13. No digas por favor

Mi cerebro estaba agotado y tenía sueño, no era peor a aquella época en la cual el insomnio de Allen y su actividad nocturna pasaba factura en mi, pero mi mente estaba tan caótica para no poder seguir el ritmo de la animada conversación de mis amigos haciendo planes para el próximo fin de semana. Simplemente, no podía despegar la mirada preguntándome "¿cómo?". Allen fijaba toda su atención en comer, también estaba cansado... podría haber pillado un fuerte resfriado pasar toda una noche de invierno en el frío suelo, lo cual demostraba que su salud era fuerte, en cambio se ganó unas terribles contracturas por todo el cuerpo, hasta el punto de ser incapaz de doblar girar correctamente la cabeza.

— "Eso te pasa por meterte en sueños ajenos..." — Me reconfortaba con ese pensamiento, solo para justificarme un poco... Mal de muchos, consuelo de tontos.

— Oh... auch. — Tuvo una punzada en el hombro cuando intentaba alcanzar uno de los platos de comida más lejanos a la mesa. De inmediato se llevó la mano a la zona afectada intentando respirar más calmadamente, a lo cual Lenalee quien estaba a su lado se dio cuenta enseguida, aun si el quejido de Allen fue bastante sutil, perdiéndose con todo el fuerte cuchicheo de la concurrida cafetería.

Lenalee le preguntó si se encontraba bien... ella siempre se preocupaba tanto por todos, era parte de su naturaleza, como también parecía encontrarse en los genes de Allen ocultar al mundo cada uno de sus problemas, por muy insignificante que estos sean, él solo los sellaba en su interior. A veces sonreír le funcionaba para evadir las preocupaciones de lo demás, otra no tanto... su nerviosismo comenzó a dejarlo en evidencia.

— N-no es nada Lena... te lo juro, estoy bien, es solo... — Dudó poco en si decir la verdad, pero la mirada penetrante de Lenalee era demasiado fuerte incluso para él. — Bueno, Lavi me pateó sin querer fuera de la cama, y me dejó durmiendo sentado en el suelo todo lo que restó de noche.

Se hizo un extraño silencio.

— Entonces... — Continuó. — ¿Te duele la espalda? — Lenalee agachó su cabeza buscando más el rostro escondido de Allen.

— Solo un poco...

Estoy seguro que al decir "sin querer" me miró por un segundo con un poco de rencor, pero estaba tan adormilado que no sé si en realidad lo imaginé, no tenía ni fuerza ni para cambiar de posición, y seguía apoyado sobre mi palma, mientras Tim descansaba sobre mi cabeza... No me importaba si el Moyashi estaba enfadado conmigo, o si Lenalee en un arranque de locura materna intentaba tomar represalias contra mi.

No seguí prestando mucha atención a la conversación que tuvieron ellos después, aun si mi cuerpo estaba tan cansado, mi mente era un completo torbellino, lleno de pensamientos contradictorios. Aun una parte de mi quería convencerse de que solo fue la agitación del momento, fueron aquella serie de desdichados suceso, la declaración, el beso, mi intrínseca curiosidad inclinándose por temas gay sin venir a cuento... todo aquello solo me había sugestionado.

Solo escuché "Te haré un masaje" cuando me di cuenta que Lenalee había desaparecido de su sitio, apareciendo tras la espalda de Allen y poniendo la manos sobre sus hombros. Apenas pellizcó sobre la maltratada y sensible superficie Allen gimió.

— Ah... — Abrí de par en par los ojos, y aquello que no debió durar más de un segundo, para mi fue completamente eterno, llevándome de una realidad a otra.

Fue la forma en la cual apretó sus blancas pestañas, abriendo un poco su boca para emitir un sonido catalogado como privado, fue el cómo contrajo sus cejas y la manera en que sus mejillas se colorearon suavemente... lo que mi hizo un click en la cabeza.

