(Actualización 22/22)

Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Colubrina (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


Capítulo 240 (Confrontación)

Hermione entró en el baño mientras Draco se estaba vendando. Se colocó detrás de él, lo rodeó por la cintura con los brazos y le preguntó:

– ¿Nervioso por esta noche?

– ¿Esta noche? – Draco tardó un momento en darse cuenta de lo que estaba hablando y entonces sacudió la cabeza – No, la cena con mis padres irá bien. Estoy seguro de que mi madre será educada y fría como siempre, pero es poco probable que… todo irá bien. – pudo sentirla como descansaba la cabeza contra su hombro y suspiró – Ginny ha venido a practicar a Hogwarts hoy.

Hermione emitió un sonido ligeramente perplejo y Draco se miró en el espejo del lavabo. Parecía cansado. Tenia unas oscuras sombras bajo los ojos y su pelo se negaba a quedarse en su sitio. Estaba seguro de que tenia manchada la mejilla.

– Ha traído a Potter. – dijo.

Hermione esperó un momento y, entre una pregunta y una declaración, dijo:

– No sabías que vendría.

– Todos los niños estaban muy emocionados. – dijo Draco. Intentó ocultar sus sentimientos y parecer completamente neutral. Era genial que Potter hubiera podido tomarse algo de tiempo libre del trabajo para pasarlo con un grupo de estudiantes – Estoy seguro de que puedes imaginártelo. Se abalanzaron sobre él, queriendo saber todo tipo de cosas. – comenzó a colocar cuidadosamente las vendas en su caja y la dejó de nuevamente en el armario, con la pequeña y nueva cuchilla escondida en el interior. Cada movimiento que hacia era controlado, preciso y sin dramatismo – Han pasado el mejor momento del año.

– Draco… – comenzó Hermione, pero él sacudió la cabeza.

– Él es el héroe, el favorito. Siempre lo será. No importa lo que yo haga. Podría… no importa. Ha sido realmente genial que haya podido venir. Ha significado mucho para los niños. Me aseguraré de agradecérselo. – cerró los ojos y se apartó de ella, alejándose de su alcance – Probablemente debería ducharme antes de vestirme para la cena. Estoy seguro de que huelo a barro y sudor, y a mi madre le gusta la gente limpia.

Hermione asintió.

– Acabo de recordar que tengo que hacer un recado urgente. – dijo – ¿Estarás bien hasta que vuelva?

Él se encogió de hombros.

– Siempre lo estoy. - respondió.

Abrió de golpe la puerta de Grimmauld Place. Kreacher salió corriendo de cualquier rincón en el que estuviera incubando semillas y las cortinas del retrato de Walburga se agitaron ante la corriente de aire que quedó tras el paso de Hermione, pero los ignoró a ambos, aparte de que le hubiera gustado ver como el retrato de esa vieja decrépita intentaba gritarle en ese momento. Quemaría esa cosa colgada de la pared.

Encontró a Harry con Ginny en la cocina, se le acercó velozmente y le abofeteó la cara. Puede que no fuera con toda la fuerza que tenía, pero no fue un golpecito y el sonido hizo que Kreacher, aun siguiéndola, se detuviera en estado de shock en el umbral de la puerta.

– ¿Qué cojones? – exigió saber Harry, llevándose una mano a la mejilla – ¿Has perdido la cabeza, Hermione? ¿Qué demonios ha sido eso?

– Tenías que llevarte eso también. – espetó.

Harry la miró boquiabierto, pero Ginny dejó escapar un pequeño sonido dejando en claro que sabía por qué estaba enfadada Hermione.

– Es todo lo que tiene. – exclamó – Su madre es una hija de… es una perra que no reconoce nuestra relación, la mayoría de la gente lo quiere en Azkaban y McGonagall recibió un aluvión de lechuzas cuando le permitió enseñar. Creo que todavía recibe un par cada semana, después de todo, es el villano de la historia. Ha gastado más dinero en escobas para esos niños de lo que ha ganado como profesor y ahora apareces tú y se lo quitas todo porque todavía tienes una maldita e infantil rivalidad empeñada en ganar.

Harry miró a Ginny en busca de ayuda, pero esta intercambiaba miradas entre él y Hermione.

– ¿De qué estás hablando? – preguntó finalmente.

– De volar. – respondió Hermione – De enseñar a esos niños a volar. Es todo lo que tiene, es su redención, es lo que le hace sentir menos odiado por el mundo y tú… solo… tenías que aparecer y quitárselo. – pudo sentir como se desinflaba ahora que había descargado contra él y simplemente se sintió cansada. Draco autolesionándose, Harry tan centrado en sus propias cosas que no pensaba como afectaban a los demás y todo eso junto a la cena con Narcissa. Quería un trago. Quería meterse en la cama y no volver a salir.

– Solo he ido un día. – protestó Harry, pero un indicio de culpa había comenzado a aposentarse en su figura – No es como si fuera a empezar a enseñar.

– No. – dijo Hermione. Estaba muy cansada. ¿Cuál era el punto, realmente? A veces, francamente quería rendirse y dejar de intentar arreglar las cosas, para simplemente mandar a la gente al infierno – Solo le has recordado que si quisieras empezar a enseñar, seguirías siendo al que todo el mundo quiere. El perfecto Harry Potter, asegurándose de que Draco sepa que nunca será más que un segundón. Claro, sus lecciones siempre serán geniales, pero a quién le importa cuánto de su corazón y su alma ha invertido en esos niños, porque Harry Potter es y será siempre un gran atractivo. Siempre ganarás. Eso lo sabías y aun así apareciste para restregárselo en las narices de todos modos. – respiró hondo y dio media vuelta para marcharse. Necesitaba ducharse antes de pasar la noche fingiendo, o no, que le importaba Narcissa – Simplemente… que te den, Harry.


¡Feliz Halloween!

Pronto más y mejor ;)