Disclaimer: Los personajes pertenecen a Akira Toriyama. Esta historia es una traducción del fic Aftershocks, escrito por aria710.


Capítulo 22

Un deseo, un nuevo comienzo

-Estás pensando demasiado.

Miró a su padre con ligera molestia. Mencionar que estaba pensando solo le hacía pensar más, por supuesto.

El pequeño príncipe se apartó de la puerta y miró la armadura junto a su cama. Sus ojos oscuros giraron en cada esquina de la habitación. Necesitaba memorizar cada centímetro del lugar, cada detalle, cada contorno de sus muebles de madera, cada hilo en los tapices oscuros que colgaban de su pared y su piso. Una bandera con el familiar ícono rojo del Planeta Vegeta colgaba sobre su pequeña cama. El mismo símbolo se hacía presente sobre el pecho de su armadura.

-¿Estás listo, Vegeta?

Deslizó la armadura sobre su pequeño cuerpo y se colocó su capa roja. Le encantaba este traje, más de lo que su joven mente probablemente entendía. Esa prenda le hacía sentirse un verdadero guerrero Saiyajin.

-Si –respondió el joven príncipe.

En pocas horas, se encontró a miles de millas de distancia del Planeta Vegeta. Fuera de la estación espacial, no parecía más que una estrella roja y distante, manchada con la sangre de su historia. Vegeta pensó que aún quedaba mucho por suceder allí, que la historia de su planeta apenas comenzaba.

Estaba equivocado.

Nappa estaba con él, pero Nappa no era nadie. Un guardaespaldas, tal vez. El recordatorio de un Saiyajin que había crecido y pasado la mayor parte de su vida en el Planeta Vegeta. Algo que el joven príncipe jamás experimentaría...

Había sido humillado por los secuaces de Freezer; perseguido por sus propios fantasmas. Odiaba todo sobre su vida, si incluso podría llamarse así. Después de diez años de no ser más que un esclavo, sentía que su espíritu cedía ante la derrota. Se estaba volviendo servil. Hasta que llegó ella.

Ella le recordó quién era: un Príncipe. No un soldado o un mono mascota. Se suponía que Vegeta recuperaría su trono y vengaría a su gente. Y ahora era su momento.

Nunca había sentido algo así antes. Potencia pura. Eso era lo que fluía por sus venas. Poder, furia, rabia y venganza. Especialmente venganza. Quería exprimir el cuello de Freezer, hacer que se asfixiara tan lentamente que continuaría sintiendo el sofocante vicio de las manos del Príncipe Saiyajin incluso después de muerto.

Todo su cuerpo tenía ganas de explotar. "Esto es todo." No pudo evitar sonreír. Vegeta soltó una amplia sonrisa al alienígena que se encontraba asfixiando.

-¿Cómo se siente, Freezer?

Soltó al demonio y su cuerpo blanco se derrumbó inmediatamente en el suelo, luchando por respirar. Vegeta flotó ligeramente, sus ojos ahora verdes nunca se separaban del enemigo en el suelo.

-Dime cómo se siente morir en manos de alguien que creías más débil que tú. En manos de un estúpido mono –dijo con tono despiadado.

Freezer se limpió la sangre que se formaba en su boca. Miró a ambos lados, donde los dos Super Saiyajin lo flanqueaban.

-¡No son nada! ¡Los aplastaré a los dos!

-Por favor, Freezer. Ya no tienes orgullo que defender –Vegeta apretó los puños, prácticamente rompiendo la capa dura de sus guantes blancos-. Ni siquiera te molestes en parecer valiente, no cuando obviamente estás temblando de miedo. Es por eso que destruiste a toda mi raza en primer lugar, ¿no? –Vegeta le hizo un gesto a Goku y luego a sí mismo, una sonrisa de orgullo se pintó en sus labios-. Super Saiyajin. Hmm, parece ser más que solo un cuento de hadas.

El miedo abrumador que se extendió por el cuerpo del tirano fue un poco más que satisfactorio para Vegeta. Verlo retorcerse en el suelo, el miedo ardiendo en sus ojos, era lo que siempre había deseado: lo que había estado tratando de alcanzar durante más de dos décadas.

