Disclaimer: Happy Tree Friends es una web serie y serie televisiva de animaciones flash hecha por Mondo Media Minishows gracias a una idea de Kenn Navarro junto a Aubrey Ankrum, Rhode Montijo y Warren Graff, yo no creé ni un solo personaje de esto, solo los uso en esta pequeña historia que se me ocurrió. Aclaro que escribir esta historia Fanfiction no me da en algún medio beneficios de cualquier tipo que se pueda pensar para subsistir.

Nota 1: Esto se considera un Universo Alternativo que tiene las siguientes características: Los personajes que conocemos están humanizados, difieren las edades a las canónicas, familias extrañas ciento por ciento ficticias y no pueden revivir.

Nota 2: todo aquello que en medio del fic esté en negrita y en cursiva tampoco me pertenece.

Advertencia: Para toda persona que le gusten las parejas hetero más comunes de este fandom; Flippy x Flaky; Giggles x Cuddles; Petunia x Handy; Lammy x Splendid; comunico que para este Three-Shot quise hacerparejas hetero diferentes.

Familia: Petunia con Mime, un hijo: Nutty, de diez años.

-¿De dónde sacaste esos dulces?- Le preguntó Petunia a su hijo quien en medio de la sala sobre la hermosa alfombra mullida consumía unos bombones, ella lo miraba algo molesta teniendo puestos unos guantes de goma, una mascarilla y plumero naranja en una mano.

-Olvídalo, no hables con la boca llena, solo no ensucies la alfombra - Dijo después al ver que el niño estaba tratando de decir algo que pudiera entenderse pero sin vaciar su boca.

Caminó con plumero en mano hasta su habitación donde se dedicó a quitarle el polvo al televisor que estaba sobre el mueble de ropa ubicado entre dos armarios medianos, así también sacudió las pantallas de las lámparas de noche y las mesitas encontrándose con que en una había un marco con una foto de ella, su esposo y su hijo.

Tomó aquella foto después de quitarle el poco polvo que tenia y se sentó cuidadosamente en la cama matrimonial de sabanas totalmente blancas para admirarla.

Sin quererlo estaba recordando la vida junto al amor de su vida; como aquellas veces que lo rechazó pensando que una relación con él sería imposible, la vez que por fin le dio una oportunidad, cuando se hicieron una pareja oficial, aquella proposición de matrimonio una noche en lo alto de la noria del parque de diversiones, la boda pequeña y simple que ella pidió para mantener todo controlado más fácilmente y finalmente la decisión de formar una familia.

Aunque…

Eso ultimo tuvo ciertas dificultades porque…

Él no podía darle un hijo.

Con ella no había problema, era joven, bastante sana, higiénica y no presentaba ni un solo problema para tener hijos, pero su marido era otro caso.

-Si bien no pueden tener hijos, pueden adoptar uno-

El mismo doctor Sniffles les dio ese consejo y no lo pensaron dos veces para ir al orfanato, hablar con Lumpy y adoptar al niño o niña que fuera mayor entre todos.

Nada de bebés ni pequeños de menos de cinco años era el pedido que había hecho la chica frente al escritorio de Lumpy ante la mirada de confusión de él y su esposo, la razón es que ella pensaba que si tenía la posibilidad de saltarse esas ruidosas y sucias etapas de la vida iba a saltárselas con todo gusto y pidió adoptar al mayor de todos.

Nutty, un niño de nueve años adicto a la azúcar que aún con ese ojo vago los miró con alegría cuando le dieron la noticia de que serían sus padres. Una parte de Petunia quería rechazar a ese niño de ropa desordenada y llena de manchas de dulces, cabello igual, ojo vago y dientes amarillos, pero esa mirada, aunque era rara, no se lo permitió y su esposo estaba de acuerdo.

Ya habían pasado diez meses desde entonces y cuatro atrás celebraron el cumpleaños número 10 de su hijo.

La mujer dejó rápidamente el marco en su lugar cuando escuchó aquella risa característica del pequeño cuando encontraba algo dulce de comer, se apresuró a buscarlo encontrándolo en el baño frente a la lavadora con una bolsa de pequeñas pastillas de jabón color blanco con líneas azules y rojas en espiral.

-¡Espera Nutty!- Le quitó bruscamente la bolsa de pastillas de jabón –No son dulces, es jabón-

-Oh- El pequeño se sacó de la boca una pastilla medio deteriorada por la saliva.

-Ay no- Petunia veía como la boca de su hijo estaba llena de burbujas que él escupía, pero seguramente ya había tragado algo -¡Nos vamos al hospital!-

Su hijo era un problema, pero al menos le gustaba saber que lo compartía y era su esposo quien sufría mientras ella estaba en el restaurante.

-Buenas noticias Petunia, Nutty está bien, tragó un poco de jabón pero por la cantidad de comida que tenía en el estomago los químicos no fueron más lejos y realizamos muy bien la limpieza estomacal- Sniffles hablaba tranquilamente frente a la mujer sentada en la sala de espera.

-¿En serio? ¿Sin problemas?- Ella conocía bien a ese niño como para saber que siempre había problemas cuando se trataba de él.

-Bien, me atrapaste, resulta que se reusó, un enfermero tiene un ojo morado, escapó y los jarabes infantiles desaparecieron junto a las paletitas de regalo, encerró al cirujano Lumpy en la sala de radiografía, intentamos anestesiarlo de varias formas pero no hubo éxito asique lo convencí diciéndole que si me dejaba hacer mi trabajo le daría un gran helado y ahora me lo está pidiendo a gritos-

-Entiendo- Suspiró rendida –Yo compraré ese helado-

-En realidad no deberías comprárselo, sus niveles de azúcar en la sangre son alarmantes-

-Siempre me dices lo mismo cada vez que vengo con él- Se levantó y el doctor interpretó esa acción como que ya iba a ver a su hijo por lo que la guió hasta el lugar, de paso le pidió que pasara por resección para firmar unos papeles.

-Hola Nutty- El pequeño estaba llorando por la decepción de no recibir el helado prometido –Oye, ven vamos a limpiarte y vamos por ese helado- Fueron hasta los baños donde él se lavó la cara.

Luego de firmar e irse del hospital pasaron por la heladería de Cro-Marmot donde compró el helado más grande obteniendo un descuento por ser cliente recurrente.

Cuando ella abrió la puerta vio ciertos zapatos en la entrada, ya que claro, a Petunia le gustaba esa tradición del oriente de no entrar con zapatos en la casa.

-¡Cariño! ¡Llegamos!- Ella se quitó los suyos, el niño tuvo que hacer lo mismo y al terminar corrió hasta el comedor para seguir con su postre.

La mujer lo veía desde la puerta que separaba el comedor de la sala de estar cuando la abrazaron desde atrás y le dieron un beso en la mejilla, ante eso sonrió para darse la vuelta y besar al hombre con el cual estaba casada.

