DISCLAIMER:

Esta historia está basada en el cuento "EMBRUJO", que se publicó en la revista "ROMANCES", del mes de julio de 1951, escrito por la autora CARMEN G. GONZÁLEZ DE MENDOZA, conocida también, como MARIA DEL CARMEN GARRIDO (wikipedia)

Los personajes del manga y anime "INUYASHA" pertenecen a RUMIKO TAKAHASHI.

De la colección de revistas "ROMANCES" de mi Abuela, esta segunda adaptación, que espero que les guste…

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Sesshomaru había alzado el rostro en silencio desconcierto, mirandola fijamente a los ojos después de escucharla hablar.

¿Acaso era posible que en el mundo hubiera seres tan ruines, como aquella que tenía enfrente?

El desprecio se reflejó en su rostro, lacerando el ánimo de Kagome.

_ ¿Acaso crees que soy un idiota?... es fácil querer huir de tu responsabilidad cuando ante mis ojos, solo eres una asesina…

_ ¡Calla Sesshomaru! ¡Por Dios! ¿como puedes pensar eso de mi?

Su cuerpo desnudo aún sentía aquellas caricias llenas de pasión, en su piel aún se conservaba el aroma de aquel amor que fue bastante real para ella.

_ ¡No! no voy a callar, ¡No quiero!... Eres una mujer sin escrúpulos, sin conciencia, un ser despreciable, que no se atreve a enfrentar los hechos cara a cara por miedo a delatarse ante los demás… ¡Una Asesina!, por que tú le mataste con tus actos, y tarde o temprano esa culpa sera en tu vida un recordatorio conste que no te permitirá seguir disfrutando de la vida, que con mentiras, te haz logrado forjar… ¿Como puedes reir, cantar, divertirse, sabiendo lo que hiciste con aquel que te adoraba?.

La desesperación embargaba a Kagome, mientras gruesas lágrimas volvían a escurrir de su rostro.

_ ¡Estás loco! loco de remate y vas a conseguir volverme loca a mi también, si intentas seguir convenciéndome que fui yo, cuando la verdad es distinta a lo que tu crees.

Y sin soportarlo estalló en sollozos incontenibles.

De un salto, el príncipe youkai llegó hasta ella, tomándola del cuello, obligándola a mirarlo, apenas presionando, sin intenciones de ahogarla aun, solo sometiendola, sin pararse a considerar la frágil criatura que era entre sus garras, lastimandola aun así, asustandola.

_ ¿Que has creído? ¿que como Inuyasha, yo también sería cera que moldeas entre tus dedos? ¿que podrías hacer de mi vida un infierno, envolviendome en esa belleza dominadora con la que logras envolver a cada hombre que se atraviesa en tu vida?_ Sesshomaru reia frenético _ pero yo no soy como el resto, yo te rechazo, te desprecio profundamente.

Las lágrimas de Kagome alcanzaron los dedos que apretaban su garganta…

_ Suéltame Sesshomaru… estás haciéndome daño a mi y a mi…

Pero no la dejó terminar, el dolor reflejado en sus ojos lo hizo reaccionar, arrojándola a un lado.

Nuevamente se alejó de ella.

_ ¿Daño? tu nisiquiera sabes lo que es que te hagan daño… Recibir daño es hacerse el corazón añicos por la amargura de los celos, es verse brutalmente incomprendido, dolorosamente traicionado en los mas puros sentimientos, y tu hiciste mucho…

Kagome se levantó presta, sin sentir dolor alguno por el fuerte empujón, y a pesar del miedo le miró con compasión y amor, solo eso sentía por él muy a pesar de las ofensas, las amenazas y los insultos que salían de aquellos labios, que con tanta pasión habían sido besados.

Sabía que Sesshomaru no la había escuchado la primera vez, que no le había creído, cegado por la furia, asi que repitió de nuevo que ella no era la culpable de su dolor, susurrando apenas.

