Vivir.

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Este shot me despertó en medio de la madrugada ¿Saben lo que es que tener que levantarse y escribir siquiera lo esencial o hasta el título que también se me ocurrió toda adormilada?

Si espero hasta el amanecer para hacerlo, la mayoría de ideas que tuve se me pierden al volver a dormir.

Si, así funciona mi mentecilla Xd.

Espero disfruten la lectura.

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¡TE AMO MORINAGAAA!

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El aire helado chocaba constante contra mi rostro, pero no tan fuerte como sentía el golpeteo dentro de mi pecho. Mi corazón palpitaba al compás del ritmo de tambores en medio de una ceremonia ¿Cómo mierdas me atreví a gritar eso? ¿Que acabo de hacer? Mi rostro hervía ante la vergüenza que me carcomía al escuchar el eco de aquellas palabras: ¡TE AMO MORINAGAAA! Morinagaaaa gaaaa aaa aa

La vista frente a mí era hermosa en esos momentos, durante varias horas habíamos esperado poder ver algo del paisaje pues la espesa niebla frecuente en los alrededores del monte Fuji nos lo impedía, pero ahora estaba despejado y ver el valle desde las alturas y los famosos cinco lagos era un espectáculo para recordarse por la eternidad.

Pero ¿Por qué demonios estábamos en el monte fuji? ¿Qué me había llevado a gritar esas palabras?

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Durante las pasadas semanas he sentido un sueño y cansancio que no me dejan solo. En ocasiones he notado entre cortada mi respiración, y esto me hace detenerme por segundos después de caminar algunos metros. Tal vez Morinaga tenga razón y debería dejar mi vicio del cigarro.

Sin embargo, no se trata de insomnio nocturno y sueño de día, no, en realidad por las noches duermo lo habitual. Lo extraño es que también el sueño me vence a lo largo del día y donde le da la gana.

En el laboratorio mi rendimiento no es el mismo, hasta mis asistentes y otras personas se han extrañado de los escasos que son mis regaños y gritos ahora. He llegado a escuchar cuchicheos de entre los estudiantes que dicen:

"El demonio del laboratorio está muy tranquilo últimamente"

"La guarida del tirano ya no es ningún infierno"

"Es tan guapo, me esperaba a un ser espeluznante y colérico"

Y mis asistentes parecen extrañar mis exigencias y reclamos. ¡¿Quién mierdas les entiende?!

- Tatsumi senpai ¿De verdad hice bien el procedimiento? ¿No necesito corregirle nada? ¿Está seguro? -

- ¡Si dije que está bien!... Entonces, ¡Esta bien! -

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Y continuaba lloviéndome sobre mojado, pues en algunas ocasiones los instrumentos que traía en la mano caían en la mesa o el piso. Perdía fuerza en mi agarre y también en mis rodillas, tenía que sentarme de lo contrario sentía que el peso de mi cuerpo las vencería y me doblarían.

Hasta ahora este extraño aletargamiento y fatiga había podido tolerarlos, pero la gota que rebaso el vaso fue lo que sucedió el lunes cuando en la mañana me dirigía a la universidad. Viajaba solo en el metro, pues el tonto de Morinaga se encontraba trabajando en la sucursal de Hamamatsu, donde ya llevaba más de medio año.

La última vez que vino a Nagoya fue hace dos meses. Después de discutir y trate de razonar con el sin que yo perdiera la paciencia, finalmente tuvo que acceder a que alquilara un departamento más pequeño. Se sintió acorralado al ver que Tadokoro y otros más querían aplicar para compartir el piso donde vivíamos juntos. Sus tontos celos lo hicieron ceder con tal de continuar a mi lado. ¡Vaya que es un idiota!

Pero regresando a lo que sucedió días atrás en el metro, paso que de un momento a otro, me perdí en el sueño sin previo aviso y sin darme cuenta me quede dormido. Cuando desperté ¡Había llegado hasta la terminal! estaba en Higash iyama koen, solo me pase por una estación, debía bajar en Motoyama para llegar a la universidad.

El recorrido desde mi parada hasta la universidad no me tomaba más de quince minutos, cualquiera pensaría que eso no era nada para alarmarse, pero los constantes comentarios de mi tía Matsuda sobre mi apariencia más pálido de lo habitual y lo fatigado que lucía, además de que me quedaba constantemente dormido en la sala cada que iba a visitarla y a mi hermana Kanako. Me hicieron plantearme la idea de ir al médico esta misma semana.

Es por eso que lo hice, el miércoles al medio día deje de encargado a Tadokoro y me dispuse a ir al hospital. Ver la sala llena de gente casi me hace vacilar y salir lejos de allí. Pero no, ya había apartado ese día para ello y no lo desperdiciaría.

Durante el chequeo general todo parecía ir bien conmigo, fue hasta que el médico me hizo varias preguntas y le dije todo lo que me había sucedido últimamente, además que cuando reviso mis ojos y los alumbro con aquella pequeña luz, pero que a mí me pareció como si me hubiera dado un flashazo deslumbrante directo a mi vista, fue muy, muy molesto; tanto, que casi lo hago caer cuando empuje su mano con tal de quitar ese brillo frente a mis ojos. Esta exagerada e inmediata reacción más mis experiencias vividas, lo llevaron a concluir que lo mejor era realizarme de inmediato una resonancia magnética, junto a una tomografía de contraste.

