Akatsuki no Yona no me pertenece, es propiedad de Mizuho Kusanagi.


~Miss Fortune


Misfortune: S. Mala suerte o un suceso desafortunado.


— ¿Estás seguro? —preguntó Soo-Won observando el antiguo edificio que, de no ser por las luces y uno que otro adorno parpadeante, parecería completamente abandonado.

—Sí, tan sólo espera… ¡No tardaré ni un minuto! —anunció Kija, cerrando la enorme puerta de madera tras de sí.

El chico se pasó una mano por su rubio cabello mientras leía un enorme letrero que recitaba "Lectura del tarot" y cuando la curiosidad de lo que su amigo hacia ahí adentro lo venció, se decidió a entrar.

El aroma a incienso, flores y loción lo golpearon con tan sólo poner un pie adentro. Una vez ahí, se vio transportado a Arabia, rodeado de velos, hermosas alfombras, cojines y velas.

"Esto se ve flamable", pensó.

Un ruborizado Kija le dio la bienvenida, sin darse cuenta de que Soo-Won tenía más deseos de saber qué estaba pasando que de burlarse de él.

—Es… es por ella, te lo explicaré después, tenemos que volver pronto o si no Hak…

— ¿Ella? —Repitió Soo-Won, para después concluir que su amigo había venido a pedir consejos amorosos a una adivina—. Kija, si tienes problemas con una chica, sólo deberías-

— ¿Problemas amorosos? —interrumpió una voz femenina detrás de él, lo que provocó que el rubor de Kija aumentara.

— ¡S-Sí! —Contestó Kija— Por eso estoy aquí de nuevo.

"¿De nuevo?" se preguntó Soo-Won internamente. Ahora entendía por qué el peliblanco no quería que Hak se enterara.

— ¡Y trajiste un amigo! —dijo aquella voz alegremente, Soo-Won se giró con rapidez para anunciarle a la señora que sólo estaba ahí para observar pero se detuvo antes de comenzar siquiera.

Ella era… no exactamente la señora que Soo-Won esperaba. Tenía una falda y una blusa holgadas, sí, incluso tenía un pañuelo en el cabello, con enormes aretes y muchas pulseras que tintineaban.

Sin embargo era joven, quizá más joven que él mismo, bajita y de apariencia normal con excepción de sus ojos que eran de un intenso color violeta.

—Sólo vine a acompañar a Kija, gracias —sonrió Soo-Won, recuperándose de la sorpresa.

—Eres algo incrédulo, ¿verdad? —contestó ella, para después guiarlos hacia una mesita y ofrecerles bebidas.

Soo-Won se negó amablemente y observó con los ojos abiertos como platos la forma en que Kija se bebía un vaso de agua entero como si de tequila se tratase.

Su amigo estaba nervioso.

—Sólo quiero… tu consejo —comenzó Kija, con las mejillas siempre rojas—. Es sobre esta chica que-

El peliblanco se detuvo completamente, convirtiéndose en estatua por unos segundos, para después mirar a su amigo con vergüenza en la mirada.

—Esperaré afuera —anunció Soo-Won, captando la indirecta.

—Puedes sentarte en la sala de espera —le ofreció la mujer… chica… ella.

—No, gracias. Necesito algo de aire —se disculpó el rubio, saliendo del lugar con rapidez.

El mundo afuera de ese pequeño cuarto parecía extraño una vez que habías entrado en él. Demasiado frío y natural para una persona que acababa de salir de un cuento de alfombras y lámparas maravillosas.

Soo-Won no sabía cómo sentirse al respecto.

Sólo estaba seguro de que su amigo, el inocente Kija, se había enamorado de esa linda adivina que probablemente sólo le estaba quitando su dinero… y de que iban más de media hora tarde a su encuentro con Hak.

Tras una espera de al menos diez minutos la puerta se abrió finalmente. Kija pareció flotar fuera del lugar, con las mejillas rojas y una sonrisa boba en el rostro.

— ¿Estamos listos para irnos? —preguntó Soo-Won, con la esperanza de traer a su amigo de vuelta al planeta tierra. Sin éxito.

—Sí —cantó Kija, sosteniendo una pequeña tarjeta morada junto a su corazón.

Soo-Won observó a su amigo, quien ilusionado guardaba la tarjeta en su mochila. Decidido a actuar, el rubio detuvo la marcha de Kija y se dirigió al edificio otra vez.

—Espera un momento, Kija, no tardaré.

La encontró recogiendo las cartas de la mesa, pero no parecía sorprendida de verlo de nuevo.

— ¿Listo para tu predicción? —sonrió ella.

—Sabes que está hablando de ti, ¿no es cierto? —la acusó. No estaba dispuesto a ver que alguien le quitara el dinero de una forma tan estúpida al inocente de Kija.