Quien dijo que la venganza no era dulce, obviamente nunca la había probado.

Todo lo que hacía Freezer parecía más lento, torpe y sin gracia. Vegeta observó mientras el alienígena intentaba disparar una lluvia de rayos desde sus dedos hacia cada uno de los Saiyajin. Las luces rojas cayeron perezosamente al lado de Vegeta. No se había molestado en moverse. Las explosiones de Ki, antes mortales, ahora se sentían menos que picaduras. Vegeta se cruzó de brazos y miró a Goku al otro lado de Freezer. El otro Saiyajin parecía igualmente inafectado. Goku extendió una mano.

-Ve por él.

No tenía que decírselo dos veces.

Vegeta lanzó su propia ráfaga de explosiones amarillas, y Freezer reaccionó con pánico. El monstruo corrió en movimientos desesperados, apenas esquivando las explosiones de energía que Vegeta había desatado.

-Patético, de verdad.

Freezer jadeaba con las manos sobre las rodillas.

-¡TÚ VAS A PAGAR!

-Le gusta hablar mucho, ¿no es así, Vegeta? –Goku se cruzó de brazos y sonrió-. Resultaste ser nada más que palabras. Deberíamos haberte acabado antes.

-¡Detente! ¡Detente! ¡Ustedes dos no saben nada! ¡Son sólo un montón de monos idiotas! –las venas brotaron en el cuello y la frente de Freezer-. ¡Te mostraré el verdadero poder! ¡Este Super Saiyajin no es más que un truco barato!

Goku se puso serio ante las palabras y rápidamente caminó al lado de Vegeta. Freezer se estaba concentrando mucho, y el Saiyajin más joven podía sentir su poder crecer.

-Termina con esto ahora, Vegeta.

-Quiero que se quede sin opciones –Vegeta miraba ansioso.

-¿Qué? ¡No tenemos tiempo para eso! Este planeta...

-¿Y QUÉ? –Vegeta se volvió hacia el otro Saiyajin, el aura amarilla se encendió aún más-. Estará muerto antes de que termine esta hora y yo también. Este planeta explotará, sí, pero ¿qué me importa? ¡Dime qué queda después de esto!

Goku vaciló, sorprendido por lo que el Príncipe Saiyajin le estaba diciendo.

-¿Qué quieres decir?

-Descúbrelo tú mismo, Kakarotto.

-No puedes... quiero decir, no puedo…

-Eres libre de irte cuando quieras –Vegeta levantó las manos-. Por supuesto, vete ahora. Ve y dile a tu hijo que todo está bien. Regresa a tu estúpido planeta junto a tu compañera. Yo moriré aquí.

No quedaba nada para él en este universo. Quizás podría destruir cualquier remanente del Imperio Frío que quedara, pero los fantasmas lo perseguirían antes de eso. Él siempre sentiría su cabello azul entre sus dedos, su aliento contra su piel.

-¿Crees que esto sea lo suficientemente bueno? –Se sintió ridículo al hacer la pregunta, especialmente a Goku que nunca antes había experimentado la muerte. Pero tenía que saberlo. Necesitaba descubrirlo.

-¿Suficientemente bueno para qué?

-Para estar con ella –sus ojos oscuros miraron la cara confundida de Goku, y Vegeta hizo una mueca-. No importa. Olvida esta idiotez. La transformación está afectando mi mente.

-¿Para estar con ella en el cielo, Vegeta? –Goku sonrió. Era una sonrisa ligeramente perversa, algo muy raro de ver en el guerrero más joven-. Conozco a un tipo llamado Kamisama. Tal vez él pueda abogar a favor de ti.

-Hmm. Y yo esperaba que fueras más inteligente al transformarte en Super Saiyajin.

La sonrisa de Goku creció y parecía querer decir algo más, pero sus ojos verdes se abrieron cuando Freezer terminó de encender su poder.

-¿Qué es esto?

-Está desatando todo su poder latente –Vegeta sonrió de lado. Esto era exactamente lo que él quería-. ¿No es así, Freezer?

