Ohayo minna-san ~

Les explico de que va esto:

Mitsuki, Mizu, Akemi y yo administramos una pagina en facebook titulada " Diabolik Lovers Roleplay" en la cual subimos juegos, imágenes, uno que otro chiste y chisme por ahi. Cada juego esta inspirado en uno de los Sakamakis y este es el inspirado en Reiji Sakamaki.

El juego consiste en seleccionar un color de la imagen que se pone, los cuales fueron previamente seleccionados el personaje y la emoción que les caracterizara en este mismo. Las primeras 6 personas en comentar el color son las que se llevan su drabble o historia, y se les da la opcion de ser parte de este o solo dedicárselos.

Yo hago el papel de Shu Sakamaki, pero a veces haré otros o subiré en colaboración con alguien, así que pondré toda la información necesaria aquí mismo.

Sin mas por el momento me despido no sin antes invitarles a que, si gustan, pasen por nuestra pagina.

Se divertirán, lo juro, no se arrepentirán ;)

Sayo y feliz lectura ~


Ruleta de pociones: Shu e Hiperactividad

Dedicado a: Lupita (En facebook)

Hecho por: Su servidora ~

Un nuevo día en la monótona vida del hijo mayor de la familia Sakamaki, Shu. El chico se encontraba acostado a la sombra de un árbol mientras el viento mecía sus dorados cabellos al ritmo de la tan acompasada música que salía de su reproductor. Era extraño que esté se encontrase fuera de su hogar, o lo más importante, de su sillón donde comúnmente dormía sin reparo alguno, pero dado al querido genio que se cargaba su hermano Reiji y al no detener a sus demás hermanos de aprender el arte de la cocina, el pobre terminó pagando los platos rotos de tan insignificante cuestión, como si el olor a humo no le hubiese bastado ya.

Estaba por caer completamente en su mundo de sueños cuando sintió una mirada sobre él, abrió levemente los ojos encontrándose de cara con un perro, uno que parecía ser de su tamaño. Shu levanto una ceja y no le tomo importancia volviendo a cerrar los ojos pero al instante un ladrido de parte del perro le hizo abrir los ojos irritado.

-Chu-dijo mirando amenazante al animal para que este se fuera, pero en vez de eso el can se acerco a él dándole un lengüetazo.

Shu suspiró apagando su música, parecía que el mundo se había puesto un su contra por ese día, se levantó de donde estaba y empezó a caminar lejos de ahí. Escuchó pasos detrás de él y al mirar de reojo se dio cuenta que el perro le estaba siguiendo. Soltó un suspiro y detuvo su andar volteando a ver al animal el cual le miraba agitando su cola y con la lengua fuera de su hocico.

-Chu- volvió a decir haciendo ademan para que el perro se fuera pero este no se movió ni un centímetro. Shu localizo una rama cerca de ahí y sin dudarlo la tomo enseñándosela al animal, el cual se había levantado.- ¿Quieres esto?-dijo Shu sonriendo con malicia, movió la rama de un lado a otro en la cara del animal y después la lanzo.

El animal ni rápido ni perezoso salió corriendo detrás del objeto en cuestión mientras Shu reanudaba su marcha. A los pocos minutos de andar, el vampiro sintió que algo le volvía a seguir y al voltear descubrió al can con la rama en su hocico mirándole con ojos brillantes.

Shu frunció el ceño de nuevo tomando la rama y lanzándola, esta vez asegurándose de que fuera lo más lejos posible. Volvió a su marcha, esta vez más apresurada para perder de vista al perro, cuando sintió que había llegado lo suficientemente lejos amenizó el paso con las manos en sus bolsillos.

-¡WAN!- escuchó esta vez frente a él descolocándole y haciéndole abrir los ojos por completo. Miró detrás de él y luego al perro en cuestión que le tendía la rama con ánimo.

-Que molestia…-dijo el chico suspirando y tomando la rama.- ¿No tienes un amo que te aguante acaso que vienes a fastidiarme a mí?-dijo irritado mirando a otra parte, despiste que el tierno animal aprovechó para lanzársele encima y tirarlo al suelo para darle unos grandes lengüetazos en toda la cara.

