ACLARACIONES:

Los diálogos están con - y se cierran también con -

Los pensamientos están con ¨ ¨ y en cursiva

Los cambios de escena se verán con….*******…

Si no se ven ninguno de estos signos y aun así continua, es solo la narración de los hechos.

DECLAIMER: Como saben ninguno de los personajes del magnífico anime y manga INUYASHA me pertenecen, pero la historia es completamente mía, así que cualquier tipo de plagio está prohibido.

La trama se centrara casi al final de, el anime INUYASHA, cuando kagome es llevada por el meido hacia el interior de la perla e inuyasha va en busca de ella, desde ahí ambientare la historia a mi gusto. GRACIAS POR LEER. Advierto que es un SESSHXKAG.

********AMANE2306********

LA MIKO DE LAS CUATRO ALMAS

CAPITULO 2

Algunas semanas habían pasado desde el despertar de la azabache y ya era una conmoción en toda la aldea, al principio todos la miraban con temor, pero ahora aquello se había convertido en curiosidad, sorpresa y embeleso, por esa personalidad alegre y positiva que tenia, a excepción de los mayores que lideraban la aldea que la veían con reproche y recelo, ya que algunos pensaron encerrarla por siempre en el santuario, pero según Tsubaki eso causaría un descontrol en Kagome y que la mejor idea para controlarla era enseñarle a manejar su poder, y mientras esta lo hiciera ella secretamente sellaría sus poderes para que no causara problemas. No paso mucho tiempo desde que comenzaron el entrenamiento y Kagome ya se había escapado una infinidad de veces, pero nunca lograba salir mas allá de la aldea, ya que siempre cuidaban que este vigilada y a pesar de que las mikos le habían pedido que se guardara en el templo sagrado ya que su presencia era muy susceptible a ser contaminada y otras personas podrían contaminarla con sus pensamientos, ella se negaba a obedecer, diciendo que era demasiado aburrido y terminaba por escaparse constantemente.

Incluso así, la azabache terminaba por escabullirse de las largas horas de meditación que le exigía Tsubaki, pero esas horas en las que verdaderamente medito, las ideas se fueron formando en su cabeza, la perla nuevamente había hecho de las suyas y la había transportado tiempo atrás, lo único que no sabía era cuanto tiempo, al principio le costó convencerse de aquello, puesto que eso significaría que nunca conoció a Inuyasha y tampoco a sus amigos, a menos claro que ellos también hayan sido transportados con ella, pero esa era una idea que poco a poco se iba perdiendo conforme pasaban los días y nadie venia a buscarla, sin darse cuenta poco a poco se iba resignando, pero había una pequeña esperanza para ella, y esa era que Inuyasha aun estaba por ahí, de eso estaba segura, aunque seguramente no la recordaría, pero estaba ahí.

Aun había una preocupación más para ella, y esa era el encierro, sabía lo que estaban planeando hacer con ella, los escucho hablar en una reunión acerca de su futuro, las propuestas la asustaron más de lo que había imaginado.

FLASH BACK

-¿Deberíamos encerrarla en el santuario de por vida? –Pregunto uno de los ancianos del consejo. –No sabemos si cualquier cosa pueda corromper a esa niña, no podemos arriesgarnos.

-Aun considero que la mejor idea es matarla. –Dijo otro que tenía ideas más radicales.

-¿Qué pasa si mientras lo intentamos ella desata su poder matándonos a todos? –Pregunta otro.

-Lo haremos mientras ella este con la guardia baja, cuando duerma por ejemplo. –Responde el anciano.

-¿Y si no funciona, y en vez de eso desatamos su ira contra nosotros? –Pregunta otro.

-Enterrémosla viva, y sellemos su tumba. –Sera una forma de contener el poder y obtener aun así la protección para la aldea. –Sugiere otro.

-Esa idea suena mejor. –Concuerdan tres de los seis ancianos.