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El día de hoy recibí los resultados, ¿El diagnostico?:

- JODIDO, ¡Estoy jodido! -

El doctor me dijo que tenía leves síntomas de Narcolepsia y con ella algo de Cataplejía la cual tiene episodios súbitos de pérdida de la función muscular, que van desde una ligera flojedad en el cuello o las rodillas, flacidez de los músculos faciales, o incapacidad para hablar con claridad hasta un colapso completo del cuerpo. Ahora relacionaba eso con mis rodillas débiles y mi falta de agarre al dejar caer las cosas en el laboratorio.

Me explico que la narcolepsia puede durar unos pocos segundos o minutos y que es la somnolencia excesiva y abrumadora durante el día. Pero ¿Que lo estaba ocasionando? Le pregunte enseguida, pues nunca antes me había pasado algo así, salvo la ocasión cuando me desmaye en el laboratorio después de arreglar todo aquel lio con Morinaga.

Su respuesta con algo de rodeos fue: Un tumor, una horrible mancha detrás de mi paladar que me mostro en el estudio. El estado avanzado en que lo encontró y mis nulos síntomas desde tiempo atrás, le parecieron un milagro, milagro que yo aún estuviera vivo y a su parecer luciera tan bien.

Me explico que en esta etapa era difícil que algún tratamiento funcionara. Que si alguno podría dar una muy leve esperanza, esa era la quimioterapia. Yo sabía lo que eso significaba, perder mi poco tiempo de vida y de paso sufrir muchísimos efectos colaterales demasiado desgastantes. No, no lo aceptaría.

Para mi asombro la primera imagen que vino a mi mente al escuchar aquella sentencia de muerte, no fue el de alguien perteneciente a mi familia. No fue mi padre, ni Tomoe, ni Kanako o en última estancia mi tía Matsuda; ¡Fue Morinaga! Morinaga con ese rostro que me causa tanta tristeza, ese rostro que hace cuando quiere llorar pero que para disimular se coloca una máscara de sonrisa encima.

¡No se lo diré! Esa fue la firme resolución que tome.

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Apoyado sobre el barandal del balcón de mi pequeño departamento, miraba pasar a las personas caminando, algunas conversando y otras más tomados de la mano. Fumaba mi cigarrillo que ahora reafirmaba nunca dejaría y menos al saber que eso no me mataría con el tiempo, pues tiempo es el que ya no tendría; comencé a hacerme preguntas que nunca antes me hice: ¿Si sabes que morirás, en que ocuparías tus últimos días? ¿Con quién querría pasar mis últimos momentos?

Mi carácter de mierda me hizo contestar rápidamente que: continuaría como hasta ahora, ir al trabajo y regresar a casa. ¿Para qué cambiar en el último momento? Todas esas tontas películas o series donde al protagonista o algún personaje importante le sucede algo así y escribe una larga lista de cosas por hacer y disfrutar junto a la persona que amas me parecían estúpidas.

Estúpido conocer a un personaje o artista que admiras.

Estúpido cumplir la fantasía de ir a un lugar de algún país distante o a Disney world

Estúpido sacar todas las tarjetas de crédito posible y comprar infinidad de cosas sabiendo que nunca las pagaras.

Tantas y tantas cosas que la gente sueña en realizar y que a mí me parecen simples estupideces.

Pero nuevamente el rostro de Tetsuhiro apareció al cerrar mis ojos... Tetsuhiro, así lo llame la última vez que discutimos, claro que, se lo dije gritando y enfadado y él estaba igual que yo. Era en esos momentos cuando lograba intimidarme, él no necesitaba gritar o golpearme como lo hacía yo para lograr sus objetivos. A él le bastaba con acariciarme, con mirarme, besarme o repetirme cuanto me amaba para conseguir todo de mí; todo.

Recuerdo vívidamente que cuando escucho su nombre salir de mis labios, se silenció de golpe y se acercó a tomar mis manos y unir su frente a la mía. Mirándome con esos oscuros ojos de tonto enamorado.

Comprendí que lo último que deseaba finalmente era estar con él, no, no quería que viera mi horrible final, mi muerte.

Le llamaría para que pasara unos días conmigo en cuanto tuviera una oportunidad o espacio en su trabajo, después... Después, yo tal vez aceleraría mi fin. Para eso me servía conocer tantas enciclopedias de venenos ¡Que paradoja! Siempre quise envenenar a Kurukawa cuando se llevó a Tomoe a San Francisco y enfermar de diarrea a Morinaga después de aquella primera experiencia homosexual en su departamento, eso era lo menos que se merecía, ya que a mí me tuvo enfermo en el baño varias veces por venirse dentro de mí el muy infeliz. Pero ya no veía necesario ni justo llamarle violación a aquella primera vez, llevaba bastante tiempo que lo nuestro era consensual.

Ya ni siquiera me molestaba en advertirle que saliera de mí antes de llegar al orgasmo, creo que cada vez se cumplía mas su deseo de ser aceptado por mí y así resultaba ser.

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Hamamatsu.

