Quisiera entender por qué razón hacer el último capítulo de algo es lo que más me cuesta aunque ya tenga en mi mente el final bien hecho y derecho, bueno, igual al fin está.

Disclaimer: Happy Tree Friends es una web serie y serie televisiva de animaciones flash hecha por Mondo Media Minishows gracias a una idea de Kenn Navarro junto a Aubrey Ankrum, Rhode Montijo y Warren Graff, yo no creé ni un solo personaje de esto, solo los uso en esta pequeña historia que se me ocurrió. Aclaro que no me pagan por escribir esta historia Fanfiction, mi trabajo es gratis, de una fan para fans.

Nota 1: Esto se considera un Universo Alternativo con las siguientes características: Los personajes que conocemos están humanizados, difieren las edades a las canónicas, familias muy extrañas ciento por ciento ficticias y no pueden revivir.

Nota 2: todo aquello que en medio del fanfiction esté en negrita y en cursiva tampoco me pertenece. Pongo esto porque es más corto que poner una lista de derechos de autor de cada cosa, confío en que se entenderá que no es mío.

Advertencia: Para toda persona que le gusten las parejas heterosexuales más comunes de este Fandom; Flippy x Flaky; Giggles x Cuddles; Petunia x Handy; Lammy x Splendid; comunico que para este Three-Shot quise hacerparejas heterosexuales diferentes… Aunque de todas formas ya deberías saberlo porque este es el tercer capítulo ¿No?

Familia 1: Pop y Cub, son una familia al fin y al cabo.

Familia 2: Flaky con Cuddles, un hijo: Splendid, de siete años.

Giggles sentía que sería un buen día en su trabajo de niñera, algo que de verdad necesitaba después de unos gemelos de ocho años y un niño de diez.

Niños de cabellos verdes y que le pusieron un apodo.

Nunca más cuidaría niños que cumplieran con esas dos características, solo se iría llamando a los padres diciendo que renunciaba a hacerse cargo.

Pero por fin ese día de trabajo terminaría bien. Después de todo, cuidar de Cub era su gran especialidad y su novio la iría a buscar cuando terminara con su horario para tener una cita. Nada podía ser más perfecto.

Estaba en la casa de Pop, él necesitaba de sus servicios para que pudiera limpiar la casa tranquilamente sabiendo que su hijo estaba en buenas manos; tenía visita de una pareja de casados y su hijo por lo que cuando llegaran ella también iba a colaborar para distraer al pequeño. Estaba dispuesta a hacerlo ya que confiaba en Pop y lo veía más como un amigo que como su primer y único cliente hasta hace un mes de su pequeño trabajo cuidando niños, ese hombre fue el primero en confiar en ella para dejar a su retoño en sus manos. Alrededor de las once de la mañana ella ayudaba a Cub a construir un castillo con las piezas de juguete y el adulto intentaba encender la flama para cocinar.

Sonó el timbre de la casa y el dueño de la misma atendió.

— ¡Cuddles! ¡Flaky! ¡Qué bueno que llegaron!— Dijo el hombre al ver al rubio y a la pelirroja que estaba en la recta final del embarazo de su segundo hijo —Splendid, que grande estás— Se dirigió al hijo de sus amigos al notar su presencia.

— ¡Hola!— Exclamó muy alegre el chico.

—Perdona Pop, sé que llegamos algo temprano pero Splendid insistía mucho— Se disculpó la pelirroja que sostenía a su hijo de la mano.

—No hay problema, pasen— Les dejó espacio para que pudieran entrar y todos se dirigieron a la sala donde en la alfombra estaba Giggles a punto de terminar el castillo para Cub.

—Buenos días, soy Giggles, la niñera de Cub— En menos de un parpadeo ya estaba parada frente a los adultos y con la mano extendida.

—Un gusto señorita, mi nombre es Cuddles— El rubio en vez de estrecharle la mano la tomó delicadamente para dejarle un beso en el dorso de la misma, Flaky solamente daba una risita ya que le gustaba que su esposo se comportara así.

Según Giggles, que en ese momento trataba de controlar un futuro sonrojo, debería ser ilegal que fuera tan galante.

—Yo soy Flaky, esposa del Don Juan que ves aquí— Habló la mayor extendiéndole la mano a la joven.

—Eh, sí, un placer— Se soltó del primer agarre suavemente y correspondió el otro saludo notando en el proceso el gran tamaño de la barriga, por lo que intuyó que no faltaba demasiado para que hubiera un nuevo bebé en el mundo.

— ¿Splendid? ¿No vas a saludar? — Cuddles notó que su hijo estaba detrás observando desde su lugar a la niñera.

Cuando el niño conectó la mirada con la adolescente que se volteó a verlo sintió como el corazón le palpitaba y la cara le ardía.

—Hola— Le dijo ella sonriendo y algo inclinada con las manos en las rodillas.

Esa palabra y esa visión le aclararon todo.

—Mi lady— Le dijo acercándose, se arrodilló y tomo una de sus manos entre las suyas —Todas las sirenas te tienen envidia porque tienes la belleza que ellas no— Le dio un beso en la mano —Por cierto, mi nombre es Splendid pero tú puedes darme otro si quieres ya que eres mi dueña—

Los tres adultos se tomaron aquella escena como un juego inocente por lo que se rieron levemente, pero la chica presentía que a pesar de que el niño era muy joven hablaba muy enserio.

—Splendid es un bonito nombre— Al escuchar eso el chico juró escuchar un coro de ángeles —El mío es Giggles—

—Es tan hermoso que hasta Gastón lo querría para sí Dijo mirándola fijamente a los ojos.

