-Shelter-

Capitulo I

- WELCOME -


Tenía un nudo en el estomago, por primera vez en mucho tiempo estaba nervioso como un chiquillo al enfrentarse a un examen importante.

A pesar de todo se mantenía estoico, por suerte, a lo largo de los años había aprendido a esconder bajo una capa de soberbia y cinismo la verdadera naturaleza de sus sentimientos.

El callejón no estaba iluminado, los cristales reflejaban las lejanas luces del trafico.

Un punto rojo se iluminó en la distancia. Casi pudo sentir el denso y toxico olor del puro.

Un olor familiar que hizo que el nudo de su estomago se cerrara aun mas.

- Eso te matará – había pensado mil frases para romper el hielo, mil escusas y mis disculpas, pero en ese momento todas sonaban falsas en su cabeza.

La luz de un coche iluminó el rostro de su amigo, que parecía más mayor y cansado que nunca.

Por un momento tuvo la sensación de que iba a pegarle un puñetazo, algo que por otro lado merecía.

En cambio pasó las manos por encima de su hombro y lo abrazó con fuerza. Como un padre que recibe a su hijo después de meses en el frente.

- Eres el hombre mas idiota que ha pisado la faz del planeta, Spike – dijo finalmente Jet apartándose de él.

- Yo también me alegro de verte, viejo amigo – colocando las manos en sus bolsillos sonrió con tranquilidad.

- ¿Donde has estado? - preguntó. – Te dimos por muerto, maldita sea, no hacía falta que volvieses, pero al menos...al menos podrías haber dicho que seguías en pie.

- Si, podía haberlo hecho, pero no lo hice - podía haber hecho muchas cosas que no se atrevió a hacer, podía haber vuelto tras su pelea con Vicious. Pero no habría servido para nada. - ¿Por qué no me invitas a unas cervezas? Estoy sin blanca.

Jet le miró con severidad y esta vez si que le dio el puñetazo, lo hizo con fuerza y sintió todos los huesos de su mandíbula crujir. Se llevó la mano al mentón dolorido pero no dijo nada.

- A dos manzanas de aquí hay un bar, siempre hay alguien tocando Blues – Jet le dio la espalda y comenzó a caminar con tranquilidad.

Se sentaron en aquel bar y bebieron durante horas y hablaron. Hablaron como no lo habían hecho en mucho tiempo. Le contó que el último año y medio lo había pasado con Laughing Bull, la mayor parte del tiempo meditando y cultivando maíz.


Nunca había pensado en lo reparadora que era la brisa marina.

La silueta de la Bebop apareció ante sus ojos, tan vieja y destartalada como siempre. Le resultó una visión maravillosa, acogedora. El metal se reflejaba en el agua, un espejismo que multiplicaba la imagen de la nave.

Su corazón dio un vuelvo al ver la Swordfish en la cubierta, una gruesa capa de polvo la cubría, pero allí estaba, preciosa, intacta, de aquel rojo brillante, ya desgastado por el paso del tiempo.

- ¿La recuperaste? - dijo con un hilo de voz.

Jet sólo sonrió y él corrió hasta la nave.

Si no hubiera resultado ridículo, la habría abrazado, la habría besado, su chica querida, pasó la mano por el polvo, en una suave caricia.

- Creí haberte perdido – susurró apoyando su cabeza en la nave.

- Cualquiera diría que te alegras mas de verla a ella que a mi – le dio un fuerte manotazo en la espalda y se echó a reír.

Como había echado de menos aquella risa fuerte y profunda, se dio la vuelta y caminó detrás de Jet.

El nudo de su estomago volvió a aparecer al cruzar la puerta y caminar por aquel largo pasillo.

- ¿ Sigue por aquí? - preguntó parándose en el cruce de pasillos, observando a poca distancia la pequeña sala de estar, por la que parecía no haber pasado el tiempo.