La musculatura del emperador se había triplicado en tamaño, y su nivel de poder también pareció aumentar enormemente. Sin embargo, no era nada que preocupara a Vegeta.

-Esta –la voz helada sonaba arrogante y controlada. Freezer aún no se daba cuenta de lo jodido que estaba en realidad-. ¡Este soy yo al 100% de mi máximo poder!

-Encantador –Vegeta se alejó de Goku y rápidamente golpeó su puño contra el estómago de Freezer, haciendo que el alienígena se quedara sin aire.

Freezer retrocedió, sosteniendo su estómago y lamiendo la sangre que manchaba sus labios morados. Gruñó hacia el Saiyajin frente a él y luego logró aterrizar una patada bien dirigida en el cráneo de Vegeta.

Luchar o morir.

Esa había sido su mantra, cambiando solo un poco ante la situación. Entrena o muere. Cállate o muere. Vive o muere. Y él siempre había vivido, nunca había muerto. Esta no sería la excepción.

Vegeta reprimió el dolor y golpeó a Freezer en la cara. Su poder ahora era ciertamente mucho más grande, pero no era nada comparado con el poder legendario que Vegeta tenía a su alcance. Se acercó a Freezer y golpeó al demonio en la mejilla. Freezer retrocedió volando y se estrelló contra una meseta Namekuseijin que ya se estaba desmoronando. Namekusei tembló en protesta.

El tiempo corría rápidamente.

La lava roja comenzó a sobresalir de las grietas producidas por los terremotos minutos antes. Valles y los cañones se formaban en la superficie en segundos y el cielo oscuro pintaba la tierra con un brillo enfermizo y apocalíptico. Vegeta apenas lo notaba. Solo miraba a su enemigo retorcerse frente a él.

-Tienes miedo, ¿verdad? No te culpo –Vegeta dejó que su aura amarilla lo envolviera-. Es normal tener miedo justo antes de morir. Déjame hacerlo rápido entonces.

-¡Espera!

Vegeta se burló y se giró hacia el otro Saiyajin que volaba hacia ambos. Un rayo atravesó el cielo cuando Goku se paró frente a Freezer, con la cara severa.

-Quiero que me diga algo.

-¿Qué podría decirte que sea de alguna importancia, Kakarotto? –No les quedaba demasiado tiempo, 10 o tal vez 20 minutos.

-Es sobre mi padre –Goku miró los ojos rojos de Freezer. El alienígena se había levantado del suelo y se burló del Saiyajin frente a él.

-Te pareces a él. Era débil e intentó rebelarse contra mí. Lo maté. Estoy tan contento de haber podido mutilar a tu hermano también. Pareces ser el último de tu familia. Bueno, junto a ese patético niño –escupió Freezer.

Si Freezer tuviera una nariz visible, se habría roto ante el puñetazo de Goku. El alienígena se estremeció, pero se mantuvo firme mientras Goku temblaba de ira.

-No mereces ninguna piedad. Soy un Saiyajin nacido en la Tierra, pero por mi familia, ¡te derrotaré!

-No lo harás –Vegeta agarró a Goku con rudeza y lo arrastró lejos.-. Tú. Sal de esta roca. Yo lo mataré. Es mío.

-Vegeta...

-¡Por un demonio, Kakarotto! ¡No me robarás esto! ¡Vete de aquí!

-Necesito decirte algo pri…

Ambos Saiyajin se lanzaron al suelo ante el latigazo de la cola de Freezer. Distraídos, ninguno de los dos vio venir el impacto y tuvieron que ponerse rápidamente de pie. Pero no a tiempo. Freezer ya había lanzado un rayo de energía púrpura directamente hacia los dos, lo suficientemente grande como para atrapar a Goku y a Vegeta en su luz abrasadora.

La energía chocó con ambos cuerpos, y Vegeta percibió sangre en su boca. Esa explosión normalmente lo habría matado, pero como Super Saiyajin, solo sintió un estremecimiento. Goku tampoco parecía herido.

-Vete ahora. Está desesperado. Esto debería ser fácil.