—Ah, gracias— La chica se liberó del agarre y se puso firme.

—Es todo un caballerito ¿Cierto? — La pelirroja miró a la niñera.

—Sí, está bien educado— Respondió sonriendo.

—Este chiquillo será un imán de chicas cuando crezca— Mencionó el rubio poniendo su mano en la cabeza de su hijo –Hasta tiene el cabello y los ojos de su abuelo paterno, que debo decir, era todo un Casanova— Le revolvió los cabellos al pequeño que ante todo no quitaba su vista de la niñera, lo cual la estaba incomodando.

—Me parece que huele a gas— Dijo Flaky con sus sentidos alerta, en su estado de embarazo todo el tiempo se preocupaba por lo que sucediera alrededor.

— ¡No cerré la llave! — Pop preocupado fue hasta la cocina.

—Parece que la comida no está lista— Comentó divertido Cuddles.

—Es porque llegamos antes, mejor voy a ayudarlo a cocinar— La madre se dirigió a la cocina de la casa.

—Creo que debo ayudarlos— Soltó el rubio mirando la puerta donde los otros dos adultos habían pasado, entonces miró a su hijo y luego a la niñera —Giggles ¿No te importaría cuidar a Splendid? —

—No, claro que no, es un placer, no se preocupe— Le contestó tomando de la mano al pequeño que ante el contacto se sonrojó.

—Eres una gran chica, confío en ti, gracias— Con eso se fue del lugar.

La joven sintió que su mano era apretada con fuerza, puso su vista sobre el niño que la miraba y al tener contacto directo con los ojos de ella tembló ligeramente de emoción.

— ¿Sucede algo? — Le preguntó al niño.

—Es que tu mirada me ha dejado de piedra mi dulce Medusa

Giggles sintió un escalofrío debido a que la situación la incomodaba, ella tenía un poco más del doble de la edad de él y aún así le decía frases como esa. Calmando un poco la sensación miró detrás de sí para comprobar que Cub estaba en el mismo sitio golpeando las piezas de construcción queriendo encajarlas entre sí.

— ¿Quieres ayudarme a construirle un castillo a Cub? — le preguntó.

—Un castillo para ti princesa, no hay problema, incluso si me lo pides hasta sería Batman solo por ti— Con eso dicho se acercó hasta la construcción a medio hacer.

"Esto no estaba en mis planes" La chica algo desilusionada pensando en la incomodidad de estar cerca de Splendid fue hasta donde estaban los dos niños.

—Y ya con esta banderita es idéntico al castillo de Cenicienta— Decía el de ojos azules poniendo la pieza en su lugar.

—Pues sí es idéntico— Alagó la chica viendo la obra terminada — ¿Qué te parece Cub? —

—Catillo bonito—

— ¡Muy bien!, vamos avanzando con las palabras— Se alegró bastante, más porque casi todas las palabras que el pequeño sabía se las enseñó ella, era casi como si Cub fuera su hijo.

—Un castillo para el príncipe Cub— Splendid le pellizcó suavemente la mejilla al mencionado haciéndolo reír –Y para la hermosa princesa— Tomó la mano de Giggles.

—Sí, gracias, pero ¿Qué hay de ti? ¿No quieres ser también un príncipe de este castillo? — tratando de distraerlo con charlas retiró su mano.

—No, prefiero ser el fontanero que atraviese ocho castillos con tal de tomar tus manos entre las mías— Respondió con tono de enamorado.

La joven se preguntaba de dónde un niño sacaba tantas ideas de frases románticas.

Quizás debía detener aquello antes de que se volviera un problema más grande.

—Toma Cub— Le cedió su celular al más joven para que jugara, ya lo había hecho muchas veces y nunca tenía problemas con el aparato.

—Gacia— Dijo al tomar aquel artilugio electrónico desbloqueado.

—Splendid, ven un momento conmigo— Le dijo seria mientras se paraba y él la imitó con mucho ánimo.

Se alejaron hacia el pasillo que daba a las habitaciones, en un punto donde la mayor pudiera vigilar a Cub y les diera a ambos un espacio privado.

— ¿Qué sucede mi princesa? — Le preguntó preocupado al percibir que la chica no estaba alegre.

—Sé que sientes algo por mi— Respondió de forma firme viendo que el niño se sonrojaba mucho.

—Me alegra que lo notaras, significa que entendiste mis acciones y sentiste mi amor por ti— Habló llevándose una mano al pecho.

—Splendid, te daré tres razones para que entiendas que lo mejor es que te olvides de eso— El joven respingó, que su amada estuviera diciendo esas cosas no era bueno —Primero— Levantó el dedo índice –Nos acabamos de conocer hace unos diez minutos—

—Muchos romances empiezan solo con una mirada—

—No todo el tiempo—

—He visto como con una semana, un día, una hora o una canción de dos minutos dos personas se enamoran—

—En la ficción—

— ¿Y si tu y yo lo hacemos realidad? —

Era un niño con respuesta para todo.

—Segundo— Dijo ella con los dos dedos levantados —La diferencia de edad—

—Cuando yo tenga treinta y tú treinta y nueve no se notará tanto— Hizo un ademan con la mano restándole importancia al asunto.

—Ahora tienes siete y yo dieciséis— Se cruzó de brazos.

—No es contra la ley si solo somos unos enamorados que se toman de las manos y no vamos más lejos—

—Son nueve años—

— ¿Sabes cuantos tenía Peterpan cuando se enamoró? —

Era muy persistente.

