¡Hola a todos!

He notado que lamentablemente inicio siempre mis capítulos con una disculpa, pero qué puedo decir; no me tardo adrede en actualizar, los que escriben saben bien el por qué se dan estas situaciones. Lo que quiero decirles es ¡Perdón! Nuevamente les pido mil disculpas por tardar tanto. No les puedo asegurar cuánto tardará el siguiente episodio, lo que sí puedo decir es que estaré trabajando en él. Por cierto, para compensar la tardanza, siempre hago capítulos más largos; como este, quedan advertidos.

Ya se estrenó la segunda temporada, no puedo decir que ha sido por completo de mi agrado, pues hay capítulos que francamente no debieron escribirse así, y otros que en verdad me divirtieron mucho. Salieron varios datos importantes, como el nombre de la madre de Adrien, que en lo personal prefiero el que yo le puse, me gusta más; no sé si se lo cambiaré al original, no lo creo.

También nos dicen cómo es que los dos kwamis obtienen sus nuevos poderes; yo francamente no pienso usar ese método por muy canon que sea, ya que me parece algo incómodo y difícil de creer que ambos niños vayan cargando la caja de galletas y la rueda de queso a donde quiera que la necesiten, o peor si tienen que ir a buscar dicho bocado para hacerlos cambiar; ni que fueran Popeye para aumentar su poder comiendo, o Pacman.

En este fic, trataré de mostrar una manera diferente de obtener sus poderes, de acuerdo al poder y posición de cada miraculous; digo, los llamados más poderosos serán así, más omnipotentes y los demás evolucionaran lentamente, de manera diferente y limitada. Al fin y al cabo para eso es un fanfic, para hacer lo que tú quieras. Siempre y cuando respetes las básicas reglas de escritura, claro.

Bueno, creo que por ahora es todo, abajo habrá un poco más de información, así que; empecemos.

Capítulo 5.

Cuenta la leyenda, que después de un año con 234 días exactamente desde el momento de haber despertado, el miraculous evoluciona, aumenta de nivel ¿Qué quiere decir? Que los miraculous pueden duplicar el don que tienen, pueden hacer su magia dos veces en dos momentos diferentes o al mismo tiempo si los necesitas y después del segundo golpe, el portador se destransformará a los cinco minutos como siempre.

Lo anterior sólo aplica para los miraculous de menor grado ¿Y los milagros más poderosos? ¿El anillo del gato negro y los aretes de la catarina? Estas joyas incrementan su magnificencia de maneras indescriptibles y únicas.

Con la mano colocada sobre su miraculous, el infame causante de los peores estragos en la ciudad de Paris, hace un recuento. — El tiempo designado para el crecimiento se ha cumplido — miraba su bitácora. — El pasado 22 de agosto fue la fecha exacta, a partir de ese día debieron evolucionar, pero…yo no sentí nada; no en lo físico y mi kwami…él no me dirá nunca nada; es eso o no sabe nada, quizás los kwamis de esos dos chiquillos tampoco tengan idea de las fechas. Será posible…que deba aventurarme y experimentar por mí cuenta. Por otro lado.

Te los regalo — el rostro de la heroína se iluminó por completo.

¡ ¿Es en serio?!

Sí, consérvalos, a mí no me interesa ir al show — la pelinegra no lo podía creer.

¡Oh, por dios Chat, gracias, gracias, gracias!— brincaba de felicidad. Adrien suspiró resignado.

Haré mi ronda y me devolveré a casa.

¡De acuerdo!

Buenas noches…Ladybug — se despidió ya sin llamarla suya.

Buenas noches Chat Noir — correspondió su compañera con una sonrisa, para luego quedarse sola en la emblemática torre.

Ya era muy noche cuando la joven catarina se despidió de su compañero felino, para intentar terminar el patrullaje nocturno, sin mucho éxito por cierto; le era imposible observar con detenimiento a los ciudadanos y prestar atención a las calles solitarias cuando una sola cosa estaba gritando dentro de su cabeza una y otra vez, lo ocurrido con Chat Noir minutos atrás. Estaba muy apenaba por haberle vuelto a rechazar, en verdad que no quería herir sus sentimientos, pero ya le había dejado en claro varias veces atrás que ella no quería nada que no fuera una bella amistad con él y formar un eficiente equipo de trabajo. Por supuesto.

Ladybug siempre pensó que lo único que podía hacer bien por su compañero respecto a sus sentimientos, era ser honesta y no engañarle, por ese lado no se sentía culpable, si Chat quiso volver a insistir a pesar de las advertencias entonces fue totalmente su culpa, por ese lado ya todo estaba claro ¿Y por el otro? ¿Qué hay de eso que dijo de ser bisexual? ¿Y su extraordinario regalo? Esto último puso una enorme sonrisa en el rostro de la joven heroína de rojo y motas.

Aún no podía creer su buena fortuna, lo que tanto había deseado y pensado que jamás se daría ocurrió al fin; mañana en la noche podría ir a ver la obra de su querido Adrien, solo unas cuantas horas la separaban del evento más anhelado de toda su joven vida ¡Por todos los cielos! De haber sabido que ésta era la razón por la que Chat siempre llegaba tan tarde al patrullaje, no le habría regaña… ¡Oh por dios! Chat, la catarina paró su carrera en uno de tantos techos altos de Paris para volver a ver su preciado trofeo ¡Oh Chat! Una vez más volvía a su mente su amigo.

No podía negar que volvía a sentirse culpable, últimamente Chat llegaba muy cansado a realizar su patrullaje o cabeceaba cuando se tomaban un momento para charlar, si hubiera sabido que por conseguir esos boletos el chico llegaba tan fatigado, habría sido más considerada con él, incluso le habría dado varias noches libres, debió hacerlo hace unos minutos, quizás…aún esté a tiempo, mañana al menos; pensaba satisfecha para luego volver a retomar su camino rumbo a casa. Ya en la intimidad de su habitación, Marinette dio fin a su transformación para irse a dormir, no sin antes comprobar que su valioso tesoro siguiera a su lado.

¡Sí, sí, síííííí!— soltaba un gritito contenido lleno de euforia al volver a ver las entradas en sus manos y estrecharlas con fuerza contra su pecho. — ¡No lo puedo creer, no lo puedo creeeerrrr!— gritaba sin volumen para no llamar la atención de sus padres. — ¡Al fin podré ver a mi querido Adrien! ¡Al fin lo podré veeeer!

Marinette — la niña china-francesa besó ambos tickets para luego guardarlos sin prestar atención a su kwami, pues ya sabía lo que se venía. — Marinette, no puedes conservar esas entradas — sentenció de inmediato sin obtener respuesta alguna de su protegida, no una a su favor. — ¡Marinette!

¡Tienes razón! Ya debo irme a dormir ¿Viste dónde dejé mi camisón?— preguntaba mientras lo buscaba en sus cajones de ropa.

Marinette.

¡Lo encontré!— la mirada que la pequeña criatura roja dedicó a su protegida lo decía todo. — No empieces por favor Tikki, no lo hagas con esto — empezó a rogar la pelinegra.

¡No debiste aceptar esos boletos!

¡¿Por qué no?!

¡Sabes perfectamente por qué! Chat los compró con el fin de iniciar una relación romántica contigo.

¡Pero eso ya quedó aclarado! Yo no puedo corresponderle porque ya tengo a alguien en mi vida, ya se lo había dejado en claro antes, no lo aceptó, se arriesgó y perdió ¡Yo no tengo la culpa de que haya insistido!

Y por esa razón debiste dejarle las entradas de teatro, si ya había perdido la oportunidad contigo, al menos podría recuperar su dinero al venderlas o regalárselas a alguien más — la joven desvió la mirada con deseos de no estar ahí. — ¡Es lo justo!

Pero eso fue precisamente lo que hizo, se las dio a alguien más ¡A mí! ¿Cuál es el problema?

¡Te las dio porque las deseabas demasiado! Chat no se atrevió a negártelas.

¡No veo cuál es el problema!— se giró la chica para confrontar a la pequeña catarina que flotaba cerca de ella. — Chat vio que las deseaba y como amigos me las regaló.

Y cómo "Amiga" ¿Qué harás por él Marinette?— exigía saber Tikki claramente molesta. — Porque un presente como ese no se compensa con una simple bolsa de galletas — esto último avergonzó a la pelinegra, pues obviamente esa iba a ser su salida.

Yo…ya, pensaré en algo.

Y, supongo que también has pensado en lo que les dirás a tus padres cuando te pregunten ¿Cómo es que tienes entradas para la fila más cara del teatro?— la chica se congeló en su lugar. — Porque es obvio que les dirás a dónde vas cuando sea la hora ¿Verdad?— la joven se estaba dando de cara con la realidad.

¡Oh por diooos!

Y también está Alya.

¡¿Alya?!

¡Sí! ¿Cómo le explicarás el origen de esas entradas?

¡Por todos los cielooos!— se llevó las manos a la cabeza. — ¡No pensé en nada de eso!

Y entonces… — preguntaba la pequeña kwami, cuando.

¿Tienes alguna idea?— Tikki se puso más roja de lo que ya es del coraje y gritó.

¡Buenas noches!— para luego retirarse a donde se encuentra su dormitorio.

Tikki. — ahora que se veía sola en su alcoba, Marinette debía pensar seriamente en cómo hacer para ir mañana al teatro con su mejor amiga sin tener que dar muchas explicaciones.

Obviamente que esa noche no consiguió una respuesta al problema que se le venía encima, ni su pequeña amiga ni mucho menos la almohada le ayudaron a encontrarla, ya no digamos conciliar el sueño; eso fue imposible por estar pensando en la forma adecuada de presentar los boletos a sus padres y en especial a su mejor amiga. La mañana del gran día empezó mal, Tikki no le dirigía la palabra, por más que Marinette intentaba hacerle conversación la mágica criatura se limitaba a mirarla enfadada.

El desayuno no fue mejor, sus padres tan cariñosos como siempre le dieron los buenos días y le sirvieron un abundante buffet, algo que siempre le hacía sentir culpable por mentirles a cada rato con las salidas de Ladybug; en verdad que no quería seguir engañándolos con más mentiras, pero si era necesario para ir al show lo volvería a hacer; pues a fin de cuentas, esto los beneficiaba también a ellos ¿Verdad? esa noche vería a Adrien, tendrían algo de qué hablar y al fin el joven se enamoraría de ella y se casarían ¡Traería un excelente marido a la familia! ¡Les daría tres hermosos nietos! eso era lo que importaba ¿Verdad?

Sin decirles nada aún a sus padres, Marinette se fue a la escuela en busca de su mejor amiga. Una parte de ella deseaba encontrarla de inmediato y mostrarle lo que tenía en la mochila, no en su bolso por temor a que Tikki les hiciera algo, detalle que la ofendió mucho por cierto; esperaba que al hablar primero con ella después le sería más fácil con sus padres, quizás Alya le podría decir cómo mostrarles los boletos; bueno…

¡Hola Marinette!— estaba a punto de averiguarlo, pues ahí venía la joven bloguera con su nueva cámara profesional colgando de su cuello. — Y bien… ¿Cómo me veo?— posó con su nuevo tesoro de pie sobre las escaleras del colegio. — ¿No me veo increíblemente profesional?

¡Extraordinariamente profesional!— expresó con una enorme y tiesa sonrisa con la que trataba de ocultar su nerviosismo. — ¿Ya, tiene la carga completa?

¡Completísima! Ahora solo necesito un akuma y que la batalla no sea muy lejos de aquí ¡Ja, ja, ja!

No cambias Alya — expresó divertida y más relajada la repostera. — Cualquiera diría que no piensas hacer caso a Adrien ¿O sí?

¡Ay, claro que no! digo — se sonrojó al verse atrapada. — Yo, no estoy diciendo que ignoraré por completo sus palabras, es obvio que seré precavida cuando ponga en acción a esta preciosidad — ambas niñas rieron animadas.

No cambias Alya.

Eso me han dicho — las risas se volvieron a escuchar por un momento, luego Marinette comenzó a buscar algo en su mochila, era ahora o nunca. — Vamos al patio a esperar a los muchachos — ordenó la morena a su amiga al tiempo que le daba la espalda y avanzaba al interior del edificio. — ¿No sería genial que la primera foto que tomara con esta joya fuera…?— se giró a ver a su amiga, pero no terminó de hacer su pregunta, pues vio que Marinette tenía dos boletos en su mano — ¿Qué es eso?

Yo…— la chica de ojos azules pensó que al mostrar las entradas sabría cómo empezar a hablar de ellas, pero no fue así; estaba muda y con el cerebro en blanco, por lo que Alya tomó ambos tickets para examinarlos detenidamente. Cuando la bloguera leyó el nombre del evento al que pertenecían, una enorme sonrisa surgió en su rostro, para de inmediato desaparecer al ver el lugar de la butaca y el precio de cada uno.

¡Por todos los cielos chica! ¡ ¿Es en serio?!— la pelinegra apenas pudo decir sí, con un movimiento leve de cabeza. — ¡ ¿CÓMO DIABLOS CONSEGUISTE ESTOS BOLETOS?!— muchos de los que estaban cerca se giraron a ver lo que estaba pasando.

