Jajajajajajaj cómo están las criaturas del señor ejejejej esta vez tarde mucho menos en subir uno jejeje espero que el capítulo sea de su agrado y que disfruten cada parte de él como yo lo hice. Por cierto, el final se acerca.

Capítulo 8: Elecciones…

La mañana siguiente parecía que los dioses estaban de buen humor, el día era soleado y no soplaba el normal gélido viento matutino del mar del Norte, bastante cálido en realidad, aclarando que en Berk el frío era tan habitual que la población ya estaba acostumbrada a sentirlo todos los días. Incluso no había ni una sola nube que opacara los rayos del Sol haciendo más delicioso ese día, cosa que la gente aprovechaba y disfrutaba de la anormal estación. Los adultos que se quedaron abrían sus negocios con un ánimo prodigioso, los niños corrían de un lado a otro jugando con sus armas de maderas y el cuchicheo del pequeño mercado llenaba de vida la aldea con sus múltiples sonidos.

Lástima que no todos podían disfrutar de ese día tan glorioso.

En la arena de entrenamiento seis jóvenes adolescentes se ejercitaban sin tregua con una serie de ejercicios casi sádicos que eran impartidos por un enorme vikingo bigotón con un garfio en vez de mano. Gobber gritaba instrucciones con furor a los cadetes que sostenían cubetas llenas de piedra en cada mano mientras mantenían los brazos extendidos ¿Qué tenía eso de sádico? Los pobres menores ya tenían casi una hora sosteniendo las cubetas. Poco a poco muchos de ellos llegaban a su límite.

Para Gobber era una verdadera sorpresa que los pequeños mocosos duraran tanto tiempo con el ejercicio, eso era el indicio que el entrenamiento por fin estaba rindiendo frutos y que fortalecía la mente y el cuerpo de aquella bola de, según él, dolores de cabeza. No lo diría ni tampoco lo demostraría, pero estaba orgulloso de esos enanos paliduchos y no podía evitar sonreír.

― ¿Ven a ese maldito bigotón? ― le susurró Snotlout a los demás cadetes- Se ríe de nuestro sufrimiento-

―Vaya que es un sádico― concordó Ruffnuf mientras que se quitaba muy discretamente piedras de su propia cubeta y se las echaba a su hermano, sorprendentemente nadie notaba a la rubia melliza haciendo eso, sin duda eso resaltaba su capacidad sigilosa.

― ¿Soy yo o las cubetas están más pesadas? ― preguntó Tuffnuf con claro cansancio en su voz por cargar un peso extra del cual no tenía conocimiento.

―Obviamente estás más cansado que hace media hora, idiota― lo regañó Snotlout mientras luchaba con las ganas de rascarse la nariz.

―Sólo los débiles se quejan tanto- les reprochó Astrid mientras ponía expresión nula ante el cansancio que crecía en ella― La mente sobre el cuerpo se convierte en voluntad de hierro―

―Desearía brazos de hierro― dijo Tuffnuf casi al borde del colapso― No aguanto más…―

― ¿Quieres ser el primero en perder? ― le preguntó su hermana un poco preocupada de perder su "apoyo" en ese ejercicio.

― ¿Si pierdo ya no cargaré las cubetas? ― dijo su propia pregunta como si fuera el mayor descubrimiento que haya hecho en su vida.

―… ¿Sí? ― esta vez fue Fishlegs el que habló, él tampoco podría aguantar más.

Antes de que Tuffnuf realizara su autonombrado hallazgo hubo un sonido fuerte provocado por la caída de madera y piedras contra el suelo pulido del ruedo. Todos voltearon automáticamente a mirar la fuente del sonido y hallaron a un cansado Hiccup con los brazos caídos a sus costados y lo que cargaba hace poco estaba esparcido en el duelo. El aprendiz de herrero fue el primero en perder. Ya sin dudarlo más el rubio gemelo soltó su propio contenido y sintió el alivio recorrer sus brazos.

―Dulce sensación― jadeó en señal de alivio el Thorston mientras sobaba sus cansados brazos.

―Parece que el poderoso Cazador de Dragones no están poderoso― se burló Snotlout de su primo mientras trató de ocultar su propio cansancio.

Hiccup no mostró señal de aflicción ante el insultó de su primo, de hecho, parecía que su mente estaba en otro lado, precisamente en los momentos de anoche. No sabía que sentir o que hacer, en menos de veinticuatro horas se hizo hermano del más temido y poderoso guerrero que haya pisado la Isla de Berk y de seguro el mundo… y él era su hermano ahora… y le gustaba eso, esa sensación le provocaba orgullo, por mal que sonora, hasta suficiencia de tener un hermano como él. Diablos, él había dicho la palabra "hermano" en su mente tantas veces que sonaba estúpido hasta para él y su estándar de tonterías reglamentarias.

―Ese enano sí que resistió― murmuró Gobber por la nueva resistencia de su pupilo.

Uno por uno los jóvenes fueron dejando caer la cubeta, es necesario explicar que la pobre de Ruffnuf no fue la que ganó, su gemelo descubrió que ella le hizo trampas y lógicamente empezó una pelea con la rubia provocando que sus propias cubetas cayeran al suelo. ahora los dos era un revoltijo de puñetazos y mordidas rodando por el suelo. La ganadora fue Astrid, que por poco fue vencida por Snotlout, el Jorgerson no pudo evitar rascarse la nariz.

―Gané…― dijo agotada la rubia de ojos azul intenso mientras miraba de reojo al Haddock, es joven seguía masajeando y estirando sus brazos con gesto adolorido. Ella seguía pensando que algo en él no cuadraba, desde ese tonto apodo hasta los rumores de su fuerza extraordinaria que el chico escondía de todos, simplemente Hiccup no le inspiraba esa sensación de "súper guerrero".

-Felicidades, mis pequeñas pestes- dijo con entusiasmo el herrero desde arriba al otro lado de la enorme jaula- Ese fue el calentamiento para lo que seguirá- la mirada de los jóvenes varió desde el espanto hasta disgusto― ¿No creyeron que esa sería la prueba, verdad?― se mofó el vikingo de pierna de palo, los cadetes le lanzaban dagas por los ojos- Este día tratará de escoger su afinidad con un arma, dos si son listos y si resulta que son realmente buenos hasta tres- se burló el vikingo, no era que dudara de que alguno pudiera manejar más de un tipo de arma, sino que buscaba animar a los jóvenes a que se esforzaran a perfeccionar sus habilidades de combate.

En la batalla un vikingo fuerte podía cargar hasta dos armas encima más el escudo, pero no todos podían o querían realizar el estándar adecuado de preparación para una batalla, la mayoría de los vikingos buscaban estar lo más cómodos posibles a la hora de combatir y tener más de un arma agarrada al cuerpo les impedía el movimiento. Gobber fue testigo de cómo muchos de sus antiguos camaradas ser abatidos por haber perdido su arma en medio de un enfrentamiento y al no tener otra se vieron a merced de luchar sin un arma. Cosa que pocos alcanzaban a contar al final del día.

―Dominar completamente un arma es una tarea que todo aspirante a vikingo debe de hacer en cada momento― explicó el herrero mientras bajaba con los reclutas que lo seguían con la mirada- El dominar dos armas podría ser la diferencia de entre vivir o morir― esto último lo dijo de manera más sombría lo que hizo que la mayor parte de los cadetes sintieron un escalofrío recorrer su espalda, algo en las palabras de Gobber les hacía sentir cierta inquietud― En lo personal yo dominé el uso del hacha y del mazo, él de piedra, el de metal nunca me gustó―

― ¿Qué no el metal es mejor que la piedra? ― preguntó Tuffnuf a los demás jóvenes atentos a las palabras de Gobber.

―Sí, podría decirse eso, pero hay algo en el choque de la piedra contra el hueso que me produce una sensación parecida a la de tronarme la espalda cuando me levanto en las mañanas― Hiccup sin duda quedó mudo al conocer ese lado sanguinario de su mentor, aunque debió de imaginarse que su maestro, antiguo veterano de un centenar de batallas, tendría un pasado con un camino lleno de sangre.

Mientras Gobber hacía su monólogo de maestro, en las gradas los Dragones miraban a sus respectivos parientes ser sermoneados por el bigotón herrero. Casi sintieron un toque de nostalgia al ver la escena que contemplaban, parecía que pasó toda una vida cuando ellos estuvieron en ese mismo lugar donde ahora están sus primos.

― ¿Recuerdan el día en que escogimos nuestras armas? ― dijo Blech con un suspiro, como si estuviera recordando a un viejo primer amor.

―Si― dijo Barf alargando la vocal con el mismo tono que su gemelo.

―Son los únicos locos que conozco que pelean con cuchillos― dijo Stormfly mirando al par.

―He visto esos cuchillos, esas cosas son demasiados largos y anchos para ser simples cuchillos― sorprendentemente fue Meatlug la que dijo aquello y los demás Dragones no disimularon el ver de manera extraña y sorprendida a la chica de enormes dimensiones.

―Vaya, no todos los días vemos a un Yak hablar― se burló Barf mientras le daba un codazo amistoso a su gemelo.

―Lo siento hermano, pero te recuerdo esa vez que bebimos esa mezcla extraña blanca que hicimos con aguamiel y flores que nos dejó en medio del campo de nuestra familia― dijo Blech haciendo memoria de aquel evento.

―Es cierto― dijo Barf recordando ese día― Sí que nos pusimos locos esa vez jejeje―

―Y ese Yak sí que era un comediante― agregó Blech soltando varias risas en el proceso.

― ¿Cómo olvidarlo? La mejor historia de una cabra, un tarro de miel y Thor que haya escuchado―

―Hey, tontos, regresen a la tierra- los regañó Hookfang con claro enojo en su tono.

―Oh, sí, las armas― dijo Blech recordando el tema principal de la conversación― Stormfly, linda, recuérdame qué arma usas―

Automáticamente recibió un golpe con la mano abierta justo atrás de la nuca de Blech, incluso su gemelo le dio una, vaya que podía ser tonto su otra mitad.

―Tarado, es obvio que usa un escudo con dagas― dijo Barf negando con sarcasmo por las tonterías que decía su hermano.

―Sí― afirmaron los demás Dragones a excepción del recién golpeado.

―Ya, ya― decía adolorido el gemelo Thorston sobándose la nuca- Se me olvidaba que eras una Doncella de Escudo.

