- Shelter -

Capitulo II

- ALL THE LONELY PEOPLE -


La chica tenía el pelo rosa, las paletas separadas y dientes de conejo. Era extremadamente delgada. Se levantó de la cama de un salto y se miró en el espejo.

- ¿Te queda algo de Red Eye? -

Había un lunar en el centro de su pecho.

- En el bolsillo de mi pantalón-

Ella sonrió entusiasmada y se agachó a recogerlo del suelo.

- Deja algo para mi -

Se chutó aquella basura y saltó de nuevo sobre la cama con el vial en las manos.

- ¿ Eras soldado o algo? - preguntó pasando las manos sobre su pecho. - Estas lleno de cicatrices ¿ Qué hay bajo ese vendaje? ¿ Y estas heridas de bala? Tuve un novio soldado, las cicatrices pueden borrarse...

- ¿ Porque no pones esa boquita en otro sitio y así te callas ? Me das dolor de cabeza. Después yo me comeré ese lunar que tienes entre las tetas. - Le quitó el vial y lo usó él mismo.

Ella sonrió con desden y se puso manos a la obra.

La droga comenzó ha hacerle efecto. Miró a la chica, de la que ni siquiera sabía el nombre, llevaba los labios pintados del mismo color que usaba Julia.


No había vuelto a hablar con Faye, ni a cruzarse con ella desde la ultima vez. Se pasaba las horas en el sofá. Esperando, sin saber muy bien el que. Atrapó a un par de cretinos y salió de copas con Jet en un par de ocasiones. Pero algo pesaba en su interior. Una sensación plomiza de ausencia.

Jet sonrió bajando las escaleras. El ruido de un motor que no conocía le sorprendió, miró a Jet que volvió a sonreír. El ruido cesó y tras un par de minutos escuchó el correteo nervioso de Ein contra el suelo metálico de la Bebop.

Bajó las escaleras corriendo, ladrando entusiasmado. Saltó sobre sus piernas , alegre, meneando su pequeña colita.

- Yo también me alegro de verte, amigo – dijo acariciando la cabeza del perrillo.

Ein saltaba de un lado a otro, dando vueltas alrededor de él.

- ¡ Spike! - el grito de Ed le hizo girar la cabeza.

La chiquilla saltó por encima de la barandilla con agilidad y se colgó de su cuello. - ¡ Lo sabía! ¡Lo sabía! ¡ No es tan fácil acabar con Spike Spiegel!

Se separó de él con una enorme sonrisa en la cara. Jet tenía razón, la pequeña y andrógina Ed se había convertido en una preciosa adolescente.

Llevaba rastas en el pelo y algunas plumas enganchadas en el. Iba maquillada con una intensa sombra negra, que resaltaba sus enormes ojos dorados. Vestía una camiseta blanca, cortada por ella misma, unos vaqueros muy cortos y calzaba unas botas militares negras con cordones amarillo brillante. Tenía un aro en la nariz y una pequeña bola plateada en la lengua.

- ¡ Es increíble! - volvió a abrazarlo con fuerza. - ¡ Me alegro tanto!

De repente se quedo en silencio y miró a Jet.

- ¿ Lo sabe Faye – Faye? - preguntó preocupada.

Este asintió con la cabeza y ella se mordió el labio pensativa.

- Bueno, ahora todo está en su sitio – se tiró en el sofá junto a Jet.- Ya arreglaremos los rotos

- ¿Has vuelto a meterte en líos jovencita? - Jet le dedicó una larga mirada de reproche, mientras ella se sentaba con las piernas cruzadas sobre el sofá y sacaba su ordenador de la mochila que llevaba en la espalda.

- No – sonrió mirándole. - Nada que nadie de la Be- Bebop no haría.

No pudo evitar echarse a reír, no supo lo mucho que había echado de menos a la chiquilla hasta que la tuvo delante. Sonriendo con aquella malicia inocente que tienen los adolescentes.

Volvió a sentirse en casa, igual que cuando compartió su primera cerveza con Jet después de mucho tiempo, cuando vio la silueta de la Bebop. Únicamente faltaba que Faye estuviese allí, discutiendo con él, coqueteando con él, haciendo su vida real.


Jet acabó mandándole a él y a Ed a comprar algo de comida.

- ¿ Ahora pilotas un mono- racer? - preguntó a la chiquilla que caminaba junto a él – He visto tu cacharro, es una buena nave ¿Jet te enseñó a pilotar?

- Si, aunque Faye- Faye me enseñó la mejor parte, Jet es demasiado precavido – se rió. – La velocidad es increíble, esa sensación de libertad... Me encanta.

