Luego de un tiempo, y habiendo llegado a la edad de 8 años físicos, los mismos que cuando conoció al amo Sesshomaru, la pequeña Rin daba por finalizadas sus clases de aprendizaje con la señora Irasue, ahora solo le quedaban algunas clases de practica para no oxidarse en todo el tiempo que le quedaba a su cuerpo para crecer, por otro lado, ya había hablado con su amo y había conseguido su consentimiento para iniciar clases de entrenamiento con Takano.

-¡Takano! -grito la niña mientras corría en su dirección.

El mayor se dio la vuelta algo sorprendido.

-¡Takano entréname!-le dijo con los ojos brillantes de emoción.

-agg, emmn jajaj mi señora… no puedo hacer eso, el amo se molestará.

-no, no es así ¡ya hablé con él!

-¿de verdad?-por alguna razón su actitud le parecía sospechosa y le dejaba dudoso.

-si si ahora ¡vamos!- la miro mejor y efectivamente estaba vestida de forma cómoda, para entrenar. Una hakama violeta con la parte superior del kimono de celeste claro, con un bonito patrón floral, no, esa ropa era muy costosa para usarla para entrenar, pero bueno, estaba ante la señora del oeste, no podía decirle que vistiese algo por debajo de su status.

-bueno, entrenará junto con los jóvenes príncipes y algunos otros cachorros hijos de soldados.

Ante esto la pequeña se puso tensa y su rosto perdió su emoción inicial, hasta podría jurar que se puso un poco pálida.

-¿hay algún problema?- no puede ser que los conozca y no le agraden ¿verdad? Esto era malo…

La menor negó con la cabeza, pero estaba tan dura que parecía algún tipo de muñeco averiado, luego tomo aire, lo que al parecer la relajo, y se golpeó con fuerza la cara con las dos malos, eso le dio un susto de muerte.

-ehhm ¿está bien?-dijo con su voz temblando, no podía ser que la hubiese echo enojar ¿o sí?

-por supuesto- dijo Rin con las mejillas rojas por el golpe, al parecer había vuelto a la normalidad. Takano se relajó, pero no demasiado, no sabía con qué iba a salir la niña a continuación.

-vamos- Le dijo segura y empezó a caminar.

-bien- respondió no muy seguro.

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Mientras se iban acercando, los príncipes la divisaron, estaban vestidos todos igual, con hakamas verde oscuro y kimono blanco por debajo de este. La miraron un poco sorprendidos.

-Takano-san ¿qué hace ella aquí? ¿supervisara nuestro entrenamiento?-dijo un poco tímido el mayor, la verdad ella no le agradaba demasiado pero temía el poder que tenía sobre su padre.

-no, ella va a entrenar con ustedes a partir de ahora.

Todos se quedaron mirándolos sorprendidos a mas no poder.

-¿he? ¿Que dices?

-ya ya todos agarren una espada de madera y empiezen a practicar entre ustedes, en un rato estaré supervisándolos, y usted mi señora…-¿eh a dónde fue?

La diviso un poco alejada, en el suelo, abierta de piernas y estirando, aparentemente.

-mi señora ¿qué hace?

-estiro, es muy importante, hace mucho que no entreno intensivamente por lo que no quiero lastimarme.

-¡no debería calentar su cuerpo primero? si es eso lo que le preocupa…

-ya lo hice, di dos vueltas al castillo.

-¡¿dos vueltas al castillo?! ¡Eso es demasiado!

Rin solo lo miro sin interés alguno, y siguió estirando.

-bueno, lo es para su edad actual. - agrego después de un tiempo.- ya, entonces le ayudare con los movimientos básicos de la katana así puede practicar con el resto.

Rin lo miro escéptica.

-¿es esto lo que le enseñaba a Sesshomaru-sama de chico?-le pregunto un poco decepcionada.

-¡¿qué?!-respondió alterado, ¡esa mocosa estaba cuestionando sus métodos de enseñanza!

-digo… está bien para un ejército, pero no es el entrenamiento especializado que esperaba… uno de acuerdo a mis habilidades y posibilidades, por ejemplo, mi estilo de lucha se especializa en la flexibilidad y la rapidez, ya que por ser menuda no tengo mucha fuerza, no soy un hombre Takano-san, no me entrene como a uno- le dijo con una seguridad sorprendente.

