¡Hola a todos los fans de Miraculous!

Como a muchos que gustan de esta interesante historia, estoy aquí ante ustedes con un fanfic; el primero que escribo en este fandom, espero que les guste. Eso sí les tengo muchas advertencias antes de empezar a leer.

Primero: En esta historia no encontrarán nada de Adrienette, Marichat, LadAdrien o cualquier otro nombre que le pongan a la pareja de Adrien y Marinette ¿Por qué? Pues porque en lo personal, no me gusta esta pareja; Marinette me parece un personaje muy plano, egoísta y mediocre; no hay diferencia entre Ladybug y ella, con o sin disfraz ambas son lo mismo; a diferencia de Adrien y Chat Noir. Al principio cuando empecé a ver la serie, Marinette me pareció un personaje diferente en comparación con Serena (Sailor Moon) en lo que respecta a niñas mágicas, pero con el paso del tiempo y las muchas repeticiones, he podido ver que es prácticamente lo mismo e incluso peor, pues al menos Sailor Moon era capaz de sacrificarse por sus amigas y esta niña en el capítulo de la titiritera, jamás hizo algo por rescatar la muñeca de Chat Noir. Este es un ejemplo de muchos que tengo y obviamente no los voy a mencionar todos, además, les aseguro que no haré bashing a Marinette, o al menos trataré.

Segundo: Esta historia contendrá yaoi y lemon explícito.

Y tercero: Habrá ocasiones en las que tarde mucho en actualizar, pero les aseguro que habrá capítulo.

Bueno, creo que es todo; espero que les guste y que comience el show.

Capítulo 1.

La sexualidad para muchos es un tema fácil y natural de manejar, hablan de sexo abiertamente y experimentan sin inhibición alguna; pero para otros es un tabú, un tema vergonzoso que sólo debe tratarse con absoluta discreción en el seno de la familia; por suerte para mí, fui criado dentro del primer grupo. Antes de conocer a Plagg, cuando quería hablar con alguien sobre mí día, inventaba que estaba acompañado de la única persona que parecía interesado en lo que tenía que decir ¡Así es! Yo imaginaba que estaba en una entrevista. Una en la que podía decir lo que se me viniera en gana sin preocuparme por dejar en mal a papá.

¡Hola! Soy Adrien Agreste hijo de Giselle y Gabriel Agreste. Actor, bailarín y cantante por parte de madre y modelo muerto de hambre por parte de padre. — Una manera divertida que bien podría utilizar en las entrevistas si su padre no lo asesinara al final.

Un placer conocerte. — Saludó su interlocutor imaginario, un adulto joven de alrededor de 30 años con la piel clara y el cabello castaño. — Es un medio muy reñido este en el que ambos te han metido ¿Cuál ha sido tú formación para poder mantenerte en este ambiente laboral?

He cursado varios tipos de disciplinas con el fin de mejorar en mi carrera, no sólo como modelo, también como actor; he estudiado canto, jazz, tap, hip hop, ballet y teatro en Londres. Practiqué a temprana edad gimnasia y karate, pero me los quitaron porque me dejaban muchos moretones y callos nada estéticos; actualmente retomé las artes marciales por razones muy personales, ahora estoy estudiando Jet kun do y me dijeron que próximamente aprendería también idiomas, computación y dibujo. Francamente no sé hasta dónde quiere llevarme mi papá con todo esto.

Al hospital, probablemente. — Ambos, tanto el reportero ficticio como el mismo Adrien rieron de esto. — ¿No crees que esto es demasiado para ti?

La verdad sí, no lo niego es demasiado, pero admito que me gusta; desde pequeño el teatro me cautivó, mamá era actriz, por ella fue que empecé a participar en algunas obras pequeñas donde no tenía dialogo alguno, luego fui aprendiendo y obteniendo pequeños papeles hasta llegar a personajes reconocidos como Gavroche en los miserables.

Eso es impresionante, pero ¿A qué hora eres un niño?— Adrien se encogió de hombros dejando en claro que tampoco lo sabía. — ¿No crees que te están obligando a crecer muy rápido?

