Adivinen a quién no le pertenece los derechos de pokemon :)


-¡Satoshi! ¡Te he dicho mil veces que no trepes las palmeras!

La voz de una chica resonó en el aire, abriéndose paso entre el bullicio del mar y las voces de los pokemon.

-Tranquila, Lulú. ¿No querías comer un coco?

-¡Pensaba comprarlo!

-Tienes uno aquí arriba, lo bajaré.

-Ah, bueno...-la chica morena retrocedió tres pasos y levantó el rostro mirando fijamente a su amigo- tres, dos, uno...

-¡Ay!

Directo al suelo y de espaldas. Satoshi se giró adolorido hasta ponerse en posición fetal, pero se olvidó de su caída al ver un coco a su lado.

-¡Ya antes te habías caído!-su amiga corrió a verlo-¿Estas bien?

-El coco está grande, a Pikachu le gustaría un pedazo-ignoró a su compañera.

-Ah, me alegro que estés bien-sonrió para si misma.

Lulú se acomodó la larga cabellera sujeta en una coleta y le ayudó a levantarse. Ese día, ambos salían del enorme edificio que funcionaba como escuela después de ver un aburrido documental de "Cómo se formaron las rocas" ¿Que por qué ese tipo de documental? Relacionado a los cristales Z. Después de salir y mientras iban a la casa de Lillie una conversación llevó a otra y luego Satoshi estaba trepando una palmera para cumplir su antojo de "un coco". Después de haberse graduado de la escuela y ciertos reconocimientos recibidos, a cada uno de los ex alumnos se les asignó un salón de ingresantes donde tenían que hacer de tutores, por lo que seguían llendo todos los días.

-¡Pikachu!-llamó el azabache entrando en la mansión apenas habían llegado-mira, traje un coco.

-¡Pika!-el pokemon saltó de felicidad al ver a su entrenador. Charlando animadamente con su amigo se fue a la cocina y cogió un enorme cuchillo para empezar a cortar la fruta.

-¡Satoshi, ya llegaste!

La voz de Lillie sonó detras de él. El mencionado dejó a un lado el cuchillo al mirarla y caminó hacia ella con su mejor gesto de seriedad.

-Lillie, no debes estar caminando como si estuvieras sana-la regañó.

-Pero estoy sana.

-Mentira. Lulú vino conmigo, está con James.

-¿Lulú está aquí?- Lillie sonrió-¡Sí!, ella dijo que me traería la sesión de...

-No pienses en tu clase, te llevaré a tu cuarto, le dire a James que no estás descansando.

Satoshi ya no vivía con el profesor Kukui por cuestiones familiares. Al enterarse, Lillie amablemente le ofreció una de las habitaciones de la mansión, le encantaría tener su compañia ya que vivía sola y habia mucho espacio. Ahora que no le temía a los pokemon, Satoshi le ayudaba a entrenar de vez en cuando y él podía usar el campo todas las veces que quería, casi siempre contra el mayordomo, animando el tranquilo lugar con su explosiva felicidad.

-Debes mantenerte en cama hasta que no tengas fiebre-Satoshi sonrió- ¿Te tomaste la medicina?

Ahora que lo pensaba, ese chico había cambiado. Era taaaan relajado como decidido, siempre sonriente y entrenando. Algo que le daba especial curiosidad era el nivel de cuidado que había aprendido a tener no sólo con ella, sino con Lulú y Lana, (Kiawe fue el culpable, a saber qué cosas le dijo) y ahora estaba ahí, cuidando que se recupere. Era gracioso verlo así.


Mientras tanto, Serena había llegado a Kalos, a casa, con un revoltijo de emociones que le oprimía el pecho al imaginarse cómo reaccionaría su madre sobre su idea de irse hacia Alola.

-Por eso quiero ir a Alola, mamá- Serena terminó de explicar su idea, con un nudo en el estómago al ver a su progenitora muy pensativa.

-Pensé que te quedarías en casa hasta antes de concursar. -la mujer frunció el ceño por el repentino cambio de idea de su hija, sabía que Serena no era de tomar decisiones apresuradas.

-Esto sería como una manera de entrenarme a mí misma, sabes que no tenía sueños y me cuesta mucho tener motivaciones, el descanso tendrá que esperar-Serena se mantuvo firme.

-¿Que una región entera acepte al Tripokalon? En pocos meses empezarán otra vez a presentarse para reina de Kalos. No tendrás tiempo.