— ¡AAAAAAAAH! — Grité agitando el brazo, de tal manera que tiré todas las cosas que había sobre la mesa, la comida, los apuntes, algún móvil poco afortunado, todo... creando un gran estruendo. Solo un pequeño escándalo más dentro del comedor donde solían volar los avioncitos las bolas de papel y los gritos de diversión.

Me di cuenta de lo fuera de lugar que estaba cuando incluso Alma se me quedó mirando entre asustado y extrañado, probablemente todos pensaron que se me acaba de ir la pinza y... probablemente tenía razón.

Me había vuelto loco, me había enamorado de un chico y ahora ni siquiera podía soportar que alguien más lo tocara... de esa manera. Tenía que disimular de alguna forma, así que me subí encima de la mesa. — ¡ALLEN! ¡ESTÁS PELIGRO, SI KOMUI SE ENTERA QUE SU ADORADA LENALEE PUSO SUS DELICADAS MANOS SOBRE TI...! — Ambos chicos se sonrojaron. Bien pensado, iría a contárselo yo mismo, y con las mismas salté de la mesa ágilmente declarandole mi amenaza.

— ¡Lavi estás loco, voy a morir! — Gritó Allen aterrado levantándose de golpe, pero más rápida fue Lenalee quitándose la bota roja y lanzándomela como un jugador profesional de Béisbol acertando de lleno. Caí al suelo de boca.

— ¡Lavi, eres un pervertido, solo intentaba ayudar a Allen! ¡No tenía ninguna segunda intención! — Me regañó mientras recuperaba su calzado y se marchaba airada. Lo entendía, ya suficientes problemas tenía ocultando su relación con Back para que yo haga drama de la nada...

— Espera... Lenalee — Allen fue detrás de ella.

No dije nada, ni siquiera intenté levantarme del suelo junto con lo poco que me quedaba de dignidad... Alma se agachó a mi lado aun sin comprender lo que había pasado y me dio unas palmaditas en la espalda.

— ¿Estás bien amigo...? — Me dijo. — Sabes que probablemente no te dirijan la palabra en lo que resta de día... deberías disculparte.

Tenía razón, no me dirigieron la palabra ninguno de los dos...

Gire la cabeza para dejarla de lado sintiendo mis mejillas completamente calientes...

— Creo que me lo merezco.

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No es para tanto, puedo manejar la situación a la perfección. Yo soy el más adulto de los dos, por eso... solo necesito guardar la calma, y no dejarme llevar por la tierna e inocente apariencia de Allen, el también podía tornarse un demonio a veces. Tengo que comportarme de manera más madura, no puedo simplemente filitrear con Allen de la misma forma que siempre he hecho con las otras chicas...

Porque Allen no es una chica.

Estos sentimientos no entraba en mi planes de vida.

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Domingo.

"¡OH DIOS MÍO SE VE TAN LINDO CON EL CABELLO RECOGIDO, QUIERO ABRAZARLO, AHHHHHHHHHH!"

— Pensé que huirías... ¿Nh? — Primero Allen me recibió con una sonrisa prepotente, pero al verme todo estático en el marco de la puerta se extrañó. Él ya se había puesto manos a la obra con la limpieza general del cuarto, y sostenía una pila de libros destrozados por la humedad o otro tipo de deterioro en sus manos para tirarlos a la basura. — ¿Te pasa algo?

Si me movía, era capaz de tirarme encima de Allen e intentar besarlo, definitivamente no podía hacer eso. ¿Y qué hay con mis profundos pensamientos y mi determinación? Se acaban de ir todos por el garete solo por ver a Allen con una colita baja.

Me mantuve serio y en silencio, Allen creería que estaba molesto porque estábamos a punto de deshacernos de mi gran tesoro de conocimiento, pero nada más lejo de la realidad, temía perder el control en cualquier momento. Pensándolo bien, pasar toda una tarde a solas con Allen no era para nada buena idea. Si esta mañana había tenido una erección involuntaria por sentirlo tan de cerca ¿qué es lo que no sería capaz de hacer ahora?

