Disclaimer: Saint Seiya no me pertenece. Todos los derechos están reservados por Masami Kurumada y la TOEI.


Autora: Suki90
Serie: Saint Seiya
Título: Seiya y Saori: De la "A" a la "Z"


Capítulo 8:
Hijo

El resplandor de un nuevo amanecer podía apreciarse desde el santuario de una de las diosas griegas más queridas, pero a la vez odiadas, de todo el mundo: La protectora de la tierra, Athena, hija de Zeus y de Metis, mejor conocida como Saori Kido, la encarnación más actual de la patrona de la justicia y la sabiduría.

Ahora, si bien en el mundo existían un sin número de personas que no gozaban de los detalles tan naturales y preciosos de la madre tierra, había otros que si se maravillaban con tales eventos; por supuesto que la diosa era una de ellas. No existía día en que esta no disfrutase del bello momento que era el nacimiento del alba.

Casi podríamos decir que era una rutina religiosamente seguida, por lo que era evidente suponer que esa era la razón por la que la deidad de la tierra se encontraba despierta y ya lista para ejercer sus labores del día a tan temprana hora en esa ocasión.

Pero no, ese día era diferente. El motivo por el cual ella madrugó incluso aún más que en otras ocasiones se trataba de uno diametralmente distinto al nacimiento del alba, y este se encontraba justo ahí entre sus brazos, un poco inquieto mientras se distraía jugando con un pequeño mechón de su largo cabello.

— No bebé, eso duele —susurró la diosa tras sentir un fuerte jalón por parte de la diminuta criatura, la cual sólo río ante su travesura.

Así es... todo se trataba de nada más ni nada menos que un bebé, una criatura tan diminuta pero tan importante a la vez para la deidad que custodiaba la tierra. Ese niño tan lleno de vida llegó hace poco a la suya y era el reciente causante de los desvelos continuos de la diosa de la guerra.

No obstante la sinceridad ante todo: Era difícil. La diosa Athena jamás se imaginó vivir algo como esto, ya que dicha vida siempre la tuvo prohibida, por lo que no se le instruyó ni en lo más básico. Tan sólo recordemos que la mayor parte de su niñez se la pasó siendo instruida en diversas actividades que al día de hoy dominaba con maestría. Y ni hablar de su adolescencia, pues los constantes enfrentamientos que tuvo que librar contra otros dioses que osaban amenazar la paz de la tierra no le permitieron disfrutar de su juventud como cualquier otra chica de su edad.

En otras palabras: No estaba preparada, su conocimiento sobre la maternidad era nulo, por eso no estaba segura si la decisión de los dioses al escogerla a ella como madre de esa pequeña criatura que ahora jugaba felizmente con su cabello había sido la indicada. Por supuesto que él no tenía la culpa de nada, pero aún así las dudas asaltaban su alma.

Pero cada vez que Athena comenzaba a sentir inseguridad con respecto a su deber, las palabras de aliento y la presencia de una persona en especial le devolvían la confianza que en varias ocasiones dejaba escapar. Y es que era cierto, Saori no estaba sola, ya que esta tenía a su lado a un ser maravilloso que juró siempre estar ahí para su persona, tanto en las buenas como en las malas.

Y estaba por demás decir que este nunca faltó a su promesa.

Al recordarlo, una pequeña y dulce sonrisa surcó los labios de la diosa de la guerra, ¿pero cómo no hacerlo? Es decir, él mismo era la encarnación de la felicidad según su percepción, pues no había nadie que no sonriese cuando estaba a lado de aquel hombre tan maravilloso. Por supuesto que ella estaba incluida, así como el pequeño de ojos color chocolate que ahora buscaba alcanzar su rostro con sus pequeños bracitos.

Cuando los tres estaban juntos… la felicidad era absoluta y plena. Y era maravilloso.

— ¿Por qué no me sorprende encontrarlos aquí? —preguntó alguien por detrás suyo, causando que la dama de sociedad se girase hacia sus espaldas para ver a quien recién había llegado. Una vez que el pequeñito se percató de su presencia, este desistió de su intento por alcanzar el rostro de la diosa y se centró en quien ahora estaba frente a él.

El pequeño infante siempre tenía esa reacción nada más lo veía llegar.

