Ruleta de pociones - Shu Sakamaki (Sensibilidad y alegría)

Dedicado a: Yamilet (facebook)

Hecho: Por su servidora :3

El suave sonido de un violín se escuchaba por la mansión, era un sonido envolvente y suave el cual transmitía paz y tranquilidad. El sonido venia de la sala de música perteneciente a los miembros de la familia Sakamaki. En el medio de la habitación, sorpresivamente se encontraba el miembro mayor haciendo alago de su dote musical practicado desde niño. Este se encontraba con sus ojos, azules como el mar, cerrados mientras se entregaba en cuerpo y mente a la música que el mismo tocaba.

Era realmente un show digno de ver, ¿Shu Sakamaki? ¿Tocando algo que no fuera el piso para dormirse?, cualquiera diría que era una broma de mal gusto, pero era la realidad, el chico se encontraba perdido en su mente y en sus recuerdos tocando una de sus piezas favoritas. Realmente la música era su gran adicción, la tenía siempre consigo en su mp3, pero ahora mismo el aparato de encontraba sin batería, por lo que mientras este volvía a la vida, solo le quedaba entretenerse tocando algo.

Mientras tocaba, un recuerdo fugaz vino a su mente. Era de cuando era niño y había traído un perro a la mansión, había sido un regalo de su entonces amigo, Edgar, ambos lo habían salvado de que el rio se lo llevara y viendo que el perro le había tomado cariño decidió llevárselo, pensaba que sería una buena compañía en sus momentos de tranquilidad, pero su madre no pensaba igual. Apretó los ojos inconscientemente recordando como su madre le quitaba al pequeño cachorro de las manos y se lo daba a un sirviente para que se lo llevara a otra parte lejos, recordó las lágrimas juntarse en sus pequeños ojos y como había apretado los puños con fuerza al escuchar a su madre decir "Lo hago por tu bien". Que bien le hacía a él, un niño tan solo por dentro, el que le quitaran un posible compañero para sus aventuras, vaya, si hasta en su cabeza había cabido la posibilidad de presentarlo a sus hermanos más pequeños para que entre todos lo cuidaran y jugaran con él.

Recordó haberse ido corriendo a uno de los jardines de la casa para poder sacar todo el sentimiento dentro de él, pero unos momentos más tarde había sentido la lengua del animal en cuestión.
"-¿Qué haces aquí?, pensé que te habías ido- dijo el pequeño niño de esa época limpiándose las lágrimas de sus ojos y mirando al cachorro el cual estaba sentado frente a él con la lengua de fuera- no, vete, si mama te ve se enojara-dijo el niño haciendo un mohín con su boca y dándole la espalda al perro.

Se había esperado un minuto completo y al no escuchar nada volvió la vista viendo que el perro no estaba. Suspiro con desgano dispuesto a irse pero al volver por sus pasos el perro estaba frente a él otra vez.

-¿Qué no escuchas?, vete-dijo el niño otra vez esta vez empezando a caminar lejos, pero el perro le seguía el paso- ¡No me sigas!-grito el empezando a correr pensando que así perdería de vista al animal, pero este ingeniosamente le seguía fuera a donde fuera.

Después de un largo rato corriendo, el niño se tiro en el césped cansado, mientras el animal iba y se echaba a su lado, aun con la lengua de fuera.

-Eres un perro muy insistente-dijo el niño riendo y sin evitar acariciar la cabeza del animal- ¿Sabes?, a pesar de todo, me alegra saber que estas bien.

El perro le respondió con un ladrido dejándose acariciar. Shu sin poder evitarlo se levantó y empezó a correr con el animal nuevamente a su lado divirtiéndose como nunca lo había hecho."

Un ruido afuera fue lo que hizo que Shu dejara su tarea de tocar el violín. Sonrió inconscientemente y salió de la habitación con dirección al patio donde se encontraba un gran perro el cual le llegaba casi por la cintura.

-Hey, ¿listo para nuestro paseo?-dijo el chico acariciando la cabeza del perro el cual ladro en respuesta.

Shu empezó a caminar hacia el bosque con el perro siguiéndole los pasos, a pesar de los momentos que tuvo que vivir siendo un niño, el tener todavía alguien que le acompañara en días así en que la tristeza parecía querer apropiarse de él le hacían querer seguir adelante, después de todo, el perro era el mejor amigo de los vampiros… ¿No?