¡Guarda silencio!— rogó Marinette al ver que muchos les observaban con curiosidad. — ¡Vamos al baño!— pidió tomando a su amiga al mismo tiempo que la arrastraba a encerrarse en un lugar más privado. Ya a solas Alya volvió con su interrogatorio.

¡¿De dónde diablos sacaste estos boletos?! ¡Creí que no tenías dinero para comprarlos! ¡Y menos a este precio! ¿O lo tenías?

¡Claro que no!

¡ ¿ENTONCES?!— la bloguera guardó silencio para que Marinette se explicara, desgraciadamente no había manera de cómo hacerlo, su carpeta mental de respuestas estaba en ceros.

Es que, bueno… — varias ideas empezaron a correr como locas por su cabeza, la pobre repostera intentó tomar una, pero. — Hay un chico…— al parecer no tomó la mejor, pues Alya puso una cara muy difícil de interpretar.

¿Conociste a un chico?

Bueno, no un chico…

¡¿No un chico?! ¡ ¿ACASO ES UN ADULTO?!— preguntó la bloguera con terror a la vez que corrían por su mente un sinfín de imágenes pecaminosas. — ¡MARINETTE ¿CÓMO PUDIS…?!

¡CLARO QUE NO! ¡¿Cómo se te ocurre que yo pueda hacer algo como eso?!— reclamó conociendo la mentalidad de su amiga. Alya no se vio convencida.

¡Entonces dime ¿Cómo diablos te hiciste con dos boletos de más de 2000 euros para una obra que ya tiene agotadas las entradas?!— una vez más la pelinegra se puso a buscar una buena respuesta que dar de su precaria lista de excusas.

Bueno…hay un muchacho — retomó. — Al que parece que le gusto — Alya frunció el entre cejo en señal de extrañeza.

¿Es alguien de esta escuela?

No, no lo conoces.

¡¿No lo conozco?!— se vio ofendida. — ¡¿Cómo es que no lo conozco?! ¡¿De dónde lo conoces tú?!

De…— la larga pausa alarmó más a la bloguera.

Marinette… ¿De dónde conoces tú a este "Chico"?— marcó las comillas con sus propias manos.

De…internet, la panadería ¿De la tienda de telas? — Alya la vio claramente molesta. — ¡Aaayyy, no te puedo decir!

¡¿Cómo qué no me puedes…?! ¡¿Qué sí me puedes decir?!

Es un chico bueno, nada de qué preocuparse.

En ese caso ¿Por qué no me lo has presentado? ¿Por qué tantos secretos?

¿Por qué es, tímido?— la joven reportera se cruzó de brazos y la miró con seriedad. — Es un joven que conocí fuera de la escuela y me ha dicho que le gusto, pero yo lo he rechazado siempre que lo hace — Alya parecía confundida. — Ayer volvió a insistir que saliera con él, esta vez al teatro, le dije nuevamente que no podría haber nada entre nosotros y ya para dejarme en paz me regaló los boletos — la pelirroja de gafas y piel morena no daba crédito a lo que estaba escuchando.

¡¿En serio esperas que me crea semejante…?!

¡Es verdad! te lo juro.

¡¿En verdad esperas que te crea que un muchacho salido de quién sabe dónde te ha estado cortejando y al no lograr nada te agradeció el rechazo con dos boletos tan caros?!

Sé que suena extraño, pero, es la verdad ¡Te lo juro!— Alya la miraba asombrada. — Y entonces… ¿Qué dices…nos vemos afuera del teatro o paso por ti a tu casa?— la joven de gafas guardó silencio sin dejar de verla fijamente. — Alya… ¿Vamos a ir, verdad?

No lo sé.

¿No lo sabes? ¡¿Por qué?!

¡¿En serio lo preguntas?! La noticia central de cualquier noticiero y periódico que consultes actualmente son Ladybug y Chat Noir, los akumas y las muchas conspiraciones alrededor de Hawkmoth, sí; pero eso no significa que los demás crímenes ya se hayan terminado — la chica de ojos azules prestó atención. — Amiga, los héroes de Paris han logrado atrapar a varios delincuentes pero los peces más gordos aún están afuera, secuestros, robos de cuello blanco y el narcotráfico continua ¿Y si es una trampa?

¿Una trampa?

¿Y si este chico está interesado en secuestrarte para venderte en el mercado de blancas?

¡¿QUÉ HAZ DICHO?!

¡Sí! Esto — dijo mostrando los dos boletos. — Es una manera de saber dónde y a qué hora te pueden encontrar, y si vas acompañada nos podrían secuestrar a las dos, vendernos a África o Asia y jamás nos volverían a ver.

¡Claro que no!— desechó la pelinegra tan exagerada teoría con una sonrisa en su cara.

¡¿Cómo lo sabes?! Estas cosas seguro son falsas, pues obviamente no te van a regalar boletos reales para una obra tan importante.

¡Estás equivocada Alya! No hay nada de qué preocuparse.

¿En serio?

¡Así es! yo confío en él.

Y ¿Por qué?— Marinette se vio atrapada de nuevo, pues por más que deseara hacerlo, no podía decirle el por qué.

Porque lo conozco y sé que es de confianza — Alya iba de nuevo a interrogarle, cuando. — Y si en verdad eres mi amiga, confiarás en lo que te digo. — la joven bloguera guardó silencio en señal de haber perdido la batalla.

¡Marinette!— renegó, pero los enormes ojos azules de la pelinegra consiguieron lo que quería. — ¡Aahh! Está bien Marinette — le entregó los dos boletos de vuelta. — Confiaré en ti — la pequeña repostera sonrió agradecida.

¡Gracias, gracias, gracias!— en ese momento la campana dio aviso del inicio de clases con todas sus fuerzas impidiendo que siguieran hablando. — Luego nos ponemos de acuerdo en dónde y a qué hora nos vemos ¿Bien?

Bien — ambas chicas salieron de su escondite para dirigirse al salón de clases, una de ellas fantaseando con la maravillosa velada que les esperaba y la otra; empezando a planear la manera de hacerse con la identidad del espléndido Romeo de su compañera. Alya Césaire había gritado retirada como parte de su estrategia para ganar la guerra.

El resto del día escolar estuvo lleno de curiosidades. Los chicos del aula y del colegio entero al ver pasar a Marinette empezaban a susurrar entre ellos para luego reírse a sus espaldas, al principio esta pensaba que seguían hablando sobre la polémica clase de debate del otro viernes, pero al ver que una chica señalaba su bebida y luego la apuntaba con el dedo, la comprensión se hizo presente.

Alya.

¿Sí?

¿Su, subiste el vídeo de tú fiesta de cumpleaños a la red?— la morena la vio divertida.

¿Ya lo olvidaste? Era una transmisión en vivo, tontita — Marinette se palmeó la cabeza.

¡Es cierto! Lo había olvidado — luego agregó. — Parece que toda la escuela estuvo al pendiente de tú fiesta esa noche ¿Verdad?

Es eso o vieron el vídeo de la fiesta que subí esa misma madrugada — la heroína de Paris la vio con horror.

¡¿Qué, dijiste?!

Qué subí el vídeo para los que se perdieron la transmisión esa noch…ya veo — al fin entendió cuando vio a su alrededor. — ¡Ay amiga, lo siento! Ya ni me acordaba de lo ocurrido con el ponche, pero no te preocupes, no durará mucho.

Eso espero — rogó con esperanza.

Por cierto — cambiando el tema. — ¿A qué hora nos veremos para ir al teatro? ¿O prefieres que pase por ti a la panadería?— Alya le recordó un punto en el que había estado pensando toda la mañana.

Hablando de dónde vernos…necesito que me hagas un enorme favor.

Dime.

Cuando mis padres pregunten sobre el origen de los boletos y es obvio que lo harán… ¿Podríamos decirles que te los regalaron en tú cumpleaños y que me invitaste a ir?

¡Marinette!— exclamó sorprendida la morena. — Me estás diciendo ¡¿Qué ni tus padres saben quién es este sujeto?!— la expresión en el rostro de la repostera lo decía todo. — ¿Cómo…?

Por favor…— le recordó.

Está bien — aceptó a regañadientes. — Si me preguntan, les diré que me los dieron.

¡Muchas gracias!— Marinette correspondió a este enorme favor con una formidable sonrisa, a la cual correspondió su amiga con otra del mismo tamaño, pero no con el mismo sentimiento. Era definitivo, pensaba; la identidad del misterioso benefactor y el por qué Marinette se mantiene tan reservada para con este tipo, se volverían su nueva tarea de investigación.

A las seis de la tarde la linda pelinegra salió de casa a la estación del metro vistiendo una de sus muchas creaciones; Marinette llevaba un vestido verde menta con un bolso blanco de dos partes con una larga cadena dorada que atravesaba su pecho y pequeñas zapatillas doradas. En uno de los puestos llevaba a su fiel y disgustada kwami con varias galletas de diferentes sabores y un bonito monedero con decorados chinos donde llevaba todos sus ahorros para un suvenir y un extra por parte de sus padres para que le comprara algo a Alya a modo de agradecimiento. En el otro espacio iban los boletos y su celular.

Mientras viajaba en el vagón varios chicos y chicas se le quedaba mirando para luego sorprenderse y burlarse de ella ¡Eres la tipa que bañó en ponche a Adrien Agreste ¿Verdad?! ¡ ¿Cómo pudiste?! ¡Vaya que eres estúpida! ¡Ja, Ja, Ja! Marinette estaba tan avergonzada, que tuvo que cambiarse de coche a causa de los insultos y las carcajadas ¡¿Acaso toda Francia había visto el maldito vídeo?! ¿Es posible que Alya se esté convirtiendo en una youtuber popular o solo se debe al hecho de haber ensuciado al modelo más conocido de Paris?

Cuando al fin bajó del metro y subió a la calle eran las 7:30 de la noche, faltaba una cuadra para estar frente al enorme edificio y sentía que debía correr ya. ¡¿Cuántas veces había soñado con recorrer ese camino?! Llegar frente al teatro y cruzar sus puertas ¡Al fin lo podría hacer! Al fin estaría viendo esas enormes lonas con el nombre de la obra y la imagen de su adorado desde el piso y no desde el techo del edificio de enfrente. Casi corriendo Marinette llegó a la escalinata del teatro, no tuvo problemas para encontrarse con su amiga quien iba vestida con una linda blusa blanca y un pantalón de mezclilla negro, unas pequeñas botas color piel, una mochila negra a su espalda para guardar su adorada cámara que seguía colgando de su cuello, quizás ese sería su nuevo look.

¡Chica!— le gritó desde lo alto de la escalinata a modo de saludo. — Llegas a tiempo por primera vez en…no recuerdo cuanto — ambas rieron con este comentario.

¡¿Crees que me perdería la oportunidad de ver a Adrien en teatro?!

Hablando de Adrien — Marinette prestó atención a su amiga, la cual parecía confundida. — Escuché a algunos por aquí diciendo que los martes la función la interpretan los suplentes — como si la vida fuera una película y el tiempo caminara cuadro por cuadro, Alya pudo ver como la alegría en el rostro de Marinette se congeló, para poco a poco ser sustituida por el miedo.

¿Quién dijo qué?

Muchos por aquí dicen que de martes a jueves es labor de los suplentes dar la función, que hoy no se presentará Adrien pero allá arriba…

¡NO, NO, NO PUEDE SER, NOOOOO…!— empezó a gritar la repostera cuando le tapó la boca su amiga y continuó.

¡Pero! Allá arriba en la taquilla — señaló. — Tienen anunciado a Adrien como el estelar para la obra de hoy ¿Qué dicen los boletos?— con manos temblorosas la repostera sacó de prisa sus entradas y empezó a buscar al protagonista de ese día.

Dice, dice… ¡Williams Barnett!— Marinette empezó a horrorizarse. — ¡NO PUEDE SER CIERTO! ¡NO ES VERDAAAAADDD!— Alya vio cómo su amiga amenazaba con sufrir una especie de ataque de pánico, pues el color y la temperatura la habían abandonado. — Nomepuedeshacerestochat, nomepuedeshacerestochat — murmuraba bajito y casi sin respirar; las chicas ignoraban por completo que los boletos entregados a la producción, no eran los mismo que fueron modificados por Nathaniel y puestos a la venta. — Nomepuedeshacerestochat, no… — sin entender nada de lo que decía, Alya la tomó de los hombros y gritó.

¡Niña cálmate!— al fin consiguió que su amiga le prestara atención. — Antes que nada respira — ordenó. — ¡Vamos! Respira lento, y profundo — luego de hacer un par de repeticiones, dijo. — Bien, ahora vamos a averiguar quién dará la función hoy.

¡¿Pero cómo?!— preguntó más pálida que una vela y casi tan fría como un helado.

Preguntando a todos los empleados o entrando tras bastidores si es necesario ¡Vamos!

Mientras las chicas buscaban quién pudiera darles respuestas, dentro del teatro se vivía otra historia. Como era de esperarse, los artistas se preparaban para darlo todo en el escenario; pues esa noche vendrían personajes muy importantes a verlos, tan importantes que la señora Williams y su hijo no paraban de cuestionar a la directora.

