Akatsuki no Yona no me pertenece.


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»arrebol: cuando las nubes adquieren un color rojo al ser iluminadas por los rayos del sol. || capítulo uno: verde

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Jae-Ha es el primero en notarlo, cómo no.

Conoce bien las reacciones de las señoritas enamoradas —generalmente, solía ser objeto de tan nobles sentimientos (que a veces lo halagaban lo suficiente como para cederles una noche, aunque a ninguna su corazón). Alguien libre como él evitaba lazos innecesarios; ergo, nadie lo había impresionado lo suficiente como para atarse. Con una mera excepción. Y al sentir que su sangre lo llamaba a ella —o, al menos, eso se repetiría a sí mismo hasta que llegara el día que se lo creyera—, le era imposible no descansar sus ojos en la princesa de vez en cuando.

Y siempre veía lo mismo.

Bueno, no siempre. Ella tenía unos ojos preciosos, ya que realmente eran un camino abierto hacia su alma; para Jae-Ha la belleza que exudaban éstos al fulgir no tenía precio. Se entrecerraban cuando sonreía, se volvían más luminosos cuando lloraba, se empequeñecían al sorprenderse, pero… Pero no había palabras para describir a los ojos de la princesa cuando se posaban en Hak.

Como en esos momentos, en que todo el mundo estaba disperso en el frondoso bosque buscando comida o leña. A Jae-Ha le intriga y gusta la manera en que Yona comienza a mirar a Hak, cómo cambia con el paso del tiempo; a una pequeña parte del dragón le hiere mucho, pero la parte que se divierte jugando a ser Cupido solía reprimir a esta última, acallarla lo suficiente para que no doliera. Por esa misma diversión, comienza a caminar hacia el campamento que han montado durante la tarde, en una zona llana rodeada de árboles alrededor; la tienda está armada y frente a ella ya hay un círculo de piedrecillas, dentro de las que harán fuego para cocinar durante la noche, pero en el campamento no hay persona salvo Yona, de espaldas a él, con el torso medio introducido en un baúl, y él, acortando la distancia que lo separaba de la princesa.

—Yona, querida… —Ella pega un pequeñísimo respingo y sus bellos ojos se posan en él. Intenta repetirse que aquel sentimiento cuando lo mira tan directamente y con los ojos aún envueltos en ensoñación, es producto de su sangre de dragón y luego se obliga a enfocarse. Su misión es clara y es una sola: reírse un rato.

—¿Sí, Jae-Ha?

—¿Sabes dónde está Hak?

—Por allí, recogiendo leña con los otros —le contesta sin mucha atención, volviendo a buscar en el baúl y señalando hacia el bosque.

Le dedica un pequeño sonido de aprobación, pero en vez de ir en la dirección señalada por ella, se sienta en el suave pasto, a un lado de Yona. Detrás de él, la tienda, con sus puertas abiertas de par en par; frente a él, el pequeño círculo de piedras que próximamente albergará a la fogata, y el vasto bosque. Se deja fascinar por las diferentes tonalidades de verde que pintan el paisaje: el suave color del césped, la profundidad de las hojas, el intermedio de los tallos lozanos. Todo en aquel lugar parece refrescante, desde la fría brisa que sacude los árboles hasta la visión del cielo despejado y celeste. El dragón se sonríe, mientras piensa que el reino de Kōka es, en definitiva, muy hermoso.

Yona termina su búsqueda y se inclina un poco para hablarle.

—Iré al bosque, cerca del río. Necesito practicar un poco. —Y levanta su arco, como queriendo indicarle qué es lo que hará, con una sonrisa orgullosa.

—¿Y no irás donde Hak? —La princesa ya se había dispuesto a retirarse cuando Jae-Ha formuló su pregunta. Al ganarse la mirada inquisitiva de Yona, prosigue—. Ya sabes, para que te enseñe más técnicas.

—Hak está ocupado buscando leña. No quiero molestarlo.

Jae-Ha suelta una pequeña risita sin pensarlo, diciendo:

—Tú jamás podrías molestarlo.

—¿Por qué dices eso?

—Porque Hak te adora. —Mueve su mano como espantando una mosca, haciéndose el ciego ante el brillo en los ojos de Yona cuando dice aquello. «Qué terriblemente obvia», ríe su mente—. ¿Podrías posponer un poco tu entrenamiento por este dragón que también te adora?

