Los Combo niños son una serie animada creada por SIP Animation y fue distribuida a través de los canales Jetix y su predecesor Disney XD, este solamente es un Fanfiction hecho para entretener a fans de la serie sin monetizar.

Capítulo 6: Interacciones Interesantes.

Ambas estaban felices de volver a sus cuerpos, los chicos aún no volvían por estar explicándole la situación al hombre de las telas y ellas solo sonreían ya que sus problemas se iban desapareciendo lentamente de su mente.

-¡Es verdad! Azul tengo algo que decirte- Pilar recordó la declaración de Serio y se preparaba para soltar todo sobre el asunto y enfrentar lo que su amiga le tuviera que decir.

-Ya sé lo que siente Serio por mi- Le sonrió de forma tranquilizadora.

-¿Cómo?-

-El me lo dijo, bueno, te lo dijo, necesitaba apoyo porque se sentía mal de haberse confesado-

-Oh, no quería eso- Ella bajó la cabeza.

-No te preocupes por él, ya está mejor y el lunes yo me encargaré del resto ¿Bien?- Le puso una mano en el hombro para hacerla sentir mejor.

-Eres estupenda-

-¡Tú también lo eres!- compartieron una pequeña risa antes de que sus compañeros llegaran.

-Sinceramente esperaba más acción, quería algo verdaderamente entretenido en esta semana- Le decía Paco a su compañero que llevaba la tela.

-Tranquilo, la siguiente semana seguro será más activa-

-Eso espero- Ellos se detuvieron cuando ya estaban frente a sus compañeras.

-Bueno, Diadoro y Gomez serán liberados y los Divinos volverán, no te preocupes- Le recordó Azul a su amigo.

-Sí, esta semana ha sido demasiado aburrida, lo más interesante ha sido caerme desde el globo aerostático y la exposición de mañana-

-¡La exposición!- Dramatizó Pilar -¡Azul vamos a mi casa ahora mismo para ensayar!- Tomó rápidamente a la niña del brazo y salió disparada dejando atrás una ligera nube de polvo, polen y pétalos además de a sus dos amigos sorprendidos.

-¿Las iguanas corren así de rápido?- Le consultó Paco a Serio.

-No sé, pero podemos preguntárselo a Grinto cuando le entreguemos la tela- Con eso ellos dos fueron en dirección a la escuela.

-Bien Pilar, ¿Por qué estamos en una heladería?- Azul no entendía la situación, estaban ya en su forma civil y se encontraban frente a una heladería con pocos clientes.

-¡Tenemos que celebrar! ¡Volvimos a ser nosotras!- Gritaba la pelinegra muy emocionada agitando con fuerza a la rubia.

-Okay, Okay, compremos dos helados para celebrar-

Las dos amigas ya más alegres se acercaron a hacer sus pedidos y se sentaron en una de las pequeñas mesas de la heladería que las tenía a la intemperie, ambas calmadamente comían del dulce ya que sentían que todo estaba solucionado.

-Oh, Pilar, es cierto, mañana en la mañana tienes que hablar con Paco, es que tiene algo importante de que hablarte-

-¿A sí? Bueno, estuvo hablando de cambiar para ser mejor persona, de mantenernos unidos, de mi y Raimundo, un montón de cosas- La chica recordaba toda la conversación que tuvieron mientras subían la colina.

-Bueno, lo de cambiar para ser mejor persona es nuevo pero yo hablé con él en la escuela y bueno, me parece que todo este tiempo que creíamos que no le agradabas tanto confundimos todo, te ve como una gran amiga- Soltó sincera,

-Como amiga te creo pero una gran amiga no-

-No, en serio, le importas más de lo que crees, ya verás mañana antes de las exposiciones en la gran palmera-

La rubia parecía muy segura de lo que decía y la pelinegra no entendía, se preguntaba de que habían hablados sus dos amigos para que estuvieran así.

-Okay, mañana hablaré con él- Respondió finalmente la chica antes de terminar su helado ante la alegre mirada de su compañera.

Pilar se detuvo frente a la puerta de su casa, casi una semana sin estar en ese lugar y sentía que lo extrañaba por lo que cerró fuerte los ojos para eliminar cualquier deje de tristeza, ya con eso y una sonrisa en el rostro entró.

-¡Mamá! ¡Ya llegué!- Avisó con fuerza debido a la emoción de volver a oler los aromas de las plantas en toda su casa, el leve polvo de los muebles y escuchar el chasquido de sus zapatos en la loza del suelo.