- Sé de lo que hablas – claro que lo sabía, había pasado dos años sin ponerse a los mandos de la Swordfish. Disfrutó del momento en el que se sentó en la cabina del piloto y sintió la vibración del motor al arrancar, de la sensación en su estomago al despegar, de la maldita velocidad. Hizo piruetas, puso el motor al limite . Amaba volar . - ¿ Faye te enseñó a pilotar como ella? Tendré que darte un par de lecciones para que olvides todo lo que ella te enseñó.

- Te ganaría en una carrera- Ed sonrió y le hizo sonreír a él también.

Dudaba que con dieciséis año tuviera licencia para pilotar, pero con Faye como maestra estaba seguro que Ed sería capaz de falsificar cualquier cosa. Aunque le sorprendía que Jet se tomase con tanta tranquilidad aquella falta de respeto por las normas.

Siguieron caminando hacía el supermercado, notó como todos los chicos la miraban y pensó seriamente en comprarse una escopeta él también.

- ¿Que querías decir con arreglaremos los rotos? -había estado dándole vueltas a aquello toda la mañana, se repetía una y otra vez en su cabeza. Ed frunció el ceño preocupada.

- Faye- Faye – suspiró.- Recuperar su memoria ha sido lo peor que le ha pasado en mucho tiempo, en una escala del uno al diez, diría que es un doce y que tú te murieses no ayudó demasiado.

- Entiendo -

- No, no lo entiendes – Ed le miró con dureza por un momento pero volvió a sonreír en seguida.- Pero no hay nada de que preocuparse ahora.

Dio un salto delante de él y echó a correr, tal y como habría hecho la Ed que abandonó la Bebop buscando a un padre ausente, que nunca pareció preocuparse de ella. Muchas cosas eran diferentes, ligeramente diferentes, colores, olores, sensaciones. Como si aquello que él recordaba hubiese cambiado, él también lo había hecho, era un Spike diferente al que dejó la Bebop.


Pararon a comer helado sentados frente al mar y regresaron horas después cargados de bolsas. Al llegar Ed se descalzó, quitándose aquellas botas militares que no parecían estar hechas para ella.

Se sentó en el sofá, encendió su ordenador y comenzó a trabajar o a jugar, fuese lo que fuese lo hacía con una concentración absoluta. Él se sentó en la butaca, con una lata de cerveza en la mano. Apoyó su cabeza en el respaldo, se percató de que el ventilador era nuevo. Lo miró con curiosidad, apenas hacía ruido. Era de color cobrizo y de el colgaban unas tiras de colores. Ein dormitaba a sus pies, moviendo las orejas cuando alguno de los quejidos de la Bebop le desvelaban de su sueño.

El motor de la Red Tail se detuvo en el hangar y volvió a sentir ese cosquilleo nervioso que se instalaba en sus tripas cada vez que Faye estaba cerca. No tardó en aparecer por la puerta, con un par de bolsas del centro comercial. Tenía el mismo aspecto cansado de siempre.

- ¡Edward! - exclamó con alegría. - ¿ En que lío te has metido ahora?

- Buenas Faye- Faye – le respondió con entusiasmo.

Ella se acercó al sofá, apoyó sus brazos blanquecinos sobre los cojines y esbozó una sonrisa tenue.

- ¿ Que haces? - preguntó reclinándose sobre el sofá.

- Nada, Cherius Medical ha decidido hacer una donación de cinco millones de wolongs a una asociación de lucha contra el cáncer infantil. – Ed sonrió abiertamente y le guiñó un ojo.

Faye dejó escapar una risa agradable.

- Han vuelto a subir el precio por tu cabeza – dijo mientras jugaba con sus manos en el pelo de Ed.- El día que alcances el valor de mi deuda, yo misma te entregare.

- Aun crees que puedes atraparme ¿eh? – contestó cambiando a la web de cazarecompensas buscando su propia ficha.

- Deberías cambiar la foto, ese monigote amarillo está muy visto – Faye golpeó con sus dedos la pantalla del ordenador. - Una foto del alcalde Solaris estaría bien, es un capullo.

- ¿Capullo a que nivel? - preguntó de girando la cabeza para mirarla a la cara.

- Capullo nivel Marcos – sentenció.

- Ooooh - Ed se llevó las manos a la boca.

Ambas comenzaron a reír como niñas y él se sintió como un espía escuchando una conversación que no tenía derecho a escuchar.

Faye alzó la vista y puso los ojos en él durante un instante y su sonrisa se transformo en una mueca de disgusto.