-Pero… sobre Bulma…

Se estaba frustrando con esta charla constante. ¿Qué pasaba con Bulma? Bulma ya no existía. Vegeta no necesitaba pensar en eso otra vez. No quería pensar en eso otra vez.

-Solo cállate y vete, Kakarotto. Si te sientes culpable por... solo, ¡sé un verdadero Saiyajin y sigue adelante!

-No me siento culpable.

Vegeta inmediatamente volvió la cabeza ante eso, la declaración hizo que el príncipe se enojara increíblemente. No mucho después de que Vegeta apartó la mirada de Freezer, el alienígena blanco envió otro golpe contra las entrañas de Vegeta y luego agarró al Príncipe Saiyajin por detrás.

-Los estúpidos monos nunca aprenden.

Vegeta sonrió ante el familiar insulto. No prestó atención a los brazos que actualmente intentaban aplastar su espalda, a pesar de que sintió los leves matices de dolor. Concentrando su energía, Vegeta dejó escapar una explosión de su cuerpo. Freezer, magullado y ensangrentado, inmediatamente fue lanzado por la explosión. Vegeta hizo un gesto hacia el cuerpo caído y jadeante de Freezer.

-¿Ves, Kakarotto? Esto es lo que deseo. Su muerte. No te preocupes por otras cosas.

-Necesitas volver a la Tierra.

-No tengo ninguna razón para volver. Está muerta. No hay nada que pueda cambiar eso.

-Pero el Dra... –Goku parpadeó y apagó su transformación, perdido de repente en sus pensamientos. Luego asintió con la cabeza, el flequillo negro cubriendo una gran parte de su rostro-. ¿Tienes una nave?

-Sí. Debería estar a unas 50 millas al este de aquí. Será mejor que te apures. Dile a Gohan que... -Vegeta buscó en su mente la manera correcta de expresarse-… su presencia fue soportable.

-Jeje. Recuérdame que te advierta antes de presentarte a mi esposa. Ella probablemente te matará por haberlo entrenado.

-Estás asumiendo que voy a regresar a la Tierra después de todo esto.

Goku sólo sonrió y le dio a Vegeta un leve saludo con los dedos.

-Te veo pronto.

-Adiós, Kakarotto.

Goku pronto desapareció del campo de batalla sin que Freezer o Vegeta lo siguieran. Freezer, sin embargo, cuestionó el movimiento.

-¿A dónde va? ¿Asustado de la destrucción del planeta?

-No. Lo envié lejos. No hay razón para avergonzarte con nosotros dos destrozándote en pedazos. Yo seré más que suficiente.

En un instante, ambos luchadores estaban lanzando golpes y patadas en el aire. La tierra crujió debajo de ellos, y pronto ríos y lagos de lava reemplazaron cualquier agua que hubiera en el planeta. Todo estaba muriendo a su alrededor, pero Vegeta nunca se sintió más vivo. Esquivó otro golpe y atinó a Freezer en la mandíbula. El Príncipe Saiyajin luego agarró la cola del tirano y catapultó a Freezer al suelo. Su cuerpo blanco y morado traspasó a través de capas y capas de roca negra.

-No le daré a este planeta el placer de acabar contigo –Vegeta limpió las escasas gotas de sangre de su mejilla cortada. Apenas estaba herido, ni siquiera cerca de estar exhausto. Y si este era el momento de su muerte, entonces que así fuese. Moriría envuelto en su poder-. Pero quiero que entiendas completamente. Estás siendo derrotado por un Saiyajin.

-No hay necesidad de encogerse –sonrió Vegeta, mostrando sus incisivos-. Todos esos años, todos esos días que refuté tu posición y expliqué quién soy... –Dejó que su poder brillara a su alrededor, todo iluminado en oro-. No hay razón real para estar demasiado avergonzado. ¡Soy el Príncipe Vegeta! ¡Príncipe de todos los Saiyajin! Y . ¡Ya no eres nada para mí!

Extendió ambas manos, completamente extendidas a los costados, y luego las juntó frente a su cara. Mientras gritaba, un rayo amarillo brillante escapó de sus guantes y envolvió a Freezer en una luz cálida y mortal. Hubo un grito agonizante desde abajo y luego nada. Nadie.

