Capítulo 2 Rompiendo el hielo

–Otro pobre desafortunado que es víctima de la montaña- suspiro y se dio media vuelta –cada año es peor, me pregunto porque lo harán- Jokul se detuvo en seco -¿Era una mujer?-

Regreso al lugar, se arrodillo y se inclinó a ver de nuevo -¡es una mujer!- dijo sorprendido al ver que el cuerpo inerte que usaba un vestido –No, no, no- exhalo profundamente –la ley dice que un inmortal no puede interferir con el destino de un humano, sin importar que- se recordó a si mismo esta importante ley que ningún ser inmortal debe de romper o si no las consecuencias serían graves.

-Se volvió a poner de pie y volvió a dar media vuelta-

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Allá abajo Elisa abría débilmente los ojos para encontrarse con el cielo color vainilla, estaba atardeciendo, la luna estaba ahí, apenas se asomaba –Selene…-

Sus ojos se comenzaron a cerrar de nuevo, no sin antes ver como una figura descendía de las alturas dirigiéndose a ella.

Jokul aterrizo en la nieve y con cuidado se acercó a la chica rubia, la movió un poco para ver si reaccionaba, pero no obtuvo respuesta; tomo con cuidado la frágil mano de la joven y se sorprendió, esta era la primera vez en su vida que estaba cerca de una chica humana que no tuviera seis años –todavía tienes pulso… y eso que llevas un buen tiempo aquí, ¿no es así?- se limpió los ojos con su mano derecha y suspiro nuevamente -¿Qué debo hacer?- dirigió su mirada hacia arriba y vio la luna, cuyo brillo parpadeaba susurrándole cosas, después asintió y tomo a la rubia entre sus brazos y se hecho a volar.

-Algo me dice que me voy a arrepentir de esto después-

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"¿Estoy muerta?...no, en definitiva estoy viva" Fue lo primero que pensó Elisa al recobrar la conciencia, después se concentró en sentir su alrededor, no sentía el frio, se sentía pesada y por ultimo pudo escuchar el sonido de los animales nocturnos.

Poco a poco se animó a abrir los ojos, no vio nada más que oscuridad, por un momento ella pensó que se había quedado ciega pero después entendió que aquel peso y la oscuridad estaban relacionados, con su mano aparto lo que la estaba cubriendo, pudo sentir que se trataba de algo cálido. Cuando finalmente pudo ver lo primero que vio fue una fogata y después se encontró con una persona que la miraba fijamente.

-¿Quién…?- Ella intento hablar pero desistió al ver a la persona ponerse de pie.

-Has despertado- Dijo Jokul, Elisa lo observo con detalle, tenía el cabello blanco, ojos azules como el hielo; vestía camisa de resaque con cuello alto, pantalones azules, una banda que se ajustaba a su dorso y andaba descalzo.

-¿Tú me salvaste?- Pregunto sin poder creerlo, el chico solo bajo la mirada -¿Cuál es tu nombre?-

-Frost-

Elsa se sentó y observo la capa de piel blanca y una chaqueta azul con botones con el emblema de la luna –Jokul Frosti- Dijo susurrando, el peliblanco abrió los ojos sorprendido.

-¿Cómo…?- Jokul no entendía cómo es que se había dado cuenta.

-Los botones- Elisa sintió el borde de uno de los botones con su dedo índice –Y el báculo- Jokul miro el báculo con forma de luna menguante color plateado.

-Idiota- Dijo suspirando con odio -…Es decir, yo soy el idiota- Dijo dándose cuenta del rostro confundido de la chica.

-¿Por qué me salvaste?, ¿que no se supone que los inmortales no deben de intervenir con los mortales?- Ella conocía bien la pequeña rivalidad que había entre ellos y los seres superiores, sobre todo en su reino.

-No lo sé- Jokul respondió con honestidad –Tu eres de la familia real, ¿no es así?-

-¿Cómo…?- Elsa sintió lo mismo que Jokul al ver que sabía quién era.