-Hola mi amor- Le dijo y él le dio otro pequeño beso en respuesta, la soltó para dar unos golpes en la pared llamando la atención del niño que lo miró.

-¡Hola papá!- Saludó y siguió comiendo de a grandes cucharadas, al hombre no le importó eso sabiendo que el amor que tenia Nutty por los dulces de momento era más grande que el amor hacia sus padres adoptivos, pero pensaba que con el tiempo eso cambiaría. Satisfecho con el recibimiento miró a su esposa señalándola, luego al hijo de ambos y después con el pulgar apuntó hacia atrás de él manteniendo una cara de duda.

-Fuimos al hospital porque Nutty se comió una de las pastillas de la lavadora, pero todo bien, solo que terminé debiéndole un helado- El de cabello morado pasó su mano por la frente expulsando un poco de aire.

Ya con los nervios relajados Petunia le preguntó cómo le había ido en el concurso de la ciudad vecina, como respuesta lo vio sonreír, hacerle la señal de que esperara, caminar hasta la habitación y volver con un trofeo, una carta y un folleto. Sí, había conseguido el primer lugar, por lo que no aguantó y lo abrazó felicitándolo varias veces mientras en su mente agradecía el suceso por los 500 billetes que daban de premio.

Lo hizo sentarse en el sofá junto a ella para que, a demás de contarle sobre la competencia le informara sobre si paseó por la ciudad; con eso él le pasó el folleto que traía consigo.

-¿I Heart U?Curioso nombre para un restaurante, ¡Espera! Es el tercero de la cadena de restaurantes Love Bites- Guardó unos segundos de silencio pensando en la razón por la cual le daba a leer aquel folleto -¿Comiste ahí? Oye, es muy caro, ¿Te gastaste todo el dinero del concurso en ese lugar?- Era poco probable eso ya que su marido es alguien más bien tacaño, pero a veces se le daba por comprar un lujo o gastar en una buena experiencia, ante ese pensamiento ella lamentó que tendría que trabajar más tiempo en el restaurante pero no solo por el dinero sino también de venganza, porque mientras más estuviera fuera de casa más tiempo él tendría que cuidar solo a Nutty.

Verlo negar le devolvió el buen humor.

-¿Entonces? ¿Por qué me das este folleto? Espero que no me estés sugiriendo ir a comer allá algún día, es muy costoso y además yo tengo un restaurante y sabes que cocino bien- Su esposo negó de nuevo -¿Entonces?- Él le dio la carta.

Minutos después un grito de dicha se escuchó por toda la casa.

-¡Por eso te amo!- Exclamaba abrazándolo -¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Esta es la oportunidad de escalar en la pirámide de la fama culinaria!-

A los finalistas del concurso de mímica el restaurante mencionado les regaló una cena como táctica publicitaria ya que con eso saldrían en los medios, al terminar, como buen esposo que era insistió como pudo para que le dieran a su mujer una oportunidad de ser chef en aquel restaurante y finalmente lo consiguió. En la carta especificaban que debía estar el lunes a las 11 de la mañana para ponerla a prueba con el dueño de la cadena y su familia como jueces; era la oportunidad que esperaba.

-¡Es increíble!- De un salto se levantó del sofá aún con la carta en mano -¡Ya van a ver mis platillos! Debo comprar las cosas ahora antes de que cierren todo ¡Ya sé lo que aré!- Miró a su marido que seguía sentado viendo lo feliz que era ella –Amor, te dejo con Nutty porque debo comprar las cosas ahora-

Padre e hijo la despidieron en la puerta del hogar con una sonrisa, ella subió en su auto y se fue a comprar los ingredientes que necesitaba.

Cuando ya no estuvo en su campo de visión el mayor miró al menor con cara preocupada por tener que cuidarlo solo, el niño solo le mantuvo la mirada mientras sacaba de su bolsillo una chocolatina medio derretida por el calor y se la llevaba a la boca.

Primer desastre: Se manchó la mano de chocolate.

El hombre suspiró y guió a su hijo al baño antes de que ensuciara algo, pero no funcionó ya que de camino Nutty tuvo la idea de limpiarse la mano en la ropa. Ya en el baño su padre estaba de brazos cruzados y negaba con la cabeza regañándolo.

-No hay problema, yo la limpio- Dijo metiéndose a la ducha abriendo el agua antes de que el mayor pudiera hacer algo por lo que ambos se mojaron unos segundos antes de que el de cabello morado pudiera cerrarla.

-¡Oye! Deberías dejarme, así aprovecho de bañarme antes de dormir- Una de las reglas de la casa impuesta por la mujer era que los hombres de ducharían de forma obligatoria dos veces al día: una al levantarse y otra antes de acostarse, ella se podía bañar las veces que quisiera en el día.

El mayor sabía que era inútil bañar a su hijo a esa hora porque sería un desperdicio de agua ya que el pequeño terminaría sucio para la hora de dormir, por eso con mirada seria lo sacó de la ducha y con una toalla comenzó a secarlo y luego se secó él dejando después la toalla doblada y colgada correctamente, cuando miró de nuevo su hijo estaba pasando una de las pastillas de jabón que había consumido antes por la mancha de la camisa, pero debido a la fuerza la pastilla se partía y desmoronaba por lo que el pequeño sacaba otra.

Le quitó la bolsa antes de que se las acabara todas, las había comprado en una oferta que para ese día ya había acabado y no quería comprarlas de nuevo hasta que tuvieran un descuento, le quitó la camisa para dejarla doblada en el cesto de ropa sucia y luego se dirigieron a la habitación del menor para que se pusiera una camisa exactamente igual a la anterior.

-Aún me pregunto porque los tres tenemos catorce de cada prenda de ropa y totalmente igual- Su madre tenía una manía extraña con eso.

Fueron hasta el comedor para jugar un juego de mesa, la cuenta de la electricidad aumentaría demasiado si cada vez que querían entretener a su hijo lo pusieran a ver televisión.

-¡Apostemos dulces!- Propuso el pequeño pero una negación de parte de su padre le hizo saber que no obtendría lo que quería de forma tan fácil.

Nutty muchas veces dejaba fluir demasiado su imaginación; como imaginarse toda una vida casado con un paquete de chocolates del día de San Valentín. Por eso mismo su padre de cierta forma ya veía venir el hecho de que jugando aquel juego de mesa el niño haría algo que terminaría en desastre, pero de todas formas no esperaba que fuera tan pronto: doce minutos luego de empezar el de cabello verde había caído en la cueva del dragón y como buen caballero que era se armó con la coladera de pastas como casco, con la tapa de la olla del estofado como escudo y el cuchillo carnicero como espada; todo a una velocidad tal que el mayor no pudo impedirle eso.

