Ya perdí la cuenta de cuántos de estos he subido...

¡Feliz Navidad!

La imagen de portada me pertenece.

Si Zelda fuera mío...me habría regalado yo misma un viaje a Europa.

¡Disfruten!


Amar para el silencio

...

Antes de que todo sucediera, Link nunca había considerado su capacidad del habla como una necesidad, sino como un privilegio.

Callado, parco en palabras, conocedor de monosílabos y pronunciador de frases cortas, capaz de contarlo todo en tan poco, a Link se le reconocía por ser partícipe de un silencio no indiferente, sino que invitaba a ser escuchado. Y quizá haya sido por eso que, al momento de renunciar completamente al habla, todos lo siguieran viendo como el Link de siempre, y no un mudito más con dificultad para expresarse.

Porque no la tenía, así de simple.

Las circunstancias que llevaron al hyliano a perder la voz parecían múltiples, inextricables, inexplicables y variadas, pues la mayoría se quedaba únicamente con los rumores que circulaban tras aquel hecho, sin saber realmente que su mudez no era totalmente irrevocable. Link no tenía las cuerdas vocales dañadas irremediablemente, simplemente había decidido no volver a usarlas más.

Nadie tenía idea de la causa.

«Está pasando por una especie de duelo», fue el diagnóstico del psicólogo que lo atendió y a quien dirigió sus últimas palabras. Y con ese veredicto en mente, muchos se plantearon dejar de atosigarlo y dejarlo a lo suyo; sin molestarlo.

Amigos y familiares siguieron tratándolo tal cual: Link seguía siendo el mismo pese a estar completamente callado; para ellos, su decisión no había marcado ningún problema. Pero para quien sí lo era fue para ella, ella y nadie más que ella, a quien antes de que todo ocurriera, él le dirigía palabras a veces hasta sin proponérselo.

Zelda no tuvo más remedio entonces, tuvo que ajustarse al igual que los otros, pero con mayor esfuerzo.

Llevaban una relación que podía definirse como extensa, algo más de tres años de noviazgo, varios más de amistad. Link y Zelda se conocieron en la infancia producto de la cercanía con la que vivían uno del otro, a tres casas nada menos. Entre ellos dos siempre había existido comunicación, conversaciones que Zelda generalmente planteaba, y en las que Link participaba muy poco, pero lo hacía. Y eso durante mucho tiempo le hizo creer a ella que él simplemente disfrutaba de escuchar, cosa que a Zelda le encantaba, porque nadie más que Link lo hacía con tanta paciencia e interés puesto en sus palabras.

Zelda tuvo que recordarlo por un buen tiempo y estarse constantemente repitiéndoselo, ella, quien decía conocerlo mejor que a nadie y comprenderlo en cada uno de sus faltas. Y no es que su mutismo fuera una.

Recordó que desde siempre él solucionaba los desacuerdos con acciones y no con palabras, que él actuaba más de lo que hablaba y escribía más de lo que decía, que él desde el inicio siempre actuó más de lo que le prometió. Recordó los abrazos dados en lugar de las palabras de consuelo que nunca solucionaban nada, las veces que le agarró la mano para reconfortarla y le limpió las lágrimas con los pulgares.

Recordó la calidez de su cuerpo, el tacto de unas palmas que buscaban a las otras, recordó que lo amaba, y más importante, recordó ese beso dado en lugar de un "Te amo" que nunca fue pronunciado.

Porque no hacía falta.


Realmente iba a subirlo ayer, pero de verdad no sé qué pasaba que esta cosa no me dejaba subir el documente, mientras que hoy realmente estuve ocupaba y no fue hasta ahora que tuve tiempo de sentarme a subir esto :S

Originalmente esta idea iba a ser bastante más extensa (un one-shot, de hecho), pero sentí que todo el contexto que le había dado sobraba y que para darle sentido a lo expresado no hacía falta mucho realmente. Además esto forma parte de un reto el cual consistía en hacer un fic de cualquier tipo en la cual Link fuera mudo.

En fin, espero que les haya gustado :)

Cuídense, felices fiestas~