Ella le sonríe, divertida, y se sienta sin prisas donde Jae-Ha había palmeado segundos atrás. Fija su mirada al bosque, donde sus amigos pasean de allá para acá buscando las cosas necesarias para asentarse de manera cómoda en aquel lugar. Permanecen unos segundos en un silencio cómodo, disfrutando del sonido del viento contra la naturaleza y del cantar de las aves, hasta que Yona no lo soporta más.

—Hak no me adora.

«Se ha quedado pensando un rato en eso…», piensa el dragón mientras una sonrisa maliciosa se desliza por sus labios.

—¿Ah, no? —La princesa suelta un inmediato no, corto y seco. Jae-Ha pronuncia más su sonrisa—. ¿Y entonces por qué te protege con tanto ahínco?

La respuesta tarda, siendo obvio incluso para él la cruzada mental en la que se ha embarcado Yona. Sabe, apostaría su vida incluso, a que una parte de ella muere porque sea verdad que el chico la adora con su vida, pero otra, la realista —según ella misma, porque el dragón claramente difería con esa postura— se decía a sí misma que se debía a la cantidad de años que llevaban juntos, casi por costumbre, y sobre todo porque su padre le había asignado aquella tarea a Hak. Él era un soldado y como tal, seguía las órdenes sin chistar, ¿no era así?

Yona se sentía confundida.

—Realmente, Hak y tú han pasado por muchas cosas juntos, ¿no es así? —preguntó con suavidad, viendo que las cavilaciones de la chica probablemente no llegarían a puerto alguno.

—Sí. Hak ha estado siempre a mi lado.

—Debes apreciar mucho el tenerlo contigo. —Yona lo mira, un tanto curiosa—. Yo huí de mi villa, así que no hay nadie de mi pasado con el que pueda seguir contando hasta el día de hoy. Yo sólo… —titubea—, sólo creo que debe sentirse bien eso.

—Pero tienes a Gi-Gan y a la tripulación, ¿no?

—Sí. —También le sonríe. Le ha dicho la verdad, pero no quiere comenzar una discusión de sus sentimientos de soledad, al contrario, la curiosidad lo estaba matando para inmiscuirse rápido en el tópico que le interesaba: los sentimientos de Yona. Por lo mismo, sacudió el tema sin mayor importancia—. Y ahora los tengo a ustedes. Y, apelando a esta confianza de familia que tenemos…, ¿te podría preguntar algo? —Ella asiente. Jae-Ha se le acerca más, dándole todas las pistas de que le quiere confiar un secreto importante. Es más, cuando se dispone a hablar, decide que lo mejor será susurrarle—: Yona, ¿qué sientes por…?

—Oi, pervertido de ojos caídos, ¿no planeas ayudarnos?

Cuando vuelve su mirada hacia el bosque, la sonrisa es incipiente. Intenta que no nazca completamente, porque no quiere ser asesinado por Hak, pero la situación es tan hilarante que es difícil. Claro, desde lejos la cercanía que mantiene con Yona se debe ver cómplice, y a ojos de Hak, peligrosa. Es cierto; a él mismo le produce cierto efecto que prefiere ignorar el estar tan cerca de ella, pero es que Hak es demasiado evidente. Le ha hablado con el solo propósito de captar su atención para que se separara de la princesa.

No le dio en el gusto, ya que disfrutaba de la atractiva cara de Hak con el ceño fruncido —lo hacía ver incluso más guapo. Le contesta desde la misma posición:

—Oh, Hak, justo le estaba comentando a Yona cómo me están comenzando a pesar los años… Ir a cargar leña sólo empeoraría mi crítica situación, ¿sabes?

Yoon pasa a un lado revolviendo algo dentro de una cacelora y fulmina a Jae-Ha con su mirada mientras puede. Este último decide que el suplicio de Hak se ha alargado demasiado, así que vuelve a su asiento y marca nuevamente la distancia con Yona.

—Quien no ayuda no tendrá cena —dice Yoon, caminando rápido hacia donde se encontraba el fuego.

—Qué cruel, madre. —Y pese a su queja, se pone de pie con ayuda de Hak, a quien le había estirado la mano para que le diera el impulso. Se limpió el traje con unos golpecitos, asegurando de no tener una mancha de tierra en el trasero de su hermoso y caro traje. Hak lo miraba con el ceño fruncido e iba a mosquearlo, pero el dragón decidió hablar—. ¡Adiós, Yona!

Le dedicó una corta sonrisa al chico e iba a encaminarse al bosque, pero una mano lo detuvo al agarrarlo de su manga.