Cuando Allen me daba la espalda concentrando en ordenar y clasificar, estiraba el brazo hacia él, anhelando poder tocar su cabello. Lograba llegar a contenerme en el último segundo.

¿Qué es exactamente lo que me atrae tanto de este chico?

— ¡Traje la merienda!Le brillaron los ojos cuando Alma alzó la bolsa llena de bocadillos. Seguramente le parecía la figura divina de un mesías y me mordí la lengua. Me hubiera gustado que a mi se me ocurriera esa maravillosa idea. A pesar de que le había advertido a Alma que no viniera, lo hizo, ya no estaba de buen humor para continuar, así me retiré a darme una ducha con la excusa de estar cansado.

Mientras estaba en la ducha, no podía para de repasar cada momento que había pasado con él. Cada vez que me regaña, cada vez que sonreía por alguna tontería, o incluso la manera en la cual parecía tararear alguna nana mientras se hallaba completamente concentrado. Incluso cuando le abrí la puerta mi pequeño mundo repleto de libros, el se asombró como un niño pequeño.

— La-vi Bo-o-k-man. — Deletreó con voz cantarina, mientras hacía gestos con su dedo rojizo. — ¿Lo ves? Te pega, tu apellido encaja a la perfección contigo. No creo que deba ser casual, je, je...

No solo fue la alegría con la cual dijo ello, con la ilusión de un niño pequeño ante el descubrimiento de poder combinar colores, fue también su forma de mirarme tan profunda y sincera. La sonrisa era demasiado grande para su rostro.

Titubeé. Esas palabras me quedaron un poco grandes a mi mismo... y me sentí torpe ante la energía tan pura que emanaba Allen en ese momento. No pude mantenerle la mirada, me sentí demasiado avergonzado de mis sucios pensamientos anteriormente.

Yo quería... protegerlo...

Cuando vi que Allen se caía hacia atrás, no lo dudé ni un segundo, simplemente lo cogí de la cintura y lo pegué a mi cuerpo. Afortunadamente logré coger a tiempo la barandilla y evitar la peor de la desastrosas caídas. Allen se volteo hacia a mí, mirándome alterado. Aún mi mano seguía en su cadera, atrayéndolo hacia mí, mientras él colocaba las manos en mi pecho, estoy seguro que pudo notar con la palma de su mano el fuerte latido de mi corazón.

Me dejé caer pensando "No puedo con esto, no puedo controlar en lo absoluto la situación"

¡Iré a buscar un té para Miranda! Justo cuando logré que Miranda bajara de esa dichosa ventana, Allen gritó a los cuatros vientos y disparó escaleras abajo. Timcanpy iba justo detrás de él, pero Alma lo retuvo a tiempo.

"Todo es aún peor de lo que imaginaba". Me revolví el cabello, me había quedado bastante preocupado por Allen, por... ninguna razón en concreto, simplemente había reconocido ese nerviosismo en su voz antes de partir.

Tal vez un movimiento arriesgado, lo admito. Me puse a recoger los libros poniéndolo en su caja, Miranda no significaba ningún peligro, pero todavía corríamos el riesgo de que alguien más nos encontrara armando jaleo aquí, en ese caso la regañina sería gorda. Con Allen correteando ahora por ahí sumándole a su poca orientación (sí, estoy seguro que aún era capaz de perderse dentro del colegio) Me quedé un poco preocupado, más aun... no pude decirle ninguna palabra.

— ¿Por qué no te vas detrás de Allen? — Me preguntó Alma repentinamente, mientras se cruzaba de brazos. Aquella pregunta parecía ir con segundas intenciones, o eso me pareció... Traté de ignorarlo mientras recogía los libros en la caja.

Está bien, él podrá solo... no es ningún crío.