Las Doncellas de Escudo era el nombre que recibían las vikingas guerreras que formaban "el muro" de escudos en las batallas, Stormfly era parte de aquel selecto grupo de vanguardia llegando a ser famosa entre las mismas Doncellas por su mortífera capacidad de combate con escudo y al ser una protección que obligaba al enemigo a un encuentro cercano ella usaba su gran habilidad con las dagas para acertar cortes mortales y lanzamientos precisos que acababa con varios enemigos en poco tiempo.

― ¿Nunca quisiste usas hachas como lo hace el resto común de tu casa? ― preguntó Barf interesado en la elección de su compañera sobre el arma tradicional de la familia Hofferson.

―Porque no puedes llevar más hachas que cuchillos encima- dijo con naturalidad la joven― Dime, Meatlug, ¿Por qué usas la maza?

―Yo… yo escogí la maza porque me gusta "amasar" cosas…―

Se hizo el silencio en las gradas, pero no duró mucho porque los cuatro Dragones rompen a carcajadas, aunque Meatlug se encogía de hombros por el bochorno de su propia broma ya que no estaba acostumbrada a ser la graciosa del grupo.

― ¡Acabo de darme cuenta de que Hookfang se está riendo! ― gritó Blech con sorpresa entremezclado con miedo.

Al instante las risas cesaron, nunca ninguno de ellos había visto a su compañero pelirrojo reírse de algún chiste. Hookfang guardó silencio al instante volviendo a su natural estado enojado e inexpresivo.

―… ¿Qué? ¿Es un puto crimen reír? ― preguntó de manera cortante y agresiva el alto vikingo.

―… Acuérdense de mis palabras, si mañana se acaba el mundo éste evento fue el mensaje del preludio del Ragnarok― proclamó de pie Barf como profeta perverso ante una congregación de ingenuos.

Stormfly siempre pensó que los gemelos Thorston, los mayores, eran un par de lo más estúpido y controversial que los dioses pudieron darle a la humanidad… pero sin duda ella les reconocía que no eran para nada aburridos.

―Dinos, Hookfang, ¿Cuál es el misterio de que tu uses dos mazas de púas? ― preguntó la rubia de mechón azul al Jorgerson.

―…Nada soporta el fuego como una bola de hierro sólida― explicó con su clásica brusquedad― Y uso dos porque puedo―

―Yo digo que ahora apostemos― propuso Barf al resto del grupo― ¿Qué arma usarán los nuevos? Claro, la segunda arma, la que ya traen ellos no vale―

―Eso sería demasiado fácil, conocemos muy bien a nuestro primos- señaló Stormfly con desinterés por el juego del gemelo.

-Sí, pero será al primo de otro no el suyo- aquello les pareció mucho mejor y más interesante― ¡Pido al gordito! ― gritó con fuerza siendo él el primero en escoger.

― ¡A Tuffnuf! ― gritó la rubia siendo la segunda en ganar.

―Ruffnuf― pidió apaciblemente la Ingerman.

―Astrid…―

― ¡Hijo de puta, tenemos señas secretas hermano! ¡AVISA! ― Blech recriminó a su hermano por su "traición"- ¿Quién queda? -

―Snotlout e Hiccup― dijo Stormfly de manera ufana por la suerte del Thorston.

―Mierda…― masculló entre dientes el joven― Mmm… ¿No puedo apostar por uno de los suyos? ―

―No. Te jodes― dijo a secas su hermano mientras le dedicó una sonrisa burlesca.

―Pues como no hay de otra… escojo a Snotlout― dijo sin mucha gana el gemelo.

―Muy bien, apuesto un barril de hidromiel― dijo Barf siguiendo con la apuesta.

―Espero que no sea MI barril de hidromiel, querido hermano― las palabras de Blech estaban cargadas de advertencias y amenazas explicitas.

―No― estiró la vocal su gemelo― Es uno que tengo escondido desde hace un tiempo y para comprobarlo le puse mi inicial; una letra "B" muy notable―

―Oh, de acuerdo― dijo más tranquilo Barf― Sabes… tengo uno que justamente tiene mi inicial también… las grandes mentes piensan igual― proclamó contento el gemelo rubio.

Los demás Dragones no dijeron nada, sólo se llevaron sus dedos índice, medio y pulgar dominante al tabique mientras negaban con la cabeza. No creían que alguien pudiera ser tan tonto.

―Yo también apuesto mi propio barril de hidromiel―

Ahora si lo creían con firmeza…

―Y Meatlug su famoso pan de cangrejo, toda una cesta grande― propuso Barf, automáticamente todos aceptaron sin tomar en cuenta la opinión de la mencionada, la cual quiso protestar, pero cayó lo que gritaba su mente con desánimo.

―Yo apuesto una arreglada de tejado cuando quieran― un dato interesante es que a Hookfang se le daba mejor arreglar y construir cosas de madera que destruirlas.

―Yo…- pensó Stormfly un momento para después sonreír con astucia- Mi "especialidad" …― se hizo silencio en la tierra y en el mar.

―…Esta mierda ya se puso seria- dijo Barf de manera seria mientras entrecruzaba los dedos y los ponía debajo de su barbilla con un aire analítico― El premio será mío…- dijo con voz sombría mientras arrastraba la lengua.

―Te equivocas, querido hermano, yo disfrutaré del premio gordo junto con tu aguamiel mientras veo a Hookfang arreglar mi techo en medio de un día de nieve― al parecer el otro par ya sabía que hacerle a Hookfang para divertirse, pero nada impidió que Hookfang le diera un fuerte puñetazo anticipado. Blech quedó noqueado al instante al estar desprevenido.

―Uno menos― dijo Hookfang mientras que soplaba a sus nudillos para apagar una llama imaginaria.

De repente los dragones sintieron que ya no estaban solos. Las gradas en contorno al ruedo estaban varias personas curiosas y espectadores ansiosos.

― ¿Cuándo llegaron esas personas? ― preguntó Hookfang el ver aquella pequeña congregación reunida.

―Supongo que por lo del "Cazador de Dragones" ― dijo Barf analizando la situación de manera precisa, cosa muy rara en él― Al menos yo lo haría… si no fuera porque ya me patearon el culo―

―Supongo que vendrán a comprobar los rumores― dijo Stormfly que miraba de manera fija al muchacho de donde se originaba el rumor que corría por toda la aldea.

―Jejeje acabo de darme cuenta de que nadie apostó por Hiccup― de nuevo el silencio se hizo presente.

Era verdad, a falta de números en su grupo uno de los cadetes quedó y precisamente el más interesante.

―Bueno, no es que sepamos o podamos adivinar qué escogerá― habló Meatlug, últimamente la Ingerman hablaba más que otras veces pasadas, cosa que iban notando los demás.

―Pues está usando un hacha― dijo Blech― Aunque no la usa muy bien-

―Pues tampoco es que seamos unos maestros―agregó su gemelo― Es muy incómodo cortarle la garganta con un Salvaje con algo tan grande y poco afilado-

―Las hachas también tienen filo― recalcó Stormfly.

―Pero no más que un dulce cuchillo, o daga para las damas, bien afilado con mucha punta― la rubia de mechón azul rodo los ojos con humor por la broma mala de Barf.

―Te daré la razón por esta vez― dijo la rubia con preferencias similares a la de los Gemelos Espantosos.

― ¿Pero qué clase de arma le gustará al misterioso joven patea Dragones? ―

De nuevo el silencio…

― ¿Y si apostamos por el arma de Hiccup? ―

Esa proposición era aún más interesante que la de sus primos.

―Yo apuesto que usa una espada mediana― dijo Stormfly convencida de que alguien de la constitución de Hiccup podría usar con facilidad.

―Yo que usa un martillo― Barf fue quien lo dijo, el niño era un aprendiz de herrero y pensó que por obviedad sería un martillo su arma.

―La lanza con escudo― dijo Blech pues el joven siempre traía su escudo y también le observó ese extraño aditamento que impedía que el escudo se le zafara del brazo.

―Espada larga―dijo con voz áspera el pelirrojo del grupo.

―Daga…― dijo una apenada Meatlug.

―Muy bien, la nueva apuesta se cierra y el premio se mantiene- ninguno de ellos se negó a los nuevos anexos de la apuesta― Muy bien, veamos qué hace nuestro amigo Cazador de Dragones…-

Abajo en el terreno del ruedo Gobber ponía y colgaba una gran variedad de armas en estantes de madera, éstas variaban en tamaños y formas, en especial en las hachas, el arma más selecta de los vikingos.

―La juguetería está abierta ¡Atásquense, mocosos! ― pareció que Gobber gritó "en sus marcas, listos, fuera", pues todos corrieron a ellas como vagabundos hambrientos a un banquete.

Era demasiado obvio esperar una pelea por parte de los gemelos y que Snotlout tratara de usar un arma demasiado grande y pesada para él. Astrid examinaba las hachas con ojo crítico para tomar una que le quedara bien con su mano, ella no escogería otra arma, aunque también era buena con las dagas, no al nivel de su prima, pero se sentía con suficiente confianza como para tenerla como segunda opción.

El caso de Fishlegs fue rápido, él agarró una espada mediana, su favorito sería siempre el martillo de piedra por no tener nada filoso en los bordes. Los gemelos optaron por una maza de púas para Tuffnuf y una espada larga para Ruffnuf, ella siempre le gustaba usar cosas con largo alcance. Al final Snotlout escogió un hacha que lograba levantar por apenas lo necesario.

―Ese idiota…― dijo Hookfang mientras se golpeaba la frente con su palma.

-JAJAJAJAJAJA- rieron los gemelos Dragones.

―Formen filas- dijo con autoridad el herrero, al instante los jóvenes obedecen sin vacilar- Ya lo están entendiendo… pensó Gobber con cierto orgullo del aprendizaje de sus estudiantes― Serán varias pruebas las que tengan que pasar con dicha arma más la que ya traían de casa― explicó el herrero cambiando delante de ellos con pose autoritaria y la mano y el garfio atrás de su espalda.

―El deber de un vikingo es proteger a su gente, pero también tiene el deber de protegerse así mismo, porque si estás muerto no puedes proteger nada―

A su manera extraña de ser, Gobber tenía mucha sabiduría, claro, bajo varias capas de sudor y musculo.