-Lo haré, mamá-lo dijo con toda la determinación que pudo reunir-Pero quiero que vengas conmigo, sería como vacaciones para tí...¡Tambien hay carreras donde puedas participar!

Después de un silencio, Grace habló.-Tal vez sí debo tomarme vacaciones...

-¡Exacto!-Serena se emocionó.

-Tal vez pueda correr y volverme campeona allá.

-¡Por supuesto!

-Tal vez conozca un hombre maravilloso y pueda casarme otra vez.

-Tal cual...espera...oh no, ¡Eso no!

-Lo siento hija, no esta vez...pero te llamaré si cambio de opinión-Se apresuró a decir cuando vio cómo Serena bajaba el rostro de tristeza.

-Esta bien-suspiró- me iré hoy mismo, queda algo lejos.

Esperaría, ella estaba anormalmente emocionada. ¿Qué me estará ocultando?


¡Alola, James!

-¡Vinimos a visitar a Lillie! ¿Ya se encuentra mejor?

Lillie había estado enferma casi toda la semana, pero esos últimos días tuvo que faltar por las repentinas fiebres. Reunidos en su habitación y con una merienda que trajo una de las criadas hablaban tratando de animarla.

-¿Hay alguna región que te llame la atención, Lillie?-Chris habló mientras chupaba el glaseado de sus dedos.

-Creo que iría a Jhoto. Kanto me pareció asombroso.

-¿Y tú, Satoshi?, ¿te gustaría viajar a otra región?-Lana miró curiosa a su amigo.

-¿Otra región? Si tuviera la oportunidad talvez...pero tranquilos, no pienso irme de Alola.-se apresuró a decir al ver las miradas sorprendidas de todos.

-¡Entonces decide con cual de las chicas te vas a casar!-Bromeó Kiawe.

-¡Hey! ¡no juegues con eso!-Gritó Lana completamente sonrojada.


¡ALOLA!

Cuando Serena llegó a Alola ya era de noche, bajó del avión cansada y con los ojos casi cerrados, loca por dormir un poco, el viaje fue realmente largo. Sin embargo, al salir del aeropuerto sus ojos y su boca no pudieron evitar abrirse por el asombro, aquel lugar era realmente tropical, muy diferente a Kalos u Hoenn. Muchas personas la habían recibido en el aeropuerto repitiendo una y otra vez el nombre de la región y ella sonriente pero sin saber qué responder.

-Así saludamos aquí, es una costumbre -alguien le explicó.

Ya resuelto el enigma se relajó y liberó a sus pokemon para que caminaran con ella y gesticularon la misma expresión al ver el nuevo lugar. Pero no debían perder tiempo, debía buscar un centro pokemon y luego un hotel para los próximos días. Cuando llegaron a su primer destino se tiró en la cama, cayendo todas sus cosas al suelo, haciendo uno de ellos un ruido pesado. Era un libro grueso que ponía en la portada "Historia y Cultura de Alola"

-Continuaremos leyendo mañana, ahora a dormir - mandó con voz suave-. Debo buscar al profesor de la región temprano, espero que no esté lejos...

Apenas terminó de decir las últimas palabras cuando sus ojos se cerraron.

Un día nuevo en Alola, un nuevo día de responsabilidades para la chica rubia ya saludable. Uno de los alumnos le entregó una carpeta llena de documentos.

-¡Alola, Lillie! el director Oak quiere que le lleves estos papeles al profesor Kukui al laboratorio, dice que vayas después del primer bloque.

-Iré enseguida.

Mientras Lillie se dedicaba a leer su libro de texto, Serena caminaba en el bosque con una expresión sombría.

-Pues me perdí.

-Sylveon...-su pokemon la miró cansada.

-No me puedes culpar, acabo de llegar -Pasó su mano por su cabello llena de disgusto-Caminemos, si hay peligro todos nos protegeremos.

Bufó preocupada antes de empezar a caminar, aunque se le pasó al ver la cantidad de flores, bayas, frutas y curiosos tipos de pokemon que jamás había visto, sintió unas ganas de sacar sus pokebolas y atrapar a varios, pero ya era feliz con su equipo actual así que reanudó su caminata. Cinco minutos, nada. Diez minutos, tampoco. Media hora, menos. Una hora exacta, nada hombre, que no se pudo. Antes de ponerse a bufar disgustada y cansada escuchó un grito de mujer.

-¡Sylveon!-Serena empezó a correr con Sylveon a su lado, alguien necesitaba ayuda. Los gritos se hicieron más fuertes hasta llegar a su dueña quien era atacada por un pokemon extraño para Serena.

