Etapa Final: Verdad


El Sol brillaba como siempre en la capital de Japón. Tokio-3 estaba en su mejor época del año ya que había conseguido fondos para el desarrollo social que tanto se necesitaba para hacer despegar la mayor parte de los proyectos que NERV estaba evaluando para el progreso de la humanidad. Entre todo lo que se destacaba, había dos figuras importantes que cambiaban el mundo con cada paso que daban.

Ikari Yui e Ikari Gendo eran las mentes detrás del desarrollo tecnológico de la ciudad. Destacaban entre la mayoría de los genios del mundo debido a sus brillantes tesis en el área de la genética y su implementación para el desarrollo humano como el combate de enfermedades crónico-degenerativas. Se podía decir que eran la pareja perfecta, pero no solo eran unos investigadores que estaban desarrollando beneficios para la humanidad, también destacaban en el ámbito militar, trabajando para las Naciones Unidas con el fin de entender varias cosas que habían sucedido a finales del milenio pasado.

―Buenos días, señora.

―Buenos días, Asuka-chan.

Como todos los días, Ikari Yui regresaba de su caminata diaria para encontrarse con la hija de su colega Kyoko. Siempre que se encontraba con la niña veía en sus ojos un brillo que le decía que ansiaba formar parte de su familia.

― ¿De nuevo por mi hijo? ―preguntó ella con un tono calmado para no molestar a la pelirroja.

―Ya sabe que su hijo es un Baka que se le olvida levantarse―declaró la joven mientras veía a otro lado a fin de no mostrar sus coloradas mejillas―. En todo caso, debo ser yo quien esté detrás de él siempre.

La castaña no dijo nada, limitándose a darle la razón a quién podría ser su hija en ley. Siguiendo su camino, ambas entablaron una de sus típicas conversaciones donde la mayor daba ciertas bromas con respecto a la relación de la niña con su hijo. En verdad deseaba que su hijo y Asuka entablaran una relación, pero no podía presionarlos más de la cuenta.

Tan pronto divisaron el departamento donde vivían, la menor se dispuso a correr de emoción que sentía dejando atrás a la castaña. Viendo cómo iban las cosas, se daba una idea de cómo ambos terminarían juntos en un futuro, aunque temía que su adorado niño fuera igual a su padre.

«Es todo denso… Gendo en verdad ha criado a un mini mí»

Una vez dentro del edificio, se encontró nuevamente con Asuka que miraba al piso como si fuera a recibir un regaño.

―Lamento comportarme de esa manera tan irrespetuosa, Yui-san―dijo la menor mientras volteaba a ver a la madre―. No era mi intención dejarla atrás.

―Sé que no era tu intención, pero pudiste aprovechar estos segundos para ir por mi hijo―contestó Yui en tono picarón mientras le daba un ligero golpe con el codo a la hija de Kyoko―. Anda, ven; sé que no has desayunado porque tu madre sigue dormida para estas horas―conociendo a su amiga, era probable que ahorita estuviera en la cama de su hija disfrutando de la comodidad del colchón que le compró hace un par de días.

― ¡Gracias! ―exclamó Asuka, dando un fuerte abrazo en agradecimiento por la hospitalidad.

Todo parecía un sueño mientras Yui miraba como la joven se perdía en su departamento… Para bien o para mal, esto era un sueño, uno que en verdad deseaba que se volviera realidad. Todo a su alrededor paró y apareció en un tren con sus atuendos cambiados por una bata blanca junto a una camisa rosa, una falda negra y tacones del mismo color. Ella caminó un poco hasta estar en la puerta del tren, observando por la ventana un bello paisaje.

El final había comenzado y eso lo sabía tan pronto vio como Lilith aparecía a su lado mientras observaba lo mismo que veía la castaña.

―Ya ha comenzado el Tercer Impacto―informó Lilith.

―Lo sé―respondió Yui―, he visto el sueño de Asuka, semejante al de mi hijo, uno que solo se podría lograr si uno de ellos dos toma la decisión de llevarlo a cabo.

―Esto es la visión de Asuka de un futuro donde ella puede tener una vida tranquila en compañía de Shinji―explicó Rei Q mientras se acercaba a su versión de Lilith―, incluso este mundo construido por la desesperación alberga los sueños más infantiles y puros que una persona puede tener con respecto a las relaciones que puede concretar.