—No me dejas opción— Lanzó al aire dándole una mirada a Cub –Tercero— Levantó tres dedos y luego se hincó para quedar a la altura del pequeño, le sujetó de los hombros provocando en él la aceleración de su corazón –No siento lo mismo—

Esa vez se quedó callado.

Era lo mejor, tenía que ser directa y que el asunto no empeorara, que no fuera más lejos. Vio que la cara del chico poco a poco cambiaba a una triste y le dolía a ella, la conciencia le pesaba al saber que provocó el llanto de un niño, pero pensaba que era lo mejor.

— ¡Te enamorarás de mi! ¡De veras!— Exclamó alegré y seguro de la nada levantando los brazos, el cambio tan brusco de emociones la asustó chocando la espalda con la pared.

— ¿Qué? — Preguntó incrédula.

—Supiste que estaba enamorado de ti sin que te lo dijera, eso quiere decir que tenemos una conexión y eso es un avance en nuestra historia de amor— Se señaló a sí mismo con el pulgar –Cargaré con este romance para que salga adelante—

La adolescente parpadeó confundida un par de veces, le echó un ojo a Cub y luego a Splendid.

—Tengo novio— Soltó levantando cuatro dedos añadiendo esa información a la lista de razones por la cual el pequeño debía olvidar ese enamoramiento.

—Entonces está comprometida como Pocahontas,no importa— Se decía a sí mismo –Lograré que lo dejes para estar conmigo ¡Te lo prometo princesa!— Sonrió, estaba decidido y eso no era bueno para la chica.

En ese momento escucharon gritos provenientes de los tres adultos, gritaban frases algo inentendibles, los dos se acercaron hasta donde estaba Cub y vieron a los tres salir de la cocina, Pop y Cuddles sostenían a Flaky de cada lado para ayudarle a caminar y el padre de Cub en el camino tomó su llavero.

— ¡¿Mamá?! ¡Papá! ¡¿Qué pasa?!— Splendid estaba preocupado.

—Hijo…— La pelirroja le habló con algo de dolor –Iremos al hospital porque me siento mal, aprovecharemos para traerte a tu hermano—

—Te dejaremos con la niñera, demoraremos un poco, pórtate bien— Dijo algo rápido el rubio llevando a su esposa fuera de la casa.

— ¡¿Qué?! ¡Esperen! ¡No me pueden dejar sola con los dos niños!— Exclamó Giggles asustada, eso salía de sus planos para el día.

—Por favor Giggles cuida a los dos, yo me quedaré en el hospital para acompañar a Cuddles, toda la casa es tuya— Le dijo Pop dirigiéndose a la puerta, él conduciría al hospital.

— ¡Pero Pop!— Trató de reclamar, no se podía estar seguro del tiempo que demoraría un parto, ella lo sabía, estudiaba para eso y sabía perfectamente que habían ocasiones en las que demoraban hasta dos días, ella no quería estar ahí dos días, era niñera pero no la habían contratado para tanto tiempo, su novio iría a buscarla y estaba la posibilidad de que no podría ir con él, todo se estaba saliendo de su día perfecto.

— ¡Eres muy amable Giggles! ¡Cub te quiero! ¡Nos vemos más tarde!— Con eso el hombre cerró la puerta pero sin ponerle cerrojo, no quería dejar completamente encerrada a la chica.

—Ay no— Soltó algo triste la joven.

— ¿Papa? — Escuchó a Cub detrás de ella con un tono de estar a punto de llorar.

—Cub— Lo miró y el niño comenzó a hipar –No, no, no, pequeño, tranquilo, tu papá solo salió un rato— Se acercó para abrazarlo queriendo tranquilizarlo pero igualmente se puso a llorar –Ya, ya, todo está bien, yo te cuido mientras tanto— le decía acariciándole los cabellos y dándole suaves golpes en la espalda.

— ¡Quio a papa! — Gritaba entre llantos por el abandono de su padre.

—Eh, Cub, ¡Mira! — Splendid encendió la televisión de la sala y puso un canal para la edad del menor, justamente presentaban una serie llena de canciones infantiles llamando la atención de Cub.

— ¡Sí! ¡Mira Cub!— Giggles lo cargó hasta dejarlo sentado a una buena distancia de la tele para que viera la serie — ¿Te gusta?— Lo vio asentir y secarse las lágrimas con el puño aún hipando un poco pero estaba mejor –Bien ¿Quieres comer algo? ¿Tienes hambre?—

-Pué de papa-

—Ah, sí, es lo que tu papá estaba preparando, quédate aquí que ya vengo— Subió un poco el volumen de la televisión y entró en la cocina viendo que el fuego estaba en alto, ninguno de los adultos había apagado las llamas al salir, se acercó viendo el puré de papas en una olla y el pollo en salsa en la otra, bajó la intensidad y se puso a aplastar las papas que todavía no estaban del todo hechas puré.

— ¿Te ayudo princesa?— La chica dio un pequeño salto del susto y vio al de cabello azul a su lado.

—No, no es necesario, puedo cocinar y además es algo peligroso para ti—

—Pero no puedo seguir como si nada sabiendo que estás cocinando para nosotros dos sin ayuda— La miró con intensidad.

—Bueno, entonces, saca tres platos y déjalos en la barra y pon los cubiertos en el comedor por favor— Terminó por darle una tarea para que la dejara concentrase en la comida.

—Entendido princesa— Fue a buscar lo pedido.

"Me parece que ahora ese es mi apodo" Pensó angustiada Giggles, que le dieran un apodo no era buena señal.

Con las papas aplastadas le echó un vaso de leche a la olla y de dio a la tarea de mezclar un poco para después atender el pollo, al rato volvió al puré y supo que todo estaba listo por lo que apagó.