Pero al menos lo detuvo cuando comenzó a acuchillar el dibujo del dragón repetidas veces dañando la mesa de madera.

-Es tu turno- Le dijo Nutty cuando ya estaba desarmado, su padre después de guardar los utensilios de cocina lo miró, se arrodilló y le hizo reverencia.

-¡Te rindes! ¡Yo gané!- Celebró recibiendo como recompensa que su padre le desordenara la cabellera de forma amigable.

Un momento, unos cuatro minutos que le quitó la vista de encima para guardar el juego de mesa y Nutty ya estaba jugando Grand Theft Auto en la sala con un tazón lleno de cubitos de hielo cubiertos de salsa de caramelo; ese niño a veces era demasiado rápido para ser normal. El mayor sabía que intentar razonar con el pequeño para apagar la consola era algo en vano por lo que corto por lo sano: Cortar la corriente eléctrica.

Al volver a la sala el pequeño ya no estaba ahí, antes de que comenzara a buscarlo la televisión junto con la consola se encendieron nuevamente y apareció el peliverde corriendo por el pasillo y con un salto tomó nuevamente el control para seguir jugando, el pelimorado volvió hasta los interruptores que estaban dentro de un marco con puerta de madera y nuevamente cortó la energía de la casa, pero para asegurarse de que su hijo no la volviera a encender clavó tres clavos en la tapa asegurándose que no se pudiera abrir.

-Eso no es justo- Dijo Nutty detrás de él con los brazos cruzados y mirada molesta.

Su padre solo sonrió victorioso dejando de lado el martillo, le comenzó a dar suaves golpes en la espalda guiándolo al jardín donde tenían unos cuantos juegos para niños, dejándolo cerca de los columpios le dio las indicaciones de que jugara mientras él limpiaba la casa.

Limpiaba la cocina que tenia puerta y ventana que llevaban al patio donde Nutty se columpiaba, notó que la casa ya había estado bajo la mano de su mujer pero años juntos le dieron a entender que siempre, sin importar que uno de los dos ya haya limpiado, siempre hay que limpiar. Media hora en la que pudo encargarse de la ducha, arreglar la cama matrimonial, aspirar la alfombra de la sala y en ese momento sacarle brillo al lavaplatos. En un momento vio a su hijo columpiándose bastante alto, subía y bajaba, arriba, abajo, balanceándose, arriba, abajo, tan arriba que desde su posición respecto a la ventana no podía verlo hasta que bajaba y se repetía el proceso, arriba, abajo, arriba, el columpio bajo solo sin su hijo y se sacudió violentamente.

Del pánico no pudo abrir correctamente la puerta de madera que daba al patio por lo que se dio un golpe fuerte en la frente y después pudo aplicar bien la fuerza para moverla, llegó corriendo al columpio vacío y miró a todos sus lados buscando alguna señal del pequeño.

-¡Aquí arriba!- Si el orfanato se enterara de que Nutty estaba en la copa de un árbol comenzarían a investigarlos –Yo me bajo- Si el orfanato se enterara de que Nutty se cayó desde un árbol a una altura de dos metros con cuarenta y ocho centímetros seguro le quitarían al niño.

-Un golpe que le dejará un chichón en la nuca, raspaduras en los antebrazos y manos con sangrado leve incluyendo cinco astillas y por último, según mi experiencia, sufrió un fuerte golpe en la espalda que ahora por la adrenalina no le duele pero cuando despierte mañana sentirá mucho dolor. Se supone que por algo así debería informarle al director Lumpy del orfanato sobre este hecho, pero como conozco al niño no diré nada- Finalmente el pelimorado pudo respirar luego de oír todo lo que le dijo el doctor Sniffles, después le mantuvo la miraba y el doctor entendió –Bien, sí hubo complicaciones, ya ninguna enfermera quiere atenderlo y el enfermero que lo atendió en la mañana tiene el otro ojo morado, se comió todos los sobres de azúcar que teníamos, con sobre incluido, rompió la ventana de una ambulancia y asustó a los bebes recién nacidos-

Por consecuencia tendría que trabajar de voluntario una semana en el hospital entreteniendo a los niños. Aceptó, queriendo remediar un poco el asunto, al final firmó unos papeles y fueron nuevamente a su hogar donde Petunia ya estaba.

-¡Bienvenidos! Amor, amorcito, la cena esta lista- Los recibió como de costumbre, casi siempre que solo estaba uno de los dos cuidando al niño la situación terminaba en el hospital, ya no era de extrañar.

Ya la comida estaba acabada, la situación del hospital y la mesa explicada, Nutty en su habitación saltando en su cama y ellos dos hablando en la propia.

-Son como dos horas y media de aquí a la ciudad vecina, me queda media hora para encontrar el restaurante, pero resulta que no puedo llevar acompañantes, no tengo donde dejar a Nutty y tú el lunes debes ir al teatro- La mujer suspiró frustrada por no saber qué hacer escuchando el constante sonido de las tablas de la cama de su hijo rechinando debido a que él no paraba de saltar mientras reía levemente.

El sonido de una tabla partiéndose los asustó.

-¡Ya me voy a dormir!- Los adultos se miraron entre si y suspiraron.

-No puedo dejarlo con ninguna amiga, ni los vecinos lo quieren cuidar- Era época de vacaciones, ningún conocido se haría cargo del niño, no conocía niñera…

-Lammy- Su esposo la miró cuando dijo ese nombre –Me la encontré en el mercado y me dijo que se fue con Flippy para celebrar su aniversario y contrataron a una niñera que cuidó de los gemelos- El hombre puso una mirada de terror y se cubrió la boca con las manos –Sigue viva, no tuvo que ir al hospital y no ha levantado demanda- Se miraron nuevamente y quedó decidido: La llamarían al día siguiente pidiéndole el número al otro matrimonio.

-But here's my number so call me maybe- Sonaba la canción de Carly Rae Jepsen acompañada de la voz de Giggles quien se bañaba en la tina y había dejado su celular en la tapa del inodoro con el volumen al máximo. En eso la canción se detiene bruscamente y Flyers de Bradio suena fuertemente, la chica sabiendo que la llamaban tomó su celular viendo el número desconocido, de todas formas contestó cortésmente como siempre trataba de hacerlo.

-Buenos días ¿Con la señorita Giggles?- No reconociendo la voz femenina se ilusionó.

-Sí, con ella ¿Quién habla?- "Seguro que es la gerente del hospital donde hice la entrevista para ser enfermera" Había esperado cuatro angustiosos días por esa llamada.

-Me llamo Petunia y quisiera contratar tus servicios de niñera para mi hijo de diez años- La pelirosa alejó el celular de su cuerpo y hundió la cara para gritar de frustración bajo el agua, con eso hecho se lo volvió acercar, si bien no la llamaban para trabajar en el hospital dinero es dinero y un poco por cuidar un niño era bienvenido.

