Viaje

...

Tres semanas después de iniciar el nuevo horario de trabajo de Albus, y tener los lunes libres para pasar junto a su padre, vio como un búho llegaba al campo en el que estaban estacionados y se dirigía exactamente a la tienda del Maestro Riddle. Albus corrió para atraparlo y que no hiciera algun desastre, pero al entrar, vio como su maestro tenía al búho sobre su escritorio y de éste tomaba un pequeño papel amarrado a su pata.

-¿Deseas algo, Albus?

-Disculpe, Señor, pero vi al búho y quise tomarlo antes de que destruyera algo.

Puede que Albus lo haya imaginado, pero las plumas del ave se erizaron como si le entendiera y estuviera ofendido.

-Bueno, este no es un búho sino una lechuza, Albus.

-¿Cuál es la diferencia? Para mi son completamente iguales. -dijo frunciendo el ceño.

-Deberias saberlo si piensas convertirte en un entrenador de bestias. -dijo Riddle, sonriendo, recordando lo que a veces hablaban entre entre lecciones y acariciando las plumas de la lechuza. -Las lechuzas suelen ser aves un poco mas pequeñas que los búhos, y tienen estas pequeñas plumas que simulan ser orejas o pequeños cuernos, según la perspectiva.

Albus asintió ante la explicación y luego se acercó un poco más al escritorio.

-¿Me dejaría acariciarla, Señor?

-Creo que él debe decidir.

-¿Es macho?

-Sí.

-Ohhh. Disculpe, señor lechuza, ¿Me dejaría tocar sus plumas suavemente?

Albus sonrió cuando el ave inclinó un poco la cabeza ante su mano y no lo pellizco cuando lo tocó. -Wow, ¡que genial! Sus plumas son tan suaves. No sabía que tenía una lechuza de mascota, Señor Riddle.

-No es mío, es un mensajero.

-No sabía que se podían enviar mensajes con aves...

-Es posible, y no te sorprendas de ver de vez en cuando una de éstas llegando al circo. Vienen para traerme mensajes especiales.

-Wow... -fue lo único que dijo Albus. -Entonces supongo que regresaré con los caballos.

-No. -Riddle lo detuvo. -Ya que estás aquí, será mejor que te avise. Partiremos dentro de treinta minutos, tú y tu padre deben estar listos, empaquen tres juegos de ropa y utensilios de aseo. También sus materiales de estudio.

-¿A dónde vamos, Señor?

-Lo sabras cuando lleguemos allá. Avisa a tu padre y dense prisa.

Albus salió de la tienda de su maestro y corrió buscando a su padre. Lo encontró desayunando en la carpa común donde se servían los alimentos a todos los gitanos. Estaba hablando con Pandora Soler, la persona con menor edad entre los gitanos, tenía 9 años y era hija de un acróbata llamado Roman Soler y una muchacha que ayudaba a la vieja vidente llamada Herina Sanz. Se acercó y saludo a su padre antes de explicarle la situación.

-El Señor Riddle ordenó que empacaramos y...

-¿Qué? ¿Por qué? No hemos hecho nada malo, ¿por qué nos vamos del circo?

Albus se dio cuenta de que su padre había tomado lo que dijo por otro rumbo y se apresuró a corregir.

-¡Papá! Viajaremos con él.

Harry que casi comenzaba a hiperventilar miró a Albus sin entender. Albus abrió la boca pero otra voz se le adelantó.

-Oh, ¡que mal! ¿Ya es esa época del año?

-¿De qué hablas Dora? -preguntó dudoso Albus, llamándola por el apodo que todos usaban para ella.

-Cuando el Señor Riddle se va y no regresa por un largo tiempo.

Dijo con su vocecita, pareciendo triste.

Fue entonces que Albus recordó lo que le habian contado cuando llegó por primera vez al circo y tuvo curiosidad por el Señor Riddle.

-¿Se va? ¿A dónde? -ahora era su padre el que hablaba.

-No lo sé, pero parece que iremos con él, necesitamos empacar, papá.

-Que suerte tienes, Albus, yo siempre he querido saber a dónde va. -dijo la pequeña Pandora haciendo un puchero.

-Bueno, te prometo que te lo diré cuando regresemos y también te traeré un regalo.

-¿En serio? -dijo ilusionada la niña.

-Es una promesa. Pero ahora, en serio debemos ir a empacar papá, el Señor Riddle nos espera.

-Oh, está bien. Nos vemos Dora, cuídate y no hagas muchas travesuras. -dijo Harry.