-¡Si hacen eso, solo lograran transformar la energía espiritual en energía maligna! Si sucede eso no habrá ninguna kekai que proteja la aldea y los youkais atacaran la aldea en busca de dicha energía! –Interrumpe Tsubaki que estaba presente en la reunión.

Todos se quedaron en silencio, hasta que el líder hablo. –No sé porque siguen cuestionando mi idea de que las Mikos son las adecuadas para vigilarla ¿o usted que piensa Miko?

-Hay que entrenarla como Miko para que pueda controlar su energía espiritual y que pueda contener la energía maligna dentro de ella, mientras la entreno en las enseñanzas sagradas iré sellando el lado maligno. –Responde al fin Tsubaki. –Pero eso sí, les advierto que el entrenamiento y el sellado tardaran mucho, en ese tiempo quiero que me den la potestad de decidir sobre la niña. Yo estaré a su cargo, seré su guardiana y maestra.

Todos los hombres la miraron con cierto descontento, pero lo que planteaba Tsubaki parecía ser lo más acertado, así que terminaron por aceptar. –Aceptamos tu propuesta Miko.

Tsubaki sonrió complacida, mientras se paraba y se marchaba, mientras Kagome que se encontraba frente a la puerta después de escuchar todo se volvía a esconder entre los arbustos. –Se que estas ahí y sé que escuchaste todo, me debes la vida. –Dijo sonriendo Tsubaki, mientras Kagome salía de su escondite y la miraba seriamente.

-¡Estamos a mano! no te debo nada, puesto que tu una vez intestaste matarme! –Dicho esto Kagome se fue de ahí sin mirar atrás.

Tsubaki vio aquello con intriga, pero decidió no darle demasiada importancia, por lo pronto se regocijaría con el papel importante que haría ahí, ella como guardiana y maestra de esa niña se volvería famosa y encabezaría la lista para convertirse en una santidad, ese era su sueño, todos los que decidían seguir el camino de los sagrados ya sean monjes como sacerdotisas, se hacían reconocer en el transcursos de sus vidas y dependiendo su fuerza y sus hazañas se les daba el titulo de "santidad", era el mayor rango para un sagrado y su propósito en la vida era ser uno, una santidad joven.

FIN DE FLASH BACK

…..**********….

-¡Espere Kagome-sama! ¡No corra por favor! –Decía una jovencita de unos 16 años de edad.

La azabache solo reía mientras escapaba de la joven aprendiz. –¡No voy a volver! ¡Ese lugar es demasiado aburrido! –De pronto se detuvo, esperando que la joven le de alcance, cuando lo hizo la tomo de la mano y la hizo correr junto a ella. –¡Vamos Yuki! ¡Corre con migo!

-No podemos correr, no es prudente –Decía Yuki, algo preocupada.

-Vamos no te comportes como una ancianita –Decía, mientras se dirigían en dirección de un campo de flores. –Mira que lindas –Decía mientras se tiraba encima de estas mientras aspiraba el aroma. –Esto me hace recuerdo a Sango. –Dijo con una sonrisa al recordar las largas charlas que tuvo con su mejor amiga mientras disfrutaban de hermosos paisajes.

-¿Quien es Sango? –Pregunto la joven, que desde que conoció a Kagome sintió curiosidad por ella.

-Era mi mejor amiga, tuvimos muchas aventuras, es mas era como mi hermana. –Dijo Kagome con una sonrisa melancólica.

Yuki se puso de rodillas junto a ella y se dispuso a relajarse, Kagome se había ganado su cariño por completo y aunque quisiera verla como una hermana menor simplemente no podía ya que la pequeña niña que cuidaba tenía una personalidad muy madura para su edad, aun no entendía como, pero esa personalidad era la que hacía que la tratara con sumo respeto.