―Así que les conviene no perder su arma o saber usar más de una, porque yo he peleado hasta con los dientes― Gobber sonrió mostrando el diente que le faltaba. Aquel diente de piedra tenía su historia, una corta, él le dio una mordida a un Esfumador en los…

― ¡Huevos! ¡Huevos frescos! ¡Precio especial con salchicha incluida! ― empezó a gritar un vikingo de la multitud promocionando sus bocadillos.

― ¡Cállate! ― le espetó Gobber para poder seguir hablando con los jóvenes- Yo le arranqué unos dedos de la mano a un tonto que me sorprendió por detrás-

Gobber jaló una cuerda que había en el piso y varios muñecos hechos de madera y paja se levantaron. Todos simulaban ser atacantes Salvajes o al menos eso se quería dar a entender por las sonrisas malvadas con dientes afilados pintados de rojo en la cara de los muñecos.

―He aquí sus estáticos contrincantes- proclamó el herrero a los jóvenes―Para el que no ha entendido la dinámica del reto de hoy es que mostraran sus habilidades con su arma contra estos muñecos, podría hablar y hablar de todas las cosas que voy a evaluarles, pero ¡Nah! -

En serio dijo "Nah", pensaron la mayoría de los presentes.

―Hagan lo mejor que saben hacer… o mejor aún, lo mejor que se espera que hagan delante de la ladea― dijo divertido el hombre de bigote rubio, pero para todos era obvio que debían "lucirse" ante los demás.

Los turnos se decidieron con runas dentro de una cubeta, cada uno de los cadetes sacó una, el orden fue; Fishlegs, Snotlout, Tuffnuf, Ruffnuf, Snotlout, Astrid y el último fue Hiccup. Cosa que al parecer emocionó más a los espectadores de las gradas, como la escena estelar de una obra. Los dioses sí que les gustaba jugar juegos muy retorcidos, pensó Hiccup.

Nadie esperaba que Fishlegs diera un espectáculo sobresaliente, el nerviosismo e inseguridades del rubio jugaron en su contra en todo momento dando poco aprecio de sus habilidades con las armas que había escogido; una espada corta y un martillo de piedra. Aunque más de uno, incluyendo a Gobber, se percataron de que el gordo adolescente no era sólo grasa y manojo de nervios, pues en una parte de la prueba Fishlegs arrancó uno de los muñecos por accidente, el maniquí asustó al Ingerman y esté le dio con su escudo al alzar los brazos por el susto dándole en la parte de abajo sacándolo de su sitio y no era una estructura delicada, Gobber lo sabía, se necesitaba de una buena fuerza para sacarlo.

El siguiente fue Snotlout, el cual tenía una buena congregación de su familia apoyándolo desde las gradas. El adolescente era todo un presumido y ególatra empedernido, pero el joven tenía talento y habilidades de guerrero que sacó a relucir atacando los muñecos con fuerza y destreza, el mocoso si dio un espectáculo bastante notorio, salvo en la parte del final, donde uno de los muñecos estaba situado muy por encima de su alcance y tratando de alardear lanzó su hacha contra el sujeto de madera. Fallando rotundamente por demasiada distancia. El punto débil de Snotlout; no tenía buena puntería. Todo el ruedo estalló en carcajadas en escala lenta.

―Hijo de su…― murmuró Hookfang cubriendo su cara con sus dos gigantescas manos tratando de ahogar su enojo creciente.

―Tu primo sí que sabe dar en el blanco― se burló Barf.

―¡Cállate!― le advirtió en un grito Hookfang al gemelo―Ya me encargaré yo de él después―prometió pelirrojo de manera seria, mientras tanto Snotlout sintió un escalofrío subir por su columna vertebral y su instinto lo hizo girarse justo donde su primo estaba sentado en las gradas.

―Hay mierda…― murmuró de forma desdichada dejando caer los brazos sabiendo lo que le deparaba llegando a casa.

Después siguieron los gemelos, sí, ambos gemelos pues ninguno entendió quién iba adelante del otro lo cual culminó con una batalla campal entre ambos Thorston que se arrojaban todas las armas que llegaran a sus manos y usando a los muñecos de madera como barreras protectoras. Gobber tardó media hora en atrapar al par desastroso que corrían de un lado a otro con la característica risa Thorston. Cabe mencionar que el espectáculo que dieron aquellos dos fue el "entretenimiento" para muchos de los espectadores.

―Esos dos serán un problema cuando sean grandes―dijo Barf a su hermano.

―Sí… estoy tan orgulloso―contestó su hermano mientras se limpiaba una lágrima imaginaria de su ojo.

―Locos de mierda…―dijo Hookfang mientras comía una manzana que le había quitado a un sujeto que se sentó a su lado.

―Sabes, el día que sonrías seguro se te romperá la boca―se burló Blech mientras le daba leves golpes con el codo a su hermano.

Inmediatamente los demás Dragones se empezaron a reír… incluso el tipo que aún estaba sentado enseguida de Hookfang, el cual recibió un fuerte derechazo de parte del pelirrojo que lo mandó varias gradas abajo.

―Ríete de tu puta madre―

La siguiente era una de las favoritas, Astrid Hofferson, la cual portaba un hacha de un filo en una mano y una espada en la otra. Su concentración era tal que se reflejaba en su mirada y su recio porte.

― ¿Un arma en cada mano? ―dijo asombrado Barf.

―Vaya, vaya, primita―dijo Stormfly―Sí que se lo tenía guardado la pequeña rabiosa―

―Así que tampoco lo sabías― dijo Hookfang no queriendo demostrar su impresión como el resto de sus compañeros.

―No, esto es nuevo para mí―admitió la Hofferson de mechón azul―Creía que era de las de escudo y hacha―

Para un guerrero, usar dos armas significaba un casi total abandono a la defensa y una completa entrega al ataque, pocos verdaderamente podrían hacerlo, no por la falta de fuerza en ambos brazos como para levantarlas, sino que pocos tenían la destreza suficiente para manejar correctamente ambas al mismo tiempo sin estorbarle a la otra con algún movimiento, aquello era muy común pues si alguien quería lucirse blandiendo dos armas sin saber verdaderamente utilizarlas estaba pidiendo a gritos morir en batalla.

―Veremos que espectáculo nos dará―

Gobber apenas y activos los primeros muñecos cuando Astrid se lanza con una flecha hacia el más cercano, sólo un movimiento diestro con su hacha y cortó la cabeza del primero que salió disparada hacia la multitud, el objeto de madera fue peleado por varios de los espectadores hasta que la atrapo uno.

― ¡La tengo! ― gritó Barf desde las gradas con la cabeza entre sus manos.

― ¿Cómo demonios llegó hasta allá tan rápido? ―preguntó una confundida Stormfly pues el Thorston estaba con ellos apenas unos instantes.

―Mi hermano tiene el don de "atrapar la pelota", creo que es mitad perro o algo así― dijo Blech mientras se llevaba la mano derecha a la barbilla recordando la extraña etapa de perro.

La demostración de Astrid siguió tan espectacular como en el inicio, la adolescente se movía de un lado a otro en una combinación de fuerza y gracia que dejaba hipnotizados a más de uno, era como ver una danza mortífera perpetrada por un destello dorado letal. Al menos eso era lo que Hiccup miraba con cara de bobo enamorado.

El último muñeco recibió el fuerte lanzamiento de hacha de Astrid, el pobre sujeto de madera terminó con el hacha incrustada justo en el centro. A continuación, la rubia Hofferson corrió hacia el muñeco mientras soltaba un bravo grito de batalla, dio un saltó directo hacia el muñeco con la espada alzada por encima de su cabeza y dejó caer un fuerte tajo sobre la madera, resultando en la ruptura total del sujeto de prueba dejándolo en dos partes.

El público soltó una gran ovación ante el impresionante despliegue de habilidad de la adolescente, ella soltaba largas bocanadas de aire y su frente era cubierta por suaves perlas de sudor mientras sentía la euforia producida por la adrenalina irse gradualmente apagando. Una sonrisa adornó su boca, sin duda lo hizo perfecto, sabía que ella lo había hecho perfecto y que todos en la aldea la miraban en ese momento. No podía sentirse mejor.

Axel y Frigga miraban desde las gradas el espectáculo que dio su hija. Frigga aguantaba las ganas de ir corriendo a abrazarla y estrujarla entre sus brazos, pero se contuvo, no quería avergonzar a su pequeña. Instintivamente miró de reojo a su recio esposo y se sorprendió al encontrar una sonrisa en los labios de su marido. Era pequeña, apenas una curva ligera en la comisura de su labio que levantaba ligeramente la tupida barba rubia que tenía en la cara, años de tratar y convivir con su querido esposo la hizo una experta en descifrar expresiones faciales, algo esencial para toda esposa Hofferson. Ella misma no pudo evitar sonreír, Axel nunca lo diría de forma abierta, pero estaba orgullo de su hija.

― ¡Astrid, Astrid, Astrid! ― aclamaba el público entre aplausos y chiflidos.

Astrid salió de en medio del ruedo con porte orgulloso, pasó al lado de sus demás compañeros que la felicitaban con mucho entusiasmo. Luego pasó al lado de Hiccup.

Ambos se sostienen la mirada, aunque uno lo hacía de manera desafiante el otro tenía una cara extraña con la boca abierta. Astrid se incomodó un poco por la forma en que la miraba, parecía una ovejita mirando a su madre.

―Suerte―le dijo ella mientras caminaba hacia él, una alegría empezó a nacer desde lo más profundo de Hiccup―La necesitaras…―le susurró fríamente pasando justo a su lado.

Y la alegría murió.

―Al menos ahora me habla―dijo el castaño para sí mismo viendo el vaso medio lleno.

Y ahora seguía su turno…

Todos guardaron automáticamente silencio ante la entrada del hijo del jefe, todos estaban atentos al menor movimiento del flacucho, pero misterioso prodigio vikingo. El público estaba ansioso, Hiccup lo notaba porque él también estaba sufriendo de ansiedad compulsiva, quería rascarse la cabeza en ese momento. Era tanto su nerviosismo que incluso olvidó agarrar un arma de la estantería.

