Los personajes no me pertenecen, son de TNT y sus creadores.

Secretos internos

I

La estancia estaba oscura, la única luz iluminaba de forma dubitativa un suelo enmoquetarme de gran calidad y un elegante sofá rojo.

Jane se encontraba en el suelo, con las manos apoyadas en la alfombra, tratando de sujetar el peso de su cuerpo, como si estuviera haciendo una de esas odiosas planchas que tanto le gustaban a su instructor de la Academia de policía. Estaba alterada y jadeaba, su pecho se movía arriba y abajo sin descanso, tratando de seguir los desbocados latidos de su corazón, que amenazaba con "colapsar" en cualquier momento.

Debajo de sus brazos la sonrisa divertida de Maura y sus ojos burlones seguían sus movimientos con sorna. Jane jadeó y acerco su cara a la boca de la forense, esta la esquivo con delicadeza y con un ágil movimiento más propio de un gato que de una persona humana, se giró para quedar encima de la detective.

Jane miró a los ojos de Maura, ahora encima de ella, con sorpresa. Se sujetaba en sus hombros y su melena caía por encima de su cara, fundiéndose con su propio pelo. Estiró los brazos y, tropezando con el tirante de su camiseta, le tocó los hombros desnudos.

Un cosquilleo que no había sentido antes le recorrió el cuerpo y pareció instalarse en su entrepierna. Despacio fue dejando que sus brazos se deslizaran por la espalda, mientras sus dedos se colaban por debajo de la camiseta. Mientras, Maura, había acercado sus labios al cuello de Jane, y lo recorría con increíble ternura. Con una sonrisa pícara despegó los labios del cuello, miró a Jane a los ojos, y se lanzó sobre su boca.

Jane se preparó para recibir el cálido contacto, sintiendo como todo su cuerpo se estremecía por la tensión y el placer, pero cuando estaba a punto de saborear los labios de su amiga, un ruido empezó a retumbar entre las paredes de la habitación. Como por arte de magia Maura se evaporó en el aire, y ella se quedó sola, palpando una pistola inexistente.

Jane se sentó sobresaltada encima de la cama, intentando apagar el despertador. Su cabeza trataba de poner en orden el descontrol de imágenes que se le acumulaban en el cerebro. Acaba de tener un sueño erótico, pero no un sueño cualquiera, no señor, había tenido un sueño con una mujer, y por si esto no fuera un poco, no con cualquier mujer, había tenido un sueño erótico con su mejor amiga: Maura.

Bufó desesperada y se dejó caer sobre la cama.

–Esto es culpa de Maura y de ese maldito vino caro... Si comprara cerveza esto no pasaría...–susurró.

El sonido el móvil impidió que pudiera seguir rezongando

–Rizzolli–alguien al otro lado del teléfono dio unas breves explicaciones –voy para allá. Perfecto, ahora tendría que verse con Maura antes de los esperado, al menos esperaba poder mirarla a la cara.

0—0

La cinta policía impedía que la multitud de curiosos que iban a trabajar pudieran ver algo más que un montón de policías trajeados y luces de sirenas. Jane se bajó el coche y alargó el cuello mientras seguía su habitual rutina de agarrarse el pelo en una coleta y ponerse los guantes. Parecía que la forense no había llegado todavía. Suspiró aliviada, así al menos tendrías más tiempo para tratar de olvidar los besos en el cuello de la Maura "nocturna" antes de tener que enfrentarse a la Maura real.

Esquivando el cordón y los coches policiales que parecían formar una barrera "anti curiosos" consiguió llegar a la escena del crimen. Su vista se quedó un momento perdida en la pálida cara de una jovencita que descansaba en el suelo, justo en medio de la acera. Parecía estar dormida, tenía los ojos cerrados y estaba tapada con una manta, pero un horrible corte en el cuello indicaba todo lo contrario.

Korsak se acercó a Jane

—Es horrible ¿verdad?

—¿Crees que el asesino la tapó? —preguntó, a su vez, Jane al tiempo que asentía con la cabeza.

—Es posible, lo que está claro es que no la mataron aquí. No hay ni rastro de sangre y una herida como esa…

—¿Qué más sabemos?

—Poco más, hace bastante que la mataron, la muchacha… digo el cadáver está helado, pero no tengo ni idea del tiempo que lleva muerta, necesitamos a la doctora Isles. Por cierto, es muy raro que no esté ya aquí ¿sabes algo de ella?

—No—respondió Jane secamente agachándose para poder ver más de cerca el cuerpo de la joven.

Korsak la miró con suspicacia

—¿No os habréis peleado otra vez? No tengo ganas de estar en medio de otra pelea de gatas.

—No nos hemos peleado, simplemente no he hablado con ella esta mañana. Y ese comentario ha sido muy machista.

Como toda respuesta Korsak se encogió de hombros y se la quedó mirando fijamente.

—Está bien, le mandare un mensaje parea que se apresure y mueva su elegante culo hasta aquí.

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Maura se levantó con un horrible dolor de cabeza, tenía los labios secos y hacer cualquier movimiento le costaba horrores. Que ella recordara no había bebido tanto vino la noche anterior, empezaba a creer que le habían vendido gato por liebre y le habías dado vino de garrafón haciéndole creer que era un Corton Grand Cru.

Abrió el armario con parsimonia mientras leía el tercer mensaje de Jane, en un tono más preocupado, pero también más amenazante que los otros dos, en el que la invitaba a dejar caer sus preciosas posaderas por el escenario del crimen y así poder empezar la investigación. Se vistió con una camiseta y un vaquero, se tomó agua y una segunda aspirina y salió de su casa lo más rápido posible, rezando para que su cabeza dejara de amenazar con estallar con cada paso que daba.

—¿Se puede saber por qué has tardado tanto? — la saludó Jane casi empujándola junto al cadáver.

Maura levantó la mano para frenar sus palabras que tenían un tono demasiado alto.

—Por favor— suplicó llevándose el dedo a los labios para pedir silencio.

—¿Te pasa algo? Tienes mala cara y tu ropa… no pareces tú

—Sencillamente me duele la cabeza, así que trata de hablar más bajo

—¿Resaca? — preguntó Jane sonriendo— ¿qué hiciste después de que me fuera doctora juerguista?

—Nada, pero creo que ese vino estaba estropeado, es posible que por un defecto en la botella pudiera tener contacto con el aire y hubiese empezado así un proceso de oxidación ¿tú no notaste nada?

—Ahora que lo dices…

—¿Si?

—Ahora que lo dices me gustaría saber qué me puedes decir de nuestra víctima, tenemos un crimen que resolver.

—Tiene una herida en el cuello, sin lugar a dudas la causa de la muerte fue el corte de la arteria carótida con un instrumento muy afilado—sentenció la doctora agachándose y pasando su mano enguantada por la herida.

—Eso ya lo había deducido yo

Maura levantó la vista ignorando a Jane

—También os puedo decir que no la han matado aquí, un corte como ese deja un gran charco de sangre…

—Korsak y yo también habíamos llegado a esa conclusión, por favor dime algo que no sepa, por ejemplo, la hora de la muerte— suplicó Jane exasperada.

—Es difícil de deducir, no puedo precisarla con exactitud, tendréis que esperar a que haga la autopsia

—¿Y no puedes hacer una suposición? — casi sollozó la detective

—Sabes que no hago suposiciones

—Pero acabas de hacer una con el vino y no sé qué del aire

Maura se quedó en silencio mirando a Jane

—Ves como tengo razón, has hecho una suposición. ¡Admítelo!

—No era una suposición, era una hipótesis.

Jane bufó exasperada.