-Recuéstate. –Le pedía la azabache, mientras jalaba a Yuki a su lado, y se recostaba nuevamente a respirar el aire puro de manera relajada dejando su cabello expandido por el hermoso prado, dejando así ver los mechones rosados a la vista.

-¡¿Kagome-sama?! ¿Por qué su cabello tiene ese color? –Preguntaba curiosa Yuki, que no había visto los mechones hasta ahora, puesto que estaban por debajo de su largo cabello.

-¿Eh? ¡A estos! –Decía la azabache mirando sus mechones. –No lo sé, ¿es raro no? Cuando desperté ya los tenia, pero creo tener una idea de porque están ahí, aunque no estoy segura de nada. –Decía con una sonrisa algo decaída –Sabes Yuki, yo no pertenezco aquí.

-No diga eso Kagome-sama, usted es la guardiana de esta aldea, y gracias a eso es que nosotros podemos vivir en paz. Incluso los que no son humanos viven en paz entre nosotros, aunque aún hay aldeanos que creen que no deberíamos convivir con ellos, yo creo que no todos son malos, pero algunas costumbres no se pierden. –Sonríe levemente. –Los youkais y hanyous podrán convivir en la aldea, pero los seres que son sagrados como las mikos y sacerdotes o monjes no podemos relacionarnos con ellos, en ese sentido todavía estamos restringidos. –Decía casi en un suspiro cansado.

La azabache miraba detenidamente a Yuki, y soltó una leve risita. Yuki, se sintió algo avergonzada y se termino disculpando por la imprudencia que acababa de decir.

-No te disculpes –Decía sonriendo. –Sabes, todo lo que has dicho es muy familiar para mí, es como si hubieras leído mi alma, yo estoy de acuerdo en todo lo que has dicho. Es más tengo la certeza de algo, muy peculiar. –Decía mirándola fijamente.

Yuki comenzó a sentirse incomoda ante la mirada de la pequeña azabache.

-Te gusta algún hanyou o youkai ¿cierto? –Pregunto con confidencialidad y una sonrisa picara.

Yuki no podía con tanta vergüenza, rápidamente los colores le subieron al rostro delatándola. La azabache comenzó a reír a carcajadas ante la mirada aturdida de Yuki.

-Vaya, eso sí que es interesante. –Decía aun sonriendo.

-Por favor Kagome-sama, no se lo diga a nadie ¡Yo no puedo! ¡Soy una aprendiz de sacerdotisa! –Decía aun un poco avergonzada Yuki pero con un tono más apagado.

-Yuki, si tú lo quieres, no creo que debas renunciar a ese amor, no importa lo que digan las demás personas. –Le decía la azabache, haciendo que Yuki la mirara sorprendida por esas palabras tan serias de parte de una niña.

-¡YUKI! ¡Que se supone que estás haciendo! ¿No se te encargo acaso vigilar a Kagome-sama? ¡Qué haces jugando aquí! –Le reclama una sacerdotisa ya más mayor, de unos aparentes 25 años, que las mira fríamente.

A la azabache, realmente no le agradaba esa sacerdotisa, siempre la miraba de manera estricta y fría, era la subordinaba mas pegada a Tsubaki y por eso supuso que era más estricta.

-Kagome-sama por favor le voy a pedir que me acompañe de vuelta al templo. –Decía con una ligera reverencia la sacerdotisa que la miraba de una forma fría. La azabache solo asintió ligeramente, parándose cansinamente para volver al templo.

Mientras se dirigían en dirección del templo, algo le llamo la atención a las tres, cuando vieron que algunas personas se resguardaban en sus hogares, y otros iban de manera apresurada a la entrada de la aldea.