Es posible; no he hecho algunas cosas que los chicos de mi edad hacen como ir a fiestas de cumpleaños o asistir a campamentos. Me la paso entre adultos hablando de trabajo.

¿Hay algo que te permitan hacer para ti y solo para ti mismo?— Adrien no lo pensó mucho.

Bueno, a temprana edad descubrí que era bisexual, y apenas pude empecé a explorar mi sexualidad sin restricciones.

¿Tú padre sabe sobre tú bisexualidad?

¡Sí! En ese aspecto no he tenido ningún problema con él, al contrario; mi padre me enseñó lo primero que debía saber sobre sexo y también me dijo que mientras no causara escándalos y me cuidara, hiciera con mi sexualidad lo que se me antojara; y así lo hice, era la única libertad que me daban y obvio que la aproveché.

¿Y cómo lo hiciste?

A los 10 u 11 años de edad, quizás menos, ya empezaba a descubrir las mieles del placer y el deseo con mi mejor amiga Chloe Bourgeois, ahora sé que a eso se le llama tener "Amigos con beneficios;" al principio ninguno de los dos tenía planes de ningún tipo, solo nos divertíamos aprendiendo.

¡¿Y el señor Bourgeois no se molestó por esto?!

¡Por el contrario! Chloe me confió que el mismo alcalde nos compraba los condones que usábamos, supongo que esperaba que algún día su niñita y el hijo de Gabriel Agreste se comprometan en matrimonio; eso no está en mis planes por ahora y por parte de ella...quizás.

¿No temes que Chloe Bourgeois te ponga una trampa?

¡NO! Quizás ustedes crean que Chloe estaba de acuerdo con él y que siempre está planeando algo para conseguir atraparme ¡Pero no es así! Ella ante el mundo se comportará como una…bully, pero conmigo fue y siempre ha sido una excelente cómplice y amiga; me cuida mucho. Es una pena que no pueda compartirle mi más grande secreto y también mi corazón, ese lo tomó una chica vestida de traje rojo y lunares negros hace ya algo de tiempo; tal vez demasiado para mi propio bien.

¿Y solo con ella has tenido sexo? ¿O hay alguien más?

¿Quieres saber si he hecho algo con algún hombre?— Su acompañante imaginario sonrió como respuesta.

¡Claro que lo he hecho! Con algunos y muy bien estudiados compañeros modelos y actores un par de años mayores que yo; cuando no tenemos mucho tiempo por culpa del trabajo nos quedamos sólo en urgentes caricias y sexo oral, pero cuando es posible...— Ambos rieron cómplices.

Y ¿Quién fue el primero?

El primero fue un cantante de rock muy popular en Europa que me contrató para aparecer en uno de sus videos.

¿Conocemos a este cantante?

¡Por supuesto!

El vídeo en el que apareciste se llamó "Ma douce tentation" (Mi dulce tentación) ¿Verdad?

Sí, y fue muy escandaloso para varios, pues lo mostraba a él cantando apasionadamente en un concierto mientras yo me preparaba backstage en uno de mis tantos desfiles de moda; todos obviamente comprendieron el mensaje, un hombre adulto le estaba dedicando una canción de amor a un chico más joven; a muchos no les pareció y eso a él le encantó, la controversia le fascina; aún ahora siguen hablando de ese álbum y nuestra relación como amigos continuó después hasta llegar a otro nivel.

¿Y fue bueno?

¡Dios! fue realmente placentero. Siempre que viene a la ciudad y se hospeda en el hotel "Le Grand Paris" nos reunimos ¿Les conté que también me enseñó a tocar la guitarra? Incluso me regaló una.

Debe ser un algo muy preciado para ti.

¡Lo es!

Y retomando el tema de la chica de traje rojo y lunares…— Cambió el tema el reportero.

¡Vaya que ha sido mi desgracia y desvelo esa mujer! No negaré que desde el primer día que la vi quedé perdidamente enamorado de ella, al grado de intentar llamar su atención y conseguir su corazón todo un año completo ¡¿Quién invierte tanto tiempo si no estás realmente enamorado?!

¿Qué has hecho para conquistarla?