Se relajó ante esto, había estado furioso al principio, pero ella tenía razón, aunque había pensado probarla primero, bueno, si tenía tanta confianza en sí misma solo tendría que ver que podía hacer.

-¿y bien? muéstrame como entrenabas habitualmente, lo adaptaré para tu cuerpo actual.

-hai- respondió Rin enérgica.

Y le mostró varios movimientos acrobáticos que sorprendieron a Takano, saltaba, trepaba y corría de forma impresionante.

Agitada le dijo- mi estilo de lucha es mas de ataque que defensivo y con mucho salto, toco poco tiempo el suelo, por lo que necesito buen estado físico.

-si entiendo- el hombre la miraba pensativo intentando idear un plan de entrenamiento apropiado. Cuando se dio cuenta de repente, ella estaba confiando en él al parecer, ya que le había contado sobre su estilo de pelea del cual estaba seguro que nadie sabría con exactitud, porque si era tan buena peleando significaba que nadie había logrado conocer sus trucos, o ya la habrían vencido. Y lo confirmo cuando la miro y ella le devolvía una mirada cargada de seguridad y confianza, como si estuviesen por ir a la guerra y estuviese confiando en el para cuidarle las espaldas.-entiendo-repitió.

Ella sonrió y se puse a mirar al resto.

-bien, aun así, quiero que me muestres tu estilo de lucha, pero sería injusto que yo sea tu oponente por tu tamaño, mnn… ¡Yuki, ven!

Se acercó el hermano del medio, el pequeño de cabello rubio claro, quien aparentaba 10 años.

Empezaron a pelear y para sorpresa de Takano ella no atacaba, como había dicho, sino que esquivaba absolutamente todas las estocadas de Yuki y se veía que lo estaba agotando, cuando el pequeño estaba harto de que huyese tanto, y a la vez algo agitado, Rin empezó a atacar cambiando su katana a la mano izquierda, golpe contra golpe desequilibraban al joven y Rin termino ganando sin demasiado esfuerzo. Todos miraban sorprendidos la escena, una mocosa sin experiencia había vencido a uno de los príncipes, Aki la miraba entre asombrado y enojado. –bueno al menos la compañera que eligió padre no es una debilucha –pensó-claro que no sería una debilucha, era su padre de quien estaban hablando-reafirmo.

Rin ayudo a levantarse al cachorro y para sorpresa de él no le miraba ni con ternura o lastima por haber perdido, en su mirada no había la superioridad que esperaba.

-¿estás bien?- pregunto

-si –respondió el aceptando su ayuda.

-Claro que no era débil -pensó Takano, había olvidado por un segundo que no era una cachorra inexperta sino una experimentada guerrera, que si bien podía necesitar entrenamiento, no había olvidado todos los trucos que le harían ganar una batalla, ni la inteligencia adquirida de esta, como medir al oponente y pensar una estrategia para derrotarlo, podía ver que era como el amo, una estratega que usaba el cerebro y no la fuerza bruta al combatir, no pudo evitar sonreír ante esto.

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El entrenamiento había acabado y los tres decidieron acercarse a conocerla más.

-eso fue impresionante Rin sama-dijo el menor.

-¡¿Eh?!-se erizo toda al escucharlos.-¿c-c-como saben mi nombre?

La miraron extrañados.

-padre nos lo dijo, aunque de todas formas es imposible no saberlo, todo el castillo habla de usted.

-uhh-Rin se veía apesadumbrada, sabia de que debían estar hablando,, "la joven señora rompió el florero de xxx años" o "la pequeña del amo no quiso vestirse hoy, así que fue a tomar el té en ropas de cama! ¡Y al amo no parecía molestarle demasiado!" aggg ¡qué vergüenza!

-¿no le molesta que le llamemos padre a lord Sesshomaru?-pregunto el mayor para cerciorarse.

-¿hum? ¿Por qué me molestaría? Si a él no le molesta…

Los tres sonrieron ante esto, en diferentes mediadas, el más grande apenas y los más pequeños de forma deslumbrante.

-¿entonces no te molesta nuestra estadía en palacio?