-Bien, ¿Cuánto tiempo es el que debo de cuidar al niño?-

-Ocho horas- Sonaba bien la propuesta, era un solo niño, mayor por dos años que aquellos gemelos y cuatro horas menos de trabajo.

-Serian doce billetes- Calculó la chica.

-Sí, por favor el lunes a las 07:45 de la mañana-

-Ahí estaré, no se preocupe-

-Muchas gracias- La mayor colgó y la música siguió sonando por lo que ella continuo con su baño.

Después de informarle a su novio por mensajes que tenía trabajo se dio cuenta de que no tenía la dirección y tuvo que devolver la llamada.

Ya era lunes por la mañana, Petunia antes de todo despertó a las cuatro de la mañana y al resto de los habitantes de la casa también para que ellos se fueran a bañar en lo que ella arreglaba las habitaciones, les dejaba la ropa lista y un desayuno en el comedor que al terminar debían dejar los platos y cubiertos en el lavaplatos para luego sentarse en el sofá, obligados a quedarse quietos sentados mirándose entre ellos con las espaldas apoyadas en los reposabrazos para no tocar el suelo, no exactamente porque quisieran ni porque fueran muy desconsiderados, era porque según Petunia en esas situaciones en las que un desconocido pondría pie en su hogar "Mucha ayuda el que no estorba". La mujer cocinaba dejando la lavadora funcionando, barría toda la casa a una velocidad increíble y con tal ímpetu que parecía que la escoba se partiría en dos en cualquier momento, para la alfombra usaba la aspiradora de forma que las marcas que dejara estuvieran en línea recta, colgaba la ropa, empacaba la comida para todos incluyendo a la niñera limpiando la cocina de paso. Cuando ya todo estuvo terminado la mujer se bañó, se vistió y como último toque perfumó toda la casa para dar por terminada su labor, con eso miró la hora en el reloj cucú que marcaba las 07:37 y se sentó en medio de sus dos hombres para esperar a la niñera. A las 07:44 el timbre de la casa sonó.

-¡Enseguida abro!- Respondió la peliazul levantándose, arregló un poco su ropa y avanzó con su esposo detrás.

-Buenos días ¿La señora Petunia?- Esa chica inmediatamente le transmitió una tranquilidad por verse tan decente, tan alegre, tan bonita, tan higiénica y puntual que eran los dos mejores puntos a su favor.

-Sí, soy yo, entra por favor y deja tus zapatos en la entrada- Giggles agradeció que la dejara entrar y riéndose un poco por dentro al pensar que estaba en Japón se quito los zapatos.

-Bien Giggles, él es mi esposo- Señaló al hombre a su lado que le extendió la mano a la joven.

-Un gusto caballero- Dijo ella estrechándole la mano sintiéndose un poco extrañada de no recibir respuesta.

-Es mudo de nacimiento y un gran mimo- Dijo la mayor rápidamente para no dar malentendidos.

-Oh, entiendo-

-Por aquí, te daré unas cuantas explicaciones rápidas porque tenemos prisa asique discúlpame- La guió hasta la sala donde le presentó a Nutty y la joven trató de no mostrarse muy sorprendida por aquel ojo vago no queriendo incomodar.

"Es algo extraño ese ojo, pero no, no debo decir nada sobre eso, ni siquiera mirarlo, pero si no lo miro a los ojos también es algo malo porque puede pensar que lo rechazo por ser adoptado" dejó rápidamente a un lado la crisis que iba a tener porque la llevaron a la cocina explicándole que el almuerzo ya estaba listo y en el refrigerador, que no se preocupara de guardar la ropa que se secaba en el patio porque no era empleada, con unas señas que no pudo entender el hombre le intentaba comunicar algo que fue traducido por la mujer, una indicación de que tratara en lo menos posible de gastar electricidad y agua, siguiendo con el veloz recorrido le repitió muchas veces que no ensuciara la casa y le explicó que si algo pasaba podía usar los productos de limpieza que tampoco debía usar en exceso para no gastarlos. Y por último, pero muy importante, no darle nada de azúcar al niño.

"Creo que traer galletas de chocolate no fue buena idea"

-¡Ay! ¡Las 07:58! Vamos amor, debemos partir, yo al auto y tú al transporte público- Dijo rápidamente la dueña de casa tomando las llaves, un abrigo y un bolso dirigiéndose a la salida.

-¡Pórtate bien Nutty! Gracias Giggles, nos vemos en la tarde- Se despidió la mujer mientras su esposo detrás solo agitaba la mano a forma de despedida y ella cerró.

"¿Es idea mía o de verdad escuché que le pusieron el seguro a la puerta?"

Efectivamente Petunia giró la llave para poner seguro, más que todo para que Nutty no escapara de casa y con eso subió en su auto que dentro ya tenía todos los ingredientes y utensilios que necesitaría para su prueba.

Giggles escuchó finalmente que el auto arrancaba y volteó la mirada al niño que estaba aún en aquel sofá negro que destacaba entre las paredes y suelo de mármol blanco.

-¿Qué quieres hacer Nutty?- Preguntó sonriendo manteniendo la vista fija sin querer en el ojo caído del pequeño.

-Tienes dulces- Eso no era una pregunta, era una afirmación y Giggles quedó de piedra, si el niño sabia, tal vez los padres también sabían.

-¿Cómo supiste?- Preguntó algo angustiada.

-Desde aquí los huelo, tengo olfato para todo lo dulce- Nutty le sonrió orgulloso de su talento mientras que Giggles se preguntaba si eso era cierto o le estaba mintiendo.

-Pues que gran-

-Dame los dulces- Eso era una orden.

-Tu madre me di-

-Pero yo quiero dulces-

-No puedo dar-

-Dame dulces-

-Te digo que-

-Quiero los dulces-

-No-

-Si no me vas a dar ¿Para que los trajiste?-

-Eran para ti has-

-¡Para mí! ¡Gracias! ¡Dámelos!- Se levantó del sofá y extendió las manos esperando que la chica le diera lo que tuviera en el bolso.

-Eran, pasado, eran para ti, ya no, ni para mí, no puedes comer dulces y yo no debo ensuciar la casa- Le dijo de forma firme para que dejara el tema de los dulces de lado.

-Okay, ¿Quieres jugar videojuegos?- Eso fue más rápido de lo que ella pensó.

-Pues sí, pero solo un rato que tu padre no quiere que gastemos energía-

El chico encendió la televisión, la consola y le entregó un control, ella se sentó en el sofá dejando su bolso a su derecha, Nutty se sentó al lado del bolso y dio inicio a la selección de personajes.