Fue cuando lo vio en el público…

Estaba de pie, con una enorme capucha oscura cubriendo su identidad, recargado en los barrotes del ruedo con una expresión serena en su rostro. Era raro, ni si quiera lo buscó entre el público, pero sus miradas se encontraron automáticamente entre el gentío. Algo en los ojos de Tooth cesó la creciente ansiedad de Hiccup, ese verde tóxico y brillante lo calmaba como si él estuviera a su lado apoyándolo. Fue un sutil movimiento de los ojos de Tooth lo que lo hizo agachar su vista un poco más abajo, él guerrero de cabello azabache tenía recargado en sus piernas un escudo, pero no cualquier escudo, era el escudo que él y Tooth usaban en su práctica de tiro con arco, las marcas de las flechas en la madera del escudo le recordaron los días en que ambos pasaron entrenando con el arco… todo ese escuerzo y dedicación que él le dedicó a su entrenamiento, las veces en las que se hirió los dedos por tanto tensar la cuerda y los buenos momentos que pasó junto a Tooth, que le demostró que no era el perdedor que creía ser y se convirtió en su mayor inspiración para superarse… y Tooth creía en él…

Más abajo, en la pared del ruedo, donde estaba parado Tooth, estaba un arco recargado con un carcaj lleno de flechas, instintivamente se acercó al arco y descubrió que se trataba de su propio arco. No fue difícil adivinar que Tooth lo trajo de la cala y nuevamente se sorprendió ante la gran capacidad furtiva de su ahora hermano ¿Cómo consiguió dejar el arco y las flechas allí abajo sin que nadie lo viera?... Además, tenía curiosidad de saber dónde consiguió aquella capucha…

Hiccup llegó hasta los pies de Tooth, ninguno de los dos perdía de vista al otro, Hiccup tomó ambos objetos, él público estaba confundido, muy confundido. Nadie entendía lo que Hiccup estaba haciendo, pero ninguno hacía ruido, todos esperaban que el Haddock hiciera algo y ya algunos se estaban impacientando.

Hiccup se colocó el carcaj en su espalda ante la atenta mirada del público, como era de esperarse muchos se sorprendieron ante la elección de arma del joven peli castaño, es decir, no es que estuviera mal elegirla, sino porque los vikingos usaban más el hacha o la espada, armas que les permitieran demostrar su fuerza y valor en búsqueda de gloria y fama.

Un silbido corto tanto el aire como los murmullos del público y el clásico sonido de un objeto clavándose en madera sonó en todo el ruedo como el golpe de un martillo a una campana. De forma autómata todo el público giro su cabeza en dirección al sonido, en medio de la cabeza de uno de los muñecos de madera había una flecha clavada, del mismo modo mecánico todos siguieron el camino invisible que debió de realizar la flecha, el punto de origen, un Hiccup con el brazo extendido con el arco y el otro hacia atrás.

Fue un buen disparo, ninguno lo negaría, pero tampoco era…

Una segunda flecha se clavó prácticamente en el mismo lugar haciendo una fisura mayor en el muñeco, algunos de los presentes ya se veían sorprendidos por la puntería de Hiccup, los más escépticos seguían esperando ese "algo" que se suponía que el hijo del jefe debería de mostrar, aunque ninguno de ellos sabía lo que debían de esperar. De nuevo no sabían que Hiccup sintió que ya calentó lo necesario.

La tercera flecha y cuarta flecha salieron volando del arco una de tras de otra haciendo parecer que las dos salieron al mismo tiempo, esta vez fue a un muñeco en otra posición del ruedo, uno aún más alejado que el primero, el objetivo; los lugares donde debería estar ambos ojos de una persona. Las flechas aun no dejaban de temblar cuando Hiccup prosiguió a disparar más flechas mientras se encaminaba al centro de ruedo, cada una de las flechas salían rápidas y certeras, todas en zonas letales para un hombre. Cuello, ojos, frente, corazón y lo más increíble es que en varios de los tiros Hiccup ni siquiera volteó a mirar al blanco, tan sólo giraba un poco su cintura con el movimiento de sus brazos apuntando al blanco que deseaba atinarle. Eran esos tiros los que le robaban más de un suspiro exclamativo al público.

Las flechas se le iban acabando, Hiccup lo presentía mientras el carcaj se hacía más y más ligero. Podía escuchar casi todo lo que pasaba a su alrededor gracias al inmenso silencio que generaba su acto, pero darle al mismo blanco repetidas veces no era del todo entretenido para su pueblo pues los leves murmullos que surgían en la multitud le causaban un escozor muy familiar detrás del cuello. Cosa que significaba que no hablaban bien de él. Necesitaba demostrar lo contrario, pues fue Tooth el que le ayudó a pulir sus habilidades con el arco y deseaba impresionarlo delante de toda su aldea.

Escuchó dos golpes en una superficie de madera, apenas audibles, pero los reconoció. Fue su instinto natural, una reacción involuntaria la que lo hace girar lo más rápido que puede mientras carga una flecha en el arco. Dispara.

La flecha sale volando con dirección hacía Tooth, el cual sonríe dentro de la capucha al conseguir su objetivo. Alza el escudo que traía sin ningún esfuerzo y bloquea el proyectil que iba justo a su cara. La flecha se clava con tanta fuerza en la madera que la punta sale hasta el otro lado, muy cerca tocar la nariz de Tooth, eso lo sobresaltó un poco, pero a la vez lo hizo sonreír con mayor fuerza que de no ser por la capucha que llevaba puesta, todos los presentes en el ruedo podrían ver con claridad su dentadura.

Hasta que sintió que algo le estaba pasando al escudo.

Apenas lo movió un poco y escuchó el crujido característico de la madera rompiéndose. Desde el punto de impacto nació una grieta que se extendió en todo lo largo del escudo, la fisura se hizo tan larga y tan grande que al final el escudo terminó por partirse en dos, quedando la bola metálica de en medio unida a sólo uno de los pedazos.

De nuevo sonrió.

Pero ahora la sonrisa de todos empezó en gran parte del público que ahora admiraban las habilidades como arquero del que se suponía sería el peor vikingo de la historia. Todo el mundo empezó a ovacionar y a alentar a Hiccup a que siguiera disparando flechas a blancos más complejos.

Un nuevo sentimiento afloró dentro de Hiccup y ese sentimiento le dio una nueva necesidad que por fin reconoció, el complacer a la gente. Cinco flechas le quedaban, cinco blancos serían entonces. El primero fue a una tarra de madera que tenía alzada uno de los espectadores, el vikingo dueño del tarro apresuró el beber su contenido para evitar que la reciente fisura de su taza dejara escapar su contenido, todos empezaron a reírse y a animar al vikingo a salvar su trago. El segundo dio justo en un plato volador que fue arrojado por un vikingo de las gradas más altas, el plato se reventó en el aire por su delgada consistencia. El tercero fue justamente el casco de Tuffnuf, el cual, al estar hecho de materiales más resistente, dejó clavada en su superficie el mortífero proyectil, pero sin llegar a alcanzar la cabeza de su dueño. El cuarto fue la pata de palo de Gobber, el mundo entero soltó una sonora carcajada al ver el penoso intento de Gobber de quitarse la flecha de su pierna falsa fallando rotundamente pues al moverse él también movía la pierna haciendo que la flecha escapara de la mano del herrero.

Fue la quinta flecha que acabó con el sonido del mundo.

Hiccup estaba demasiado emocionado y la adrenalina disparada por su cuerpo le producía una sensación excitante que nunca conoció, sin darse cuenta, ni pensarlo, dirigió su última flecha a cierto lugar. A cierta persona. Muy tarde se dio cuenta de lo que hizo.

Le disparó a Tooth.

Tooth, que miró atento en todo momento el júbilo de su amigo, no se sobresaltó al ver a donde iba dirigida esa última flecha, sin dificultad la atrapo a escasos centímetros de donde estaría su corazón. Ya no pudo seguir contendiéndose a sí mismo así que se retiró la gabardina revelando su identidad a todos los presentes.

Hubo muchos pensamientos atropellados unos después de otros.

Y todos bifurcaban en lo mismo; miedo y muerte.

Tooth ahora traía una nueva y completamente distinta imagen (la cara y cabello de Tooth es la misma que la del cuadro del fic). Hiccup le había cortado su largo cabello negro dejando un estilo más ligero y dejaba descubierta parte de su cara que su anterior cabello largo cubría, Hiccup odiaba admitirlo, pero su amigo era fastidiosamente apuesto. Sin duda los dioses eran injustos a la hora de repartir sus bendiciones… más no era el nuevo corte de cabello de Tooth lo que más llamó la atención, sino la nueva e impresionante vestimenta que traía puesta, sin duda Hiccup dio en el clavo en las medidas pues para Tooth era de lo más cómodo, como un guante a la medida. Ahora daba el aspecto de un guerrero sacado de las mismas leyendas de antiguos héroes.

Ya estaban algunos pensando en cómo le explicarían a Stoick la rotunda y sorpresiva muerte de su vástago y dentro de todos ellos fue Gobber el más alarmado, deseando de inmediato saltar a socorrer a su pequeño pupilo. Usó toda su fuerza de voluntad para no guiarse por su corazón sino por su cabeza. Necesitaba pensar bien en lo que haría si deseaba realmente ayudar a Hiccup.

PLAS…PLAS…PLAS…

En ese momento, todos estaban seguros que el dios del engaño y de las mentiras, Loki, estaba haciéndoles una mala broma con algún malvado hechizo, porque en ninguna realidad o sueño, pudo prepararlos para lo que sus ojos le mostraban ahora. EL Furia Nocturna aplaudiendo. Eso dejaba más impacto que ver un barco volando.

Tooth, ajeno a lo que pasaba a su alrededor, seguía chocando sus palmas de manera calmada, tratando con todas sus fuerzas de no sonreír y en serio que deseaba hacerlo. Aplaudió lo que pareció una eternidad y cuando por fin cesó, el mundo seguía en silencio. El joven guerrero oscuro se percató del sepulcral silencio del ruedo, no supo por qué, pero se sintió incómodo por la manera que lo miraban.

Mejor me voy…―pensó el joven de cabello azabache.

Bajo la atenta mirada de todos, el Furia Nocturna se retiró del ruedo con el mismo silencio que lo caracterizaba. En cuento se perdió de vista en la puerta de salida fue como si un hechizo se rompiera, pues todos empezaron a gritar, ovacionar y silbar con fuerza. Todo aquel júbilo iba dirigido directamente a Hiccup.