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¡De verdad que ya no quería más este trabajo! ¿Qué mierdas tenía en la cabeza cuando lo acepte? No, no era mierda, era el inmenso deseo de ofrecerle una vida mejor al hombre que tanto amo. Pero después de estar tan, pero tan acostumbrado a verlo casi todos los días en la universidad por más de cinco años; sentía un martirio tener que esperar meses para estar con él. ¡Lo extraño tanto!

Si Souichi se enterara que todas las noches beso su rostro en aquella fotografía que nos tomó la azafata dentro del avión cuando fuimos a la boda de mi viejo amigo en Fukuoka, creo que ya la habría roto. ¡No entiendo por qué le molesta tanto que quiera una foto suya!... Bueno, tal vez precisamente por esto.

Mi fastidio los pasados días era más notorio y para colmar más mi mal humor, me encontraba en medio de una junta importante cuando mi teléfono no dejaba de vibrar dentro del bolso interno de mi saco. ¡Seria suicidio si lo apagaba! Se trataba de Souichi, leí su nombre con asombro en la pantalla. La vista de varios de los presente comenzaba a ponerme nervioso, salir de la reunión no sería bien visto y apagarle el celular a mi amante ¡Ni pensarlo! Rápidamente por debajo de la mesa le envié un mensaje diciendo que le marcaria en unos minutos.

Paso más de una hora para poder llamarle, nervioso ante su seguro disgusto por tardar tanto; le marque. Ahora que aguardaba escuchando el tono de llamada en espera, hacia memoria que esta era la segunda vez que me llamaba desde que vine a trabajar a la sucursal de Hamamatsu, y la llamada anterior solo había sido para decirme que no fuera el mes anterior ya que saldría a un congreso. Había esperado tanto para verlo y ahora no tendría una próxima oportunidad cercana. Después de marcarle tres veces, finalmente contesto, ¡Pensé que no lo haría!

- Disculpame Souichi, pero estaba en medio de una junta importante y no podía llamarte hasta que esta terminara -

- No importa, eso pensé... Te llame porque necesito que vengas unos días a Nagoya y no me preguntes para que, por que te lo diré cuando ya estés aquí ¿Crees que puedes hacerlo? ¿Venir? -

- ¿Eh? Claro, buscare una manera de hacerlo. Si senpai me pide algo así... Debe ser importante, iré lo antes posible -

- Avisame antes de venir... Yo también debo hacer ajustes en mi horario y con los asistentes -

- ¿Eso, eso es todo? ¿No me vas a decir que me extrañas senpai? Que te sientes solo -

- ¡No voy a decirlo! ¡Te llame! A caso ¿Querías mas? -

- Si, de hecho quiero mucho más y escuchar más de tu voz, porque yo si te extraño mucho y te amo...

Aguanto unos segundos más escuchando todo sonrojado las palabras siempre amorosas de su ex kouhai. El también sentía grato escuchar su voz, pero no se lo diría, al menos no ahora.

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Souichi en realidad no tenía planeado hacer nada especial con Morinaga, trataba de conformarse en pasar unos pocos días agradables a su lado. La verdad resultaba que solo ese tonto lograba sacarle una sonrisa de vez en cuando ante sus ocurrencias infantiles. Se sorprendía de lo sencillo que era el muchacho y lo feliz que se veía con solo estar a su lado.

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Para el segundo día después de hablar con él, Tetsuhiro finalmente había conseguido tres días libres a partir del martes. Eso quería decir que por la tarde o noche lo tendría en su departamento. Souichi también organizo sus pendientes en el laboratorio y puso al tanto a sus kouhais de lo que harían en su ausencia.

Como encargado y jefe del laboratorio no necesitaba darles explicaciones, pero lo hizo, les dijo que necesitaba tomarse unos días para arreglar unos asuntos familiares. Y el profesor Fujushima no puso ninguna objeción, de hecho le debían varios días de descanso que el rubio jamás se tomaba.

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El departamento que Souichi había rentado era muy pequeño, pero contaba con lo necesario para vivir. Una pequeña recamara con su baño, una sala diminuta dividida con una plancha de mosaico que mostraba una cocineta con su lavabo de platos. Hoy lo conocería Tetsuhiro y como no sabía la ubicación exacta del lugar, el rubio fue a recibirlo a la estación del Shinkansen.

Souichi no logro evitar sentir mucho dolor en su corazón al ver a lo lejos el tan sonriente rostro de Morinaga, un rostro que lo miraba lleno de felicidad de volver a verlo. Su corazón dolía, y difícilmente pudo evitar preguntarse ¿Que sería de ese tonto cuando el ya no estuviera más? ¿Cómo reaccionaría al enterarse de su muerte? Sabía que el chico era fuerte, pero cuando algo tenía que ver con él, se vencía tan fácilmente; hasta el grado de que cuando sucedió el mal entendido con Isogai y lo llevo jalando al hotel. El joven más alto le grito ¡No soy tan fuerte! Y si, no lo era cuando se trataba de su ex senpai.

También recordaba que Morinaga no se contenía de llorar delante de él mostrando su sufrimiento, de hecho había llorado varias veces mostrándose tan vulnerable ante su persona. Cuando lo tuvo a unos pasos de él, volvió a mirarlo y actuar como siempre lo hacía.