Sara, te lo suplico, ésta noche es muy importante para Barnett — rogaba la madre del joven suplente, sin dejar de seguir a la directora por todo el teatro con un rollo de papeles en la mano. — Hay dos productores muy importantes de estados unidos en busca de un joven para su película ¡ ¿Sabes cuánto me costó convencerlos de que vinieran a ver a Barnett, para que ahora me salgas con que Agreste dará la función?!

Lo lamento mucho Margaret, pero yo no puedo hacer nada para ayudarte, el alcalde en persona me pidió que éste día se diera la función con Adrien para sus invitados, ya se lo habíamos dicho a George y él…

¡ESE IMBECIL NO ESTABA CALIFICADO PARA TOMAR ESA DECISIÓN!— gritó el mismo Barnett de pie al lado de su madre sorprendiendo a la directora de la obra con su falta de educación, pero.

Lo siento mucho — continuó con firmeza mientras se ajustaba los lentes. — Él vino como tu representante y estuvo de acuerdo con todo; firmó el acuerdo que llevas en la mano y ya nada se puede hacer, además — le recordó. — ¿No te había autorizado que grabaras la obra para enviarles un vídeo? — preguntó directo a la madre. — ¿Acaso no les bastó?

¡Obviamente no!— aclaró disgustada la mujer de alrededor de 35 años, piel clara y cabello negro hasta la mitad de la espalda. — Dijeron que le faltaba algo, que no proyectaba no sé qué estupideces; lo que pasa es que el vídeo no fue de calidad — la directora puso en duda esto último. — Les dije que si lo vieran en vivo tendrían una mejor apreciación de su talento y los invité a venir aquí; ya tenían planeado el viaje a Francia y el que se presentaran esta noche al teatro fue muy difícil para mí.

Pues diles que vengan mañana a verlo porque hoy no será, la función es de Adrien y hay contratos hechos, punto — sentenció con seguridad para luego retirarse a ultimar los detalles del show. La explosión de rabia e improperios por parte de ambos pudo ser vista y escuchada por varios tramoyistas, actores, ayudantes y cierto individuo enmascarado que divertido de lejos estudiaba a la madre e hijo.

Pobres y desgraciadas criaturas, tan impotentes ante la rudeza del poder que tiene el dinero y las influencias de aquellos que sólo piensan en sus propios beneficios — monologaba el extraño caballero vestido de purpura y bastón en mano. — Es hora de dar inicio a una nueva página en la historia de Paris — firme en la idea de cumplir la leyenda, concentrado en lo que más deseaba en ese momento; dos preciosas mariposas blancas llegaron al mismo tiempo a posarse en sus manos para ser utilizadas como más le conviniera. — ¡Esto es perfecto!

Y volviendo al teatro, llevando consigo dos botellas de agua, una bolsa de galletas y las prendas que Adrien usaría en la primera parte de la obra, Nathaniel dejó a la furibunda familia Williams para llegar al camerino de su rubio y secreto deseo, lo primero que lo recibió fue su voz, Adrien estaba vocalizando para el espectáculo; con una gran sonrisa en los labios y algo de colorete en sus pálidas mejillas, el pequeño pelirrojo tocó tres veces a la puerta.

¿Se puede?— preguntó pegado a la madera.

¡Adelante!— luego de exhalar un largo suspiro para controlar los nervios, giró el picaporte y entró con cuidado, apreciando todo el ambiente del camerino; las clásicas luces del espejo en el tocador estaban todas encendidas como fuente principal de luz en la habitación, dos de las paredes del lado derecho estaban llenas de ropa, una pared al lado izquierdo poseía un enorme diván con la maleta de Adrien, en ella habían varias prendas de vestir, implementos de limpieza, maquillaje y su mochila de la escuela. Nath entró para dejar la ropa que llevaba sobre una silla y a la vez llenarse los sentidos con la deliciosa fragancia que el joven modelo acostumbraba usar todo el tiempo.

Ya, casi dan la primera llamada — Nath al fin abrió tema en voz alta para que Adrien lo escuchara desde el cuarto de baño a donde recién se había metido. — Y…el teatro está lleno, algo extraño para ser martes — compartía en tono divertido.

Supongo que quedarán decepcionados — comentaba saliendo del baño con la camisa de tirantes roja y short azul del personaje, el cual era uno de los tres primeros vestuarios en presentarse. — Vienen a ver a Barnett, no a mí — Nath sonrió burlón a lo que estaba escuchando.

¡¿Estás bromeando?!— la efusividad en su pregunta llamó mucho la atención del rubio. — Te aseguro que este cambio será un regalo a sus sentidos — de inmediato el pelirrojo palideció al notar su propio atrevimiento, por lo que de inmediato agregó. — Yo… las personas que pagan por ver la obra en el horario de Barnett, a mi juicio lo hacen sólo por interés en la producción, y porque no consiguieron boletos para verte a ti — volvió a soltar su opinión con la cara toda roja. Ruborizado, Adrien agradeció sus palabras con una dulce sonrisa.

Eres muy amable — Nathaniel quedó encantado y antes de quedársele viendo como un bobo, dijo.

Lamento que te hayan obligado a venir, por los boletos que me pediste, digo, tuviste que cancelar tu cita ¿No es así? — esto último lo señaló el pelirrojo con curiosidad, cosa que no notó el joven actor.

Olvídalo, la verdad no hubo tal cita — esto interesó enormemente al chico.

¿Ah, no?

No, lamento haberte molestado con la búsqueda de los boletos — el pintor sonrió con gusto.

No te preocupes, sabes que puedes contar conmigo — Adrien le agradeció con una sonrisa para luego sentarse frente a su tocador y terminar de arreglarse. — Y los boletos… — iba a preguntar su destino, cuando se le adelantaron.

Los regalé — declaró sin darles mucha importancia. — A fin de cuentas me sirvieron para dejar en claro algo que me negaba a creer.

¿Qué?

Que jamás habría algo entre ella y yo — estas palabras entristecieron al pequeño pelirrojo.

Lo lamento — no era del todo cierto. — Es una pena, pero te aseguro que encontrarás a otra chica y verás que, pronto… — le costaba encontrar las palabras correctas. — Ambos serán, muy felices y…

Gracias Nath, pero no lo creo — reveló dejando de cepillar su cabello. — No hay otra chica como ella — esto impactó al ayudante.

Eso… — trató de continuar. — Eso lo dices, porque ahora estás dolido, pero algún día llegará, una dama especial que te, deslumbrará con sus ojos y… — el niño de cabellos de fuego no pudo continuar con su discurso de ayuda, pues el joven actor se puso de pie sin que este lo hubiera notado y le estrechó entre sus brazos.

Gracias — susurró a su oído. — Te agradezco mucho, que trates de animarme — se separó del niño, el cual tenía una curiosa gama de colores en su rostro. — Pero ya no habrá más damas en mi vida, no hay otra como ella y no pienso suplantarla.

¿Entonces qué harás?— preguntó al chico que volvió a tomar asiento de espaldas al espejo.

Nada — afirmó sonriendo. — Seguiré por ahí soltero y libre como un ave — dijo estirando los brazos como si de alas se trataran; ambos niños rieron divertidos. Luego Adrien preguntó por algo que notó en la indumentaria de Nath. — Ahora podrías decirme — el pelirrojo prestó atención. — ¿Qué llevas puesto?— señaló su camisa, ya que unos ojos verdes muy familiares estampados en ella, llamaban poderosamente su atención.

¿Te refieres a…?— Nath la tomó por la parte de abajo para extender el estampado y mostrarlo en todo su esplendor. — ¿Te gusta? Yo la pinté, Le Chat Noir es un excelente modelo ¿No lo crees? él siempre posa para mí — continuaba hablando hasta que reaccionó apenado. — Bueno no, no para mí, no me es exclusivo, quiero decir, en realidad lo hace para todos, sí, para todos — finalizó sonrojado ante la mirada curiosa e impresionada de Adrien.

¡¿Tú la pintaste?!— analizaba con detenimiento la obra. — ¡Es excelente! Nunca imaginé que te gustara Chat Noir.

¡¿Gustarme?! ¡ME ENCANTA!— gritó extasiado, para luego calmar su euforia. — ¡Yo! ¡Por supues…! Bueno ¿A quién no le gusta?— Adrien aceptó esto agradecido y continuó.

Y ¿Piensas vender playeras por un euro cuando se presente una batalla?— Nath rió con las palabras de Adrien.

¡No me vendrían mal unos euros extra! Las venderé al final, cuando atrapan al akuma — Adrien lo miró asombrado.

¿En serio vas a…?— la pregunta arrancó varias carcajadas al pelirrojo.

¡JA, JA, JA, JA! ¡Claro que no!— el chico de ojos verdes lo vio divertido. — Me gusta expandir mi arte, mi visión y estilo, por lo que empecé a probar diversos materiales en los que pudiera expresarme y las playeras de algodón resultaron ser un excelente lienzo — el rubio escuchaba la explicación del pintor observando con atención la imagen de su alter ego impreso en la camiseta; este posaba seguro y seductor con la mirada fija e intensa en todo aquel que le mirara a los ojos; el realismo de la imagen era impresionante, parecía estar vivo, estar de pie observándolo era como estar frente a un depredador y desear que te atrapara; una excelente interpretación al pincel del héroe de parís.

Es impresionante — alcanzó a susurrar el rubio estupefacto ante la figura y sus colores, la mirada que le proyectaba Chat al espectador desbordaba confianza, astucia y sensualidad; Adrien no solo podía ver, sino también podía sentir el poder y misterio que emanaba este personaje. — Realmente es, impresionante, tú trabajo es…extraordinario — consiguió decir, por lo que Nath preguntó orgulloso.

¿Te gusta?

Mucho — confesó sin dejar de ver la obra. — Captaste un lado de Chat Noir, que no pudo obtener Barbot (Théo Barbot, el escultor) a menos que ese no haya sido su objetivo, pero francamente creo que tuvo varias fallas, como la estatura de Chat — opinó. Embriagado y satisfecho con los halagos de Adrien, Nath exclamó.

Entonces ¡Te la regalo!

¡¿Qué dijiste?!— quitó la vista de la camisa para ver que Nathaniel empezaba a desprenderse de ella.

¡Qué te la regalo! Toma — le extendía la prenda quedando vestido sólo con una camisa blanca de manga corta que traía de bajo. Adrien estaba boquiabierto.

¡No! espera — el rubio iba a negarse, pero ya tenía la camisa en sus manos. — Nathaniel, yo…no quisiera que te deshicieras de algo que te costó tanto trabajo, no… — fue imposible.

No me estoy deshaciendo de mi trabajo — le dejó en claro con una gran sonrisa. — Se lo estoy obsequiando a alguien a quien aprecio mucho y que en sus ojos vi, que en verdad le ha gustado mí obra.

"Gustado" no se acerca ni un poco a lo que en verdad me ha impactado tú trabajo — Nathaniel no cabía en sí de gusto.

¡Muchas gracias!— con la prenda en las manos, Adrien tuvo una duda.

¿Seguro que me la quieres dar a mí? ¿No te gustaría dársela a alguien en especial?— el pelirrojo bajó más la mirada para que su cabello ocultara lo brillantes que estaban sus mejillas.

Ya lo hice — ¡¿Te diste cuenta de lo que acabas de decir?! Preguntó esa vocecita interna que tan bien aconseja a unos y atormenta a otros, por lo que horrorizado, Nathaniel de inmediato agregó. — ¡A MIS AMIGOS!— gritó espantando a Adrien, quien casi pegó un brinco al techo. — Lo, lo hago para mis amigos, y amigas; Juleka y Rosita por ejemplo, a ellas las pinté en una playera dándose un beso — esta noticia impresionó a Adrien.

¿Un beso?

¡Sí! ¿No, no lo sabías? Han estado saliendo desde hace ya casi un año, son una linda pareja — el joven actor estuvo de acuerdo. — Lo que me trae a la memoria algo, que…quisiera preguntarte.

Sí, dime — el chico respiró hondo y agarró valor.

Cada año salgo con las chicas a pedir — luego lo pensó un momento todo sonrojado. — Mejor te digo más tarde.

Como gustes — volvió a tomar asiento para seguir arreglándose, pero antes quiso saber. — Y esta playera ¿Por qué elegiste a Chat Noir y no a Ladybug?— el pelirrojo se sonrojó.

Porque…— sonrió avergonzado. — Él me parece, asombroso — Adrien le miró sorprendido.

¿En serio?

¡Sí! yo… — cambiaba su peso de un pie a otro, como si estuviera bailando frente al modelo, avergonzado de lo que iba a confesar. — Tal vez creas que soy, infantil o raro, pero yo, soy ¡Un gran admirador de Chat Noir! ¡Me encanta! ¡Lo amo! — Adrien no daba crédito a lo que había escuchado.

¿Lo amas?