-Ese es muy fuerte pero muy lento, mata aplastando con sus manos, si atacan el fierro que tiene en la espalda le hacen el doble de daño, ese es pequeño y muere de un golpe, pero con su arma hace mucho daño y si sabes manejarlo casi nadie te mata porque es muy rápido, esa vuela pero siempre debe estar volando porque tiene una maldición que hace que muera si toca el suelo, si recargas lo suficiente sin que te toquen un hechizo puede matar a un grande de frente- Le explicaba cada personaje de aquel juego de combates que no conocía, iban a estar en el mismo equipo y el resto de sus compañeros junto al equipo enemigo serian Inteligencias Artificiales de nivel 2 para que ella se acostumbrara.

Al final optó por una criatura parecida al esqueleto de un perro totalmente verde que lanzaba bolas de baba pegajosas y chorros de acido, mientras que el niño a su lado escogió una alien cyborg que dispara balas pequeñas por los dedos y tiene un látigo eléctrico.

-¿Y ahora?-

-Vamos a encontrarnos con el enemigo-

-¿Y si mejor nos quedamos debajo del árbol?-

-Si quieres hazlo tú y defiende la roca de luz, yo voy por la del otro bando-

Por siete minutos estuvo ella dando vueltas en la cueva debajo del gran árbol cuando el letrero de victoria apareció en pantalla, por eso para la segunda ronda salió de ese lugar para enfrentar al equipo contrario logrando eliminar a dos personajes antes de morir y aparecer nuevamente en el punto de partida, luchó nuevamente y su equipo logró la victoria.

-Lo estoy entendiendo- Dijo ella feliz.

-Entonces subamos a nivel cuatro-

La Inteligencia Artificial peleaba mejor, pero la pelirosada ya estaba concentrada y no planeaba rendirse en esa ronda aunque ya la habían asesinado seis veces "Necesitamos un doctor o algo en el equipo, encontrar las flores azules cuesta mucho y se las acaban rápido" tan centrada en su lado de la pantalla que no se dio cuenta cuando el personaje de su acompañante dejó de moverse ni que él se había ido, hasta que finalmente pudo arrebatarles la roca y llevarla hasta su cueva.

-¡Sí! Creo que podemos subir a nivel cinco- Miró a su derecha y solo estaba el otro control haciéndole compañía -¡Nutty! ¡¿Dónde estás?!- Se levantó para preguntar nuevamente pero no tenia respuesta, creyendo que la música del videojuego no la dejaba escuchar bajó todo el volumen logrando percibir el sonido de un paquete de galletas siendo abierto.

Rápidamente buscó en su bolso las galletas que había llevado no teniendo éxito, por lo que ató cabos y supo que el pequeño aprovechó que estaba centrada en el juego para robarle aquellos dulces.

-¡Nutty!- Lo encontró en el comedor con los tres paquetes de galletas que había llevado totalmente vacíos y la mesa de mantel celeste llena de migajas.

-Jajajajajajajajajaja- Se rió el niño de una forma loca que le dio mucho miedo a la chica.

-¿Qué-qué es tan gracioso?- Quería sonar segura pero no pudo ya que pensaba que el peliverde se le lanzaría encima en cualquier momento.

-jajajajaja ¿Tienes más?- El miedo la estaba inundando en ese momento.

-No, no tengo más, eso era todo, te lo juro, te las acabaste- Retrocedía lentamente con las manos en puño cerca de su mentón cubriendo su pecho con los antebrazos.

-¿Te han dicho que te ves muy dulce?-

La miraba fijamente o más bien casi, el ojo vago seguía hacia abajo pero eso solo le daba más miedo a Giggles, y recordar que la madre del niño le explicó que él con un cuchillo había apuñalado la mesa no le ayudó en su situación. Nutty se levantó de su silla y su niñera fue corriendo hasta la puerta principal ya que no quería pasar por lo de la otra vez al cuidar a los gemelos, en esa ocasión abandonaría la casa de una vez, corriendo alcanzó a tomar su bolso y cuando creyó que había abierto la puerta trató de salir pero únicamente chocó su cara contra la misma, intentó nuevamente abrirla pero no pudo dándose cuenta de que efectivamente la habían encerrado con ese niño. Estaba segura de que era algo ilegal que hicieran eso.

-¡Ey dulce! Hagamos esto fácil para ti y para mi- Estaba detrás, ella giró rápidamente la cabeza haciendo sonar unos cuantos huesos y seguidamente el resto del cuerpo.

-¿A qué te refieres?-

-Enciende el horno y pacíficamente entra en el, yo me encargo del resto-

Esa proposición era demasiado irreal.

Ya sabiendo que la puerta detrás de ella no se abriría se acercó lentamente pasando por el lado del joven que le cedió espacio creyendo que de verdad entraría en el horno y más cuando la vio pasar por el comedor para dirigirse a la cocina, pero en vez de buscar un encendedor ella sin dudarlo intentó abrir la puerta que daba al patio e igualmente se golpeo de nuevo la cara, en eso recuerda que le habían indicado que para abrir esa puerta debía jalar y con fuerza subirla un poco y empujar rápido, cuando lo logró cerró la puerta dejando al niño dentro de la casa.

-¡Oye no te vayas! ¡Dulce! ¡No puedes abandonarme! ¡No debes dejarme encerrado!- Con las manos aún en la puerta y sus pies en un escalón con mármol que había no se percató de algo que le faltaba -¡Tus zapatos siguen aquí adentro!- La chica miró hacia sus pies dándose cuenta de que era verdad.

-Puedes quedártelos- Terminó por decir luego de reflexionar la situación, si tenía la posibilidad de largarse de ese lugar de una vez teniendo sus pertenencias importantes en el bolso, ni de broma iba a regresar a La boca del niño por unos zapatos que compró en una oferta de dos por uno y con un cupón acumulable de 75% de descuento –Y por cierto, soy Giggles, no dulce-

-No son de mi talla y son de niña-

-Pues no sé, comételos o algo así pero yo me voy-

-¡No te pagaran!-

-No me importa, mi vida vale más que doce billetes-

-¡Te demandaran!-

-No saben nada de mí para ubicarme-

-Tienen tu número de celular-

-Puedo cambiar de número y no saben donde vivo ni mi nombre completo-

-¿Y Flippy?-

-¿Lo conoces?-

-Y a Lammy y a Shifty y a Lifty- Flippy la había llevado hasta su casa, no quería una demanda por abandono infantil pero no quería sufrir a manos de un infante que no estaba por completo en sus cabales.

