con alfombras y muebles muy refinados y algunos expositores con objetos que parecían ser de colección.

En la segunda sala, algo más pequeña, había una cama amplia y con un aspecto de lo más apacible también muy protegida con magia. No era raro, en un lugar así cubrirse las espaldas mientras duermes es más que necesario

Luego había una segunda habitación protegida con todo tipo de runas y sortilegios igual o incluso más potentes, muy seguramente era estudio pues por lo poco que pudo apreciar desde la distancia había un escritorio enorme acompañado de varias estanterías con muchos libros de hechizos y seguramente historia o cualquier otro conocimiento. También había frascos con ingredientes de todo tipo.

-Ésta es tu habitación- Dijo señalando una pequeña puerta cerca de la sala donde se encontraba su lecho - quédate ahí y no salgas hasta que yo te avise... tengo cosas que hacer en mi estudio y Si alguien llama dile de que no deseo ser molestado en unas horas, a excepción de la matrona o alguno de mis hermanos, ¿Entendido?... -Nalfein se encerró entonces en aquél lugar sin esperar respuesta.

La elfa se tiró sobre su cama, le daba igual ahora mismo cuanto tiempo pasara el mago dentro de esa sala, ella solo deseaba descansar, y esa noche por fin lo haría en una cama.