Sailor Moon y todos sus personajes le pertenecen a Naoko Takeuchi, la trama es mía, por favor dejen sus comentarios para saber si les agrada.

Cuando regreses

Te he esperado demasiado sin tener noticias tuyas ¿acaso te has olvidado de mí? después de nuestro último encuentro, sería justo. Incluso podría decir que hiciste lo correcto. Quizá no sea la persona indicada para decirte esto, pero te amo. Te amo tanto como el primer día, tal vez un poco más, el recuerdo de tus besos, me envuelven cada noche y tu lejanía duele tanto que me cuesta respirar.

Sé que fui injusta, tonta e irracional. ¿Sabes? Lamenté cada palabra que salió de mi boca aquel día, es posible que nunca te lo diga y que viva atormentada por mi culpa. Pero, permíteme decirte que no fue del todo mi culpa. Todavía no tengo claro cómo sucedieron las cosas, antes de que todo se saliera de control, tú querías decirme algo ¿qué era? Escribirlo en este diario no me dará respuestas, sin embargo, me ayuda a mantenerme en paz, a no enloquecer, a extrañarte un poco menos.

Siempre te echaré de menos, sin importar cuánto pase.

Cerró el diario de golpe sin poder aguantar las lágrimas, necesita desahogarse y de vez en cuando lo hacía, siempre después de escribir, era algo liberador. Tenía la necesidad de contarle a alguien, pero no se atrevía, para todos, su tristeza se debía a la ausencia de su novio, el cual fue a estudiar al extranjero, quizá por dos o tres años, pero ya había pasado cuatro años, no tenía la certeza de cuanto más tardará o si regresará, pero eso ya no debía importarle. Todo a su alrededor ya era demasiado complicado, como para agregar otra preocupación a su familia y amigos, así que se mantuvo en silencio, obvio la ultima discusión con él y siguió con su vida normal o, eso intentó.

Mantenía la sonrisa en su rostro, pero sus cicatrices estaban dentro. Siempre se preguntaba qué pasaría cuando él regrese, aunque su mayor temor era saber si tenía pensado regresar. Tal vez en ese país encontró a alguien por quién quedarse para siempre.

—¿Otra vez triste? —preguntó Andrew, su mejor amigo.

Él también era amigo de su exnovio, no estaba seguro que tanto llegó a saber de lo ocurrido, pero agradecía su sonrisa sincera cuando la veía.

—No, únicamente pensativa. —Se excusó, sabiendo que a él no podía mentirle—. Ya sabes, hay muchas cosas por hacer y tan poco tiempo.

Andrew la miró fijamente y tenía que admitir que contra todo pronóstico, Serena había cambiado, aunque no sabía si para bien o para mal. Ya no era la chiquilla despreocupada y alegre que todos conocían. Había madurado, logró entrar a la universidad y conseguido un empleo, sin duda era más responsable, lo que no sabía era si también era más feliz.

Desde que Darien se fue a Estados Unidos, el cambio fue drástico. Él sabía una parte de lo que sucedió, más bien lo que su amigo rápidamente le contó antes de abordar el avión. Y, se negaba a presionarla a ella para que le contase todo, era evidente su sufrimiento. A pesar de que no todos lo notaban.

—Necesitas un descanso —dijo él— Y, afortunadamente el fin de semana ha llegado.

—Oh, no te preocupes estoy bien y me sentiré mejor en cuanto duerma un poco —aseguró con una sonrisa—. Además, es mi primer año en la universidad, no puedo permitirme reprobar nada, quiero que mis padres se sientan orgullosos de mí.

—Te aseguro que lo están, en estos últimos años no has hecho más que estudiar y trabajar. Tus calificaciones lo reflejan.

Serena se quedó en silencio, sabía que eso era verdad y también lo mejor, no se podía permitir un minuto de descanso porque enseguida volvían los recuerdos para atormentarla.

—¿Has visto a las chicas últimamente? —preguntó Andrew para reanudar la conversación.

—Eh, pues, no, cada una está ocupada en lo suyo. Supongo que eso es lo que sucede cuando toman caminos distintos.

No estaba segura si debía o no agradecer el alejamiento de sus amigas, las cinco siempre fueron muy unidas, a pesar de ser tan diferentes. Las extrañaba, claro que se, extrañaba momentos, risas, incluso peleas. Pero ¿qué podía hacer? Cada quien tiene que continuar con lo suyo y si ellas empezaron a alejarse, no podía hacer nada. En parte fue su culpa, estaba tan triste por lo de Darien que empezó a aislarse para no contarles la verdad, no podría soportar sus reproches por el futuro perdido, peor aún su lastima al verla derrotada.

—Vamos, te invito un café —propuso Andrew y la guió a una cafetería. Sabía que Serena, aunque lo niegue, necesitaba compañía.

oooooooo

He vuelto después de mucho, dejenme saber si les agrada esta nueva historia.