Los personajes de Naruto no me pertenecen, son obra de la mente creativa de Masashi Kishimoto

Capítulo 1 - El Final.

Kakashi y Sakura miraron la escena incrédulos pues, a pesar de todo, pensaron que el final sería diferente. Siempre supieron que alguno de los dos podría morir, o iba a morir en manos del otro. Habían trazado su camino ninja de tal forma que el punto de convergencia fuera inevitable, y aunque el cuadro de ambos chicos muertos era lo peor que pudieran imaginar la pelirrosa y el sensei, quizá era la materialización del deseo de ambos… Así terminaba la cuarta guerra mundial ninja. Naruto había acabado con la vida de Sasuke con un último Rasengan; Sasuke había puesto fin al sueño de Hokage del rubio con un chidori.

A pesar de que entendían que ambos estaban muertos, descendieron por el acantilado del Valle del Fin hasta estar junto a los cadáveres. El estado de sus pechos hacían evidente cuales fueron sus técnicas finales: el moreno tenía un agujero esférico en el medio del pecho mientras que el rubio tenía una herida dispareja y chamuscada del lado izquierdo de su torso.

– No tiene caso, Sakura – dijo el copy ninja sin ver a la cara a su alumna. Ella no paraba de llorar al tiempo en que emanaba chakra curativo hacia el cuerpo de los jóvenes.

"Los salvaré" – pensaba la chica en evidente negación– "Debe haber alguna manera, este no puede ser el final…"

Había escuchado claramente lo que Kakashi le había dicho, pero sus sentimientos le impedían procesar todo ¿Cómo pudieron hacerse esto? ¿En qué momento decidieron no ceder? Ella no quería ceder tampoco, en el momento en que salió del genjutsu en que Sasuke la había dejado, pensó tristemente que Naruto había vencido pero que ya por fin podrían estar en paz. De camino a confirmar sus medio equivocadas sospechas, sospechó que quizá había sucedido lo inevitable y que aprendería a seguir su vida con Sasuke únicamente en su mente y que su corazón dejaría de latir igual, pero viviría para su familia, sus amigos y su aldea. Lo cierto es que nada de esto sería posible, la muerte de ambos significaba el fin de todo, ya nadie podría deshacer el tsukuyomi infinito…

El chakra que emanaba de sus manos no había ningún efecto, los muertos no pueden ser curados.

– AAAAAAAAAAAHHHHHHHHH! – gritó amargamente la chica y golpeó fuertemente el suelo con sus puños. Kakashi se sobresaltó pensando que se rompería la superficie, pero la pelirrosa no contaba con más fuerza. Ambos estaban físicamente al límite.

Con dolor, el peli gris se situó al lado de la chica y no dijo nada, puso su mano en el hombro derecho de ella y la acompañó mientras lloraba. Él mismo no podía evitar que varias lágrimas cayeran de sus ojos.

– Sin ellos… –empezó a hablar Sakura entre sollozos y una mirada triste– Sin Naruto… ¿cómo vamos a deshacer el genjutsu de Madara?

– Me temo que no lo sé –respondió el copy ninja cerrando los ojos.

Apenas pasaron segundos cuando una brisa fría pasó alrededor de ellos como si los hubiera rodeado. Ambos ninjas se sobrecogieron. "¿Ahora qué?" pensaron en sincronía. Frente a ellos se materializaba un ente.

Después de todo lo que había sucedido en los últimos días durante la guerra, no podrían sumar más eventos en este momento, ni siquiera los cadáveres de Sasuke y Naruto habían perdido toda su temperatura. Aun así, con la vista frente a la cascada esperando a entender qué aparecía frente a sus ojos, la pelirrosa y el peli gris observaron sin respirar expectantes.

– Este no será el momento en que las últimas personas vivas y conscientes en la faz de la tierra se rindan… –habló el ente cuando terminaba de materializarse, hacía horas lo habían visto desaparecer cuando Naruto y Sasuke había decidido enfrentarse por última vez. El Sabio de los Seis Caminos, Hagoromo Otsutsuki.

– Rikudō Sennin –dijo Kakashi con ligera sorpresa, en ese momento lo superaba la desesperanza.

– Sabio-sama… –dijo poco audible la pelirrosa, aunque los otros dos presentes la oyeron– ambos están… Sasuke y Naruto están…

– El mundo shinobi no terminará acá, aún quedan ustedes dos –el Sabio los vio con dureza, como quien no ofrece derecho a réplica.

– Rikudō-sama, ¿hay alguna forma en que podamos deshacer el mugen tsukuyomi? –inquirió el copy ninja con ilusión.

El Sabio de los Seis Caminos, que se encontraba flotando en seiza, cerró los ojos ante la pregunta. Lo que proponía el peligris no era lo que él tenía en mente, esa opción era imposible, necesitaba el chakra de sus hijos (o de sus reencarnaciones) para eso… Por algo se la había dado a Naruto y a Sasuke… Sin embargo, hay algo que podían hacer ellos tres. Sakura y Kakashi lo observaban expectantes.