— ¿Te ayudo a servir? — Miró detrás de sí y ahí estaba Splendid.

—Solo acércame los platos por favor, yo sirvo y los llevas al comedor—

—Okay— Alegre hizo lo mandado y más tarde estaban los tres en el comedor.

La mayor de la casa estaba cerca de Cub y con un montón de servilletas ya lista para el desastre, le había servido al pequeño lo mismo que iba a comer ella y Splendid; El puré como él pidió y una pierna de pollo en salsa, al lado el pequeño tenía una cuchara para el puré pero ya vería él si la usaba o no.

"Ellos tienen que elegir y no se les debe obligar a comer" se repetía la chica, eso era lo que tenía entendido pero no recordaba si eran instrucciones de ocho, catorce o veintiún meses que era la edad de Cub.

—Está deliciosa la comida, te quedó fantástica— La alabó el otro niño que estaba sentado frente a ella.

—Pop y tus padres comenzaron todo, yo solo terminé de prepararla— Le dijo viendo tranquila como Cub elegía usar la cuchara para el puré.

—No seas tan modesta, tu intervención al final fue lo que le dio el mejor sabor— Decía con voz de enamorado y ella se preocupaba.

—Jigle— La llamó el más pequeño.

— ¿Qué sucede Cub?—

—Tengo ed—

—Ay perdón, se me olvidó el jugo, voy a hacerlo—

— ¿Te ayudo?—

—Tú solo termina de comer Splendid— Y entró en la cocina.

Ya había llenado los tres vasos y los puso en una bandeja para llevarlos al comedor, pero al darse la vuelta se llevó un susto que casi hace que se le cayera todo.

—Temine— Dijo Splendid con dificultad por tener la boca llena.

—Que bueno, deja el plato en el lavaplatos— Giggles salió y al dejar los vasos notó que a Cub solo le quedaba algo del puré –Cub ¿Tan rápido te comiste el pollo? —

—No—

— ¿Entonces? —

—Él— Señaló la cocina.

— ¿Splendid? —

— ¡Cub! ¡Teníamos un trato!— El otro niño se asomó por la puerta de la cocina para gritarle con algo de enfado al menor.

Este solo se puso a reír.

—Bueno ya, no importa, Cub, termina tu puré— Con eso ella se puso a comer.

Le encargó a Splendid acompañar a Cub a ver televisión mientras ella lavaba los platos, la verdad es que suspiraba y pensaba más que lavar los platos, tenía la sensación de que le pasarían muchas cosas en las siguientes horas, un estremecimiento le recorría el cuerpo y la piel le quemaba, algo sucedería.

Con la angustia dejó el último vaso para que secara y se asomó viendo a los dos niños, el mayor sintiendo que era observado fijó su mirada en ella y con un pequeño sonrojo le mandó un beso.

Giggles se corrió a un lado lejos de la vista del niño y se preguntaba qué era lo que había hecho en su vida para que le sucediera todo eso.

"Debí ser camarera en un restaurante maid, ser niñera no me trae buena suerte"

Se la pasó mirando al techo por inercia casi media hora entre pensamientos cortos hasta que finalmente se decidió a cumplir con su deber después de escuchar una fuerte risa de ambos.

Lo que tuviera que pasar que lo hiciera, estaría preparada.

— ¿Quién quiere hacer figuritas con masa?—

— ¡Yo!— Exclamaron ambos.

Pop era un padre algo curioso, aunque Giggles debía admitir que ser padre soltero no debía ser fácil, por algo decidió contratarla cuando ella se ofreció ya que sabia gracias a su madre que él tenía muchos problemas para criar a su hijo.

Con eso ella descubrió que era una extraña combinación entre ser responsable e irresponsable.

Cerraba bien las ventanas y las puertas para que su hijo no saliera, pero lo abandonaba a la hora del baño para atender otras cosas. Se encargaba de cambiarlo y mantener toda la habitación limpia, pero le ponía mucha ropa cuando hacía calor y no lo abrigaba cuando hacía frio. Compraba juguetes sin pinturas toxicas ni con piezas pequeñas, pero le daba sus herramientas de trabajo para que se entretuviera.

Por eso ella tuvo que pedirle el favor de que, si no compraba nada moldeable para ayudar a la habilidad motora de Cub, comprara los elementos para que ella hiciera el suyo cuando quisiera.

Lo logró convencer y a Cub le encantaba ayudarla a hacer la masa.

Ahí estaban los tres, en el comedor y cada uno con un bol lleno de la mezcla de bicarbonato, maicena y agua.

—Se siente gracioso—

—Sí, pero sigue amasando y ya verás como toma consistencia— Sonrió, era algo común en ella, muchas veces lo hacía sin pensar.

Splendid al verla tan bonita con esa sonrisa se sonrojó, era inevitable para él, la adolescente lo tenía cautivado y si se imaginaba toda una vida con ella.

Si tan solo no tuviera novio.

— ¿Te sientes bien? —

— ¿Ah? —La miró sin entender el por qué de la pregunta.

—Te detuviste y parecías triste— Puede que él insistiera en tratar de enamorarla y que eso la incomodara, pero de todas formas se preocupaba.

Momantai— Ella juraba haber escuchado esa palabra en algún lado –Sé muchas palabras en varios idiomas, ¿Qué te parece?—

—Eso es genial, ahora, ¿me dices qué te ocurrió?—

—Oh, nada tan grave princesa, solo pensaba en la posibilidad de no volverte a ver, eso me destrozaría el corazón, pero ya me aseguraré de pedirle a Pop tu número—

Giggles le pediría a Pop que si eso llegara a suceder la ayudara y le entregara el número de la biblioteca.

