¿Qué pensarías si te digo que los Cuentos de Hadas y sus personajes son reales? ¿Qué pensarías si te digo que ellos viven en otra realidad, pero un día fueron maldecidos y terminaron en nuestro mundo, separados y sin memoria sobre sus verdaderas identidades? ¿Me creerías? Me creas o no, esta es la historia de ellos. La historia de cómo recuperaron sus finales felices.


Había una vez, hace mucho tiempo, en un Reino llamado "El Bosque Encantado", un poderoso hechicero llamado Rumpelstiltskin. Él era conocido por todos como el oscuro, y lo único que le importaba era tener más y más poder.

Un día, su hijo Bealfire, cansado de que su padre fuera tan malvado con los demás, decidió pedir un deseo a la primera estrella azul. Deseó que su padre pueda volver a ser un buen hombre, para que ellos puedan volver a ser felices y ser una familia. Como su deseo había sido sincero, el Hada Azul (la protectora de la estrella), decidió concederle su deseo. El Hada Azul le dio un guisante mágico a Bealfire para que él y su padre puedan viajar hacia el mundo sin magia, ya que según el Hada Rumpelstiltskin nada más podría ser un buen hombre en un mundo donde la magia y el poder no estén combinados. Bealfire contó a su padre todo lo sucedido y acordaron ir juntos al mundo sin magia. El niño tiro el guisante a la tierra y nombró al mundo sin magia para activar el portal. Bealfire se fue al mundo sin magia, pero su padre no.

Rumpelstiltskin nunca se pudo perdonar haber dejado a su hijo ir solo, y por eso a partir de ese momento dedicó cada segundo de su vida la manera de ir a buscarlo y reencontrarse con él. Después de días y días de buscar finalmente encontró la solución, desatar una maldición oscura que lleve a todos los habitantes de su mundo al mundo sin magia.

Todas las personas de los Reinos del mundo mágico estaban preocupadas ante el rumor de la maldición que Rumpelstiltskin iba a echar sobre ellos. Sin embargo, había algo que les daba esperanzas. Las Hadas, Rumpelstiltskin y la Bruja malvada, es decir todas las personas con magia poderosa, habían anunciado que iba a haber una salvadora.

La salvadora era la hija de Encantador y Blancanieves. Ella era producto del verdadero amor, y eso hacía que su magia fuera tan pura que aún podría funcionar en un mundo sin magia. Ella era quien iba a salvar a todos, eso si iba a aquel mundo antes de que se desatara la maldición.

- ¿Estás segura qué esto es lo mejor? – Preguntó Encantador a su mujer.

- No, pero no queda otra que intentarlo. – Respondió con sinceridad Blancanieves. – Tenemos que tener fe que nuestra hija nos va a encontrar y nos va a salvar a todos. – Dijo dejando un beso en la cabeza de la beba y entregándola a su esposo.

- Pero es una beba, es injusto que tengamos que poner esa responsabilidad en ella. – Protestó Encantador, acariciando las mejillas de su hija.

- Es nuestra única opción. – Insistió Blancanieves, lágrimas silenciosas cayendo de sus ojos.

- Buena suerte pequeña. – Deseó Encantador a su hija depositándola en el armario mágico que habían ideado las Hadas para que llevara a la salvadora al mundo sin magia.

- Espera. – Dijo Blancanieves, su voz quebrándose. - ¿Qué hay de si es peligroso? – Preguntó con miedo.

- Ella es nuestra hija y eso la hace fuerte, la hace una sobreviviente. – Contestó Encantador con convicción.

- ¿Y si no nos puede volver a encontrar? – Preguntó Blancanieves.

- Entonces nosotros la encontraremos a ella, siempre nos encontraremos. – Aseguró Encantador.

Cuando Encantador dejo a su hija en el armario, este desapareció mágicamente dejando un destello de luz dorada. Encantador y Blancanieves se abrazaron tristemente ante la separación de su hija, pero esa misma noche la maldición iba a desatarse y ya volverían a estar en el mismo mundo que ella. Pero esa noche la maldición no llegó, y el día siguiente tampoco, y otro tampoco. Todos los días Encantador y Blancanieves pasaron su tiempo buscando una forma de ir al mundo sin magia por su hija, o deseando que la maldición de Rumpelstiltskin funcionara.

Hasta que finalmente, lo hizo, la maldición funcionó.

Y así, veinticuatro años más tarde, todos los personajes de Cuentos de Hadas finalmente se encontraron atrapados en la Ciudad de Bostón. Separados unos de otros, sin memoria ni conocimiento de sus verdaderas identidades.