Lo digo porque se fue sin Tim... Fue cuando entonces reparé al golem en su mano, por algún motivo, él lo había cogido a posta. Realmente, no estaba de humor para tratar precisamente con él. Allen adoraba a Tim, sin embargo, su nerviosismo hizo que se olvidara momentáneamente de él.

¿Por qué has hecho eso? Pregunté dudoso de sus intenciones, Alma suspiró agotado, como si ni siquiera tuviera que darme explicaciones. Ese plan hacía aguas por todos los lados, en cuanto Allen se diera cuenta de la ausencia de Tim, regresaría a por él.

Te estoy dando la oportunidad para que te quedes a solas con él... así que deja de actuar todo celoso y dile tus sentimientos.

¿Qué? ¿Celoso, yo...? En vez de contestarle, opté por romper a reírme y tratarlo como loco. Lo que yo sentía por Allen seguramente sería pasajero con él tiempo, y nadie tenía porque enterarse, simplemente eso. Primero aprendería a cómo manejarme con todas estas emociones emergentes, y si del deseo se trataba, siempre podía contar con la compañía de una chica de verdad.

Ya se qué todos pensais que soy un poco tonto, pero me he doy claramente cuando lo molesto que te pones cada vez que estoy cerca de Allen. Eso me desagrada, Allen también es mi amigo...

Está bien Alma, suficiente de esto. Me despatarre en el suelo despreocupado. Seguramente Lenalee te ha metido alguna idea rara en la cabeza, ella siempre ha estado un poco empeñada en buscar "el amor de mi vida"... Tiene una imaginación muy fuerte...

— ¡Por Dios Lavi, estás obsesionado con Allen! ¡Si al menos disimularas un poco en deborarlo con la mirada te creería un poco...! — Eso último me hirió el orgullo.

— ¡No estoy obsesionado! ¡Y no me gusta Allen, ni siquiera me interesan mínimamente los plátanos!

— ¡No estoy diciendo que te metas en tus pantalones, solo que seas más honesto contigo mismo! ¡No tienes nada que demostrarle al mundo...! De verdad, estás insoportable desde que Allen llegó, Lenalee no te soporta, yo tampoco, el único que se salva es Yu, porque te has olvidado de molestarlo a él y ahora has elegido a Allen como tu nueva atracción favorita... Lenalee no me dijo nunca nada, simplemente, eres pésimo escondiéndolo.

Vete al diablo, Alma... no intentes hacer de celestina. Me levanté del suelo, no podía para de rascar mi nuca, todo esto me estaba poniendo realmente de los nervios, yo no necesito recibir sermones de nadie...Además, no eres el mejor ejemplo hablando, llevas más de un año sin hablar correctamente con Yu desde vuestra pseudo pelea, y qué decir de las amistades, te intentas hacer inmediatamente amigo de todo el mundo, pero al final la gente solo se aprovecha de ti, y te quedas solo. Eso es lo que no soporta Yu de ti.

Ya que estábamos echándonos verdades, no me pude callar tampoco. Me di cuenta que Miranda estaba aterrada con nuestra pelea, y varias veces intentó calmarnos, pero su débil voz solo era pisoteada sobre las nuestras. Seguramente Alma estaba muy ofendido por lo que dije, y seguramente yo me arrepienta después... pero ya era demasiado tarde para todo.

¡Yo le dije a Yu que me gustaba! Paré en seco, y me giré a verlo. Alma estaba aferrándose a su jersey. — Pero él... me rechazó.

— ... Alma.

— Todo el mundo piensa que es Yu quien me evita, pero es todo lo contrario, soy yo quien no puedo realmente verle a la cara correctamente... Me gustaría seguir... como si no pasara nada, me gustaría odiarlo y olvidarme de él, me gustaría tanto golpearlo... Pero no puedo, porque aun lo quiero. Me duele demasiado... Me gusta mucho estar con todos, me gusta estar con Allen, con Lenalee, con Yu... pero simplemente, no puedo parar de pensar en que no encajo lo suficiente, todo parece una burbuja a punto de reventar.