—Y quizás le pregunte por tu casa, para ir a visitarte—

Otra vez esa incomodidad le llenaba el cuerpo.

—Igualmente puedo buscar tu nombre para ver tu perfil y saber de tu familia—

Debería poner en privado todo lo que pudiera.

—Ya sabes, para conocer a quienes formarán parte de la mía cuando nos casemos—

Tal vez solo estaba exagerando y todo lo que dijera Splendid sería olvidado por él a los dos días.

—Y especialmente buscar a tu novio para dejarle en claro que tiene competencia—

Tenía siete años y por lo tanto mucha imaginación, quizás solo estaba siendo muy paranoica.

—Debo hacerme amigo de tus amistades y de las de tu novio para que estén de mi lado—

Debía admitir que planteaba muy bien lo que quería hacer.

—Ya publiqué en tu perfil que me amabas— Sacó de su bolsillo el celular de la chica, desbloqueado, con su perfil abierto y con una publicación a su nombre que decía que ya no amaba a su novio porque encontró el amor verdadero en su trabajo.

Recordó que le había dado el celular a Cub.

—Ahora mismo le enviaré a mi madre todos tus datos para contactarte, creo que no tendré que pedirle nada a Pop— Sonriente comenzó a manipular el celular con sus manos llenas de masa.

En esos momentos preguntaba si sería posible poner una orden de alejamiento por teleiofilia.

— ¡Dame mi celular! — Se lo quitó con brusquedad y se apresuró a borrar la publicación que hizo Splendid, fue algo difícil ya que la pantalla y sus dedos tenían masa pero al final lo logró.

— ¿Estás enojada? — Lo miró y suavizó la mirada al verlo a punto de llorar.

—No, no, es solo que, me molesté un poco porque tomaste mi celular sin mi permiso y eso está mal— Le hablaba mientras limpiaba con su ropa la pantalla de su celular.

—Lo siento princesa—

—No pasa nada, ahora sigamos con la masa—

Al tiempo los tres terminaron con la masa y ella pudo poner las tintas vegetales, cuando por fin terminaron comenzaron a moldearlas para darles formas.

—Wow, princesa, te salió preciosa tu Pinkie Pie— Alagó el trabajo con masa rosa que había hecho la chica.

—Gracias, es práctica, por cierto, a ti te quedó bien tu Superman— Vio el muñeco hecho con masa azul.

—Algún día seré como él, o mejor— Dijo orgulloso.

—Cub ¿Cómo te va? ¿Ya terminaste? —

—Gato— Dijo mostrando su figura café de cuatro patas y cola demasiado gruesa.

—Te quedó bonito—

—No parece un gato— Los otros dos lo vieron, la de ojos rosas con algo de temor preguntándose si sería capaz de hacer llorar al menor.

—Parece un tigre, grrr— Hizo el ademan de sacar garras de su mano y arañar al aire, aire que respiraba tranquila la chica.

—No, gato— Dijo algo molesto mirándolo con odio.

—Bien, es un gato— Se rindió Splendid imaginando que él no cambiaría de parecer.

Para seguir entreteniéndose Splendid y Giggles deformaron sus figuras para hacer otras, Cub se negaba a destruir su gato por lo que con la intención de no hacerlo sentir aislado ellos hicieron animales de granja y jugaron un rato así. Hasta que Cub pidió con demasiada ternura que le pasaran las masas para hacer más gatos, encantados aceptaron y vieron como él con esfuerzo hacia muchos gatitos… o lo intentaba, pero para su edad le quedaban lindas, más bien ese era el pensamiento de los mayores porque de momento solo habían visto a Cub hacer figuras con la masa, a ninguno más.

Feliz les mostró su gran familia de gatos, le aplaudieron y le felicitaron tanto que se llenó de emoción, entonces queriendo recibir más aplausos con una nueva creación aplastó todos los gatitos unos contra otros para formar una gran bola de masa.

—Patel—

—Es un pastel muy bonito—

—Sí, hermoso, hasta me lo comería—

La verdad era que esa montaña de colores no parecía un pastel y ellos estaban tristes por ya no tener masa con la cual jugar.

Lo vieron separar dos trozos.

—Pa ti, pa ti y yo— Les había repartido el pastel.

—Gracias Cub, muy amable, pero yo estoy llena, lo iré a congelar ¿Te parece? — Lo vio asentir, la verdad es que Giggles sabía que en poco tiempo de seguir jugando todo el color de la masa se volvería café, por lo que queriendo tener un haz bajo la manga para alegrar a Cub decidió guardar esa parte.

Al volver vio que ambos niños estaban comiendo la masa.

— ¡¿Qué hacen?! — Obviamente ella sabía lo que hacían, pero estaba nerviosa y quería llamarles la atención para que se detuvieran.

—Pues, comiendo, resulta que no sabe tan mal, es extraño pero la sensación es como, chistosa— Trató de explicar la situación.

"A ver a ver, los humanos podemos comer algo de bicarbonato y aparte del sabor no pasa nada, podemos comer maicena en polvo y no sucede mucho, el agua es agua, los colorantes son comestibles pero ¡¿Todo junto y que estuviera expuesto a nuestras manos y a la superficie de la mesa?!"

—Ya dejen de comer eso, les puede doler el estomago— Se acercó y alejó la masa de Cub.

—Nooo— Replicó, aún no superaba la etapa de querer meterse todo a la boca.

—Ya no más y tú Splendid—

—Sí, te entiendo, mucho dulce hace mal, ya lo dejo—Él alejó por su cuenta la masa, no quería desobedecerla.

