Hacia el Equilibrio.

Omitiré explicar que es un Omegaverse, pues la explicación se ha mencionado en otros fics recientemente. Pasaremos directamente al contexto de la historia.

Contexto.

En pleno siglo veintiuno, después de varios años de lucha y batallas entre los distintos grupos en que ahora se dividía la humanidad. Una casta en particular, los omegas Vivian en pleno apogeo.

Sin embargo, la aparente calma y tranquilidad que se había obtenido tras muchas negociaciones por parte de los distintos grupos de Derechos Humanos en el mundo y sus gobiernos, parecía estar por perderse en cualquier momento. Prácticamente pendía de un hilo.

Varias décadas atrás los omegas eran considerados como una de las castas de más bajo rango, menospreciados solo como incubadoras humanas y medios para saciar los más bajos instintos sexuales de sus alfas dominantes. Pero después de que los diferentes grupos mundiales de derechos humanos decretaron plena igualdad social. Las cosas cambiaron drásticamente, al grado que ahora los omega después de vivir por tanto tiempo reprimidos y relegados a solo trabajo doméstico, cuidado de los niños y satisfacer a sus alfas, no deseaban saber nada más que tuviera que ver con esto.

Los omegas contaban con el respaldo de los gobiernos que, con el fin de apoyar su desarrollo personal, académico y profesional, habían construido enormes edificaciones conocidas como "Relief" que estaban ubicados en distintas ciudades dando prioridad a las más pobladas. Estos lugares de refugio cubrían la función de alojar a los omegas que durante su etapa de celo, que regularmente duraba de tres días a una semana, cada seis o nueve meses dependiendo el linaje, no quisieran ser tomados por ningún alfa con la amplia posibilidad de quedar preñados. También podían optar por satisfacer su deseos sexuales tan intensos en ese periodo con un beta, donde las posibilidades de embarazos eran prácticamente nulas, pero tampoco lograban disfrutar de una entrega sexual cien por ciento placentera, ni sentirse plenos de ser sometidos ante un alfa, algo que odiaban pero que al estar en celo no podían evitar.

Lo omegas en el presente, después de todas las puertas que se les abrieron y esa amplia libertad. Ahora Vivian vidas más satisfactorias y plenas ya que muchos eran desde reconocidos Abogados, Médicos, Científicos, hasta con puestos de autoridad en el gobierno. Esto no era en todos los casos, pues una pequeña minoría si elegían vivir con un alfa y formar una familia, sin embargo el problema ahora recaía que optaban por tener solo un hijo y eran muy escasos los que se animaban por dos.

Por todo lo anterior, ahora las escuelas lucían prácticamente vacías, lo parques que antes estaban llenos de bullicio y traqueteo de niños jugando todos los días, estaban abandonados. La tasa de natalidad había disminuido drásticamente y lo que si se podía notar era el gran aumento en la gente mayor, pues con los avances médicos y científicos ahora el promedio de vida había ascendido a ciento treinta años, pero no habían conseguido disminuir muchos de los achaques y limitantes comunes para esa etapa de la vida. No podía considerarse una buena calidad de vida.

También las personas que habían dedicado su vida a carreras como Pediatría, Pedagogía, cuidado infantil y todo lo relacionado a los niños, se quejaban por el poco trabajo que conseguían. Todo señalaba que si no cambiaban las cosas, la humanidad en algunas décadas por delante estaría prácticamente extinta. Pues los humanos que se consideraban normales también estaban perdiendo la capacidad de procrear.

Además a esto sumarle las severas protestas de los diferentes grupos de Alfas que demandaban tener acceso a los omegas, pues a pesar de poder saciarse sexualmente también con algunos betas, estos no lograban ni satisfacerlos al cien por ciento, ni cubrir su muy fuerte instinto de posesión y reproducción. Ya que los alfas se distinguían por ser muy dominantes, fuertes y algunos con algunas mutaciones más fieras pareciendo más canidos de lo común exigían no solo tener un omega si no varios pues tenían un doble gen dominante.