-¡Qué bueno hija! Deja tu mochila en la habitación y ven a ayudarme con la sopa de atún- Respondió la mujer desde la cocina.

-¡Sopa de atún!- Celebró por poder comer algo hecho por su madre por lo que a gran velocidad subió las escaleras a su habitación.

Al entrar vio su cuarto, sus plantas, su cama, su balcón, su lagartija, todo estaba sin tierra y algo más ordenado que de costumbre, pero ese detalle se iría en dos días.

Sonriente se quitó su mochila y la lazó al interior sin fijarse donde caía y bajó las escaleras.

Amaba estar en su hogar.

-¡Hola familia! ¡Ya llegué de la escuela!- Gritó Azul al cerrar la puerta de su hogar.

-¡Azul! ¡Volviste a ser tú!- Un niño rubio de ojos azules se asomó por el sofá para mirar a la recién llegada.

-¡Tu voz es tu voz!- Exclamó una pequeña parecida a la capoerista asomándose desde el mueble.

-¡¿Cuál es la raíz cuadrada de mil millones?!- Preguntó con afán otro niño señalando acusadoramente a la chica que no terminaba de soltar completamente la puerta.

-Pues es de forma aproximada treinta y un mil seiscientos veintitrés- respondió algo extrañada por el recibimiento de sus tres hermanos menores.

-¡Eres tú!- Gritaron al mismo tiempo los tres menores antes de saltar fuera del sofá para abalanzarse sobre su hermana mayor abrazándola con fuerza.

Por toda la situación Azul comprendió que a Pilar se le debió dificultar mucho actuar como ella frente a su gran familia por lo que habría despertado ligeras sospechas.

-Claro que soy yo, siempre he sido yo ¿Qué pasó?- Decía tratando de avanzar a su habitación con sus tres hermanos no queriendo soltarla.

-No saludabas como siempre al entrar- Empezó el primer niño.

-No eructabas el alfabeto cuando te lo pedíamos- Secundó la niña.

-No me ayudabas con mi tarea de matemáticas y no respondías a mis preguntas- Terminó de decir el otro niño cuando ella finalmente llegó a su cuarto.

-Pues, ya les dije por qué ¿No?- Soltó la frase confiando en que su amiga se habría inventado algo.

-Que un divino te golpeara la cabeza cuando venías de la escuela haciéndote olvidar algunas cosas es imposible, no mostraron divinos en la televisión eta semana- Habló la pequeña rubia.

-Y eso de que los combos niños lo derrotaron tan rápido que los noticieros no alcanzaron a grabarlo no suena muy probable-

Al menos la pelinegra había hecho el intento.

-Oigan chicos- Los tres pares de ojos la miraron con curiosidad aún sin soltarla –Vamos, soy yo, toda la semana he sido yo, no tienen que comportarse así, no me he ido- Les sonrió para calmarlos y ellos al verla sabían que era ella, entonces llegaron a la conclusión de que decía la verdad.

-Okay- Al mismo tiempo la soltaron.

-Ahora vuelvan a ver televisión que yo debo de estudiar para mañana.

-¡De verdad eres tú!- Gritaron los tres antes de volver por el pasillo hacia la sala.

La chica sonriente miró a los tres niños y luego entró a su habitación viendo los pequeños cambios que tenía: Su cama no estaba tan perfectamente tendida como suele hacerla, al lado de su computador de escritorio había una hoja de papel pegada en la pared con su contraseña, su pila de libros no estaba en el orden que recordaba y se notaba que sus objetos debajo de su cama habían sido movidos. "Podría haber sido peor" Por un momento se imaginó su habitación con unas tres plantas, una serpiente y varios insectos volando libremente por el lugar, ante el pensamiento tembló levemente y luego sacudió la cabeza queriendo olvidar aquella imagen mental, con eso listo desempacó su mochila y comenzó a repasar.

El día viernes se daba a conocer con el sol y una chica morena esperaba debajo de una palmera.

-¿Pilar?- Azul estaba yendo a la casa de su amiga para ir juntas a la escuela, pero verla ahí, debajo de esa palmera que quedaba de camino le extrañó demasiado, la chica solía dormir un rato extra llegando solo minutos antes de que sonara la campana.

Claro que en toda esa semana loca ambas se despertaban antes para llegar rápido a ver al maestre Grinto.