-La capa de piel, tiene el emblema- Jokul señalo el emblema dorado con el símbolo de una flor

-Estúpidos emblemas- Elisa maldijo entre dientes, Jokul al escuchar esto su semblante cambio de serio a alegre, rio mostrando sus perfectos y brillantes dientes.

-Vaya, una princesa que maldice, interesante-

-Perdón-

-Dime, Copo de Nieve, ¿Cómo terminaste en las montañas?- El chico se puso de cuclillas y se movió un poco más cerca de ella para escuchar su historia

Elisa reacciono asustada ante este aumento de confianza por parte del chico –Eso no es asunto tuyo- respondió con miedo.

Nuevamente el rostro de Jokul cambio, volviéndose serio nuevamente –Lo siento- dijo Elisa al darse cuenta que había sido grosera con quien la había salvado.

-Está bien, lo entiendo, es algo muy personal- Dijo el chico con una pequeña sonrisa.

-Por favor, no le vayas a decir a nadie que me rescataste- ella junto sus pequeñas manos a modo de súplica.

-Descuida, no diré nada si tú no dices nada-

-Es un trato- Dijo Elisa con una sonrisa.

-¿Estas bien?, ¿te duele algo?- le pregunto Jokul.

Ella miro al vacío pensando –Mis costillas- toco con cuidado su costado izquierdo.

Jokul se sentó a su lado -¿puedo…?-

-Oh, sí… con cuidado- él comenzó a palpar con sus dedos el lugar en el que ella tenía las molestias -¡Ouch!- grito con dolor.

-Lo siento, perdón, fui muy brusco-

-No, estoy bien-

-Creo que tienes algo roto- ambos se miraron –respira hondo, Copo de Nieve-

Ella obedeció –duele más-

-Definitivamente algo se dañó ahí, tengo que llevarte con un médico-

-¡No!- ella comenzó a alterarse.

-Okey, okey… no médicos- Jokul se mordió la mejilla pensando –sé que hacer-

-¿Qué cosa?-

-La montaña del Norte, la cual tú profanaste, es un lugar sagrado por una razón-

-¿Por Selene?-

-Sí, así es- Jokul se puso de pie –hay una cascada muy cerca de aquí, ahora estará congelada pero, su agua tiene poderes curativos, hay unas hadas por ahí y estoy seguro que si les sonrió un poco podría conseguir que me den algo-

Elisa rio –vaya, un dios casanova, que interesante-

-No soy un dios, soy un espíritu- dijo un poco molesto.

-Siempre creí que tú y el Hombre de la Luna eran dioses-

-¿Ya habías oído de mí antes?- se dio una bofetada mental, "claro que ha oído de ti antes, por algo puede verte"

-Sí, lo leí en un libro… eres una especie de guardián, ¿verdad?-

Jokul sonrió feliz –sí… ¿así que no crees que yo y el Hombre de la Luna seamos malos?-

Ella negó con la cabeza –toda mi vida me dijeron que lo eran, pero ese libro que leí decía otra cosa-

-¡Así es!, no sabes cuánto he deseado escuchar a alguien decir eso… mi padre no le hizo nada a Selene, ella desapareció sola sin dejar rastro-

-¿Tu padre?, ¿el Hombre de la Luna es tu padre?- exclamo sorprendida.

-Técnicamente sí, pero es una larga historia-

-Me gustaría escucharla- él la miro sintiéndose algo incómodo –oh, perdón, es algo muy personal-

Jokul asintió –Iré a la cascada-

-¡Espera!, ¿me vas a dejar sola?-

-Sí, lo siento pero no puedo llevarte conmigo, si alguien te ve me… nos harían quien sabe que-

-Está bien, esperare- ella acepto con nerviosismo.

Jokul voló hacia la cascada, al aterrizar se encontró rápidamente con una hada vestida con hojas las cuales la nieve cubría.

-Hola Flor, ¿pasándola bien?- Jokul se recargo en el tronco de uno de los miles de árboles sin hojas.