-Está bien, ustedes también se cuidan. ¡Recuerda tu promesa Albus!

-grito cuando ya iban un poco lejos, Albus solo saludo con su mano afirmando que lo recordaría.

Albus siguió bien las instrucciones de su maestro, al final habiendo dos pequeños bolsos con sus cosas, una para sus prendas y otro para los materiales de estudio. Corrieron a la tienda del Señor Riddle, llegando justo en el momento en el que salía dicho hombre, llevando sobre su cuello a Nagini, su serpiente.

-¿Listos?

-Sí, señor. -respondió Harry.

-Ok, entonces vámonos.

-¿y sus pertenencias, señor? -preguntó Albus.

-Llevo todo lo que necesito conmigo, Albus.

-Oh, está bien.

Riddle comenzó a caminar y Harry junto a Albus lo siguieron, saliendo del circo. Ninguno de los dos sabían cuál era su rumbo, por lo que se sorprendieron al llegar a un crucero, donde la carretera se partia en cuatro caminos distintos.

-Señor...-dijo dudoso Albus.

No consiguió decir nada más pues Riddle sacó una moneda y los miró a ambos.

-He decidido traerlos conmigo, pero todo lo que suceda en este viaje debe quedarse entre nosotros, nadie más debe enterarse, es importante que entiendan eso.

La mirada de Riddle no permitía contradicciones y tanto Albus como su padre asintieron, aún cuando no sabían de qué se trataba todo ese misterioso viaje.

Estando satisfecho con el asentimiento por parte de los dos, Riddle mostró de nuevo la moneda que había sacado antes y les ordenó tomarla al mismo tiempo.

Cuando lo hicieron, Riddle sonrió y luego estaban cayendo, en una vuelta vertiginosa que no parecía tener fin. A lo lejos escuchó la voz de su maestro ordenándoles que se tomaran de la mano y con un poco de dificultad, Harry y Albus lo hicieron. Segundos después aterrizaron con un fuerte ¡plof!.

Albus se sintió rodeado por un par de brazos y supo que era su padre, revisando si no tenía ningún daño.

-¡¿Qué fue eso?!-habló/gritó su padre. Albus se dio cuenta de que la pregunta era para el Señor Riddle, que parecía fresco a un costado no muy lejos de donde cayeron ellos.

-Eso, fue un traslador. Funciona para viajar grandes distancias en tiempo relativamente corto. -explicó.

Harry tenía la misma cara de confusión que Albus estaba seguro, también mostraba él.

-¿Viajar...? -Harry iba a hablar pero el sonido de un claxon los sorprendió.

Fue entonces ese momento en el que tanto Albus como Harry se percataron del entorno en el que se encontran. Ya no estaban en el cruce de caminos, sino en un callejón oscuro desde donde se podía ver una calle y muchos autos polulando, así como personas. Aunque seguía siendo de día, estaba nublado y hacía frío, haciéndolo parecer un poco mas oscuro todo, nada comparado con el cálido circo en el campo.

Albus miró a su maestro cuando habló, seguía sonriendo y acariciando las escamas de Nagini.

-¡Bienvenidos a Londres! -fue lo que dijo Riddle y Albus solo pudo abrir comicamente sus ojos.

-¿Londres?

Dijeron al unísono, Albus y Harry.

Ok, hola a todos,

Debo explicar algo, la época es finales del verano en 1957. Los gitanos son originarios de España, pero como viajan por muchos lugares tienden a aprender más de un idioma.

El lugar de origen de Albus y Harry es un pueblo aislado llamado Marken, situado en Ámsterdam. Los tíos de Harry huyeron de allí dejando a Harry como pago por sus deudas a Malfoy. El idioma oficial de los Países Bajos es el holandés, sin embargo el idioma ingles se habla perfectamente. Y como dije antes, para los gitanos el idioma no es una barrera ya que al viajar por muchos lugares aprenden más de un idioma.

Llevan en la caravana de gitanos casi ocho meses, y han recorrido un largo camino. Actualmente se encontrarían en Génova, Italia, o en un pueblo cercano ya que van buscando ruta de regreso a España, y entonces dar la vuelta, tomar otra camino y visitar un lugar nuevo. Es así como dieron con Harry y Albus.

Menciono esto para que tengan una idea del clima, la época, la vestimenta, y el por qué de la sorpresa de Harry y Albus al llegar a Londres desde Italia tan rápido.

Si tienen alguna duda acerca de los gitanos, o algo que se me haya escapado, no duden en preguntar. No soy una experta sobre gitanos, pero me gusta investigar.

Tengan un buen día!