El mambo de los muertos

Capitulo 1:

- Infierno -


El calor era sofocante y pegajoso, ya se había duchado tres veces a lo largo de la tarde. La ligera tela del vestido se pegaba a su piel. Estaba atascada en el maldito infierno.

La puerta se abrió de golpe, se asustó y se incorporó de la cama de un salto.

- ¡Joder, Spike ! ¿ Tu madre no te enseñó a llamar a la puerta? - refunfuñó tumbándose de nuevo sobre la cama sin dejar de abanicarse con una vieja revista que había encontrado en un cajón.

La ignoró por completo y se acercó a la ventana para abrirla de par en par. Una bocanada de aire caliente le golpeó en la cara.

- Esto es un infierno – murmuró para él mismo volviendo a cerrar la ventana.

- ¿ Has contactado con la Bebop? - preguntó con desgana sin levantarse de la cama.

- No, los sistemas de comunicación siguen sin funcionar, los foráneos creen que es por la ola de calor – suspiró al apoyarse en la ventana.

-¿ Porqué demonios te habré hecho caso? - gruñó molesta. – Ahora estamos aquí, vestidos de payasos.- lo señalo, llevaba una camisa hawaiana roja con flores azules y unos pantalones cortos.- Sin poder hacer nada. ¿ Porque te seguiría? Adelantemos trabajo, dijo él... ¡No puedo creerlo! - se llevó las manos a la cabeza desesperada. - ¿ De quien fue la idea de construir este satélite infernal?

- Se supone que iba a ser un paraíso vacacional, paisajes tropicales, buen clima, mar cálido..-

Se incorporo y se sentó sobre la cama, descalza y con aquel vestido de flores diminutas parecía mas pequeña de lo que en realidad era.

- ¿ Que pasó? - preguntó con curiosidad mientras se encendía un cigarro.

- Tiburones -

- ¿ Tiburones? - preguntó incrédula.

- Alguien tuvo la brillante idea de traer un par de tiburones blancos desde la tierra, para que los turistas se bañaran con ellos, se reprodujeron sin descanso en agua libre de contaminación, haciendo imposible que la gente se bañase sin devorada por alguno de ellos, tras la muerte de varios turistas, el satélite se fue a la ruina, la gente que trabajaba aquí se marchó y sólo quedan pescadores y sus familias, surfistas, algún loco... por eso funciona todo tan mal, el control del clima, los sistemas de comunicación...pero aun así tiene mas población que Calisto.

-¡Genial! Atrapada en el infierno y no puedo ni bañarme sin correr el riesgo a ser devorada por un puto tiburón...

- Me das dolor de cabeza con tu quejas, Faye – miró de nuevo por la ventana, el sol se estaba poniendo y de alguna manera, esperaba que la noche refrescara el ambiente.

- Voy a comer algo ¿ Vienes? - le preguntó mientras se calzaba unas sandalias de cuña de esparto.

-No, voy a tratar de dormir un rato.


Se sentó sola en un pequeña mesa, junto a la ventana, al menos en el restaurante si funcionaba el aire acondicionado. Había saqueado el bufete. Ensalada, perritos calientes, patatas fritas, helado y vino, también un par de trozos de pizza. Comenzó a mordisquear las patatas mientras le dedicaba coquetas miradas a un surfista muy atractivo que cenaba en la barra hablando con el camarero. El pelo rubio y descolorido por el salitre le llegaba a los hombros. Estaba tostado por el sol y tenía una sonrisa maravillosa que la ponía nerviosa.

- Me gusta tu dieta – dijo Spike mientras le robaba una patata y la untaba en el helado.

- Eres asqueroso – contestó con una mueca de disgusto en el rostro al tiempo que él se sentaba y le robaba uno de los perritos.

- ¡Eh! Búscate tu propia comida – gruño dándole un manotazo mientras el trataba de quitarle otra patata.

- ¡ No vas a comerte todo eso! - replicó con la boca llena de comida.

- Podría guardarlo para otra ocasión – refunfuño dando un bocado a la pizza.

Spike sonrió con arrogancia y se estiró sobre la silla.

- El rubio de la barra no deja de mirarte – dijo tratando de quitarse importancia.

- ¿ Si? - sonrió con malicia y se cruzó de piernas recogiendo con disimulo su vestido.

- No necesitas hacer eso – murmuró mientras se llenaba el vaso de vino.

- ¿ Has dicho algo? - preguntó mirando de reojo al surfista que no apartaba los ojos de ella.

- Que seguro que le gustas aunque no le enseñes las piernas – sonrió socarrón y apoyó la mano en su mentón.

Parpadeó confundida y sonrió también sin dejar de mirar aquellos ojos marrones que parecían ligeramente diferentes.

- Parece que no vamos a tener noticias de Jet esta noche, así que creo que voy a practicar un poco de surf – sonrió con arrogancia – A no ser que tengas un plan mejor...

Spike la observó un instante como si estuviese considerando su invitación. Miró al tipo que seguía en la barra y le señaló con la cabeza.

- Adelante, diviértete – dijo llenando su vaso de vino de nuevo.

- Hasta mañana, vaquero – dijo ella levantándose de la mesa.

- Hasta mañana , romaní – contestó viendo como se alejaba de la mesa y se apoyaba en la barra para hablar con el surfista.