Luego me miró, esperando algún tipo de respuesta... Me sentí tan mal por él, tan mal por los dos. Me costó admitir que quizás... si le estaba causando un poco de problemas a todos con mi inmadurez.

Alma soltó a Tim y él voló hasta mi lado.

La conversación había tornado demasiado larga... y al final solo pude decir "Lo siento".

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Cuando la noche caía, me daba sueño como un niño pequeña, y solo me apetecía después de un día duro de estudios llegar a mi cama y dormir.

La ventana de mi cuarto es molesta, no necesito que se cuele la luz de la luna por ella, necesito estar en plena oscuridad para poder descansar... por eso siempre la mantenía cerrada y escogí en su lugar la cama que estaba justo al lado de la pared. No necesitaba nada más...

Cuando Allen llegó y abrió aquella ventana, fue cuando me di cuenta... lo bonito que brillaban la estrellas en el cielo.

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Otra vez, me había despistado, y había dejado caer mi mano sobre la de Allen, él me preguntó con la mirada porqué aquel contacto... pero se dejó atraer a mi con facilidad.

Ven. Tironeé de él de forma insistente, intentando desviar la atención del foco principal, que era nuestra manos entrelazadas.

¿A dónde? Preguntó de forma torpe, Timcanpy daba vueltas en torno a su cabeza. Espera, Miranda... Miranda y Alma aun nos estarán esperando.Al fin había caído en cuenta.

Esta bien. Allen protestó. Luego le enviaré un mensaje, estarán bien sin nosotros. Vamos a dar una vuelta por ahí. Allen bajó la mirada, pensativo y aun para nada convencido. Seguía mis pasos apresurados con un poco de resistencia hasta al fin se soltó de mi mano. Estaba bien, si él no hubiera apartado, no estoy seguro de que yo hubiese hecho lo mismo. Ya casi habíamos salido del edificio.

No está nada bien. Si quieres... me volveré yo solo, tu puedes regresar al dormitorio. Seguramente estés cansado. Puso los brazos en jarra suspirando.

Está bien, solo será un momento, me apetece dar una vuelta por ahí y olvidarme de todo ese tedioso tema de los libros y de Alma... Abaniqué con la mano seguro de mi mismo.

Ahora mismo, lo que menos me apetece en el mundo es dormir.

Siento si he sido muy pesado... pero realmente eran molestos. Ladeó la cabeza apenado. Y Alma me ayudó.

Mientras hablaba, saqué el móvil para enviar un rápido mensaje que no tardó en ser contestado. Mira, le he dicho que algo surgió y nos vemos mañana, dice que no hay problema, Miranda ya está mucho mejor. Sin creerme del todo, se acercó para ver la pantalla iluminada para luego quedar un rato reflexionando.

Entonces ¿te vienes?

¿Por qué le has mentido...? No creo que... volveré de todas formas. Frunció el ceño ligeramente a lo cual volví a repetir.

¿Te vienes conmigo o no? Estaba confundido, lo veía en su rostro, aunque insistía en estar disconforme, parecía algo reacio a marcharse del todo, es esa... es esa clase de sensación de apego a la cual me refiero. Hay una fuerza invisible que no nos permite alejarnos demasiado el uno de otro. En mi caso, Allen se me antojaba como querer tener para mi a cualquier otra chica... y he ahí donde radica el principal problema, Allen no es una chica, y mucho menos es alguien cualquiera. Así que era como intentar reeducar a mi mente para mostrarle que es lo que estaba haciendo mal y no tiene nada que ver con el hecho de saber los gustos de Allen. Era mucho más que eso...

Caminamos un rato por las calles de aquella barriada, esa zona era muy tranquila y segura siempre. Se revestía siempre de todo los colores de las estaciones y transmitía paz, un sentimiento bastante único.