Shu apartaba la cara del animal tratando de no aplicar mucha fuerza o terminaría haciéndole daño, pero este pesaba como si fuera hipopótamo y lo único que atinó a hacer para quitárselo de encima fue tirar la rama a otra parte. El pobre vampiro estaba más lleno de polvo que si se hubiera tirado de la limusina en movimiento. Soltó un resoplido mirando al can asesinamente y tomando la vara para partirla en dos y aventarla al lago detrás de él. Mala decisión.

De lo único que termino siendo consiente el pobre chico fue del gran impacto que tuvo en el agua y del can en su cara dándole lengüetazos. El chico comenzó a reírse, tal vez en verdad ya se había vuelto loco, pero la situación le parecía graciosa vista de otro punto.

-Ahh, parece que no me dejaras en paz, ¿eh?-dijo el vampiro terminando por acariciar la cabeza del animal con una sonrisa. Se levantó de donde estaba y se quito el saco y suéter que traía quedando en una camiseta polo blanca, se quitó los zapatos quedando descalzo y se dobló el pantalón para mayor comodidad.- ¿Quieres jugar? Pues juguemos.

Y dichas estas palabras el chico se puso a lanzar la rama de un lado a otro compitiendo por quien la atrapaba primero. La verdad, quien conociera a Shu Sakamaki y le dijera que este estaba corriendo, dando vueltas, trepándose a los arboles, saltando y gritando cual niño después de comerse toda una bolsa de dulces le diría que tal vez necesitaría lentes o una consulta con un psiquiatra por posible esquizofrenia. Pero ahí estaba el rubio, corriendo y riendo como cuando era un niño.

Pasadas las horas, el vampiro y el perro se encontraban tirados a la sombra de un árbol descansando, este último se encontraba con la cabeza en el regazo de Shu mientras él acariciaba su cabeza.

-Me recuerdas al perro que me regalo un amigo hace tiempo-dice el chico sonriendo y suspirando.

-¡Nagato! ¿¡Dónde estás!? ¡Nagato!

El perro levantó su cabeza en dirección a los gritos que se escuchaban.

-Parece ser que tu dueño te busca.-dijo el chico levantándose de donde estaba para observar a una chica de pelo largo negro con reflejos en café amarrado en una trenza de lado, sus ojos eran de color café y, por lo que se veía en la blusa y short que llevaba, era de complexión delgada. En su cara de podía ver la preocupación y la ansiedad mientras corría de un lado a otro mirando por todas partes.

-Oi- gritó Shu llamando la atención de la chica y señalando al perro que estaba a su lado- ¿Esto es lo que buscas?

-¡Nagato!-exclamó la aludida corriendo hacia donde estaba Shu y tirándose a abrazar al perro en cuestión- ¡Me tenías tan preocupada, perro del demonio!-dijo ella y mirándole a los ojos- No te vuelvas a ir así, casi me da algo.-dijo tratando de ser seria pero terminó sonriendo y riéndose.

Shu observaba la escena y sonreía de lado, pero se estaba haciendo tarde y no quería más problemas con el molesto de Reiji, así que empezó a emprender camino.

-¡Espera!-dijo la chica levantándose y yendo con Shu- Gracias por cuidar de Nagato en mi ausencia. -mostró una sonrisa y extendió su mano- Soy Lupita

-…Shu -dijo el simplemente

-Quisiera recompensarte por lo que hiciste…y por lo que te hizo mi perro-dijo ella riendo al ver más determinadamente como estaba Shu.

-No fue nada-dijo apartando la vista

-Insisto, vivo por aquí cerca. Además, sirve que mientras dejo que se lave y seque tu ropa te invito a cenar, en agradecimiento claro-dijo ella con una sonrisa

Shu se la pensó, irse todo mojado y levantar preguntas incoherentes de parte de sus hermanos o comer gratis y de paso secarse.

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Parece que la respuesta era muy obvia.