Actualmente, algunos omegas estaban desapareciendo. No que se extinguieran, si no que eran raptados y ofertados en fieros combates que organizaban algunos alfas, opuestos al orden actual.

De estas desapariciones, se sospechaba de los alfa que ahora se estaban organizando, un grupo en particular que su preocupación no se enfocaba por la prevalencia de la raza humana o el bienestar y futuro de esta, más bien era su sed de dominio, de marcar, de poseer, de satisfacer sus fuerte instintos sexuales de las mayores formas imaginables. Llevaban demasiado tiempo sin poder degustar en el aire el delicioso aroma que a su olfato llegaba cuando a sus alrededores había un omega en celo. Algunos ni siquiera conocían este olor, añoraban la excitación que les provocaba, el impulso de destrozar a cualquier otro alfa que quisiera acercarse a su omega. Tanto tiempo reprimidos los estaba enloqueciendo.

Algo que complicaba mucho los planes de los alfas, era que no podían distinguir a los omegas entre tantísimos betas y humanos comunes, ya que ahora era muy fácil a diferencia de décadas atrás conseguir inhibidores de olor pues estos ya no eran tan costosos y estaban más a su alcance...

A la fecha, de la población en general se calculaba que solo el veinte por ciento de ella eran omegas, un treinta por ciento de alfas y el restante cincuenta por ciento era de betas y humanos comunes, los cuales a pesar de que sus mujeres pudieran engendrar, solo un muy bajo porcentaje lograba llegar a término su gestación y tener un bebe, la mayoría perdía a sus hijos antes de finalizar el primer trimestre de embarazo. Lo que bajaba terriblemente la natalidad anual.

Muy contrario a lo que la mayoría aprendían desde menores en la educación básica, que el ser humano siempre se ha dirigido hacia adelante evolucionando, más bien iba en retroceso camino a una involución.

Fin del Contexto.

Antes de adentrarnos en la historia, debo advertir que en algunos momentos los personajes estarán en OC (fuera de carácter) regresando en ocasiones a su carácter conocido.

En este fic cuando se mencione marcar a un omega, se referirá a marcar en el cuello mediante lamer y morder impregnando la esencia del alfa, no implicara relaciones sexuales, solo indica posesión. Por ello el que algunos alfas lo propongan a omegas, solo es para que otros alfas ya no los molesten o si insisten, tendrían que combatir con el otro que ya había puesto su marca.

Capítulo 1.

Involución.

Durante toda la semana en Nagoya y en algunos otros lugares, en todos los medios de comunicación: las redes sociales, los teléfonos celulares, la radio y la televisión, lo único que se podía ver y escuchar era de desapariciones de personas, pero específicamente se decía eran omegas, algunas mujeres pero la mayoría eran hombres ya que son lo más fértiles.

Lo que más llamaba la atención, era saber cómo los estaban identificando.

Se sospechaba que seguramente eran los alfas que por informes se sabía, estos habían creado un medicamento capaz de controlar su arranques violentos y su esencia olorosa que a pesar de ser prácticamente imperceptible, los omegas si eran capaces de identificarla. Ya que este aroma era permanente dado que los alfas no entran en estado de celo, más bien viven en celo permanente que se altera aún más al tener a un omega cerca y peor si este está en celo.

Mientras estas noticias se esparcían rápidamente de manera viral, logrando preocupar y mantener alerta a los omegas. En un enorme complejo de investigaciones auspiciado por el gobierno, dentro de uno de los laboratorios alguien totalmente ajeno a esto, un joven alto, delgado, rubio y de larga cabellera sujeta en un cordón negro, iracundo gritaba:

- ¡Isogai! Deja de perder el tiempo con esa mierda de noticias, apaga el televisor que ¿no te cansas de mirar ese aparato estupidisante? -

El chico de rostro demasiado relajado y cabello castaño claro, a pesar de ser por lo menos siete años mayor que el apuesto rubio gritón, era su segundo en ese enorme laboratorio, ahora sin la mayor prisa y con la más descarada frescura le contestaba:

- ¡Oh! ¿Yo estoy perdiendo el tiempo? Tú eres el que se fue toda la mañana a la dichosa junta y sin tu reporte yo no puedo avanzar, además que todo lo demás lo he hecho yo sin un poco de tu ayuda -

Al ver que el otro no contestaba y solo lo miraba de reojo, haciéndole una mueca con su boca, continúo:

- Además, yo creo que deberías estar al tanto de las noticias, pues con lo que está pasando no se sabe ya en quien se puede confiar mi querido Souichi y con tu carácter del demonio todos en el lugar piensan que eres un alfa, si no le bajas a tus gritos podrían pensar que eres de esos alborotadores que está raptando omegas -

- ¡Cállate! Aquí el único perro alfa eres tú y más te vale no andar hablando de más con nadie, para mi mucho mejor si piensan que soy un alfa, así nadie me jode -

- Es una verdadera lástima que solo te interese el maldito trabajo y tus investigaciones, si yo perteneciera al grupo que se está llevando a los omegas, sin dudarlo te llevaría para mí -

De manera ruda y mirada esquiva, estiro su brazo para darle su reporte y contesto:

- Toma aquí está el dichoso reporte, continúa trabajando..., y ya sabes que no me gustan tus bromitas de don Juan conquistador -

Ya en la puerta antes de salir decía Isogai:

- Bueno voy a llevar los reportes al laboratorio dos..., y sabes perfectamente que no estoy bromeando para nada -

Hamamatsu.

A varios kilómetros de distancia en la zona sur de Hamamatsu, se encontraba la más grande Distribuidora de medicamentos de todo Japón. El director de la empresa era el muy renombrado Señor

Morinaga Takumi, quien contaba con la ayuda de sus dos hijos en el manejo de la empresa.

El hijo mayor, Morinaga Kunihiro era con el que la mayoría de los deudores y trabajadores prefería tratar al ser un poco más comprensivo y tolerante con los plazos que su padre. El hermano menor, Morinaga Tetsuhiro quien a pesar de ser el más joven por su personalidad dominante la mayoría en la empresa le temía, pues era demasiado exigente, autoritario y en ocasiones despiadado. No se tentaba el corazón al despedir a los que no estuvieran a la altura de las expectativas de este y la empresa.

El señor Morinaga, estaba de lo más orgulloso por tener dos enormes hijos varones, fuertes, atractivos y sobre todo alfas. Añadido a esto, ambos fueron educados con una fuerte tendencia narcisista y egoísta, muy acostumbrados a obtener siempre todo y lo mejor.

Nadie sospechaba que tanto el padre, como el hijo menor eran quienes lideraban y distribuían entre los alfas los medicamentos que inhibían sus fuertes y violentos temperamentos, así como su esencia perceptible a los omegas, de esta manera facilitaban mezclarse entre los betas, humanos y omegas para ya camuflados identificar a los omegas y llevarlos para entregarlos primeramente a los alfas más poderosos e influyentes, quienes tendrían que competir en luchas feroces por ellos.

Ahora padre e hijo hablaban de lo ocurrido varias noches atrás:

- Tetsuhiro ¿Encontraste algo que te satisficiera de la toma pasada? -

- Solo había carne común padre..., pero al menos pude distraerme un rato -

- Tu hermano Kunihiro no está muy de acuerdo con esto y no quiso siquiera ver las competencias ni para divertirse, él es de los que piensa que el corazón manda y que mientras no encuentre a alguien que ame desde el fondo de su corazón, no escogerá a nadie -

- ¡Patrañas! Esas son estupideces de románticos débiles, ¿para qué quiere escoger uno, cuando puede tener todos los que quiera?..., aunque claro, yo tomare solo al mejor cuando quiera reproducirme -

Ahora el señor Morinaga, palmeando fuerte el hombro de su hijo decía:

- ¡Ese es mi hijo! Así es como debe ser, si no entonces ¿qué ventaja habría de ser alfas ricos y poderosos? Ya hare que Kunihiro razone mejor las cosas y cambie su punto de vista tan estrecho -

Antes de salir, su padre añadió:

- Asegúrate de ir por la noche al salón, llegara otro grupo tal vez encuentres a alguno que este a la altura para hacerme abuelo, además ten listos los paquetes que solicitaron los de la zona norte, ellos también quieren camuflarse y buscar omegas -

- Ya lo tengo todo preparado para su entrega, también le avisare a Kunihiro por si se anima esta vez -

Minutos después se encontró con su hermano y lejos de hablar, discutían acaloradamente.

- ¡Estas mal Tetsuhiro! Tú y mi padre están equivocados, con todo lo que están haciendo lo único que provocaran es un levantamiento como el de décadas atrás junto con masacres ¡que! ¿Ya lo olvidaste? -

- ¿Olvidarlo? Hablas como si hubiéramos estado en ese entonces, pero tú y yo ni siquiera habíamos nacido. Y si yo hubiese estado al frente de los alfa en ese tiempo, no habría permitido que las cosas llegaran hasta donde han llegado...,¡Estamos por extinguirnos! No seas corto de miras -

- Más bien, tú no pongas como pretexto el futuro de la humanidad y su bienestar ¿crees que no te conozco? ¿Que no sé cuáles son tus verdaderos intereses? Solo piensas en ti y en satisfacerte sin importarte ni un poco los demás. Ya le he dicho a mi padre que esto tiene solución y te lo digo a ti también -

- ¿Solución? Y según tu ¿cuál es ese mágico remedio? -

- No es nada mágico, es tan simple como la mayoría de las cosas lo son, solo que a veces estamos tan obcecados tanto en nosotros mismos y nuestros deseos, que no vemos más allá de nuestras narices, pero ahora mismo te lo explico -

Tetsuhiro con una leve sonrisa burlona, mirando su teléfono celular y negando con la cabeza, respondía a su hermano:

- Pues tu explicación tendrá que esperar, ahora tengo que ver los últimos arreglos de mi viaje a Nagoya..., te dejo niisan y no te olvides de ir por la noche al salón, tal vez veas algo que te despierte y nos quite las dudas y demuestres que de verdad eres un alfa -

Nagoya.

Tatsumi Souichi era el hijo mayor de una familia compuesta del padre Tatsumi Souiji, su hermano menor Tomoe y su pequeña hermana Kanako. Su madre había fallecido años atrás de algunas complicaciones postparto.

En la familia Tatsumi el padre y la hermana menor eran alfas, algo un poco raro ya que ninguno lo parecía al carecer del peculiar carácter violento y dominante que caracterizaba a esta casta. Quien sí contaba con estos rasgos era el hijo mayor, pero sorprendentemente este era un omega al igual que su hermano menor Tomoe.

La familia era muy reconocida y respetada en la ciudad donde residían, pues eran como un ejemplo a seguir en cuanto a unidad y apoyo mutuo que se brindaban, incluida su tía materna Matsuda san quien al fallecer su hermana siempre estuvo al tanto de sus sobrinos, que continuamente quedaban a su cuidado por los frecuentes viajes de investigación a los que salía su cuñado Souiji.

Souichi quien era uno de los principales investigadores del Centro de Investigaciones Genéticas en Nagoya, había participado en la creación de nuevos medicamentos más efectivos, de menos costos y con menos efectos secundarios, sin ser tan nocivos para la salud. Los mejoraron al ser indispensables para inhibir los fuertes aromas de feromonas de los omegas durante sus ciclos de celo y vida diaria, fármacos que el mismo debía tomar.