—Gracias y Cub, en serio, basta—Insistía en querer comer aquello, ella lo bajó de la silla y se lo llevó cargado como pudo hasta la habitación —Mira Cub, es tu cuna, ¿Quieres entrar? — Sin esperar respuesta lo metió.

—Paaaatel—

—No, mucho te hará daño— "Si no te lo hace ya"

—Cub, obedece, si Giggles lo dice es por algo—

—Peo quielo dulce—

—Yo te traigo, Splendid, tráele a Cub sus peluches—

—Como ordene princesa— Se inclinó para reverenciarla y caminó hasta el otro lado de la habitación para tomar los peluches.

Giggles salió para buscar su fiel bolso que usaba al hacer de niñera, este estaba colgado en el perchero al lado de la puerta y cuando se puso a buscar tocaron.

— ¿Quién es? —

—Mi querida novia, he venido a buscarte— La voz la reconoció al instante.

"Ay no, debí haberlo llamado" Bien, iniciando plan para que todo fluya y se vaya rápido.

— ¡Mi castorcito! — Abrió la puerta y a propósito lo llamó por aquel apodo que no le gustaba.

—No es gracioso— Lo vio cruzarse de brazos —Mira que me tomo la molestia de venir hasta tu trabajo para que salgamos—

—Ay, no te molestes por eso, en el fondo te gusta que te diga así—

—No—

—Claro que sí—

—Que no—

—Di que sí— Le pidió dulcemente con un suave pestañeo.

—Okay, pero muy, muy en el fondo— Le dijo casi riendo por la situación.

Fase uno hecha, ya estaba contento y relajado, era momento de decirle que se cancelaba la cita, pero debía ser con tacto.

—Giggles ¿Quién es?— Cierta voz la sorprendió desde atrás.

—Oh, Splendid, él es, bueno— Toothy vio a su novia incomoda sin saber la razón.

— ¿Splendid? — Cayó en cuenta de que ella mencionó ese nombre y adivinó que era del niño de cabello azul —Ey, genial nombre— Lo miró y este le sonrió, debía ser el otro niño que debía cuidar su novia.

—Gracias— Agradeció el alago sintiéndose orgulloso de su nombre —Por cierto, buenas tardes— Se colocó a un lado de Giggles para darle la mano al adolescente pensando que era amigo de la chica.

—Sí, buenas tardes— Le estrechó la mano de forma amigable y Giggles estaba ahí parada, pasmada ante la situación, los enemigos -que todavía no sabían que lo eran- estaban teniendo un momento muy cálido y amigable.

—Me presento ya que ya sé tu nombre, soy Toothy, el novio de Giggles— Hasta ahí la serenidad.

Los ojos de Splendid se abrieron bastante y la boca le siguió, entonces se soltó del agarre con mucha brusquedad dejando confundido al de ojos morados, fue cuando lo miró fijamente de arriba abajo incomodando al mayor, lo analizaba y no sabía por qué.

— ¿Es en serio? — Miró los ojos rosas ofendido — ¿Me rechazas por este? — Señaló a Toothy como si fuera poca cosa —Es muy feo, no te merece—

— ¡Splendid! —

Toothy resopló, la verdad ya estaba acostumbrado, ya podrían darle un billete por cada vez que alguien dijera algo similar y ya habría podido arreglarse como mínimo la dentadura y haber llevado a su novia a un crucero de tres días con familia incluida.

— ¡No! ¡Es en serio! ¡Solo míralo! Yo creí que tu novio sería un príncipe rubio de ojos azules alto y caballeresco, no un ogro de cabello color uvas aplastadas con dientes de castor cara de dálmata y más bajo que tú— Estaba indignado, creyó que su rival en el amor sería un gran oponente, no imaginaba a alguien como el adolescente que aún no entraba a la casa, simplemente no se le ocurrió, un chico como él no era digno de estar con la bella chica.

— ¡Oye! Solo soy como centímetro y medio más bajo, solo que ella suele usar zapatos con algo de tacón— No le gustaba que le recordaran su altura, era el más bajo de sus grupo de amigos y parecía que nunca crecería más, para mayor mala suerte fue y se enamoró de alguien un poco más grande en estatura, usualmente no le molestaba aquello pero solía ser humillante.

— ¡Tú cállate que estoy hablando con ella! — Tenía educación, sus padres lo criaron bien pero de ninguna forma mostraría respeto por ese que era el impedimento para estar con su adorada princesa.

Los dos mayores se le quedaron mirando, no esperaban ese tipo de reacción tan llena de ira, el de cabello azul se veía muy amigable para algo así.

—Splendid, ve y cuida de Cub por mí—

—Pero—

—Ahora, por favor— Obedeció algo molesto, no quería dejarlos solo pero tampoco ganarse el odio de ella, por lo que con brazos cruzados para expresar su molestia se fue del lugar.

—Cada vez son más difíciles de cuidar— Dijo el chico viendo como el niño se iba.

—Ni te imaginas—

—Bueno, olvidando ese asunto, espero que estés lista, ve y avísale a Pop que ya nos vamos— Le habló feliz pensando en poder pasar una linda tarde con su novia. Pop no tendría problemas, se suponía que estaba enterado y además los dos se conocían y llevaban bien.

—Que bien que menciones eso— El tono que usó daba la sensación de una mala noticia —Resulta que no hay ningún adulto y estoy sola con dos niños por tiempo indefinido— Le dijo como si el asunto fuera algo muy bueno y manteniendo una gran sonrisa, era obvio que quería aminorar el problema.