Era tanta la curiosidad que sentía Kagome, por ver lo que pasaba que se dispuso a ir con los otros aldeanos, pero fue detenida por la sacerdotisa mayor. –Kagome-sama, por favor no desviemos el camino. La azabache la miro seriamente y asintió, pero ni bien la sacerdotisa adelanto el paso, ella aprovecho para escabullirse rápidamente en dirección opuesta, por más que Yuki quiso detenerla silenciosamente, se fue, yendo así hasta donde se veía a los aldeanos reunidos, se acerco sigilosamente y escondiéndose tras un árbol se dispuso a observar lo que ocurría, pudo ver claramente la presencia de un demonio imponente parado justo en la entrada a tan solo unos pasos fuera de la kekai que protegía la aldea.

Fijo su mirada atenta, y vio esa melena plateada que tanto había extrañado, avanzo con paso apresurado a su encuentro, pero cuando se acerco mas, supo que no era él, pero eso no le quitaba la emoción de ver una cara conocida, un escalofrió le recorrió la espalda al ver esos ojos tan familiares, que la vieron fijamente, camino a paso apresurado hasta quedar frente a él, claro que él se encontraba fuera de la kekai y ella adentro. –Seshomaru… –Dijo ella muy despacio, pero para los oídos de él eso se escucho claramente, mirándola más fijamente.

-Tú. Como es que conoces mi nombre. –Pregunto él, viendo fijamente a Kagome, la miraba detenidamente, sabía que ella era diferente, su aura estaba completamente impregnada de energía sagrada y sentía algo mas dentro de ella, que despertó su curiosidad, así era él, cuando algo le llamaba la atención debía descubrir que era.

-¡Que deseas en esta aldea youkai! –Dijo el jefe de la aldea, apareciendo repentinamente.

-Eso no te incumbe ¡patético humano! –Respondió fríamente el peliplateado, fijando su vista de nuevo en Kagome, ella le sonreía, y eso lo intrigo más.

-Porque sonríes humana. –Exigió más que pregunto él.

-No has cambiado en nada. –Dice, sin importarle el ceño fruncido que el ponía.

-De donde me conoces –Exigió una respuesta.

-Eh…. –Pensó Kagome. –Todo el mundo conoce al gran Taiyoukai Seshomaru Taisho. –Respondió Kagome. El podía oler las mentiras, y sabía que esa niña humana ocultaba algo más.

Seshomaru no miro a nadie más, sola veía a la pequeña niña que no le perdía la vista, por algún motivo esa niña llamo su atención, vio como el viento meció los cabellos azabaches de ella logrando ver esos mechones rosados que le parecieron extraños para una humana que parecía ser a primera vista una sagrada. –La shikon no tama, vine por ella. –Dijo al fin.

Kagome abrió más los ojos con sorpresa y eso no paso desapercibido por él.

El anciano, al escuchar la persona a la que buscaba se puso más a la defensiva al igual que los aldeanos que estaban cerca y escucharon todo.

-¿¡Para que la quieres!? –Preguntaba serio el hombre.

-¡Eso no te incumbe! ¡Tráela ante mí! –Decía molesto Sesshomaru.

-Si tanto deseas la shikon no tama, ve a buscarla tu mismo. –Decía con un tono algo arrogante el anciano. –¡Nadie que venga con malas intenciones podrá pasar esta kekai nunca! –Sentencio el anciano, seguro de sí mismo.

Sesshomaru frunció el ceño molesto, dio un paso al frente, intentando entrar en la kekai, rápidamente este empezó a repelerlo con reiki, pero no lo mando lejos ni lo purifico como con otros youkais y monstruos que quisieron entrar a la fuerza, eso hizo preocupar a los aldeanos que empezaron a verlo con temor. –¡Vete de aquí youkai no eres bienvenido en esta aldea! –Decía algo temeroso otro de los ancianos.

Seshomaru seguía, en medio de la kekai, intentando atravesarla, mientras ondas de reiki se expandían por todo su cuerpo provocando que la verdadera forma de él se quisiera revelar, mostrando de pronto sus ojos teñidos de rojo, causando el pánico entre los pobladores.

