capitulo 1

Hoy por fin se iría del castillo del este después de tanto tiempo, ya no podía seguir así, ella siempre se encariñaba con sus hombres y el que fueran masacrados de esa manera ya no podía presenciarlo, entendía que estaban terminando una guerra youkai, pero ella ya no podía seguir. Volvería a su aldea donde Inuyasha, Kagome, Kaede, Sango, Miroku y los adorables niños de todos vivían una pacífica vida, ya había terminado su vida de aventuras era tiempo de volver a la realidad y hacer lo que toda humana debía, casarse, tener hijos y ser feliz, eso era lo que más anhelaba ahora, no creía poder amar a alguien que no fuera su señor Sesshomaru pero lo intentaría, ¡diablos que lo haría!

-Rino!- ah si Rino… o mejor dicho Rinomaru, que horrible nombre le había puesto su lord, sí, porque no había tenido la vida tranquila que su amo esperaba en la aldea… la verdad, luego de uno de sus múltiples viajes la habían atacado y lord Ryuunosuke del este la había encontrado, él la había cuidado quedado ella así en deuda con él por lo que le ofreció sus servicios en compensación, luego de verla deshacerse de un problema con el que había batallado por años, le ofreció un puesto en su ejército, el cual ella aceptó. Comida, un lugar para dormir y una vida cómoda, a cambio ella debía entrenar al ejercito del norte perteneciente a las tierras del este, fueron buenos tiempos, muchas batallas ganadas pocas perdidas, pero ella no podía ser general siendo mujer, no porque no se pudiese, la sociedad youkai era muy abierta y no discriminaban tanto como los humanos, sino que sí había un trato preferencial cuando se es hombre, todos ahí lo eran por lo que se habrían más fácil y la incluían en todo lo que hacían, lo cual ella sabía no sería así si se presentase como mujer. Así que por petición suya lord Ryuunosuke le permitió fingir ser hombre, este al decirle que se llamaba Rin no tuvo mejor idea que ponerle (Rin)o-maru, ¡Era horrible! pero no podía negarse, le debía la vida a ese hombre, solo esperaba que su esposa no le permitiese nombrar a sus hijos cuando decidiesen tenerlos.

-Oii Rino! ¿Viste a Haku? El idiota no está entrenando a sus hombres, y se aproxíma la batalla en la Montaña Jin ¿Estás seguro que tienes que irte tan pronto? ¿No puedes entrenarlo un poco? Temo por sus hombres… además ¿¡Qué haremos sin ti!? ¡Eres el maldito general del ejército, el mejor estratega del este! ¡Tú idiota nos dejas en el peor momento!-el hombre poseía un cabello azul eléctrico, ojos amarillos y un cuerpo musculoso además de ser muy alto.

-No te hagas la victima Jiro, estarán bien, además esta guerra no parece próxima a acabar y me arté, al lord no se le mueve un pelo cuando sus hombres mueren y tú sabes que eso no se lo perdono-sí, me iba por eso, en la última batalla todo mi escuadrón había muerto porque el lord no quiso escucharme y se apresuró, no se disculpó con nadie, solo dijo que reclutase más hombres, ¡como si fuese tan fácil entrenarlos! además te encariñas, se vuelven como tus hijos, y luego de perder 3 ejércitos ya no puedo seguir, yo trabajo sola o con grupos chicos y cada uno cuida de si, nunca antes tuve personas a mi cargo, la culpa es terrible aunque en realidad no sea mi culpa.

-Rinomaru… sabes que está bajo mucho estrés no le puedes pedir tanto.

-¡esos hombres tienen familias Jiro, no son herramientas! esas personas necesitan algún consuelo, ¡son su gente!

-ufff, eres tan sensible… con razón las mujeres te adoran, además de que eres guapo ¡eso es injusto! Tal vez debería dejarte una cicatriz en la cara como regalo de despedida, ajajaj ¡ven aquí!

-¡Ni se te ocurra! Además las mujeres aman los hombres con cicatrices, creen que son más interesantes, ¡Y yo ya no puedo más! Me asfixian ¡Cada vez que voy al pueblo se me tiran encima!

-¡Maldito cabrón! ¡Y te quejas! Eres de lo peor… con esa cara de niño inocente, y esa falsa apariencia salvaje, cuando eres tan delicado, no sé cómo es que te encuentran masculino ¡si pareces una mujer!

-hmp! Ya me lo han dicho muchas veces, tener un rostro tan ambiguo no es mi culpa, ser hermoso tampoco, ajjajaaj

-Dios eres insufrible.

