Epílogo.

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El amor y el deseo son las alas del espíritu a las grandes hazañas.

Goethe

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Seis años después, Morinaga y Souichi aun seguían con una vida colmada de felicidad y llenos de alegría por vivir.

El reino de plata estuvo de luto por la pérdida del monarca, el patriarca de los Morinaga había fallecido un año atrás. El viejo había dormido satisfecho de la vida. Tuvo la alegría de conocer al futuro heredero y lo malcrió por cuatro años, el pequeño Tetsuhiro ahora contaba con cinco años y había forjado estrechos lazos con su abuelo.

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Mis papis siempre dicen que, es un maravilloso milagro tenerme con ellos, mi abuelo decía que mi futuro sería el de guiar a nuestra nación. Desearía poder ser igual a mis padres. Papá Tetsu, tiene un carácter bondadoso y amable, aunque muchos digan que debería hacer que le temieran más. Yo no quiero tenerle miedo. Papá Souichi es valiente y protector, me cuida todo el tiempo, aunque también me regaña mucho.

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Cuando era un niño y madre me explicaba a su particular manera, como eran concebidos los niños, siempre pensé que conocería a una chica que, al mismo tiempo de parecer frágil y delicada, seria toda una amazona al cuidar de nuestra familia. Para ser franco, conforme crecí, la idea de eso ya no me hacia ilusión, y después conocí a un hombre que me sonríe seguro de que soy su alma gemela. Con él he vivido un amor que nunca habría sido tan intenso si yo siguiera obstinado con la idea de que dos hombres jamás podrían amarse.

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Siempre fui receptivo para encontrar el verdadero amor. Claro que conocía el deseo, pero sentir ambas cosas: amor y deseo por la misma persona, es lo más maravilloso que he podido vivir. Jamás encontré a ninguna mujer que me despertara aquello. Pero eso no me pareció una desgracia, puesto que estaba en paz con mis gustos. A mí me gustaban los hombres, lo descubrí desde los doce años. Y con todo, no me había enamorado como lo estoy de Souichi. Es el amor de mi vida.

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Papá Souichi no sonríe tanto como mi otro papito, pero sé que es feliz con nosotros. Me ha enseñado a escalar árboles y a pescar. A los dos nos gusta leer, yo siempre le pregunto de que trata cada libro que lee, creo que es la persona más inteligente del mundo. A veces lo he sorprendido diciendo palabrotas a papi Tetsu, pero creo que lo quiere mucho, porque mi papito Tetsu, solo se ríe y trata de calmarlo. Me gusta verlos juntos.

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Mis ocupaciones diarias tienen que ver más con mi hijo y Tetsuhiro. Ya no debo preocuparme por vigilar que no haya quien aceche alrededor y por racionar los alimentos, salir a cazar o pescar. Debo admitir que mi vida es ahora mucho mejor. Visitamos con frecuencia a madre y mis hermanos. Ahora todos ellos están mejor, Kanako chan estuvo viviendo con nosotros mucho tiempo y mi querida sobrina, es idéntica a ella. Eso fue un alivio, porque no tendría que mirar el rostro de aquel maleante en su hija. Vienen cada fin de semana y el pequeño Tetsu, juega todo el día con Izumi. Me han causado cientos de carcajadas, así como muchos sustos con sus travesuras.

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Cuando mi esposo y nuestro hijo duermen, los miro por bastante tiempo. Aprovecho observándolos detenidamente. Souichi jamás me pregunto si había elegido a alguna mujer en específico para que el niño creciera dentro de ese cuerpo. La realidad es que no lo hice, solicité que fuera una mujer sana, fuerte y de preferencia rubia. Nunca la conocí, pero estaba al pendiente de que el embarazo marchara bien. Creo que a quien eligieron fue acertado, Tetsujunior tiene el cabello rubio y eso hace que parezca que biológicamente es hijo de ambos. Aunque es lo menos importante, porque, con todo, Souichi lo ama tanto como yo.

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Me gusta vivir con mis papis en este enorme lugar, y creo que será genial llegar a ser rey. Pero más genial es sentir que puedo ser feliz en cualquier parte, si ellos están conmigo.

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Ahora si el fin final.

Fue un gusto escribirlo y saber que hubo quienes esperaban cada capítulo con paciencia.

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Saludos.

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