La azabache, miraba absorta lo que estaba pasando sintió que debía hacer algo, si no quería que Seshomaru se transformara de pronto y se propusiera destruir toda la aldea, era cierto que su perspectiva de él había cambiado desde que el cambio gracias a Rin, pero en esta ocasión el no la había conocido aun, eso hacía que este Seshomaru fuera igual de sanguinario que antes de conocer a Rin, en ese momento recordó cuando el intento asesinarla, no podía permitir que el ingresara.

-¡Vasta Sehomaru! –Pidió Kagome, pero no resultaba efecto, el seguía con el propósito de ingresar.

Kagome no lo pensó mucho y estiro su mano para tomar la de Seshomaru encerrándolos a los dos en una kekai mas pequeña, el dejo su transformación volviendo a su estado normal viendo con seriedad la pequeña mano de Kagome que lo había detenido. –Yo tengo la perla Seshomaru. –Dijo ella soltándolo rápidamente al sentirse mareada y caer sentada al piso.

El la vio sin decir nada, pero interiormente estaba analizando cada situación.

-¡Aléjate de ese Youkai! –Dijo Tsubaki que había llegado en ese momento. –Si sigues a su lado no podrás controlar tus poderes.

Seshomaru ni siquiera alzo la vista para ver a Tsubaki, toda su concentración iba en la pequeña que respiraba agitada en el suelo. –Tú eres la Shikon no tama. –Dijo ganándose la atención de todos.

Kagome elevo la vista descolocada al oír eso, ella fue consciente en ese momento del peso de esas palabras, todo era peor de lo que había imaginado, ella creía, es mas confiaba que la shikon no tama estaba en su interior, pero nunca se le ocurrió que ella misma lo fuera, negó con su cabeza rápidamente. –¡No lo soy! ¡Yo soy Kagome Higurashi! ¡No soy la shikon no tama! –Dijo mirando a Tsubaki que miraba el asunto con seriedad, en sus ojos pudo sentir que lo que decía Seshomaru era verdad, no pudo evitarlo y comenzó a derramar lagrimas de impotencia. "¿Y ahora que significaba eso? ¿Porque decían que ella era la perla?" Las ideas venían a toda velocidad, impidiendo que pudiera analizar las cosas con más cuidado y hallar respuestas.

Seshomaru alzo a Kagome de la ropa y la puso frente a su rostro analizándola con más atención, Kagome dejo de llorar pero en sus ojos solo se podía ver tristeza y preocupación. –¿No me temes humana? –Pregunto viéndola fijamente con esos ojos ámbar fríos y soberbios.

Kagome observo con cuidado su rostro, y no pudo evitar recordar a Inuyasha, dejo escapar una pequeña sonrisa y como si fuera el mismo Inuyasha, con su pequeña mano acaricio el rostro frente a ella. Hasta que volvió en sí de esa ilusión, volvió a ver el rostro frio de Seshomaru que la veía con severidad al haberse ella atrevido a tocarlo. –Antes te temía, pero llegue a respetarte, además tu salvaste mi vida. –Le sonríe levemente ella.

Seshomaru la suelta dejándola caer al suelo. –Yo nunca he salvado a una humana. –Dijo mientras se daba la vuelta y se marchaba lejos de ahí.

Kagome apenas y pudo levantarse, su respiración se había agitado demasiado, sentía su cuerpo caliente y las emociones descontroladas aparecían. Sintió como alguien se acercaba desde atrás, volteo a ver, y se dio cuenta de que era Tsubaki junto a otras cuatro mikos aprendices incluyendo Yuki que tenía una mirada de preocupación al ver a Kagome en ese estado.