He hecho de todo ¡De todo! Para atraerla; le he regalado una flor cada vez que me era posible, nada de ramos extravagantes que la pusieran nerviosa, y porque yo no podía llevarlos conmigo entre los techos; lamentablemente mis pobres regalos siempre los desechaba en cuanto podía, dejándolas en algún florero o regalándola a una admiradora que lograra acercarse a ella.

Creo que Alya ya recibió unas cuatro.

¡Así es! Una vez traté de recitarle un poema y mientras me quitaba los nervios de encima, dio inicio al patrullaje y se retiró para no escucharme; en otra ocasión sí pude decirle algunas palabras, pero creyó que se lo estaba diciendo a París y no a ella.

¡¿Es en serio?!

¡Sí!

Una y otra vez me ha estado rechazando. Cuando le mostraba mi fuerza, mis habilidades felinas o mi encanto como caballero francés, terminaba diciendo que era un presumido; si me portaba cortés, serio y educado creía que estaba enfermo o se reía de mí para luego tomarme de a loco e ignorarme y si le jugaba bromas y le decía, a mi buen juicio, divertidos juegos de palabras, mejor no te digo lo que me llegaba a pasar. Siempre que podía le insistía que confiara en mí y reveláramos nuestras identidades, con el fin de también poder conquistarla en nuestras formas civiles, pero ella siempre me decía que no podíamos por nuestro propio bien.

¿Crees que no te tenga confianza?

Más de una vez me lo he preguntado.

Pues a mí me parece, que ella no quiere nada contigo.

Eso me temo, pero yo no he querido creerlo; así que seguí insistiendo e insistiendo e insistiendo, hasta que por fin me dijo lo que más temía escuchar…que le gustaba otro chico.

¡No! ¿Y cómo te sentiste?

¡Me quería morir! Sentí que me caía a pedazos frente a ella, yo…quería llorar, gritar, decirle que estaba equivocada; que éramos uno, que yo podría hacerla más feliz que cualquier otro muchacho si me diera la oportunidad, pero me quedé callado; no sé por qué no hice nada, ni lloré ni dije algo para disuadirla.

¿Sería un golpe de madurez?

No lo sé, yo solo me quede ahí, escuchando lo mucho que le gustaba ese otro chico y todo lo que le hacía sentir cuando este solo la saludaba ¿Cómo podría competir contra eso? Un solo "Buenos días" de este sujeto y ya estaba derretida ¡¿Y yo?! ¡Con todo lo que he hecho por ella no pude conseguir nada!— Adrien se quedó en silencio, pensando unos segundos para luego continuar con su monólogo interno. — En verdad que me dolió saber que había otro, y espero, ahora que recuerdo ese momento, que no haya notado lo mucho que me había lastimado.

Creo que lo hizo. — El joven modelo estaba de acuerdo.

Es posible, porque se disculpó conmigo; me dijo que yo era un gran chico y que encontraría a alguien que me haría muy feliz y, en fin ¿Qué más podía hacer además de sonreír y desearle lo mejor con ese otro fulano?

Otro movimiento de madurez de tu parte ¿No lo crees?

¡Ojalá un mal rayo lo parta al desgraciado!

Bueno, hasta ahí llegó la madurez. — El chico rió un momento con su propio chiste. — ¿Y qué hiciste después?

Con todo el aplomo que pude reunir y con el corazón hecho pedazos, le di las buenas noches a quién fuera y quién sabe si seguiría siendo la chica de mis sueños y me devolví lo más rápido posible a mi casa. Todo el camino lo recorrí prácticamente a ciegas, yo no paraba de llorar y no sabía si algún día podría dejar de hacerlo. Luego de entrar por la ventana que siempre dejaba abierta y des transformarme, me refugié en mi cama y me puse a gritar contra la almohada y a llorar sin consuelo.

Lo lamento mucho ¿Alguien acaso te consoló?

Plagg volaba alrededor de mi cabeza y me daba ánimos; creo, en realidad no lo escuchaba con claridad y no iba a preguntarle, no tenía ganas de charlar con nadie, quería estar solo, pero eso tampoco se me dio bien ese día. Demasiada mala suerte para este pobre gato.