-Sipi, soy yo- Dijo dando un leve salto para quedar al lado de la rubia -¿Vamos?- Comenzó a avanzar ante la atónita mirada de su amiga.

-¿Qué te pasó? Te despertaste demasiado temprano-

-Pues digamos que apenas me senté en mi cama después de cenar quede profundamente dormida- Contestó entre risas –Por lo que me desperté cuando aún estaba algo oscuro, debiste ver la cara de mis padres, casi les da algo cuando despertaron y me vieron desayunando cereal en el comedor-

-Me lo imagino- Avanzaron un rato más en silencio hasta que la de ojos azules recordó algo –Recuerda que debes hablar con Paco en la palmera antes de que comiencen las clases-

-Sí, sí, lo sé, no lo he olvidado, me parece un poco extraño que accediera a hablar conmigo a solas-

-Toda esta semana ha sido extraña, esa charla será lo más normal-

El maestre Grinto estaba caminando de un lado a otro por el lugar de entrenamiento, el día anterior sus dos alumnos varones llegaron con la divina sin sus alumnas, le preocupaba que las niñas no hubieran vuelto a sus cuerpos.

-Ya deja de moverte por todas partes, de seguro funcionó y se fueron a celebrar comiendo helado o algo así y por eso no vinieron ayer- Le dijo la cabeza al hombre para que se relajara.

-Espero que así sea- En eso escucha pasos presurosos que se dirigían hasta donde estaba él, volteó la mirada y vio a sus dos alumnas paradas en frente y con una sonrisa.

-Mis niñas ¿Cómo están?- Preguntó acercándoseles.

-¡Volvimos!- Gritaron dichosas las chicas levantando los brazos.

-Que bueno, así ya no vendrán a interrumpir tan temprano- Comentó la cabeza saltando hasta quedar cerca de los tres.

-Me alegro enormemente por ustedes niñas- Dijo de forma sincera Grinto mirándolas.

-¡Sí! Necesitaba mucho mi cama, ver a Suzu, comer la comida de mi madre ¡Ay! ¡Extrañé mucho mi casa y estoy de vuelta!- Pilar comenzó a hablar sobre la felicidad que la embargaba.

-Muchas gracias maestre por ayudarnos con el problema del intercambio- Se dirigió la rubia al mayor –Y por ayudarnos con la exposición de hoy- Añadió al final.

-Por nada, todo por ustedes, ya saben, ahora, ¿están seguras de que no quieren decirle nada a sus compañeros?-

Un incomodo silencio inundó el lugar por unos breves segundos.

-Si nosotras algún día decidimos que lo deben saber, nosotras les diremos, pero de momento, maestre, por favor no les diga nada- La rubia casi suplicó al final.

-Está bien, la decisión es de ustedes- Afirmó el mayor para calma de la niña.

-Bien, ahora vayamos arriba que tenemos que mover las pinturas que dejamos abandonadas en la sala al auditorio- Comentó Pilar sujetando el hombro de su amiga.

-Cierto, maestre, ya nos vamos, pero gracias por todo-

-No hay problema mis niñas, para mí siempre será un placer ayudarlas- Les sonrió, ellas devolvieron el gesto y salieron corriendo del lugar.

-Todo listo- Dijo Pilar cuando entraron las dos en el auditorio y pusieron sus pinturas al frente, eran las primeras en exponer y debían estar preparadas para iniciar de inmediato.

-Solo falta algo Pilar- Le dijo Azul señalando a Paco quien salió del lugar al ver que sus amigas terminaban con lo suyo.

-¿Tiene que ser ya?- Estaba algo incomoda por pensar que tendría que hablar de forma más intima con su amigo.

-Sí, yo ya le dije cuando y seria de mala educación dejarlo plantado-

-Okay, allá voy, pero te juro que si termina diciendo algo que no me gusta lo voy a plantar entre los cactus- Con esa amenaza dicha se dirigió a la salida bajo la divertida mirada de Azul.

-Hola Paco- Le saludó normal, porque de verdad necesitaba dirigirle la palabra de alguna forma que no revelara lo extraña que se sentía con el asunto.

Su amigo, que estaba sentado con las piernas cruzadas debajo de aquella gran palmera en medio del patio la miró –Rayos, me estaba arrepintiendo de esto Pilar ¿Por qué no me dejaste plantado?- Le dijo acusadoramente.