Ese momento que se había apaciguado, derrotado por el dolor, era el momento para que escuchara el punto de vista que tenía de aquella historia.

Pero de nuevo la furia en la mirada de Sesshomaru, cobró vida, como el fuego que de repente adquiere fervor.

_ ¡Mientes! ¡Mientes cínicamente, Kagome!...

Sus dedos reventaron el nuevo vaso de whisky que había servido, clavando en ella un dura y mortal mirada.

Esta vez, Kagome no apartaría la suya, aterrada, lo miraba sin pestañear, mientras hablaba lentamente para que comprendiera sin cegarse por la rabia.

_ No miento Sesshomaru, aquella que fue esposa de Inuyasha T. Asano, fue mi hermana gemela Kikyo, ya te lo he dicho…

Una avalancha de dudas e incertidumbres se reflejo en el rostro de aquel youkai, y sus pupilas brillaron intensamente con algo que Kagome no lograba comprender.

Era una vaga angustia y una esperanza que no sabia de donde agarrarse, desapareciendo aquella salvaje fiereza mezclada en el dolor de su alma, reflejando solamente, una infinita tristeza en aquel atractivo rostro.

Como si hablase para sí mismo, se negaba a creer en sus palabras.

_ Es absurdo… completamente ilógico.

Guardó silencio, y los minutos pasaron antes de que Kagome se atreviera a contar aquella historia de su pasado, que solo muy pocos conocían.

*O*O*O

Jaken no alcanzaba a escuchar más que murmullos, desde donde estaba al pendiente, desde que sintiera el youki de su amo elevarse, preocupado por la vida de aquella humana.

Había sentido esperanza al ver que su amo prestaba más atención de la que quería, a esa mujer.

Por un momento había creído que la herida que dejo la pérdida del amo Inuyasha, sanaria en brazos de Kagome LeBlanc, la cual olía a feromonas de amor, de atracción hacia él, y estaba seguro que incluso olía a la que seria la madre de los cachorros de su amo, el aroma a hierbas no engañaba a la nariz de un kappa.

Su celular sonó, logrando un sobresalto en él, pues estaba en guardia constante esa noche.

_ Moshi, moshi…

No había visto en el identificador quien marcaba, por la urgencia de evitar que siguiera sonando.

_ ¡Jaken sama! que bueno que contestas al fin… ¿Estas con Sesshomaru san? ¿Sera que puedo hablar con él?

_ ¿Señor Yoshida?...

La nota de emergencia que se imprimía en su voz, había evitado que lo reconociera de buenas a primeras.

_ Si, soy Bankotsu… Jaken sama, me urge hablar con Sesshomaru o Kagome, ¿sera que puedes decirme en donde se encuentran o si puedo hablar con él?...

El buen de Jaken jamas traicionaria a su amo, era el más fiel sirvientes desde hacía siglos, cuando Lord Sesshomaru lo había salvado de una muerta segura, siguiéndolo a partir de ahí.

Pero en esos momentos quería evitar un problema mayor para su amo, incluso un fuerte arrepentimiento futuro.

Los hermanos Yoshida tendrían que ir por la señorita Kagome, pues esa noche temía por su vida.

_ Bankotsu sama, ¿recuerda la cabaña donde los amos Taisho paraban para poder esquiar?...

No había necesidad de decir más, Bankotsu sabia perfectamente donde estaba su amiga, sintiendo el terror subir por su garganta, antes de darle las gracias a Jaken.

*O*O*

Kagome miraba fijamente el fuego de la chimenea mientras le contaba la historia de su niñez al lado de Kikyo, su hermana gemela, y como ambas habían sido separadas a la tierna edad de cinco años.

No quería mirar a Sesshomaru a la cara, pues quería conservar la compostura, tenía muchas ganas de llorar, destapar crueles recuerdos era demasiado duro para ella, pero mirarlo a los ojos y ver su desprecio, lo era aún más.

