Antes de comenzar me gustaría aclarar unos puntos:

-Esta es una historia de fantasía, por lo cual cualquier cosa puede pasar

-Como es un mundo fantástico no existen las cosas modernas o tecnológicas

-Esto también modifica algunos detalles de la historia del Origen de los guardianes, suceden la misma historia pero adaptada a estas circunstancias, Jack Frost ahora se llama Jokul Frosti

-Lo mismo sucede con la historia de Frozen, en este caso esta drásticamente modificada, ya que Elsa (llamada ahora Elisa), jamás tuvo poderes por lo tanto nunca fue alejada del mundo ni de su hermana, pero sus padres si murieron

-Los poderes de hielo, el palacio de hielo, Olaf, y otras cosas ahora son en versión Jokul Frosti

-Reitero, Elsa ahora se llama Elisa y Jack ahora es Jokul, tambien cambian nombres de otros personajes.

-Al final de la historia se explica cómo es que todo se acomoda de tal forma que ocurran los sucesos de las películas originales

-Dudas o preguntas, háganmelas llegar, aunque creo que la mayoría se resolverá conforme avance la historia

-Adelante subiré una guía detallada sobre los personajes y sus relaciones con otros y así no se perderán de quien es quien


Capítulo 1 Selene

En el principio, después de la aparición de Gea, cosas grandes sucedieron, cosas sorprendentes, como el nacimiento de Cronos y Rea, padres de dioses como Zeus, Hades y Poseidón.

En esos tiempos los miles y millones de universos fueron creados por cada dios, pero hubo una diosa en particular, Selene, quien fue la creadora del primer mundo.

Este mundo fue denominado como el original, el molde del resto de los mundos creados. Se establecieron reglas:

-De los seres, ya sean mortales e inmortales, que nazcan en este mundo se crearan copias o clones de estos para el resto de los mundos.

-Estos clones podrán tener pequeñas diferencias, físicas, de personalidad, relaciones con otras personas, etc; pero sus almas serán las mismas.

-Los seres supremos y los hijos de estos serán los únicos que no tendrán clones, estos serán los únicos.

-El destino que se forjen los seres que nazcan en Selene, es el destino que los perseguirá a otros mundos, ese destino no se podrá alterar o modificar para nada, ya que las consecuencias podrían ser fatales… es algo inevitable.

Selene, la creadora y en quien su honor lleva su nombre este mundo, desapareció, años después fue reemplazada por el Hombre de la Luna, un misterioso ser quien apareció de la nada.

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Punto de vista de Jokul Frosti

Mi nombre, es Jokul Frosti y me gustaría contarles un poco sobre mi vida. Tengo 719 años de edad, soy el padre del invierno y guardián de la diversión, tuve una vida humana y después me volví espíritu.

En mi vida como humano, solía llamarme Jackson Overland, era un chico de un pueblo muy lejos de donde vivo actualmente, tenía una familia y era feliz… hasta que un día morí.

Recuerdo que ese día mí hermana menor y yo habíamos salido a patinar al lago que estaba congelado, faltaban algunos días para mi cumpleaños número 19, el hielo debajo de mi hermana comenzó a agrietarse pero pude salvarla sacrificándome a mí mismo, algo que volvería a hacer.

Pero poco sabía que el Hombre de la Luna, quien es mi "padre", me estaba observando. El deseaba tener un hijo, por eso cuando me vio morir de aquella manera me escogió para ser el molde, Madre Naturaleza se encargó de darme un nuevo propósito, uno que le beneficiaria, ser el invierno; es por ello que cuando me revivieron volví sin recuerdos de mi vida pasada, ya que soy alguien diferente a Jackson Overland.

Vague 300 años solo por el mundo, Manny y Madre Naturaleza habían decidido ocultarme la verdad e ignorarme, es por ello que anteriormente era una persona bastante inmadura que solía pasar su tiempo holgazaneando. De no haber sido por los guardianes no habría salido de ese ciclo, los guardianes son un grupo de seres que fueron escogidos por mi padre para proteger a los niños del mal. El grupo está conformado por Nicholas St. North, Toothiana, Sanderson Mansnoozie y E. Aster Bunnymund; estos seres una vez fueron humanos a los que se les otorgo la inmortalidad sin tener que experimentar la muerte. Yo soy su quinto y último integrante, hasta el día de hoy no he sabido si mi padre me escogió para ser un guardián por nepotismo o si de verdad estoy destinado a serlo.