Ahora su principal objeto de investigación era descubrir un método permanente que evitara todas las reacciones que se presentaban en sus cuerpos cuando entraban en celo, pues por más fuertes que fueran o cuanta voluntad pudieran tener, no podían evitar instintivamente someterse y prácticamente suplicar ser tomados por un alfa durante su ciclo. Actualmente él tomaba algo que aún no estaba autorizado y de este modo nunca había tenido la necesidad de ir a un Relief, donde se les ayudaba solo a bajar el calor de su cuerpo y controlar algunos síntomas, pero en realidad eran encerrados y debían aguantar la tortura de esos días.

Isogai como su mano derecha y amigo desde la universidad, conocía lo que Souichi hacía, también se esforzaba en la investigación pues quería que su muy amado "amigo" se encontrara seguro y a salvo de los alfas, además de que no tuviera riesgo alguno en su salud.

Para desgracia de Isogai, Souichi no mostraba ningún interés en nadie y su amigo llevaba ya varios años sumamente enamorado de él, algo que no escondía pues en la menor oportunidad siempre se lo recordaba, aun aprovechando sus típicas bromas.

Preocupado y reacio a que él se usara de conejillo de india, le preguntaba:

- ¿Cómo te has sentido con el medicamento, Souichi kun? -

- Algunos días, más cansado de lo normal y aunque no pierdo todos los molestos síntomas si los aminora por lo menos un setenta por ciento, que en si es muchísimo -

- Creo saber qué cambios deberíamos hacer para que mejore, voy a darte mis últimos descubrimientos por escrito para que los revises y ver si coincidimos en ello -

- Entrégamelos en cuanto los tengas listos. ¡Ah! Y también recuerda tener preparada tu presentación del miércoles que llegan esos representantes de la gran compañía de Hamamatsu, que según se ofrecen a lanzar al mercado de otros países el medicamento para los omegas que aún no lo consiguen muy fácilmente -

- Y tú ¿crees que sean de fiar? -

- Eso le compete investigarlo a los directivos no a nosotros, no empieces con tus indagaciones raras Isogai -

- Como ordenes jefe, pero ya va siendo hora de irnos casi son las ocho -

Ya habían salido del Centro de Investigación, caminado varias calles y un Souichi alterado cuestionaba:

- Y ahora ¿por qué me estas siguiendo? ¿No tienes a alguien más para molestar? ¡Vete a tu casa! -

- Ya te dije que me preocupan las desapariciones, además de que tiene tiempo que no me invitas a cenar y ya extraño el sushi de la tía Matsuda, Soukun -

- ¡Es mi tía! E ¿invitarte? ¿Cuándo?..., siempre te invitas tu solo además, no necesito que me cuides como si fuera una chica -

Agarrándose el pecho como sobándose de dolor, Isogai seguía disfrutando ver los muchos gestos de su acompañante.

- Eso si me dolió, yo siempre pensé que era bienvenido y sé que no eres una chica pero me siento más tranquilo viendo que llegues a tu casa -

Llegaron a la residencia Tatsumi, pero no había nadie cosa que extraño mucho a ambos chicos.

Isogai se dirigió a la cocina a ver que había de cenar, lo hacía con mucha confianza ya que desde hacía muchos años la familia Tatsumi lo conocía y lo trataban como un hijo más, pues frecuentaba esa casa ya que vivía solo en Nagoya, su familia residía en Tokio y solía visitarlos cada veinte días.

- Souichi voy a calentar algo para que cenemos, tal vez mientras lo hago llegan los demás -

- Esta bien, yo mientras tomare un baño me siento muy cansado y acalorado, no me tardo -

Isogai había servido todo para que cenaran ambos y ahora llegaba Souichi en su pijama azul marino y su largo cabello rubio suelto. Al pobre chico mayor casi le da un infarto al verlo y olerlo, pues después del baño al abrirse sus poros su fragancia de omega había perfumado un tanto el ambiente.

Claro el más joven ni siquiera se percató del rostro rojo y nervioso del otro, hasta que llevo un bocado de comida a su boca y miro al frente topándose con unos ojos clavados en él.