- ¡Senpai! Por fin después de más de dos meses podre saber qué lugar escogiste para vivir. Espero no pienses mandarme a un hotel, jejeje -

- No te preocupes por eso, no te echaré de allí, además... ¡Mejor ya vámonos! Casi me haces decir una tontería -

Si, por su mente paso decirle que esa era también su casa y que podría llegar las veces que quisiera, pero ahora ya era inútil ¿No? ¿A que regresaría Morinaga a Nagoya si la única razón para volver ahí era él? Y en poco tiempo ya no estaría.

Todo el camino aunque conversaban de algunas cosas, Tetsuhiro no se dejaba de preguntar que era aquello que Souichi no quiso decirle o a que se refería por tontería. Antes de llegar al departamento, el mayor le pidió que se detuvieran a comprar algunas cosas. Claro, su senpai seguía siendo perezoso en los quehaceres del hogar y lo más probable era que no tenía nada para comer.

- Quiero unas cervezas y botanas. También podemos llevar algunos onigiris si tienes hambre -

- Llevemos verduras y pescado, quiero cocinarte algo; quiero que te alimentes bien al menos cuando yo este aquí -

Ahora que había dicho eso, noto que su amado lucia algo pálido y cansado. Conociendo cada rincón de ese esbelto y masculino cuerpo, también podía jurar que estaba más delgado. Para empeorar las cosas, Souichi de un momento a otro le pidió esperar.

- Creo que necesito sentarme, ve y compra las cosas ¡Mira aquí tienes el dinero! Yo mientras te espero -

Todo le comenzaba a parecer extraño a Morinaga, había mucha gente formada en las cajas y tardo más de diez minutos en salir, pero se extrañó mucho más al ver a Souichi completamente dormido en la pequeña banca de afuera de la tienda ¡El jamás había hecho eso! Además que el ruido de la gente, el ruido de los autos y el ajetreo común de la calle, no era algo que facilitara dormir a nadie.

Suavemente movió su hombro.

- Souichi, Souichi... Etto, disculpa creo que me tarde y te gano el cansancio ¿Quieres que ya nos vayamos? ¿Te sientes bien? -

- ¡Ah! ¡Sí! Si vámonos, es que hace mucho calor y he trabajado hasta tarde los últimos días, pero no es nada ¡Estoy bien! -

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Caminaban lado a lado por la acera y Souichi sentía las insistentes miradas disimuladas de Morinaga, bueno, ya estaba acostumbrado a ellas, durante los pasados seis años lo descubrió muchísimas veces viéndolo embelesado y con ese brillo especial en los ojos de enamorado. Pero esta vez sabía que el joven junto a él sospecho algo ante lo que acaba de ocurrir afuera de la tienda.

Morinaga era muy inquisitivo y no estaría conforme con las excusas torpes que le dio. Eso lo ponía nervioso.

Dentro del departamento, descansaron unos minutos y conversaron un poco sentados en el sofá, esto por insistencia de Souichi; quería que Morinaga se relajara y no cocinara después de ese viaje cansado. Pero el terco chico insistió, después de quitarse el traje comenzó a saltear las verduras y asar el pescado mientras terminaba de coserse el arroz. Continuaba siendo muy hábil en la cocina, señal que guisaba con frecuencia todavía.

La cerveza no podía faltar, y aunque Morinaga tenía demasiadas ilusiones de tocar y besar a Souichi; este le pidió descansar. Acomodando un futon en el piso, durmieron bastante agotados ambos. También el trabajo en Hamamatsu era abrumador y así continuaría los siguientes seis meses para el nuevo empleado.

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El grato olor a café fue lo que lo despertó, cierto, ¡Morinaga estaba devuelta! Lo que le garantizaba un buen y rico desayuno. Pero el chico de cabello negro no aguardaría más.

- ¡Buenos días Souichi! En unos minutos estará todo listo, siéntate -

- Preparare el café -

- Esta bien... Mientras puedes decirme porque querías que pidiera unos días en el trabajo, claro que para mí es muy bueno volver a verte, pero prometiste que me lo dirías en cuanto llegara -

- ¡Eso! Bueno, no es nada en particular, solo pensé que como la vez pasada que planeaste venir cancele por el congreso al que fui... Podía ser ahora o ¿No? -

Más tranquilo al escuchar aquello y razonar que tal vez había exagerado lo del día anterior, contesto:

- Si es eso, entonces está bien. ¡Estoy feliz de que senpai pensara en esto! -

De alguna manera aquella respuesta le hizo sentir tan deshonesto, no quería mentirle, pero tampoco quería que sufriera. Y encontrarse ahora en un sitio tan reducido lo hacía sentirse acorralado, esa presión ocasiono que dijera algo disparatado.

- Morinaga ¿Que tal conduces? -

Tetsuhiro que estaba por llevarse un bocado a la boca, regreso sus palillos al plato y miro atento a Souichi.

- ¿Te refieres a un auto? -

- ¿A qué otra cosa me podría referir? ¡Tonto! -

Con su sonrisa de bobo, hacia un gesto tratando de recordar.