- ¿ No lo recuerdas? Ed se fue antes que tú – Jet anduvo por el corredor sin mirarle hasta llegar al sofá.- En los dos últimos años "Radical Edward" se ha convertido en una de las hacker más buscadas del Sistema Solar, es una criminal, cuando la ISSP la pisa los talones se refugia aquí, no la reconocerías, se ha convertido en una preciosa adolescente, demasiado diría yo. En ocasiones me dan ganas de comprarme una escopeta para alejar a todos los moscones que la rodean – suspiró con cansancio – Faye le enseñó algunos trucos cuando estuvo por aquí... en fin, la he visto pelear y me preocupan más ellos que la propia Ed. El bueno de Ein la sigue allí donde va – Jet sonrió- Ese maldito bribón nunca agradeció la mano que le dio de comer y que le acogió, igual que cierto imbécil que conozco.

- Jet... - se alegraba de oír noticias de Ed, de verdad que lo hacía, siempre le había tenido un gran aprecio a la chiquilla, la forma en la que sus enormes ojos dorados le miraban... era como si sólo viese su lado bueno, si es que lo tenía.

- Si – Jet resopló, porque él sabía perfectamente por quien le estaba preguntando. - Puede que la veas en algún momento.

Le miró con curiosidad, sintiendo que una punzada de ansiedad le recorría de punta a punta. No se atrevía a preguntar, sabía que no tenía derecho a hacerlo.

- Se pasa la mayor parte del tiempo fuera, regresa borracha la mayoría de las veces y duerme todo el día, se ducha, come algo y se va. A veces viene cuando me levanto, me saluda y no volvemos a hablar en días, por lo que se, caza a menudo, a lo loco. Pero es una mujer con suerte y siempre sale ilesa de cualquier situación. - carraspeó. - No se como se tomará volver a verte, no muy bien supongo.

- Lo tendré en cuenta – se dejó caer en el sofá, no recordaba lo cómodo que era, ni aquel olor a humo de tabaco y cuero envejecido. Sintió que lo recibía con los brazos abiertos diciéndole que por fin había regresado a casa.

- ¿Quieres cenar algo? - preguntó Jet poniéndose en pie. - No hay mucho donde elegir, ya sabes cómo funcionan las cosas por aquí.

Una sonrisa se instalo en su labios, había echado de menos aquella rutina, aquellos olores, aquellos sonidos. La forma casi imperceptible en la que la Bebop se mecía en el puerto.

- Cualquier cosa que lleve proteínas estará bien -

Cenaron y volvieron a pasar horas hablando, como en los viejos tiempos cuando sólo eran ellos dos. Aunque había algo diferente en su amigo, quizá era él el que había cambiado.

Estuvo sentado en el sofá durante mucho tiempo, fumando, escuchando todos aquellos ruidos, volviendo a acostumbrase a ellos.

Escuchó el inconfundible ronroneo de la Red Tail al posarse sobre la cubierta. Su corazón se aceleró. Podía sentir los latidos intensos contra su pecho. Tenía la boca seca y le sudaban las manos.

Faye no tardó en aparecer por la puerta y posó los ojos en él durante un segundo.

- Genial – murmuró. - ¿ Por qué tendré que ver hijos de puta en vez de elefantes rosas?

Sintió el impuso de levantarse y salió tras ella. La escuchó ahogar un suspiro, se detuvo y él hizo lo mismo. La vio girarse indignada, olía a bar, a tabaco y a tristeza.

- Lárgate de mi vista, maldito fantasma – lanzó sus manos abiertas contra él. Ella creería que iba a atravesarlo como al humo.

Pero sus pequeñas manos chocaron contra su pecho. Palideció, más aún, si es que era posible. Sus enormes ojos verdes de abrieron de par en par.

- No – la voz escapó de sus labios como un suspiro. Estaba petrificada, cerró las manos agarrando la tela de su chaqueta.

Tuvo que hacer un enorme esfuerzo para no abrazarla, apretando sus puños con fuerza.

Faye apoyó la cabeza en su pecho.