¡Por supuesto! Es que yo, bueno… ¡¿Ya lo viste bien?! ¡Es un Adonis!— admitió con ambas manos pegadas palma a palma frente a su boca, como si tratara de guardar sus propias palabras o rezar una oración. — ¡Él es tan bello! ¡Es más hermoso que un ángel! ¡No un ángel! ¡Que un dios! Es un ser divino lleno de misterio, oscuridad y luz al mismo tiempo — Adrien empezó a sonrojarse. — Chat Noir es un ser lleno de magia y poder, un espíritu celeste que merodea entre los mortales para protegernos de las infaustas criaturas creadas por ese demonio llamado Hawkmoth — Adrien le escuchaba y miraba sin poder dar crédito a lo que oía; y también se preguntaba exactamente ante quién estaba parado; frente a un entusiasta fan que eventualmente iría perdiendo el frenesí por su alter ego o…

¡Wow!— alcanzó a exclamar el niño de dorada cabellera con un hilo de voz, el pelirrojo con las mejillas tan coloradas como su cabello, agregó.

¡Por todos los cielos! No puedo creer que te haya dicho esto — ambos rieron entre divertidos y nerviosos. — Seguro piensas que soy un fan loco o algo peor.

¡No! ¿Yo? No… — trató de mentir, pero.

No te molestes en ocultarlo, ya todos me han dicho que estoy loco y no me avergüenza admitirlo. — Adrien sonrió.

Entonces ¿Reconoces que estás enamorado de Chat Noir?— esta pregunta ruborizó más al ayudante.

¡No! bueno sí, digo, yo… — intentaba en vano controlar sus nervios. — Claro que me gusta ¿Y a quién no, verdad?— Adrien volvió a sonreír como respuesta. — Lo que no sé es si, se puede estar enamorado de, dos chicos a la vez — se atrevió a preguntar y a la vez revelar su orientación a uno de los dos hombres que le encantan. — ¿Crees que es incorrecto?— Adrien no lo pensó mucho.

No lo creo — Nath se vio aliviado. — Supongo que ambos tienen algo que te atrae mucho, pero al final solo uno será quien consiga conquistarte por completo ¿No es así?— el pelirrojo sonrió con tristeza.

Ojalá y fuera posible.

Y ¿Por qué no?— cuestionó Adrien mientras se ponía lo que le faltaba de vestuario. — ¿Acaso no son…?

No — respondió con tristeza el pelirrojo mientras entregaba las prendas al rubio. — Ambos son…diferentes — Adrien comprendió.

Tienen novias.

Algo así — el joven actor volvió al tocador a arreglarse.

Aww, lo lamento — expresaba con sinceridad al joven ayudante. — Sé lo que se siente no ser correspondido — Nath agradeció su comprensión con una afligida sonrisa.

Me parece increíble de creer que alguien como tú sea rechazado — antes de que Adrien pudiera contestar golpearon a la puerta y gritaron desde afuera.

¡Segunda llamada, segunda!— esto apuró a los dos niños. Adrien tomó una brocha para terminar su maquillaje y Nath por su parte tomó un cepillo para con sumo cuidado tomar algunos de sus mechones dorados y alisarlos.

¡Ya casi es hora, ya casi es hora!— exclamaba Adrien mientras tomaba del tocador junto a Nath lo que faltaba.

Y…— tomó la palabra Nath cuando ya todo se vio listo y ambos salieron rumbo al escenario. — ¿Qué…— Adrien le miró sin mucho interés. — Qué piensas hacer este, Halloween?

¿Eh?

Mientras todo lo anterior se daba tras bambalinas; afuera en el teatro la historia era otra. Marinette y Alya no tuvieron problema alguno para que los boletos fueran aceptados y les permitieran la entrada, lo cual puso eufórica a la pelinegra; ya la parte sobre conseguir información de quién daría la función; esa fue una misión casi imposible. Algunos empleados decían que Adrien actuaría esa noche y otros o no tenían idea o simplemente no deseaban ayudar, estos últimos trabajaban en las tiendas dentro del edificio, como la cafetería, la tienda de recuerdos y la florería; francamente estaban muy ocupados. Luego de ser acompañadas por una señorita a los asientos correspondientes, Alya preguntó.

¿Emocionada?

¡Por supuesto! Esta es la primera vez que vengo al teatro, bueno, a uno tan grande e importante.

¿Qué hay de otro tipo?— Marinette compartió.

Una vez siendo pequeña (De uno años) mis padres y yo fuimos a un parque de diversiones y dentro había un pequeño teatro infantil, mis papás me llevaron a que viera "El mago de Oz" por hora y media cuando yo en realidad deseaba divertirme con cada una de las atracciones — ambas chicas rieron con esta historia. — Fue una mala experiencia ¿Y tú?

Pues… — iniciaba Alya mientras terminaba de ponerse cómoda en su asiento. — Como bien sabes, mi padre trabaja en el zoológico — la joven repostera dijo sí con un enérgico movimiento de cabeza. — Y en más de una ocasión he ido a ayudar al lugar como empleada o "Actriz"— puso ella misma las comillas con sus manos. — Para el show infantil que ofrecen sobre ecología.

¡Eso suena súper Alya! No sabía que eras una actriz.

¡Y no lo soy! A menos que mi aparición como árbol triste y montaña deshelándose me ganen algún día un Oscar — las carcajadas de las chicas sonaron con fuerza en la línea de asientos que con calma se iban llenando; hasta que.

Disculpe señorita — ambas niñas guardaron silencio y atendieron a un caballero que al parecer tomaría el asiento junto a Marinette.

¿Sí?

¿Sabe quién interpretará al personaje principal esta noche?— Marinette no supo qué responder, por lo que Alya desde su asiento reveló.

El joven Adrien Agreste señor, es lo que nos ha dicho la mayoría allá afuera — ambas niñas sonrieron atentas.

Muchas gracias — dijo el hombre para dirigirse a su acompañante en inglés, Marinette y su amiga al no entender el idioma, volvieron a sus propios asuntos.

Tenemos excelentes asientos — abrió tema la morena.

¡Lo sé!— celebraba la pelinegra mirando al escenario y sus alrededores. — ¡Son fantásticos! ¡No puedo creer que al fin estoy aquí!

¡Tal y como lo habías planeado! ¿Cómo lo hiciste?

No fui yo, todo fue gracias a Cha… — Marinette se tapó la boca a tiempo, tenía los ojos abiertos a todo lo que daban, para luego mirar de manera reprobatoria a su compañera. — ¡Alya! Habíamos quedado en… — la bloguera sonrió culpable.

¡Hey! Lo sé, lo sé; tenía que intentarlo — admitió divertida. — Y casi lo consigo ¿Acaso dijiste "Cha"? ¿Cha qué? ¿Es Charlie acaso? ¿O Chandler?

Alya — volvió a llamarla la pelinegra en un tono claro de advertencia, consiguiendo sólo que la morena riera sin vergüenza alguna. Dejando de lado a su amiga, la repostera vio que sus vecinos de fila miraban sus boletos de entrada, estos eran como los suyos; ambos adultos parecían confundidos con quién se presentaría esa noche, incluso preguntaron a una señorita que acompañaba a sus butacas a unas personas al frente.

Disculpe señorita ¿Quién será el actor principal esta noche, Barnett Williams?— las dos chicas prestaron atención.

El joven Adrien Agreste será el actor principal esta noche — Alya y Marinette se pusieron muy contentas.

Muchas gracias señorita — ambos adultos parecían confundidos.

¡Alya ¿Escuchaste?!

¡Qué afortunada eres amiga!

¡Lo sé! Aún no lo puedo creer ¡Creo que voy a llorar!— se llevaba las manos al rostro sin dejar de agradecer mentalmente a su amigo por las entradas.

Pareces muy emocionada por la actuación de este chico — comentó el caballero de hace rato a la joven heroína.

¿Ustedes no? — respondió Alya en su lugar. — ¿A quién querían ver?

Nos invitaron a ver a Barnett Williams — mostraron las entradas.

¿Para esta noche?

Sí, su propia madre nos dio estos boletos y nos dijo que hoy se presentaría, ya que él trabaja los martes — estas palabras empezaban a poner nerviosa nuevamente a la pequeña repostera, por lo que Alya comenzó a buscar la manera de aclarar tanta confusión.

Pues la señorita dijo que sería Adrien — empezó a buscar a otra a quién preguntar. — Quizás alguien más… — buscaba alrededor hasta que no hizo falta más y con una enorme sonrisa reveló. — Creo que tendrán que venir otra noche para ver a ese tal Williams señores, esta noche se presentará Adrien Agreste, es definitivo — la seguridad y la enorme sonrisa en el rostro de la bloguera obligó al extraño a preguntar.

¿Por qué lo dice jovencita?— Marinette también la vio interesada.

Porque allá arriba, en el balcón; están sentados el alcalde Bourgeois junto a su hija — los tres interesados se giraron a dónde Alya apuntaba, la pelinegra de ojos azules comprobaba lo anterior con una enorme expresión de alegría en su cara y ojos. — Ellos no vendrían a ver a un simple suplente, eso se los aseguro.

¡Aahh!— soltaba Marinette un grito ahogado por sus manos. — ¡Mira! También está el señor Agreste en el balcón ¡Eso significa que podré ver a Adrien! ¡En verdad podré ver a Adrien! ¡Siiiiiiii!

Me alegro por ti pequeña — le celebraba la mujer que acompañaba al caballero. — Pero nosotros vinimos a ver a otro chico ¿Y ahora qué hacemos?— preguntó a su compañero, obteniendo la respuesta de la fan número uno del rubio modelo.

Pues relajarse en su asiento y disfrutar de la función; ambos tuvieron mucha suerte de encontrar en su lugar a Adrien, se los aseguro — divertidos por la actitud tan alegre y atrevida de la joven china-francesa, ambos adultos sonrieron, pero no pudieron preguntar nada más, pues se escuchó un anuncio en el alta voces del lugar.

¡Segunda llamada, segunda llamada!

Ya no tarda en empezar la obra — señaló el caballero.

Si no es indiscreción — inició como acostumbraba la aprendiz de reportera. — ¿Por qué tanto interés en ver al tal Williams? ¿Son familiares del chico?— a ninguno de los dos pareció molestarles responder sus dudas.

Somos productores de cine, estamos realizando el casting para una película y necesitamos a un joven para el personaje principal — ambas chicas estaban sorprendidas.

¿Productores?

¡¿Para cine?!

Así es — las niñas celebraban la información.

¡¿Adrien será actor de cine?!— exclamaba asombrada la pelinegra, cuando.

Eso aún no está decidido — le señaló la mujer.

Créame cuando le digo que eso es ya un hecho — las palabras de Alya divirtieron a los productores. — ¿Podría hacerles una entrevista para mi blog?— ambos adultos se vieron un momento, para luego decir.

Por supuesto — la joven preparó su celular, ya que su cámara profesional obviamente estaba en guardarropa y se estiró sobre el asiento de Marinette.

¡Perfecto! ¿Podrían decirnos sus nombres y también exactamente de qué película estamos hablando?

Por supuesto, mi nombre es Lee Unkrich y ella es Darla K. Anderson, Trabajamos para la productora Walt Disney Pictures y Pixar Animation Studios, estamos buscando actores para el doblaje en francés de la nueva película animada de la compañía — ambas amigas estaban boquiabiertas ante tal revelación.

¿Di, dijo…Disney Pixar?

¡Así es!

¡¿Es en serio?!— ambos extranjeros hablaban muy en serio.

¿Halloween?— preguntaba Adrien a Nath detrás de bambalinas, listos para la tercera llamada.

¡Sí! Cada año — empezó a contar Nath nervioso. — Juleka, Rosita y yo nos disfrazamos del mismo tema y salimos a pedir dulces — este punto interesó a Adrien.

¿En serio?

¡Sí! una noche nos vestimos de la película de Freddy Vs Jason — Adrien escuchaba interesado. — Yo fui Freddy, Juleka que es más alta fue Jason y Rosita fue Lori, la chica que acaba con los dos en el film — de sólo imaginarlos, el joven actor rió divertido.

¿De verdad?— preguntaba mientras realizaba varios ejercicios de calentamiento y elasticidad.

¡Es verdad! Y el año pasado nos vestimos de toda la familia de Chucky.

¡¿Bromeas?!

¡Claro que no! Fuimos un éxito, yo obviamente fui Chucky — señaló su cabello. — Juleka fue su hijo, Glen y Rosita la novia, Tiffany — Adrien no pudo evitar reír a carcajadas.

¡Eso debió ser asombroso! Espero que tengas fotografías.

Tengo muchísimas, mañana en la escuela si quieres te las muestro — se comprometió el pelirrojo con una enorme sonrisa en su rostro.

¡Sí!— Nath sonreía feliz por el momento que estaba viviendo.

Debe ser fabuloso salir con tus amigos de noche, todos disfrazados, pedir dulces — comentaba con tristeza el modelo sin dejar de prepararse.

¿Nunca lo has hecho? — Adrien dijo no con un simple movimiento de cabeza.

Siempre he estado encerrado en casa estudiando, entrenando, trabajando — al joven de cabellos de fuego le entristeció y disgustó esto. — Y… — cambiando el tema. — ¿De qué se disfrazaran este año?— el ayudante sonrió.

De eso te quería hablar.

¿Sí?

Este es el primer aniversario de Rosita y Juleka; quedaron en tener una cita romántica y simplemente me dejaron solo, por lo que te quería preguntar si… ¿Te gustaría salir, conmigo…a pedir dulces?— Adrien dejó lo que estaba haciendo y le miró con total asombro.

