Sailor Moon y todos sus personajes le pertenecen a Naoko Takeuchi, la trama es mía, por favor dejen sus comentarios para saber si les agrada.

Epílogo

Quizá pensar que tenemos un futuro ya escrito sea un error. Con cada una de nuestras decisiones, ya sean buenas o malas, estamos tomando un camino diferente. Hay muchas posibilidades, infinitas, que te llevan a distintos lugares. Tal vez nunca estemos seguros de lo que nos deparará el día siguiente, por lo que es mejor vivir el presente, cada instante como si fuera el último, haciendo lo posible por ser felices, amar intensamente, proteger a nuestros seres queridos, equivocarnos las veces que sean necesarias porque es parte de la vida.

Ninguna persona es perfecta, podemos soñar una y otra vez, reír o llorar, lo único importante es no dejar de vivir. Tenemos en nuestras manos muchas oportunidades, regalos que nos llegan de manera inesperada y uno de los mejores, es nuestra capacidad de elegir qué hacer con nuestras vidas, con nuestro tiempo, con quién compartir nuestras aventuras.

A pesar de en un tiempo haber visto y tenido con ella a la pequeña dama, Serena no se sentía decepcionada en lo absoluto. Estaba encantada con el hermoso niño que tenía entre sus brazos, el cuál era idéntico al amor de su vida. Sabía que el futuro al que una vez fueron para ayudar a Rini ya no existía, había cambiado todo por completo y no se arrepentía de nada, porque en el presente tenía todo lo que un día soñó tener. No iba a mentir, a veces si pensaba y extrañaba a Rini, pero tenía la certeza que ella estaba bien en cualquier lugar en el que se encuentre, quizá exista en cualquier otro futuro, en el cual las cosas salían de diferente manera, pero también pensaba que existía la posibilidad de volver a verla porque ella y Darien estaban esperando a su segundo hijo, apenas tenía un mes y medio de embarazo.

Ya había pasado cuatro años desde su matrimonio, su pequeño hijo Darien tenía tres años y le encantaba correr por toda la casa, jamás podría olvidar todos los momentos que había vivido junto a su esposo e hijo, porque a pesar de algunos malos momentos, era inmensamente feliz y se consideraba afortunada por la familia y amigos que tenía.

—Buenas noches —entró diciendo Darien, había tenido un largo día en el hospital y solo quería llegar a casa y descansar. Le dio un beso a Serena y procedió a tomar a su hijo en brazos para llevarlo a la cama.

Todos los días su pequeño hijo le esperaba para jugar un poco con él y que lo arrope para dormir, pero este día había tenido una emergencia y fue imposible llegar temprano.

Tras apagar la luz del cuarto de su hijo, Darien regresó junto a su esposa y la besó con amor. No importaba cuanto tiempo pasara, él siempre estaría enamorado de ella y la desearía con intensidad.

Serena se separó de él y le dijo que tenía una sorpresa, así que corrió a su habitación y regresó con un papel en las manos.

—Son los resultados de los exámenes que me enviaste a hacer —explicó. Los últimos días se había sentido un poco mal y él como buen médico le envió a hacer unos análisis de sangre.

Se suponía que Darien tenía que recogerlos, pero con la emergencia se le olvidó por completo. Tomó el papel en sus manos y grande fue su sorpresa al ver los resultados. Su esposa estaba embarazada. Y, sin perder tiempo, la tomó entre sus brazos y la besó, cuando se separaron la miró a los ojos maravillado, no podía pedir más para su vida.

—Te amo —le dijo con tal sinceridad que Serena no pudo evitar soltar unas lágrimas de felicidad—. Jamás podré agradecerte por tanta felicidad que me has dado.

—Eres el amor de mi vida y si alguien esta agradecida por tener a mi príncipe conmigo, esa soy yo —aseguró y lo abrazó con fuerza.

Darien empezó a decirle todo lo que debía y no debía hacer durante el embarazo, aún después de tanto tiempo, él estaba aterrado con la idea de perderla, no podía olvidar lo sucedido años atrás cuando iban a tener su primer hijo. Serena lo entendía y aunque no estaba de acuerdo en algunos de sus puntos, sabía que llegarían a un buen acuerdo por el bien de su familia.