Me senté en uno de los columpios, y el se puso a mi lado. Palmeé varias veces mi regazo con energía, indicando que se sentara encima de mi. Aunque que al principio se negó completamente ofendido, alegando que suficiente roce había tenido conmigo por un largo día. Me parecía increíble que Allen fuera consciente de aquellas muestras de afecto, pero solo hacía más interesante a mi modo de ver. No me fue demasiado difícil forcejear con él hasta lograr hacer que se siente en mi regazo.

Allen se sintió completamente incómodo, pero no reaccionó de la misma manera cuando el se pegó a mi cuerpo en el instituto. Obviamente negó haber hecho eso, ya era demasiado tarde, ya lo tenía completamente atrapado. Incluso probé a intentar columpiarme con él, fue catastróficamente divertido. Pronto, Allen olvidó que aquello era vergonzoso y se dejó hacer, probablemente acostumbrado a mis abrazos pegajosos.

No parecía que ese fuera a ser mi último año allí, eso mismo se lo comenté a Allen de forma distraída.

Es verdad... Su rostro lucía como si nunca lo hubiera pensado antes... El próximo año se quedaría solo con Lenalee, tanto Yu, como Alma, como yo nos graduaríamos. Allen se quedó por un buen rato pensativo, en tres años, debía decidir a qué Universidad ir y qué hacer con su vida...

Solo eran tres años. Tres años podían pasar en nada.

Bueno, si te lo propones, puedes ser un unicornio, un unicornio feliz. Su cara de circunstancias me sacó una carcajada. Quiero decir, que cualquiera te dirá lo que deberías estar haciendo con tu vida, pero la decisión es siempre es tuya. Vamos por aquí. - Allen insistió en que ese ejemplo de los unicornios no lo estaba ayudando demasiado...

Mientras hablábamos, comencé a jugar con su cabello, enterrando los dedos en su cuero cabelludo deshaciendome de la gomita de pelo que lo sujetaba. Al hacerlo, un aroma a champú me invadió. Le había crecido mucho el pelo y resultaba fácilmente manipulable, comencé a trenzarle el cabello desde adelante como si fuera una corona. Hace mucho tiempo, cuando estaba aburrido, Lenalee me enseñó a hacerlo... me emocionó tanto la idea que comencé a usar de conejillo de Indias el cabello de Yu cuando él realizaba meditación en el dojo de Kendo (siempre solía esconderse ahí, pues desde su cuarto siempre se escuchaba todo el ruido de los alumnos alrededor, no se podía hacer nada si las paredes eran de tan mala calidad). Cuando le comenté eso a Allen el me miró de soslayo con expresión de horror (no podía moverse mucho porque al ser su cabello corto, la operación era complicada) Me reí al ver su expresión. Allen realmente detestaba a Yu con toda su vida, lo cual me hizo pensar...

Vale, ahora dime la verdad... ¿Hay alguien del instituto que te guste? Solté repentinamente y Allen dio un respingo.

Lavi, dame un respiro... Me prometiste que no me harías más respuestas incómodas...

Venga, puedes confiar en mi... Suspiré-

No.

Me quedé pensativo. ¿Ese "no" es que no confías en mí, o que no te gusta nadie...?

Ambas cosas... Suspiró. Bueno, sí confío en ti... eres mi amigo. En realidad... Titubeó un poco, se veía confuso. Ahora mismo, me apetece ser un chico normal. Seguramente por normal no se referirá a este peinado de escándalo que le estoy haciendo.

Normal... ¿eh? Con la gomita de pelo, sujeté su cabello para que las trenzas no se desanudaran. Pero alguna vez te ha gustado alguien ¿has estado con algún chico?

Con alguien... Agachó un poco la cabeza, como si lentamente se fuera apagando.

Jum... Volvía a rodear su cuerpo con mis brazos mientras apoyaba el mentón en su hombro. Estaba obteniendo una información demasiado valiosa. Entonces eres virgen.