-Bueno, ya me voy yo y mi sensualidad, ya no tendrás que preocuparte por no conseguir mujeres cuando estoy cerca, chaooo- y Salí corriendo.

-¡Maldito! ¡Ven acá! ¡Regresa que hare tu cara más interesante!

-ufff ya se fue eh? Es tan impredecible…-el hombre que hablaba y acababa de llegar, tenía el cabello corto en puntas de color oscuro y ojos de un verde bosque.

-¡Ren! Me asustaste, si tal como llego se fue…

-no llores.

-¿¡Quién llora maldito?! Es solo que 3 años es realmente muy poco.

-Es mucho para un humano, Rino es un espíritu libre, era de esperarse.

-tu siempre tan frio, ¿qué haremos ahora sin nuestra sombra nocturna?

-rezar por que los otros reinos no se enteren.

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En otra parte se encontraba Rin caminando, sola recordaba su pasado…

-flashback-

El amo la había dejado en la aldea la visitaba con regularidad hasta que cumplió sus 13 años, luego no había vuelto ni él ni Yaken, ahora la joven Rin contaba con sus 16 años, a pesar de que le había dicho que lo esperaría en la aldea la verdad era otra, no es que no lo estuviese esperando… ella siempre lo esperaría, pero había decidido que no sería una carga, ella se entrenaría así le podría ser de utilidad a su lord, a sus 13 años ella había ido a un famoso monasterio y rogado que la entrenasen, solo un problema, era mujer y allí estaban prohibidas ya que eran una distracción para los estudiantes, estuvo sentada 3 días hasta que los monjes encargados del establecimiento al ver su tenacidad aceptaron, ellos le enseñaron a usar todo tipo de armas pero ella aun quería saber más, sentía que no era lo suficientemente fuerte, por lo que volvió a la aldea y pregunto si su amo había pasado por ella, le sorprendió saber que no había ido ya que ella había pasado 8 meses con los monjes aun así, decidió volver a viajar, fue a la montaña de Tibius un famoso dragón que se hallaba descansando ahí desde hace siglos, ella le pediría que la entrenase aunque él nunca había tenido discípulos y se rumoraba que mataba a todo aquel que osaba pisar su territorio, sin embargo Rin con 14 años de edad no tenía miedo, ella quería que él la entrenase para estar a la altura de su amo y que le permitiese acompañarla en sus viajes. Llego a la base de la montaña donde había un pueblo en el cual se reabasteció de provisiones, los pobladores le había dicho, casi rogado, que no fuera, que nadie podía atravesar el bosque, mucho menos llegar a la cima, que era suicidio, pero ella no los escucho y se adentró en la espesa niebla que cubría al bosque, le costó mucho llegar a la cima, había perdido la noción del tiempo pero al final había creado una estrategia para señalizar el camino y no seguir dando vueltas, cuando llegó pudo percibir un claro gigante, más parecido a una pradera, con pasto verde y árboles frutales de todo tipo rodeándolo, en el centro dormía el dragón más grande que había visto en su vida, el tamaño de un solo colmillo era toda ella, este la miraba con sus ojos amarillos y escamas rojas, era hermoso se dijo Rin, esta se tiró al piso y se postró ante la criatura, pidiéndole que la entrenase, el dragón estaba extrañado, ¿una humana había conseguido subir la montaña y le pedía que le entrenase? Nunca nadie le había pedido eso, ni siquiera sabía que quería que le enseñase, ¿qué le podría enseñar un dragón a un humano? No se detuvo a saberlo y con su cola la lanzo por los aires.

Rin caía por la montaña, era doloroso ,no paro de rodar hasta que llego a la base, sin embargo no se rindió y volvió a subir, el proceso se repetía una y otra vez, ella cada vez más herida ya no podía seguir subiendo la ladera, prácticamente se arrastraba, el dragón decidió escucharla esta vez, se estaba cansando, nunca había visto a alguien tan terco, ella le pidió que la hiciese más fuerte, y así paso otro año en el que ambos se encariñaron mucho, él la veía casi como una hija, muy orgulloso de su discípula, había dormido por mucho tiempo en soledad, su compañía hacia sus días más entretenidos, pero llego el día en que ya no tenía nada más que enseñarle y Rin debía partir, debía volver y asegurarse si su amo había ido a visitarla, pero al llegar la decepción la golpeó, él no se había aparecido, sin embargo ella decidió continuar y volvió a salir, conoció mucha gente y quiso educarse, de alguna manera las personas le tomaban mucho cariño, geishas le enseñaron el arte de seducción, la ceremonia del té y a mejorar su escritura (Kagome ya le había enseñado a leer y a escribir), además de a tocar la mayoría de los instrumentos y bailar, Rin tenia talento para la música. Viajeros le enseñaron matemáticas, algo de historia, economía, astronomía y muchas otras cosas, en los pueblos por los que pasaba iba por los curanderos para que la educasen en medicina, y así conoció muchas personas, tanto Lores, señores feudales, importantes guerreros, sacerdotisas y mucha gente destacada.