- Aunque no he manejado durante un tiempo, supongo que lo hago bien. Ya sabes, como el viejo proverbio dice "Aunque se necesite la espada una sola vez en la vida, es necesario llevarla consigo siempre" -

- Bien, bien ya entendí... Te pregunto porque quiero que rentemos un auto y vayamos a un sitio que no esta tan lejos -

Obviamente algo raro había detrás de aquella petición, Morinaga incrédulo a lo que escuchaba y muy consciente de que a su senpai no le gustaba salir de la rutina si no era algo que tuviera que ver con su familia y sobre todo con Tomoe que fue el único que lo hizo viajar hasta Tokio cuando recién comenzaba su relación con Kurukawa, algo escandaloso pregunto:

- ¿Ocurre algo malo con alguien de tu familia? ¿A dónde exactamente quieres ir? -

- No, no ocurre nada ¿Es tan extraño que quiera viajar y descansar algunos días? Si no quieres, entonces está bien, no iremos a ningún lado y solo te habré hecho venir para encerrarnos como tontos, porque yo tampoco iré a la universidad estos días que estés aquí -

- Si en verdad no pasa nada y eso es lo que planeaste para nosotros, yo estaré encantado de ir a donde quieras -

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- ¡Mas rápido! ¡Acelera! Uoooo-

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Irreconocible, a los ojos de Morinaga parecía increíble escuchar a Souichi gritar así, la vista le parecía un milagro, ver a su amante con su cabello rubio todo suelto por el fuerte aire volando hacia atrás era un espectáculo en todo el sentido de la palabra. Su amante era hermoso, cierto siempre lo fue, pero ahora ese joven de veintiséis años estaba en su plenitud. Simplemente le parecía un sueño tener a su lado a alguien como él.

La autopista parecía lista solo para ellos dos y Souichi deseaba sentir algo de adrenalina correr por sus venas, iban a más de ciento veinte kilómetros por hora, pero en un deportivo esa velocidad a penas y se percibe. Morinaga cedió a su petición de acelerar solo por unos instantes, jamás sería tan imprudente de exponer a un accidente a aquel a quien tanto amaba.

Dos veces le pidió que se pusiera el cinturón de velocidad, el terco rubio no quería hacer caso. Pero comenzó a sentir que otra vez el sueño se apoderaba de él, se preguntaba si de verdad tenia narcolepsia pues él sabía que las personas con ese padecimiento perdían la conciencia sin ningún aviso y algunas hasta habían rodado por las escalera o sufrido golpes severos por caer intempestivamente.

Souichi siempre sentía el sueño venir o avisarle de algún modo que se quedaría dormido, y antes de quedarse dormido alcanzo a abrochar su cinturón de seguridad. Tetsuhiro asustado, busco un lugar donde orillarse.

Esta era la segunda ocasión que veía al rubio con la cabeza colgando de lado y en una inconciencia profunda. No, algo pasaba y Souichi como en hombre obstinado y terco que era, jamás se lo diría. Aguardo unos minutos y tardo poco en despertar.

- Me detuve mientras descansabas, no me dijiste que ruta tomar -

- A la derecha, siempre he querido conocer de cerca el monte fuji. Cuando fueron los de mi grupo en la escuela básica, me toco estar enfermo y no fui. Pensé que tal vez a ti también te parecería un buen sitio -

- Creo que es el mejor sitio, sé que tiene aguas termales y algunas hasta curativas. Según varias leyendas las aguas que corren por debajo de la montaña han logrado curar a miles de personas de sus enfermedades y padecimientos. Si nosotros no estamos enfermos, al menos nos ayudaran a quitarnos todo el estrés que tenemos acumulado y a reparar nuestros músculos ¿No crees senpai? -

- Eso estaría bien, pero si no, con conocer el lugar será suficiente -

El viaje duro poco más de tres horas, los pequeños hoteles abundaban en el lugar y todos tenían una vista en donde era imposible no ver el monte fuji si este se dejaba ver. Si, Fujisan a veces era muy tímido según los aldeanos.

Escogieron un hotel donde Morinaga se aseguró que tuvieran aguas termales de las que comento en el camino.

Mientras Souichi se bañaba y preparaba para bajar al comedor o ir al onsen. Morinaga sacaba y guardaba las cosas de ambos en el pequeño closet. El celular del rubio comenzó a vibrar, el chico alto lo saco de entre las cosas que estaban en la mochila de su acompañante. Dejo de vibrar y lo puso a un lado, pero nuevamente llamaban, ahora si alcanzo a ver que la llamada entrante solo decía Hospital.

Temeroso tomo el aparato y mirando hacia el baño, pensando que todavía faltaba tiempo para que Souichi saliera del baño, contesto la llamada.

- Moshi moshi -

- ¿Con el joven Tatsumi Souichi? -

- No…. soy Tetsuhiro, y el ahora no puede contestar. Si desea puede dejarme el recado que yo se lo doy con seguridad -

- Si es su hermano o familiar... Creo que podemos hacer eso. El doctor Kobato necesita saber su respuesta, el quedo en informarnos si comenzaría con la quimioterapia y ya es urgente empezar, el tiempo con el que contamos es muy reducido. Ese tumor en su cabeza crece a un ritmo desmesurado -

Digerir lo que escuchaba, entenderlo, mirar el teléfono, volverlo a mirar y corroborar que era el de Souichi y miles de espantosas sensaciones que experimentaba en esos momentos, en esos segundos. Lo hicieron mantenerse callado. ¡Estaba en shock!