Yui no dijo nada y simplemente se limitó a mirar el paisaje nuevamente mientras sentía como poco a poco el tren se iba deteniendo.


―Asuka… te amo

Un fuerte estruendo sacudió a Shinji quien se encontraba desnudo en un sitio al cual no reconocía, pero que le dejaba una sensación de tranquilidad. Esta era una playa con un mar celeste, pero a los pocos segundos un color carmesí cambio ciertos lugares de la tonalidad del agua y un inmenso brillo blanco del cielo hacía ver aquel sitio como un recuerdo de lo que alguna vez fue un sitio para divertirse.

― ¿Dónde me encuentro? ―se preguntó él mientras se levantaba de la arena para mirar a todos lados en un inútil intento por encontrar una respuesta que lo ayudara―. ¿Acaso perdí?

― ¿Te parece que has perdido, papá?

―Terri

Frente a él, en el mar, se encontraba una versión de Asuka más joven, pero con un cabello castaño en vez de rojizo. Su cuerpo se encontraba desnudo y las olas del cuerpo de agua impactaban con ella de forma majestuosa, casi como si se tratara de algo divino.

―Papá… ¿amas a mamá? ―preguntó la joven mientras se acercaba a su padre―. ¿Amas mucho a mamá?

¿Qué es lo que pasaba?

Esto no tenía sentido, su niña era más joven. Él se encontraba en el EVA 01 luchando por la humanidad, pero ahora se encontraba en una playa que no reconocía con su hija la cual parecía haber crecido de repente. No, no era posible que algo como esto hubiera sucedido, el Tercer Impacto no se pudo hacer y…

«Asuka»

Justo en ese momento su mente le pegó con la realidad. No había podido evitar la mutilación de su amada, mucho menos pudo parar algo que su padre había iniciado. Los gritos de la humanidad resonaron a través de su unidad mientras esta era absorbida por una versión gigantesca de Rei quien reconfortó los últimos momentos que su mente vivió hasta llegar a este punto. Se había separado de Asuka, había intentado de todo para que ella no sufriera lo que el resto de la humanidad sufrió y su juicio sobre el pensamiento individualista había culminado en un silencio desolador en todo el planeta.

El final era este, su padre no pudo cometer su objetivo, pero tampoco SEELE lo logró. Aquellas tonalidades carmesíes que habían surgido era LCL que estaba surgiendo en ese sitio. Su hija, su niña; ella había sobrevivido a la purga del individualismo, pasando a ser uno con él y separando su alma tan pronto se dio cuenta del significado de la vida y del valor que yacía como persona. Aquella divinidad que la ayudó a llegar con su padre había muerto con el Tercer Impacto y ahora no era más que una joven normal que disfrutaba de la frescura del mar que alejaba todo lo malo del mundo en una sinfonía natural muy esplendida.

―La amo, Terri―respondió Shinji mientras se acercaba a su hija―. Yo la amo con todo mi corazón.

Los labios de Terri se curvearon mientras miraba al cielo para contemplar una luna sangrienta que se dejaba ver a plena luz del día en señal de que la noche se aproximaba. No importaba cuántas veces mirase al cielo, las respuestas de su padre siempre estremecían su corazón mientras su cuerpo luchaba por contener sus emociones. Esto era algo que ella seguía sin poder soportar, pero entendía que se trataba de algo que la llenaba con un júbilo indescriptible.

―Mamá siempre fue alguien llena de problemas, pero que encontró al hombre de su vida en un chico de catorce años que se disculpaba por todo―declaró la menos mientras se retiraba un poco del cabello que cubría su cara―. Mamá escogió a un buen hombre, papá.

―Tal vez lo hizo, tal vez no lo hizo―respondió Shinji.

―Eres su tan preciado Baka.

―Lo sé.

El castaño se acercó al mar donde a lo lejos pudo divisar algunos seres que se encontraban de alguna forma crucificados, mientras que a lo lejos una lanza de Longinus se hallaba clavada en una pequeña formación rocosa que sobresalía de lo que era cubierto por el LCL producto de la pérdida del individualismo humano en un intento porque todos se entendieran, alcanzando así un conocimiento que estaba lejos de terminar.