¿Contigo?— el pobre dibujante se puso tan rojo como su cabello.

¡Sí, sí! conmigo y con Iván, también con Iván — recordó apenado. — Hoy en el almuerzo me dijo que si podía acompañarme porque a Mylene le da miedo salir de noche con todos los disfrazados que hay en la calle y… ¿Qué dices? ¿Te gustaría…acompañarnos, a los dos? ¡No sólo a mí! A los dos — la enorme sonrisa y el brillo en los ojos del rubio dejaban muy en claro cuál sería su respuesta.

¡Por supuesto que me encantaría ir con ustedes!

¡¿En serio?!

¡SÍ! ¡¿Cuál será el tema ésta vez?!

Pues — comenzó el joven ayudante a compartir con alegría. — Este año íbamos a usar algo diferente, cada año le tocaba a Juleka vestirse de hombre y quedamos que este me tocaba a mí trasvestirme — la sonrisa en el rostro de Adrien no desapareció con la noticia. — Así que este año íbamos a vestirnos de las brujas de la película "Abracadabra" (Hocus pocus) — Adrien se vio confundido.

¿Cuál?

Es una película de Disney, tres brujas son resucitadas por un niño, su hermana menor y una amiga junto a un gato negro le ayudan a regresarlas a la tumba; es muy divertida e Iván está de acuerdo en vestirse de mujer…pero si quieres otra cosa entonces lo hacemos, cómo tú gustes.

¡No, claro que no!— aclaró Adrien. — Solo que no he visto la película ¿Cuál sería yo?— Nathaniel sonrió contento de seguir con el plan.

Ese no es problema, mañana te presto el vídeo. Yo iré de Winifred Sanderson, la pelirroja — señaló su cabello. — Por obvias razones — Adrien rió animado. — Iván irá de Mary Sanderson, la morena y tú interpretarás a Sarah Sanderson.

¿La rubia?

¡Exacto! ¿Y sabes por qué?

¡Por obvias razones!— dijeron ambos a la vez para luego reír a carcajadas.

No he visto la película, pero ten por seguro que estoy dentro.

¡Fantástico! Por el disfraz no te preocupes, yo ya tengo los tres, solo es cuestión de reunirnos y...

Agreste — ambos niños guardaron silencio al ver que un chico llevando el mismo vestuario que Adrien le hablaba.

Barnett — el chico parecía incómodo con lo que iba a hacer, pero no había de otra.

Necesito…esta noche, es muy importante para mí y, quiero que me dejes salir en tú lugar — ambos, tanto Nathaniel como Adrien sabían que lo anterior no había sido fácil para alguien con el carácter tan pesado como lo era Williams, pero.

Lo siento mucho Barnett, pero sabes que no puedo ayudarte — Williams empezaba a disgustarse. — Esta función fue arreglada por contrato, estoy obligado a presentarme; mi padre y el señor Bourgeois me pusieron al tanto desde hace tiempo y no puedo dejarte mi lugar.

¡Pero no entiendes que esta es mi noche! ¡Éste es mí día! ¡Hoy debo presentarme en tú lugar! ¡Afuera vino gente importante a verme y no puedes…!

¡Tercera llamada, Tercera!— avisaba un ayudante a los actores para que se fueran a sus puestos, antes de que se anunciara a todo el público por el alta voz.

Lo lamento mucho Barnett — aseguraba Adrien siendo casi arrastrado por Nath y uno de los actores a dónde debía salir con el resto. — Te ayudaré con esa gente importante de cualquier otra manera al terminar la obra, te lo prometo — el joven suplente no evitó despotricar en contra de su rival.

¡Maldito hijo de puta! ¡Maldito seas Agreste!— gritó ante las miradas de varios profesionales. — ¡¿Y ustedes qué me ven?! ¡Estúpidos, idiotas!— les reclamó para luego retirarse completamente furioso. Adrien como muchos que lo alcanzaron a escuchar, estaba muy apenado con su compañero, en cualquier otro momento le habría ayudado con todo gusto, pero ese día le era imposible. Mientras los actores tomaban sus lugares, el público escuchaba.

¡Tercera llamada, tercera, comenzamos!

¡Al fin, al fin!— exclamaba Marinette al ver que todo el lugar se quedaba a oscuras. La obra daba inicio.

En medio de la oscuridad, la luz del pasillo en el centro de los dos bloques principales de butacas se encendió sorprendiendo a nuestras amigas, ya que gracias a esta pudieron ver que empezó a seguir a un niño pequeño; las chicas pensaron que a alguien se le había perdido y que vocearían a sus padres para que vinieran por él o no empezaría el show, pero no fue así, nadie dijo nada y el chiquillo llegó al frente, subió al escenario y tomó asiento en medio de este, dando la espalda al público. Las chicas se vieron confundidas por un momento, hasta que inició el sonido y la proyección de una especie de película antigua, tipo documental, que hablaba sobre la huelga de mineros en Inglaterra. Había comenzado la función y habían visto al primero de muchos actores que trabajarían esa noche.

A la mitad de la película comenzó una melodía y las voces de varios hombres adultos empezaron a cantar sobre la vida del minero, sobre la oscuridad y frialdad que hay bajo la tierra donde trabajan. Las voces educadas de actores de edades entre 35 y 50 años sonaban fuertes e impactaban con su armonía al público; la piel de las niñas estaba erizada y sus sentidos volaron al lugar que los artistas y tramoyistas comenzaron a crear con su magia sobre las tablas.

Los hombres que iniciaban la obra estaban todos sentados a ambas orillas del escenario, todos vistiendo sus uniformes de mineros y, a pesar de la tensión que había al esperar una respuesta de los líderes, todos convivían como una enorme familia. Los niños corrían y un joven andaba sobre su bicicleta, hasta que los mandaron a sentar; la camaradería entre ellos era palpable a pesar de las dificultades de su día a día. Las chicas veían que los personajes entraban y salían del escenario, hasta que la familia Elliot entró a escena; el padre y su hijo menor, Billy (Adrien) llegaban con el mismo interés del resto; al menos el adulto, el chico no tenía ganas de estar ahí, lo habían traído a la fuerza y con dificultades encontró un lugar donde sentarse para ser testigo mudo de lo que pasaba a su comunidad.

Marinette tuvo que cubrirse la boca para contener un fuerte grito lleno de euforia al verlo salir; esperaba con ganas que el chico mirara a donde estaba sentada, quería que el joven la notara, quizás más adelante, rogaba. Ahí estaba ella, pensaba Adrien haciendo un sublime esfuerzo para no mirar al público y tratar de ubicar a la heroína de rojo y negro; está sentada en primera fila viéndome en este preciso momento; le gritaba una voz en su interior, misma que con mucho esfuerzo consiguió callar; y muy a tiempo, pues anunciaron que entraban en huelga y los mineros alrededor empezaban a festejar; cuando se retiraron para cambiarse de ropa, Billy se queda solo para expresar al público en una canción, que algo faltaba en su vida; era la primera vez que nuestras amigas escuchaban cantar al chico de dorada cabellera y no quedaron desilusionadas; no había sido una parte muy larga, pero fue lo suficientemente buena para sentir lo que quería el actor que sintieran. Después regresaron los mineros ya vestidos con prendas comunes. Ahora había dos grupos, los huelguistas y los que se quedaron a trabajar bajo las reglas del gobierno.

La siguiente escena fue en la casa de los Elliot, donde nos dejaron ver un poco de su estilo de vida, el padre preparaba el desayuno con varias complicaciones, pues al parecer no dominaba aún la cocina, su hijo mayor Tony se preparaba para la siguiente protesta, pues han pasado ya varios meses y la situación laboral no ha mejorado. La abuela está a la mesa y como es propio de su edad, ya sufre de algunas lagunas mentales, no las suficientes como para ser una carga, pero sí les que hagan falta para pasar algunas divertidas experiencias ¿Y Billy? El niño sigue en cama, es sábado y no deseaba levantarse para ir al club de boxeo de la cooperativa. Las chicas ven divertidas cómo los personajes sobre el escenario se ven rodeados por todos sus compañeros de huelga cuando escuchan la palabra "Desayuno." Y ahí se habrían quedado todos si no hubieran sido avisados de la llegada de los esquiroles (Los empleados que continuaron trabajando sin unirse a la huelga). Marinette y Alya no perdían de vista al protagonista, que en su recámara se retiraba la pijama para quedarse en short y camisa de tirantes roja, ya estaba listo para el club de box, pero antes de irse, ya cuando se quedó sólo; la imagen de su madre fallecida entra a escena. Billy no puede evitar seguir soñando con ella, imaginar que aún está en casa y que le sigue cuidando; Adrien sonríe al verla, no podía evitar identificarse con este sentimiento; no es que la vea como su personaje, pero sí que sabe cómo se sentiría si la viera aparecer en su casa.

Ahora que Billy ha llegado a la clase de boxeo, el maestro le reclama su tardanza y su absoluta apatía hacía el deporte, es obvio que él no quiere estar ahí, y lo demuestra a la hora de hacer combate con su mejor amigo Michael, quien luego de ver a Billy tratar de intimidarlo con varios movimientos de baile de lo más atrevidos y graciosos; lo derrota con un puñetazo en la cara. Las chicas reían encantadas con las bufonadas de Adrien en el escenario cuando de "Intimidar al oponente" se trataba, pero cuando recibió el puñetazo (Mismo que no fue conectado) Marinette quedó boquiabierta; sabía que no era cierto, pero le tomó por sorpresa. En vista que el chico es una verdadera vergüenza para el boxeo, lo obligan a quedarse a entrenar extra al final de la clase y a entregarle las llaves a la maestra Margot de ballet.

Este nuevo personaje llega acompañado de varias niñas gritonas vestidas con blusas casuales y su tutú de ballet blanco, Billy debe hacerse a un lado si no quiere ser atropellado por tantas niñas locas, pero cuando la maestra llega y ordena sacar las sillas, la clase de ballet inicia y con ella el número musical llamado "Brilla, Shine" Adrien ve desde arriba de las sillas de las orillas como la clase inicia; de alguna manera le llama la atención, pero a la vez trata de salir de ahí y por más que intenta entregar las llaves a esta mandona mujer, ésta lo ignora o lo invita a unirse a su clase. A mitad del performance, a Billy le entregan un abanico de plumas blanco para que se una a la coreografía; esto llamó poderosamente la atención de sus amigas, pues saben de su alergia; pero al no pasar nada imaginaron que su padre Gabriel tuvo algo que ver. Billy se une al baile y vaya que lo hace fatal, en más de una ocasión las demás niñas lo fueron empujando de un lado a otro; al final los aplausos sonaron con fuerza; la maestra Margot ve que el chico tiene potencial y le invita a unirse a la clase; el niño no sabe qué hacer.

Billy vuelve a casa y se encuentra a su abuela revisando una caja de zapatos en el comedor, la cual contiene cosas importantes para el niño; mientras platican de los familiares ausentes, el niño le pide que le hable de su abuelo, el cual la anciana describe como un bueno para nada; aquí se da otro número musical llamado "La canción de la abuela, Grandma's song" en la cual, a pesar de sus desvaríos, le da un excelente consejo a su nieto… No te quedes con las ganas de hacer algo o de aprender lo que te gusta, porque después puede ser demasiado tarde.

Así pasamos a uno de los musicales más importantes de la obra, este se llama "Solidaridad, Solidarity" Billy va lleno de dudas a lo que sería su primera clase y francamente no parece irle muy bien. La maestra le obliga a seguir la clase como va y por más que lo intenta no parece salirle nada bien; Adrien intenta copear a sus compañeras en sus movimientos y acatar las indicaciones de la maestra Margot, pero sólo consigue que se rían de él. Mientras esto pasa en la cooperativa, afuera en las calles los policías y los huelguistas discuten y pelean alzando la voz. Marinette y Alya miraban a cada punto antes mencionado con detenida atención, los hombres adultos exponían con gran ritmo y fuerte voz lo mal que se llevaban los dos grupos mientras que entre estos los niños de la clase de ballet continuaban sus lecciones.

De manera pausada pero bien definida, el personaje de Adrien demuestra avance en su aprendizaje, poco a poco la maestra y nuestras amigas junto al público descubren que Billy mejora y mejora sus posturas y movimientos, con facilidad sigue el ritmo de las lecciones junto a sus compañeras; la audiencia estaba encantada con la interpretación de Adrien, pues realmente podías creer al verlo al principio que no sabía nada de baile, para de pronto ¡Wow! el chico se movía por el escenario con gran soltura y gracia en la danza; las chicas estaban maravilladas. Todo marchaba maravillosamente hasta que al terminar el performance, cuando todos aplauden el que Billy haya conseguido hacer uno de los movimientos más difíciles de la clase, aparece enfurecido su padre a mitad de la lección; había descubierto que el chico llevaba un mes de no asistir a boxeo, por lo que de inmediato reprende al niño y le prohíbe regresar.