El joven aprendiz de herrero apenas procesaba lo que acababa de pasar. Su mente prodigiosa era un total estrago dejándole una sequedad en la lengua que le impedía soltar sonido alguno. Le temblaban las manos y las piernas y hacía un descomunal uso de fortaleza para no desmayarse. Aquello pudo salir mal de tantas maneras posibles; la más loca era la aldea en llamas y su gente decapitada, un futuro no tan improbable.

Lo único que no se imagino fue un escenario como el que le estaba pasando en esos momentos. Los pocos habitantes de la aldea lo estaban aclamando como a un héroe. Se sentía bien… también se sentía mal. Todo porque no era del todo sincero, y algo que no era, aún con todos sus defectos, era ser un mentiroso. Sin embargo, ahí estaba, sonriendo, en medio de las ovaciones de su pueblo. Recordando todas las veces en las que lo insultaban y minimizaban por ser tan diferente… y no estaba enojado, nunca estuvo enojado con ellos, los conocía a casi todos y reconocía que toda esa frustración, enojo y rechazo eran fruto del deseo de cada habitante de sobrevivir un día más en aquel cruel y frío mundo que llamaban hogar. Jamás lo admitirían, nunca lo demostrarían, pero tenían miedo casi todo el tiempo, incluso más que él. Sólo deseaban aferrarse a alguien que les transmitiera seguridad y alivio, alguien como su imponente padre que los había guiado con eficacia por tantos años. Ahora temían que sin alguien como Stoick al mando, todos se sentirían desprotegidos y vulnerables. Porque eso era un líder. Y no veían a un líder en Hiccup… hasta ahora.

El Haddock no se dio cuenta cuando dejó atrás el ruedo, su memoria estaba fragmentada entre aplausos, gritos y fuertes palmadas por parte de los vikingos espectadores, recordaba poco realmente. Sólo camino, dejándose llevar por su cuerpo por el ya memorizado camino hacia la cala secreta que compartía con su extraordinario amigo. Llegó hasta la orilla del pequeño lago natural de la cala, donde el sonido susurrante del agua lo sacó de su propia mente, estaba todo muy oscuro, demasiado. Ni siquiera estaba la normalmente encendida fogata enfrente del tronco de Tooth.

Seguro no ha venido desde la mañana―concluyó el chico de cabello castaño, eran escasas las veces en las que Tooth no estuviera en su casa, pero a veces sucedía que se perdía un o dos días completos sin noticia alguna. Cosa que últimamente pasaba más seguido.

―Mejor vuelvo otro día― hablar solo siempre le había ayudado a concentrarse, un mal hábito que muchos veían mal, pero a él le beneficiaba a la hora de planificar… pero lo dejaba completamente despegado del mundo y no notó que alguien lo seguía.

Protegiéndose con el manto de la noche, la delgada sombra se escondía de árbol en árbol y matorral en matorral. Sus pasos eran silenciosos y ágiles como los de un gato, fijándose minuciosamente en cada movimiento de su objetivo. Muchas preguntas flotaban por su mente ¿Qué hacía en ese lugar tan secreto y apartado? Ella nunca había visto esa cala ni en el mapa de la isla ¿Por qué decidió seguirlo desde que él salió de la academia como un Dragur*? Al principio lo adjudicó a los celos enfermizos que sintió cuando el escuálido hijo del jefe le robó el protagonismo en la presentación, esas ideas las fue descartando con cada paso que daba. Era obvio para ella que algo no estaba bien.

Pues cada maldita cosa buena se había alineado perfectamente para Hiccup ese día.

Primero fue la, muy a su pesar, increíble habilidad de Hiccup con el arco, es decir, ¿Dónde demonios aprendió a disparar así?... sin embargo, lo más impactante fue la presencia del ser oscuro que aún le provocaba pesadillas en las noches de truenos. El Furia Nocturna. Su nuevo corte de cabello y esa extraña, pero increíble armadura/traje lo hacían ver como un heraldo de los dioses mismos… dioses oscuros y de muerte… todo le era tan jodidamente sospechoso que le enojaba que nadie más se percatara de ello.

O tal vez se estaba volviendo loca.

Astrid observó que Hiccup parecía haber despertado de su sueño-caminata y pensó que sería mejor irse antes de ser detectada, fue cuando lo escuchó hablar, estaba lo suficientemente cerca para escucharlo ¿Qué quiso decir "volver otro día"? no tardó en comprender el significado de aquellas palabras, esa no era su primera vez en aquella cala tan apartada de la civilización. Su mente concluyó que aquel sitio era su misterioso escondite donde se perdía por horas sin que nadie en el pueblo lo encontrara y haciendo memoria fueron muchas las "desapariciones" que tuvo el Haddock.

La rubia no pudo pensarlo demasiado, Hiccup se acercaba justo a su posición. Ella dudaba que la hubiera visto en medio de la penumbra, tampoco creyó ser escuchada. A menos claro que ahora faltara que tuviera visión nocturna. Poco más y se atraganta con sus palabras porque justamente Hiccup giró abruptamente su cabeza a su dirección. La chica se agachó lo mejor que pudo, valiéndole haberse clavado varias ramas puntiagudas en la espalda, agradeció que estas no cedieron contra su peso.

Hiccup sintió repentinamente ser observado, instintivamente se volteó para encontrarse con su mejor amigo, se sorprendió al no verlo. Es decir, normalmente el joven de cabello azabache tenía ese inusual gusto de espiarlo en silencio, algo tétrico, pero ya normal para el joven aprendiz de herrero. Más quedó sorprendido de no verlo. Tal vez ya estaba demasiado cansado y ahora que lo notaba; hambriento. Tal vez debería ir a comer algo, en el Gran Salón, no tenía antojo de prepararse algo para sí mismo.

Con una nueva incentivación reanudo la marcha, le esperaba un largo tramo y no quería que fuera más noche y no le tocara nada. No percibió una sombra delgada corriendo entre la maleza y los árboles.

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.

.

Tardó poco en llegar a su destino, Hiccup podía percibir el agradable aroma de la comida desde afuera y… ¿Risas? Apenas iba a trabajar en hipótesis y teorías cuando las grandes puertas se abrieron estrepitosamente, de ellas salieron cuatro de las figuras más conocidas de Berk; Stormfly, Meatlug, Barf y Belch, al verlo automáticamente ampliaron más sus ya de por sí alegres sonrisas.

― ¡Justo el vikingo que buscábamos! ―gritó entusiasmado Belch con los brazos abiertos.

―Te estábamos a punto de buscar para la fiesta ¡Y mira! Parece que de tanto nombrarte te invocamos―Siguió Barf igualmente de contento que su hermano―La fiesta apenas va a comenzar―

― ¿Fiesta? ― balbuceó el joven de cabello castaño.

―Pues claro―dijo Barf como si fuera lo más obvio del mundo―Después del espectáculo que diste en el ruedo decidimos hacer una "pre-fiesta de victoria" para ti―

― ¿Pre-fiesta? ― parecía que lo único que podía decir la prodigiosa mente de Hiccup era repetir lo que los demás decían.

―Todo el pueblo habla de ello―dijo esta vez Stormfly―Todos ya dan por hecho que serás el elegido para la última prueba―explicó la joven rubia―Yo pienso que es precipitado, sin ofender, ¿Sí? ―

―Lo que pasa es que te sientes mal por tu primita―se burló Belch ganándose una mirada de muerte por parte de la Hofferson―Oye, no me odies, tu prima lo hizo bien. Pero hasta ahí. Hiccup lo hizo de puta madre― alzó los brazos en señal de paz―Así de claro y sencillo―

―Yo pienso que todos lo hicieron bien―soltó el Haddock sin saber cómo nacieron aquellas palabras.

―Oh, mira, también es modesto… no digas esas cosas frente a los otros cadetes o le escupirán a tu comida cuando no te des cuenta―advirtió Belch.

Hiccup olvidó por completo lo competitivamente agresivos que podían llegar a ser los vikingos. Aquello era una posibilidad.

―Vamos adentro, se me congela el trasero― dijo Barf frotándose sus posaderas con las dos manos.

―Como me toques con esas manos, las pierdes― amenazó Stormfly apuntándole con su dedo mientras que con la otra mano sacaba una daga de su funda.

―Uy, uy, uy, la loca de la limpieza está de vuelta― se burló Barf mientras retrocedía sabiendo que la rubia de la daga cumpliría su amenaza.

―Jajajaja, seguro te la pasas horrible todos los días caminando en el pueblo― se burló el otro Gemelo Espantoso.

Todos los presentes empezaron a reír por la broma del gemelo, incluso el propio Hiccup se vio asombrado por unirse a las carcajadas del grupo de los Dragones. Para el más joven de los presentes era casi surreal, su antiguo yo, ni en sus más locos sueños y fantasías, jamás esperaría vivir tal momento alegre… luego recordó a Tooth, su hermano. De nuevo se sentía agradecido con el oscuro y poderoso guerrero que había cambiado su vida en un drástico giro de ciento ochenta grados, definitivamente ya no sentía como antes, no, él ya no era como antes. Podía sentirlo en su cuerpo, en sus manos y en sus pies. Se sentía… fuerte… eso lo llenó un poco de euforia.

Los cuatro Dragones presentes llevaron a Hiccup adentro donde lo esperaban muchas más personas de las que podía esperar el joven Haddock. Incluso estaban los siete clanes más importantes de la isla; los Hofferson, los Jorgerson, siendo casi el doble que el resto de los clanes, los Ingerman, los Thorston, que ya estaban medio borrachos bailando sobre las mesas, los Arud, los mejores navegantes y principales pesqueros de la isla y los Dahl, los mineros de la isla y los responsables. Estas dos últimas familias serían los dos clanes con mayor rivalidad y odio en toda la isla, solo superados por la ancestral rivalidad de los Hofferson y los Jorgerson. Ambos clanes no tuvieron reclutas en esta generación, pues la mayor parte de los cadetes de la generación pasada fue surtida casi en su totalidad por ambas familias. Un año bastante tenso pues más de una vez iniciaron peleas internas. Este año ninguno de sus hijos contaban con la edad necesaria para participar en susodichas pruebas.

Cada uno de ellos detuvo su propio festejo para mirar la entrada de Hiccup. Éste se tensó en medio de todas las miras y sintió el sudor correr entre sus dedos. No pudo evitar balancear su peso atrás y hacia adelante en un intento de amenguar el nerviosismo que lo invadía.

