Resumen: Porque la vida no es una línea fija y siempre cambia de rumbo, es una cuerda a la que estamos atados la cual se enreda y encuentra con otras iguales a ella o todo lo contrario. Y aprendemos a valorarla no importa lo que suframos, porque de eso se trata la vida, de sentirla y disfrutarla, y dejar nuestra marca en al menos un alma y cuando llegue el final, vivir en su recuerdo.

Notas de Autora: Esta historia es algo sentimental y tierna. Sabrán amarla.

Advertencias: Mpreg (si, chicos que pueden y logran engendrar babys xD)

Parejas: Toothcup y Oc

Disclaimer: Los personajes de HTYD no me pertenecen sino que a DeamWorks y Cressida Cowel, ya quedo claro desde el momento en que entramos a esta página, pero aun así lo menciono (reglamento :v).

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Maybe.

Capítulo 1

Estaba desesperado y atemorizado. Tenía ganas de tirarse de un barranco, y es que era muy joven para que le estuviera pasando eso.

Sabía que aquella noche no debía salir. El celo estaba cerca y tan pronto los inhibidores no habían funcionado. Pero su terquedad y la idea de pasar aunque sea una sola noche en una fiesta decente y la fuerte insistencia de quien creía su amigo lo llevaron hasta donde está ahora.

Embarazado y sin idea alguna de quien es el padre.

En medio de la fiesta comenzó a sentir calor, demasiado calor. Un calor abrazador que le hizo temblar las piernas, no basto mucho para que se diera cuenta de qué se trataba.

Quiso escapar de ese mar de hormonas antes de que alguien lo notara, pero le fue imposible. Su "amigo" supo lo que ocurría e ingenuamente creyó que lo ayudaría cuando lo guio a una de las habitaciones de la casa en la que se festejaba el fin de año. Pero fue todo lo contrario.

Dándole unas extrañas pastillas azules lo dejo encerrado, tuvo la suficiente conciencia para saber que lo había drogado, eso sumado al celo provocó un estallido de sensaciones que lo hicieron colapsar.

Lo peor ocurrió cuando su amigo regresó acompañado de otras dos personas que no pudo reconocer de tan nublada que tenía la vista.

Y paso lo que pasó.

Al día siguiente despertó desorientado y sin idea de lo ocurrido la noche anterior, aunque los restos de semen entre sus piernas le dieron una ligera idea de lo ocurrido. Se vistió rápido y salió de aquella casa.

Busco a su amigo por toda la universidad en la que estudiaban. Preguntó a cuanto lo conociera si sabían algo de él. Pero no obtuvo respuestas.

No, hasta que de casualidad se encontró con unos tipos con los que una vez había visto a su amigo discutir fuertemente. Se acercó y los enfrentó, necesitaba encontrarlo y saber el porqué de lo que hizo.

Y vaya que encontró lo que buscaba.

Debía dinero, mucho dinero. Se había metido en apuestas, las cuales perdió patéticamente y debía pagar. Y si lo hizo. Pero la forma en que saldó sus deudas fue la forma más baja y vil que pudo imaginar. Una rabia desmesurada lo invadió.

Cuando al fin estuvo lúcido y con todas sus ideas en orden el peso de los hechos le cayó como un balde de agua fría. El desgraciado que en algún momento había considerado amigo, casi un hermano, lo traicionó. Lo vendió como mera mercancía. Como una simple prostituta.

Entre más buscaba al bastardo, más se daba cuenta de que no solamente estuvo con dos tipos desconocidos, sino que varios habían disfrutado de su estado de embriaguez generado por el celo y por las drogas. Muchos lo miraban con un hambre que antes no había notado, y se sintió sucio.

Todo un día buscándolo, y no tuvo resultados. No debía ser un genio para saber que había escapado, huido como la cucaracha rastrera que era.

Pero ya no podía hacer nada. El tiempo no iba a regresar y el tenía algo más en que pensar.

El día siguiente le tocaba regresar a la casa de sus abuelos por las vacaciones. Solo transcurrieron dos semanas cuando comenzó a tener mareos mañaneros, desmayos repentinos y un profundo asco hacia las frutas ácidas, pero unas ganas tremendas de pescado.

Entonces lo supo. Y para corroborarlo compró una de esas pruebas de embarazos especiales para hombres como él. Y la pesadilla se volvió realidad. Sus temores eran ciertos.

No quiso decirles nada a sus abuelos, quienes aún no se daban cuenta de sus cambios repentinos. No quería que se preocuparan, ya estaban lo suficientemente ancianos como para cargar con sus problemas. Prefirió pasar las vacaciones disfrutando de su compañía y aprovechando el tiempo, debía tomar una decisión, que fuera cual fuera marcaría su vida. Estaba seguro de eso.

Un mes pasó, luego dos, se hicieron tres y al cuarto mes ya no pudo guardar por más tiempo el secreto.

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Quiero mencionar que se llevaran una gran sorpresa en el segundo capítulo. Como ya dije, este fic te hará soltar unas cuantas lágrimas, o así lo pienso. Pero si eres de alma estoica no hay problemas, de igual manera disfrutaras si te gusta este tipo de historias.

Hasta la próxima. Besos y Abrazos

Danke!