— Koga se puso algo inquieto de un momento a otro, así que creí que sería buena idea que saliéramos a tomar un poco de aire fresco —expresó ella mientras veía como el pequeño de cabellos color vino hacia todo lo posible por ir con el portador de aquella prenda dorada—. Pero creo que no ha surtido efecto…

— Es lo que estoy viendo —respondió el caballero mientras que con cuidado tomaba al pequeño de los brazos de su madre—. Parece que amaneciste con muchas energías, ¿no es así, Koga? —le preguntó el joven adulto al bebé que ahora estaba en sus brazos. Y como si su pequeño hubiese entendido lo que se le cuestionó, el infante no hizo más que reír con una infinita alegría antes de vislumbrar su nuevo objetivo: La bufanda de la armadura dorada; lo que por supuesto causó que los adultos rieran levemente.

Definitivamente no había nada que se salvara de la curiosidad natural de Koga.

— Buenos días, Seiya —dijo ella finalmente, viendo con cariño a su caballero más fiel.

Regresando aquella mirada cargada de ternura y devoción, el ex-Caballero de Pegaso le sonrió— Buenos días para ti también, Saori.

— Hoy has madrugado, algo muy inusual en ti —comentó la diosa, no dejando nunca de verlo con esa bella sonrisa, aunque también añadiendo un poco de curiosidad. Eso no era habitual en él.

Con algo de vergüenza, el caballero dorado de sagitario desvió la mirada de la joven deidad griega y posó sus achocolatados orbes sobre Koga, quien ya tenía una parte de su bufanda en la boca. Divertido por la situación, el moreno retiró con cuidado la prenda de su boquita y comenzó a jugar con sus manos.

A decir verdad, Saori tenía razón, ciertamente madrugar no era una de sus más grandes virtudes…, pero como caballero dorado se vio en la necesidad de adoptar costumbres poco usuales como levantarse un poco más temprano para poder ser de ayuda dentro del santuario; al fin y al cabo era uno de los guerreros más poderosos del lugar, era natural que muchos buscasen su apoyo.

Sin embargo, así como Saori, su verdadero motivo era otro, uno totalmente distinto al que muchos pensaban; aunque si lo pensaba detenidamente no era solamente una sino dos personas las que lo orillaron a madrugar como jamás pensó hacerlo.

Es más que seguro que muchos se han de preguntar el por qué de esto, pero la razón es muy sencilla, de hecho no hay ningún misterio detrás: Simplemente quería estar a su lado en todo momento. Debido a sus obligaciones como santo dorado eran pocas las veces en las que tenía la fortuna de disfrutar la compañía de las dos personas más importantes para él, por lo que si madrugar un poco más de lo usual era la única opción no se quejaría.

Alcanzar la verdadera felicidad conllevaba atravesar un sinfín de obstáculos. Pero si era con ellos, todo valía la pena.


Suki: Bueno, bueno, parece que la inspiración anda de buen humor, ¿verdad? Podría decirse que sí, ya que he actualizado tres días seguidos, cosa que ni en mis buenos tiempos hacía xD. Total, creo que la palabra para la letra "H" era demasiado obvia, ¿no? Naturalmente, pero no me pueden culpar, Omega nos regaló muchas cosas preciosas para esta parejita, ¡y nadie me lo puede negar!

Ahora sí, tengo que confesar algo: Este relato que recién leyeron es el prólogo, o más bien parte, de un proyecto que se me vino a la mente hace como un año más o menos. En un inicio iba a trabajarlo en conjunto con otra persona pero la cosa se complicó un poco con la inspiración, y bueno… terminé quedándome yo sola con ella.

¿Cuál era la idea? Re-escribir Saint Seiya Omega. Sí, sí, leyeron bien…: Re-escribirla. Es un hecho innegable que SSO no es la última Coca-Cola del desierto pero trajo muchas cosas buenas al fandom, como la inspiración de muchas autoras por el eterno shippeo que se dio ahí XD. De entre lo malo siempre hay que buscar lo bueno, digo yo.

Y ahora, justo en este preciso momento, se han de estar preguntando: Suki, si esto era parte de un proyecto… ¿Por qué lo decidiste subirlo en el ABC? La respuesta, mi estimado lector, es muy sencilla… Quiero saber si les gustaría leer algo así; la historia se modificaría en puntos muy específicos, pero la trama general y sus protagonistas seguirían iguales. Entonces… en vez de subir el capítulo completo y no ver apoyo, prefiero hacer un experimento aquí, y ver qué les parece la idea.

Saludos, y que estén excelentemente bien.

Nos vemos en la siguiente entrega.

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Suki90, presentó.

Y tú, ¿has sentido el poder del cosmos?