- ¡Bueno! ¿Me escucha? -

- ¡Eh! ¡Si, si la escucho! El... El aún no ha decidido, se lo recordare y le llamo nuevamente. Pero, disculpe ¿De qué hospital dijo que llamaba? Y ¿Cuál es el nombre del médico? ¿Sabe? Él es muy olvidadizo -

- Bueno, es fácil que olvide algo así dada su condición, entonces le informa que llamamos del hospital de Nagoya y el Neurocirujano que atiende a su hermano es el doctor Kobato Kay. Dígale a Tatsumi san que necesitamos ya su respuesta -

- Se lo diré... Gracias -

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Sintiendo el cuerpo ligero como si flotara y con la información girando como un remolino en la cabeza, se sentó en una silla, en aquel onsen y la mayoría de los hoteles de la zona, no tenían camas. Les brindaban futones limpios a las personas que se hospedaban y estas solían acomodarlas hasta que se disponían a dormir.

Solo reacciono cuando escucho la puerta del pequeño baño abrirse y vio salir a Souichi con una bata azul marino que el hotel ofrecía a todos sus huéspedes. El rubio se secaba los cabellos con una toalla pequeña como siempre hacia y como Tetsuhiro siempre recordaba. Le parecía tan adorable y sexi cuando lo hacía.

Dio un pequeño salto al escuchar hablar a Souichi.

- El baño está listo o ¿piensas bañarte después de cenar? -

- Si ya tienes hambre, me baño después senpai -

- Tengo hambre, pero puedo esperar hasta que estés listo. ¿Pasa algo? De repente te veo desanimado -

- ¡No! Al contrario estoy contento de estar aquí contigo. Me bañare rápido entonces y cenamos -

Bajo la regadera el agua tibia que caía sobre su cara se mezclaba con sus tibias lágrimas. Tenía una gran prisa por preguntar a Souichi y escuchar que esa llamada era una broma o que habían marcado a un número equivocado. Pero sabía que había escuchado todo bastante claro y que hasta volvió a preguntar para que le reafirmaran el nombre del médico y el hospital del que llamaban.

Definitivamente concluyo que solo esperaría esa noche y que si Souichi no le comentaba nada al respecto

El mismo lo llevaría al hospital a recibir ese tratamiento, aunque le costara recibir algunos golpes. No sabía cuál era el diagnostico preciso, pero escuchar la palabra quimioterapia y tumor cerebral le causo bastante alarma.

Aunque no era médico, sabía que a pesar de las muchas mejoras y adelantos; ese tratamiento seguía siendo muy agresivo y desgastante para un enfermo.

Se estaba tardando más de lo habitual en la ducha y Souichi lo apresuro. Claro que se sobresaltó, la mente la tenía llena de preguntas y preocupaciones.

- ¡Si sigues tardando tanto, no alcanzaremos cena! -

- Ya termine Souichi, en un minuto salgo -

Cuando terminaron de cenar, Souichi pregunto a Morinaga que prefería hacer.

- ¿Caminamos un poco? O ¿Vamos a ver por qué esta toda esa gente amontonada haya arriba? -

Recuperando un poco su ánimo por el comportamiento poco habitual en Souichi, Morinaga sonriente contesto:

- Quiero ir a ver qué está pasando arriba y a que se deben todos esos gritos -

Cuando llegaron a la parte de arriba de esa estructura que se asemejaba en construcción a la torre Eiffel. Entendieron porque se escuchaban tantos gritos y risas. Se trataba de un bongee y desde la parte de abajo donde ellos habían visto, no se lograba ver la caída de los amantes a la adrenalina.

Tetsuhiro impulsivo, no dudo en decirle que ellos se lanzarían desde allí.

- ¡Estás loco! Seguro golpearemos contra el suelo -

- Vamos Souichi, este es pequeño si acaso son solo quince metros. La mayoría se avienta a más de veinticinco metros de altura -

El grupo de chicas que estaba observando a los valientes que se arrojaban, porque en su mayoría se trataba de hombres o de alguna temeraria pareja de novios, escucharon aquella leve discusión y comenzaron a alentarlos. Una coqueta castaña en particular, se acercó peligrosamente a Souichi y tomándolo del brazo dijo provocativa:

- Anda guapo, si no te animas tu solo, yo puedo servirte de apoyo. Puedes abrazar mi cuerpo todo lo que quieras mientras caemos y si llegas a gritar, te juro que nadie se enterara -

Otra más, una voluptuosa morena se acercó a Tetsuhiro y se ofreció de manera atrevida.

- No te quedes atrás corazón, tú pareces muy fuerte y quisiera comprobarlo. Yo me arrojo contigo y gritamos juntos... Pero en otro lugar y por otra causa -

Dijo desvergonzada y cerrando un ojo a Morinaga que, ya estaba que sacaba humo de la cabeza al ver que aquella castaña no soltaba a Souichi. Entonces molesto jalo del brazo al rubio y sentencio.

