Harry Potter no es de mi propiedad, es de J.K. Rowling.

El crédito de la imagen no es mío.

Nota:Esteficparticipa en el reto #14: "Amortentiaal azar" del foro Hogwarts a través de los años.

Nota 2: Este fic fue producido gracias a la valiosa ayuda de mi amada Amai Star of Darkness. Gracias Jho, te quiero.

Advertencias:Contiene Slash / Yaoi / BL / relación Hombre x Hombre, es un liguero AU, en este fic Severus Sanpe es un Elfo Oscuro.

[CAPITULO TRES|MAR]

El sonido de las olas romper embravecidas le hizo temblar, los gritos y siseos indiferentes de su familia hacía su persona le hizo estremecerse. El cielo gris sobre su cabeza, era solo un niño de diez años, eso era lo que su alter ego mostraba. Estaba parado sobre el agua, pero no por mucho tiempo el terror de las palabras, las emociones, le hizo doblar sus piernas y doblegar su voluntad, cubriendo sus oídos. Escondiéndose del mundo.

Este no eres tú… no debes temer. Deja el dolor atrás.

Aquellas palabras resonando en su mente, podía saborear en la boca el sabor salado del mar, o tal vez de sus lágrimas. No sabía. Sus gritos ennegreciendo más el ambiente. Escucho el cielo romper en trozos de vidrio afilados cayendo a su alrededor, pero no sintió dolor alguno, en cambio una calidez le lleno, abrazándole desde su interior, sintió un nuevo lazo formarse. Reponiendo el roto hacia unos segundos atrás. Porque por fin había llegado a su límite y su magia había explotado en su interior, hundiéndole en un mar de angustia. Pero estos delgados brazos aferrándose a su cuerpo. Llamándole con amor y una calidez liberadora. Ya sabía quién era, quien en su sueño le salvo. El mar se calmó y ese bello aroma salado, que ahora tomaba un nuevo significado para él: Libertad. Le rodeaba.

Al abrir los ojos una nueva imagen frente a él se mostraba, ese acogedor aroma salado estaba acompañado por un pelinegro sonriéndole dulcemente, sentado a su lado con un sombrero playero en su cabeza, amplio para cubrir de los rayos del sol aquella lechosa piel. Sirius Black de 18 años, tomo la mano de este bello ser con delicadeza, beso el dorso de su mano en una muda promesa. A lo lejos un sonriente James caminaba de la mano con un cierto Tom Riddle destilando amor. Y en el mar calmo se encontraban Remus y Lucius Malfoy jugando con el agua, entre risas y un liguero sonrojo de su amigo licántropo. No pudo evitar regresar la mirada al ser a su lado, un Severus Snape apretando su mano para captar su atención; pues nunca separaron estas. Sus delgados y brillantes labios se movieron, pronunciando una palabras que no logro escuchar, pues su visión se alejaba y decolorando en acuarela aquel bello sueño, solo dejo de tras el vibrante olor del mar.


Era clase de pociones mixta con Slytherin, no podía esperar para ver a Severus. Estaba seguro de lo que debía hacer, lo que quería hacer. Lamentablemente su amada serpiente aún no llegaba. Termino llegando justo a tiempo, las instrucciones ya en el pizarrón mágico, la poción a elaborar; amortentia. James insistió en terminar dicha tarea antes de cualquier cosa. Lo que le pareció raro, pero la explicación no la escucho ni atendió, pero seguro tendría algo que ver con Tom, el novio de su mejor amigo. Los ingredientes fueron cayendo al caldero, pronto un delicioso aroma inundo sus sentidos. Claro, debía ser la amortentia. Eran aromas ya conocidos, pero no lograba poner el dedo en ello. A su mente no llegaban respuestas. Claro, tres alumnos en la enfermería y dos desmayados, era una cosa peligrosa la amortentia, además de ilegal, pero no estaba para cuestionar al profesor y ya que el genio en pociones no lo había hecho, nadie se arriesgó a cuestionar la dudosa moralidad de su profesor. Sirius era quien para llevar la muestra a la mesa, siendo uno de los primeros, al igual que Severus. Llego ese aroma a sus sentidos. Su mente se detuvo y tardo dos segundos en reiniciarse, segundos en los que Severus dio la vuelta y salió del salón. Estaba muy seguro, el aroma de su amortencia era el de Severus. La amortentia presentaba un olor peculiar para cada persona, un diferente aroma para cada persona, un aroma que indicaba el amor. Coloco su frasco sellado rápidamente en el escritorio y corrió tras su Slytherin favorito, pues este era el aroma de su amortentia.

─ Espera Severus… ─ grito al verlo en un pasillo extrañamente solo, al parecer muy lejos de su siguiente clase que en estos momentos poco importaba. El pelinegro se detuvo frente a una ventana por la cual un enorme y saludable árbol, ahora vestido de amarillo se mostraba. El viento trajo a su nariz aquel adictivo aroma, el que ahora sabía pertenecía al amor de su vida.

─ Eres tú… Sándalo, limón y mar. Eres tú… Quien me salvo, de mí mismo. Eres el amor para mí. ─ Sirius confeso con el corazón en la mano, nervioso y determinado a ganar el amor de este chico.

─ Vaya que tardaste en notarlo Black, Sirius Black… Aquel que es mi compañero.

─ ¿Qué? ─ Claro, Sirius Black era inteligente pero justo ahora sentía que no sabía ni respirar.

─ Los elfos… sabemos quién será nuestra pareja destinada a partir de los doce años. Así que decidí esperarte hasta que lo notases por ti mismo. ─ Y aunque su voz no regalaba ningún sentimiento, el Black noto el amor y calidez irradiando del elfo, de su amado. Así que sin meditarlo un poco más rodeo al menor con sus brazos aprisionándolo contra sí, besando suavemente su frente.

─ Gracias Severus… Gracias por esperarme.