Asociación de cazadores:

—Feder, no puedes hablar en serio– Yagari miro con dureza al presidente y a los cazadores reunidos cada uno de alto rango como él.

—Nunca he hablado mas en serio Yagari,– Richard Feder se puso de pie y miro por la ventana ya amanecía estaba cansado y por lo visto Yagari era el único con la fuerza y energía para seguir discutiendo.

—Debe haber otro modo... Zero...

—Zero es como un hijo para ti lo mismo que Ichiru para Cross, pero deben entender que ellos son poderosos y peligrosos, mayormente Zero. Ichiru aun no a mostrado indicios de descontrolarse.

—Zero es más poderoso que Ichiru– dijo Yagari cruzado de brazos.

—Por eso mismo llegamos a esta conclusión.– suspiro Feder —Cross y tú seguirán siendo los guardianes directamente, pero tú y Zero se mudaran a la Academia Cross.

—En eso no tengo problema– dijo el cazador pelinegro —Lo otro es lo que me preocupa... Zero no lo aceptara.

—Por eso msmo ninguno de los dos lo sabrán hasta que ya no tengan mas opción.

Cross miro a Yagari con intensidad después de tanto tiempo volverían a convivir juntos... Habían sido buenos amigos hacia años.

—Buenos días, caballeros– una suave pero profunda voz masculina los sobresalto.

—Bienvenido, Kaname– saludo Feder.

—¡Kaname!– dijo Cross con alegría ganándose una mirada asesina de Yagari.

—El hecho de que este aquí me hace suponer que a aceptado mi propuesta para ayudarnos a cuidar de nuestro apreciado Zero.– tercio Feder con una sonrisa.

—Si. Quiero que mis intenciones como las de mi clan queden claras.

—Y ¿qué más aparte de sangre puede desear un depredador asesino como tú, sanguijuela?

Aquella voz inesperada sobresalto un poco a los presentes excepto a Yagari y Kuran que se quedó mirando al recién llegado.

Mentiría si dijera que no le sorprendió aquella imponente presencia, esa voz, no podía pertenecer a un ser terrenal.

Esa voz era... como campanillas doradas al viento y su ser entero era simplemente irreal.

Su cabello plateado, su piel blanca, sus ojos refugian en su tonalidad amatista.

En su largo y delgado cuello corrompiendo la tersa y pura piel un tatuaje de cruz con espadas.

¡Perfecto!

Era eso simplemente perfecto.

Incluso ese penetrante olor a lavanda y fresas silvestres que picoteaba en mi nariz.

Dejo a Kaname con un atisbo de satisfacción.

Zero no estaba en mejor posición.

¿Quien era? ¿Por qué olía tan jodidamente bien?

Era alto esbelto, con aquel cabello castaño del color del chocolate y penetrantes ojos borgoña que lo analizaban.

*¡Genial, Zero!* pensó con sorna

*El primer ser que llamaba tu atención y tenia que ser un chupasangre.*

Incluso su aroma no era como el de los vampiros que solía destrozar era... atrayente...

Rosas rojas y brisa de primavera! Con un ligero toque de chocolate amargo...

*¡Es un maldito vampiro, Zero!

¡No el desayuno!

¿¡Que mierda te pasaba en la cabeza!?* los pensamientos del peliplata era un caos.

—Me alegro que llegaras Zero– dijo Feder —Te presento a Kaname Kuran, el sera tu nuevo "compañero." Kaname; él, es Kiryuu Zero que como ya lo notó tiene una terrible falta de modales.

Zero miro con ojos asesinos a Feder que suspiro, era demasiado parecido a Yagari.

—Estas de broma ¿no?

—No– dijo Yagari para aplacar a su discípulo y salvar el cuello de Feder, seria una molestia buscar nuevo presidente.

—Me niego.

—Sabia que dirías eso– dijo Feder —¡Esta bien! Kaien, por favor.

Cross se puso de pie y tomó el brazo de Kaname y Feder el de Zero.

Los chicos no entendieron aquello hasta que vieron sus muñecas en la de Kaname residía un aro plateado y en el de Zero uno idéntico pero dorado.

Ambos brazaletes tenían runas negras y Zero reconoció el sello de sus padres.

—¿¡Qué demonios!?– Zero no quería creer que... Trató de quitarse el brazalete pero era imposible y si era lo que se temía...

Sus ojos cambiaron a un profundo color dorado y una aterradora aura se dejo sentir congelando todo a su paso.

—Zero– habló Yagari con los dientes castañando por el frío.

Pero otra aura se dejo sentir igual de poderosa pero que contrarrestaba el gélido ataque.