¿Qué pasó?

Al parecer lo que Plagg trataba de decirme entre sus palabras de apoyo, era que Nathalie estaba afuera llamándome para ir a cenar y quizás alcanzó a escucharme porque preguntaba una y otra vez si estaba bien.

¿No quisiste hablar con ella tampoco?

No. La aprecio en verdad, pero no me sentía con ganas de hablar de esto con ella.

Ella te quiere mucho ¿No intentó entrar y ver lo que te pasaba?

No puede entrar sin mi permiso a mi habitación pues no siempre estoy presentable; así que estaba seguro que no iban a molestarme; hasta que abrieron la puerta de golpe.

¡¿Entró a la fuerza?!

Eso supuse, iba a reclamarle por invadir mi privacidad, cuando vi que el que había entrado a verme era mi padre.

¡¿En serio?! Pensé que no te venía a ver.

¡Y no lo hace! A menos que algo importante se presente.

Bueno, esto era importante.

Pero no creí que lo fuera para él.

¿Y qué te dijo?— preguntó con interés su interlocutor.

Jamás olvidaré esa conversación. — Adrien volvió a ese preciso momento.

¿Qué te sucede?— Me preguntó con su frialdad característica, pero lo ignoré y seguí recostado.

Nada. — Le respondí sin mirarlo, no quería que supiera que estaba llorando, pero la voz quebrada me traicionó. — Quiero estar solo. — Le exigí dándole la espalda y confiado en que pronto me dejaría en paz. No sin antes, por supuesto, decirme algo como "No quiero verte con los ojos rojos y la cara hinchada mañana en el trabajo, así que deja de llorar" pero no fue así. Me sorprendió mucho sentir que tomaban asiento en la cama justo a mi lado y comenzaban a acariciar mi cabeza y espalda. Me quedé helado.

¿Por qué estás llorando?— Me volvió a preguntar con sincera preocupación de su parte y un tono amable en su voz; aún me pregunto si estaría soñando.

Al parecer el que te hayas salido sin avisar esa noche de navidad obró un milagro en él.

Eso parece, no es algo que recomiende a todo mundo hacer; pero a mí me funcionó.

¿Qué le dirías a los jóvenes que están viendo esta entrevista?— Se divertía solo.

Que no escapen de su casa, y si igual piensan hacerlo lleven un suéter. — Una vez más el chico de cabellos rubios rió con su broma personal.

Y ¿Qué pasó después?— Retomaron el tema.

Yo…comencé desconfiado y realmente impresionado a girarme para verlo; el tenerlo a un lado, esperando saber de mí era algo que no esperaba.

Ya me imagino tu cara. — Adrien volvió a sonreír divertido.

¿Qué te sucede?— Me preguntó de nuevo, así que, empecé a hablar con cuidado.

Yo…— Lo miraba en espera de que se levantara y se fuera porque había cambiado de parecer o porque yo habría sido muy lento en compartir; pero ahí seguía y entonces confié. — Le dije, a una chica que… me gusta y me, rechazó. — No pude evitar los sollozos mientras hablaba; y ahora esperaba nervioso que menospreciara mis sentimientos, pero lo que siguió aún no lo puedo creer.

¡¿Qué has dicho?!— Me preguntó sin poder dar crédito a mis palabras y me miraba como si le estuviera haciendo una mala broma, pero no era así. — ¡¿De qué estás hablando?!— Insistió.

Yo…— Comencé a sentarme a su lado a la vez que me limpiaba algunas lágrimas con la mano. — Estuve, hablando con una chica, por mucho tiempo y, hoy me dijo que no quiere nada, conmigo. — Mi padre no podía creerlo.

¡¿Cómo es posible que te hayan rechazado?!— Estaba casi gritando. — ¡¿A ti?! ¡¿Acaso es una estúpida?!— le miré sorprendido. — ¡¿Qué no te vio bien, qué no sabe quién eres?! ¡¿Acaso esa chica es ciega?!— En verdad que se le veía muy indignado; y yo me preguntaba por quién en realidad ¿Por su único hijo o por su modelo estrella?— ¡¿Dónde diablos conociste a esa tipa?!— Tenía que inventar algo, no podía decirle que era Ladybug.