" Después de que Kikyo se fuera a vivir a Francia con nuestra Abuela materna, yo estuve viviendo en Japón, criada por mi padre que hacía todo por darme la vida que merecía, haciendo hasta lo imposible por dividirse entre sus deberes laborales y familiares.

Sabía que le dolía la partida de mi hermana, notando la tristeza que lo consumía cada que intentaba hablar con ella y no podía, o cuando lo conseguía y ella sacaba a relucir su carácter, ignorando, e incluso en algunas ocasiones, humillandolo con sus desplantes de niña rica.

El único contacto que yo tenía con ella en aquel entonces, eran las cartas que enviaba junto con las cajas llenas de ropa usada para mí, contándome o presumiendo la vida de lujos que llevaba, intentando recordarme lo tonta que había sido al desperdiciar aquel estilo de vida solo por ser la buena Kagome.

Yo trataba de compensar la ausencia de mi hermana, tratando de ser la mejor hija, evitando darle preocupaciones y problemas a mi padre, dedicándome a estudiar y comenzar a destacarme en el canto, mientras me hacía cargo de la mayor parte de los deberes de la casa.

Sé que se fue al otro mundo orgulloso de mi y muy triste por no poder despedirse de mi hermana; y así, a los quince años de edad, fue como termine viviendo en Francia, usando el apellido de mi abuela y no solo el de mi padre.

Estar frente a mi hermana fue bastante impactante, era como vernos al espejos, aunque con algunas diferencias evidentes, como el peinado y el color de nuestros ojos, pues yo había heredado el color azul de la abuela Collette y ella el color marrón de nuestros padres.

Aun asi, yo sentia que era mucho más bella que yo, de presencia imponente y caprichosa, siempre intentando ser el centro de atención.

En un principio se portaba indiferente hacia conmigo, siempre fría, sin mezclarse en mis asuntos como si fuéramos un par de extrañas; todo ese tiempo había estudiado en casa, pues mi abuela estaba empeñada en que hablara y escribiera correctamente en Francés e Inglés, antes de inscribirme en el mismo colegio donde estudiaba mi hermana, prometiendome como recompensa, que estudiaría en una prestigiosa Academia de artes donde podría desarrollar mi talento para el canto.

En menos de seis meses había desempolvado mi francés, hablando y escribiendo correctamente, como si toda mi vida hubiera vivido en aquel país, igual con el idioma Inglés.

Que yo estudiara junto con Kikyo, no era nada de su agrado, de un dia para otro había dejado de ser el centro de atención, nadie sabia que tenia una hermana y mucho menos que esta fuera su gemela idéntica.

Ella era bastante popular, admirada por muchos y odiada por igual por otro tanto, era inteligente, siempre conseguía lo que queria, pero en los estudios no destacaba más de lo necesario.

Y yo, todo lo contrario, no era muy buena haciendo amigos, la mayoría se acercaba por las razones equivocadas pensando que era igual que mi hermana, aislandome por completo, dedicandome a los estudios, logrando pronto el reconocimiento de mis maestros.

En la Academia de Artes también me fui destacando, definiendo de una vez por todas, el camino que quería seguir en la vida, solicitando una beca en The Julliard School y mudandome a Estados Unidos, donde dediqué mis esfuerzos y mi vida por la Ópera.

La Abuela murió unos años después, cuando mi carrera apenas comenzaba a destacar, y Kikyo, con la herencia que recibió en nombre de ambas, pues mi abuela la había nombrado albacea, se dedicó a viajar, derrochando y gastando todo, llegando con muy poco a Estados Unidos, donde empezó a vivir conmigo.

Yo sentía que había cambiado, o al menos quería creer, se portaba amable y lisonjera, queriendo ser mi amiga, ganándose poco a poco mi afecto a pesar de las advertencias de Jakotsu.

Intentó conquistar a Bankotsu, pero él nunca mostró interés hacia ella; Kikyo tenía demasiados pretendientes para elegir, pero ella estaba buscando dos cosas: dinero y estatus.