- Me estoy volviendo loca – murmuró separándose de él.

Se dio la vuelta y se alejó tambaleante, casi a trompicones.

Cuando Faye estuvo lo suficientemente lejos, dejó escapar todo el aire de sus pulmones y una exclamación que le quemaba en la garganta.

Sentía calor allí donde ella se había apoyado, pasó la mano por su pecho sintiendo que aún podía oler su champú.

Contuvo una maldición y se puso en marcha, al pasar por la habitación de Faye la vio desplomarse sobre la cama. Pasó las manos por su pelo nervioso ,tocó el botón de la cerradura y se alejó con el sonido de la puerta al cerrarse.

Entró en su propia habitación, alguien , Jet, con seguridad, se había dedicado a limpiar el polvo. Se quitó la chaqueta y la colgó de la silla. La botella de whisky estaba vacía y el vaso en que la había visto reflejada, estaba en el suelo, hecho pedazos.

Se desabrochó la camisa y la colgó en una percha. Le dolía el pecho y sentía una vacío en el estomago, se tumbó sobre la cama con los brazos tras la cabeza, tratando de borrar los ojos vidriosos de Faye de su mente.


Durmió al rededor de seis horas, no muy bien de hecho, Jet había preparado café pero ya estaba frío. Se acercó a la cocina a calentar una taza para él y otra para su amigo. Jet navegaba en la web de criminales, buscando algo a lo que echarle el guante.

Le apetecía, tenía ganas de trabajar con él, volver a sentir la adrenalina del triunfo. Dejó una de las tazas sobre la mesa y subió a por la otra.

Vio a Faye arrastrar los pies por la sala y sentarse, más bien dejarse caer sobre el sofá. Tenía rímel bajo sus ojos cansados y en sus labios aún se veía carmín reseco.

- ¿ Has hecho café? - preguntó llevándose la taza a los labios.

La dejo sobre la mesa con cuidado.

- Ayer - se llevó las manos al pelo y se apartó el flequillo de los ojos. - Ayer... tuve una alucinación.

Se giró nerviosa a mirar a Jet, que no fue capaz de decir nada.

- Vi a Spike ... le toqué … - susurró cubriéndose la cara con las manos – Estoy perdiendo la cabeza, tengo que dejar de beber, el alcohol esta destruyendo mis neuronas.

Jet se giró para mirarle con los ojos cargados de reproche.

- Nunca tuviste demasiadas – dijo bajando las escaleras, notó como los hombros de Faye se tensaban.

Él sentía tensión también, nervios, sólo quería que ella levantase la cabeza y lo mirara o tal vez no, no sabía como iba a reaccionar.

Faye levantó la cabeza lentamente y clavó sus ojos en él. Le miró durante unos segundos en silencio y sonrió, pero aquella sonrisa estaba muy lejos de ser la que a él tanto le gustaba.

Era la sonrisa que usaba para embaucar a los criminales que intentaba atrapar, la de jugar al póquer, la misma sonrisa cínica que le había dedicado a él cuando se conocieron.

- Menos mal que mi salud mental no es el problema – dijo apartando la mirada de él.

Sintió que le quitaban el aire, se paró frente a ella que ya no le miraba. Tenía la vista en el suelo. La oyó suspirar antes de alzar la vista de nuevo.

- Llegas tarde, vaquero – volvió a clavar sus ojos en él, volvió a robarle el aire. Esta vez ni siquiera sonreía. Se levantó del sofá y desapareció de la estancia,

Quiso salir tras ella, pero sus pies estaban anclados al suelo.


I left you heartbroken, but not until those very words were spoken
Has anybody ever made such a fool out of you?

-Shelter - Ray Lamontagne.


¡Hola!

Ya está aquí la pesada de Herria con otra de sus historias.

Espero que os guste. ¡Besos!

He corregido algunos fallos y se me había olvidado decir que el comienzo de este fic esta inspirado en un fanart de d2071 que vi en Tumblr.