- ¡Faye! Que bien verte sobria y despierta – dijo Jet apareciendo repentinamente en la habitación.

Ella resopló pero no dijo nada.

- Tengo una propuesta que haceros, he encontrado algo interesante en lo que podemos trabajar todos juntos -

Miró a Jet aliviado, no hacer nada le consumía.

- Hay un grupo, que se dedica a robar animales exóticos o en peligro de extinción y traficar con ellos, vendiéndolos en el mercado negro.

Aquello no parecía excitante en absoluto.

- No pagan mucho por ellos por separado- continuó Jet.

Observó que Faye no estaba prestando atención, parecía estar a miles de kilómetros de allí. ¿En que estaría pensando? Parecía realmente triste, no le gustaba la sensación que eso provocaba en él.

- Pero si capturamos a todo el grupo es un buen pellizco. -

No podía apartar los ojos de ella, escuchó reír a Ed y cuando giró la cabeza para mirarla ella le estaba observando con curiosidad.

- Son siete ¿ Os apuntáis? -

No había prestado atención a lo que Jet estaba diciendo.

- Lo que sea – dijo finalmente.- Yo me apuntó.

- Yo también- gritó Ed entusiasmada dando una palmada en el aire.

¿Ed también participaba en la acción directa? Ni Faye ni Jet reprocharon nada, así que no sería él el que lo hiciese.

- Me voy a dormir – dijo finalmente Faye .- Llevo veinticuatro horas en pie.

- ¿Pero estas dentro o no? - preguntó Jet

- Paso -

- Luego no pienses que vamos a repartir el botín contigo -

- Tengo mejores cosas que hacer que perder el tiempo con vosotros -

Dicho esto salió de la sala de estar con paso firme y meneando las caderas. Sonrió viéndola marchar, algunas cosas no cambian nunca.

- ¿Donde están? - preguntó con la vista fija en el lugar por el cual Faye había desaparecido.

- Europa – contestó Jet meneando la cabeza.

- ¿ El satélite o el continente de la tierra? - preguntó Ed sin apartar la vista de la pantalla del ordenador.

- A si... el satélite - murmuró Jet que se sentó junto a ella en el sofá y comenzó a explicar los pormenores de su plan.


Le despertaron los golpes secos de Jet en su puerta.

- Spike, llegamos en una hora - susurró. – Ed y yo vamos a comer fuera ¿Te vienes?

Dio una vuelta en la cama y se frotó la cara adormecido. Tenía la boca seca y los músculos agarrotados, había dormido muchas horas. Le dolía la cabeza, se la cubrió con la almohada y refunfuñó frustrado.

- Si – gruñó malhumorado. – Diez minutos.

Al cabo de dos horas paseaban por el centro de la ciudad en busca de un restaurante lo suficientemente económico como para poder pagarse una buena cantidad de comida.

Estaba muerto de hambre y por la cara de sus amigos podría decirse que ellos también. Faye no fue con ellos y cada vez estaba mas seguro de que se debía a que él estuviese allí. Le irritaba que ella se comportase de una manera tan irracional e infantil.

Encontraron un pequeño local que servía comida casera a buen precio. Lo regentaba una señora que les trataba como si fuesen sus nietos. Les llenaba los platos y las copas con amabilidad. Hacía años que no disfrutaba de una comida tan sabrosa y abundante. Salieron de allí satisfechos y tan llenos que les costaba caminar.

- Creo que puedo rodar – dijo Jet sonriendo a la vez que se encendía un cigarrillo y se palmeaba la tripa.

- Si, rodar, rodar – canturreó Ed dando grandes un pequeño paseo, se despidió de ellos diciendo que tenía cosas que hacer.

La vio alejarse al trote, con el ordenador a la espalda y sus rastas moviéndose con ritmo al compás de sus pasos.

- Ha cambiado mucho – murmuró.

- Si, todos lo hemos hecho, Spike-o – añadió Jet.

Miró a su amigo intrigado, pero no comentó nada más. Jet le dijo que tenía que hablar con Bob antes de ponerse a trabajar en la recompensa y se marchó dejándolo solo.

No tenía nada que hacer y no quería volver a una Bebop en la que solo estaba Faye.


All the lonely people
Where do they all come from?
All the lonely people
Where do they all belong?

Eleanor Rigby - The Beatles.


En este fic voy a escribir únicamente desde el punto de vista de Spike, por lo tanto solo sabremos lo que él sabe. Y no se si es una fuente muy fiable de todas formas. jajajaj.

¡Muchas gracias por leerme!