- ¡No se molesten señoritas! Él y yo nos arrojaremos juntos, finalmente somos hermanos y apostamos que ninguno gritara y para asegurarnos que así sea, nos tiraremos al mismo tiempo -

Ahora arrepentido recordando que Souichi escondía una enfermedad, trato de salir del compromiso. Mientras les acomodaban el equipo necesario para hacer el salto, el arnés especial, un bumer acolchado para evitar entrelazamientos entre las cuerdas, el conjunto de materiales de fijación para que la caída sea controlada y lograr una buena finalización del impulso de la caída con un frenado de manera progresiva, y la cuerda elástica que utilizada debe soportar hasta una tonelada de peso haciéndola segura para las caídas. Dijo susurrando al rubio:

- Pero, ¿Estas bien? Si crees que no lo soportaras o algo, mejor nos vamos senpai -

- ¡Ja! Y dejar que ahora todos nos llamen maricas Y se burlen ¡Estás loco! -

- Pero, regularmente no te importa lo que los demás piensen de ti o tu carácter, así que si quieres, dejémoslo -

- A mí no me importa, pero ¡A ti sí! ¿Crees que no me di cuenta que tu impulso de aceptar el reto se debió a tu inseguridad? ¡A esa maldita inseguridad que siempre sientes cuando alguien se me acerca! -

- Pero esto es diferente, no quiero que te vayas a lastimar por mi culpa... Así que por favor -

- ¡Basta! No me va a pasar nada ¡Vamos! -

¿No le iba a pasar nada? No, en realidad físicamente estaba bien, pero mientras caían y revotaban varias veces, estaba agarrado, no, más bien enganchado con sus manos como si fuera un gato con sus garras aferradas a algo para no caer. Tetsuhiro, no gritaba por la sensación de la caída, si lanzaba uno que otro grito, este se debía a lo fuerte que su amante le estrujaba las carnes de la espalda con sus uñas. ¡Como deseaba que de esa manera lo apretara contra su cuerpo mientras lo embestía y hacia suyo!

Una vez sanos y salvos en el piso.

- Senpai, senpai ¿Estas bien? ¿No te duele nada? -

- Estoy bien, ¿Por qué me dolería algo? ¡Anda, vámonos! Esas mujeres ya deben estar por llegar para seguir con sus coqueteos descarados -

Se alejaron a prisa de ese sitio y continuaron viendo las distracciones que ofrecía el valle. Dudo por unos segundos en pedirlo, pero él era Morinaga Tetsuhiro, quien siempre decía las cosas que pensaba aunque avergonzara a su amor.

- ¡Vamos senpai! Tomémonos una foto en ese local -

- ¿Que mierdas dices? ¡Yo no soy una mujer! -

Y es que aquel puesto tenía en su mayoría marcos de parejas en donde por un agujero solo asomabas el rostro, lo hacía parecer un photoshot, sin embargo había un marco con dos hombres vestidos con un tipo de uniforme militar..

- ¡Ese Souichi! ¡Ese es perfecto! Es de dos hombres con elegantes vestimentas, no puedes ponerle excusa -

La verdad es que no pensaba ceder, pero, para pasarla bien y complacer al chico había venido ¿No?

- ¡Esta bien! Pero, por hoy ya es suficiente. Creo que estas abusando de tu suerte -

Tetsuhiro pago por dos fotos, y dio una a Souichi; quien sonrió al verla. El había escogido el lugar donde el personaje de teniente estaba sentado en un sillón de terciopelo guinda y el menor de pie a un lado con un traje blanco con adornos dorados. Ambos parecían militares de verdad y muy apuestos.

Ya pasaba de la media noche y el cansancio que sentía Souichi, le hicieron pedir a su acompañante:

- Creo que ya quiero dormir, el viaje fue cansado y este paseo ha terminado agotándome -

- Como digas Souichi, si quieres dormir hasta tarde; no te despertare cuando me levante -

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En la habitación del hotel.

- Solo quiero dormir junto a ti y abrazarte ¿Que de peligroso tiene eso? -

- ¡Tus intenciones! Siempre siento esas intenciones en ti y ahora de verdad tengo mucho sueño -

- Descansa Souichi, te prometo que no te hare nada y velare tu sueño; pero dejame dormir abrazándote. Creo que no pido mucho después de no verte y tocarte por más de dos meses o ¿Si? -

- Pero si comienzas de pervertido ¡Duermes afuera abrazando a Fujisan! -

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La mañana los alcanzo y Tetsuhiro muy acostumbrado en madrugar, veía preocupado el rostro de su amado dormir plácidamente. Desgraciadamente lo conocía muy bien y sabía que el muy terco y obstinado difícilmente le hablaría de su enfermedad y menos si esta era tan grave.

Ideaba una forma de abordar el tema sin que Souichi se enfadara al grado de mandarlo a volar e irse de regreso a Nagoya. Y peor aún que decidiera no atenderse.

Caminado nuevamente y con rumbo a la cercana cumbre del monte fuji, Tetsuhiro se armó de valor y abordo el tema un poco dudoso.

- Por cierto Souichi... Ayer alguien llamo a tu celular y como estabas en el baño tome la llamada. Tal vez se equivocaron, no sé; tú puedes sacarme de dudas. Hablaron del hospital de Nagoya y preguntaron por ti, también dijeron que esperaban tu decisión sobre un tratamiento ¿Puedes decirme a que se referían? -

Muy nervioso al escuchar aquello, Souichi trato de disimular su tensión.