– No… –respondió finalmente, los otros dos exhalaron abatidos– le di el chakra de mis hijos a ellos –dijo mirando los cuerpos inertes– el tsukuyomi infinito será imposible de deshacer sin ellos…

– Entonces… –Sakura se llevó una mano al pecho, no lloraba más pero su rostro tenía los rastros de las lágrimas junto con los de la batalla– no hay nada que podamos hacer…

No se entendió como una afirmación, tampoco como una pregunta. Parecía que esta era la única resolución lógica que significaba el final de sus vidas. Y Kakashi también lo veía así ¿qué podía pasar ahora que sólo Sakura y él quedaban en el mundo? No era posible hablar de futuro, sólo del pasado y la inminente muerte de toda vida en el planeta.

– Todas las vidas, a excepción de la de ustedes, está conectada al shinju… yo podría… –la pelirrosa y el ninja copy contuvieron el aliento y de momento dejaron de parpadear– yo puedo usar el poder del sabio para robarle el chakra de todos, aunque con eso no lograré salvarles la vida.

– ¿Morirán de todas maneras? –preguntó el peligris.

– Todos nacemos para morir y, al menos en esta vida, es el destino de todos como lo fue el de las reencarnaciones de mis hijos.

– Si no hay algo que podamos hacer para salvar a nadie… –dijo la pelirrosa con triste determinación– ¿podría… podría, por favor, acabar con nuestras vidas también?

Kakashi la miró fijamente, ser joven es caer en la desesperación rápidamente. Él veía el camino igual de cerrado que ella, pero aguardaba por más del Rikudō Sennin. Si estaba allí debía ser por algo.

– Ciertamente, ya no pueden salvar a sus amigos y aldeas. Ciertamente, lo que puedo proponerles es acabar con esta vida –Kakashi no podía dar crédito a lo que el Sabio decía, entonces…– pero para reescribir una nueva.

Maestro y alumna se miraron antes de dirigir la vista de vuelta al Sabio de los Seis Caminos. Éste meditaba con suma seriedad lo que estaba diciendo. Ya le había dado el chakra de sus hijos a sus reencarnaciones para que todo resultara un desastre, la idea no era cometer un error que los llevara a lo mismo o a algo peor… Pero la vida era eso, un mar de posibilidades donde nada era definitivo. Nada.

Tras algunos segundos, que parecieron más, el Sabio abrió los ojos y vio fijamente a Kakashi y a Sakura. Ambos estaban expectantes y no se atrevían a decir nada, esperaban por lo que dijera el Rikudō Sennin.

– Reescribir lo que ha pasado, es la propuesta que les hago –dijo el Sabio rimando sin darse cuenta.

– ¿Reescribir el pasado? –Preguntó la pelirrosa incrédula– ¿podemos cambiar el pasado?

– Cambiar, suena sencillo, reescribir es más complicado… –reflexionó el Sabio– reescribir es lo que digo. Ustedes pueden reescribir sus vidas y así cambiar la de los demás.

– Entonces –comenzó el peligris– ¿volveremos al pasado para intentar cambiarlo? –era una pregunta casi afirmada.

– Tampoco se puede decir que volverán… –explicó el sabio– puedo utilizar el chakra de todos los seres vivos del planeta para que, desde un punto de sus vidas, el que ustedes decidan independientemente del otro, puedan empezar a reescribir sus propias acciones… Si están de acuerdo, claro está.

– Estoy de acuerdo –dijo inmediatamente el copy ninja. Sakura aún estaba pillada por la propuesta.

– No pueden volver más atrás de sus propias historias –aclaró el Rikudō Sennin– pero podrán conservar sus consciencias actuales, aunque se combinarán con los sentimientos de las edades que transcurran… Así estarán conscientes pero… conforme al momento histórico.

– ¿Cuándo podremos hacer esto, Rikudō-sama? –inquirió el peligris.

– Reunir el chakra de todos… –meditó el sabio– un día entero me tomará. Para mañana, antes de ponerse el sol, haré una técnica que los pondrá a cada uno en el momento que escojan en su propia historia.

Kakashi asintió, parecía conforme con la alternativa del sabio. Echó una ojeada a su alumna que parecía romperse la cabeza con la decisión, pero esta le devolvió la mirada al notarse observada.

– También lo haré –dijo resuelta la chunin.

Todo quedó dicho. Esperarían al día siguiente a que el sabio reuniera el chakra de todos para enviarlos a reescribir su historia, así quizá esta simplemente no tendría final. Salvar la vida de todos, esa sería la misión que les encomendara la vida misma.

Gracias, a ti, que has llegado hasta acá.

Este fic, sería mi primera historia. Pasa que, aunque la historia de Naruto está prácticamente terminada, yo aún no puedo cerrar esta etapa.

Ya saben lo que pretende ser, pero igual es algo que veré en el camino cómo lo resuelvo.

De nuevo, ¡gracias! Espero actualizar semanalmente.

Atte. Between White & Black