Kaname tenia los ojos rojos cual rubís.

Zero se sorprendió un poco, no había tenido jamás un oponente capaz de soportar su aura.

Se relajó un poco aquel vampiro era interesante.

—¿Qué es esto?- dijo Kaname elevando su muñeca y dejando ver el aro plateado.

—Son los Aros de Hades– dijo Kaien.

—¿Es que están dementes? ¡Usar esto! Después de...– Zero bajo la cabeza. —La última vez casi aniquilan a los humanos...

—Zero, es por tu bien– Yagari acaricio el cabello de el chico y Kaname reprimió un gruñido —Si te descontrolas de nuevo incluso podrías morir...

—Solo tienes miedo de decirle a mi padre que morí– dijo Zero con una sonrisa maliciosa.

—La verdad es que no.– Yagari sonrió. —Tu padre no me preocupa tanto como decirle a tu "madre" que no pudimos cuidar de ti.

Zero soltó una sonora risotada ante aquel comentario. Kaname se quedo embobado viendo al peliplata.

—Contestando a tu pregunta Kaname.– dijo Cross mirándolo —Los aros de Hades, es magia antigua por llamarlo de algún modo. Esos brazaletes, mantendrán a Zero y a ti unidos a 11 metros de distancia mínimo...

—Yo no acepte esto. ¿Que pasara cuando este en la academia o en el consejo...? o con mi prometida...

Zero frunció el ceño. Kaname se arrepintió enseguida.

—Podrá ser un poco incomodo al principio, pero ante el Consejo puede decir que Zero es su guardaespaldas.– dijo Cross sin notar la asesina mirada de Zero y Yagari.

—Y con Yuuki, se que ella comprenderá.

—O puedo eliminarla– dijo con burla Zero.

Todos en la sala lo miraron sombríos.

Zero rodó los ojos y bufo.

—¿Y qué pasará si nos alejamos a más de los 11 metros?– dijo Kaname.

—Bueno, primero sentirás un ligero dolor en el brazo es la advertencia de que estas saliendo de los 11 metros y luego bueno...– dijo algo nervioso Cross.

—Después el brazalete los arrastrará al uno al otro hasta que estén juntos de nuevo– término Yagari.

—¡Es imposible!– Kaname no creía que hubiera algo capaz de arrastrar literalmente a un vampiro.

—Y ¿por qué no te vas?– dijo Zero con malicia que conocía como funcionaban los brazaletes.

Kaname lo miro con una expresión indescifrable.

—No aceptó esto– dijo Kaname, —Retirenlos.

—No podemos– dijo Feder —Los Aros de Hades, se retiraran solos cuando sea cumplida su misión.

—¿Y como sabremos que eso pasa?– insistió el Sangre Pura.

—Las runas irán desapareciendo una a una– dijo Yagari.

Kaname se puso de pie y camino hacia la salida de la oficina.

—Bien pero no creo que algo como esto– mostró el brazalete —Me haga hacer algo que no quiero.

El castaño salio de la oficina no sin antes fruncir el ceño ante la sonrisa maliciosa de Zero.

Kaname, llego a la calle cuando sintió un ligero tirón en el brazo, se lo sujeto, dio un par de pasos más y fue entonces, sintió como si una garra invisible se incrustará en su brazo y lo arrastrará y por más esfuerzo que hizo no podía luchar contra eso que lo atraía irrefrenablemente hacia Zero.

El peliplata, estaba reclinado sobre la mesa de juntas cuando literalmente el vampiro le cayo encima.

Dejando a Zero derribado sobre la mesa y Kaname sobre él, en plena sala de juntas ante el asombro de todos.

Kaname miro a Zero, bajo suyo con un ligero sonrojo en sus pálidas mejillas.

—Levantate, estúpido vampiro– gruño el chico de ojos amatista.

Kaname no lo hizo inmediatamente, pero al hacerlo noto como los brazaletes estaban fuertemente unidos el uno a otro haciendo imposible separar su brazo del de Zero.

—¿Por qué no...?– comenzó a decir el Sangre Pura.

—Estarán así unos minutos.– dijo Zero con fastidio —¡Ah! y gracias a ti nuestra distancia se a reducido a 10 metros.

—¿Qué?

—Así es Kaname,– dijo Cross —Cada vez que hagan que los Aros los arrastren estos se quedaran unidos uos minutos variablemente. y se reducirá el espacio, entre ustedes así que les recomiendo no separarse o de lo contrario terminaran así todo el tiempo.– dijo el cazador rubio como si nada.