-Oh, cállate Frosti- le lanzo una mirada asesina -¿Qué quieres?-

-¿No puedo venir a visitar a una de mis primas lejanas favoritas?-

-No, no ahora- dijo temblando la pobre chica de cabello castaño.

-¿Harta de la nieve?

-¿Tenías que preguntar eso?-

Jokul se rasco la barbilla, después de pensar sonrió y movió un poco su báculo en forma de luna, el hielo y la nieve a su alrededor comenzó a disiparse revelando el césped verde y las ramas desnudas de los árboles, la cascada congelada comenzó a deshelarse haciendo que corriera nuevamente el agua, como si la primavera hubiera llegado inmediatamente.

-Serafina se va a enfadar- lo miro con disgusto.

-Madre Naturaleza no hará nada, sabes bien que esa mujer no puede estar a menos de mil kilómetros a la redonda de mi o de mi padre-

-¿Qué quieres?- pregunto la chica con ojos de fastidio.

-Nada especial- respondió con una sonrisa –solo me dio un poco de sed-

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-Volví- el sol comenzaba a salir y el cielo se pintaba de colores nuevamente, las aves comenzaba a cantar y la fogata ya se había apagado.

-Jokul, me alegro- dijo suspirando de alivio.

El chico saco un pequeño frasco transparente lleno del agua que le había dado el hada, lo abrió y se lo dio a beber a ella –Oye, Copo de Nieve… no me has dicho tu nombre-

-P-pensé que ya lo sabias-

Él negó con la cabeza –no se mucho de tu reino a decir verdad, solo se los símbolos porque los he visto desde lejos-

-Oh… mi nombre es Elisa de Arendelle-

-¿Elsa?- dijo confundido.

-Elisa-

-¿Elisa?, ¿no Elsa?... nunca había escuchado de ese nombre, ¿tampoco eres Elisabeth o Ellie, verdad?-

Ella rio –No, pero ya hay varios que me han llamado Elsa-

-Me gusta Elsa, es un lindo nombre… pero Elisa tampoco está mal, solo que es inusual-

-Bueno, tampoco es como si Jokul Frosti fuera un nombre…-

-¡Lo odio!, odio este nombre- él arrugo el entrecejo –la primera vez que escuche la voz de mi padre fue cuando me dijo "Tu eres Jokul Frosti", al principio no lo vi como algo pero después de varios siglos comenzó a molestarme… no es por nada pero deberían prohibirle a ese hombre escoger nombres-

Ambos se rieron –Eres muy gracioso-

-Gracias, por algo soy el guardián de la diversión-

-¿De la diversión?-

-Sí, ¿no lo leíste en tu libro?-

-Solo decía que ustedes se encargaban de proteger los sueños y esperanzas de los niños-

-Así es, cada guardián protege algo que mantiene a los niños creyendo, yo soy el protector de la diversión-

-Eres gracioso pero tu cara es muy seria-

-Sí… ya no soy el que solía ser- él dirigió su mirada al vacío –he olvidado cosas importantes de mi-

-Perdón-

-No pasa nada-

-Bueno, eres bastante diferente a lo que esperaba-

Él arqueo una ceja -¿Por qué?-

-Es que en el libro que leí te describían como un anciano- sonrió nerviosa.

-Tendrás que darme el nombre del autor, le escribiré una carta quejándome seriamente-

Ella rio –Gracias por salvarme- se puso de pie colocándose su capa.

-¿Estas completamente mejor?-

Ella asintió –como si nada hubiera pasado-

-¿Puedo preguntar a dónde iras?-

-Supongo que daré la vuelta, abordare un barco hacia el reino de Corona-

-¿Corona?, ¿si ese era tu plan, como es que acabaste aquí en la montaña, al lado contrario de donde debías ir?-

-Sonara estúpido pero… quería ver la montaña y averiguar porque mi pueblo le teme tanto-

-¿Y lo averiguaste?- pregunto con una sonrisa sarcástica.

