LA VIDA PLANEADA QUE NUNCA LLEGO

Nota: Harry Potter y sus personajes pertenecen a JK Rowling, esta historia es para entretenimiento y diversión tanto mía por escribirla como para el lector, sin lucro o ganancia alguna.

Summary: Harry Potter es un niño huérfano que quedo al cuidado de sus tíos los Dursley, a una tierna edad no puede defenderse de los malos tratos que recibe tan solo llegar a aquella casa, hasta que llega el día en que su seguridad es colocada en una filosa pendiente. Dumbledore es un hombre reconocido en su mundo, sabio y querido por muchos al igual que odiado por otros tantos, el piensa en la seguridad del pequeño harry y que lo mejor es que se crie con sus tíos en un ambiente tranquilo y lejos de donde su nombre es conocido, el ya tiene planes para la vida del niño, pues es alguien importante dentro del mundo al que pertenece, quien diría que un día la vida se encargaría de golpearle con creces su fallo.
Que pasa cuando no todo sale como uno lo tiene en mente, a veces los giros bruscos e inesperados son el entretenimiento mas cotidiano que nos da la vida, o ¿acaso serán las circunstancias? ¿quizás el destino o karma actuando? Aun sin tener respuesta certera se sabe que las cosas jamás pasan como uno lo planea.

Capitulo 1: Primera falla

Surrey era un condado no metropolitano encontrándose en el sudeste de Inglaterra, Reino Unido. Dividido en los distritos de Elmbridge, Epsom y Ewell, Guildford, Mole Valley, Reigate y Banstead, Runnymede, Spelthorne, Surrey Heath, Tandridge, Waverley y Woking; Limitando con Hampshire, Berkshire, Gran Londres, Kent, East Sussex y West Sussex.

Cuenta con dos grandes atracciones históricas, la Abadía de Waverley y la catedral Guilford. Nuestra historia comienza aquí en Surrey específicamente en Little Whinging un pequeño pueblo ubicado en este condado, una zona tranquila y pequeña, las pocas calles que limitaban el "pintoresco" y casi insípido pueblo eran el camino Wisteria, la Avenida Magnolia, la Calle Magnolia, y Privet Drive.

Privet Drive era una calle suburbana, el vecindario consistía en un montón de casas alineadas con sus hectáreas y diseños cuadrados y monótonos. De ese lugar se esperaban personalidades aburridas, personas que trabajaran o simplemente se dedicaran a su hogar, eh incluso parecía como si ningún niño oh adolescente viviera en aquella zona, tan tranquila, o mejor dicho muerta.

Ese era el caso de una familia en particular , el numero 4 de Privet Drive, era una casa grande, con ambos jardines, paredes de piedra color arena y techos de teja oscura, el interior contaba en la planta baja con el recibidor allí la puerta principal, con una ranura para el correo. Entrando eran visibles las escaleras con ese pequeño hueco amplio que era la alacena ubicado en la parte inferior de las mismas. La cocina que tenia una mesa cuadrada impecable, cubierta con un mantel blanco de bordado, un televisor de pantalla grande colocado es una de las esquinas, y por supuesto dividida por una barra de desayuno donde se ubicaban los demás electrónicos y muebles para los alimentos. El salón que contaba con una chimenea y un radiador eléctrico. La planta alta con el cuarto de baño al fondo del pasillo pasando las cuatro habitaciones, donde dormían los patriarcas de la familia, el cuarto de huéspedes, y frente a estos otros dos, uno para el actual hijo de la familia y otro actualmente desocupado y al mismo tiempo repleto de juguetes para bebe que parecían abandonados y en futuro desechados.