A los 16 ella residía en la aldea, había decidido esperar ahí por su lord, una tarde cuando ya anochecía él apareció, todo imponente, ella creía que nunca había visto ser más hermoso, no recordaba que podía ser tan guapo, se dio cuenta lo mucho que lo había extrañado y que lo amaba más de lo que creía, él se acercó a ella pero no le dio tiempo a preguntar nada, la beso con pasión, Rin nunca había besado a nadie pero intento seguirlo, nunca se había sentido tan dichosa, lo amaba y el parecía corresponderla, la tomo en brazos y la llevo a su cabaña que estaba un poco alejada del pueblo, en medio de un prado con flores, al entrar se sentó en el futón con ella a horcajadas, le beso el cuello y le empezó a desatar el obi, todo sin decir palabra, ella estaba nerviosa pero jamás le negaría nada, además lo que le hacía se sentía muy bien, una vez desnuda le beso el cuello y bajo hasta sus pechos, no eran grandes pero tampoco pequeños, lamio y beso el pezón derecho mientras que con una mano la tomaba de la espalda para que no se moviese y la otra masajeaba su pecho izquierdo, la tumbo en la cama y se quitó la armadura y la parte de arriba de sus prendas, Rin nunca lo había visto descubierto y le pareció hermoso, sus brazos y caderas poseían las mismas rayas moradas de su rostro, marcas que indicaban la noble sangre de su portador, había lujuria en sus ojos dorados, eran demasiados intensos, Rin no podía soportar su mirada estaba toda sonrojada y jadeante nunca ningún hombre la había visto desnuda, su amo se inclinó y ronroneo su nombre en su oído

-Riiin-para luego besarla y recostársele encima, acaricio su vientre con su mano bajando hasta llegar a su entrepierna, donde acaricio sus pliegues los cuales ya estaban húmedos de tanta excitación.

-grr tan mojada-dijo hundiendo uno de sus dedos en su cavidad, Rin gimió no podía moverse no sabía qué hacer, Sesshomaru se desesperó de que estuviera tan quieta.

-tócame-demando, Rin obediente le toco su pecho recorriendo sus marcas que parecían ser su punto débil, Sesshomaru gruñía cada vez que ella las tocaba pero en vez de asustarla eso la excitaba todavía más, el no dejaba de penetrarla con sus dedos primero uno luego otro, cuando quiso meter un tercero Rin soltó un quejido aún era muy estrecha, Sesshomaru no pudo soportar más, su olor le enloquecía, bajo olfateando el área entre sus piernas que clamaba por ser satisfecha, decidió torturarla un poco más por lo que lamio el interior de sus muslos y respiro fuerte sobre su intimidad enviando correntasos de placer en la columna de la joven para luego lamer de arriba abajo alcanzando su clítoris y tirando de el con sus colmillos. Rin gritaba del placer, sujetaba los blancos cabellos de él tironeando un poco para que continuase, él introdujo su húmeda y suave lengua penetrándola y trayéndola a su primer orgasmo, bebiendo sus jugos. Ella se sentía delirar, lo sintió sujetar su rostro y besarla con fiereza adentrándose en su cavidad y haciendo a sus lenguas batallar en una danza de pasión. Rin no sabía en qué momento él se había desnudado por completo pero en su entrada pudo sentir su palpitante hombría, curiosa miro hacia abajo y lo vio erguirse orgulloso, el miembro de Sesshomaru era gigante y se asustó un poco, era imposible que eso entrase en ella se dijo, él al ver su incertidumbre la volvió a besar.