Después de derrotar a Pitch, el Rey de las Pesadillas y padre de mi madre, pude recuperar mis recuerdos de mi vida pasada, me puse a investigar y logre conocer la verdad de todo. Fue en ese entonces, solo en ese entonces, cuando finalmente el Hombre de la Luna se atrevió a pedirme perdón por todo y además de pedirme que viviera con él.

Desde un principio la idea de vivir en una montaña junto a Manny me pareció algo bastante malo, pero anhelaba tanto una familia que accedí, fue así como llegue a la montaña del Norte, fue aquí donde mi padre me pidió que erigiera un palacio de hielo para vivir y así lo hice. Creé el palacio más grande e imponente que se pudo haber construido jamás, con escaleras, muebles, candelabros y fuentes de hielo indestructible, me sentí orgulloso de mi propia creación.

Al poco tiempo de haber llegado a este lugar me entere de algo, a las faldas de nuestra montaña, había un reino, el reino de Arendelle (un reino que parece atrapado en el tiempo), me entere del odio mutuo que había entre mi padre y ellos, al parecer él los odiaba por haberse instalado en tierras sagradas para los dioses y ellos lo odiaban ya que creían que él era el responsable de la desaparición de Selene, máxima deidad y protectora de este reino.

Desde que supe eso mi padre me prohibió bajar, aunque suelo contemplar a la gente desde mi pedestal de hielo, suelo verlos vivir y pensar lo genial que debe de ser ellos…

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Elisa de Arendelle, la princesa que heredaría el trono, se encontraba con su hermana menor Anna leyendo.

-Elisa-

-¿Sí Anna?- Le respondió la princesa de 13 años a su hermana de 10 años.

-¿Qué estás viendo?- Elisa se encontraba dispersa en sus pensamientos viendo por la ventana.

-No estoy viendo nada- dijo con voz distanciada.

-Claro que sí, otra vez estás viendo la montaña- La niña de cabello color rubio fresa señalo la montaña que muy a penas se veía a lo lejos por la ventana.

-Perdón- la rubia platinada se quitó un mechón de la frente.

-Mamá y papá dicen que no hay nada bueno allá-

-Ellos jamás han estado allá, no pueden saberlo- Elisa protesto.

-¿Y según tú, que se supone que hay allá?- pregunto Anna sonriendo.

-He escuchado a gente hablar sobre el Hombre de la Luna-

Anna jadeo con miedo –El hombre de la Luna…-

-Y Jokul Frosti-

-¡Elisa!, esos malos-

-No, lo leí en un libro… ellos son protectores de los niños, son guardianes-

-¿En serio?-

Ella asintió –Ese libro se lo compre a un anciano a escondidas-

-Normalmente soy yo la que hace travesuras pero… creo que esta vez tú me superas-

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Elisa bajo las escaleras y se dirigió al salón del trono, en unos meses seria su cumpleaños número 17 y sus padres habían fallecido recientemente cuando el barco en el que viajaban se inundó, pero ella no tuvo tiempo de llorarle a sus padres, el pueblo necesitaba urgentemente que ella asumiera el trono.

Entro en la sala usando su vestido negro, sus piernas le temblaban, frente a ella estaba todo el consejo aguardando por su llegada.

-Por favor, tome asiento, su alteza- uno de los hombres le corrió una silla para que se sentara.

-Estamos aquí para discutir un tema de preocupación- Comenzó a hablar el hombre más longevo de la sala –debido a la reciente tragedia en la que hemos perdido a sus padres, Arendelle se ha quedado sin rey y reina, por lo cual queremos pedirle que tome el lugar que por derecho de nacimiento le corresponde y así comience a reinar-

Elisa suspiro –Lo entiendo, asumiré el trono, por mi reino-

-Más sin embargo, debido a que ni siquiera es mayor de edad y a que una mujer no puede reinar sola, me parecería una buena idea que contraiga matrimonio con un buen pretendiente-

Esto era a lo que Elisa temía –No, aguarde, no- ella apurada se dirigió al librero que había al fondo del lugar, revolvió los papeles y extrajo uno –Mi padre firmo un tratado con Weselton para evitar eso, el trato es que ellos nos proporcionarían lo que necesitamos para que yo no tuviera que someterme a un matrimonio forzado- Elisa jadeaba desesperada, casarse con un extraño y sin amor era lo peor que pudiera pasarle.

-Ese tratado se cumple, tenemos todo lo necesario para vivir… pero, eso no cambia el hecho de que usted es menor de edad y que ninguna reina ha reinado sola jamás- Replico el hombre.