Su madre hace tiempo había dejado la Tierra con su alma dentro del EVA donde el alma de su padre también descansaba. Ella se había despedido de todos, incluso de su nieta, afirmando que la Unidad 01 sería el símbolo de que la humanidad alguna vez existió y alcanzo su conocimiento que los condenó a una vida llena de pecados, produciendo caos en un mundo cuyas cicatrices perdurarán por siempre.

Ya su mente lo recordaba todo, aquella amnesia que tuvo en un inicio iba culminando tan pronto su mente se relajaba más ―Mientras el Sol, la Luna y la Tierra existan… todo estará bien―pronunciaron los labios de Shinji mientras este era rodeado por los brazos de su hija quien miraba curiosa su semblante.

―Cualquier lugar puede ser un paraíso, mientras se tenga la voluntad de vivir… Vater―dijo Terri, tomando lo que venía antes de lo que su padre dijo―. He estado practicando mi alemán para ella.

Shinji estaba en verdad impresionado por la dedicación que su pequeña tuvo en todo este tiempo para aprender algo que él debía ya conocer. Extendiendo su mano, ella invitó a su padre a entrar a la poca agua que se mantenía cristalina, logrando ver algunas especies marinas que prosperaban en el entorno apocalíptico de la Tierra.

Todo regresaba a la mente del joven castaño y varias cosas parecían fuera de lugar, mientras que otras encajaban perfectamente. Dando un vistazo al cielo, pudo observar las nubes blancas que solía mirar cuando era joven. Se sentía como si dos entes vivieran en él siendo uno mismo; su alma parecía intacta, pero sus pensamientos diferían de todo lo que creía de forma racional.

Los dos se quedaron en el agua un rato mientras contemplaban lo que quedaba del evento más grande en el Universo después del Big Bang que inició todo. Shinji entendía que esto era una especie de reinicio, no una continuación de los eventos que desarrolló. Nadie recordaría nada, simplemente todo volvería ser como antes, pero ellos no estarían ahí para actuar, ya no pertenecían al nuevo mundo que sería reclamado por una humanidad, que para bien o para mal, aprenderían de ellos.

―Conque aquí estaban, niños―dijo una voz detrás de ellos un poco lejos de la orilla, pero con la fuerza y dulzura suficiente como para que ambos Ikaris le reconocieran.

―Vaya, la tía Misato al fin pudo llegar con nosotros… Se nota que la edad le está afectando―susurró Terri mientras recibía un golpe en la cabeza con una pelota de goma―. ¡Eso son crímenes de guerra! ―los gritos de ella fueron ignorados por su padre quien simplemente reía por lo que pasó.

―Parece ser que se están divirtiendo―Misato había llegado hasta ambos mientras dejaba lucir su denudo cuerpo antes de ingresar al agua―, y mi bello cuerpo sigue siendo joven, mi pequeña.

Antes de que Terri pudiera decir algo, fue sorprendida por su adorada tía, quien la abrazo dándole así muchos besos en la frente lo que hizo reír a la castaña.

― ¿Cómo va todo en el Edén? ―preguntó Shinji casi como si fuera un reflejo, prestando atención nuevamente al paisaje.

―Los animales renacieron nuevamente, la tierra árida nuevamente se está volviendo fértil y las lluvias ya están regresando a un ciclo nunca visto―explicó la mayor a la vez que reposaba su mentón en la cabeza de la pequeña copia de Asuka―. He hallado otros libros para nuestra pequeña diablura, pero son de matemáticas y muchos están en inglés.

―No pasa nada, tía―respondió Terri―, sí he podido aprender un poco de alemán cuando apenas y sabía leer, creo que puedo manejar esto.

―Vivir dos apocalipsis es demasiado―agregó Misato.

―Incluso así, mi amor por papá y por mamá sigue siendo el mismo.

― ¿Y por la tía Misato?

―No te conocía antes, pero ahora te amo con todo el amor del Universo.

El ex miembro de NERV soltó más besos en la pequeña. Adoraba mucho a la niña y la manera en que esta crecía, pero deseaba que esto ya no fuera así porque su corazón apenas y pudo con sus preciados niños. Después de quedarse un buen rato ahí, los tres regresaron por un camino que les indicó Misato, siendo así que Shinji supo nuevamente el cómo habían llegado a la playa.