Freezer estaba muerto.

Agotado, Vegeta jadeó y sintió que su cabello volvía a ponerse negro. Su espalda cayó con fuerza sobre el terreno destruido de Namekusei. Todo lo que pudo hacer fue sonreír. Lo había hecho. Se terminó. Había vengado a su gente, vengado su propia vida, y ahora...

Namekusei tembló debajo de él, pero Vegeta no se molestó en moverse. Nunca antes había hecho un ataque así, y agotó toda su energía, al igual que su transformación. Había sido un Super Saiyajin. Había matado a Freezer. Era como un sueño, excepto que no era el final había deseado.

Quizás te vea allí.

Aunque lo dudaba. ¿Cuántas familias había destruido? Había matado a demasiadas personas, había destruido demasiados mundos para recibir un regalo como ver a Bulma en el más allá.

Así que trató de imaginarla ahora, en caso de que no le dieran la oportunidad al morir. Los fuegos comenzaron a arder desde los hoyos a su alrededor, un precursor de lo que vendría ciertamente. Pero Vegeta cerró los ojos, lejos de las llamas rojas para ver azul, nada más que azul.

Y en el calor de la oscuridad, pudo sentir su cuerpo flotar, como si el vacío del espacio, y no la explosión, tuviera el honor de quitarle la vida al Príncipe Saiyajin.


Cayó sobre su trasero en el suelo suave y arenoso, el aire se sentía fresco y cálido, coloreando sus mejillas de inmediato con un tono rosa claro. "Qué... qué..."

Así que así se veía. Aunque no podía haber imaginado que el Infierno fuera una isla. Quizás eso sería castigo suficiente. Una eternidad con sus propios demonios, completamente solo y...

-¡Vegeta!

Aturdido, se dio la vuelta, sin comprender completamente la voz que acababa de escuchar.

-¡Vegeta! ¡Vegeta!

Ahí estaba de nuevo. Era suave, femenina y muy familiar. La reconoció al instante y se atrevió a darse la vuelta para verla.

-Bulma.

Era como si la estuviera viendo de nuevo por primera vez. Tenía el pelo suelto y ligeramente ondulado en los extremos, y llevaba su nombre en una simple camiseta rosa. Se quedó allí parada por un segundo, con la boca ligeramente abierta, y luego se dirigió directamente hacia él, arrojándose a los brazos del Saiyajin. Vegeta retrocedió ante el contacto. Le dolían las costillas por la batalla, pero inmediatamente ignoró el dolor y la agarró con más fuerza. Esto tenía que ser un sueño. Enterró su nariz en el cuello de ella.

-Bulma...

-¡Idiota! –Su voz sonaba débil, y él podía sentir gotas húmedas de lágrimas caer sobre su nuca-. Nunca me vuelvas a hacer eso, ¿me oyes? Pensé que habías...

-Pensé que habías muerto –la soltó de mala gana y le pasó un dedo por la mejilla-. ¿Estamos los dos en el...?

-Pss, no. Goku es más listo de lo que parece, ¿eh? –Ella lo abrazó de nuevo y él la estrechó también-. ¡Oye! ¡No tan fuerte! Me vas a...

-Kakarotto es un imbécil –dijo él, soltándola-. ¿Dónde está el idiota? Pensar que casi…

-Oye, Goku es mi mejor amigo, y como nuevo ciudadano de la Tierra, no puedes lastimarlo. ¿Entendido, señor? –Bulma lo empujó en el pecho y luego se encogió de hombros-. Y fue algo ingenioso. Quería enojarte. Y pensar que te pondrías tan molesto si algo me sucediera…

-Mujer… –gruñó Vegeta.

Bulma sonrió y agarró su mano.

-Lo hiciste, ¿verdad? Esperé todo lo que pude. Solo tuvimos una hora, ya sabes, antes de que el planeta explotara.

Vegeta asintió.

-Sí, Bulma. Está muerto, y yo me convertí en un Super Saiyajin.