-¡Ese youkai te contamino! –Dijo Tsubaki con una mirada molesta. –¡Que tonta eres! -Volvió a decir mirándola despectivamente, Kagome iba a decir algo, ya se estaba cansando del trato que le daba aquella mujer, pero antes de que si quiera pronunciara palabra vio como Tsubaki junto a las otras tres le empezaban a lanzar pergaminos que sentía le quemaban la piel, Kagome se quejo por el dolor que estas le provocaban y se lanzo al piso no pudiendo con tanto dolor, solo pudo ver la mirada de Yuki llorosa que la veía con pena, no pudo más y se desmayo.

….***********…..

Tres días después Kagome se levanto asustada, topándose con Yuki que estaba sentada al lado de su futon observándola.

-¡Kagome-sama! ¡Despertó! –Dijo con alegría.

-Yuki. ¿Qué paso? –Pregunto Kagome aun desconcertada.

-Estuvo inconsciente por tres días, tuvo mucha fiebre, después de lo que ocurrió con ese youkai. –Dijo bajando la mirada Yuki.

En ese momento un flash back de todo lo sucedido vino a su mente. –Debo hablar con Tsubaki. –Pidió, pero no hizo falta que fuera a buscarla porque esta se hizo presente en ese instante.

-Déjanos solas Yuki. –Pidió Kagome, la joven no se movió por un momento dudando en si dejar a Kagome con aquella sacerdotisa que juzgaba fría, pero no tenía otra opción así que salió de ahí.

-Dime lo que tengas que decirme. –Dijo Kagome, esperando lo que ya suponía.

-Tú eres la shikon no tama, materializada en una humana. No sabemos cómo es que llegaste a tomar esa forma, pero tú respondes tal y como la perla es. Si tienes emociones o sentimientos negativos te volverás maligna, y no sabemos que seas capaz de hacer de esa forma, pero si te mantienes pura y limpia de pensamientos te mantendrás con energía enteramente sagrada. Pero incluso si tienes pensamientos puros, puedes ser contaminada por otros seres que no lo tienen, ya sean youkais, hanyous o humanos, es por eso que no te dejábamos salir.

Kagome empezó nuevamente a derramar lágrimas, ella ya lo sabía, pero ahora que estaba completamente confirmado no sabía qué hacer. En ese momento pensó en el pozo, podría volver a su época, su familia seguramente se extrañaría al verla en esa forma pero no le importaba, quería irse de ahí.

-Puedes lastimar incluso a otros humanos ahora lo sabemos. –Dijo la mujer ganando la atención preocupada de Kagome.

-¿A qué te refieres con eso? –Pregunto asustada.

-Cuando te desmayaste, liberaste poder maligno, absorbiste el poder maligno de ese youkai y lo repeliste inconscientemente lastimando a algunos de los aldeanos. –Dijo para consternación de la azabache.

Ahora ya no podía pensar en volver a su casa, no quería lastimar a nadie más. –¿Qué puedo hacer? –Se pregunto a sí misma, pero Tsubaki le contesto. –Necesito entrenarte como si fueras una miko, así podrás controlar tus emociones y encerrar la energía maligna de tu interior, y también podrás purificar la energía maligna de otros que se te acerquen así no te afectaran.

La azabache miro a Tsubaki fijamente, aun no confiaba en ella, pero no había nadie más que pudiera ayudarla, así que con un asentimiento acepto que la entrene.

….***********….

Seshomaru caminaba de regreso al palacio del oeste, ya había verificado lo que quería, era cierto que la shikon no tama había vuelto, pero nunca se espero que fuera una cachorra humana, frunció el seño nuevamente al recordar que se dejo tocar por esa pequeña humana, había sido lo suficientemente impertinente y atrevida al haber hecho esa insensatez, si él hubiera estado un poco más molesto seguramente se hubiera deshecho de ella, pero por algún motivo sintió que ella lo veía como si lo conociera.

Deshecho esas ideas rápidamente, lo único que importaba era que al parecer no necesitaría intervenir, la aldea parecía ser lo suficientemente segura para que alguien pudiera adueñarse de la shikon no tama, incluso a él la barrera le llego a causar problemas, pero seguramente con un poco mas de poder podría haberla atravesado, aunque dudaba que los demás lores pudieran, ya que la raza Inuyoukai era la más poderosa de los cuatro puntos cardinales.