Una madrugada no podia dormir y había ido a la cocina por algo de beber, cuando de repente sentí que alguien me abrazaba por la espalda con pasión, besando mi cuello y rogando que volviera a la cama con él.

Escupi el trago de agua intentando gritar, zafando de inmediato de sus brazos, gritando asustada.

¡¿Quien eres y qué haces en mi casa?!

Vamos Kikyo, hacerte la que no me conoces no es algo que me prenda...

¡Yo no soy Kikyo!

El rostro fastidiado de aquel me hizo comprender que no creía en mis palabras, tal vez acostumbrado a los desplantes y dramas de mi hermana, hasta que de pronto escuchamos la risa de burla que nos hizo voltear ambos al mismo tiempo.

Kagome, eres una hipócrita, mira que intentando seducir a Henry haciéndote pasar por mi…

Yo no podía con la vergüenza, balbuceando como tonta y al final saliendo de ahí más avergonzada que ella, a pesar de que no había sido la que había metido un hombre a mi casa para tener sexo con él.

Cuando mi fama comenzaba a ser más evidente, era invitada constantemente a reuniones y eventos sociales a los que no estaba acostumbrada, negándome a ellos a pesar de que Bankotsu y mi agente me recomendaba no desairarlos pues al final era bueno para mi carrera, pero aunque lo intente, simplemente no era lo mio, mas concentrada en estudiar para perfeccionar mi arte, y asistir a los ensayos de cada puesta en escena.

Y Kikyo agarró aquella oportunidad en el aire, proponiendo que se haría pasar por mi y cumpliria con mis compromisos sociales.

¡Piensalo!... las dos ganariamos con este arreglo

Me negué en absoluto, para mi era algo fuera de discusión que respetaron Bankotsu y el que fue mi agente, pero mi hermana jamás se rendiría.

A partir de ahí comenzó acompañarme a cada presentación, a cada gira, mostrandose servicial ante mis ojos, a pesar de que Kaede la aborrecía pues era una hipócrita, pero callando sumisamente, pues al fin y al cabo era mi hermana.

¡Oh hermana! envidio tu suerte con los hombres, y la cantidad de regalos que recibes de aquellos que te miran embelesados, casi babeando por ti… dime, ¿cuantas valiosas joyas tienes ya en tu coleccion?

Ante mi ojos solo seguía siendo la chiquilla ambiciosa que había sido toda su vida, en mi inocencia, creía conocerla, sin imaginar los alcances de su codicia, mientras se deleitaba con los regalos recibidos en mi camerino lleno de flores.

Te equivocas Kikyo, eso que tu consideras suerte, es para mi incomodidad, odio las palabras huecas que prometen el cielo y la tierra, y que solo esconden la lujuria de poseerme y descartarme… y de las joyas que tengo, todas han sido compradas con mis ganancias, jamas acepto un regalo más allá de un ramo de flores, pues no quiero verme o sentirme comprometida

Kikyo me miraba con una sonrisa de incredulidad y cinismo.

¿Es cierto eso que dices? ¿no será una pose premeditada para obtener más popularidad y atraerlos mejor?...

No me interesa ese tipo de "amor", así que no veo interés en frecuentar a ese tipo de hombres…

Kikyo por primera vez me miraba con sinceridad, tomando mi rostro para analizarme…

No creí que fueras asi… en verdad eres bella y seductora, pero no tienes malicia, en tus ojos solo se adivina la ingenuidad y el candor que solo te llevará a fracasar en el amor… uno siempre debe de estar un paso adelante de los hombres

Kikyo encendió un cigarrillo Vogue y se acercó a la ventana para poder fumarlo.

Kagome, creo que definitivamente me tengo que pasar por ti, no quiero que seas lastimada o abusada alguien se aproveche de ti… todos estos años he sido una pésima hermana mayor, y ahora me doy cuenta de que te puede ir muy mal en la vida si no te protejo, el mundo del espectáculo puede ser bastante sórdido

Me deje llevar por sus palabras, dejando que me abrazara como cuando eramos niñas, sintiéndome nuevamente protegida a su lado, aceptando aquella locura, pues ella era mucho más experimentada que yo y seguramente tenía bastante razón.