La maestra no acepta esta sentencia y propone a Billy verse en secreto para continuar las clases, pues Margot cree firmemente que bien podría aspirar a ingresar a la real academia de ballet de Londres. Nuevamente las dudas atacan a Billy, pero esta vez acude a su amigo Michael para preguntarle si debería continuar sus lecciones; pero vaya sorpresa que se lleva el chico al encontrarlo en el cuarto de su madre usando un vestido de su hermana. El público reía divertido con el personaje de Michael, quien no veía nada de malo en lo que estaba haciendo e invita a su mejor amigo a vestir algo del guardarropa de su madre. Marinette no daba crédito a lo que estaba viendo y rogaba que Billy, o sea Adrien no aceptara la invitación, pero el chico empieza a ponerse el conjunto elegido por Michael mientras le expone su dilema. — ¡No puede ser!— gritó Marinette mentalmente al ver a su chico en falda.

Nuevamente nos presentan un excelente número de canto y tap llamado "Exprésate, Expressing yourself" donde cantan sobre ser quién quieras ser, no impedirle a nadie hacer lo que más le haga feliz, pues el mundo ya es bastante gris como para complicarlo más imponiendo un solo estilo de vida. Esto ayuda a Billy a decidirse y continuar con sus clases.

En su primera clase clandestina, Margot pide a Billy traer algunas cosas que lo definieran para poder saber más de él, éste trae baratijas sin importancia como un disco y una lata de sopa, pero también; una carta. La maestra se ve interesada por el documento y el niño le permite leerla, un mensaje que le dejó su madre antes de morir, uno que debía leer cuando tuviera 18 años pero no pudo esperar tanto; aquí inicia uno de los números que tanto cuesta a Adrien realizar; llamado "La carta, The letter." Para Adrien era inevitable sentirse identificado con la letra de esta canción, pues en ella la madre de Billy dice que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que lo vio, que probablemente ella ya sea un recuerdo lejano para él y que quizás eso sea lo mejor.

Billy se sabe de memoria lo que dicen esas letras y comparte con la audiencia lo mucho que su madre lamenta todo lo que se ha perdido en ese tiempo de ausencia, como el verlo crecer, llorar y reír entre muchas cosas; Adrien se preguntaba cada vez que hacían esta parte, si su propia madre pensaría lo mismo donde quiera que estuviera. Nuevamente las lágrimas empezaron a correr por su bello rostro al recordarla.

Más de uno en la audiencia sintió un nudo en la garganta, incluso algunas lágrimas escaparon de sus ojos con la interpretación del niño, en especial con nuestras amigas, ya que conocían su situación familiar e imaginaban lo duro que debía ser esto para él.

Y estaban en lo cierto, pues en la carta la madre continuaba diciendo que siempre ha estado orgullosa de haberle conocido y de que haya sido suyo; para esta parte de la canción, cuando solo es la maestra que lee la carta, aparece la actriz que interpreta a la madre y pide al niño que le prometa que en todo lo que haga siempre sea honesto.

Esta parte de la obra siempre ha sido desgastante emocionalmente para Adrien; la letra de la canción, la actriz con el mismo tono de cabello que su madre; los recuerdos de su propio pasado. Cuando termina este tema, mientras el chico se recupera, la maestra Margot inicia su clase explicándole lo que se requiere para bailar, algo más allá de la fría técnica; y a ritmo de "Nacido para bailar, Born to boogie" Billy, la maestra Margot y un tercer personaje que apoya a la maestra como pianista en sus lecciones, bailan tap y hacen acrobacias para deleite de todo el público, que explota en aplausos ante la coordinación y energía en el performance.

Luego de ponerse de acuerdo con la salida de mañana para Londres, Billy se queda dormido y llega tarde a la cita con la maestra, la cual va a buscarlo a su casa y se encuentra con toda la familia reunida; el padre, Tony, su hijo mayor quien está golpeado por una pelea que tuvieron los huelguistas contra la policía y unos cuantos de sus amigos presentes con ellos. Al enterarse de lo que han estado haciendo a escondidas la maestra y el niño y los planes de viaje, obviamente el hermano mayor explota en ira e impide que el niño salga de la casa; el padre no dice nada, los amigos de Tony tampoco intervienen por el niño, al contrario, les parece de los más divertida la idea de que quiera bailar ballet.

En vista de no poder salir de ahí y ante la total falta de apoyo por parte de la familia Elliot, Margot se retira por completo; ya no hay caso continuar con las clases, han sido prohibidas y luego que todos se retiran a un nuevo enfrentamiento; el niño estalla en ira. La última escena de baile llamada "Baile enojado, Angry dance" da comienzo.

Nuestro protagonista sube gritando a su recámara y tira todo lo que puede, mientras rabiosas guitarras eléctricas marcan el ritmo del baile de tap que Adrien debe ejecutar. Momento que Adrien también comparte con su personaje al ser enviado a su habitación más de una vez en contra de su voluntad. Billy sale a la calle donde sus conocidos y su hermano se enfrentan a policías armados con escudos y porras. El niño descarga su rabia contra los escudos de los oficiales, los cuales con los mazos van marcando muchos de los pasos que el chico debe ejecutar con su baile de tap.

Terminando con un grito lleno de furia, un alarido en el cual pudo terminar de aligerar toda su frustración; termina al fin el número y la primera mitad de la obra. Todos los espectadores se ponen de pie para aplaudir al chico que exhausto, bañado en sudor y recuperando el aliento, mira al frente sin ningún punto en especial para después retirarse; al tiempo que el telón comienza a cerrarse y las luces del lugar se encienden. Apenas las enormes cortinas se cerraron por completo, Nathaniel llegó junto a Adrien para cubrirlo con una toalla y junto a un compañero ayudante se lo llevaron a su camerino. Mientras esto pasaba tras bambalinas.

Afuera las chicas bajo la iluminación y sin dejar de aplaudir a su compañero, miraban a su alrededor sin comprender del todo lo que estaba pasando; hasta que la voz de una mujer en el altavoz dijo — "Ha terminado la primera mitad de la obra, volveremos en 15 minutos"— Marinette y Alya se miraron un momento, ninguna de las dos tenía idea de que esto sucediera, ingenuamente creían que esto era igual a una película, que no habría pausas y que verían todo hasta el final; algo ingenuo admitían divertidas.

¡Ooh Marinette! ¡Esto ha sido FANTÁSTICOO!— exclamaba animada la bloguera al tiempo que volvía a su asiento. — ¡La música, el baile!

¡Si, si, siiiiiiii!— celebraba la joven pandera. — ¡Él se ve tan hermoso sobre el escenario! ¡Y cuando baila, y cuando canta!— decía con sus manos acariciando su propio rostro, como si la piel que estaba tocando fuera la de él.

¡Cielos chica, no tenía idea de que Adrien fuera tan bueno ¿Y tú?!

Yo ya sabía que Adrien era maravilloso — Alya rió con este comentario. — Pero sobre todo lo que hacen en la obra, había visto solo algunos videos promocionales ¡Pero no es lo mismo! ¡Todo ha sido sorprendente Alya!— continuaban exclamando cuando la morena notó algo y preguntó.

¿Y los productores?— la pelinegra se giró para encontrarse con sus butacas vacías.

¿Irían al baño?

Quizás fueron a buscar al señor Agreste ¡Te apuesto lo que quieras a que el papel que pensaban darle al tal Williams será ahora para Adrien!— Marinette señaló a su amiga, guiñó un ojo y afirmó.

Yo nunca apuesto sobre seguro.

¡JA, JA, JA, JA, JA!— reían y disfrutaban ambas seguras de sus palabras; las cuales estaban llenas de verdad. ambos productores se habían levantado de sus asientos para ir en busca del padre de Adrien y empezar a plantear lo que sería el siguiente proyecto del joven modelo.

Los 15 minutos que dieron como descanso pasaron prácticamente volando. El público de manera educada comenzó a retomar sus asientos cuando por el altavoz anunciaron la segunda llamada; Marinette y Alya ansiaban con locura que ya empezara la segunda mitad. Por su lado dentro del camerino, Adrien y Nath terminaban de prepararse para continuar; el modelo recobraba el aliento mientras el pelirrojo y el otro asistente terminaban de ayudarle con el vestuario del siguiente acto.

¿Cómo te sientes?— preguntó Nath a Adrien, quien se recostó un momento en el diván del camerino.

Ya sabes — respondió descansando. — Cansado y satisfecho a la vez.

¿Se pueden tener ambas al mismo tiempo?— preguntó al tiempo que tomaba los zapatos del actor y sin preguntarle nada pues ya era algo que venía haciendo desde que se atrevió a hablarle, comenzó a ponérselos; ante la inocencia de la anterior pregunta, Adrien sonrió y respondió.

No tienes idea — esto último lo dijo con un tono de voz pícaro y cansado que hizo sonreír a Nath ante la tremenda idea que se le venía a la mente, pero antes de preguntar.

¡Tercera llamada, tercera!— gritó un compañero en la puerta para luego irse anunciándolo a toda la compañía teatral antes de que se avisara por el altavoz.

Ya debemos acercarnos al… — intentó el pelirrojo recordarle a Adrien innecesariamente, pues el joven actor ya se estaba poniendo de pie. — ¿Estás listo?— lo que realmente deseaba preguntar era si estaba bien, si necesitaba algo, pues le preocupaba que trabajara tanto, pero no se atrevió, no quería verse tan entrometido y…no sé, delatarse quizás.

Sí, estoy listo…gracias — dijo por todo; el pelirrojo sonrojado le tomó de los hombros.

¡Pues vámonos!

La tercera llamada no tardó en darse y así comenzar con la segunda y última mitad de la obra. Esta vez el área de butacas apenas si apagó sus luces, ya que dos de los actores salieron a interactuar con el público y el área no debía estar en total penumbra. Quienes salieron a tratar con el público fueron el maestro de boxeo y el hermano de Billy, Tony; ambos vestían de manera festiva, el maestro estaba de rojo y blanco como Santa Claus y Tony de verde con adornos como duende; navidad había llegado y la celebraban los mineros junto a sus familias y amigos en la cooperativa, esto significaba que el tiempo había avanzado en la historia.

Los personajes antes mencionados empezaron a divertir al público hablando de la fiesta que se estaban organizando, que habría una rifa y que todos participarían; naturalmente esto era mentira. Para este punto de entre las cortinas sacaron a Billy vistiendo un pantalón de pans negro, una camisa blanca con líneas rojas y una chamarra de mezclilla con una chaquetita verde de duende; este era el encargado de traer en una cubeta blanca los supuestos números de la rifa. Adrien se encontraba de pie entre los dos actores tratando por todos los medios de no mirar a dónde debían estar sus butacas, los asientos que ocuparía con Ladybug; lugares que seguro estaría usando en estos preciosos momentos con su mejor amiga ¿Si mirara a donde debían estar, la podría reconocer? Las dos chicas sentadas juntas en esa área ¿La podría reconocer?

Al fin inició al primer musical de la segunda mitad y Adrien se adentró al escenario para ayudar con el número "Feliz navidad Maggie Thatcher, Merry Chrismas Maggie Thatcher" las luces del público volvieron a apagarse y todos los actores realizaron la fiesta de año nuevo. La gran tentación de buscarla se había retirado cuando oscurecieron el área de butacas, algo que agradecía enormemente. Continuando con la fiesta, ahora seguía el número "Profundamente en el suelo, Deep in to the ground" donde el padre de Billy, ya algo pasado de copas, canta un tema triste sobre su vida, la misma que la de varios compañeros mineros que a temprana edad iniciaron en esta desgastante carrera laboral; al ya no poder continuar por un nudo en la garganta, Billy le ayuda cantando con resignación el final de la canción que dice "Aunque el frío viento de invierno sople, aunque el calor de verano lo reseque, él amará esas oscuras montañas y no se irá de ahí jamás" una especie de sentencia de lo que será su futuro. Así termina la fiesta de navidad, todos los invitados se retiran a sus casas, dejando solos a Billy y a Michael en la cooperativa.

Las chicas veían a estos dos niños quejarse de los regalos que recibieron por parte de la asociación y también del frío que hacía en el lugar; Michael trata de calentar las manos de su mejor amigo al meterlas a su propio abrigo, esto a Marinette no le estaba gustando para nada, muy a pesar de ser una obra, una actuación; no le gustaba para nada lo que parecía seguir, y parecía haber adivinado; Michael revela a Billy su preferencia sexual y que gusta de él al darle un beso en la mejilla; la pelinegra iba a gritar a todo pulmón de no ser por Alya, que oportunamente le cubrió la boca con todas sus fuerzas ¿Cómo supo que esto iba a pasar? Lo supuso cuando vio que el niño metió las manos de Adrien al interior de su abrigo.

La escena de la revelación de Michael siempre ha sido perturbadora para Nathaniel, pues lo llenaba de dudas sobre su propia situación, preguntándose una y otra vez si al confesarle a Adrien sus sentimientos por él, este reaccionaría igual que su personaje; el cual, lejos de molestarse con su amigo, le regala un tutú blanco. Michael de inmediato se lo pone y comienza a divertir a la audiencia tratando de bailar ballet. En vista de no conseguir que Billy bailara con él o le diera algunas lecciones, Michael se retira para que el joven Elliot pueda interpretar el siguiente performance "Ballet de ensueño, Dream ballet"

Esta pieza es una de las interpretaciones más complicadas e importantes de la obra. Pues Adrien, empieza primero solo en el escenario a oscuras con una luz sobre su cabeza, mientras él hace girar una silla sobre una de sus cuatro patas; casi de inmediato es acompañado de otro bailarín, de al menos unos 17 años de edad, vestido casi igual que él, con el cabello en un tono similar al suyo, una metáfora de lo que podría ser en unos cuántos años si estudia. Todo lo anterior con el tema del lago de los cisnes, una versión para el show.