Por supuesto, era normal suponer que un familia o por lo menos una pareja viviera ahí, estos eran la familia Dursley quienes estaban orgullosos de presumir ser una familia feliz, normal y perfecta. El señor Dursley era un hombre trabajador según su propia palabra, era el director de una empresa llamada Grunnings, especializada en la venta y ensamblaje de taladros, correlacionada con muchas otras y pequeñas empresas de herramientas o de construcción. El un hombre corpulento y de aspecto grueso, con poco cuello gracias a las muchas papadas, y un bigote inmenso que solo le hacia lucir un aspecto severo y al mismo tiempo intolerable. La señora Dursley al contrario era delgada, rubia y lo que su esposo no tenia de cuello ella lo compensaba, era incluso entretenido compararlo con un lápiz, largo, delgado y huesudo, algo que usaba en su favor, ya que pasaba la mayor parte del tiempo estirándolo por encima de la valla de los jardines para espiar a sus vecinos. Ellos tenían un pequeño vástago un niño de no mas de un año, que al nacer había pesado 7kg y que aunque para el hombre no había sido algo sorprendente, para su esposa había significado mas dificultad en darlo a luz. Ante los meses de crecimiento y el consentimiento que recibía el niño parecía tener dos años y no uno, su piel seguía en un tono rosado aunque algo mas pálido, mejillas gordas que le caían como a un bulldog, se brazos y piernas gruesos, y dedos que parecían pequeñas salchichas. Además de una pequeña pelusa rubia en el cráneo que era su cabello.

Para la pareja no había hijo mas dulce y hermoso como el. Los Dursley tenían todo lo que querían, y lo que odiaban o simplemente les desagradaba lo ignoraban a veces a tal punto como hacer que no existía. Eso era el caso de Petunia Dursley, lamentablemente antes Evans (según ella y su esposo), ese apellido junto con otro estaban prohibidos, eran acido en la boca, y tal era el desprecio como para desear lo peor a quien lo llevara. El porque de esto, era por la simple existencia de la mujer a la que petunia siempre envidio, Lili Evans su hermana, una mujer que saco todo privilegio de belleza que a ella se le negó, y quien se caso con...Potter, oh, cuanto desdén existía siempre al nombrar ese apellido maldito, ese hombre que se caso con su hermana, que le dio aun mas de lo que ya tenia, era rico, le daba amor, apoyo, incluso de niñas a lili jamás le falto nada, era especial, y como odiaba aquello que la hacia especial, porque era algo que ni con todo el dinero del mundo se podría comprar.

Petunia poco sabia de su hermana después de que decidió alejarse, tanto como para intentar engañarse diciendo que no tenia una hermana, lo que si había llegado a enterarse era del mocoso que tenían, un hijo desgraciado de aquella pareja a la que aborrecía, un sucio vástago que seguro seria igual de feo e inútil que su padre.

No, jamás pensó que odiaría el día en que la vida se encargara de llenar nuevamente con aquel liquido agrio su amarga existencia, dejándole el peor sabor de boca. Simplemente había llegado como fantasma, sin que se supiera a que horas o como, el destino solo puso al hijo de su hermana frente a su puerta un día, un día particularmente extraño, y claro ella y su esposo sabían a quien culpar, mejor dicho a quienes, esas personas "ellos" los magos, porque la magia existía pero eran muy pocos los escogidos y escasos los que no la tenían y sabían de su existencia. Su hermana la chica bonita, la perfecta hija había sido la afortunada en poder usar magia. No pudo evitar sonreír ante la torcida fortuna que tenia, su hermana había muerto junto a su esposo, un peso menos, pensó. Pero su sonrisa se torció en molestia mientras seguía leyendo aquella carta, escrita en pergamino amarillento y en una caligrafía perfecta y cordial, ¿Cuidar al bastardo de su hermana? ¿A alguien que seguramente seria un anormal como sus padres? ¡No! Ni ella ni su esposo arruinarían sus pacificas vidas por ese niño de un año dos meses que ahora lloraba dentro de la cesta debido a las bruscas palmas, pellizcos y jalones de su hijo, agregaba a eso que al parecer el insolente niño se había hecho en los pañales y estaban sucios.

-Harry James Potter Evans, que nombre mas vulgar

Gruño, su esposo aun no llegaba y le había dicho que iría a beber con algunos de sus accionistas, por lo que llegaría muy entrada la noche y para ese momento ella debía tener ya la solución para ese problema. Frunció el ceño mirando al niño, era mas pequeño que Dudley, de mejillas algo regordetas pero tiernas cubiertas por un rubor, boca pequeña y labios superiores delgados mientras los inferiores eran gruesos, pocas cejas, espesas pestañas con un rizado natural, y una gran mata de cabello suave y oscuro, ojos verdes que brillaban de inocencia, ¡agh! Nuevamente su hermana ese niño tenia muchos de los rasgos de lili, y como si fuera una competencia petunia sentía que ante la imagen angelical del lloroso bebe, ella había perdido, su hijo no tenia algún rasgo notable, mientras harry, también era delgado, menudo y tierno, con su nariz respingona aun si chorreaba mocos, y esa horrible cicatriz en la parte derecha de su frente.