En, internet. — No parecía comprender. — No le dije quién era, no…usamos nuestros nombres ni fotos, yo quería que me quisiera por ser yo y no…— Ahora entendía; las lágrimas volvieron a correr por mis mejillas, las inseguridades estaban acabando conmigo. — ¿Por qué no me quiso?— Pregunté sin darme cuenta, esperando al fin tener una respuesta. — ¿No fui interesante?— No me atreví a verle a la cara. — ¿No puedo ser capaz de atraer a alguien sin ser modelo? ¿Soy tan poca cosa?— Él estaba en silencio, quería que me dijera algo, temía que le fuera a dar la razón a ella, pero en lugar de cumplir con mis muchos temores, mi padre me estrechó entre sus brazos.

¡¿En serio?!— El chico dijo sí con un movimiento enérgico de cabeza.

Yo estaba impactado, podía contar con los dedos de una mano cuantas veces me había abrazado en el año, y me habrían sobrado dedos. Cubierto de su calor y percibiendo su colonia me sentí tan bien, me sentí protegido, hacía tanto tiempo que no me sentía así que me puse a llorar sin restricción alguna.

¿Estás mejor?— Me preguntó después de no sé cuánto tiempo, solo pude responder sí, con un lento movimiento de mi cabeza, un poco más tranquilo. — Bien. — Dijo sacando algo de su bolsillo. — Ahora quiero que te quede bien en claro. — Inició al tiempo que limpiaba mis lágrimas con su pañuelo. — Tú no eres solo una cara bonita; de eso me he asegurado exhaustivamente.

Muy cierto. — Opinó el reportero imaginario con el chico de acuerdo también. Continuó.

¿Entonces, por qué…?— No pude terminar mi pregunta pues sentía un nudo en la garganta.

¡Porque es una tonta!— Respondió. — Una joven de escasa experiencia y cerrada cabeza. Tú eres un joven educado, inteligente y jovial. — Miré a mí padre por esto último, pues no se lo creí ¿Cómo sabría él si soy divertido o no, cuando no estamos juntos más de dos minutos al día? Al ver mis dudas respondió. — Lo sé porque pude verlo en la cena de navidad cuando estabas con tus amistades. — Sonreí complacido. — Si no fueras alguien interesante, confiable y alegre, no habrías hecho tantos buenos amigos. — Las lágrimas volvieron a correr por mi rostro. — No llores por una adolescente con tan pocas luces. — Me pidió sin ningún tono de ultimátum en su voz y recogiendo con su pañuelo cada una de mis lágrimas. — Te aseguro que pronto encontrarás a quien en verdad te valore por quién eres; no te apresures en buscar pareja, eres joven ¡Diviértete!— No me veía muy convencido que digamos, por lo que agregó. — Date un tiempo para olvidar a esta chica, dedícate a todo lo que tienes ahora por hacer; te aseguro que sin buscarlo llegará la persona indicada para ti. — Correspondí a sus palabras con una sonrisa, claramente más tranquilo.

¿Tú crees?

Te lo aseguro. — No pude evitar darle un abrazo ¡El cual fue correspondido!— El entrevistador sonrió.

Me alegro por ti.

¡Gracias!

Y ¿Qué pasó después?

Me dijo...

Muy bien; ahora baja a cenar, Nathalie te dará Dexametasona (Gotas para los ojos) y otros tratamientos para que descanses; mañana no te quiero ver todo hinchado y con los ojos rojos en las fotos ni en el escenario ¿De acuerdo?— No pude evitar reír ante tal petición, ese era mi papá después de todo.

De acuerdo.

¡Vamos!— Y sin decir más nos levantamos de la cama y nos fuimos al primer piso, seguidos de cerca por Nathalie, quien al parecer estaba muy orgullosa de mi padre, y no era la única, incluso Plagg que nos miraba desde el segundo piso del cuarto con una enorme sonrisa en su rostro.