-Si llamo ahora a la policía diciendo que por accidente te dejé dentro vendrán por ti y me podré ir- Escuchó al otro lado que el peliverde se iba corriendo. Luego de unos segundos se sentó en el escalón sacando su celular y lo desbloqueó, estaba a punto de llamar a la policía cuando ciertos pensamientos de que el niño podría decir que ella lo encerró le llegaron a la mente, pero luego se dijo que como estaba sin zapatos era más creíble el hecho de que fue un accidente, ya con detalles para su historia ante la autoridad y los padres de Nutty estuvo a punto de marcar pero se detuvo al escuchar el sonido de una ventana abriéndose y como alguien aterrizaba de forma dolorosa en el césped.

-¡Hola dulce!- El susto fue tal que dejo caer su celular y el chico pudo tomarlo -¿Tiene juegos?-

-Juegos pasados de moda en una carpeta con clave- Respondió con una mano en el pecho tratando de calmarse.

-¿Cual famoso es tu favorito? Ya intenté con tu nombre y el de el cantante Pop más popular y no funciona-

-Mi clave para esa carpeta es el nombre de la canción principal del videojuego favorito de mi novio y mío-

-¿Tienes novio?- Giggles le quitó el celular para guardarlo en su bolso y sin importarle nada estar sin zapatos caminó doblando en esa pequeña esquina para ver la pared con la ventana abierta.

-Es un poco alto para saltar ¿No crees?-

-Bueno, me he hecho un raspón aquí en la pierna pero no es nada-

-¡¿Qué?!- Lo revisó descubriendo que efectivamente tenía una herida poco profunda que recorría toda la pantorrilla dejando un leve camino de sangre -¿Cómo te hiciste eso?- Era pésima niñera si se trataba de niños que no fueran como Cub, en vez de cuidarlos escapaba de ellos dejándoles la oportunidad de que se lastimaran.

-No sé, solo salté y cuando me fijé ya lo tenía- Le resto importancia al asunto.

-Ay no, no, no, no, no, no, esto no se verá bien de ninguna forma ¿Cómo entramos a la casa?-

-Por la ventana, obvio-

-Me costará entrar- Dijo algo triste viendo la altura, que en sí no era mucha pero ella tendría que hacer un esfuerzo para elevarse con los brazos para entrar.

-En lo que usas tu cerebro de chicle yo voy a los columpios-

-¿Qué dijiste?- Ya no estaba a su lado, estaba columpiándose tranquilamente "Al menos ya no quiere comerme" Se calmó para buscar algo en ese patio que pudiera ayudarla a subir.

Diecinueve minutos y de momento no se le ocurría nada, solo veía varios juegos infantiles y muchas Petunias bien cuidadas.

-¡Jajajaja! ¡Dulce! ¡Mírame! ¡Soy una ardilla!- Cuando dirigió la mirada al árbol soltó un pequeño grito de preocupación ante la imagen de aquel niño sosteniéndose de una rama que estaba a unos dos metros y medio del suelo.

-Sujétate bien- Aconsejó acercándose.

-Ya lo sé ¡Soy ardilla! Eso hago, jajajaja-

-Vamos, baja que tenemos que entrar a la casa para que pueda curarte la herida- Quería razonar con el pequeño.

-Ya, atrápame-

-¿Qué?- Le cayó encima. Los zapatos le rozaron el frente de la ropa dejando un rastro de tierra y con el resto del cuerpo ella fue hacia atrás golpeándose la cabeza, el peso del niño se fue hacia tu abdomen y tórax provocándola mucho dolor.

-Hueles muy dulce-

-Jabón, shampoo y loción Nutty- Le dijo por si estuviera planeando morderla por pensar que estaba hecha de caramelo o algo parecido -¡Ay!- De todas formas le tomo un brazo para morderla muy fuerte dejándole una marca a punto de sangrar-¡No soy comestible! ¡Ni que fueras caníbal!-

-No sabes tan mal-

Se lo quitó de encima y corriendo se dirigió hasta la casa, dio un salto y con sus brazos se ayudo para entrar en la ventana, primero sus manos que se apoyaron en el lavaplatos se resbalaron por lo que se golpeo la nariz con el borde donde sus brazos se rozaron muy fuertemente, luego, tratando de introducir la mitad inferior de su cuerpo se desbalanceó por lo que terminó cayendo completamente al suelo de forma muy dolorosa y su bolso le golpeó la cabeza, pero a pesar de todo agradeció estar dentro de la casa lejos de ese niño.

-Ahora que estás dentro ¿Puedes abrirme dulce?- Lo escuchó al otro lado de la puerta.

-¿Lo tenias todo planeado o qué?- Con algo de esfuerzo y los movimientos de antes abrió la puerta.

-En realidad no, fue suerte que decidieras escapar- Entró dejando en el suelo de la cocina huellas de sus zapatos con algo de tierra y pasto.

-¡Oye! ¿Cuándo te pusiste zapatos?-

-Cuando dijiste que llamarías a la policía, me prohíben salir sin zapatos-

-Y ahora el suelo está sucio, quítatelos y déjalos en su lugar-

-Bien- le hizo caso, ella sospechaba que planeaba algo porque después de obedecerle intentaba comerla.

Se dispuso a arreglar la cocina ya que quería dar una imagen de niñera responsable que no desordenaba las casas, terminada esa labor dejó su bolso en el mueble y buscó el botiquín que le habían señalado para poder atender la herida de Nutty y de paso tratar sus propios golpes, tomó lo que creyó necesario para dirigirse a la sala.

-¡Nutty! ¡Ven a la sala para ver esa herida!- Apareció por el pasillo totalmente mojado -¡¿Qué te pasó?!-

-Fui a lavarme la herida a la ducha-

-Ay no, estas mojando el suelo, vamos al baño-

-Ahí estaba antes de que me llamaras-

-Pero yo no sabía, vamos- Ella tomó las cosas para tratarlo y se dirigieron al lugar.

-¿Por qué no sabias donde estaba? Eres la niñera, no debiste quitarme los ojos de encima- En el trayecto el peliverde solo la desaprobaba y ella respondía con suspiros de derrota.

-Solo siéntate para atenderte- Ahí estaban todos sus años en la especialidad de enfermería: curando la herida de un niño de 10 años en su trabajo de verano siendo niñera.

-Ahora quiero mi caramelo por ser buen paciente- Extendió la mano esperando que le dieran algo dulce.

-No tengo nada, ahora déjame secarte para irme a secar el pasillo- Sacó una toalla del mueble blanco para frotarla contra el cuerpo del pequeño con algo de rudeza –Listo- Iba a dejar la toalla en uno de los percheros clavados detrás de la puerta cuando le gritaron.

-¡¿Qué crees que vas a hacer?!- La chica dio un sobresalto y miró a su acompañante que tenía cara de espanto –Las toallas usadas no se cuelgan así nada más, se doblan y se ponen en ese tubo pegado a la pared- La pelirosada miró lo que señalaba.