—Espera, Jae-Ha. —Sus añorantes ojos se fijaron directo en los suyos y tragar se hizo un poco más duro. Casi sacudió su cabeza con afán de ahuyentar aquella clase de pensamientos, suponiendo que Yona deseaba preguntarle algo—. ¿Me dirás qué me querías preguntar?

Oh, claro que era eso. La curiosidad ha de estar carcomiéndola, de seguro ha atado cabos y cree que la dichosa pregunta tiene que ver con Hak (lo cual es cierto), por lo que necesita saberla para saciar su sed… Lástima que Jae-Ha disfrutaba de ser malo y sólo le daría agua con sal.

Y bajo la atenta mirada curiosa de Hak, él se inclina un poco para quedar más cerca de Yona. Ella no nota cuán seductor pretende ser aquel gesto en su inocencia, pero sí se siente un tanto avergonzada cuando él decide mirarla directo a los ojos y susurrar su nombre como su lo degustara, lento, dulce, ronco. Jae-Ha entonces mira de reojo la mueca disgustada de Hak e intenta no romper en una carcajada ahí mismo, alejándose un poco de ella.

«Gracias por comprobar mi teoría, Hak».

—Nada. —Sonríe con dulzura, agarrando un mechón de sedoso cabello rojizo, que la caracteriza como Hiryuu—. Sólo quería decirte que hoy amaneciste muy bella.

Los ojos de Hak se desvían hacia el único dragón presente, pero ninguna palabra sale de sus labios, ya que todas parecen tener un sabor amargo. Sabe que Jae-Ha lo está molestando adrede y se odia un poco por caer tan fácil en su juego, aunque odia un poco más a Yona por no ser consciente de las intenciones que tiene aquel pervertido de ojos caídos con ella. En serio, esa inocencia la matará algún día.

—Vamos a recoger leña, Hak —dice, irguiéndose y sacudiéndose el trasero para quitarse la suciedad restante de él, sin voltearse hacia Yona, quien de seguro carga con una mirada atónita y confundida.

—Como sea. —Y lo sigue sin más.

Ambos caminan silenciosamente hacia el bosque. Hak se le adelanta unos pasos y Jae-Ha no puede evitarlo más; suelta una risotada. Hak se voltea y le pregunta que qué diablos, lo que sólo hace que su risa aumente, mientras niega diciendo que no es nada. Hak lo mira con desconfianza, internamente preguntándose si acaso tendrá algo en la espalda y no lo sabe, y continúa su camino.

Jae-Ha, con la sonrisa que le queda de la carcajada, se voltea al fin. A lo lejos, podía divisar la figura de Yona, a un lado de Yoon, probablemente intentarlo ayudar en la confección de la cena. Sabe que ha quedado turbada por sus acciones de hoy, pero en parte aquella era la idea.

«Quería decirte, Yona… —piensa mientras mira aquella lejana silueta de cabellos rojos y sonrisa bella—. Que eres tan obvia que tus sentimientos se te escapan por los ojos. Pero dejaré que tú lo notes sola».

—Ojos caídos, ¡no te quedes atrás!

«Ah, realmente Hak y tú son unos tontos. No es posible que no noten los sentimientos del otro». Soltando la última risita, comenzó a caminar:

—Claro que no, Hak~.


Nota de autora:

¡Primera viñeta! así es como me doy la bienvenida a este hermoso fandom. (L) Akatsuki no Yona es un manga genial, realmente está entre mis preferidos del momento. El desarrollo tan natural de todos sus personajes es exquisito y la relación entre Hak y Yona me llena de vida. XD así que esta historia constará de una serie de viñetas (bueeeno, serán levemente más largas que viñetas) centradas en lo que ya nos anticipa el summary: ¡Yona está enamorada!

Bueno, estas viñetas estarán basadas en prompts que me inventé yo misma. La primera está liderada por Jae-Ha, cuyo color es el verde y su poder está en las piernas, peeero decidí que dejaría los prompts de modo que cada dragón conservara su color yyy que intercambiaría los poderes que tienen, por eso el capítulo de Jae-Ha tiene como tópicos el verde y los ojos (su color y el poder de otro dragón, en este caso de Shin-ah). Es una referencia leve, pero el prompt del color (en este caso, verde) no sólo indica qué dragón hará su aparición, sino también algún elemento que se verá presente en el capítulo; en este caso, fue el bosque y Jae-Ha. Son referencias sutiles, claro. :)

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Próximo prompt incluirá: ¡brazos!, o mejor dicho manos. ¡No diré el color porque quiero que sea sorpresa! ¿Quién creen que notará el amor que comienza a sentir Yona después?