Era un sendero limpio, casi como si hubiera sido hecho para ellos y según los comentarios de su ex tutora, ya estaba ahí cuando fueron dejados cerca de una de las playas que daban con el mar de LCL. Caminaron por un poco más hasta llegar a una colina que dejaba ver un gran valle, donde a lo lejos se podía apreciar algo de humo.

―Ella en verdad quería venir, pero después de dar a luz, lo mejor es descansar ―comentó Misato mientras descendía toda velocidad por el suave pasto que empezaba a decorar el suelo del sitio―. ¿Cuánto más van a tardar? ¿Acaso ya son ancianos?

Para Terri esto era un reto y sin perder tiempo, soltó carrera hasta alcanzar a su tía quien intentaba seguirle el paso a la menor. Estas escenas eran las que sacaban una sonrisa en Shinji mientras este bajaba tranquilamente a la vez que sus recuerdos se mezclaban con lo que el Tercer Impacto había generado.


―Es tiempo de irse, Asuka.

― ¿Por qué?

―Porque ellos te están esperando, ya es hora de regresar, cariño.

Ikari Yui se encontraba parada frente a una Asuka que lloraba desconsoladamente. Al fin se habían reunido en el vagón donde la primera había estado antes, pero ahora unas tonalidades anaranjadas cambiaban el ambiente que se vivían en ese sitio. A lado de ambas se encontraban Rei como Lilith, dispuestas a hablar en caso de ser necesario, pero el momento impedía que alguna de las dos realizara acciones.

―Él se quedará solo y yo… Yo estaré sola―murmuró la joven alemana mientras bajaba la mirada―, yo soy feliz aquí, madre.

―Lo sé, hija―respondió Yui mientras intentaba mantenerse firme―, pero este sitio ya no es para ti, no es para la gran Asuka Langley Soryu que enamoró a mi hijo y que me trajo uno de los regalos más lindos que una madre puede recibir.

La menor alzó su mirada para encontrarse con un rostro lleno de agradecimiento por parte de la castaña. Las dos sabían que esto no era más que una de las múltiples realidades que existen en un universo tan amplia, una de las infinitas posibilidades que pueden darse con un reinicio. Ella así lo había visto, así lo recordaba y así lo profesaba; fue junto con su novio, que pudieron darle una segunda oportunidad a la humanidad de continuar su vida siempre y cuando tuvieran la voluntad de vivir.

Este sueño no era más que una escapatoria de la cruel realidad que le esperaba, pero entendía que tarde o temprano esto sucedería. Había muchos sentimientos en ella, incluso algunos ya los conocía Asuka; si existiera una manera de hacer un verdadero reinicio, o una continuación de todo, la hubiera tomado, pero así no es como funciona el Universo que le dio la oportunidad de conocer a su futura hija.

―Desde hace tiempo que conoces la realidad detrás de todo esto―dijo Lilith mientras observaba a la segunda niña.

―Puede que sea hermoso todo esto, pero solo es una escapatoria de nuestros problemas y es la razón por la que todo el mundo sigue sin recuperar la individualidad―agregó Rei mientras tomaba asiento en uno de los lugares vacíos―. Pero incluso así, ellos están ahí, esperando por ti.

La joven no pudo responder a eso. Por un lado, estaba triste de dejar un sitio tan placentero como la realidad en la que vivió tanto tiempo a su parecer, aunque, por otro lado, estaba contenta de saber que ellos estaban ahí, esperando su llegada.

―Terri-chan necesita de una buena madre―Yui tomó a la hija de su colega Kyoko de los hombros, acercándola un poco más―, he visto como has crecido, cariño. El carácter explosivo es algo único de ti, pero esa paciencia y ese amor que solo tu tienes, será necesario para que ella viva en un nuevo mundo.

― ¿Daré a luz a Terri? ―preguntó con miedo la menor ante el final que su cuerpo tuvo.

―Darás a luz a Terri, aunque tendrás que pensar en un nuevo nombre ya que las dos se llamarán igual.

―Lo sé, y es algo que debo hacer tan pronto me reúna con ellos.