Ya se había graduado de la universidad y empezó a trabajar junto a Andrew en la empresa de Naoko, a pesar de que su amiga no había regresado, mantenían contacto y sabía que pronto volvería a verla. Al principio le fue difícil salir y dejar a su hijo, pero sabía que sus padres lo cuidaban bien, además tenía un horario flexible que le permitía compartir tiempo con su hijo.

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En Estados Unidos, Katherine llevaba una vida tranquila y feliz. Iba a visitar a sus amigos dos veces al año y también Serena y Darien la visitaban en su país. Ahora viví en una casa cerca del hospital en el que trabajaba, porque si de algo estaba segura era que jamás abandonaría su profesión.

—Por favor, date prisa, el avión sale en dos horas —escuchó decir a su esposo quién ya tenía a su pequeña hija en los brazos.

Porque para su gran sorpresa, después de varios meses de su regreso, Taiki la buscó y le propuso iniciar formalmente una relación. Al principio tuvo sus dudas, debido al límite de tiempo que él permanecería en el planeta, sin embargo, no pudo resistirse a todos los detalles que él tenía para con ella, desde flores hasta una serenata.

Cuando llegó el momento en el que ella esperó que él se despida, la sorprendió proponiéndole matrimonio. Le contó que había decidido quedarse a vivir ahí, con ella, estudiar una carrera y trabajar para que no les falte nada. No quiso volver al mundo de la música, pero sí escribió canciones para algunos grupos musicales y solistas.

Todos los felicitaron y acudieron a su boda y meses después al nacimiento de su hija, la cual estaba cerca de cumplir dos años. Así que no podían estar más contentos y satisfechos con su vida e iban a viajar para el matrimonio de Mina y Yaten que se celebraría en un par de días.

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A la mañana siguiente, Andrew se levantó temprano como todos los días, si quería estar tranquilo el fin de semana, tenía que dejar arreglado un par de asuntos en la empresa, así que acudió allá sin esperarse encontrar a alguien en su oficina. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que la vio y estaba más hermosa de lo que recordaba, su comunicación se basaba en cómo iban los negocios y siempre evitaban los temas personales.

—Buenos días, Andrew —saludó Naoko y se acercó para abrazarlo—. Te he extrañado mucho.

Andrew le devolvió el abrazó y sonrió, ya no eran los mismos que hace cuatro años, habían madurado, pero estaban bien, ambos siguieron con sus vidas.

—También yo, si me hubieras avisado, podría haber ido a buscarte al aeropuerto —dijo y ambos se sentaron en un sofá—. Me da gusto verte de nuevo, pareces feliz.

—Lo estoy y muy tranquila, todavía siento haberme ido sin despedirme —respondió—. Pero, creo que ambos nos hemos dado cuenta que era lo mejor en esos momentos.

Él asintió, la única vez que ella le había dado la oportunidad de hablar de sus sentimientos había sido para hacerle saber que no podían esperarse para siempre, que él tenía la libertad de salir con quién quisiera, es decir, para dejarle claro que su relación no podía seguir ya que al estar alejados ambos sufrirían. Él quiso reprocharle, pero se contuvo, porque en el fondo, la entendía, la conocía demasiado bien como para saber el porqué de sus decisiones y a pesar de no estar de acuerdo, la amaba, respetaba y prometió apoyarla en lo que necesitara para ser feliz.

Sabía que Serena seguía en contacto con ella y que hablaban mucho, en una de las conversaciones con Serena, Andrew quiso sacar un poco de información, pero terminó arrepintiéndose ya que descubrió que Naoko salía con otro chico y es ahí que con mucho dolor, terminó por dejarla ir y seguir con su vida, no iba a salir con chicas de inmediato, pero se prometió que si se presentaba alguna oportunidad de conocer a alguien nuevo y especial, la aceptaría y se daría una oportunidad.