-Sí- ella rio –vaya que sí, es un lugar muy frio y aterrador-

-Hasta para mí lo es, aunque…- él se acercó lo suficiente para susurrarle al oído –te contare un rumor… un secreto, más bien; cuando logras vencer el clima y las trampas que oculta este lugar, cuando la tormenta cesa casi tocando cumbre, si la rodeas algo mágico podrás encontrar… tú ya pasaste la peor parte, ahora solo tienes que rodear la montaña-

Elisa se estremeció por aquellas palabras y por el gélido aliento del chico, que él estuviera tan cerca le erizaba la piel y su corazón se aceleraba, este chico parecía saber que causaba ese efecto en las personas y sabia sacarle provecho.

-¿A caso me estas incitando a seguir subiendo?- le pregunto un poco molesta.

-Claro que no, no te obligo a hacer nada que tú no quieras- con una sonrisa comenzó a caminar.

-¡Oye!, ¿A dónde vas?-

-A esa cosa mágica que está rodeando la montaña-

-¡No voy a seguirte, tengo que regresar!-

-¿No fuiste tú la que en primer lugar vino aquí porque quería ver la montaña? ¿no quieres obtener respuestas?-

Elisa rodo los ojos –creo que tienes razón- comenzó a seguirlo.

-Vamos, te enseñare- él tomo de la muñeca, cuando se dio cuenta de lo que había hecho la miro para observar su reacción, tal vez había hecho algo inapropiado.

Ella no se veía incomoda pero aun así la soltó despacio, si no la hacía sentir incomoda, de seguro la haría sentir con frio –perdón, eso debió de haber sido frio para ti-

-En realidad, me gusta el frio, nunca me ha molestado-

-¿Sí?... bueno, de todas formas eres una mortal y deberías abrigarte más- se quitó su chaqueta y se la extendió –ponte eso debajo de la capa-

Ella obedeció ya que tenía razón, estuvo a punto de morir por hipotermia, debía de cuidarse más.

-¿Esta frio?- le pregunto.

-No, está bien, gracias- ambos siguieron caminando –por cierto… escape de casa-

Jokul la miro sorprendido ante tal cambio de conversación -¿Escapaste?-

-Sí, mis padres murieron hace poco y querían que dirigiera el reino-

-Lamento lo de tus padres-

-Gracias- le sonrió.

-¿Entonces huiste porque no creías estar preparada para reinar?-

Ella negó con la cabeza –querían que me casara con alguien para poder asumir el trono-

Jokul quedo boquiabierto -¿Qué?-

-Dijeron que era muy joven para gobernar sola-

-¿Cuántos años tienes?-

-Cumpliré 17 años en diciembre-

-Sí, eres algo joven-

-¿Tu cuántos años tienes?, ¿tendrás unos 18?-

-719-

-¡Que!, ¿719?-

Él rio –sí, aunque me he conservado bastante bien, ¿no?-

-Es increíble, ¿no envejeces?-

-No, pero puedo controlar mi apariencia física si así lo deseo, puedo volverme un niño o hacerme un poco más adulto- suspiro -Volviendo al tema, ¿entonces escapaste por que no quieres casarte?-

-No quiero casarme con un desconocido, quisiera que si alguna vez llegara a pasar fuera por amor-

-Perdón, pero en realidad no creo en eso-

-¿Qué acaso jamás te has enamorado?-

-No lo creo-

-¿Y por eso no crees en el amor?-

-¿Y tú si lo has hecho?-

-Pues… no-

-¿Entonces cómo puedes asegurar que es real?-

-Pues…-

-¿Lo ves?, no puedes afirmar que es real-

-¿Falta mucho para llegar?- le pregunto.

-Solo hay que atravesar esto- señalo la gran pared de roca.

-Yo no puedo escalar todo eso-

-Lo sé, solo estaba bromeando, por aquí- él la llevo hacia una especie de cueva que al cruzarla revelaba una escalera de hielo que cruzaba un abismo y ahí en frente… el esplendoroso palacio de hielo.