Marchamos a Italia, donde comenzaria aquella funesta comedia, que solo traería dolorosas consecuencias a mi vida.

Le había advertido que debía de ser discreta y no levantar escándalos que afectaran mi carrera, estando ella de acuerdo, pues bien sabia que de esa manera perdería su gansa de los huevos de oro.

Pero por Bankotsu me enteraba que era una coqueta diabólica, que enervaba los deseos de los hombres, forjando una fama de inalcanzable, cuando en realidad, y en el más absoluto de los secretos, se vendía al mejor postor.

Yo cantaba y actuaba, y al finalizar me marchaba al hotel, mientras ella, en mi camerino recibia el agasajo y la admiración de cuantos se atrevían a abordarla.

Aquello le divertía, y al llegar al hotel, no le importaba despertarme a mitad de la noche y contarme todo, burlándose siempre.

Paso algun tiempo distraía con este sistema, hasta que me comunicó que iba a casarse con un youkai millonario.

Fue en ese momento cuando la enfrente, diciendole que a partir de ese momento ella dejaria de usar mi nombre, pues no tenía pensando causar revuelo con una boda que no sería la mia.

No tenia otra opcion, solo podía decirle la verdad antes de casarse y esperar que no rompiera aquel compromiso.

Un dia llego por sus cosas, al dia siguiente se casaría y no estaba invitada, pero al menos había tenido la oportunidad de conocer a su prometido, que no era otro más que el escritor y periodista, Inuyasha T. Asano.

Vi la sorpresa en su rostro, decía saber la verdad de nosotras dos, pero aun asi no podia ocultar la sorpresa que sentía al ver lo identica que éramos.

Me parecio simpatico y demasiado inocente para mi hermana, pues adivinaba en su mirada, todo el amor y la devoción que sentía por ella, llegando a pensar que no lo merecía.

No volví a saber de ellos dos, hasta mucho tiempo después, cuando Jakotsu me conto que había visto a mi hermana en el Aeropuerto con otro hombre.

Ambos sentimos lastima por el pobre infeliz que había unido su vida a ella, pero decidí no volver a pensar en ello, mi hermana era una malagradecida que se había convertido en una completa extraña para mi.

Esa noche, después de mi última función, me había quedado sola en el teatro, pues Kaede no había podido ir esa noche a trabajar pues había tenido un compromiso de emergencia, así que yo sola había tenido que guardar mis vestuarios y maquillaje, esperando que fuera la hora en que Jakotsu pasaría por mi.

Siempre seras la perra que vive feliz suplantando y viviendo de la fama de su hermana...

Voltee asustada ante aquella voz llena de odio y de alcohol.

Inuyasha estaba en la puerta de mi camerino, ebrio, con una mirada de odio que aún ronda mis pesadillas…

Asano san, yo soy Kagome, me estas confundiendo con mi hermana

¡Mientes! Kagome LeBlanc nunca se queda después de cantar, siempre lo hiciste tu, Kikyo

Tenía miedo, mis sentidos estaban alertas y sabia que tenia que salir huyendo de ahí cuanto antes, pues la mirada de Inuyasha se tornaba de un color imposible, sus garras habían crecido y en su boca se asomaban sus colmillos.

Yo era una presa que estaba a punto de ser devorada.

Trate de correr a través de la puerta, pero fui atrapada entre sus brazos.

¡¿Porque Kikyo?! ¡¿porque no fui suficiente para ti?!

¡Yo no soy Kikyo!

Pero una bofetada me lanzo por los aires, aterrizando, aturdida, en el suelo.

Se abalanzó sobre mi, besándome con fuerza, hiriendo mis labios, mientras con sus colmillos, mientras con sus garras arrancaba mi ropa.