Como si de un recuerdo se tratase, logró ver ciertas imágenes que su mente le mostraban en este mundo de sueños. Había cambiado mucho desde que llegó, pero ya era su turno de volver a vivir y cambiar todo lo que alguna vez la aquejó. Esta era la oportunidad de reunirse con las personas que amaba, incluso si se trataba de ir a un mundo caótico que apenas y comenzaba a resurgir de las cenizas.

Tomando valor, Asuka abrazó a Yui mientras agradecía todo lo que ella hizo en esta realidad. La madre sabía bien lo que la pequeña necesitaba, por lo que correspondió la muestra de afecto, susurrándole unas cosas al oído que incrementaron el valor de la menor para ir con su familia.

―Tan pronto te reúnas con Shinji, dile que estoy orgullosa de él―dijo Yui con un tono calmado, pero alegre―. No olvides que también tienes que cuidar de ambas, no solo de la bebé.

―No te preocupes, soy la gran Asuka Langley Soryu―respondió la germana en un tono orgulloso mientras inflaba su pecho―y además, soy la futura esposa del Invencible Shinji.

La castaña no pudo evitar sonreír ante las ocurrencias de su niña.

―Nos volveremos a ver un día, Asuka… Si así lo deseas.


―Ya va a nacer, Shinji.

― ¿Asuka sigue?

―Sí, ella aún no ha…

― ¡Maldita sea, ayuda!

Misato, Shinji y Terri habían regresado a la pequeña casa que seguía de pie después del cataclismo del Tercer Impacto y donde un gran jardín dejaba una sensación de calma y vida mientras vivían ahí. Junto a ellos regresó Ayanami, quien recordó todo lo que fue, pero con esa pasión y coraje que la segunda versión de Rei tenía.

Ninguno esperaba que los gritos de dolor de Asuka les dieran la bienvenida, pero tan pronto escucharon sus quejas, el corazón de Shinji se movió al punto que se puso la ropa que había dejado en casa tras ir con su hija a la playa que estaba a cientos de metros de ellos. Era imposible que no fuera ella, que no fuera su Asuka. La emoción era tan grande que olvidó esperar al resto de las chicas, quienes llegaron poco después al interior de la casa.

Las escaleras fueron subidas casi con un brinco de parte del castaño quien escuchaba cada vez más los insultos típicos de su pareja―. ¡Carajo! ¡¿Acaso nadie me está cuidando?! ¡Voy a tener a mi hija! ¡Idiota! ¡Ven aquí! ―decía esa voz que era propia de la chica cuya mirada podía pasar de un tono dulce a uno que indicaba que te arrancaría la cabeza.

Tan pronto abrió la puerta de la habitación donde estaba su hija, pudo ver a Asuka con las piernas abiertas mientras destrozaba con sus dientes la única almohada visible.

―Asuka…

― ¡Puta madre, Shinji! ¡¿Dónde coño estabas?!―exclamó la mujer que era dueña de su vida.

Sí, Asuka era una mujer cuando regresó hace poco del mar de LCL, pero aquella vez solo su cuerpo había regresado.

― ¿Eres tú? ―preguntó Shinji casi con los ojos llenos de lágrimas.

― ¡Maldita sea! ¡No estoy para estas tonterías! ―gritó con más dolor Asuka―. N-Necesito que me ayudes con el bebé… necesito que me ayudes con Terri.

Solo hasta ese momento Shinji entendió la situación en la que se encontraba. Recordó todo lo que le dijo Ayanami, por lo que de inmediato tomó las cosas que las chicas tenían en la habitación por la ocasión. Al cabo de unos segundos, estas llegaron y se encontraron con la grata sorpresa de ver a Asuka de regreso, la Asuka que todos querían.

Nadie pudo contener las lágrimas, ni siquiera Rei. Esto era lo que estaban esperando desde hace meses y al fin había sucedido ese milagro. Para Asuka, este no era momento de llorar su regreso porque estaba su pequeña saliendo de su vagina, pero al ver a una chica muy semejante a ella, se dio cuenta de que algo no andaba bien con el tiempo, principalmente porque notó que Misato se encontraba igual a diferencia de su novio y la niña modelo que la ayudó con este viaje de regreso.