-Wow- Elisa se quedó sin habla al ver tal cosa –es la cosa más hermosa que haya visto en mi vida-

-Me alegro que te guste, lo hice para mí y el Hombre de la Luna, pero a él no pareció sorprenderle tanto-

-¿Bromeas, tu hiciste esto?- él asintió –quisiera verlo-

Jokul abrió los ojos "si mi padre está aquí, seré hombre muerto" –primero tengo que ver una cosa-

-¿Qué?-

-Tengo que ver si mi padre está aquí, si lo está sería un grave problema- rio nervioso –espera aquí, por favor-

-Está bien-

Jokul se hecho a volar a las puertas del castillo, las abrió y entro; Elisa lo veía desaparecer allá a lo lejos.

-¡Hola, soy Olaf y adoro los abrazos!- Elisa dio un brinco al escuchar esta voz detrás de ella.

Soltó un grito al ver al muñeco de nieve viviente –J-jokul- tembló de miedo.

-¿Conoces a Jokul?, él me hizo-

Eso la hizo calmarse un poco –Si él te hizo entonces no eres algo malo-

-No tengo la capacidad cerebral para distinguir entre el bien y el mal- dijo con una cálida pero un poco perturbadora sonrisa.

-¿Qué?-

-Eres la primera chica que él trae por aquí, ¿Quién eres?- pregunto sin dejar de sonreír.

Trago saliva dudando en decirle su verdadero nombre -¡Hey, Olaf!- Jokul apareció.

-¿Quién es la chica rubia?, ¿y por qué esta aquí?-

-Ella es Elisa y es un secreto entre tú y yo, mi padre no puede saber jamás esto-

Olaf exclamo con terror -¡Una humana!, al Hombre de la Luna no le va a gustar esto-

-¡Por eso debe de ser un secreto!-

El muñeco se sacó uno de sus dos brazos de rama y lo uso para golpear a Jokul –Eso no se hace, chico malo-

-No me hables como si fuera un perro-

-¿Es tuyo?- ella pregunto con algo de miedo.

-Sí, lo cree para hacerme compañía… se llama Olaf y le gustan los abrazos-

-Sí, ya me había contado eso-

-¡Sí!, me gustan los abrazos tibios pero Jokul dice que es demasiado frio para ese tipo de abrazos y el Hombre de la Luna nunca tiene tiempo-

-Olaf, es muy tierno- ella se arrodillo y le dio un gran abrazo –lo adoro-

-¡Me está abrazando, Jokul!- el chico asintió con una sonrisa –aunque estas algo fría-

-Perdón- se disculpó con una sonrisa.

-Olaf, cuéntale a Elisa cuál es tu mayor sueño-

-Oh, no sé por qué pero siempre he deseado conocer el verano, sentir el sol y probar cosas calientes- dijo suspirando.

Elisa y Jokul se miraron –espero que algún día logres cumplir tu sueño-Elisa lo decía de todo corazón.

-¿Olaf, mi padre ha venido?-

-Sí, vio la nota en la puerta y dijo que te dijera cuando llegaras que se volvería en unos días-

-¡Genial!- él miro a Elisa –madame, usted está cordialmente invitada a pasar unos días en mi modesto palacio-

-No lo sé, Jokul, tengo que irme-

-¿Por qué?, si lo que su majestad desea es no ser encontrada entonces no hay mejor lugar para esconderse en el lugar menos inalcanzable-

-Hace frio- se abrazó a sí misma.