-No podemos someter a la princesa a un matrimonio forzado, el rey Agnarr deseaba eso, que sus hijas se casaran por amor- Uno de los consejeros más cercanos al rey alzo la voz defendiendo a Elisa.

-¡Silencio Kai!- El hombre golpeo su bastón contra el piso –la princesa necesita ser desposada antes de poseer la corona, de no ser así, alguien más reinara-

Elisa asintió sin expresión en el rostro mientras salía del lugar, una vez cerró la puerta se echó a correr hacia su habitación. Cambio su ropa, tomo algunas cosas en un bolso y se cubrió con una gran capa de piel blanca y se dirigió a la salida más próxima del palacio, procurando que nadie la viera.

Una vez logro escabullirse y salir del palacio por la parte de atrás hacia el bosque se dio cuenta de lo que estaba haciendo, estaba dejando su reino, estaba dejando a Anna y sobre todo sus responsabilidades –Soy una horrible persona… debo volver- dijo dando la media vuelta y caminando hacia el palacio de nuevo.

-¡Elisa!- Su hermana Anna apareció corriendo hacia ella.

-Anna, perdón, yo iba a…- Anna se abalanzo abrazándola.

-Kai me conto todo… Elisa, escúchame, tienes que irte- Dijo la chica mirándola a los ojos.

-Pero, no puedo dejarte, no puedo dejar Arendelle-

-Elisa, hazlo, no te preocupes por mi… soy muy menor de edad, no podrían obligarme a casarme por ahora y si en un futuro decidieran hacerlo estoy segura que tengo más probabilidades de tomarlo mejor que tu-

-Pero…- Anna la hizo callar.

-Ambas sabemos que naciste para ser libre, no para vivir atada a alguien que solo te ve como una pertenencia más-

-Pero tu…-

-Yo siempre he sido la que fantasea con los cuentos de hadas, los príncipes y castillos, por eso creo que podría soportarlo, inclusive podría disfrutarlo- la chica de trenzas se encogió de hombros –por eso quiero que te vayas, ahora-

-Anna, no quería que esto acabara así- Las hermanas se abrazaron fuertemente.

-Lo se…. Tienes que irte, anda- Elisa volvió a retomar su camino inicial, corrió tan rápido como pudo, ella iría a otro reino, o a donde fuera.

Esa noche comenzó a nevar, la princesa se refugió de la nieve entrando en una tienda, "El almacén del errante Oaken", al entrar se encontró con una voz amable que le pertenecía a un hombre fornido sentado tras un mostrador.

Dentro de la tienda se encontraba también un hombre de cabello rubio y ojos marrones –Necesito que me de ambas cosas- el rubio parecía furioso.

-Sí, pero debe pagar el precio- Respondió el otro hombre manteniendo su voz amable

-Pero ya le dije que el precio es muy elevado-

-Es que son muchas zanahorias-

-¿Podría darme manzanas y un mapa?- se dirigió al encargado de la tienda, quien asintió y fue en busca de lo pedido.

-¿Vas de viaje?- pregunto el rubio.

-Eh, sí… algo así-

-¿A dónde te diriges?-

-No lo sé… supongo que a donde quiera- Elisa sonrió para sí misma pensando en que podría ir a donde ella deseara.

-Ya veo, suena como que tendrás un buen viaje-

-¿Y tú de dónde vienes?- le pregunto observando la ropa cubierta de nieve.

-Yo vengo de la montaña del Norte-

Elisa abrió los ojos sorprendida -¿La montaña del Norte?, ¿Dónde se encuentra el Hombre de la Luna?-

-Sí… no es que vaya por gusto, pero trabajo vendiendo hielo- señalo el trineo cargado de bloques de hielo que se veía a través de la ventana.

-Oh…- La princesa cerro los labios al ver un guardia real por la ventana, este se acercaba a la tienda, ella se ocultó tras una estantería.

La puerta se abrió de golpe y el guardia entro, rápidamente se dirigió al dueño de la tienda que apareció con un mapa y algunas manzanas –Estoy en busca de una persona, la princesa de Arendelle-

-No comprendo- respondió el encargado.

-¿Se ha presentado por aquí la princesa de Arendelle?-

-¿Cómo es ella?-

-Cabello rubio, ojos azules y seguramente portaba el emblema real- el guardia le mostro un dibujo del símbolo en forma de flor.

El rubio al escuchar esto se aproximó hacia donde estaba Elisa oculta, la observo sin creerlo –Por favor- susurro ella rogándole que no dijera nada.