- Ahora ¿a ti que te pasa? ¿Porque estas tan perdido? Y ¿qué tanto me vez? -

Con una leve molestia entre sus piernas, se levantó y dijo camino al baño:

- No es nada, sigue comiendo solo necesito ir al baño en un minuto vuelvo -

Tardo más de diez minutos en regresar, traía el cabello húmedo y la cara lavada y Souichi que ya había acabado de cenar, molesto hablaba:

- Lo bueno es que no tardabas, ya toda tu comida debe estar fría ¿qué tanto hacías? Y ¿porque tienes el cabello mojado? -

- Tu siempre tan insensible y descuidado, saliste del baño despidiendo todo ese aroma, con esa pijama que te queda espectacular y..., además tu sabes lo que yo siento por ti, debes ser más cuidadoso podría saltarte en cima en cualquier momento Souichi -

- Discúlpame, a veces lo olvido y tú sabes que yo te aprecio mucho como mi gran amigo que eres, Isogai -

- Si, eso lo sé muy bien, pero yo no quiero ser solo tu amigo y además ya te he dicho que para que estés seguro y no corras riesgos ni estés experimentando a costa de tu salud me dejes marcarte aunque no me permitas hacer nada, pero al menos así los demás alfas se la pensaran antes de acercarse a ti -

- Eres muy terco, ya hemos hablado muchas veces de lo mismo -

Isogai no quería dejar de insistir, amaba demasiado a ese chico rudo y no pretendía darse por vencido, ya varias veces le habían propuesto estar a cargo de otros importantes Centros de Investigación, siempre rechazando las propuestas con tal de permanecer cerca de este hermoso omega que pareciera no tener más interés en nada que en su trabajo y descubrir cómo ser totalmente libre de los molestos días de fertilidad y celo.

Quería continuar hablando del tema, pero el teléfono celular de Souichi comenzó a sonar y este se movió a buscarlo dentro de su mochila.

- ¿Que pasa padre? ¿Dónde están todos? Cuando llegue del trabajo no encontré a nadie en casa -

- Estamos por salir del hospital, tu hermano sufrió algunas agresiones cuando salía del trabajo y algunos sujetos quisieron llevárselo a la fuerza -

- ¡Que! ¿En cuál hospital están? Enseguida voy para allá -

- No Soukun, mejor espera en casa las cosas están muy complicadas en este momento para los omegas y nosotros ya casi salimos de aquí con un auto del gobierno que nos escoltara a casa, tu no salgas para nada ¿entendiste? -

- ¿Estás seguro que no es necesario que vaya? Tú sabes que es casi imposible que detecten que soy un omega -

- Solo has lo que te digo, ahora voy a colgar al llegar a la casa te explico bien todo, ja ne -

Isogai que atento escuchaba, preguntaba al joven:

- ¿Que pasa Souichi? ¿Qué es tan grave para que pongas esa cara? -

- Era mi padre, dice que unos tipos trataron de llevarse a Tomoe y aunque no pudieron lo lastimaron, por lo que están en el hospital -

- Pues entonces ¿qué esperas? Vamos para allá -

- Mi padre dice que ya vienen y que los resguardan en el camino, me ordeno no salir pues dice que todo se está poniendo bastante peligroso en las calles para los omegas -

- ¡Es lo que te dije desde la mañana! Y a ti sin importarte, claro hasta que afecta a alguien de tu familia es cuando reaccionas -

- No necesito que me lo restriegues en la cara, ahora no Isogai..., en este momento lo que hay que ver es como detener a esos bastardos alfas que seguro están detrás de esto -

- Me pregunto ¿cómo están averiguando quienes son omegas? Pues con el último medicamento que lanzamos al mercado esto es casi imposible, tú ¿cómo crees que lo estén haciendo? Soukun -

- ¡Deja de llamarme así! Solo mi padre tiene permitido llamarme de ese modo, y en cuanto a tu pregunta lo único que se me ocurre es que hayan creado algo capaz de esconder su escaza fragancia que como omegas podemos percibir, algo parecido a lo que nosotros tomamos pero menos potente -