Ahora su madre estaría satisfecha, de saber que la shikon no tama estaría alejada de los otros lores. Aun recordaba esa petición de parte de ella.

FLASH BACK

-Querido hijo. –Saludo Irasue. –Pero que tenemos aquí, si es Lord Ryukuroi. –Dijo con una sonrisa fingida.

-Lady Irasue. –Dijo dando una reverencia el Lord del este.

-Aunque me gustaría preguntar que lo trae por aquí, temo que ya lo sé. –Dijo Irasue, caminando con su paso elegante hasta posarse al lado de su hijo y mirarlo fijamente.

-¿Hijo no saludaras a tu madre? –Le pregunta a Seshomaru que ni la había mirado.

-Que te trae aquí. –Contesto Seshomaru.

-¡Pero qué malvado! De donde aprendiste ese comportamiento tan frio? –Pregunto ella con ironía mientras se cubría medio rostro con un abanico blanco, y volvía su vista al Lord del este.

-Cualquier petición que le haya hecho a mi hijo, será rechazada. –Contesto para sorpresa de ambos lores.

-Lady Irasue lo que... –Iba a decir el Lord Dragón hasta que ella lo detuvo.

-Créame que detesto repetir las cosas. –Sonríe Irasue al Daiyoukai. –Ahora si se pudiera retirar, para poder conversar con mi hijo, creo que no hablamos desde hace doscientos años. –Dijo con melodrama.

El lord del este, no dijo mas y salió de ahí con actitud seria.

-Que te propones madre. –Dice al fin Seshomaru.

-¿Por qué crees que me propongo algo? –Pregunto ella inocentemente.

Seshomaru frunció el ceño, mientras ella sonreía al ver a su hijo molesto. –Seshomaru, debes ir a buscar la shikon no tama. –Dijo al fin guardando su abanico y viendo a su hijo fijamente.

Seshomaru miro con molestia a su madre. –Para que necesitas aquella perla. –Exigió más que pregunto.

-No malentiendas a tu pobre madre, esto es por el bien del oeste, el regreso de la shikon no tama traerá muchos conflictos, incluyendo en estas tierras Sehomaru, y yo como la señora del oeste y dama de la luna no puedo permitir que él legado de tu padre caiga. –Dijo esta vez con un porte más serio.

-Es imposible que un artefacto como ese pueda destruir al oeste. –Dijo él molesto ante lo que consideraba otro arrebato dramático de su madre.

-Que confiado eres. –Sonrió Irasue manipuladoramente. –¿Piensas arriesgar el legado de Inu no? ¿Tú que siempre deseaste la aceptación de tu padre? Qué crees que pensaría él si ve que no tomas en cuenta la petición de tu madre que es solo por tu bien.

Seshomaru se enfada con cada palabra de su madre. –¿Deseas que la destruya? –Pregunto al fin.

Irasue sonríe complacida al ver que su hijo cedía. –No, el único propósito es que la shikon no tama no caiga en manos de los otros lores, lo mejor sería traerla al oeste. –Sugirió ella, ante la mirada fría de Seshomaru, que se encamino a la salida, con el molesto propósito de cumplir con la petición de su madre, después de todo ella aun era la señora del oeste.

-Seshomaru... –Llamo Irasue al ver como su hijo estaba a punto de irse. –No te sorprendas cuando veas la shikon no tama. –Dijo con una mínima sonrisa, él no dijo nada y se marcho.

-Ya me lo agradecerás. –Dijo Irasue en voz alta, al ver a su hijo volar a lo lejos.

CONTINUARA…Un segundo capítulo como prometí, de ahora en adelante todo dependerá de la aceptación que tenga esta historia, así que si les gusta por favor comenten.