-¡Sylveon, viento de hadas!

El pokemon obedeció y saltó extendiendo sus listones para levantar un viento contra el pokemon desconocido hasta hacerlo retroceder.

-¿Estas bien?-Serena se agachó con cuidado hasta la chica que temblaba y le extendió la mano con una sonrisa, tratando de trasmitirle seguridad.

-Gra...gracias por salvarme-la chica se secó las diminutas lágrimas de sus ojos y aceptó la mano amiga. Ya de pie, se sacudió el polvo del vestido celeste pastel y se acomodó la larga y lisa cabellera rubia. Serena no pudo evitar verla fijamente, era muy bonita.

-Tu Sylveon es precioso.-declaró amistosa.

-¿Sylveon?-parpadeó -¡Ah! gracias, es mi mejor amiga.

-Mi mejor amigo es un Vulpix-Lillie sonrió-pero no está conmigo hoy.

-¡Un Vulpix! también son preciosos...eh...yo...¿a dónde vas?

-Esto...-no pudo evitar sentir cierto recelo por ser una desconocida- voy a hacer un recado.

-¿Quieres que te acompañe?

-Oh no, me imagino estarás apurada, gracias por ayudarme, espero verte pronto.

-¡Cuidate!-Serena la despidió con la mano-¡Que chica tan elegante! Es muy linda ¿verdad, Sylveon?. Ella sería perfecta para ser performer, sin duda no debo preocuparme, sé que será bien recibido. Feliz de haber ayudado, empezó a caminar...pero se detuvo al quinto paso.

-¡NOS OLVIDAMOS DE PREGUNTARLE DONDE ESTAMOS! Sy-sylveon usa tu olfato para seguir a la chica de antes.


-Gracias por los papeles, Lillie, los necesito para una investigación.

-Me alegra ayudar-sonrió- si no hay nada más regresaré.

Unos golpes en la puerta llamaron la atención de los presentes, Kukui se apresuró a abrir antes de despedir a Lillie.

-Buenos días...¿Es el laboratorio del profesor Kukui?

El profesor inspeccionó a la chica que tenía delante suyo. No era tan blanca con Lillie, pero se notaba que no era de ahí. El vestido azul que traía no era para un clima como el de Alola. Serena jugó con las ebras de su cabello por los nervios.

-Lo es - le dedicó una amigable sonrisa-¿eres de aquí? Puedes pasar.

-¡Oh! ¡Eres la chica del Sylveon!-Lillie levantó la voz detras de él al notar a la recién llegada.

-¿Sylveon?-el profesor giró sobre sus talones hacia Serena- ¿Tienes ese pokemon, muchacha? Sería interesante verlo.

-Yo tambien quisiera verlo otra vez.

Serena pasó al laboratorio algo cohibida. El lugar era tan natural que le agradó y nuevamente alejó sus preocupaciones, inmediatamente sacó a su equipo de tres para que pasearan libremente. Delphox, Pancham y Sylveon se volvieron el centro de atención. Mientras se conocían y hablaban el teléfono de Lillie sonó, dio una suave reverencia y salió del lugar para contestar.

-¿Lillie, donde éstas? Ya es hora de almorzar.

-Satoshi, empiecen sin mi, demoraré. El profesor tiene nuevos pokemon que nunca había visto en persona.

-¿Nuevos pokemon?-Satoshi gritó-¿Cuáles?

-Ya te contaré después, hablamos luego.

-¡Espera, no cuel...!

*pip* Lillie cortó la llamada y regresó a su observación y conversación con Serena hasta que su reloj de pulsera le indicó que le quedaba poco tiempo.

-Me debo ir-Lillie se despidió del profesor y de la performer -el tercer bloque comienza y aun no he almorzado.

-Es cierto-Serena abrió los ojos-debo buscar un restaurante.

-Quédate con nosotros-una mujer salió de una habitación cercana, luciendo la misma bata que el profesor y unos lentes de protección, como si acabara de terminar un experimento. Serena no pudo evitar poner los ojos en el abultado vientre de la mujer.- Nos encantaría seguir viendo tus pokemon, no viste los alrededores aún ¿verdad? sal un momento, te llamaré.


Satoshi corría apresuradamente, saltando algunas rocas y con su amarillo compañero a su lado. Dobló una esquina de arbustos cuando casi se golpea con Lillie al coincidir con ella en el camino.

-¡Satoshi, casi me derribas!

-Lillie, ¿por qué no sigues en el laboratorio?