-Te ayudare- le respondió con susurros el rubio.

El chico se acercó al uniformado –Yo creo que la vi, pero me gustaría que la describiera con más detalle- le hizo una seña a Elisa para que saliera mientras el guardia estaba distraído hablando.

Ella salió tan rápido como pudo y corrió nuevamente hacia los bosques olvidando por completo el hecho de que no sabía dónde estaba ni a donde iba, el mapa lo había dejado allá adentro y también había dejado las provisiones que necesitaba.

Camino un día entero, durmió en una cueva donde la nieve no cubría el suelo, su estómago le rugía y por más que quiso dar la vuelta para volver por donde había venido, se dio cuenta de que se encontraba perdida… pero ella siguió su camino hacia la montaña del Norte, aquella que era como un faro que la atraía.

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Jokul Frosti se colocó su chaqueta azul y tomo su báculo con forma de luna que su padre le había obsequiado hace unas cinco décadas, este sustituyo a su antiguo cayado de madera

Tal vez los últimos 415 años que llevaba viviendo con su padre no habían sido los más pacíficos, ya que constantemente reñían por cualquier cosa, pero padre e hijo tenían sus momentos, Jokul admitía que le tenía aprecio a Manny a pesar de todo, ya que el hombre le había enseñado mucho sobre su magia y le daba constantemente obsequios que tenían un significado especial.

El peliblanco uso sus poderes para dejar grabado en el hielo de la puerta principal del castillo una nota para su padre, explicándole que había salido de paseo y regresaría pronto, una vez que termino comenzó a caminar usando su báculo como apoyo.

-¡Jokul!- una voz lo llamo.

-Olaf, ¿Dónde estabas?- le regaño dándose vuelta para ver de frente al muñeco de nieve viviente.

-Tu padre me pidió que bajara al pueblo-

-Oh, ya veo, mi padre…- Jokul abrió los ojos –¿Mi padre te pidió que bajaras al pueblo?- exclamo.

-Sí- El muñeco de nieve movió sus brazos de rama de un lado a otro.

-¿Por qué?-

-Pues dijo que algo sucedía allá abajo y me mando a ver-

-¿Te pidió a ti, muñeco de nieve que no tiene cerebro, a ver que sucedía allá abajo?-

-Sip-

-¿Y qué sucede?-

El muñeco se encogió de hombros –No lo sé, no pude llegar así que regrese-

Jokul se dio una palmada en la frente –Recuérdame para que te cree-

-Para darle algo de color a tu vida solitaria y triste en la montaña- respondió inocentemente.

-Gracias por recordármelo- su voz era sarcástica –volveré luego, adiós-

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Elisa se encontraba caminando con tanto frio que le temblaban los labios cuando repentinamente sintió como caía.

Fue tan rápido que no entendió como paso, solo sintió un fuerte dolor al costado izquierdo y entonces se encontró a si misma tendida boca arriba en la nieve, rodeada por paredes muy altas de roca, había caído en una grieta oculta por la nieve.

-Ouch, no puedo moverme- se quejó –esto es el fin- dijo dándose cuenta del terrible embrollo en el que estaba metida.

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Jokul ya estaba alejado del palacio de hielo y estaba refunfuñando para sí mismo –No sé por qué a mi padre se le ocurre mandar a Olaf a Arendelle y no a mí, primero me obliga a llevar el invierno desde la montaña para que no tenga que bajar al reino y ahora esto, esta paranoico-

Enojado pateo la nieve, su mirada lo guio a algo a un lado de él, sus ojos se entrecerraron al ver eso entre la densa nieve.

Él se acercó hacia aquel objeto que se movía con el viento y lo tomo entre sus manos –Vaya abrigo- dijo admirándolo, dio un paso adelante y se asomó hacia abajo viendo un cuerpo inmóvil al fondo de la grieta –otro pobre desafortunado víctima de la montaña- suspiro y se dio media vuelta –cada año es peor, me pregunto porque lo harán-

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Allá al fondo Elisa aún permanecía viva, no sabía cuánto tiempo llevaba ahí, pero estaba segura de que la hipotermia estaba a punto de acabar con ella, no sentía en absoluto su cuerpo, sus ojos le pesaban.

"¿Es así como todo termina?... escape de casa, deje a mi hermana y a mi reino", pensó "me lo merezco"


Por ahora eso es todo, estaré al pendiente de ustedes y sus comentarios, muchas gracias por tomarse el tiempo de leer