-Bueno, bien. Siempre supe que podías hacerlo, ¿no? Tal vez puedas mostrarme alguna vez –ella le guiñó un ojo y luego arrastró a Vegeta al otro lado de la casa rosa, donde los otros luchadores esperaban pacientemente. Reconoció a la mayoría de ellos, aunque el cerdo, el gato, una mujer joven y el viejo eran desconocidos para él.

Pronto, un niño pequeño corrió hacia él y le abrazó la pierna.

-¡Tío Vegeta! –Gritó Gohan y lo agarró más fuerte-. ¡Estás bien!

Otro Saiyajin se acercó al príncipe y le tendió una mano.

-Es bueno ver que estás bien, Vegeta.

-Raditz –Vegeta tomó la mano del soldado de tercera clase y la estrechó, después de quitarse de encima a Gohan y darle una mirada al niño-. Parece que también estás en una pieza.

-No completamente –Raditz señaló su cola ausente-. En realidad estuve muerto por un tiempo, pero las Esferas del Dragón me revivieron.

"Por supuesto."Pero eso ciertamente complicaba por qué Vegeta había aparecido allí repentinamente. Miró a su lado para ver a Bulma sonreír hacia él. Esa era una pregunta que podría guardar para más tarde.

-Mocoso, ¿también perdiste tu cola?

-El Sr. Piccolo me lo quitó para que yo... um... me mezclara mejor con los otros humanos –Gohan miró a su alrededor-. Me pregunto a dónde fue el Sr. Piccolo. Nunca se queda en ningún lugar por mucho tiempo.

-Eso está bien para mí, Gohan –una mujer de cabello negro estaba agarrando la mano del niño Saiyajin en este momento. Vegeta sonrió de lado. "Esta debe ser la compañera de Kakarotto". Pensó él, recordando las advertencias del otro Saiyajin. La dama era bonita, pero tenía una apariencia bastante sutil-. Supongo que puedo perdonarte por robar a mi hijo, ya que ayudaste mucho a mi esposo.

-Hmph. Tu perdón no significa nada para mí.

Milk se encogió de hombros.

-Y tu opinión no significa nada para mí. No eres otro hermano perdido de mi esposo, ¿verdad?

Vegeta sacudió la cabeza. Le agradaba un poco esta mujer.

-Muy bien. Lo último que necesito es a otro de ustedes en mi casa. Bulma, tú quédate con este -Milk se volvió hacia la casa-. Ya tengo a dos extraterrestres anteriormente malvados pidiendo posada. ¡Cuando Goku llegue a casa, me habré ido a la bancarrota por la comida que tendré que cocinar! Gracias a Kamisama que Piccolo solo toma agua.

-¡No hay problema, Milk! –Bulma llamó a la joven en retirada.

Los otros luchadores le dieron a Vegeta palmadas en la espalda y sonrisas de felicitación, para su disgusto, y también regresaron a la casa de la isla. Aparentemente la verdadera fiesta estaría sucediendo allí.

Pero tanto Bulma como Vegeta no hicieron ningún movimiento para entrar. Era de noche aquí, y Vegeta no había visto un cielo oscuro y tranquilo en mucho tiempo. Era relajante para él, familiar. Le recordaba al espacio, y aunque esos tiempos no habían sido los mejores, eran a lo que estaba acostumbrado.

Bulma volvió a tomar su mano y no se resistió. Ella lo arrastró de regreso al otro lado de la casa y lo sentó en el suelo. Se sentó junto a él y lo abrazó.

Nunca se había visto más hermosa para él que ahora. La luna sombreaba sus brazos y cabello con su luz blanca. Era suave en sus brazos y cálida, a pesar de que su Ki era un grano de arena comparado al suyo.

-¿Dónde está Kakarotto?

Ella lo miró un momento ante la pregunta al azar y luego se encogió de hombros.

-Intenté desear que volviera también, pero él se negó. Al parecer se había estrellado en otro lugar y quería entrenar con quienquiera que estuviera.

"Idiota."

-¿Y Raditz?

-Usé las Esferas del Dragón de Namekusei para eso. Aparentemente, después de transferir el poder a Muuri, todavía teníamos más deseos. Era como si se hubieran reiniciado. Suerte, ¿no?