Ella lo miró en silencio por lo que pareció ser un minuto entero, después contestó con un molesto: —Lo sé.

— ¿Eso es lo que haces? ¿Enamorar chicos inocentes y vaciar su billetera?

—No —contestó ella rápidamente—. No es lo que hago. ¿Crees que no he intentado…? He intentado alejarlo. Pero tu amigo es terco, así que lo único que puedo hacer ahora es cobrarle menos porque sé que sin importar lo que pase, él estará aquí la próxima semana sin falta.

Soo-Won dudó unos segundos, ante lo cual ella siguió hablando.

—Es lindo de su parte. Nunca nadie se había interesado así pero… es tu amigo, ¿cierto? Es decir, viniste aquí a hablar por él. Ayúdalo a conseguir otro hobbie, uno menos… no lo sé. Jamás había tenido un cliente tan joven.

—Hablas como si fueras mucho más mayor que nosotros —observó el rubio.

—Sabes a lo que me refiero. Hazme ese favor, ¿de acuerdo? Mira, como acto de buena fe te leeré las cartas. ¿Te interesa?

El chico comenzó a negar con la cabeza, cosa que la chica ignoró. Comenzó a mover las cartas entre sus manos con una habilidad casi hipnótica, que dejó a Soo-Won clavado en su lugar por unos minutos.

— ¡Vamos! Ya las barajé para ti. Por favor, siéntate. Será rápido.

"Hak va a matarnos" pensó Soo-Won antes de sentarse, con la esperanza de que eso lo sacara de ese lugar con mayor rapidez.

—Será mi especialidad: el amor —sonrió la chica.

—La verdad no creo mucho en esto y…

—Entonces no tienes nada que perder, ¿cierto? —contestó ella, ordenando una fila de cartas frente a él.

Giró la primera y se la mostró a Soo-Won, quien distinguió en la carta una rueda enorme.

—La rueda de la fortuna. Básicamente significa que habrá un gran cambio en tu vida.

"Pude comer una galleta de la fortuna y me habría dicho exactamente lo mismo", pensó Soo-Won.

—Los enamorados —anunció ella al girar la segunda carta—. ¿Tengo que explicarte esa también?

—No, la verdad no. ¿Podríamos terminar con esto? Nuestro amigo está esperándonos y no es muy paciente…

—La emperatriz —continuó Yona sin hacerle caso. La chica miró fijamente los ojos verdes de Soo-Won antes de decir: —. Alguien traerá fuego y pasión a tu vida.

Ruborizándose un poco, el rubio decidió que había sido suficiente y tras despedirse rápidamente, salió de la habitación sin esperar una respuesta.

La chica lo observó irse y después suspiró, recogiendo una vez más sus cartas.

—Es una lástima que nunca se queden a ver la última carta —se dijo a sí misma para después levantarse y cambiar su letrero de "abierto" a "cerrado"—. Al menos sé que se los advertí.

—Tengo un plan —anunció Soo-Won, mientras los dos chicos corrían para cruzar el parque y llegar al lugar donde habían acordado verse con su tercer amigo.

— ¿Cuál? —preguntó Kija, agitado por la carrera.

—Debemos inventar una mentira creíble, Hak no dejará de burlarse si sabe la verdad.

—Podemos decirle que… me hizo daño la comida de la cafetería. Aunque sea asqueroso.

— ¡Sí! Eso servirá —aceptó Soo-Won—. Tú y yo hablaremos luego de esa-

— ¡Soo-Won! —intentó detenerlo Kija, pero era demasiado tarde.

Alguien se había cruzado en el camino del rubio, quien a pesar de intentar detenerse no pudo evitar el impacto.

Lo primero que Soo-Won notó fueron varios cuadernos y papeles saliendo disparados por los aires, seguidos de un intenso dolor en sus rodillas y antebrazo por la caída.

—Lo siento —murmuraron Soo-Won y la persona junto a él al mismo tiempo.

Y la última cosa en la que el rubio se pudo enfocar fue en la dueña de esa voz, una chica con los ojos azules más hermosos que él había visto jamás.

Las palabras de la adivina llenaron su mente una vez más: un gran cambio en su vida acompañado de fuego y pasión.

"Oh no" fue todo lo que Soo-Won pudo pensar.


N/A: ¿Acaso es el mes de apreciación de Soo-Won? Quizá, parece serlo xD ¿Debería enfocarme en solamente un AU y no varios a la vez? Sí, definitivamente debería hacerlo. Pero en sí lo que me hizo publicar esto hoy fue que hoy es viernes 13 (al menos por una hora más) ¡Era demasiado perfecto para dejarlo pasar! El título fue lo que más me hizo sufrir porque mi plan era titularlo "Gitana" pero no supe si era el término adecuado o no, como sea, lo seguiré pensando :P Y el summary también, que sea menos... aburrido.

¡Nos leemos!