Yo intente con todas mis fuerzas safarme, rogándole, diciendo que yo no era mi hermana; pero era una bestia herida y furiosa que no entendía razones, penetrandome sin contemplaciones, desflorando mi cuerpo de golpe, haciéndome gritar y casi desmayarme de dolor ante mi virginidad arrebatada.

Kikyo me había traicionado, la muy maldita había provocado todo aquello, aquel dolor inaguantable, aquella mirada desesperada en Inuyasha ante la evidente verdad, y el dolor de no poder detenerse, llegando, probablemente hasta final, pero sin lograr presenciarlo, pues perdería la conciencia, hasta que me encontrara Kaede, que se había desocupado antes y había corrido al teatro a ayudarme.

De ella jamas volvi a saber, hasta hace apenas un año, cuando me enteré de que había muerto en un accidente aéreo en España, donde quedó su cuerpo sepultado en la fosa común, pues nadie fue a reclamar el cuerpo... yo nunca había tenido una hermana"

Kagome callo. Su rostro pálido y angustiado, reflejaba el dolor que su alma revivia, mientras las lágrimas surcaban su rostro.

Ella hubiera dado años de su vida para no tener que haber revelado aquel doloroso secreto.

La confusión en el interior de Sesshomaru, se hacía cada vez mas grande.

Ella mentía, estaba seguro de eso, pues todo era absurdo e ilógico, él conocía a su hermano y lo sabía incapaz que era de lastimar al más miserable de los seres vivos.

Pero la angustia y el horror reflejado en el rostro de su hermano, aquellos últimos días, lo hacían dudar.

El despecho se podía superar, pero la culpa y la vergüenza podían matar… ¡no! ¡esa no podía ser la verdadera causa de aquel suicidio!... ella mentía.

Con aquella velocidad que caracterizaba a los de su raza, se acercó hasta ella, tomándola del cuello, estrellandola contra la pared, desesperado.

_ ¡Necesito una prueba!, una sola prueba que demuestre que aquello que dices es verdad.

Kagome lloraba aterrada y desalentada, en un arranque de rabia y venganza, ella había destruido cada rastro de la existencia de su hermana.

Solo Bankotsu, Jakotsu y Kaede, podían dar fe de su existencia y estaba seguro de que Sesshomaru jamás les creería al considerarlos sus amigos.

Tal vez Inuyasha haya conservado una foto de ella, era su única esperanza.

_ Ella tiene los ojos cafes y yo de color azul… tal vez Inuyasha…

Apenas podía hablar en medio de aquel sofoco.

_ ¡No vuelvas a mencionar el nombre de mi hermano, perra!...

Cayó en medio de la cama, pero a pesar de la suavidad de esta, el golpe había provocado un fuerte dolor en su centro.

No temía por ella, sabía que Sesshomaru era incapaz de lastimarla más allá de eso, pero el pequeño embrión en su vientre era algo delicado que no podía soportar más que aquello.

Se tomó del vientre y se hizo un ovillo, doblada por el dolor y el temor, llorando en silencio.

Sesshomaru se había ido, lo había perdido… tal vez, nunca había sido suyo.

*O*O*O

Jaken vio salir a su Amo con solo el pantalon puesto, y de inmediato se preparó para subir al helicóptero, poniendo especial atención en su olfato y saber si la señorita LeBlanc aún se encontraba con vida o no.

Pero Sesshomaru ni siquiera le dedicó una mirada, olvidándose de su existencia, ofuscado al extremo por las palabras de Kagome.

Salió volando de ahí, rompiendo el tratado que se forjará entre youkais y humanos a mediados de siglo pasado, cuando este encontró la manera de surcar también los cielos.

Jaken estaba confundido, no sabía que había pasado, pero en el momento en que había decidido entrar para ver que la señorita Kagome estuviera bien, escucho el sonido de un helicóptero acercándose, tranquilizandose al saber que los hermanos Yoshida habían llegado.