Marinette y Alya observaban maravilladas como Adrien bailaba junto al otro chico con una gracia natural y una fuerza impresionante. Ambos bailarines realizaban ante los espectadores un número de pareja lleno de giros y acrobacias que tenían atrapadas las miradas de todos los espectadores. Para la mitad del número ambos chicos se reunieron en el centro del escenario donde el mayor de los dos comenzó a instalar algo atrás de Adrien. Ambas chicas no comprendían lo que estaba pasando hasta que vieron que su compañero de clases empezó a elevarse en su lugar; lo que había arreglado de su vestuario al parecer fue un cable en un arnés que el rubio llevaba puesto bajo la ropa; ahora este realizaría una especie de danza aérea, una alegoría de la libertad que siente el personaje cada vez que escuchaba la música y comenzaba bailar.

Las chicas se preguntaban en silencio qué iban a hacer ahora o por qué estaban haciendo eso; no lo comprendían al principio hasta que vieron cómo Adrien era conducido por su compañero en tierra de un lado a otro del escenario mientras él mantenía una firme postura recta para después realizar una postura de ballet; todo con un equilibrio perfecto y sorprendente. Después todos los espectadores junto a nuestras amigas observaron con sorpresa que el chico es puesto a girar y es elevado a gran altura sin dejar de dar vueltas. El público estalló en aplausos al ver la concentración y fuerza del chico, luego desciende al escenario, su compañero le ayuda a deshacerse del cable, solo tiene segundos para recuperarse y continuar con la danza en total control de su cuerpo y escenario; no hay muestras de mareo, no hay errores; el chico no trastabilla ni parece afectado por lo anterior, al contrario, el ballet continua, ambos bailan, giran y posan mostrando ambas hermosas siluetas masculinas.

Al final del número, ambos personajes deben despedirse uno del otro con un saludo sencillo de cabeza, para después girar y girar en direcciones contrarias; el chico que representa a Billy de mayor edad se pierde en la oscuridad de la parte trasera del escenario, ha terminado su participación. El menor y nuestro protagonista, termina de girar en una postura perfecta frente a su padre; quien está de pie frente al chico y al parecer había visto todo el baile de su hijo; quizás fue él quien se imaginó al segundo joven; quizás es lo que podría llegar a ser si tan solo...

Todos los espectadores aplauden con fuerza y las chicas no se quedan atrás. Ambas están maravilladas al igual que el padre del personaje principal, quien no puede decirle nada más que ordenarle que vaya a casa; ahora que está solo en la calle, el señor Elliot decide dejar su orgullo de lado y consultar a la maestra Margot en su casa, pues deseaba saber si aún no era tarde para mandar a su hijo a Londres. Al parecer el futuro le deparaba otra cosa al niño.

La maestra le dice que aún se puede ir a una audición, incluso le ofrece su ayuda económica, pero es rechazada, el señor Elliot quiere corregir su error, y la única manera en la que puede hacerlo es volviendo al trabajo; sus amigos y Tony, su primogénito tratan de disuadirlo, el tema musical entre ambos personajes se llama "Él podría ser una estrella, he could be a star" el padre de ambos desea llevar al niño a Londres, sabe que tiene potencial para triunfar fuera de la mina y el pueblo. Tony y sus compañeros logran convencerlo de hacerlo todos juntos.

Los amigos de nuestros protagonistas cumplen su palabra y además de brindar todo su apoyo, dan también todos sus ahorros, pero no es suficiente para el viaje; uno de los mineros que han trabajado mientras los demás están en huelga, un esquirol, aparece con varios billetes que recolectó de sus otros compañeros; también quieren ayudar a pesar del obvio rechazo por parte de Tony, pero al final acepta y Billy junto a su papá van a la audición. Ya en la audición todo parece salir mal para el chico. La cinta con su música se daña, los nervios se están comiendo a Billy porque siente que echó a perder su oportunidad y por consiguiente el dinero de todos sus conocidos, por lo que se pelea con un compañero y es llamado a una especie de entrevista frente a la directiva y maestros del instituto, mismos que no se ven, sólo se escuchan sus voces; en el escenario sólo hay dos sillas y Billy con su padre se sientan en ellas.

Luego de aclarar algunas reglas de la escuela y hacer varias preguntas al señor Elliot sobre si él también gusta del ballet y si la familia apoyaría a su niño de ser aceptado en la institución, la respuesta absoluta del padre fue sí; una de las maestras pregunta a Billy ¿Qué es lo que siente al bailar? Pie para una de las canciones icónicas de la obra y por supuesto otro número de baile. Esta nueva canción interpretada sólo por Adrien inicia explicando lo que su personaje siente al bailar, pero la letra también le recuerda al modelo, el sentimiento que experimenta cada vez que se transforma en Chat Noir. El tema se llama "Electricidad, electricity" y la letra dice… —"En realidad no puedo explicarlo, no tengo las palabras, es un sentimiento incontrolable. Supongo que es como olvidar, dejar de lado quién eres y al mismo tiempo algo te hace integral. Es como si una música te tocara al oído, escucho y escucho y luego desaparezco. Y luego siento un cambio, como un fuego en las entrañas, algo que me hace estallar, imposible de ocultar. Y de repente vuelo, vuelo como un ave, como la electricidad, electricidad, chispas dentro de mí y soy libre, soy libre." — después de esta parte, sigue una pieza musical donde el chico se luce como bailarín y acróbata.

Marinette y Alya junto al resto de los espectadores observaban absortas cada movimiento del joven artista; el performance contaba con pasos de ballet y varias acrobacias. Adrien se movía de un lado al otro del escenario con tal control y garbo, que era difícil no prestarle atención, ya casi para terminar el número debía parar y repetir parte de la letra de la canción y volver a realizar otra parte de ballet. A pesar de lo exigente que era esta pieza musical, de lo agotado que pudiera terminar al final; Adrien conseguía terminarla con el mismo sentimiento de satisfacción y regocijo con la que iniciaba. Al final de la escena, el chico bastante apenado por su confesión sale corriendo para luego ser seguido por un padre orgulloso de él. Obviamente el auditorio volvió a estallar en aplausos dirigidos al niño.

Sin que lo quisieran las chicas, la obra ya estaba llegando a su fin. Los mineros en la cooperativa ya no se ven tan contentos como al principio, los avances de la huelga no son prometedores y es un secreto a voces que van a perder. Más de uno de los adultos pregunta al chico si ya recibió respuesta de la escuela y al fin este puede decir que sí, la carta llega a su casa y es aceptado en el real colegio de Londres.

Billy debe prepararse para irse del pueblo, a pesar del miedo que tiene de hacerlo, agradece a su maestra todo lo que hizo por él y junto a su padre prepara la maleta para el viaje, mientras sus compañeros de trabajo se preparan para volver al trabajo y cantan "Una vez fuimos reyes, Once we were kings" la huelga terminó, los trabajadores perdieron y deben volver a bajar a las minas por el tiempo que duren abiertas. Luego de las despedidas, los adultos se reúnen en un punto atrás del escenario y bajan con la luz de sus cascos encendidos en medio de la oscuridad del lugar, mientras bajan se escucha el ruido de un viejo ascensor, algo impactante para nuestras amigas, pues realmente les daba la impresión de estar en una vieja cantera. Ahora que el niño se ha quedado solo en el escenario, le llama la voz de su madre.

La figura de su madre reaparece para despedirse de él, pues ambos saben que ya no se verán más; Billy dice haberle escrito una carta, una respuesta a la misiva que ella le dejó. Una vez más Adrien debe cantarle a esta mujer como si fuera realmente su mamá. Bien sabe que no lo es, pero la letra de la canción, una versión de "La carta, the letter" en la cual es Billy quién le dice que está orgulloso de haberla conocido y de que ella fuera su madre. La voz de Adrien vuelve a escucharse quebrada; daría lo que fuera por poder decírselo cara a cara; quizás si la viera de nuevo no tendría voz para siquiera poder decirle "Mamá."

Ya sin nadie más en el escenario, Adrien comienza a caminar rumbo a la orilla y a bajar al área de butacas con su maleta; era hora de irse. Como con el primer actor que vieron nuestras amigas, una luz, al igual que las miradas de todos los espectadores, comienzan a seguir al chico por en medio de los dos bloques de asientos, cuando en el escenario llega Michael en su bicicleta y le grita "¡Oi, dancing boy!" Billy deja su equipaje a medio pasillo y vuelve al escenario para despedirse de su mejor amigo dándole un beso en la mejilla. Marinette estaba boquiabierta y sin nada de color en todo su rostro.

Nos vemos Michael — le dice para luego retirarse.

Sí, nos vemos Billy. — responde el chico mirando al punto en el que su amigo desapareció, acompañado de los últimos acordes de la música y las luces apagándose a la vez que el telón iba cayendo. La obra había terminado.

Los gritos, silbidos y aplausos llenos de júbilo de toda la audiencia resonaban con fuerza en todas direcciones dentro del auditorio. El público estaba más que satisfecho, el telón se abrió de nuevo para dejar ver a dos de los actores principales, al padre del pequeño Billy y a su querida maestra Margot, quienes se abrazaron con cariño y felicitaron sin palabras por un excelente trabajo. Luego ambos llamaron al resto del elenco para acompañarlos y recibir su merecida ovación. Así el escenario se fue llenando de grandes bailarines y cantantes, los cuales en grupo llamaron a la estrella del show; Adrien llegó corriendo por el pasillo entre butacas y subió al escenario para todos juntos ser cubiertos de aplausos y ovaciones; después sus mismos compañeros mandaron al rubio jovencito al frente para ser felicitado y aclamado como lo merecía. Individualmente, todos los espectadores, desde la parte inferior, la luneta, los tres pisos del teatro y palcos; todos estaban de pie aclamándole. Adrien no paraba de sonreír.

El niño de ojos esmeraldas no cabía en sí de satisfacción al ver que el público había disfrutado de su actuación, todos los espectadores estaban de pie aplaudiéndole y engrandeciendo su trabajo, incluso sus compañeros atrás de él le aplaudían; sus dos amigas de la escuela de entre todos saltaban en sus lugares y gritaban tratando de hacerse notar, y lo consiguieron. Adrien pudo ver que en el área donde debían estar sus asientos, había dos chicas de cabellos oscuros saltando y moviendo las manos para llamar su atención. Las personas de pie alrededor de las niñas y las brillantes luces sobre Adrien le impedían verlas con más detalles. Dos chicas de cabellos oscuros, dos chicas de cabellos oscuros se repetía mentalmente, una de ellas debe ser…

Adrien no pudo continuar de pie en ese lugar y mucho menos acercarse a la orilla del escenario para verlas mejor, pues aún faltaba un performance más para despedirse por completo de los espectadores. "El final, the finale" un número de tap donde todos los actores siguen una coreografía para poder presentarse individualmente a la audiencia. Encabezados por Adrien, quien pone los pasos al principio y el enorme grupo de actores va siguiéndolo, poco a poco van pasando al frente cada uno de ellos, incluso el rubio modelo les señala ante el público a modo de presentación para que también reciban su merecido reconocimiento.

La camaradería dentro del grupo teatral se podía apreciar fácilmente al ver cómo cada actor en la parte final del baile pasaba a chocar las manos a modo de saludo al niño de ojos esmeraldas. Acompañados de una versión del tema "Exprésate," para que la audiencia se lleve este último mensaje; siempre debes ser tú mismo, todos somos diferentes por naturaleza y el mundo ya es difícil, no necesitas que se ponga peor, exprésate y sé individual. Al final del tema todos se reúnen al centro, las chicas al frente, los hombres atrás para elevar a Adrien sobre sus cabezas y todos señalarlo con una mano extendida hacía él.

Los aplausos explotan con fuerza de nuevo, los espectadores se ponen de pie nuevamente. Han llegado al final definitivo de la obra, el telón cae para no volver a levantarse más; ya no habrá más salidas de los actores, no habrá nadie para saludarles. Las luces se encienden y los presentes pueden comenzar a retirarse acompañados por unos pocos acordes de la canción "Electricidad" mismos que no duraron más allá de un par de minutos. El lugar se quedó en silencio; es hora de irse a casa.

¡Por todos los cielos Marinette, este show estuvo increíble! ¡Adrien estuvo indescriptible!

¡Fue fantástico ¿Verdad?! la obra es estupenda y ¡Adrien estuvo maravilloso! Los actores son muy buenos ¡Y Adrien estuvo sorprendente!— hablaba casi sin respirar. — La música no me la podré sacar de la cabeza ¡Y Adrien estuvo extraordinario!— gritaba con las manos cubriendo sus mejillas, Alya no pudo evitar reír ante la reacción de su amiga.

¡Estoy totalmente de acuerdo contigo! ¡Las canciones y el baile son excelentes! Ahora comprendo porqué Nino no dejaba de tararear los temas de la obra ¡Creo que tampoco podré sacarlas de mi cabeza por mucho tiempo!