-¡Demonios ya cállate!

Dijo irritada desquitando todos aquellos años en los que desprecio a su hermana, nalgueando y pegando sobre la tierna piel, creando moretones y como resultado que el niño solo llorara más.

Tendríamos que regresar antes, cuando el pequeño harry era dejado donde residía la única "familia" que le "cuidaría" , la gran historia que contaba su cicatriz o la razón por la cual sus padres estaban muertos. Y sin embargo aun con toda esa tragedia o todo el peso futuro que eso conllevaba para el pequeño, sus tíos jamás mostrarían pisca de compasión.

Harry había nacido con la muerte del séptimo mes, un niño esperado y amado por sus padres, pero envuelto en una guerra dentro del mundo al que pertenecía, sus padres no habían sido la excepción y aquella noche de Halloween fue que la guerra cobro sus vidas.

Había pasado dos meses desde que harry llego a Privet Drive su estadía no había mejorado para nada, y a su escasa edad ya podía comprender que llorar no era bueno, se le había educado como a un perro o peor, las papillas eran siempre pasadas de fecha y rancias, casi siempre no comía, la leche que recibía podía incluso llegar a su boca ya cuajada, y eso solo ayudaba a su constante malestar en la panza y enfermedades, los muchos vómitos en los que a veces era arrastrado para que no lo volviera a hacer, petunia no tenia planeado cambiar o incluso comprarle pañales, por lo que siempre traía uno de tela que raramente era lavado, sus pobres y tiernas nalgas le ardían y estaban llenas de pequeños granos y roces que no le permitían ni sentarse, le pegaban mucho, sobre todo su tío si lloraba, de ser un hermoso bebe, había pasado a ser la imagen viva y retratada del maltrato, con su cuerpo lleno de moretones y hematomas que se tornaban ya hasta verdes.

Era domingo y se cumplía una semana mas, una semana en que Harry fue rescatado, los vecinos ya no habían soportado los llantos constantes del pequeño, y cuando de repente pararon en vez de tranquilizarlos alerto a algunos. Fue ese domingo por medio día que llego protección infantil y un par de policías.

-¡Dios santo!

Gimió una de las mujeres uniformadas cuando entraron y después de revisar encontraron al pequeño Harry sollozando encerrado en la alacena. Las acciones alarmantes de los Dursley atrajo mucho la atención de protección infantil, policías e incluso algunos médicos. Mientras los tíos de harry eran llevados y esperarían su juicio, Dudley era enviado temporalmente a una casa hogar, harry había sido socorrido y llevado al hospital, después de tres días luchando por sobrevivir, logro sobrevivir e ir poco a poco mejorando su salud, quedando como presunta víctima de malos tratos por parte de sus tíos.

El pediatra que le examinó detectó enseguida hematomas en el cuerpo de Harry, se había llevado la peor parte del maltrato infantil hasta ahora conocido en Surrey, con fuertes golpes en la cabeza que con suerte no produjeron graves daños cerebrales.

Una patrulla de la Policía Local los arrestó a ambos en el mismo centro hospitalario y los trasladó a la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía , donde prestaron declaración, ambos desesperados, choqueados y ya con rostros pálidos, petunia había visto muy tarde su error.

El titular del juzgado de Instrucción número 5 , que estaba en funciones de guardia, decretó prisión incondicional para los Dursley.

Las noticias locales habían estado plagadas preguntando con lo que pasaría con el pequeño Harry al igual que a Dudley.

-Cuando el bebé reciba el alta médica al igual que pasará con el otro infante, se irán a un centro de acogida o se les asignará una familia de acogida de urgencia, eso siempre que no haya familiares cercanos que se puedan hacer cargo de ellos.