-Oye, oye, tranquilo- Levantó las manos en señal de no querer pelear –Es solo que como te vi tomarte la molestia de venir, pensé en que yo también debía tomarme la molestia de soportarte sola un rato- La chica se acercó y se dejó caer al lado de su amigo apoyando ambas piernas en el tronco de la palmera y poniendo ambas manos detrás de su nuca, necesitaba relajarse para enfrentar aquello –Además, yo te invité a esta charla, seria descortés de mi parte no venir-

-¿Descortés? Azul te convenció de venir ¿verdad?- La miró divertido.

-Pues sí- Soltó sincera –La verdad es que sí te iba a dejar plantado, pero Azul me dijo que ya te había invitado y esas cosas y aquí estamos tú y yo-

-Ay no, debió pensar que me tomaba más enserio esto de cambiar- Comentó aireado.

-Tenemos mala suerte- Dijo la pelinegra.

-Más bien buenos amigos-

-Sí, demasiado- Ambos rieron un rato por la ocurrencia hasta que quedaron en un silencio incomodo.

-Sobre Raimundo- La niña se sorprendió de que él sacara ese tema, estaba con los ojos cerrados y los brazos cruzados –Quiere invitarte a comer helado- Soltó finalmente esperando algún grito de emoción de su compañera pero al no escuchar nada prosiguió –Solo que le da algo de vergüenza ¡Pero no porque tú le avergüences! Es porque es algo tímido para ese tipo de cosas- Miraba al frente y no escuchaba a su amiga –Le dije que yo te daría el mensaje ¿Entiendes? Estoy aquí aprovechando esta conversación para hacer de Cupido- Aún no había señal de la niña –Mañana a las once de la mañana frente a la fuente de la ciudad- Apoyó su cabeza en su mano derecha aburrido por su monologo –Oye Pilar, no creas que lo impediré, en parte por eso estamos aquí ¿No?, es para dejar en claro que, tú puedes tener citas con quien quieras, no me burlaré ni nada por el estilo, solo quiero pedirte, en nombre de todos claro- Miró hacia el otro lado por los nervios –Que no nos olvides, que recuerdes que estamos aquí y que aunque tienes que dar tu corazón a la persona que te gusta, ten piedad y déjanos algo a nosotros- Listo, lo había liberado, no todo lo que quería decir ni exactamente de esa forma pero era lo principal, se entendía el mensaje, solo esperaba la respuesta de ella.

La escuchó levantarse, con eso se entristeció, seguramente la chica se iría y se burlaría de él hasta el final de los tiempos, quizás no le creyó nada y se iría con Raimundo para siempre abandonando a los Combo Niños, ya la había perdido con ese discurso tan fuera de sí.

Su mente quedó en blanco cuando sintió que era abrazado de su lado izquierdo.

-No puedo creerlo- Dijo algo divertida la chica -¿En serio dijiste todo eso? ¿No eres un ser marino cambia-formas?-

El niño sonrió ante las ideas alocadas de su amiga.

-No Pilar, soy yo, te lo aseguro- Se dio un poco la vuelta para alcanzar a rodearle a cintura en una especie de abrazo algo incomodo por la posición de ambos, después de todo él seguía sentado y ella estaba arrodillada e inclinada un poco.

-Okay, entonces creo que debo decirte algo- Ella interrumpió el abrazo para alivio de los cuerpos que se tensaban, con eso la chica se sentó de piernas cruzadas imitando a su amigo –En primera, me sorprende que digas todas esas cosas-

-Pues tómalo como regalo de cumpleaños-

-Oye- Le golpeó suavemente el hombro –Eso sí, quiero que sepas que después de todo lo que hemos pasado he aprendido que ustedes son mis amigos, y aunque muchas veces no me entiendan y tú te burles, al final ya sé que arriesgarían sus vidas por mi- Depositó su mano en el hombro del contrario –Me gusta Raimundo, pero ustedes estaban primero en mi corazón y nadie los sacará de ahí-

-Necesitaba escuchar eso- Sonriendo acercó su mano cerrada a la chica -¿Amigos por siempre?-

-Amigos por siempre- Ella chocó su puño con el contrario y se levantó sacudiendo la tierra de su ropa –Ahora entremos que creo que las clases ya van a comenzar- Al terminar de decir eso escucharon el característico sonido que anunciaba el inicio de las clases-

-¡Más bien ya comenzaron!- Preocupado gritó aquello y los dos partieron a correr para llegar al auditorio.