¿Amaba a Naoko? En realidad lo hacía y ella también a él, podría sonar absurdo, que aún con tantos sentimientos de por medio no se dieran una oportunidad, solo que a veces la vida no es tan sencilla y ambos sabían que ese no era el momento para estar juntos y ni siquiera podrían asegurar si en un futuro cercano o lejano conseguirían retomar su relación. Pero, se sentían bien y en paz con ellos. Naoko, antes de regresar había terminado una relación de un año y medio y antes había tenido otra relación de casi dos años con otro chico, no sabía que esperaba de Andrew, sin embargo, no iba a interponerse en la relación que él mantenía con Elizabeth, porque le suplicó a Serena hasta saber que ellos mantenían una relación de unos ocho meses aproximadamente.

Pronto iniciaron una plática sobre el negocio y poco a poco se fueron relajando más y conversaron como dos buenos amigos.

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Mina estaba como loca porque había aumentado de peso y pensaba que su vestido no le iba a quedar. Serena, Lita y Elizabeth trataban de apaciguarla y asegurarle que todo iba a quedar perfecto. Cuando comprobó que todo había sido una mala broma de su imaginación, se sintió tranquila y se disculpó con las chicas por su comportamiento.

Mina al igual que Lita y Serena había terminado sus estudios y con mucho esfuerzo consiguió un pequeño papel en una obra de teatro, no le molestaba tener que iniciar así, porque sabía que en algún momento conseguiría ser una gran actriz. Afortunadamente tenía a Yaten a su lado, siempre como su gran amigo y sin darse cuenta terminó enamorándose de él, le alegró saber que no regresaba a su planeta y se inscribió en la universidad para convertirse en arquitecto, todavía no terminada la carrera, pero estaba cerca, además trabajaba y con el sueldo de ambos, podían vivir juntos en un pequeño departamento.

Elizabeth todavía no se graduaba, pero no podía quejarse de su vida, era feliz con Andrew, aprendía mucho en su trabajo ya que era asistente de uno de los mejores abogados, no había querido irse a trabajar con Andrew porque simplemente le parecía inapropiado.

Lita, con la ayuda de sus amigos había logrado abrir un restaurante en el centro de la ciudad. Cuando se le presentó la oportunidad de adquirir un local para su negocio no estaba convencida, principalmente porque sus ahorros no alcanzaban, pero todos sabían que tendría éxito y no querían que deje pasar esa oportunidad, por lo que entre Darien y Andrew la ayudaron a conseguir el dinero faltante. Además, hace un par de semanas había conocido un chico que tras almorzar en su restaurante y platicar con ella unos minutos, la invitó a salir y a partir de ese momento, se habían vuelto inseparables, todavía no estaba segura a donde iba a llegar esa relación, pero no por eso iba a tener miedo a enamorarse.

Las chicas estaban felices, no había vuelto a aparecer ningún enemigo y la paz de la Tierra se mantenía. Hotaru, Michiru, Haruka y Setsuna estarían ahí para la boda, a pesar de las distancias que las separaban nunca dejaron de mantener contacto, siempre encontraban el tiempo para comunicarse y saber la una de la otra y se visitaban siempre que podían. Porque si de algo estaban convencidas era que su amistad sería para siempre.

—Chicas, olvidé contarles algo —dijo de pronto Serena—. Darien y yo tendremos otro hijo —añadió y empezó a caminar fuera de la casa de los padres de Serena, porque es ahí donde Mina se quedaba hasta el día del matrimonió.

Ikuko y Kenji le habían tomado mucho cariño y prácticamente adoptado como una hija y Mina no podía estar más agradecida con ellos.

Las chicas se quedaron estáticas y luego corrieron a abrazar a su amiga y felicitarla.

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Darien fue sorprendido por Andrew a la hora del almuerzo, quién le contó sobre el regreso de Naoko. Darien lo escuchó pacientemente, esperando que su amigo terminara de hablar, ambos continuaban siendo buenos amigos y sabían que podían contar el uno con el otro.

—¿Tu relación con Elizabeth corre peligro? —preguntó Darien, sabía la respuesta, pero nunca estaba de más una confirmación.

—Sabes que no, yo la amo, ella es una persona muy especial para mí y la cuidaré, prometí no dañarla y cumpliré mi palabra —contestó Andrew—. Es solo que Naoko me sorprendió con su visita, pero mi relación con Elizabeth jamás resultará afectada.

