Para la desgracia de Zero, los dormitorios era extremadamente amplios. Así que tuvo que quedarse con Kuran en la misma habitación y si... en la misma maldita cama.

Como cazador estaba acostumbrado a dormir incluso a la intemperie.

Cosa que el fino señorito vampiro dudaba que hubiera hecho.

Cuando niños él e Ichiru vivian en una gran mansión, hasta que mataron a sus supuestos padres, claro que Dayra Kiryuu era para Zero su madre.

Murió protegiéndolo como a su hijo tanto a él como a Ichiru.

Desde ese entonces, vivió como cazador, Ichiru, no llevó una vida tan dura ya que Kaien Cross su tutor y guardián, siempre había preferido la comodidad, su tutor, por otro lado era más "práctico"

Sonrió al recordar las duras batallas, las escasas comidas y los fríos y duros suelos.

Gracias a eso era ahora un cazador de elite.

Salió de la ducha con una toalla en la cintura y con otra secándose el pelo, ya lo tenia más largo de lo habitual.

Cerró los ojos y se concentró en el largo al que estaba acostumbrado y su cabello se amoldo a sus deseos.

Ya había notado la mirada borgoña que lo miraba detenidamente.

—Una foto dura más Kuran.

—¡Disculpa! No es común tener a un ángel como compañero de habitación.

—Es demgel. Soy híbrido.

—¡Por favor! Con tu pinta y ese olor que tienes pasas por un ángel. Al menos la epítome de uno.

—Jajajaja– una carcajada escapo de sus labios sin que pudiera evitarlo.

¡Espera! Dijo ¿olor?

— Mmm ¿De qué olor hablas?

—Desde que llegaste a la Asociación de cazadores, te a acompañado un olor a lavanda, fresas silvestres y... lilas blancas– dijo oliendo más en su dirección.

Eso era bastante raro, sabía que su sangre atraía tanto a demonios como vampiros, pero hasta ahora Kuran no había hecho nada por atacarle y beber de él como otros.

También a Zero le descolocó el hecho de que el olor del vampiro le resultara tan agradable.

—¿Ichiru, huele igual que yo?

—Mmm, no lo sé, la verdad no lo note.– él pareció pensar un momento, —No, estoy seguro que no. No percibí ningún olor de él.

Sacó ropa de una maleta, nada del otro mundo.

Una playera sin manga, pantalones y botas negras, una chaqueta de piel.

—Toma– el híbrido le entregue a Kaname una cápsula con un líquido dorado.

—¿Qué es esto?

—Mi sangre.

Lo vio abrir mucho los ojos.

—¿Por qué?

—No me fió de ti. Con esto solo me aseguro de que no te descontroles y me ataques,– se encogió de hombros —Y para tu información, deberías estar agradecido, mi sangre, no la a tocado cualquier sanguijuela.

Kaname, abrió la cápsula y vertió el dorado líquido en una copa.

—Es dorada.

—La sangre divina de mi "madre". Pero cuando estoy en batalla, a veces se torna roja, más bien es complejo,– lo pensó —Depende de mis emociones supongo, también del poder que este usando.

Lo vio beberla, mientras relamía sus sensuales labios.

Espera. ¿sensuales? frunció el ceño y apartó la mirada.

Se tiró en la cama con la música a todo volumen en sus auriculares, apoyó su brazo cubriendo sus ojos y los cerró, paso como media hora cuando alguien llamo a la puerta.

No se movió de su lugar.

Kaname, abrió la puerta y una vampiresa se arrojo a sus brazos, era pequeña delgada de castaños y largos cabellos.

No le podía ver el rostro no tenia ganas de conocer más chupasangre.

¡Vaya! La enana esa beso a Kuran.

Un sentimiento amargo se instalo en el pecho del demgel quería arrancarles la cabeza a ambos.

Bueno a Kuran no podía. No era suicida. Pero a esa pequeña rata...

¿Estaba molesto?

El cielo comenzó a cargarse de nubes de tormenta los truenos sonaban amenazantes.

El viento corría frío cargando pequeños remolinos que cada vez se tornaban más fuertes...

¡Si! ¡En definitiva! ¡estaba molesto!

¿Pero...? ¿Por qué...?

Suspirando y con pesadez Zero se puso de pie mientras la enana se apretujaba asustada entre los brazos del vampiro estúpido.

El peliplata se quitó la chaqueta y salió al balcón.

Dejo expandir sus hermosas alas y subió al cielo, sentir, el aire frío envolverle dejándose llevar.

Al sentir un tirón en el brazo, el maldito límite, pensó con ira. Debía volver, se había alejado demasiado de Kuran, lo podía ver en el balcón.

Suspiro y se acercó un poco más a el vampiro

Enseguida desapareció el dolor.

Despejó el cielo y bajó a tierra justo en el balcón frente a Kuran que lo miraba, se acuclilló frente al castaño, mirando a los ojos y sonrió.

—Tengo apetito.– dijo

—Vamos a comer– le contesto sonriendo de lado viéndose jodidamente sensual.

Pero al entrar la enana y otras 8 sanguijuelas se abalanzaron sobre Zero.