Hasta que todo el mundo se puso de pie y alzó sus jarras mientras exclamaban con júbilo la presencia del aprendiz de herrero. Muchos de ellos se acercaron a él para felicitarlo, entre fraternales, pero dolorosas, palmadas en la espalda. Algunos le daban más elogios, otros le traían aguamiel que no alcanzaba a terminar porque le daban otra, agradecía el bocadillo casual que le daban algunos. Incluso algunas chicas lo miraron de forma ¿Extraña? Y eso que varias de ellas eran mayores que él.

Los mismos Dragones lo sacaron del bullicio y evitaron que terminaran por aplastarlo, Hiccup pudo respirar más tranquilo… pero poco duro su momento de paz pues sus mismos rescatistas lo pusieron en la mesa de honor. Justo en medio del salón.

Me cagó en los dioses― pensó el Haddock con resignación.

Sin embargo, entre las miradas y gritos de admiración de la celebración, cuatro jóvenes adolescentes que miraban la escena como si a un yak le hubiera crecido un pico.

―Porque siento que veo una película de ficción clásica― preguntó Tuffnut a sus otros compañeros de mesa.

― ¿Qué diablos es una película? ― preguntó un confundido y ha la vez enojado, Snotlout.

―No lo entenderías, personaje secundario de relleno― le contestó Tuffnut de manera altiva.

Snotlout no entendió ni la mitad de lo que dijo el gemelo rubio, pero sí sabía que lo estaba insultando. Sin dudarlo lo tomo del cuello de su túnica y alzó su puño listo para golpearlo.

― ¿Eres la chica? ― Snotlout era muchas cosas, pero no golpeaba mujeres y para él, y su poca capacidad de procesamiento, le era algo difícil distinguir a los gemelos en ciertas ocasiones.

―Eh… ¿Sí? ― Tuffnuf diría cualquier cosa para no recibir un golpe de Snotlout, el cabeza de carnero era un tonto, pero un tonto que golpeaba muy bien y muy duro.

―Sí que se la debe de estar pasando bien― dijo Ruffnuf mirando en dirección a Hiccup quien sonreía como un bobo nervioso.

―Es la sensación del momento, toda la aldea está optimista ahora que tienen un heredero apto― dijo Fishlegs de manera lógica―En lo personal creo que él se merece eso y más― dijo ahora de manera sincera y muy alegre por su amigo.

―Escuche que te reconciliaste con tu novio― se burló Snotlout del rubio redondo.

―Así es― dijo orgulloso―Yo…

―Cobarde― soltó una voz grave detrás de él.

Los jóvenes cadetes se viraron con fuerza en dirección a la fuerte voz familiar. Nadie se sorprendió de ver a Hookfang con su dura mirada clavada en la figura del Ingerman.

―Ahora que tiene fama corres de regreso a él―declaró con rudeza el pelirrojo―Eran amigos, lo dejaste por miedo, eres débil y me das asco― declaró casi en un escupido… cosa que después hizo, sus penetrantes y duros ojos amarillos no se despegaban del Ingerman, el cual no dejaba de temblar.

―Y-yo…―

― ¿Tú? ― Hookfang espero alguna respuesta, pero solo recibió temblores lamentables como respuesta fisiológica por parte del Ingerman―Cobarde…―

Con largos pasos se alejó de la mesa de los cadetes, dejando un silencio bastante desagradable en la mesa. Fishlegs no dejaba de temblar.

― ¿Estas bien? ― sorpresivamente fue Tuffnuf quien preguntó con un extraño aire de auténtica preocupación.

― ¿Importa? ― dijo Fishlegs entre temblores y las ganas de llorar. No por miedo. Sino por impotencia de no poder encarar a Hookfang.

―Cobarde…― soltó ahora Snotlout.

―Claro… búrlate…― balbuceó el aludido.

―Mi primo odia a los cobardes― siguió el joven Jorgerson con su monólogo― Para él no hay mayor cobarde que el que abandona y…― Snotlout pensó decir o no lo siguiente―Él… casi es abandonado por mi familia― los presentes posaron su vista ahora en el joven de cabello castaño―Era de una parte muy alejada de la rama familiar y heredó el apellido por pura suerte… suerte que su padre muriera y su madre es casi abatida por una enfermedad―

― ¿Por qué nos cuentas esto? ― preguntó Ruffnuf, ella estaba contrariada, Snotlout no era de contar cosas personales, menos de otros.

―Porque él es una persona temible― dijo con obviedad―Pero no es una persona terrible, solo… detesta a los que se rinden sin pelear…―

―Gracias…―musitó Fishlegs un poco más aliviado.

―Eso no te quita lo cobarde― el alivió de Fishlegs volvió a desparecer.

―Oigan ¿Hookfang está yendo a le mesa de Hiccup? ―

Todos los presentes de nuevo giraron con fuerza sus cuellos para presenciar la futura y probable escena violenta que ser avecinaba.

―Si siguen girando así sus cuellos se les romperá― dijo Astrid llegando a la mesa con ellos.

― ¡Astrid! ― exclamaron todos, pero enchuecaron la cara al ver las pintas que traía la rubia más fuerte de su grupo.

― ¿Qué te pasó? ¿Luchaste con la madre naturaleza y perdiste? ― bromeó Tuffnuf ganándose una mirada venenosa de la susodicha.

Astrid sabía que estaba hecha un desastre de hojas verdes y ramitas, su cabello estaba lleno de ellas, su trenza estaba abarrotada de ellas y su ropa también agarró parte de la naturaleza. Estaba muy frustrada y avergonzada, por no seguir el mismo camino que siguió Hiccup ella tomó una ruta alterna por el bosque, la oscuridad ayudó a que ella no viera el enorme desnivel que se escondía detrás de unos helechos y terminó rodando colina abajo. Se sacaría ramas de su cabello por toda una semana.

―No les importa― ya estaban acostumbrados a la rudeza de Astrid así que nadie volvió a hablar del tema― ¿Qué pasa aquí? ―dijo mirado más gente en el Gran Salón de lo normal― ¿Soffia está cocinando? ―

―Nah, ella ya se casó y su marido no deja que cocine para nadie más― respondió Snotlout recordando a Soffia y soltó un suspiró―Esa mujer prepara los mejores guisos de todo el archipiélago barbárico―

―Sí― soltaron el resto de los varones en un suspiro―Ese tipo es un bastardo egoísta―

Todos, incluso la misma Astrid, asintieron con la cabeza. Soffia debía ser hechicera o algo por el estilo porque le sacaba sabor hasta a las piedras.

En la mesa de los Dragones, Hiccup se encontraba intranquilo, el ambiente era abrumador y tan ajeno a lo que estaba acostumbrado, pero hizo su mayor esfuerzo por sonreír a cada cumplido y sonrisa que recibía. Todos hablaban, cantaban, reían, bromeaban, el ruido era ensordecedor, pero de un momento a otro dejo de escucharlo. Esa sensación de ser observado recorrió su cuerpo, instintivamente miró hacia la derecha, muy lejos en una esquina estaba él, observándolo. Era la esquina más oscura del salón, un lugar donde la gente no pasaba ni la mirada. Al parecer volvía a tener la capucha porque no podía distinguirlo tan claramente.

¿Qué hace aquí? ― Hiccup se ponía más y más inquieto, sentía los brillantes ojos verdes de Tooth sobre él, no, los sentía atravesando su propia alma. Deseaba ir con él e iba a hacerlo hasta que una enorme e imponente figura de cabello rojo y con mirada de ogro se interpuso en su visión.

―JAJAJA hubieras visto a Stormly, Hiccup― al escuchar su nombre el joven herrero voltea a la conversación que hasta ahora no escuchaba― Fue la primera en salir corriendo por la flecha que el Furia Nocturna paró con el escudo, y mira que hubo una enorme estampida de locas― los Gemelos Espantosos soltaron su clásico ataque de risa histérica.

―Están exagerando― se defendió con poca convicción la joven de mechón azul mientras le daba sorbos pequeños a su bebida.

―Te vi arrancarle un mechón a una tipa cuando se acercó demasiado― soltó de pronto la Ingerman, siendo su primera palabra de la conversación.

― ¡No me ayudes! ― le espetó con rudeza, pero poco amenazante se escuchó pues esa brusquedad quería disfrazar a la vergüenza que sentía por comportamiento salvaje―No les hagas caso, Hiccup, son unos dramáticos― se excusó ella.

―Tener la flecha contigo no ayuda a tu argumento― Hiccup apenas escuchó aquello se fijó en la Hofferson delante de él. Era cierto, ella tenía la flecha celosamente sujetada a un lado de su cinturón.

―…Cállense, este es mi tesoro― dijo recelosamente mientras la ponía sobre la mesa― Aunque me pica un poco al caminar… quien la toque dejará sus dedos en la mesa― advirtió la rubia mientras ponía un cuchillo enseguida de la flecha.

―Jajajaja ¿Pues qué tanto coleccionas de ese tipo? ― preguntó entre risas Barf.

―Seguro tiene también un mechón de cabello― dijo Belch siguiendo con la broma de su hermano.

El silencio de Stormfly produjo una extraña sensación en el aire.

―…No jodas― balbuceó Belch dándose cuenta de la reveladora verdad― Sí tienes un mechón― el cambio de color pálido a rosa en las mejillas de la rubia delató todo el asunto― O estás loca o enamorada…―

―¡¿Cuál es la diferencia?! ― ambos hermanos reanudaron su risa estrepitosa bajo la atenta y afilada mirada de Stormfly que de un solo trago terminó con su tarro, parecía que estaba a punto de hacerle algo a los Gemelos Espantosos, pero una fuerte y conocida voz hizo acto de presencia.

― ¿Disfrutas la fiesta? ― Hiccup no supo distinguir si lo que Hookfang dijo era sarcasmo, burla o simplemente enfado.

―Se la está pasando de…―

―Estoy seguro que él puede responder― le espetó con rudeza el pelirrojo al gemelo―Seguro estás contento― volvió a dirigir su atención al delgado joven delante de él.

―Deja de molestarlo―le dijo ahora Stormfly.

―Parece que todo el mundo está enfrascado en hablar por ti, chico―ahora Hiccup estaba seguro de que estaba siendo sarcástico… más o menos…―Cada hombre debe hablar por sí mismo y actuar de acuerdo con lo que dice― Hookfang estiró su largo cuerpo hasta que su rostro quedó muy cerca del de Hiccup― ¿Eso es lo que eres? ―le preguntó severamente― ¿Eres lo que los demás dicen? ―los penetrantes ojos amarrillos no se despegaban de los iris verde de Hiccup.