- ¿Dijeron algo más? -

- No, creo que fue todo -

- Creo que fue algún tonto que se confundió o equivoco de número. No le tomes importancia Morinaga -

- Si se trata de tu salud ¡Claro que es importante! Pero, tu... Tu no me mentirías u ocultarías cosas ¿Verdad senpai? -

¡Crush! Y sintió que algo se rompió dentro de él, por supuesto que no deseaba mentirle y menos ocultarle nada. Bastante experiencia tenia de lo que pasaba cuando uno de ellos mentía u ocultaba algo. ¡Casi les costó su extraña relación la última vez! Y caer en el mismo error que Morinaga, no deseaba hacerlo; pero ahora comprendía que en ocasiones debes esconder algunas cosas para no herir a personas que son muy importantes en tu vida.

- ¿Por qué crees que te ocultaría algo? Es verdad que últimamente me fatigo mucho, pero sabes que siempre es por mis mal pasadas y excesos en el trabajo... No hay nada más -

Solo una hora le duro la farsa, salió a contestar la llamada que nuevamente la asistente del doctor hacia preguntando por que se había decidido en cuanto al tratamiento. Muy molesto levanto la voz.

- Creo que fui bastante claro con el doctor Kobato, le dije que no haría ya nada. Que prefería afrontar lo inevitable así. De todos modos la quimioterapia no me garantiza ninguna mejoría y si me costaría aumentar mi agonía, además de hacerme perder el poco tiempo que me queda. Tiempo que prefiero usar a lado de las personas que amo -

Souichi se sintió observado, y estaba en lo correcto. Tetsuhiro había salido detrás de él, dejo la mesa del almuerzo servida y ahora molesto y sumamente triste, dijo:

- En estos momentos preferiría no ser una de las personas a las que amas, no, si no me tienes la suficiente confianza para decirme esto tan grave que acabo de escuchar -

Souichi alterado, ya no escuchaba a la chica que había hecho la llamada; colgó el celular y camino en dirección de Morinaga. El chico alto ya dejaba rodar todas las lágrimas que difícilmente había contenido.

Raramente este se negó a dejar que su amor lo tocara.

- ¡No Souichi, no! No te atrevas a decirme que no tienes el coraje de luchar, aun no me dices que tienes exactamente pero, entiendo que es muy grave y no me estas incluyendo en esto. ¿Cuantas veces tengo que repetir lo mucho que te amo? ¿Cuándo vas a entender lo que significas para mí? ¿Aún no entiendes que yo haría todo por ti? Te lo menciones hace ya casi seis años. Que eres injusto al dejarme fuera, que si sabes que hay una pequeña esperanza y no la tomas eres egoísta al no pensar que mi vida terminara junto a la tuya, ¡Que me estas matando desde ahora! -

Souichi que ya había caminado unos pasos lejos del concurrido restaurant, ahora pudo después de un largo silencio incomodo decir:

- Todo lo que has dicho... ¿Crees que no lo he pensado? ¿Crees que eres al único a quien se lo he ocultado? Tampoco mi familia sabe nada y sin embargo... Contigo es con quien escogí estar antes que nadie, contigo estoy ahora y aunque quiero llorar y maldecir al mundo y culpar a todos por mi jodida suerte; no lo hago. Al final de cuentas sé que todos moriremos, y la peor desgracia es que la mayoría no sabe cuándo pasara. Al menos yo sé que en mi caso será pronto y puedo decidir si pierdo mi tiempo en un tratamiento que será inútil o lo aprovecho a tu lado y al lado de mi familia -

Tetsuhiro sorprendido por escuchar a su elocuente senpai mostrar esa faceta delante de él, faceta que solo en dos ocasiones antes le había dejado ver. Cabizbajo contesto:

- Perdoname senpai, te obligue a decir cosas que sé que te cuestan mucho trabajo. Pero... Comprende que no quiero perderte, que yo estoy dispuesto a ir contigo y buscar a los mejores médicos y conseguir el suficiente dinero con tal de que hagamos algo. No puedo quedarme sin hacer nada o de brazos cruzados -

- Morinaga... ¿Tú me amas? -

- ¡Pero que pregunta es esa senpai! ¡Te amo con todo mí ser! Te he preguntado ¿Cómo quieres que te lo demuestre? -

¡A esa pregunta deseaba llegar Souichi!

- ¡Apoyándome! ¡Quiero una muerte digna!... No deseo que ni tú, ni mi familia me vean tan vencido y hecho una piltrafa. Deseo que me recuerden tal y como he sido y sigo siendo... Esto quiere decir que, no le permitiré a la enfermedad darme el último golpe ¡Lo hare yo mismo! -

¡Queeeé! Souichi pensaba quitarse la vida y esperar que quien lo amaba no hiciera nada.

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Hasta aquí la primera parte. Aun no estoy segura si será un disparo de dos capítulos o tres. Eso dependerá de mis ocurrencias. Pero lo más seguro es que sean dos.

Espero lo hayan disfrutado tanto como yo al escribirlo.

Si desean comentar pueden hacerlo las veces que quieran.

Saludos!

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