Iba a matarlos pero antes de que lo tocaran Kuran lo puso tras él, desplegando su aura, hizo que los nobles calleran de rodillas.

—Nadie, ninguno de ustedes va a tocarlo. Si lo hacen, los matare entendido.

—Si, Kaname– susurraron desde el piso.

Kaname sabía que probar la sangre de Zero era en muchos sentidos un error.

Lo veía de reojo, estaba dormido, cuando llegó Yuuki, se puso tenso cuando ella lo abrazo, por inercia miró hacia él.

—Kaname, mi amor.– trato de besarlo pero el castaño lo evito besando su frente.

—Hola Yuuki.

—Has tardado mucho en volver.– hizo un mohín.

Una tormenta comenzó a desatarse afuera y los relámpagos asustaron a Yuuki que se refugio entre los brazos del vampiro

Pero esa tormenta no era normal.

Era como la que creo el otro demgel.

Zero se puso de pie y se sacó la chaqueta.

Al verlo volar Kaname soltó a Yuuki y salió al balcón para verlo, tenia una extraña sensación en el pecho.

Por un segundo pensó que desaparecería para siempre de ahí, las nubes negras no le permitían verlo...

Sintipó un tirón en el brazo y agradeció tener ese brazalete, no podía irse.

No podía alejarse aunque quisiera.

Senri, Ruka, Rima, Kain, Takuma, María, Seiren y Aidou, entraron a la habitación podía sentir su presencia al lado de Yuuki.

Cuando vio a Zero de cuclillas frente a él aun tenía sus ojos dorados y el Sangre Pura se quedó embobado viéndolo, hasta que Zero rompió el silencio.

Tenía hambre, era como un niño pequeño y muy hermoso.

¿Hermoso?

Si lo era pero Kaname no podía tener ese tipo de ideas con respecto a ese ángel.

Tenía una linda prometida, dulce, tierna, muy bella, con quien me casaría en poco.

Zero; el solo era un deslumbrante ángel que me intrigaba eso era todo.

Era muy atractivo.

Pero era por su condición, de un hijo de ángel.

—¡Pero que demonios!– lo oyó exclamar.

En menos de un segundo Kuran lo había puesto trás de si mismo.

Todos los nobles, incluida Yuuki lo habían atacado.

Kaname Kuran habia amenazado con matar a todos los nobles Yuuki incluida.

Nadie podía tocarlo y no es que Zero necesitará su protección, pero... él necesitaba protegerlo.

Yuuki lo miraba con dolor y resentimiento.

El vampiro le tendió la mano y la ayudo a ponerse en pie.

—¿Quien es él?– dijo ella con un susurro.

—Zero Kiryuu, Kiryuu ella es Yuuki Kuran mi hermana y prometida– la miró con ternura el Sangre Pura.

Kiryuu sólo estaba ahí parado frente a los vampiros mirándolos a la defensiva.

—Yuuki, él es... Digamos que estará con nosotros por un tiempo. Es un cazador y esperó que esta escena no se vuelva a repetir. Nuestros lazos con los cazadores dependen de esto. Así que espero que Kiryuu sea tratado con el respeto que amerita su rango.

—Si, Kaname.

—Vamos con Cross– dijo Zero caminando como si nada —Me muero de hambre.

—Espera Kiryuu, tengo que hablar con Yuuki.

—Llevátela.

—Kiryuu...

Zero camino y se detuvo en la puerta.

—¿Vamos?

Suspiró dejando a Yuuki y siguiendo a Zero.

Casa de Cross:

—Tardaste mucho, Zero.

—Mmm– se encogió de hombros. —Tengo hambre.

Cross sirvió exorbitantes cantidades de comida.

—Zero,– dijo Ichiru —¿Desde cuando no te "alimentas"?

Zero se sonrojo.

Kaname lo miro se veía realmente lindo.

—Hace casi 6 meses que no lo hace– dijo Yagari.

—Por eso tienes tanto apetito,– dijo Ichiru, poniéndose de pie, puso su palma en el piso y de pronto apareció un joven rubio de ojos dorados.

—Amo.– dijo el muchacho y miro a Zero. —Amo Zero.

Sonrió con lujuria Ichiru.

—Necesito que alimentes a Zero. Llevalo a mi habitación.

El peliplata no dijo nada pero siguió a el rubio, Kaname se puso rígido, al ver como el chico besaba a Zero y entraban a la habitación.

—¿Puedo saber que esta pasando?– dijo seco Kaname.

—Somos mitad demonio– dijo Ichiru, —Draco, alimenta nuestra esencia demoniaca.

—¿Y como exactamente, "alimenta" dicha esencia?– dijo el vampiro.

—Mmm pues con sexo– dijo Ichiru encogiéndose de hombros.

—¿Qué?– Kaname apretó los puños.

—Los demonios se alimentan mediante la lujuria– dijo Cross bebiendo café.

—Zero a soportado mucho sin invocar a Draco– dijo Yagari.

—Mi hermano es un cabezota, aun en cuestiones de lujuria, sabe que lo necesita pero se resiste cuanto puede.

Kaname, estaba muy atento a cualquier ruido proveniente de la habitación.