Darien asintió, entendía la sorpresa que se había llevado su amigo, pero lo conocía lo suficiente como para saber que su relación con Elizabeth era fuerte, no era algo que surgió de un día para otro, simplemente ellos comenzaron a acercarse poco a poco y sin que ninguno se diera cuenta surgió ese algo especial que tenían, una complicidad, amistad que dio paso al amor. Lo que no se atrevió a preguntar fue si el amor por Naoko seguía presente.

El creía firmemente que el verdadero amor solo se conocía una vez y con una sola persona. Tal y como le sucedió a él con Serena. Sin embargo, eso no quería decir que no se puede llegar a querer a dos personas con mucha intensidad, solo esperaba que su amigo no confunda el amor con la amistad y viceversa porque deseaba verlo feliz.

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En el milenio de plata, todos vivían en paz y tranquilidad. La ausencia de un enemigo y de batallas no hacía que dejaran de entrenar, porque si de algo estaba convencida la reina era que siempre debían estar preparados. Luna y Artemis eran su mayor apoyo y a pesar de que no podía pasar mucho tiempo con su hija y nieto, la reina Serenity no dejaba de observarlos y los visitaba siempre que podía.

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Serena y su hijo habían ido a buscar a Darien en el hospital. Él se llevó una grata sorpresa, tomó a su hijo en brazos y junto a su esposa se dirigieron al restaurante que tanto les gustaba. Tuvieron una agradable cena, pero al salir, se encontraron con Seiya.

Después que sus hermanos se negaron a regresar a su planeta, Seiya decidió también quedarse, se dedicó a la música y obtuvo un poco de éxito como cantante, no era tan famoso como cuando cantaba con sus hermanos, pero estaba satisfecho, tenía su propio departamento y dinero suficiente. El ver a Serena junto a la familia que formó con Darien le causaba dolor y envidia. Nunca pudo entender porque Serena prefirió a Darien antes que a él y a pesar de que se esforzó por volver a ser su amigo, nunca logró recuperar por completo esa amistad que un día le unió a la rubia aunque jamás comprendió bien que ocurrió.

Serena y Darien lo saludaron y luego se marcharon, él se quedó para esperar a su pareja. No tuvo que esperar mucho por Rei. No estaba enamorado de ella, eso realmente no le importaba, se llevaban bien, ella era su más grande admiradora y podían convivir con tranquilidad siempre y cuando ninguno mencione alguna falla del otro, era buena compañía.

Rei no volvió a recuperar sus recuerdos como sailor scout, pero siempre que veía a Serena o a cualquiera de sus antiguas amigas, sentía que había perdido algo y nunca supo que era. Para ella las demás solo eran personas que conoció en algún momento, a pesar de eso, no podía evitar anhelar algo de lo que ellas tenían, como por ejemplo, veía a Serena y deseaba estar en su lugar, tener una familia, había hablado con Seiya en algunas ocasiones y sabía que él no deseaba casarse y mucho menos tener hijos. Se sabía bella, solo que no consideraba la idea de abandonar una relación segura por buscar el amor.

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Taiki y Katherine llegaron y se instalaron en casa de Darien y Serena. Ahí se quedaban siempre que los visitaban. La relación entre Darien y Taiki era cordial, respetuosa, se podría decir que eran amigos, pero no muy cercanos como para contarse algunas cosas.

—¿Te imaginas que algún día, claro cuando sean grandes, nuestros hijos se enamoren y se casen? —preguntó Serena divertida al ver a su pequeño Darien y a la pequeña Esmeralda jugar juntos.

Taiki al escuchar eso, se acercó a Serena y Katherine para negarse rotundamente a esa idea, empezando a enumerar porque su pequeña no iba a casarse con el hijo de Serena mientras que Darien salía en defensa de su hijo. Katherine y Serena rieron ante tal escena y los dejaron discutiendo mientras ellas llevaban a los niños al parque. Sabían que sus esposos no tardarían en alcanzarlos por lo que no estaban preocupadas.

Los niños jugaban tranquilamente ante la atenta mirada de sus madres, pero en el momento en que Serena atendió una llamada y Katherine daba de comer a Esmeralda, el pequeño Darien soltó su pelota y salió tras ella, sin que ellas se percataran cuando Serena terminó de hablar, se asustó al no verlo y cerca y cuando Darien y Taiki llegaron, todos fueron en su búsqueda.