-¿Sabes que este "tubo pegado a la pared" tiene nombre?-

-Solo dobla la toalla y déjala ahí- Le dijo cruzando los brazos y con mirada molesta –No la dobles así, así tampoco, Así sí, ¡No la dobles tanto!, ya puedes dejarla, ¡Pero así no! Dale la vuelta, no esa vuelta, ahí, listo ¿Qué tanto que costó dulce?- Él sonreía ante la mirada molesta de la mayor.

-Quédate quieto mientras voy por lo necesario para secar el piso- Salió del lugar para encargarse del agua en el pasillo.

No le había tomado tanto tiempo, once minutos como máximo desde que salió del baño hasta que volvió porque había finalizado con eso, por lo tanto no podía creer que en eso Nutty hubiera salido, sacado su plato de sopa del refrigerador que su madre le dejó para el almuerzo, echarle un kilo de azúcar, comer e ir a su habitación para dejar su colchón en el suelo, sacar toda su ropa de los cajones, amarrar todos sus zapatos por los cordones para ir lanzándolos por la ventana y finalmente salir de nuevo por la ventana de la cocina para trepar por la tubería terminando en el techo. Todo sin que ella se diera cuenta hasta que terminó con su labor dejando las cosas en su sitio y volvió al baño sin encontrar al pequeño por lo que revisó toda la casa viendo los desastres que había hecho, hasta que finalmente lo encontró cuando salió al patio dejando una olla deteniendo la puerta.

-¡Bájate de ahí!- Gritaba preocupada.

-Jajajajajaja ¡No hasta que me consigas más azúcar! Jajajajajaja-

La joven desesperada entró, sacó el colchón del cuarto del niño como pudo hasta el patio, buscó en la cocina hasta dar con salsa de chocolate y salió para enfrentarse a Nutty.

-¡Aquí tengo salsa de chocolate!-

-¡Dame dulce!- Tal y como Giggles pensaba: Se lanzo sin importarle nada pero para eso había sacado el colchón en el que cayó boca abajo.

-¡¿Dónde estaba?! ¡La busqué por mucho tiempo! ¡Dámela! ¡Dámela! ¡Dámela! ¡Dulce dame la salsa! ¡Dámela! ¡Dámela! ¡Dámela!- Se acercaba desesperado arrastrándose por el pasto.

-¡No!, Se supone que no debes consumir ningún tipo de azúcar, ve a la casa- No le hizo caso. La agarró de la falda y le mordió el muslo con la misma fuerza con la que le había mordido el brazo.

Soltó un grito de dolor pensando en dos cosas: Todo lo que dolía y lo mucho que la escena era parecida a la de una película de zombis.

Dejó de morderla pero lo iba a hacer nuevamente cuando ella se alejó tropezándose, cuando el peliverde se levantó la chica corriendo lo rodeó y entró en la casa siendo seguida por él, aunque era muy rápido se distraía fácilmente y buscaba entre las cosas de la casa algún caramelo por lo que Giggles se pudo encerrar en la habitación de él.

"Si algo es seguro, es que no puedo encerrarme por mucho tiempo" Dejó la salsa de chocolate en las tablas de la cama sin colchón, vio la ventana abierta por lo que siendo la casa de un solo piso no lo pensó cuando tocaron la puerta.

-¡No encuentro nada! ¡Ven aquí! ¡Eres lo más dulce que hay en esta casa!- La chica pensaba que en otra situación esa última frase seria un bonito alago. Cruzó la ventana pisando los zapatos del menor recordando que los suyos seguían en la entrada de aquella casa.

-¡Te encontré dulce!- Nutty había vuelto a salir al patio y rodeó sabiendo que la ventana de su habitación daba a un costado de la casa.

-¡Aléjate!- Ella entró nuevamente cerrando la ventana y cuando abrió la puerta se encontró con una sorpresa.

-¡Dulce!- Le cerró la puerta en la cara al niño. "¿Me habrán mentido y en realidad tienen gemelos?" La sangre se le heló ante ese pensamiento, aquello se reforzó cuando se acercó a la ventana para abrirla y una mano embarrada de salsa de tomate junto con una cara con la boca llena y untada de lo mismo le dieron un susto de golpe –Jajajajaja déjame entrar, te comeré con la salsa de chocolate que veo desde aquí jaja- La pupila del ojo verde había aumentado de tamaño y el ojo no podía mantenerse quieto, al contrario del otro que solo se movía cuando la cabeza en general temblaba un poco por la adrenalina.

La pelirosa retrocedía lentamente sin quitarle la vista de encima, tocó el pomo de la puerta de la habitación y de un movimiento rápido la abrió.

-¡jajaja!- Cerró de nueva cuenta la puerta, pero la volvió a abrir pensando que si iba hacia la ventana Nutty estaría ahí, con el camino libre se apresuró a ir por su bolso nuevamente y se escondió por un lado del sofá sabiendo que el infante pasaría por ahí. Así fue, luego de escucharlo pasar al cuarto porque ella había dejado la puerta abierta y que se pusiera a celebrar por tener la salsa de chocolate la chica veloz y silenciosamente fue por sus zapatos, se los puso y se dirigió al patio casi chocando con la olla que mantenía la puerta abierta, se acercó a las vallas que eran quince centímetros más grande que ella, al mirar por todas partes se fijó en el árbol y que una de sus ramas podría aguantarla para poner sus pies en la valla y saltar al patio del vecino.

Estaba sobre la rama que necesitaba cuando escuchó que él la llamaba, pero no por su nombre, la llamaba "Dulce" sin parar, la chica comparó eso con los gemelos que le habían nombrado "Rosa" que también le hicieron pasar muy malos ratos, se anotó mentalmente que jamás volvería a cuidar niños peliverdes y menos si le ponían un apodo. Él repetía ese nombre varias veces y con un tono de locura por lo que ante el miedo se sujetó al tronco quedándose totalmente quieta, tenía la esperanza de que todo lo que era rosa en ella y lo que tenia puesto fuera cubierto por las hojas del árbol, se mantendría ahí hasta que estuviera segura de que no pasaría por el patio o la cocina donde podría verla desde la ventana. Nutty salió con su ropa con manchas de salsa de chocolate, no se había limpiado la cara ni la mano que tenía salsa de chocolate mezclada con la de tomate e iba armado con un par de sus zapatos atados entre ellos por los cordones.

-¡Dulce! ¡¿Dónde estás?!- Caminaba por el patio moviendo la cabeza en todas las direcciones posibles, en eso fijó su mirada en el árbol por un largo minuto y luego entró en la casa.

"Ahora o nunca" ya no le iba a importar nada, doce billetes no eran tanto como para quedarse sufriendo a manos de un infante, ya llamaría a la policía para que sacaran a ese niño y sería problema de ellos. La rama se dobló un poco por el peso, ella se agachó para sujetar la rama con sus manos firmemente y empezó bajando una pierna estirando la otra en la rama hasta sentir la valla, de ahí bajó la otra manteniendo el equilibrio ayudándose de la rama.