Aún no se había detenido el rotor del helicóptero, cuando Jakotsu estaba corriendo hacia Jaken, seguido de Bankotsu, que aunque demasiado angustiado, no estaba al borde del histeria como su hermano menor.

_ ¡¿Donde esta Kagome Jaken?! ¡¿sigue encerrada con Sesshomaru?!

Jakotsu estaba dispuesto a morir en manos del príncipe youkai, de ser necesario, pero el entraría por aquella que consideraba su hermana y a la que había adoptado y protegido en su corazón desde que la conociera.

_ El Lord a partido apenas un minuto atrás… la señorita Kagome aún continúa dentro, iba a ver como estaba, pero los vi venir y decidí esperar y entrar junto con ustedes.

Jakotsu no quiso seguir escuchando y entró corriendo a la lujosa cabaña, mientras Bankotsu, caminaba lentamente detrás de Jaken, pues tenía miedo de ver a su amiga y ver el dolor reflejado en su mirada.

No soportaría la culpa, una vez había sido suficiente y eso aun le carcomía el alma.

Las lágrimas brotaban en silencio del rostro de Kagome, mientras seguía recostada en aquella cama, cubierta solo con las blancas sábanas, mientras tenía la vista perdida en el fuego de la chimenea.

No había ruido, ningún pensamiento hacía eco en su mente, su cuerpo estaba entumecido, casi no se sentía ella en esos momentos.

Apenas había entrado Jakotsu, cuando noto el cuerpo de Kagome hecho un ovillo sobre la gran cama que abarcaba casi todo aquel "romántico" espacio.

No se movía y por un momento el pánico se apoderó de él, pensando que estaría muerta, tranquilizandose en el instante que notó el suave movimiento de su respirar, acompañado de los espasmos que provocan sus suspiros.

Pero la calma no dudaría ni una milésima de segundo, pues mientras se acercaba, una mancha de color sangre comenzaba a crecer lentamente a la altura de su intimidad.

Los pasos que la separaban de ella le parecieron eternos.

_ ¡Kagome! ¡Kagome! ¡oh pobrecilla!... ¡tenemos que llevarte al hospital cuanto antes!...

Bankotsu y Jaken corrieron al escuchar los gritos de Jakotsu.

Jaken apenas había comenzado a oler el aroma de la sangre, dándose cuenta de que aquella humana, estaba a punto de perder al hijo de su Amo.

Lord Sesshomaru había llegado demasiado lejos.

_ ¡Jakotsu!...

No atinaba a decir más palabras, Bankotsu se sentía en shock, él también pensó que estaba muerta al verla tan quieta y al notar como aquella pequeña mancha comenzaba a crecer poco a poco.

_ Está viva, hermano, pero tiene una amenaza de aborto… ¡tenemos que llevarla pronto al hospital!...

_ Si gustan, puedo ser el piloto, así los dos estarán al pendiente de ella…

Kagome solo escuchaba sus voces a los lejos, sumida en la conciencia y la inconsciencia de sentirse herida de muerte, un nuevo dolor se atoraba en su garganta, quería gritar pero nada salía de su garganta… se había convertido de nuevo, en una muñeca rota.

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Hola a todos… espero que les guste este nuevo capítulo y que perdonen, nuevamente la tardanza, les prometo que pronto estaré subiendo el siguiente, ahora si tengo tiempo…

Espero, que en esta temporada de crisis, sepamos ser pacientes y logremos superar esta situación… una pandemia son palabras mayores, pero sé que sí acatamos las reglas y soportamos esta cuarentena, podremos vencer.

Siganme en FB, para conocernos, conozcan un poquito mas de mi y se diviertan viendo los memes ridículo que a veces me gasto…

Les mando un virtual abrazo SUPERCALIFRAGILISTICOESPIALIDOSO (son los unicos permitidos), deseando de corazón que se encuentren bien…

YOI MINO :3