-relájate-le dijo mientras se posicionaba en su entrada, rin intento hacer lo que él le dijo, el la penetro de golpe, ella no se lo esperaba y no pudo controlar el grito que salió de su garganta y las lágrimas que vinieron después. Sesshomaru se quedó quieto y lamio el rastro cristalino de su rostro, ella se sintió un poco reconfortada por esto, luego de haberse acostumbrado un poco a la intrusión en su intimidad intento moverse a lo que el interpreto el mensaje y empezó a penetrarla despacio, pero no pudo mantenerlo por mucho tiempo ya que su bestia interior le pedía mucho más y ya no podía controlarse. Rin empezó a sentir el placer embargarla, el levanto sus piernas y las coloco en sus hombros, Rin era muy flexible por lo que se sentía complacido, la penetraba con salvajismo pero a ella le encantaba, pronto ambos estaban llegando al clímax, él la mordió en el cuello cerca de su clavícula, ella sintió el dolor y la sangre deslizarse para luego sentir como algo espeso ingresaba en su cuerpo , veneno supuso, pero no podía pensar en apartarse, no le importaba morir ahí mismo entre sus brazos, unos segundos después percibió que esa sustancia le generaba gran placer, podía sentir que parte de la fuerza, el poder y la perspicacia de su amo se adentraba en ella, se sentía tan bien que no pudo evitar venirse arrastrando a Sesshomaru consigo, él también se sentía bien, al morderla sentía como su veneno se descargaba en ella, sentía alivio como si hubiese estado en tensión por mucho tiempo y esta por fin lo abandonase, sintió las paredes de Rin contraerse, no pudo más y se corrió dentro de ella, su semen llenándola, ella se sentía tan llena era demasiado, él salió de ella y soltó su cuello al mismo tiempo, ella podía sentir algo espeso escurriéndose de su cavidad y a él que le lamia el cuello como un cachorrito mandando ramalazos de placer a su vientre, finalmente sus parpados se sintieron pesados y se quedó dormida.

A la mañana siguiente lo encontró fuera de su cabaña a la sombra de un árbol que había ahí.

-Rin, como te sientes-le dijo el youkai, Rin se sorprendió.

-huh? Bien, señor Sesshomaru me siento muy bien, un poco adolorida pero supongo que es normal-le contesto un poco avergonzada.

-bien- dijo él y se levantó.

-¡amo! ¿Ya se tiene que ir? ¿No puede quedarse?

-volveré- y sin más partió.

-hai, lo estaré esperando- le grito Rin agitando su mano en el aire, ella sabía que no podía esperar palabras de amor de su parte pero el que la hubiese tomado ya era algo, ella se hallaba muy feliz puesto que nunca pensó que pudiese atraerle a su amo.

Como lo había prometido el volvió después de 1 semana, ella sorprendida y feliz se sentaba a su lado mientras lo abrazaba y le conto todo lo que había hecho en el día, luego él se iba, esa rutina se repitió por un mes, ella cada vez era menos efusiva porque se dio cuenta que probablemente él se había arrepentido y solo iba a asegurarse de que esa noche no hubiese traído consecuencias, como un hanyou, pensó ella, luego de 2 meses el no volvió, ahora a sus 27 años ella podía recordar perfectamente esa noche y a pesar de todo ella no se arrepentía porque ella lo amaba y le había entregado su primera vez a él, jamás podría arrepentirse, luego de que el no volviera Inuyasha le dijo que él la había marcado pero no le dijo nada más, ella no sabía que significaba pero la media luna en su cuello nunca se desvaneció, ella sabía que portaba el aroma de Sesshomaru por lo que fue a visitar a una bruja para que le ayudase a ocultar su aroma, lo consiguió, la bruja le dio un collar a cambio de una flor con misteriosos poderes que le costó mucho conseguir, no sabía que le había hecho su amo pero desde esa noche ella no había vuelto a enfermar ni envejecer, sí que había crecido pero hasta los 20, su apariencia no había cambiado desde ese entonces, ella por supuesto siguió con sus aventuras, algo le decía que su amo no volvería y ella tenía la esperanza de volverlo a ver en sus viajes.

-fin flashback-

Ahora no creía que la reconociese si la veía, en ese entonces ella llevaba su cabello ébano a la cadera, rebelde, vestía las yukatas que él le regalaba, ahora portaba una peluca que la dejaba de un castaño oscuro, el flequillo desigual y en su oreja izquierda un aro colgante con un diamante y hecho de oro, portaba ropas masculinas, una hakama negra, haori color morado claro con hojas de arce negras en las mangas, por debajo un top sin mangas cuello alto estilo ninja que cubría la marca de su cuello y guantes sin dedos (como los del traje de exterminadora de sango), llevaba botas de estilo occidental y su cabello en una cola de caballo le llegaba por debajo de la cola.

(reino del este)referencias

*ryuunosuke: lord del este

*haku: nuevo general del norte.

*jiro: general del sur.

*rin (rinomaru): antigua general del norte, actual general del ejército.

*ren: general del este.

*dai: general del oeste.

*tomoe: ayudante, mano derecha del lord (onda yaken)