-¿Por qué tarda tanto?- Preguntó al aire Azul que estaba al lado de la puerta esperando junto a la señorita Soledad a su compañera.

-No te preocupes Azul, tienen cinco minutos y solo han pasado medio minuto desde que sonó-

-¡Pero el plan era salir inmediatamente a exponer!- Gritó angustiada asustando a la mayor que no esperaba esa reacción –Perdóneme- Pidió con las manos detrás apenada.

-No hay problema- Dijo nerviosa la adulta.

-¡Espérenme!- Justo en ese momento los dos niños que estaban charlando entraron corriendo desesperadamente por la puerta casi chocando con su profesora –Ya, llegué, comencemos, con la, exposición- Logró decir Pilar entre pausa y pausa para respirar.

-¡Perfecto! ¡Vamos!- La rubia no esperó nada y tomó a su amiga del brazo para llevarla al frente dejando solos a la maestra y Paco.

-Paco ¿Ahora por qué casi llegas tarde?- Preguntó la mujer calmadamente.

-Estaba hablando con Pilar y se nos pasó el tiempo, pero ya estamos aquí y ahora van a exponer y yo me voy con mi compañero- Hablaba mientras daba unos pasos en dirección a Raimundo que estaba por ahí –Ahora discúlpeme- Con eso finalmente se alejó.

-Bueno, no importa- Se dijo a sí misma la profesora no estando dispuesta a ponerle una anotación a su alumno ya que no había llegado tan tarde como en otras ocasiones –Bien ¡Silencio por favor que sus compañeras van a exponer!- Llamó la atención de todos sus alumnos y las niñas comenzaron con lo suyo.

-Ya puedes gritar- Le dijo Azul a su amiga estando las dos en la salida de la escuela, las clases habían terminado unos pocos minutos atrás.

-¡La nota más alta!- Gritó muy fuerte la niña -¡La nota más alta! ¡No puedo creerlo! ¡Todo fue tan! ¡Nos salió perfecto! ¡Por un momento creí que saldría mal pero! ¡Azul lo hicimos! ¡Ante todos los problemas pudimos!- Vociferaba con emoción explosiva y hasta terminó sacudiendo violentamente a su amiga en la última frase para continuar gritando mientras daba saltos.

-Sí, bueno, oye por cierto, ¿Vamos un rato a mi casa? Debo saber que fue lo que te dijo Paco-

-¡Claro! Deja le mando mensajes a mi madre y de seguro me deja ir porque saqué buena nota en la exposición- Hablaba mientras caminaba en dirección a la casa de la rubia.

-¡Oye! ¡Espera!- Azul apresuró un poco el paso para alcanzarla –No deberías tener el celular en mano mientras caminas por la calle- Aconsejó.

-No te preocupes, de todas formas ya terminé- Guardó el celular y miró a su amiga -¿De verdad nunca le diremos a los chicos sobre el cambio?-

-Pues, quizás algún día, cuando seamos grandes, ya sabes, en unos años-

-Parece mucho tiempo-

-No será tanto cuando ya estemos en ese tiempo y recordemos esta semana-

-Si tú lo dices-

En sí llegaron a la casa y Pilar narró la conversación que tuvo con su amigo, después de estar un rato soñando con su cita con el chico de sus sueños le preguntó a su amiga sobre la charla que tendría con Serio el lunes.

Que no se preocupara del asunto, ella se encargaría, fue la respuesta, aunque la morena no contenta con aquello siguió insistiendo hasta que la de ojos azules por fin le dijo que planeaba tener una cita con su amigo para ver como resultaba todo y si salía bien, podrían llegar a ser pareja, ya vería.

Al menos le calmaba saber que Paco sería más abierto con eso y, aunque hiciera un pequeño berrinche por terminar siendo "el único soltero del equipo" estaba segura de que aceptaría aquello.

No sabían bien qué pasaría, pero tenían la sensación de que todo saldría bien.

-A ver si entiendo- Habló Paco ya con quince años –En la semana que hicimos esas exposiciones, al mismo tiempo que salieron esas monedas conmemorativas, dentro de la cual Pilar tuvo su primera cita con Raimundo y el maestro Grinto dejó escapar a Invisihada ¿Ustedes estaban en el cuerpo de la otra?- Preguntó para que le aseguraran todo.

-Sí- Respondieron Pilar y Azul también de quince años.

Estaban los cuatro en la copa de un naranjo de un parque, aprovechaban sus habilidades para subir a las cimas de los árboles y pasar sus ratos en privado.