Aquellos ojos siempre habían sido el arma intimidadora de Hookfang, el joven Haddock escuchaba ese saber de buena tinta y lo normal era temblar sin control. Pero miró de reojo por encima del hombro del pelirrojo y pudo ver que Tooth había desaparecido, lejos de sentirse abandonado, concibió una extraña y nueva sensación, una que no podía nombrar.

―Creo que nadie sabe lo que es hasta que lo hace― pronunció como un mantra el joven. No se dio cuenta que todo el mundo lo estaba escuchando.

― ¿Crees poder contra mí? ― preguntó lentamente la Pesadilla Monstruosa, sus ojos parecían echar fuego por la enorme cantidad de sangre que se inyectaban―Te aplastaría con solo el dorso de mi palma―

Hiccup pensó su respuesta un instante.

― ¿Enfrentarías a un oso tú solo? ― aquella pregunta confundió al público, más a Hookfang, el cual iba a responder con un rotundo sí, pero Hiccup volvió a hablar―Con una piedra―

Los murmullos llenaron a todo el salón, estaban confundidos, el propio Hookfang encontraba ya raro las palabras del muchacho.

―Estás loco sin duda―afirmó el pelirrojo―Nadie mata a un oso con una piedra, no hay nadie tan tonto―

―Pero es sencillo, la nariz la tienen muy sensible, es su punto débil― afirmó el joven con simpleza.

― ¡Y qué si su nariz es su punto débil! ―exclamó sin paciencia Hookfang― ¡No basta con eso! ―

― ¿Qué es lo que hace falta entonces? ―preguntó inocentemente el Haddock.

― ¡Fuerza! ― proclamó el pelirrojo―Mucha fuerza y…

― ¿Valor? ―terminó Hiccup por él.

―Agallas― aclaró y corrigió el pelirrojo, aun sabiendo que ambas cosas significaban lo mismo.

―Agallas…―Hiccup pareció saborear la palabra en los labios―Tienes razón, necesitas esas dos cosas si quisieras matar un oso― Hiccup bajo la mirada en ese momento, Hookfang sonrió satisfecho―Entonces, Hookfang, ¿Cuál de esas dos cosas te falta? ―

Hasta el mar y los cielos enmudeció en ese instante.

― ¿Qué. Acabas. De. Decir? ― Las venas de la frente se hincharon tanto que parecía que le explotarían en cualquier momento.

―Hookfang… después de mi padre eres el guerrero más fuerte de la isla―declaró sin dudar el joven. Eso conmocionó a todos incluso a Hookfang, inexplicablemente aquel comentario barrio su creciente enojo, eso también era inesperado― Nunca he dudado de tu fuerza, Hookfang ―Hiccup tomó una bocanada de aire para seguir―Pero solo tienes eso―

El pelirrojo guardó silencio unos instantes, sentía que en cualquier momento se le partirían los dientes de lo fuerte que apretaba la quijada.

―He enfrentado hordas de Salvajes de la Neblina, he masacrado docenas de piratas e inspirado el terror en los corazones negros y podridos de los Marginados― enumeró cada una de sus proezas el alto guerrero― ¡Soy Hookfang Pesadilla Monstruosa Jorgerson! ¡¿Te atreves a llamarme cobarde?! ― gritó el pelirrojo con tal potencia que las paredes de piedra del Gran Salón temblaron con su nombre.

―No eres un cobarde… ― dijo Hiccup sin parecer perturbado por el fuerte grito de Hookfang― Pero el valor que nace por medio del miedo de los demás no es auténtico valor―

Todo ocurrió en menos de un parpadeó, Hookfang se puso de pie como un relámpago furioso, llevó su mano a su enorme masa y la alzó sobre su cabeza, listo para aplastar al escuálido joven delante de él y todo iba a pasar así, sin embargo, Hiccup no se quedó quieto esperando el ataque inminente del Pesadilla Monstruosa. El Haddock, lejos de obedecer el impulso de correr que su mente gritaba, obedeció a su cuerpo poniéndose de pie al mismo tiempo que el enorme vikingo delante de él. Lo demás pasó tan rápido que su mente no logró registrarlo, pero ahora tenía una flecha cargada y lista para dispararse justo en medio de la cara de Hookfang. Agradeció a todos los dioses por no haberse quitado el arco que traía atravesando su cuerpo en diagonal y que justamente Stormfly decidera traer una flecha de recuero del evento de la tarde en la arena.

Los dos quedaron inmóvil, esperando el siguiente movimiento del otro, uno que presentían que nunca llegaría. Los dos tenían las manos atadas.

―Vamos, dispara― retó Hookfang a Hiccup.

― ¿Para qué? ―

― Cobarde ―

― ¿Por no disparate en medio de la cara? Está bien, soy cobarde, aplástame con tu maza ―

― ¿A qué diantres juegas, Haddock? ―

― A nada ¿No vas a aplastarme? ― el silencio de Hookfang le dio luz verde de seguir― Creo que estamos empatados ― declaró el joven herrero.

― Una mierda ― gruñó Hookfang.

― No veo que quieras deshacer el empate ― Hiccup sentía el típico picor en su nuca de ser constantemente observado, todos en el salón miraban la escena con total atención, esperando el siguiente movimiento de ambos contendientes ― Sabes… no veo sentido a esto ― Hiccup bajo su arco y destensó la cuerda.

― Tienes razón… ― para sorpresa de todos Hookfang también bajo su arma.

― ¿Qué te parece una apuesta? ― sugirió el joven de cabello castaño.

― ¿Una apuesta? ― preguntó un poco interesado.

― Sí, está de más decir que tú serás la última prueba ― la mayoría de los presentes asintieron con la cabeza de acuerdo con lo que el joven Haddock dijo.

― Al grano ¿Qué ganó? ― dijo apresuradamente el pelirrojo, veía al joven delante de él y sabía de sobra que a ese escuálido chico se le daba bastante bien el hablar.

― Lo que tú quieras ― Hookfang estaba a punto de hablar, pero Hiccup se adelantó a él ― Además de llevar mis cenizas en una bolsita colgada a tu cuello ― el gigantesco vikingo cerró la boca para pensar un poco.

― No te quemaré cuando te venza, pero tendrás que irte de la isla ― el sonido volvió al entorno con murmullos y exclamaciones que afirmaban lo severo de la apuesta o lo injusto que era― Ahora dime que deseas tú ―

― Seremos amigos ― de nuevo reino el silencio, Hiccup debía ser una clase de druida porque mandaba sobre el sonido.

― ¿Qué? ― Ahora Hookfang estaba en la misma sintonía que los demás vikingos de la sala.

― Lo que oíste… ¿No estás de acuerdo? ―

―… ¿Por qué debería ser tu amigo?... ― Hookfang guardó silencio por un momento, pues pensaba una mejor interrogante― ¿Por qué quieres ser mi amigo? ―

― …Creo que seríamos buenos amigos… como lo soy con los demás Dragones ― dijo mientras miraba hacia los susodichos que tenían la estupefacción grabada en la cara ― Al menos veo que ellos se divierten ―

― …No creo que pueda hacer eso… ― admitió Hookfang… ¿Apenado? ― ¿Qué demonios? ― pensó él.

― ¿Qué te parece camaradas? ― propuso el joven aprendiz de herrero ― ¿Eso estaría bien para ti? ― algo en la voz de Hiccup lograba calmar a Hookfang y eso lo turbaba un poco… y lo raro era que no le molestaba.

― Está bien ― dijo Hookfang sentándose en su puesto― Sabes… ― Hiccup imitó a Hookfang y ya estaba en su asiento― Eres extraño… ― concluyó el pelirrojo de forma sería.

― Me lo ha dicho muy seguido ― admitió con media sonrisa en su boca.

― Me vas a caer bien si me vences ―

Sin duda ahora era el preludio del ragnarok o los ojos de todos les fallaban a sus dueños, sino los espectadores admitirían que estaban viendo al Pesadilla Monstruosa sonriendo y no de una manera sádica.

La fiesta siguió, aunque con menos ímpetu pues acababan de presenciar una escena surreal, hasta que uno de los Gemelos Espantosos sacó varios barriles "especial cremallerus", ahí fue que de inmediato siguió con la fiesta unas horas más.

Hiccup fue el más consternado, de un momento a otro su vida estaba en peligro, después ya no y a diferencia de otras veces esta vez se defendió… otro día de su vida inverosímil en manos del perverso juego de los dioses… Hiccup desearía con todas fuerzas clavarles una flecha.

Fue el primero en retirarse del festejo, el joven estaba cansado y deseaba descansar en su casa. La aldea estaba en silencio, iluminada por las torres antorcha, estas eran estructuras de madera que podían elevarse varios metros de altura con ayuda de un simple sistema de palancas con una manivela que controlaba el mecanismo, en la punta de la torre de madera se encontraba una gran y enorme especie de jaula con una bandeja como base para la madera. Ahora estaban encendidas como medida preventiva, ya que también fungían como señuelos para hacer pensar a los invasores de que la aldea estaba despierta y sus habitantes listos para pelear. Algo necesario pues la mayor parte de los mejores guerreros se había marchado con Stoick en búsqueda de la guarida de los Esfumadores.

Hiccup bajaba una de las muchas escaleras del pueblo, era raro, pero esas escaleras estaban muy oscuras, todo iba bien hasta que el joven pisó mal un escalón lo que seguidamente hizo que resbalara, parecía que le esperaba una dura caída escaleras abajo, pero su cuerpo nunca toco el suelo, de hecho, se elevó.

― Debes mirar donde pisas ― dijo una burlona voz que también era el salvador de la caída de Hiccup.

― Sabes, podrías acercarte como las personas normales ― dijo Hiccup con su usual tono sarcástico.

― No soy normal ― Tooth sostenía a Hiccup como una mamá gato a su cría, lo que también le permitió acercárselo a la altura de su cabeza y enseñarle la hilera de colmillos blancos con una sonrisa torcida. Sería intimidante para la mayoría, pero ahora Hiccup los encontraba fascinantes.

― Lo sé, lo sé… ¿Podrías bajarme? ―pidió el joven, consideraba raro estar tanto tiempo con los pies despegados del suelo.

