N/A: Bienvenidos a lo que sería mi primer Fic. Trataré de ser lo más coherente y respetar la ortografía. Debo aclarar que soy completamente nueva en esto asi que si de todas formas ven un error por ahí ya saben el porqué.

DISCLAIMER: Los personajes usados en este fic no son de mi propiedad, todos los derechos le pertenecen a Disney Pixar.


¿Me conoces?

Prólogo

—¿COMO QUE NO LO HAN ENCONTRADO? —preguntó con rabia el mayor a uno de los agentes en la comisaría. El grito hizo que los que pasaban cerca de allí voltearan en su dirección.

—Cálmese, señor. Ya le dije que estamos haciendo todo lo posible para...

—ESO MISMO ME DIJO HACE 5 AÑOS, ¿COMO QUIERE QUE ME CALME? —Marlin respiraba con dificultad—. Cada semana he venido aquí esperando una señal de vida de mi único hijo durante estos últimos 5 años, y no. No hay ninguna. Ni rastros de él. Gracias a eso no he podido dormir porque... claro, ¿COMO PODRÍA DESCANSAR CON UN HIJO DESAPARECIDO, QUE NI SIQUIERA SÉ SI ESTÁ VIVO O...?

—Señor, creo que se ha olvidado de que su hijo sigue con vida y...

—¡Estaba muerto! ¡Yo lo vi! —aseguró interrumpiéndolo por segunda vez mientras le daba un golpe a la mesa.

—Pero tiempo después le informamos que lo localizamos cerca de un barrio abandonado —le recordó como si ese tema no fuera de su importancia.

—Ajá, ¿y sabe hace cuánto fue eso? Exacto, 5 años. ¡Y desde ese instante no se supo nada más de él!

El agente suspiró, sabía que tenía razón, pero ya no quería seguir discutiendo con un pesimista.

Y es que, desde que vio a su hijo "muerto", Marlin había olvidado un gran detalle: Dory. Sí, a ella misma. Pasó por tanta tensión y dolor aceptando que Nemo ya no estaría con él, que olvidó la gran aventura que había hecho con su inesperada amiga días antes.
Ya no la recordaba, pues estuvo opacado por el pasado. SU pasado.

En ese entonces, no se arrepintió de haberla dejado sola nuevamente en esas calles abandonadas, donde ella le suplicó que no se fuera, ya que estaba segura de que con él su memoria había mejorado. Pero éste sólo la ignoró.

Y nunca más volvió a verla.

—¿Sabe qué? Me rendiré. Si la otra semana no hay señal de mi hijo...

—Sí la va a haber. Créame. —Marlin lo miró con desprecio.

—Eso me lo dice cada vez que regreso y no hay nada. —Se levantó de su lugar y caminó hacia la salida del edificio con la cabeza gacha, dejando al agente con las palabras en la boca mientras negaba con la cabeza.