Y ¿Así terminó todo?— Preguntaba mi entrevistador imaginario. — ¿Ambos cenaron juntos y renunciarías a Ladybug?

Esa noche mí padre no se quedó a cenar conmigo, no era algo para reprocharle, ya sabía desde temprano que saldría y llegaría tarde; por el contrario, le agradezco que me haya visto antes de irse y se quedara conmigo hasta que estuve mejor. Ya solo en el comedor pude pensar bien lo que estaba viviendo con "Mi lady." Era verdad, tenía que dejar ir esa relación de un solo individuo, no era sano para mí ni justo para ella continuar; sabía que debía amarme primero a mí mismo antes que a alguien más.

¿Entonces se acabó? ¿Ya no lo volverás a intentar?

No les mentiré, quizás vuelva a intentarlo de nuevo apenas se dé la oportunidad, pero sé que debo resistir a la tentación. — Unas cuántas lágrimas más corrieron libres por sus mejillas. — Debo decirle adiós a mí querida Ladybug y con total sinceridad desearle todo lo mejor junto al chico que le gusta.

Estoy seguro que encontraras a alguien con quien seguir tu camino y al final, como amigos, ambos verán el pasado con una gran sonrisa.

Espero que así sea. — Deseó Adrien entre suspiros.

Ahora estás en una obra musical ¿Verdad?

¡Así es! Se trata del musical de Billy Elliot, mi personaje es Billy y en verdad que estoy muy entusiasmado con este personaje.

Es un papel muy exigente.

Sí, hay que cantar, bailar entre muchas cosas más.

¿Ya te vieron tus compañeros de clase?— Adrien sonrió.

¡No lo sé! Creo que no todos.

Chloe ya lo hizo.

Sí, en la premier y después con Sabrina.

¿Y alguien más?— Adrien lo pensó un poco.

Nino pudo verme porque pude meterlo tras bambalinas.

¿Lo metiste como ayudante tuyo?— El rubio modelo dijo sí con un vigoroso movimiento de cabeza, estaba entre divertido y apenado. — ¿Por qué no le compraste un boleto?

¡Porque estaban agotados! Aún después de dos meses del estreno siguen agotados; quizás puedas conseguir un boleto para el martes o el miércoles, pero sería con mi suplente y obvio que Nino no lo quería ver a él; por eso se le ocurrió que lo metiera como mi asistente.

¿Y le gustó la obra?

¡Le encantó! Dijo que había estado fabuloso y que nunca habría imaginado que pudiera hacer todo lo que hice en el escenario.

Por lo que escucho estaba fascinado.

¡Así es! Al día siguiente se la pasó diciéndole al resto de nuestros compañeros lo bien que había estado en la función. Me hizo muy feliz.

Me alegro por ti. Bien, ya es noche y debes descansar; te agradezco mucho esta entrevista y espero que pronto nos volvamos a encontrar. — Se despedía el entrevistador ficticio de su creador.

Gracias por pasar tiempo conmigo; nos vemos pronto. — Respondió Adrien con su voz y no en sus pensamientos; recargado en la cabecera de su cama y con la mirada perdida en el enorme ventanal de su habitación.

Adrien… ¡Adrien!— El joven con calma posó su vista sobre el pequeño ser negro que flotaba frente a él.

¿Sí?

¿Te encuentras bien? Llevas buen rato en silencio y mirando a un solo punto en el espacio. Parecías catatónico. — El joven de ojos esmeraldas le sonrió con calma y respondió.

Estoy bien, no te preocupes; hago esto desde hace algunos años.

¿Qué, perderte?

Algo así.

Bueno, pues si ya acabaste vete a dormir, que mañana tenemos mucho camembert que comer.

Adrien sabía que esa era la manera en que su kwami demostraba su cariño, por lo que pausadamente empezó a hacerle caso. No estaba seguro de qué pasaría cuando se volviera a encontrar con Ladybug, lo más probable es que intentara conquistarla de nuevo, la verdad odiaba perder; pero eso sí, a la primera señal de rechazo, abandonaría por completo la misión.

Fin del capítulo 1.