Había dicho un servidor a los medios para calmarlos.

En otro lado se encontraba un hombre alto, delgado y muy anciano, a juzgar por su pelo y barba. Llevaba una túnica larga, una capa color púrpura que barría el suelo y botas con tacón alto y hebillas. Sus ojos azules eran claros, brillantes y se opacaban detrás de unas gafas de cristales de media luna, mientras escuchaba hablar la voz de una mujer a través de un fuego color verde. Eran momentos como aquellos donde se daba cuenta que no era un sabio infalible, sus conocimientos estaban limitados, y la confianza que le daba a las personas a veces se veía empañada o rota. ¿Con que cara vería a James y a Lili ahora? Descubriendo que su hijo había estado muy cerca de morir y... A MANOS DE SU PROPIA FAMILIA.

La profesora de transformaciones McGonagall tuvo razón, aquellos fueron y eran la peor clase de muggles que podría existir, personas terribles y sin moral alguna. Después de recibir las noticias alarmantes de su vigilante y de que las llamas verdes cesaran hasta desaparecer no pudo evitar soltar todo el aire que no se había dado cuenta retenía. Dumbledore parecía tener diez años mas, con sus ojos oscurecidos y esa expresión entre la tristeza y la impotencia. Se levanto y convoco a las personas que mas confianza le tenia McGonagall y Severus, este ultimo era un reconocido maestro pocionisa dentro del mundo mágico, un hombre inteligente y suspicaz, pero con un sentido del humor muy oscuro y una actitud agriada por los años y sus vivencias. Mientras que la mujer era ya una señora, con su piel llena de arrugas por la edad, aun mantenía esa actitud fresca, reservada y severa, solo mirarla imponía respeto y que no quisieras meterte con ella, una mujer estricta, de cabello algo canoso y rostro un poco estirado por el apretado moño. Por otro lado severus era un hombre de mediana edad, de nariz ganchuda y entre cejo siempre fruncido, una dura y tensa línea recta que parecían ser sus labios, pómulos poco huesudos, quijada salida y recta, piel cetrina y un cabello lacio y que le llegaba a la altura de los hombros siempre con ese aspecto aceitoso.

-Que ocurrió profesor dumbledore

-hm

-Minerva, severus, por favor, tomen asiento, ¿una taza de té o café?

Ambos maestros se miraron sorprendidos el director estaba algo apagado y lo peor no estaba ofreciendo sus acostumbrados caramelos de limón.

-¿Paso algo señor?

El viejo suspiro, entrelazo sus largos dedos y apoyo en estos su mentón.

-Ah ocurrido algo ciertamente, y lamentablemente que pasara ha sido mi culpa, se que en otra ocasión lo que diré te haría feliz Minerva pero dado el caso...

-¿Hacerme feliz?¿Dado el caso? ¡Albus de que hablas!

Ambos profesores estaban tensos parecía que lo que sea que fuera ciertamente era algo complicado o muy serio.

-El joven Potter... me he enterado hace unos momentos fue internado en un hospital de pediatría muggle, los señores Dursley, sus familiares... le maltrataron hasta casi matarlo.

Minerva abrió sus ojos aterrada, colocando sus manos sobre su boca para acallar el gemido ahogado, y por otro lado severus frunció mas el ceño, primero incrédulo y después cerrando su mano en un puño hasta que los nudillos estuvieron blancos. Minerva era una mujer dura oh, pero como había adorado a los padres del pequeño, fueron como los hijos que nunca tuvo, la hija estudiosa que siempre era su orgullo y el hijo travieso al cual reprender si lo sorprendía en el acto. Por otro lado severus siempre odio a james, el y sus amigos le alejaron de lili, le hicieron su vida mas imposible de lo que ya era. ¿Cómo de devastada y triste estaría ella si viera el lugar al que su hijo único fue a parar? En un inicio pensó en odiar al mocoso, pues representaba lo que perdio y al mismo tiempo lo peor de sus recuerdos humillantes, pero ¿Lo odiaba al punto de desear que el niño pasara por eso? No, algo en su mente por fin dio clic, el era un adulto, y el hijo de lili solo un niño que había perdido a sus padres en una edad muy temprana, a pesar de sus malos ratos tuvo cariño, por parte de su madre y durante unos años por parte de lili.

