Este fic participa en el minireto de septiembre para "La Copa de las Casas 2016-17" del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.

DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a JK Rowling, lo historia es mía


OBSESIÓN

Había acabado el primer año para Teddy Lupin en Hogwarts y acaba de subirse en el tren de vuelta a la estación de tren donde sabía que su padrino le estaría esperando. Se había metido en uno de unos de los últimos vagones, ya que quería estar un rato solo, aunque después se le unieran sus compañeros de Hufflepuff.

Una vez a solas empezó a rememorar su primer año, desde que el sombrero le puso en su casa hasta que se subió en el tren para volver a Londres. Estaba satisfecho con su desempeño escolar de ese año y estaba seguro que sus padres lo estarían también al igual que su padrino.

Estaba deseando que llegara el curso siguiente ya que con él iría su mejor amiga Victoire Weasley, que iba a primero. Quería que fuera con él a Hufflepuff pero era consciente de que era una Gryffindor total, al igual que la mayoría de su familia.

Al rato se le unió Steve Evans, el primer amigo en el colegio que tuvo y compañero de habitación. Minutos después de que Steve entrara apareció la señora con el carrito de dulces y como hijo de su padre que era compró casi toda la provisión de ranas de chocolate, decidió compartirlo con su amigo, poniéndose ambos morados de este dulce.

Más tarde, cuando llegaron a la estación su padrino intuyó lo que había pasado en el tren y le dijo:

- Eres un obseso de las ranas de chocolate, ¿eh? – soltó con una sonrisa.

- ¿Yo? – contestó Teddy con cara de inocente.

- No, mi padre. Por supuesto que me refiero a ti, tienes la cara llena de chocolate – le contestó sonriendo.

- No, es que están demasiado buenos –intentó defenderse de su padrino.

- Lo sé, según mi padrino tu padre era igual que tú, era capaz de comerse todo lo que tuviera chocolate –le dijo provocando que su ahijado sonriera, al chico le gustaba que le dijera lo parecido que era a su padre en él guiños aspectos.

- Ya, pero ¿te importa no decirle nada a tía Ginny?, no quiero que se enfade.

- Por supuesto, pero ella es muy perceptiva, se dará cuenta.- termino diciéndole a la vez que le entregaba un pañuelo de papel para que se limpiara la cara.