La suerte era algo que nunca volvería a dar por sentado. Vegeta tosió, su voz sonaba áspera.

-¿Y yo?

Bulma mantuvo silencio por un momento, luego le quitó el guante roto y tomó su mano cálida y áspera dentro de la suya. Vegeta se mantuvo en silencio, mirando el mar. El Planeta Vegeta tenía un mar, aunque no lo recordaba demasiado bien. Su planeta también tenía nubes, arena y casas, como la Tierra.

-Yo... deseé conocerte, hace tiempo.

Volvió a mirar a Bulma ante las palabras de la mujer y vio su rostro sonrojarse en la oscuridad.

-¿Disculpa?

-… Cuando tenía dieciséis años. Primero quería fresas infinitas. Son realmente buenas. Deberías probarlas mientras estás aquí. Quiero decir, te quedarás ¿verdad?

Vegeta miró hacia el océano y asintió. Se quedaría aquí, y no solo porque no tenía otro lugar a donde ir, sino porque quería hacerlo.

Bulma sonrió.

-Bueno... fue el primer deseo que pedí a las Esferas del Dragón. Fue un deseo estúpido, de verdad. Quiero decir, no sé lo que estaba pensando. Los adolescentes pueden ser realmente...

-Mujer –insistió Vegeta-. Escúpelo ya.

-Claro, por supuesto. Deseé... a mi hombre perfecto.

Se habría ahogado si hubiera estado comiendo algo.

-¿Disculpa?

-Y Shenlong... me envió hacía a ti.

-¿Me estás llamando tu hombre perfecto? –Encontró el deseo absolutamente ridículo. Ella realmente había sido idiota. Pero no se lo echaría en cara ahora porque una parte de él realmente quería que dijera que sí.

Bulma asintió lentamente.

-Tal vez. Para mí, eres perfecto. Creo que eso es... eso es lo que significa 'Te amo', Vegeta. Es decir, si tuviera la opción, si pudiera desear estar con cualquier persona en el mundo, desearía estar contigo –ella titubeó y lo miró con los ojos azules muy abiertos-. ¿Lo entiendes?

Él no respondió, pero después de un rato la besó suavemente en los labios.

Estaba furiosamente roja ahora, ignorando el hecho de que él realmente no había respondido a su pregunta.

-Por eso deseé que vengas aquí conmigo. Debería haberlo hecho hace mucho tiempo, inmediatamente después de que me trajeran de vuelta hace doce años, pero... era joven y estúpida. No creo que pueda disculparme lo suficiente por eso.

-Está bien, Bulma.

Porque por una vez, estaba bien. Vegeta nunca se había sentido tan 'bien' en su vida. Aquí, en algún planeta extraño, con heridas sangrientas y arena en casi todas las partes de su cuerpo, finalmente era libre. Bulma descansó su cabeza sobre su hombro, sin importarle la sangre en absoluto.

-Puedes venir a vivir conmigo a la Corporación Cápsula. Ya que eres un poco lindo…

Ella realmente podía ser vulgar a veces.

-Hmm.

Bulma lo besó de nuevo.

-Tomaré eso como un sí –ella se acurrucó contra él, sus dos cuerpos alimentándose del calor del otro, observando distraídamente el agua rodar de un lado a otro en la arena fría.

Después de un momento, Vegeta se levantó y agarró a Bulma por la cintura para ponerla de pie. Levantó la vista hacia el cielo, la luna, y luego a los ojos de ella, colocando su cabello azul detrás de su oreja.

-Bulma...

Ella sonrió ante su nombre, amando cómo sonaba en sus labios.

-¿Sí?

-Creo que lo entiendo.


N/T: Bien este es el final oficial. Gracias a todos los que han seguido esta historia hasta su término y a todos los que han comentado. Agradezco a todos su paciencia, ya que sé lo exasperante que puede ser cuando los autores pasan mucho tiempo sin publicar; pero tenía mis razones personales para ello y me disculpo por las molestias.

Ya sólo queda el epílogo. Pero sin más, me despido y les deseo una gran vida :)