¡Joder que pesados sois! Me golpeó haciendo un amago de querer levantarse molesto, pero se lo impedí. No soy virgen ¿de acuerdo? Es verdad, he oído a Yu decirle virgen varias veces al Moyashi...

No tienes porqué ser deshonesto contigo mismo. Solo intento ayudarte ¿Sabes? Conozco a más tipo gays, seguro que estaría encantados de conocerte. Obviamente era todo mentira. Estoy seguro que hay más gente gay en el instituto pero no me interesaba saberlo. Además, seguramente, si conociera a alguien tampoco se lo presentaría... estoy seguro que cualquier persona se enamoraría inmediatamente de Allen. Me estaba poniendo casi a la misma altura de el hermano de Lenalee, soy lo peor...

Basta, Lavi. Me miró completamente serio.

No tienes porque tener miedo... Sonreí pícaro intentando aflojar un poco la tensión de su cuerpo.

Miedo... No es exactamente eso, más bien...

¿Qué?

Nada. Solo dejémoslo por hoy... Por favor. Me miró a los ojos, estoy brillaban... Y en ellos habían tristeza.

"No digas por favor" —Recé en mi mente. Yo no soy un chico tan bueno al fin de cuentas, solo... Alguien conveniente. No busco incomodarte, me gusta saber cosas sobre Allen, siento que así, estoy más cerca de ti, mucho más que cualquier otra persona.

Eso último era cierto. Noté una expresión de felicidad y alivio en su rostro... pero aun sus ojos se mostraban tristes.

A pesar de que a menudo me molesto contigo... me di cuenta de que... Lavi, tú no eres tan insensible como te haces parecer ver ¿verdad? Así que se trata de eso, no era él único que lo estaba observando, él también me estuvo observando de alguna forma.

Creo que es normal mirar aquello que tienes tan cerca.

Bueno... Balbuceé, eso sonó como un halago. Es terrible responder a ello.

Suficiente de hablar de mí. ¿Vas a alimentar mi curiosidad, entonces?

Que remedio.

Solo quiero saber si ya has besado a alguien. Se mantuvo en silencio, corroborando me que al fin no había tenido ningún tipo de experiencia ¿Quizás por eso era tan tímido? Y se veía tan puro... No pude evitar que una sonrisa satisfactoria se asomara a mis labios. Entonces, nunca tuviste tu primer beso...

"Que lindo es"... Pensé.

Hasta ese momento que aún mantenía mis brazos en torno a su cuerpo, Allen por primera vez hizo otro movimiento diferente a intentar a apartarme, de forma suave se apoyó contra mi espalda, reclinó su cuello mientras con una de sus manos sujetaba mi agarre.

Había alguien... Que me gustaba mucho. De un plumazo, la sonrisa de mis labios se desvaneció. Más bien, sentía admiración, pensé que todo lo que él hacía y decía era correcto. En ese momento, no estaba pasando un buen momento con mi familia, la única persona que me brindó todo su apoyo fue él... hasta ese momento, sentía que estaba completamente enamorado, y que el amor me salvaría. Sin darme cuenta... comencé a dejarme usar. Cogió a Tim, y comenzó a acariciar tiernamente con sus dedos, eso le relajaba.No me importaba si aquello a o que me estaba arrastrando me daba miedo... dejé que hiciera lo que quisiera. Era tan ingenuo.

Mierda... alguien había roto el corazón de mi Moyashi... eso fue lo que pensé, decepcionado. Era posesivo y estúpido de mi parte... por otro lado, Allen hablaba como si aquello hubiera sido hace mucho tiempo ¿No se supone que tiene 15 años apenas?

¿Cuántos años tenías? Pregunté sin darme cuenta... Allen me contestó de inmediato.