¡También yo! — ambas reían divertidas.

Adrien estuvo impresionante, la obra es fabulosa, cada actor está fantástico — enumeraba Alya. — ¡No puedo creer que pude estar aquí viéndola contigo!— Marinette sonreía igual de satisfecha. — No sé quién es exactamente ese amigo tuyo "Cha", pero definitivamente quiero agradecerle por el boleto que me tocó — el que su curiosa compañera volviera a tocar el tema de cómo consiguió los boletos, no consiguió que la alegría escapara del rostro de la repostera.

Yo me encargo de darle las gracias por ambas, no te preocupes — le aseguraba la pelinegra, para luego ponerse toda roja ante la mirada insinuante de la bloguera. — ¡No como te lo estás imaginando! ¡Pervertida!

¡Ja, Ja, Ja, Ja! ¡Está bien amiga, está bien! Si tú lo dices — continuaba riendo para luego escuchar que unas cinco chicas sentadas a dos filas atrás de ellas gritaban.

¡Vamos rápido, vamos!

¡Sí!

¿A dónde irán con tanta prisa?— Marinette comprendió lo que estaban hablando y con fuerza gritó.

¡Es verdaaaaad!— exclamó casi aterrada. — ¡Los actores salen por la parte trasera del teatro para saludar a los espectadores! ¡DEBEMOS IRNOS RÁPIDOOOO!— Alya no preguntó de momento cómo es que sabía este dato tan importante, pues debían correr para encontrar un excelente lugar.

¡Pero primero debo pasar por mi cámara a vestuario! ¡¿Y no vamos a ir a comprar un suvenir?!— era verdad, no lo habían hecho al principio por estar preguntando quién haría la obra.

¡AAAAAYYYYY NOOOOO! ¡NO PUEDE SEEEEEER! ¡Sí no vamos primero a la tienda todo lo que tengan de Adrien se acabará!— era obvio a dónde irían primero.

Mientras las chicas llevaban a cabo sus planes, atrás del escenario la historia era otra. Luego de felicitarse entre ellos y agradecer el esfuerzo puesto en el show; los miembros del elenco comenzaron a dispersarse rumbo a sus respectivos camerinos para cambiarse de ropa. Después de agradecer y ser felicitado, Adrien fue a su camarín a descansar sin poder quitarse de la cabeza la imagen de esas dos chicas ¿Sería una de ellas su compañera de misiones o sólo quería que una de ellas lo fuera? Porque bien podría haberse equivocado de lugares, podría haber estado más abajo o a un lado… ¡Cielos! Ya no quería pensar en ello.

Ya que estaba en su camerino, debía bañarse y prepararse para lo siguiente que se le haya ocurrido a su padre que debían hacer; además de ir más tarde a patrullar la ciudad y… ¿Le habrá gustado la obra? Volvían estas preguntas a su cabeza ¿Habrá disfrutado de su presentación?

¡Estuviste extraordinario!— le expresaba Nath con total sinceridad a un joven que con las fuerzas que le quedaban llegaba a recostarse al diván del cuarto.

Gracias.

¿Quieres que te traiga algo de beber?— el chico apenas dijo sí con un leve movimiento de cabeza. — De acuerdo. — el chico fue a una puerta del tocador y con su propia llave la abrió para sacar una botella de agua; Nathaniel era muy estricto con todo lo que fuera a parar a las manos de Adrien, incluso revisó que estuviera bien cerrada la bebida que tenía guardada. — Aquí tienes. — se la entregó con cuidado en la mano.

Gracias.

Prepararé el baño. — anunció animado.

No es necesario, yo puedo… — el pelirrojo no hizo caso y entró a mediar el agua caliente. — Gracias — el rubio comenzó a ponerse de pie para no enfriarse de golpe o tendría calambres en las piernas, apenas iba a dar un paso rumbo al baño, cuando se abrió la puerta de su camerino. Era Nathalie junto a dos empleados de la florería del teatro.

Felicidades por una excelente función — expresó con su habitual frialdad.

Gracias — el chico vio los arreglos florales y peluches que traían los ayudantes.

En un momento traerán los que faltan — esta noticia no sorprendió al niño, pues cada noche de función era lo mismo, su camerino se llenaba de regalos y de esplendidos arreglos florales que despedían deliciosas fragancias.

Por favor lleven todo a mi habitación — la asistente acató la orden con un movimiento afirmativo de cabeza.

Ahora termina de prepararte, irás con tu padre a cenar al hotel Le Grand Paris con los invitados del alcalde y los del señor Agreste — esto extrañó al niño.

¿Papá tiene invitados? ¿Quiénes?

Son dos productores americanos que conoció en el intermedio de la obra; han hecho un extraordinario trato para ti — Adrien no parecía tan emocionado mientras leía las tarjetas de los arreglos florales, pues sabía lo que esta noticia significaba en realidad; más trabajo para él.

Excelente — respondió sin mucho ánimo, cosa que no importó a Nathalie. — Me pregunto si alguna vez tendré vacaciones.

Termina pronto tú aseo — obvio que lo anterior no importó a la asistente, ya que era una observación muchas veces antes ya abordadas por el chico y obviamente no atendida. — No debemos hacer esperar a tú padre y a los invitados del alcalde — señaló Nathalie para luego retirarse y darle su espacio.

¡¿Acaso no te pueden dejar en paz un momento?!— asombrado, Adrien dirigió su mirada al cuarto de baño, donde Nathaniel estaba parado bajo el umbral de la puerta, claramente molesto con lo que acababa de pasar. — Digo… ¡Diste una función esta noche! ¡No fue cualquier cosa, estuviste bailando por horas! Yo… — agregó ya sin tanto valor al ver que Adrien lo observaba atentamente. — Yo, creo que…deberían dejarte, descansar — finalizó con una vocecita muy parecida a la de un ratón, una pequeña criatura que haría lo que fuera por estar escondido dentro de su zona de confort y no bajo el bello reflector de los ojos esmeralda del chico de sus sueños.

Ya estoy acostumbrado a esto, pero… — respondió el rubio sin dejar de verlo. — Gracias por el apoyo — finalizó levemente sonrojado. Nath sonrió embobado.

Sí…yo… — el chico no sabía qué hacer o qué más decir, en especial al ver que Adrien se acercaba a él y se quedaba de pie frente a este. — Yo… — ambos guardaron un momento de silencio, ninguno decía nada, hasta que.

Nath...

¿Sí?

Quisiera… — el rubio modelo seguía de pie frente a él; la cara del chico estaba encendida en llamas.

¿Sí…?— el sonido del agua y el vapor que salía del baño trajeron entendimiento al pobre pelirrojo. — Eh… ¡Ah, Sí! ¡Ya! ¡El baño! ¡El baño ya está listo! — señaló nervioso el interior del pequeño cuarto, para luego hacerse a un lado y dejar pasar al joven actor.

Gracias — dijo con una leve sonrisa para después cerrar la puerta.

Si, si necesitas, algo más…yo…

¡Te avisaré!— gritó desde el interior del baño.

¡Sí…! Sí…claro, avísame — el pobre pelirrojo estaba más que sonrojado, sentía todo su ser arder ante las locuras que estaba viviendo, ya que ¡Estar ahí con él era una completa locura! Gritaba en su interior, tan cerca y tan lejos, suspiró anhelante — ¡Aahh! Si tan sólo pudiera…— no solo sus mejillas, todo su rostro se encendió en un color rojo intenso. — ¡Cielosss!

Ese niño está loquito por ti — revelaba Plagg a su protegido dentro del baño.

¿Cuál?— el pequeño kwami se giró a ver al modelo dentro de la regadera, el cual sacaba el anillo del gato negro del pequeño escondite dentro de su vestuario y lo colocaba en su lugar.

¿Bromeas, verdad?— Adrien levantó la vista hacía su dirección. — ¡El pelirrojo!— el modelo lo vio asombrado. — ¡¿No lo has notado?!

Le gusta Chat Noir.

Pero también le gustas tú — el rubio no supo qué contestar, no estaba seguro si su pequeño gatito estaba siendo sincero con él o sólo quería molestarlo.

Por otro lado, mientras nuestros personajes favoritos se ocupaban de sus propios asuntos; la señora Williams y su hijo entablaban una fuerte discusión con los productores que habían invitado a la obra. Los tres adultos y el chico que no dejaba de meterse en la plática e interrumpir cuando le viniera en gana, trataban asuntos de gran importancia para los primeros.

¡Esto es inaceptable!— reclamaba la mujer. — ¡Ustedes vinieron a ver a mi hijo! ¡Teníamos un trato! ¡No me pueden salir ahora con que están interesados en el mocoso de Agreste!

Nosotros no teníamos ninguna obligación para con su hijo, aceptamos su invitación y eso es todo; jamás quedamos en nada — señaló Unkrich conteniendo su obvio disgusto ante la cólera de la señora Williams. — Ya lo habíamos visto en su vídeo y le dijimos que no era lo que buscábamos; y aun así accedimos a venir al teatro a verlo, sólo porque usted insistió.

No es nuestra culpa que su hijo no haya protagonizado la obra esta noche y que el joven Agreste se ganara el papel con su interpretación — agregó la productora Anderson, empeorando todo con esta noticia.

¡¿SE GANÓ EL PAPEL?!— gritó Barnett furioso. — ¡ ¿CÓMO DEMONIOS FUE QUE ESE IMBÉCIL SE GANÓ MÍ PAPEL?!

Para empezar — tomó la palabra Anderson. — Y a diferencia tuya, él sí nos conmovió con su actuación.

¡¿Solo por lloriquear en el escenario como una marica bastó para que le dieran mí…?!

¡Por su interpretación, su talento y su voz!— agregó Unkrich. — Y si agregamos también su físico, te aseguro que habrá más que un solo papel garantizado en nuestras empresas. — madre e hijo iban a protestar, cuando.

¡Y en segunda!— retomó Anderson el conteo. — Ahora que te conozco en persona ¡Jamás! en la vida te daría trabajo.

En eso estoy de acuerdo con ella — le apoyó el director; tanto el chico como su madre enmudecieron. — Así que, si nos disculpan — dijo el director. — Debemos retirarnos, tenemos una invitación a cenar con el padre de "Miguel" para cerrar por completo su contrato.

Con su permiso — y sin dar ni un segundo a la réplica de la madre e hijo, ambos extranjeros se retiraron para reunirse con el grupo que viajaría al Le Grand Paris.

Y así de rápido pasó todo, la gran oportunidad buscada por la señora Williams para que su hijo trabajara con una enorme y exitosa empresa como lo eran Disney Pixar había desaparecido y quizás jamás se volvería a presentar la posibilidad de obtener cualquier pequeña parte en alguna de sus próximas grandes producciones por la terrible educación inculcada al muchacho, era eso o…

¡ESTO ES CULPA DE ADRIEN AGRESTE!— gritó encolerizado Barnett. — ¡ESE MALDITO SE HA QUEDADO CON TODO LO QUE ES MÍO DESDE EL PRINCIPIO DE LA OBRA!— lejos de corregir a su hijo, Margaret agregó.

Tienes razón ¡TIENES TODA LA RAZÓN! ¡NO PERMITIRÉ QUE SE SALGAN CON LA SUYA! ¡NO DEJARÉ QUE ME ROBEN LO QUE ES MÍO!— y sin que ninguno de los dos lo notara, dos pequeñas mariposas negras volaban directo hacía ellos.

Fin del capítulo 5.

Datos extra.

Así es, cuando se iniciaba este fic o este capítulo, la película de Coco estaba en su apogeo, admito que no tenía mucho interés en la película, pero mi hermana nos llevó a verla y me encantó; una vez puso un video de los temas musicales de la película en varios idiomas y uno obvio fue el francés; de ahí se me vino la idea de poner a Adrien en el doblaje de la película, digo… ¿Y por qué no? el chico sabe cantar, habla idiomas y actúa, es obvio que también el doblaje para empresas grandes debe estar en su experiencia de trabajo. Así nació toda la trama.

¿Saben Plagg y Tikki que evolucionan después de un año y 234 días? Admito que es algo que no he abordado en los capítulos anteriores porque no lo tenía bien estructurado hasta ahora, así que algo se me ocurrirá.

La obra de Billy Elliot es excelente y les recomiendo verla, yo la vi con mi hermana online y hasta compramos el DVD, la obra es con el niño Hanna Elliot, en caso de que deseen verla también. En youtube están la mayoría de los números musicales si desean verlos.

Alya habla de ganar un Oscar con sus actuaciones en el zoológico, es obvio que la chica no sabe nada de teatro, pues se ganan Tonys, no Oscars.

Y sobre lo ocurrido a Marinette en la escuela y el metro; es lamentablemente un mal de nuestros tiempos modernos. Hay un programa llamado "Internet arruinó mi vida" donde varias personas cuentan sus malas experiencias vividas en internet por una foto que utilizaron para meme o por un video. Ahí los internautas les deseaban la muerte o les amenazaban de muerte sólo por un comentario inapropiado; una verdadera locura. Incluso en el capítulo de "Problemática" Marinette dice que se burlarán de ella en internet por sus muchas fotos de Adrien. Así que, no crean que es algo en contra de ella.