-No te preocupes, será su servidor quien busque abrigo y alimento para usted-

-¿Por qué insistes tanto?-

-Intento hacer algo bueno por usted-

-¿Qué cosa?-

-Quiero que disfrutes un poco, me gustaría que si te vas a ir te fueras con buenos recuerdos de este lugar-

Los tres comenzaron a subir las escaleras de hielo -¿y por qué te preocupa tanto que sea así?-

-Porque siempre he pensado que este lugar, en especial Arendelle, es maravilloso-

-¿No habías dicho que no sabías nada del reino?-

-Eso te lo explicare después- abrió la enorme puerta –ahora deberías entrar-

Elisa entro y por segunda vez quedo boquiabierta -¡Es mas increíble desde adentro!- comenzó a correr de un lado a otro viendo cada detalle –ese candelabro es más hermoso que el de cualquier otro palacio-

-Qué bueno que te guste, ¿sientes mucho frio?, podemos encender algo de fuego-

-Creo que el hielo y el fuego…-

-No pasa nada, mientras yo esté aquí ni el mismo sol podría derretir este lugar-

-¿Qué es derretir?- pregunto Olaf.

-Nada importante Olaf- Jokul le dijo tranquilizándolo.

-Está bien, creo que algo de calor podría sentarme bien- respondió ella.

-Olaf, ve a jugar con Malvavisco-

-¿Quién es malvavisco?- ella se froto las manos con frio.

-Es un pequeño monstruo de nieve y hielo que mi padre me pidió crear para proteger el palacio de visitas… inesperadas- dijo con una media sonrisa –tu habitación esta por aquí-

-¡Oye!, ni siquiera he accedido a quedarme-

-Lo harás cuando veas tu habitación-


Sé que he tardado siglos y no pondré excusas, lo lamento mucho, he tardado en actualizar esta historia.

En este capítulo podemos ver como se conocieron Jokul y Elisa, podemos ver como se relaciona el recuerdo de la pluma rosada que apareció en la historia de "el ratón y el niño de la luna, el hechizo", en el capítulo 9.

Respondiendo comentarios:

-Nikolai: siendo Elisa/Elsa la mayor y la primera en línea para reinar, creo que es bastante difícil que alguien no la vea como una simple pieza de ajedrez y más siendo joven, de 17-21 años, aprendí eso mientras veía la película de "The Young Victoria", muy interesante por cierto.

Y si, Ofal para mí siempre ha tenido toques sombríos detrás de esa adorable zanahoria, pero al ser creado por Jokul supongo que esa oscuridad se manifiesta aún más, en cambio cuando Elsa lo crea a él, su personalidad de vuelve como a ella le gustaría que fuera, mas adorable.

Te mando un saludo y un abrazo a donde quiera que estés, gracias por estar aquí.

-Yuya: gracias por escribir, y respecto a Elisa y Jokul, trato de hacerlos un poco más diferente a lo que acostumbro, dándole más oscuridad a Jokul y más rebeldía a Elisa.

Espero que te encuentres bien y que te aparezcas pronto por aquí, deseo leerte nuevamente.

-Daph: muchas gracias, espero que esto sea más interesante que el primer capítulo, saludos y abrazos.

-Anonimo: Basta con que un hombre odie a otro para que el odio vaya corriendo hasta la humanidad entera, creo que así funciona el odio que sienten Manny y el reino de Arendelle, como tú dices, es infundado y probablemente la mayoría ni siquiera recuerde por que se odian en primer lugar.

Como le dije a Nikolai, Ofal para mí siempre ha tenido toques sombríos detrás de esa adorable zanahoria, pero al ser creado por Jokul supongo que esa oscuridad se manifiesta aún más, en cambio cuando Elsa lo crea a él, su personalidad de vuelve como a ella le gustaría que fuera, más adorable.

Ciertamente a Jokul le da igual matar a cualquier hombre, pero como todo caballero de antaño sigue creyendo que las damas y niños deben de ir primero y por ello se le dificulta no tener compasión.

Respecto a lo de Elisa pasando tiempo con Jack… tal vez me has leído la mente XD

Gracias por escribirme nuevamente, he extrañado esto y en serio deseo más tiempo para poder seguir con la historia; me ha ido bien en la universidad, pero consume mucho de mi tiempo, incluso los fines de semana, cuento con las vacaciones de semana santa para avanzar.

Un abrazo a donde quiera que te encuentres y ojala te vaya bien.