Tras terminarse el resto de la cena que Faye había dejado sobre la mesa, subió a su habitación, tal como imaginó la noche había refrescado el ambiente. Abrió las ventanas de par en par dejando que la brisa marina limpiase el aire cargado de la habitación. Trató de ponerse en contacto con Jet de nuevo, pero lo único que recibía era estática en la radio. La televisión tampoco funcionaba y las únicas revistas que había en la habitación tenían escaso interés para él. Se duchó, intentó de nuevo llamar a la Bebop y se bebió dos botellitas del mini-bar. Hasta que decidió que dormir sería la mejor forma de pasar el tiempo en aquel maldito agujero del infierno.

Soñaba que alguien le llamaba a gritos, pero parecían perderse en la distancia. Cuando unos fuertes golpes en su puerta le despertaron. Se revolvió entre las sabanas adormecido. Pero los golpes eran cada vez mas insistentes.

- ¡ Spike! - gritó Faye al otro lado de la puerta. -¡Ábreme de una maldita vez!

Se levantó molesto de la cama y desperezándose se acercó. Faye no dejaba de golpear la puerta.

- ¿ Que? - gruñó enfadado aun medio dormido.

- Déjame pasar – le empujó con fuerza al interior y cerró la puerta tras ella.

- ¿ Qué cojones haces, Faye? - preguntó encendiendo la luz de la habitación.

Estaba pálida, mucho mas pálida de que era habitual en ella. Su vestido e flores estaba manchado de sangre y respiraba agitada. Estaba descalza.

- ¿ Te ha hecho daño ese idiota? - preguntó preocupado haciendo amago de agarrarla.

- No, no – le temblaban las manos y sostenía su arma con fuerza.

- Relájate y cuéntame que ha pasado – apoyó una mano sobre su hombro y ella dio un respingo sobresaltada.

- Estábamos paseando por la playa y... - se separó de él y comenzó a caminar nerviosa por la habitación.- Vimos a un niño jugando junto a la orilla, era tan tarde que pensamos que se había perdido, Mark se acercó a él para... ¡Oh dios! - seguía moviéndose inquieta de un lado a otro sin soltar la pistola.- El niño saltó sobre él y le arrancó la yugular, ¡De un mordisco! – gritó histeria.- Te lo juro, se lo estaba comiendo, maldita sea.

- ¿ Que? - preguntó incrédulo.

-¡ Le dispare! ¡ Cuatro veces! ¡En el maldito pecho! Y como si nada, seguía encima arrancándole trozos de carne - dejó caer la Glock como si le quemase en las manos y se llevó las manos al pelo.

- ¿ Estas seguro de que has visto eso? - preguntó acercándose a ella que temblaba como una hoja.

-No estoy loca, joder, se lo que vi, cuando esa cosa se acercó a mi, me puse a correr sin mirar atrás hasta que llegue aquí- se llevó las manos a la boca – Ese pobre chico... que muerte mas horrible.

- Seguro que no es mas que una broma de mal gusto para asustar a los turistas – la cogió de los brazos – Tranquilízate , te va a dar algo.

- ¡ Era real, Spike! - mustió bajando la mirada a sus pies .- ¡Oh! He perdido mis sandalias, con lo que me gustaban.

Frotó sus brazos con cuidado mientras ella recobraba poco a poco la compostura.

- ¿ Mejor? - preguntó cuando Faye se calmó por completo.

- ¿ Una broma de mal gusto? - susurró separándose de él.

- Seguro, ¿ Por que no te cambias y duermes un rato? Mañana por la mañana, veras al capullo ese y podrás romperle la cara de un puñetazo. - se agachó y le entregó su pistola.

- Si... siento haberte despertado – dijo saliendo en dirección a su cuarto.

- Pienso cobrármelo con intereses, además a Jet le va a encantar esta historia - se apoyó en la puerta riendo. - Buenas noches.

- Buenas noches, Spike - suspiró frustrada y entró en su dormitorio.

Esperó una tiempo prudencial a que ella se hubiese dormido y salió del cuarto. Enfundandose el arma se dirigió a la playa, que no quedaba muy lejos del hotel. La luz de las farolas apenas la iluminaba, parecía desierta, en su paseo encontró los zapatos de su compañera, los recogió y les sacudió la arena. A lo lejos vio como el ligue de Faye se aproximaba en su dirección, parecía borracho, maldito capullo, aunque suponía que en aquel satélite apartado del resto de la civilización, tampoco había mucho mas donde divertirse.

El tipo se aproximaba a él con torpeza. Sus movimientos eran extraños pero hasta que no estuvo a pocos pasos de él no vio la horrible herida de su cuello. Ni la sangre que lo cubría. Retrocedió un par de pasos, pero el borracho se lanzó sobre él dispuesto a darle un bocado. Le disparó pero no detuvo su avance, incrédulo volvió a disparar acertando esta vez en el centro de su frente. Esta vez el pobre muchacho cayó al suelo en un golpe seco. Tras respirar en profundidad se acercó a observar el cadáver, tenía el pecho abierto dejando ver su corazón y parte de sus costillas. Era imposible que hubiese podido caminar por la playa con una herida así.

- ¿ Que esta pasando aquí? - preguntó mirando a su alrededor.


¡Hola!

Ya estoy aquí de nuevo. La verdad es que no estoy muy contenta con mi anterior historia, no me gusta. No se mucho drama y los personajes muy ooc. Jajaja. Pero bueno como esto lo hago por diversión me da un poco igual, una no puede estar contenta con lo que hace siempre.

Así que voy a probar de nuevo y está vez con algo diferente. ¡ ZOMBIES! XD (Aunque en este genero ya esta todo inventado)

Espero que os guste!

Nos leemos.