-Entonces- Empezó Serio -¿Me confesé a Pilar cuando la ayudé con las pinturas y me confesé accidentalmente a Azul cuando la llevé a la palmera cuando estábamos buscando a Invisihada?-

-Sí-

-Entonces las conversaciones que tuve con Pilar las tuve todas con Azul- Concluyó Paco.

-La de la palmera antes de las exposiciones sí fue conmigo- Le dijo la pelinegra.

-Ahora que lo dicen- Reflexionaba el pelinaranja –El malentendido de Azul viendo enamorada a Raimundo fue porque era Pilar y bueno, ella hacía mucho eso ¿No?-

-Sí, era yo-

-Eso tiene algo más de sentido que la historia que me contaste en ese momento- Pensaba tratando de acomodar bien las piezas de la situación –También quiere decir que mi confesión romántica se la llevó la chica que no era y la otra que fue para buscar apoyo la supo la que sí me gusta-

-Eso suena desastroso- Se burló su amigo imaginando las dos situaciones.

-Bueno, sí, todo terminó así- Azul aclaró la situación al que era su actual novio.

-Bueno, ahora lo último que no termino de entender- Paco llamó la atención de sus dos amigas -¡¿Por qué no nos dijeron nada en el momento y recién ahora nos lo dicen?!- preguntó algo fastidiado porque sus amigos le ocultaron eso esos años.

-Fue mi culpa- Levantó la mano la rubia –No quería que ustedes dos, especialmente tú Serio, supieran que nos habíamos metido en ese lio tan tonto-

-Pero no es tonto- La trató de confortar su pareja-Era algo grande y debió ser muy incomodo para ustedes.

-Sí, pero era más pequeña y no pensaba muy bien todo-

-Lo dice la alumna estrella desde que tenemos memoria- El moreno dio palabras al asunto.

-Bueno ya, la cosa es que por fin decidimos entre las dos darles la noticia, especialmente porque mañana es el aniversario de Azul y Serio y ella no quería seguir ocultando ese pequeño secreto-

-Yo se los agradezco chicas- El dueño del tótem de tigrillo les sonrió.

-Yo no, estoy molesto porque no nos lo dijeron en el instante-

-Ay Paco, perdónanos ¿Sí?- Le pidió la de ojos verdes.

-Las perdono si ustedes invitan las hamburguesas-

-Hecho- Aceptaron las dos.

-¡¿Qué?! ¿De verdad?- El joven no se lo podía creer, estaba esperando que se negaran.

-Sí, parece justo ¿Vamos?- Azul se sostuvo de la rama donde estaba sentada y bajó del árbol, Pilar solamente saltando bajó igualmente y los dos chicos las imitaron a los pocos segundos.

-Wow ¿De verdad van a pagar? ¿No serán ustedes unas impostoras?- El moreno dudaba que aceptaran su trato tan fácilmente.

-No, es solo que es lo menos que podemos hacer después de ocultarles algo cuando se supone que somos un equipo- Le explicaba Pilar caminado en reversa para verlo.

-No es necesario- Dijo Serio no queriendo que ellas pagaran.

-Claro que sí y si tu no aprovechas yo sí lo haré- El joven se adelantó -¡Iré a tomar un puesto para que nos atiendan!- Con eso se terminó alejando.

-¡Espera!- Gritó Azul preocupada -¡Chicos corramos que si no Paco pedirá demasiadas cosas y tampoco es que el dinero me sobre!- Ella salió corriendo detrás de su amigo.

-Yo correré solo porque me gusta ¿Y tú Serio?-

-¿carrera a ver si superamos a Paco?-

-¡Trato hecho! ¡Preparado listo ya!- La chica comenzó a correr a todo lo que le dieran sus piernas.

-¡Oye eso es trampa!- El chico salió corriendo detrás de ella.

Sí, ellos eran los combo niños, chicos con problemas grandes y pequeños, con dudas, inseguridades, celos, malas ideas y decisiones.

Al menos los cuatro podían estar seguros de que siempre tendrían apoyo mutuo.

Mi primer fanfiction que puede considerarse "largo", hasta ahora solo había escrito One-Shots, aunque solo tiene 6 capítulos y no es la mejor historia con acción y trama del mundo ni el mejor final de todos, pero para mí es algo diferente, tengo la costumbre de empezar una historia y terminarla ahí mismo en un solo capitulo. Igual espero que le haya gustado al menos a una persona.