La pelota se había detenido no muy lejos del lugar en el cual estaba su madre, sin embargo, el pequeño la tomó y comenzó a seguir a un pájaro que logró divisar hasta que llegó a la calle. Cuando pensaba cruzar alguien lo detuvo, el niño la observó y pudo notar que era una señora, no la había visto antes y por la mirada que le dio lo asustó, quiso soltarse y regresar junto a Serena, pero ella se lo impidió.

—¿Cómo te llamas? —Le preguntó la señora, no sabía porqué pero algo en ese niño le hacía odiarlo.

No es que ella tuviera algo específico en su contra, ni que se llevara bien con algún niño. Solo que Amy después del aborto, había quedado estéril, y eso le hacía evitar a cualquier niño, pero este niño en especial no le agradaba. Ella lo había visto antes, sabía que era el hijo de una de sus antiguas compañeras de secundaria, a la cual no recordaba el motivo pero odiaba, envidiaba su familia, sus amigos, su vida.

Y es que Amy, a pesar de su inteligencia no podía creer que alguien tuviera lo que ella no podía alcanzar. Terminó sus estudios con mucho esfuerzo, es que el haber abortado la marcó, no podía estar tranquila. Cuando su mamá se enteró de lo que hizo, se mudó a otro país dejándola sola. Ella pensó que iba a estar bien, no la había dejado sin dinero, pero necesitaba llenar el vacío que sentía, así que se dedicó a salir a las fiestas y a acostarse con cada chico que tenía oportunidad. En más de una ocasión acudieron a ella hombres mayores, padres o familiares de sus amigos y le pagaban por acostarse con ella, no le importaba hacerlo, lo único importante era no detenerse a pensar en nada, el llevar una vida de exceso, entre el alcohol, sexo y a veces droga, la hacían ver mayor de lo que realmente era. Con la influencia de uno de sus amantes, consiguió empleo en un hospital, pero por sus constantes faltas la despidieron.

—Mami —escuchó gritar al niño que tenía sujetado y cuando vio personas acercándose lo dejó ir.

El niño corrió a sus padres y ellos lo abrazaron, Serena lo regañó por haberse alejado mientras que al mismo tiempo le decía lo feliz que estaba porque no le sucedió nada.

Darien había reconocido a Amy al igual que los demás, pero nadie se acercó. Serena escuchó todo lo que su hijo le decía y de pronto comenzó a caminar hacia ella. Tal vez ya no sean amigas, pero la había considerado una y no le gustaba ver en lo que se había convertido, en realidad no sabía a ciencia cierta que le sucedió, solo algunos rumores que escuchó.

—Amy ¿necesitas ayuda? —preguntó al llegar a su lado. Había dejado a Darien con su hijo para que él no se asustara más.

—No —respondió Amy y la miró con odio—. Jamás necesitaré de tu ayuda.

Serena se sorprendió por su fría respuesta, por un momento había tenido la esperanza de encontrar en ella a su antigua amiga.

Amy vio para donde estaba Darien y reconoció a Taiki, no recordaba que pasó con él, pero al mirarlo sentía cierta nostalgia, en ese instante, Taiki también la observó, pero con lástima, no podía creer que aquella era la chica inteligente, divertida y hermosa que había conocido antes.

—Si alguna vez me necesitas… —comenzó a decir Serena, pero Amy no la dejó terminar, y luego de ver por última vez a Taiki, Katherine, Darien, Serena y los niños, se marchó.

Todos pudieron darse cuenta como se subía a un lujoso coche y se dejaba besar por un hombre que al menos le doblaba la edad.

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En todo el día, Serena no pudo quitarse la imagen de Amy de su cabeza, sabía que cada una había tomado sus propias decisiones y que cada uno tendría que vivir con las consecuencias de estas. Pero, si podía hacer algo para ayudarla, lo haría. Darien notó que algo la perturbaba y la rodeo con sus brazos.

—Todo estará bien —susurró en su oído y depositó un beso en su mejilla—. Procuremos seguir con nuestras vidas sin que nadie interfiera en ellas.