― Si te vuelves a tropezar tendré que cargarte hasta tu casa ― Hiccup sabía que aquello podía interpretarse como una broma, pero algo dentro del él le decía que Tooth cumpliría con eso y más.

― Lo prometo ― dijo apresuradamente.

Tooth bajó a Hiccup con cuidado, como si dejarlo en el suelo pudiera romperlo. Para el joven Haddock era ya normal ser sobreprotegido por el joven de cabello azabache y a la vez torturado por él y sus constantes entrenamientos.

― Te vi en la fiesta ― dijo Hiccup reanudando la marcha.

― Lo sé, me fui porque sabía que estarías bien ―

― ¿En serio? ―

― No ― dijo a secas y apenado― dejé la puerta abierta y estaba listo para arrojarle mi lanza en medio de la espalda ―

― Oh… ¿Por qué no me sorprende? ―

― Pero luego te vi amenazarlo con tu arco ― siguió Tooth sin dejar continuar al joven de cabello castaño― Actuaste valientemente, estoy orgulloso ― algo dentro de Hiccup se calentó e hizo que naciera una sonrisa en su pecoso rostro.

― Te lo debo… ―

― No… ― interrumpió el oscuro guerrero, si algo le molestaba a Tooth era el monologo autocompasivo de su hermano ― Lo hiciste tú, tú lo amenazaste con el arco, tú lo calmaste y fuiste tú el que sostuvo el arco… yo solo te hice ver que podías usarlo ― dijo con seriedad, pro con suma calidez.

―Lo hice porque ya no me siento solo ― dijo con el mismo tono cálido que uso Tooth.

―Somos hermanos ― dijeron al unisón sin querer.

Al principio era raro llamarse por ese nuevo título, no les desagradaba, menos les incomodaba. Era… agradable.

― ¿En serio pelearás contra Hookfang? ― preguntó preocupado el joven de ojos verde neón.

― Deseo vivir ¿Sabes? ― dijo burlonamente el joven ― Yo… sé que a cómo van desenvolviéndose las cosas tendré que luchar contra Hookfang ― dijo reflexivamente― No, no quiero que le hagas algo ― le advirtió el joven pecoso a su sombrío amigo ― Sólo… es que no le veo sentido a todo esto― dijo con pesar el joven Haddock.

― No tienes que pensarlo demasiado, sólo veremos cómo vencerás al debilucho número dos y… ―

―Y después me vuelvo famoso, seguimos viéndonos a escondidas y pelearemos por toda la eternidad contra los Esfumadores ―interrumpió el chico de cabello Cataño con desgano.

― Lo dices como si fuera malo ― señaló el joven de cabello negro.

― ¡Porque lo es! ― gritó exasperado el joven pecoso ― es decir, ese era mi sueño, era lo que más deseaba, pero… ― el joven dudó si seguir hablando.

― ¿Pero? ― Tooth lo invitó a seguir hablando.

― Ya no es lo mismo… no desde… ― Hiccup guardó silencio, fue Tooth quien siguió por el chico, él ya sabía lo que quería decir.

― Desde que me conociste ― terminó el joven.

Hiccup temió ofender o hacer sentir mal a su nuevo hermano con eso, pero al ver los ojos de su compañero supo que no había ni un deje de molestia, sino comprensión.

― ¿Qué pasa si estamos mal? ― Hiccup por fin soltó lo que por tanto tiempo rondaba por su cabeza, fue como sentir el peso de una armadura desvaneciéndose de sus hombros.

― ¿Mal con qué?... ¿Con los Salvajes de la Neblina? ― preguntó dudoso ― ¿Crees que está mal… matarlos? ―

― Sí… ― Hiccup se sorprendió de sí mismo al responder con tanta prontitud― Ya no siento que esté bien… ― Tooth lo miró confundido, Hiccup supo que debía explicarse mejor― Tooth, tú no eres una mala persona y… eres… ―

―Uno de ellos ― dijo Tooth mientras sonreía mostrando sus dientes afilados.

― Y no deseas matar, violar, comer carne humana, robar o saquear aldeas ― puntualizó cosa por cosa que hacían los Esfumadores, la lección que todo su pueblo le daba a sus hijos trataba de que los Salvajes de la Neblina eran todos esos puntos malignos y que eran la encarnación de demonios, pero Tooth no era eso ― Todo lo que nos han enseñado… está mal…

― Mi madre casi no hablaba de ellos… supongo que mi progenitor tuvo algo que ver con eso… ― Tooth trataba de recordar las enseñanzas de su madre, pero en ninguna de esas lecciones sobre el mundo ella nunca habló mal de los Esfumadores― Ella… creo que no los odiaba ―

―Porque tú eres la prueba viviente de que no son demonios en pieles de hombre… Tooth, eres el fruto de la unión de dos mundos completamente diferentes y en guerra… y ayudas a matar a los tuyos por proteger a los inocentes ― por cada incógnita resuelta nacía una nueva en la cabeza de Hiccup― No tenemos que matarlos… ― la revelación fue como una patada en el estómago para el joven pecoso.

― ¿Entonces qué hacemos ahora? ― preguntó el joven de cabello negro― Tampoco es como si pudiéramos decírselo a una aldea repleta de necios, obstinados y rencorosos vikingos ―

― También quedaría como un loco si empezara a decir que los Salvajes de la Neblina pueden ser nuestro amigos ― Tooth estaba a punto de hablar, pero Hiccup se adelantó a la sugerencia de su amigo― Sé que somos amigos ― la mirada de Tooth se endureció― Hermanos ― corrigió Hiccup, Tooth sonrió satisfecho― Sí les decimos a todos tus orígenes… no creo que se lo tomen a bien… ― el saber que su amigo podría correr peligro llenaba de angustia el corazón de Hiccup.

― ¿Pues qué opciones nos quedan? Es obvio que ya no te entusiasma seguir con la tradición berkiana de matar Esfumadores―

Hiccup detuvo su marcha y guardó silencio, Tooth conocía era mirada en el rostro de su hermano. Estaba pensando y era importante. El joven Haddock sabía que no podría cambiar la forma de pensar de su pueblo de la noche a la mañana y Tooth se exponía cada vez más, sólo bastaba un mal día para que alguien descubriera su secreto y la seguridad de su hermano se vería comprometida.

― Podríamos irnos de la isla ― sugirió el joven pecoso sin pensar demasiado lo que decía.

― Muy bien, marchémonos ― dijo sin trabas el Furia Nocturna, como si dijera que el mar es salado.

― ¿Eh? ―

― ¿Qué te dije sobre esa palabra? ― le advirtió el joven de cabello azabache.

― Lo siento, lo siento ― se apresuró a decir el aprendiz de herrero sabiendo como detestaba su hermano esa palabra ― ¿Es en serio? ―

― Vámonos ― repitió el Furia Nocturna ― Tomemos un barco y naveguemos lejos de aquí ― propuso sin titubeos, como si ya lo hubiera estado pensando.

― Pero… irnos… ― tartamudeó el joven Haddock― ¿Dejarías toda tu vida atrás? ― preguntó el chico pecoso.

― Ahora tú eres mi vida ― Tooth proclamó sin dudar― Así como mi madre fue mi vida hasta que murió, ahora lo eres tú ― dijo con determinación― Juntos hasta el final… ¿Sí? ― extendió su puño en señal de saludo y solidaridad con Hiccup.

― Tooth… esta isla te vio nacer… ―

― Y no me verá enterrar a otra persona que amo ― decretó el joven con convicción― Un día no tendremos tanta suerte y nos veremos obligados a hacer algo al respecto…― su tono se tornó lúgubre. Hiccup sabía a lo que se refería―De verme obligado, Hiccup, te protegeré sobre cualquier cosa… incluso si debo matar a todo hombre o mujer que se atreviese en mi camino para ponerte a salvo ― la declaración de Tooth puso en un dilema moral a Hiccup, se sentía alagado por tener a alguien que lo quisiera tanto, pero lo perturbaba el saber de lo que esa persona era capaz de hacer por protegerlo. Sin embargo, en las palabras de Tooth había una verdad innegable.

― Sabes… puede que tengas razón ― dijo con una nueva resolución en su joven mente.

― ¿Qué tienes en mente? ― dijo Tooth con una sonrisa ansiosa, se avecinaba una nueva aventura y eso lo emocionaba tanto como a Hiccup.

― Por ahora necesito descansar ― dijo Hiccup para después dar un largo bostezo ― Mañana empezaremos con los preparativos, descansa hermano ―

― Descansa ― se despidió el joven de ojos neón con un brillo particularmente divertido en su mirar.

Tooth se quedó un rato de pie entre las sombras, asegurándose de que su pequeño hermano llegara hasta la cima de la colina donde vivía. En silencio lanzó una promesa a la noche y a las estrellas y, por parte de Hiccup, a los dioses mismos… les faltarán tierras, mares y mundos para tratar de separarlo de su pequeño hermano y mataría a cada vikingo y Esfumador que tratara de impedirle cumplir su promesa. Con ese nuevo propósito se marchó con el manto de la noche cubriendo su marcha hacia la cala.

Ambos tomaron sus decisiones.

Los dos tendrían que tomar elecciones importantes.

Ellos se eligieron a ellos mismos por los demás.

Tomaron su elección; son ellos sobre los demás.

Jajajajajaja si llegaron hasta aquí es porque les gustó el capítulo y desean maás jajajaj descuiden, pronto subiré el siguiente porque sé que tardaré mucho menos ejejejejejejejej sin más vamos a los comentarios y al apoyo que le dan a la historia:

Emiledrss:jajajaja pues no esperes más, mi querido lector, espero el cap sea de tu agrado y deseo verte pronto.

Monkeyd95: el premio por el review más largo es para ttututututututurururururururururu tú! Ajajaj me da mucha alegría ver que mi historia le gusta tanto a una persona, eso quiere decir que al menos estoy haciendo algo bien ejejejejejej espero que el cap sea de tu agrado y decirte que el próximo cap lo subiré muy pero muy pronto. El final se acerca!

Uldren: jejejeje uso, me disculpo por la demora, no encontraba mi musa interior para terminar el cap jejejeje, pronto veremos más de esta historia y descuida, nunca dejare fanfic ejejejeje

mirai yami: ejejejej y gracias a Odín esoty devuleta y rponto verás más de la historia que amas ejejejejee

Con todos me despido con un fuerte….NOS LEEMOS LUEGO!