Tenía... 13 años. Recién me acababa de dar cuenta que era gay. Mientras hablaba tranquilamente, agachaba su cabeza Un día, nos pillaron en mi antiguo instituto. Todos estaban enfadados, y yo no sabía que estaba pasando realmente, pensé que él arreglaría las cosas rápidamente, pero en su lugar, solo se encubrió a sí mismo. Dijo que yo fui el único que lo seduje a él, el único que tenía toda la culpa. Me llamó puta...

¿Por qué...? La pregunta murió en mi boca, cuando Allen se volteó, con una sonrisa cínica en sus labios.

Lavi, él era mi profesor... Me miró con severidad, sonriendo de forma ácida, luego se levantó dando unos pasos hacia adelante. Seguía dándome la espalda. Obviamente, se jugaba el puesto, a pesar de todas esas palabras crueles yo no quería que lo despidieran, por eso... No dije nada... aún esperaba que todo eso fuera más que una broma... Sin darme cuenta ya me había convertido la puta del instituto.

—... Allen.

Después de eso, dejé de ir a clases por casi un año entero, hasta el día de hoy, me sigo preguntando... si nunca hubiera dicho "te quiero" cuánto mejor habría sido para todos...

¡Allen!

Oh. Al segundo llamado se interrumpió, probablemente pensando que había hablado más de lo pensado. Eligió mostrarme una sonrisa claramente afligida. Como si tratara de quitarle importancia. Perdón, te he incomodado un poco ¿verdad?

Fruncí el ceño, desde que había empezado ha hablar, no paraba de rondarme la misma idea todo el rato. Me estás queriendo decir... ¿Acaso, ese hombre abusó de ti?

Se vio un poco sorprendido, realmente, no estaba siendo demasiado expresivo, había soltado todo aquello dándome la espalda sin más. Abusar...

Hablo sexualmente. Me levanté también de columpio, ya no tenía sentido que continuara así. Había algo de tensión en sus labios al hablar.

Sí, digo... no, no lo sé. Ahora se veía realmente incómodo, al pensar en ello. Realmente no lo sé ¿qué importa?

¿Que qué importa? Todo.

Absolutamente todo.

Yo... tenía razones por haber hecho lo que hizo, yo no lo culpo de nada. Al final, no sé qué fue de él. Puede que aún... lo quiera.

Cuando Allen dijo aquella frase "puede que aun lo quiera" me dejó roto por completo. En ese momento, no había forma alguna en la cual supiera cómo reaccionar. No sabía cuál era el objetivo de Allen al decirme todo aquello, que era tan delicado... ¿Había alguna razón detrás?

Mmh... Buscó algo en el suelo con la mirada. Puedes... ¿darme un abrazo...? Extendió ligeramente su brazo hacia mí, pidiéndolo por favor...

¿Eh? Solo se me ocurrió decir eso. Ni siquiera lo pensé, estaba bastante confuso, tratando de asimilar la información, y me había precipitado. Allen reaccionó encogiéndose un poco dolido, había malinterpretado mi respuesta al verme tan aturdido. Respondí de forma precipitada a lo cual él reaccionó encogiéndose. Allen se dio cuenta de lo aturdido que estaba, y lo mal interpretó. Ambos estábamos... demasiado nervioso.

Lo siento, te he pedido algo raro... Será mejor que volvamos ya. Enterró de forma brusca lo dedos en la trenza anudada en su cabello y se deshizo de ella mientras se iba. Gracias por esto.

Cualquier cosa que hubiera decidido hacer, hubiera resultado mucho mejor para Allen en ese momento. Sin embargo, no lo seguí, me quedé ahí, viendo cómo se alejaba... Era extraño como su imagen de espaldas, volvía a repetirse, como cuando se encogió temblando de frío y apartó mi mano en la cama. No me esforcé por hacer nada, ni siquiera por aparentar que me importaba...

A lo mejor, soy peor persona de lo que creía.

Esa noche, Allen no regresó al cuarto.

Notas finales:

Una eternidad si publicar por aquí. Me ganó la pereza...