-¡Dulce!- Sintió que el corazón se le detenía un momento, miró a la casa viendo a Nutty en la puerta de la cocina y antes de que ella pudiera saltar al otro lado él ya le estaba jalando con gran fuerza su falda, saltó un poco para abrazarla de la cadera dándole tanto peso por un lado que terminó cayendo sobre él y la rama del árbol la acompañó junto a un montón de hojas.

Una mordida en su costado sobre la ropa la impulsó a moverse rápido para quedar a un lado de él con la rama encima.

-¡No soy comida! ¡Por favor deja de morderme!- Exclamó quitándose la pesada rama.

-Jajajajajajaja ¡Tu sí que sabes esconderte!- Comenzó a reír como desquiciado feliz moviendo frenéticamente los brazos y las piernas sin mostrar señal de que se le lanzaría encima nuevamente.

Giggles ante eso se revisó el cuerpo encontrando muchos moretones que tomaban color, ciertas raspaduras, su ropa con las marcas de los zapatos de su acompañante, las mordidas y estaba segura de que atrás tendría manchas de salsa de tomate y chocolate por caer encima del menor, tocándose el cabello encontró muchas hojas y pequeñas ramas, con eso lentamente se fue alejando hasta entrar en la casa, quitó la olla y cerró lo más silenciosamente la puerta. Con el botiquín se atendió lo mejor que pudo, por la ventana del cuarto de Nutty salió para meter los zapatos, desatarlos y dejarlos acomodados, dobló tranquilamente la ropa viendo de tanto en tanto la ventana que había cerrado, al finalizar utilizó un paño y limpia vidrios para quitar la salsa de tomate de la misma desde afuera. Miró el reloj, la una de la tarde con veintiséis minutos. Con precaución fue hasta la cocina donde podía escuchar aún la risa del niño, pero no tuvo valor de acercarse a la ventana en lo que sacaba el plato de sopa que le habían dejado y lo calentaba en el microondas, al terminar lavó lo suyo y lo de Nutty que estaba lleno de azúcar, finalmente se acercó a la puerta sujetando su bolso por si requería escapar pero esperaba lograr devolver el colchón a su lugar, abrió, dejo una olla deteniendo la puerta y salió.

-¡¿Qué has hecho Nutty?!-

-¡Dulce!- La saludó energéticamente moviendo todo el brazo desde una de las ramas más altas del árbol que ahora no tenía ni una sola hoja, todas estaban en el suelo -¡Ya bajo!- Saltó cayendo sobre el montón de hojas y Giggles algo temerosa se le acercó viendo cómo se las comía hasta saciarse.

Parecía más relajado, hasta la miró y le sonrió de forma normal por lo que ella intuyó que ya podía razonar con el niño.

-¿Me ayudas a dejar tu cama como estaba antes?-

Con esa frase algo en la mente del pequeño comenzó a funcionar.

-¿Qué hora es?- Le preguntó.

-Son como las dos cuarenta- Le respondió no entendiendo la razón por la cual le preguntaba la hora.

-¡¿Dos cuarenta?! ¡Mi cama! ¡Mi ropa! ¡El patio! ¡Mamá me va a matar!- Salió disparado hasta el colchón para comenzar a arrastrarlo -¡¿Me vas a ayudar o no?!- Creyendo que de momento ya no iba a morderla lo ayudó a regresar el colchón a la cama con muchas manchas de tierra y pasto que las sabanas ocultaban perfectamente.

Terminada esa labor se pusieron a meter todas las hojas en bolsas de basura discutiendo de tanto en tanto porque Nutty se detenía a comer hojas o algún gusano que se le atravesara en el camino, con eso terminado dejaron las bolsas en el patio ya que no podían ir al frente de la casa porque la puerta principal estaba cerrada y los costados tenían puertas de madera que tenían candado.

-Tres de la tarde con treinta y ocho minutos- Le dijo al niño desde el otro lado de la puerta de la habitación ya que él se había dado un baño muy largo y se estaba cambiando de ropa.

-¡Hay que arreglar el baño!- Abrió bruscamente la puerta dejándola caer ya que estaba apoyando la espalda en la misma -¡No te acuestes! ¡Levántate y ayúdame!- Pasó por sobre ella sin importarle que la pisaba para entrar al baño.

Secaron el baño con una secadora de cabello, una toalla y un trapo, Giggles aprovechó un momento para lavarse la cara y las manos para después dejar reluciente el lavamanos. Ambos al terminar ahí se concentraron en secar la toalla y el trapo, la mayor planchando la toalla y pequeño exprimía, sacudía y secaba con la secadora de cabello el trapo. Con eso listo se concentraron en dejar todo en su lugar y darle una leve pulida al suelo.

Ya estaban ambos en el sillón, miraban el reloj de la sala manteniendo la posición de estar jugando un juego de manos como cuartada, finalmente faltando tres minutos para las cuatro de la tarde escucharon un auto acercarse y la puerta siendo abierta.

-Te agradezco tanto Giggles, eres la mejor niñera que he tenido, Nutty no está en el hospital, se ve igual que como lo deje, la casa está relativamente limpia, no lo has abandonado y no has llamado a la policía- Alagaba Petunia a la chica que sonreía nerviosamente por saber que estuvo a punto de hacer ciertas cosas que nombraba la mujer –Perdónalo por morderte querida, y por ensuciarte la ropa y por todo lo que haya hecho-

-No se preocupe-

-¡Eres tan dulce! ¿Cierto cariño?- Le preguntó a su esposo que estaba a su lado quien asintió mientras la joven sentía que iba a vomitar si alguien más le decía que era dulce en ese día.

En esa ocasión solo aceptó los doce billetes más uno más para tomar el transporte público ya que rechazó que la llevaran en el auto no queriendo que supieran donde vivía, entrando a su casa cansada fue hasta el baño escribiéndole a su novio que había terminado por ese día.

Qué bueno dulzura fue la respuesta de él y Giggles terminó vomitando en el inodoro.

Fin del capítulo 2 de 3 de este Fic.

¿Copiar y pegar? (0_0) ¿Yo? (0_0 ) ¿Dónde? ( 0_0) Bueno sí xD, copié y pegué todo lo que arriba está en negrita del capítulo 1 ¡Pero porque lo vi tan profesional! (*_*) Nada en mi vida escrito me había salido tan formal.

¿Por qué Petunia y Mime? Pues por el tercer capítulo de la colección de Love Bites llamado I Heart U el cual protagonizan ellos dos.

Sí, Nutty es adoptado xD, pude colocar que heredó de los abuelos sus características físicas, pero luego pensé que la adopción también es una opción muy bonita.