-El profesor tiene visita ahora, podemos regresar después.

-¡Qué mal, quería ver a los...!

-Te contaré todo cuando lleguemos, ¿te parece?

-¡De acuerdo!


-¿Tripokalon? Nunca he escuchado de eso.-el profesor arqueó una ceja-Claro, nunca lo escuché por que es exclusivo de tu región, por como lo describes, el Tripokalon es más de...me parece un poco a los concursos, pero más enfocado a la belleza.

-¿Us-usted cree?-Serena tartamudeó algo tímida, no era las reacciones que esperaba-Me gustaría dar una presentación aquí. Quiero ser la reina de mi región, para eso debo ser la mejor performer. Si logro que la gente aquí se interese estaré más que lista para luchar por la corona. Yo quería que me dijera un poco sobre la región para saber cómo y por donde empezar.

El profesor y su esposa se miraron con interés, esa niña era interesante. Serena tocó con los dedos el listón azul que estaba en su pecho-Oh...¿cuantos...meses tiene?

-Siete meses y cuatro dias.-sonrió.


-Fuego, Hada y...no estoy segura si el útimo era planta o lucha-Lillie hablaba sin parar-El de fuego era alto, tenia pelaje rojo y amarillo, patas negras y grandes orejas. Era un Delphox.

-¡Lo he visto antes!-Satoshi casi se atora con un pedazo de lechuga.

-mmm...el tipo Hada era hermoso, ¡un Sylveon!

-¡Tambien lo he visto antes! Son elegantes.

Satoshi apretó los labios repentinamente. ¿Sylveon y Delphox? Sonrió para sus adentros, esos pokemon le traían a la mente a esa chica, si dijera Pancham o Pangoro...

-¿Qué pokemon no has visto, Satoshi?-Chris preguntó irónico, sacándolo de sus pensamientos.

-El último era un Pancham. ¡Era muy lindo!

-Ya, di que también los has visto, Satoshi.

No le tomó importancia a la provocación de Chris. Era extraño, Sylveon, Pancham y Delphox...Qué coincidencia extraña. Sus pensamientos hicieron que aflojara el agarre a su tenedor y sonriera de medio lado. Las palabra de Lillie le parecían una casualidad muy...graciosa. Pero el sabía más que nadie que era IMPOSIBLE. Recordar a sus antiguos compañeros le hizo sentir una sensación pesada en el pecho que reconoció como remordimiento. Siete años y casi nunca se había comunicado con ninguno de ellos. Sacudió la cabeza para sacar esos pensamientos molestos, no iba a dejar que la mala conciencia le arruinara el almuerzo.

-Y su entrenadora era muy bonita.

-¿Tienen una entrenadora?- Satoshi levantó el rostro lleno de asombro.

-Sí, muy agradable, es la visita del profesor ahora-Lillie le dio una mordida a la manzana que estaba en su mano.

-¿Cómo se llamaba?-preguntó Lana

-Serena. Se llama Serena.


-Gracias por el almuerzo y atender a mis pokemon -Serena se puso de pie dando una reverencia.-han sido muy amables.

-Tengo una idea del lugar que puedes usar para tu presentación - el hombre se apresuró a decir-me gustaría verla, y conozco una persona que tambien se interesará en esto.

-¡Gracias, profesor!-Serena volvió a hacer una reverencia llena de alegría - practicaré mucho para enseñárselo.

-Vuelve mañana, tendré noticias para tí.

Serena salió corriendo del lugar junto a sus tres pokemon. Nunca pensó que le iría tan bien ese dia, sentía que la felicidad le desbordaba y que tenía que contarle muchas cosas a su madre.

-Será mejor que ensayemos amigos, debemos dar una presentación asombrosa. ¡Tenemos una nueva meta!

Desde la lejanía la miraba Kukui, sintiendo mucha curiosidad por la chica nueva. Luego de unos minutos se dirigió a su teléfono y marcó unos números, esa persona también se llenaría de curiosidad por la presentación.

-¿Oak? Debo pedirte una cosa, ¿La escuela tiene alguna actividad mañana por la noche? Porque tengo una visita para tí a esa hora -Y sin demora le contó sobre Serena lo más resumido posible.

-¡Perfecto!-gritó el hombre emocionado al terminar de escuchar- tiene todo mi permiso.

-¿Le digo a Satoshi y a los demás que...?

-No es necesario-el hombre rió suavemente -lo haré yo.


Este capítulo fue reeditado :) están leyendo una versión mejorada.

-DaRoMi-