Serena asintió y se acercó a besarlo, si alguien era capaz de hacerle olvidar cualquier preocupación, ese era Darien o su hijo.

—¿Podrían mantenerse separados unos minutos? —preguntó Katherine—. Tienen huéspedes así que de querer hacer algo, vayan a su habitación.

Serena empezó a reír mientras que Darien negaba con la cabeza, le gustaba tenerlos de visita, pero amaba poder tocar o besar a su esposa sin que nadie los interrumpiera.

—Me vas a decir que Taiki no aprovecha cualquier oportunidad para… —Serena no pudo terminar porque Taiki casi se ahoga con el agua que estaba tomando.

—¿Podríamos simplemente no hablar de lo que hacemos en privado? —cuestionó Taiki sonrojado mientras Darien, Serena y Katherine reían.

Los invitados no tardarían en llegar, así que Darien se llevó a los niños para que duerman. Él y Serena eran los padrinos de Esmeralda y aunque él no lo dijera si esperaba que el bebé que estaba en el vientre de su esposa, fuera una niña, adoraba cuidar a esa pequeña y aunque todavía eran pequeños no le molestaría que en un futuro su hijo y ella llegaran a casarse.

Serena que había ido a buscar a Darien, se detuvo en la puerta al escuchar la voz de su esposo, él les estaba contando un cuento a los niños, después les cantó y tras arroparlos bien, les dio un beso en la frente a cada uno. Serena no pudo evitar recordar el tiempo en que se conocieron y Darien era ese joven frío y arrogante como ella lo llamaba, pero con el tiempo había cambiado, poco a poco comenzó a ser más afectuoso y a sonreír más, era más reservado con unas personas que con otras, pero en privado a ella siempre le demostraba y decía cuanto la amaba, al igual que a su hijo, era un gran padre y esposo y ella no podía estar más feliz al verlo interactuar con los niños. Sabía que Darien quería tener una hija y ella esperaba poder dársela, aunque tener otro niño tampoco le molestaría, de todos modos, sabía que los amaría por igual.

—Casi han llegado todos —anunció Serena para hacerse notar—. Debemos bajar.

Darien apagó la luz y salió tomando la mano de su esposa. No sin antes mirar por última vez a los niños y asegurarse de que todo estuviera en orden. Mina y Yaten no habían querido tener una despedida de solteros, por lo que organizaron una pequeña reunión esa noche para todos sus amigos.

—¿Te he dicho cuanto te amo? —preguntó Darien deteniéndola en mitad de las escaleras.

—Siempre me encanta escucharlo —respondió y entrelazó sus manos alrededor de su esposo.

—Te amo, princesa, mi único y eterno amor —susurró contra sus labios antes de besarla con mucha pasión, pero sobretodo amor, atrayéndola más a él para no dejarla ir.

Todos estaban presentes en la casa y alcanzaron a ver la escena y sonreían por ver a sus príncipes felices. A pesar de algunos comentarios de parte de Mina, Katherine y Andrew, Serena y Darien no se separaron hasta la falta de oxígeno los obligó a separarse.

Serena miró a sus amigos y les sonrió antes de volver su atención a Darien y perderse en su mirada.

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Pido disculpas si es que existen errores ortográficos. Trataré de evitarlos para que se lea mejor.

Gracias a KaVeDyS, Lenna, Faby Amy Mizuno, ReynaCecilia, LunarsRebels, yssareyes48, Maryels, lilymoon80, kagome-Black, Yaanin, Zakura Naeiquino, Nadiaelisa, analang, Angie xolot, SYDFOREVER, Usaguimamochan, Yoisy, Coneja, michel moon, Graciela y marilu,arleniferreyrapacaya y Guest por sus comentarios y también les agradezco a quienes agregaron a alertas y favoritos.

Me han pedido un epílogo y aunque un poco tarde aquí está. Creo que salió más largo de lo que esperaba. Espero no haberles decepcionado.

Muchísimas gracias por haber leído la historia y dejan sus comentarios, las aprecio mucho y espero verlas en alguna otra historia.

Cualquier comentario o sugerencia siempre será bien recibido.

Saludos :)