—Te cambiaron los planes— Dijo resignado.

—Pues de cierta forma sí—

—Y ¿puedo saber por qué te dejaron sola? —

—Pues verás, te cuento, estaba yo cuidando a Cub como siempre lo hago mientras Pop trataba de cocinar, fue cuando llegó esa pareja de amigos de Pop de la cual te conté que Pop me contó, la mujer estaba embarazada pero te digo embarazada de nueve meses, yo creía que serían seis o algo así pero no, bueno, ellos son los padres de Splendid y pues estaba cuidándolos a los dos cuando ¿Adivina qué? La señora entró en labor de parto Pop los tuvo que llevar al hospital y me avisó que se quedaría con ellos, tal vez para hacerle compañía al otro y traerlos de vuelta cuando todo acabe y pues, aquí estoy— Finalizó levantando un poco los brazos.

—Okay, entonces supongo que nuestra salida al acuario se pospone—

—Sí, lo siento pero no pude hacer nada para no quedar en esta situación—

—No, tranquila, entiendo—

"Todo bien" Pensó ella, pondrían otra fecha para la cita, se despedirían y ella volvería con los niños.

—Me quedo a ayudarte—

"No por favor"

—No, no es necesario, soy experta en esto, me he enfrentado a peores situaciones, de verdad, tú solo ve a tu casa y otro día salimos—

— ¿Bromeas? No sería considerado de mi parte, no sabes cuándo volverán los adultos y Cub ya es bastante lio, yo te ayudo— Así sin más entró en la casa.

Giggles rendida cerró la puerta, buscó las galletas en su bolso y camino con ellas a la sala donde estaba su pareja.

—Como dices que me vas a ayudar, ven conmigo a la cocina para llevar platos, vasos y leche—

—Como digas, eres mi superior— Pasó por su lado dándole un beso en la mejilla a su novia de camino.

Splendid los veía un poco molesto, estaban acomodando almohadas, platos y vasos para comer en la pequeña mesa de juegos de Cub. Cuando Giggles lo llamó para sentarse mientras acomodaba a Cub no perdió tiempo y se sentó estratégicamente para quedar a su lado sabiendo que ella se pondría al lado derecho del menor para cuidarlo, así logró lo suyo, o eso creyó, los dos adolescentes estaban frente a frente y aunque no se tocaran se lanzaban muchas miradas románticas.

Debía distraerlos y que la hermosa princesa pudiera sus ojos sobre él.

—Ustedes dos juntos me recuerdan a una pareja famosa— Se le ocurrió hablar luego de tragar una galleta.

— ¿De verdad? — Preguntaron ambos, Giggles ilusionada y Toothy presintiendo la maldad.

—Sí, a La dama y el vagabundo

Guardaron silencio y él sonreía por aquello.

—O mejor a La bella y la bestia

Al de cabello morado no le gustaban nada las comparaciones.

—Splendid ¿No se te ocurre una pareja más… Humana? — La chica quiso calmar el ambiente.

— ¿Qué te parece El jorobado de Notredame? —

—Mejor hablemos de otra cosa— Toothy ya tenía suficiente de eso, no le ayudaba en nada su autoestima y de verdad quería pasar una buena tarde.

— ¡Sí! Hablemos sobre refranes y dichos, yo empiezo— Levantó la mano con excesiva emoción —Me gusta ese que dice "Si amas algo déjalo ir"— Habló mirando directamente a su rival.

—Que bueno, a mi me gusta más ese que dice "cada oveja con su pareja"— Toothy aceptó el reto.

—No creo que sea una buena conversación— Giggles de nuevo intentó apaciguar el asunto pero fue ignorada.

—Tu mirada es tan de "Perro que ladra no muerde"— Splendid soltó bastante bohemio.

—Creo que es mi turno— La chica intentó participar en aquello para que no se atacaran.

—Me recuerdas a "Camarón que se duerme se lo lleva la corriente"—

— ¿Eh? ¿Por qué? —

—Pareces un camarón—

—Mi padre suele decir "A buey viejo pasto tierno"— Ella no se rendía en su intención.

En ese momento funcionó, ambos la miraron.

—Giggles ¿Qué me estás queriendo decir? — Consultó su novio.

— ¿Qué? — Splendid se puso a reír.

— ¡Te está diciendo viejo!— Señaló burlonamente.

El adolescente bajo la cabeza herido.

— ¡Yo no dije eso!—

—Mi amada, no sigas fingiendo, sé que quieres dejarlo— Le tomó la mano delicadamente como el enamorado que era.

—Claro que no— Negó, obviamente no iba a cortar su relación y menos por un niño mucho menor que ella que conoció ese mismo día.

—Claro que sí— Sonriente afirmó como si supiera mejor que ella lo que quería.

—No— Insistió.

—Sí—

—Ya déjala, y suéltala— Interrumpió Toothy ya mejorado.

—No, será mi novia y tendrás que aceptarlo— Le sacó la lengua y le mantuvo la mirada sin soltar la mano de la chica.

—Sobre mi cadáver—

—Bien— Con seguridad dijo aquello dándole una mala sensación al dientón.

— ¡Al menos suéltala! —

— ¡No! —

— ¡Hazlo! —

— ¡Nunca! — Mientras tanto Giggles logró liberarse del agarre de Splendid.

— ¡Obedece niño! —

— ¡No eres mi padre, ni mi madre, ni mi profesor, ni mi doctor, ni mi niñera! —

— ¡Pero soy mayor que tú! —

— ¡Felicidades! —

— ¡Leche! —

— ¿Qué? — Ambos miraron a Cub.