- Seguramente eso sea y al no poderlos distinguir es muy fácil que se mezclen entre betas y omegas investigando o hasta ganándose su confianza o de sus conocidos para que ellos mismos se los digan sin sospechar que son alfas a los que están descubriendo su casta -

- Yo siempre le advertí a Tomoe no decirle a nadie ni a su mejor amigo, pero es tan ingenuo y distraído -

- ¡Eh! Eso me ofende Souichi ¿crees que yo te traicionaría en algún momento?..., Porque déjame decirte que eso jamás pasaría -

- Mas te vale, porque yo al único que se lo he confiado es a ti, aparte de mi familia que siempre lo ha sabido -

Hamamatsu.

Dentro de un lujoso salón de fiestas, para unas cien personas se encontraban bastantes sujetos elegantes, vestidos de trajes lujosos, ataviados con relojes finos y anillos de oro. El supuesto evento era un banquete de bodas o con esa fachada habían rentado el lugar sin aceptar ningún trabajador a cargo del sitio, solo habían permitido que treinta minutos antes de la llegada de los invitados al lugar llevaran los distintos platillos que disfrutarían, les advirtieron que no querían curiosos ni fisgones en el sitio alegando que era algo sumamente privado, claro tuvieron que desembolsar el doble del costo por el lugar.

Ya se podían notar ansiosos todos los alfas reunidos allí, algunos nunca habían tenido en toda su vida la oportunidad de siquiera oler a un omega en celo, mucho menos aparearse con uno. Hoy era su oportunidad de escoger a alguno, pero solo habían conseguido tres para esta noche y los alfas que reclamaban por uno eran unos veinte, pero solo los conseguirían los más fuertes y ante el cual el omega suplicara que lo tomara.

En una mesa exclusiva, tres individuos platicaban a pesar que era notorio que uno de ellos estaba allí más que obligado y este con mala cara es el que preguntaba a su hermano menor:

- Entonces Tetsuhiro ¿participaras en esta barbarie por alguno de ellos? -

- ¡Por supuesto que no!, ninguno esta como para que me deje golpear y sangrar, debe ser alguien muy, muy superior a estos -

Ahora el padre de ellos intervenía en la conversación:

- Y tu Kunihiro ¿te agrada alguno de los tres? -

- Si llegara a pelear, solo lo haría para que queden libres, no tienen derecho a obligarlos a algo que no quieren -

- Bueno a callar ambos, que por lo menos tendremos unas cinco peleas, pues seis alfas si se interesaron en estos -

Esto era un espectáculo bestial, pues algunos alfas con el paso del tiempo y de genes habían mutado, pues otro problema que se había presentado es que al no encontrar omegas disponibles para procrear y los alfas en su empeño de reproducirse, habían llegado a acuerdo entre familiares cercanos al matrimonio entre primos, pues entre familias era más fácil enterarse quienes eran omegas. Desgraciadamente esta mezcla consanguínea daba como producto alfas más agresivos y sanguinarios.

Pero también estaban los alfas más puros, resultado de un alfa y un omega no adulterado, que tenían todo: fuerza, violencia, agresividad, pero además una gran inteligencia para sagazmente planear sus ataques y controlar sus impulsos que en ocasiones cegaban en ira a los demás alfas y eran vencidos.

La familia Morinaga provenía de estos, de los más poderosos e inteligentes.

Desgraciadamente dos de ellos no estaban del lado que buscaba el equilibrio, como Kunihiro que apostaba por ello para el bien presente y futuro de los humanos o lo que quedaba de ellos, pues a sus ojos esta noche todos parecían unas bestias guiadas por sus más bajos instintos. Deseaba salir y evitar ver todo ese circo que derramaba sangre.

Hasta aquí el primer capítulo, espero disfrutaran la lectura. Si les es posible háganme saber que les pareció mediante sus comentarios, ya que es la única manera de saber si les gusta, o es necesario explicarse mejor. Saludos! Ja ne.