-Oh albus, albus, te lo dije, eran personas horribles...¿Como esta el? ¿Dónde? Y ¿Qué haremos ahora?

-Minerva, lo se tranquilícese, como dije esta en un hospital muggle en surrey, según la información muggle ya esta fuera de peligro y se espera que se le de, de alta en un par de días, como no hay mas familia viva y sin una familia de urgencia que le cuide, al parecer entrara al sistema de adopción y será dejado en un orfanato.

-Señor, no creo que sea prudente permitir que se llegue a tanto, si el...niño es ingresado a un sistema, habrá demasiados ojos, sobre todo si es adoptado, las autoridades intentaran prevenir otro caso de abuso y enviaran cada cierto tiempo a personas para ver al menor.

-¿Qué tienes en mente severus?

-Lo mejor para el y para nosotros es que alguien vaya a reclamarlo antes de que sea dado de alta, alegando conocer a su familia siendo amigos cercanos, lo correcto seria que usted o la profesora McGonagall fueran.

La discusión continuo, pensando en los pro y los contra, lo que harían con el pequeño harry una vez regresara al mundo mágico.

Los pasillos eran un hervidero, se les podía ver a un par de enfermeras de un lado a otro, camillas con pacientes recientes y sobre todo, un escandaloso chisme que era tan caliente como pan recién horneado, solo horas antes todo estaba en suma tranquilidad, niños durmiendo, enfermeras cuidando a los mas delicados, algunos chicos enfermos con algunos catarros o cosas leves, y segundos después un súbito y repentino temblor creo miedo suficiente como para volver todo un caos, a pesar de lo poco que había durado había tenido suficiente fuerza como para que muchos de los equipos y frascos de medicamentos terminaron estrellados sobre el piso, niños lastimados y unos cuantos con huesos ahora quebrados por los empujones y caídas en las escaleras. Cuando hubo una pausa llena de calma, el llanto en las salas de urgencia en el área de pediatría hizo ir a un par de enfermeras a tranquilizar a los infantes, y revisando a uno por uno llegaron hasta una de las cunas vacías. Minutos después un par de policías investigaban los posible sucesos.

Un par de personas que aunque vestían las ropas de la época se les notaba ajenos al mundo, como si pertenecieran a otra parte. Recibían miradas curiosas, recelosas y de todo tipo.

-Muy buenas tardes señorita

-Oh un placer señor ¿Tienen a algún nieto o familiar internado?

-En realidad si, buscamos a un pequeño, hace poco nos enteramos de que se encontraba en este lugar y conociendo a los difuntos padres y lo que ocurrió con sus familiares recientemente.

La enfermera jadeo y se coloco nerviosa.

-¿Por casualidad es el pequeño llamado harry?

-Así es

-Vera, ocurrió algo... sumamente extraño... em, no sabría como explicarlo

-Por favor vaya al punto

-S...si señora, hubo un pequeño terremoto eso creo algo de distracción y alerta en todo el personal y solo hasta minutos después de hacer una revisión... nos dimos cuenta que el niño había desaparecido.

Ambos miraron a la enfermera para después mirarse mutuamente, espantados, alertados, de lo que paso, era obvio que había sido cosa de magia, ¿mortifagos? O ¿Existiría alguna otra explicación?

-Oh Albus...

-Lo se, lo se pero no podemos alterarnos tan pronto hay esperanzas de que este bien

-POR SUPUESTO

Chillo la enfermera rápidamente.

-La policía esta haciendo su trabajo investigando si alguien pudo llevárselo.

-Gracias señorita por favor llame a este numero si saben del pequeño harry

-Claro señor, la policía hará todo por encontrar al pequeño... pobre ya había sufrido demasiado.

Los mayores no se encontraban mejor y sabían que era casi imposible que la policía muggle supiera algo, con una aparición los magos podían entrar y salir sin ser vistos, o fácilmente borrar la memoria a quien les viera y dejarlos sin recuerdo alguno de lo sucedido. El hecho era simple y alarmante Harry Potter había desaparecido.