Rin parecía algo desubicada por sus preguntas- ¿por qué habría de molestarme? No es como si tuviese algo contra ustedes, ni los conozco, y aunque me cayesen mal este lugar es lo suficientemente grande como para no tener que verlos nunca si no quiero.

Se quedaron estupefactos ante eso, aunque el mayor parecía aliviado de que pensase así, significaba que no tendría que esforzarse por caerle bien ya ella no los echaría aunque los odiase.

El más pequeño agarro a Rin de la manga cuando estaba devolviendo la katana de madera a su respectivo lugar-¿no nos quieres?-pregunto asustado, parecía como si fuese a largarse a llorar en cualquier momento.

-ehhh emmm yo no los conozco así que no podría decirlo con seguridad-dijo dudosa.

Yuki hizo que Jiro soltase su manga- está bien Jiro, no te preocupes…

-pero… ¿no será nuestra madre?-le pregunto al mayor.

-¡¿mm ma-ma madre?!-Rin estaba colorada de los pies a la cabeza con su cola y orejas todas erizadas.

Jum-rio el mayor-¿como podría? Es una mocosa…

-oiii más respeto que tengo 27 años humanos, ¡podría tener un hijo de tu edad si me hubiese quedado en la aldea y casado joven!

La miraron escépticos.

-así que padre tenía razón… realmente eres adulta ¿no? ¿Qué te paso?-pregunto Aki.

-hum, es una larga historia y ahora estoy cansada, me voy, hasta mañana.

Los dejo con la palabra en la boca y se fue.

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-Que miedoo- pensaba Rin mientras volvía a su habitación -que le llamasen madre unos niños que ni conocía, un segundo… ¿ella tendría que hacerse cargo de ellos? Porque si eran los adorados hijos de su amo y ella supuestamente, y sin importar su opinión, era su pareja, pseudo-esposa, entonces ¡¿sería algo así como su madre verdad?! Que increíblemente abusivo que era su lord, más allá que a ella le gustasen mucho los niños y quería una familia grande, imponerle así a sus niños, bueno… no parecían malos chicos, debería darles una oportunidad antes de reclamar nada o podría salirle caro su berrinche. Ufff es que últimamente solo quería contradecirlo en todo lo que podía, ¡no quería enamorarse más de ese hombre! Aun si era sobre sus niños ¡quería reclamarle algo! aunque no debía… maldito bastardo que hacia todo bien.

-Rin-

-Hablando del diablo…-pensó la pequeña.

-¡Sesshomaru-sama! ¿Qué sucede?- pregunto inocentemente.

-¿ya volviste de tu entrenamiento? ¿Qué tal? ¿Fue satisfactorio?

-haaaa- Rin hizo una mueca de insatisfacción.

-¿tan mal?-respondió frunciendo el seño

-bueno, lo tenía en demasiada estima supongo, me hice una idea equivocada, pero aun así seguiré entrenando.

-bien, cuando te aburras podrás entrenar conmigo.

-¡¿de verdad?!- Dijo con el rostro lleno de ilusión y los ojos brillantes.

-no tendré piedad-aclaro yéndose del lugar.

-ahh- suspiro Rin toda sonrojada-¡es tan frio y cruel que termina excitándome! ¡Me he vuelto una masoquista por su culpa!-pensó.

-¡ya quiero ser más grande y fuerte para acaparar todo su entrenamiento! así ya no necesitara de esa pechugona babosa. Jujuju ¡acaparare todo su tiempo! ¡Lo hare amarme más y más hasta el punto que este rogando por más y ya no pueda pensar en otra cosa que no sea yo! Pensó emocionada.

-¿Eh? ¡Nooo que estás pensando estúpida! ¡Tu no quieres eso! Quieres vengarte por su despecho, por dejarte, por eso si él no te ama te iras y lo dejaras solo como el perro que es, y si es posible te conseguirás un súper esposo que este babeando por ti y te le pasearas por el frente en cada evento, tomada del brazo de tu nuevo y flamante esposo. Jujuju la venganza perfecta… nada más lamentable que perro que no puede comer incluso con un hueso frente a él.

Dio una sonrisa malvada y se fue dando saltitos como la inocente niña que no era.