Antes de que ella pudiera decir algo al respecto, la chica que se asemejaba a ella corrió a su lado y le dio un fuerte abrazo que la dejó algo confundida. Esta sensación era igual que el de aquella niña que vio dentro del EVA 01 durante la batalla del Geo Frente contra SEELE y la JSDF. Debido a la mirada, supo que se trataba de alguien relacionado a su novio y su cabeza entonces realizo las conexiones pertinentes.

― ¿Eres mi hija?

― Mamá… Soy Terri.

Una sonrisa se esbozó en Asuka al escuchar esas palabras. Definitivamente había vuelto a la vida.

― ¡Ya viene! ―exclamó la pelirroja mientras tomaba la mano de su marido al punto de casi la rompía―. ¡Traigan el agua tibia!

― Así que sabes de esto―murmuró Misato―. Creo que debí evitar que vieras esos libres de biología humana.

― ¡Ah! ¡Después de esto voy a destrozar tu cráneo! ―los gritos de Asuka causaron que por primera vez en mucho tiempo sintiera pánico de vivir bajo el mismo techo que ella―. ¡Ya viene esta pequeña!

Ayanami no perdió tiempo y preparó todo para el parto. Agradecía desde sus adentros que sus otras versiones permitieran que Asuka regresara en un estado maduro después de pasar todo ese tiempo en el Mar de LCL. En cualquier otra situación, el cuerpo de una joven sería demasiado riesgoso y debería operar en casi de que se complique. Los minutos pasaron y el dolor era tanto que Asuka se hallaba destrozando manzanas que su hija traía y que le ponía en la boca.

Cuando todo parecía que tardaría más tiempo, Rei pudo ver la cabeza del bebé. Ya estaba lista para dar a luz y rezaba porque esto fuera rápido para evitarle más sufrimiento a su compañera. Misato, quien no había dicho nada, trajo una cámara. Eran de las pocas cosas que guardaban de la humanidad y que atesoraban debido a que les permitía tener momentos como este guardados para cuando el renacer del ser humano se dé. En cuestión de media hora, Asuka dio a luz a la pequeña Terri.

Todos soltaron un gran grito de euforia tras el nacimiento de la pequeña quien lloraba por su madre. La escena había sido mucho para la Terri mayor quien se hallaba abrazada de su padre debido a que sus piernas fallaban en mantenerla de pie, obteniendo así las burlas de su madre quien se encontraba empapada de sudor y respirando pesadamente debido al esfuerzo que había puesto durante el parto.

―Este es el regalo de la vida, algo que ustedes dos merecen―dijo Misato quien estaba llorando mientras tomaba imagen de su pequeña alemana―. Han crecido muy bien.

Shinji se quedó observando a su esposa la cual tenía a la bebé en brazos a la cual comenzaba a mimar. Había visto esto en otro mundo, uno donde él sufrió y cuyo destino había sido sellado para ser un ángel. Fueron las múltiples realidades que Ayanami le mostró y estaba agradecido de que esa no fuera la suya.

La única verdad el mundo que tenía ahora era su verdad. La realidad en la que se hallaba por más mala que fuera, era un rayo de luz que iluminaba el sendero que recorrió desde el día que regresó del EVA tras el combate con aquel ángel. Todo había cambiado, sabía que existían otras realidades con versiones suyas más débiles que le causaban asco, pero lo entendía al fin.

Su hija, su tutora y su hermana… su mujer; todos formaban parte de esta realidad que le había tocado. No era placentera, pero al ver el producto de esta se daba cuenta que esto era lo que siempre anhelo. El cariño que tanto deseaban, ese deseo anhelado por el que luchaban esas batallas al fin se había dado. De repente, los ojos de Asuka se fijaron en los de él y un fuerte sentimiento invadió su corazón al ver ese rostro tan bello incluso después de algo tan complicado como un parto.

Esa era la Asuka que amaba y con la que quería estar por el resto de su vida. Viviría por ella y para ella. Este era el fin de una etapa para ambos, pero era el comienzo de una nueva.

―Shinji…

― ¿Sí?

―Estoy en casa, baka.


Hola, gracias por haber leído esta historia. Agradezco a Shinasu Ewige Liebe por apoyarme y de paso, quiero decirles que pronto regresaré con Ikari Soryu. Actualmente tengo un cómic que hago como pasatiempo y que está Facebook.