— ¿Cómo se dice? — Giggles miró al pequeño.

—Po favorrr—

—Bien— Ella le sirvió lo pedido.

—Gacia—

Los otros dos caían en cuenta de dos cosas; que Giggles estaba libre de cualquier agarre y que ya no quedaban más galletas, por el desastre cerca de Cub fue fácil adivinar quién se comió las de ellos.

—Ahora limpiemos que debo comenzar a hacer la cena—

—Te ayudo con la comida— Se ofrecieron al mismo tiempo y se miraron.

—Toothy, Lleva los platos y vasos por favor— Pidió rápido para que no discutieran más.

Él le hizo el favor bajo la mirada de recelo del niño, ella mientras tanto llevaba a Cub a un rincón de su habitación donde estaba su alfombra de juego, le llevó los peluches para que se entretuviera y luego le pidió a Splendid que le siguiera el juego en lo que iba y volvía con un trapo para la mesita. Alegre y servicial sostuvo dos peluches y les dio voces para distraer al pequeño, Giggles se levantó y fue a la cocina encontrando que su novio lavaba lo que se llevó, agradeciendo tomó el trapo que necesitaba y volvió, tranquilamente comenzó a limpiar la mesita escuchando el dialogo entre los peluches.

— ¡La princesa no será tuya! ¡Vete de aquí! ¡Ella me ama a mí! — Decía Splendid sosteniendo un perro.

— ¡Eso es mentira! ¡Nunca te amaría y menos porque su corazón es mío! ¡Yo juré cuidarlo y amarla para siempre! — Con una voz ligeramente más grave sostenía un panda.

Le sonaba la historia a la chica.

— ¿A sí? Te lo demostraré ¡Princesa! ¡Ven amor mío! — Dejando al perro en el suelo sostuvo un gato e hizo a su manera una voz "femenina"

— ¿Qué sucede cariño? —

— ¡Ah! —Exclamó el panda.

— ¡Dame un beso para que el tonto caballero sepa que me amas! —

— ¿Qué caballero? — El gato se asomó y dio brincos hasta el panda.

Cub reía, Giggles se preguntaba si entendía o solo le gustaba ver a los peluches moviéndose.

— ¡Eres tú! ¡¿Por qué hay dos de ustedes?! —

—Él te hechizó mi amor, pero yo soy el real—

— ¡Mentira! —

— ¿Cómo sé cual miente? —

"Seguro que con un beso" Se levantó cuando la mesa estuvo lista.

—Giggles ya terminé con los platos—

— ¡Miente el que está a punto de morir! ¡Ah! —

Toothy y Giggles vieron como el panda golpeaba varias veces al perro y aunque el de cabello morado no sabía el resto de la historia, algo le dijo que él era el perro.

— ¡Cierto! Me prometiste que vivirías por mí, si él está muerto es porque no me hizo la promesa— Decía el gato.

— ¡Así es! —

El panda era un antihéroe.

—Splendid ¿Quieres jugar otra cosa mientras yo cocino? — No permitiría que Cub estuviera expuesto a más historias con trama tan… ¿Sangrienta?

—Quiero ayudarte a cocinar— Dijo en tono de suplica mirándola.

—No—

—Podemos jugar a las escondidas los tres— El de ojos morados dio aquella idea planeando que los menores se escondieran y él, bueno, no los buscaría sino que ayudaría a su novia a cocinar por un rato.

—Eso es aburrido, como tú—

— ¿Por qué no suben al ático a ver cosas? — Si Pop la dejó a cargo de la casa, pues que no reclamara después.

—No creo que quieran—

— ¡M encanta esa idea! ¡Es perfecta! Como tú— Splendid se levantó y cargó como pudo con Cub.

—Bien, Toothy, cuídalos, yo los ayudo a subir— Pensó que aunque Splendid fuera a molestarlo podría con ambos niños en lo que ella cocinaba algo. Aparte, quería estar un tiempo a solas.

Entrando a la cocina se preguntó cuánto tiempo tardarían en llegar los adultos.

Mientras tanto en el hospital.

— ¡Déjenme entrar! ¡Debo estar con ella! — Cuddles luchaba por entrar a la sala donde estaba su esposa siendo retenido por Pop y un enfermero que tenía un gran afro que apenas cabía en el gorro.

—Señor, la de he dicho que no puede entrar, la paciente está un poco alterada y créame que usted estando así de nervioso no la ayudaría— Disco Bear trató de hacerlo entrar en razón por decima vez consecutiva y se estaba cansando, mantener a ese rubio fuera de la sala era todo el ejercicio que no hacía en un mes.

—Vamos Cuddles, podemos comer algo fuera, estoy seguro de que al volver Flaky habrá terminado— Pop trataba de convencerlo para que pacíficamente se alejara del lugar.

Un fuerte grito femenino se escuchó y fue seguido por muchas voces de aliento.

— ¡Debo estar a su lado! Está gritando y me necesita— Forcejeó más con los otros dos que ya imaginaban que tendrían que sacar fuerzas para rato.

Mientras, en casa de Pop estaban los tres chicos en el ático, Cub sobre un viejo sillón en lo que los otros dos buscaron cosas para armarle un fuerte, mantenerlo feliz era la prioridad.

—Tus intentos son patéticos— Toothy suspiró, estaba cansado de ese niño, comprendía mejor a su novia cuando ella por mensajes le decía que era agotador cuidar niños.

—No es tan simple mantener quietos estos soportes mientras paso la sabana por encima— Le avisó, porque de verdad le costaba poner la tela por sobre el marco inestable de una carpa de camping y más porque lo hacía solo, el de cabello azul se concentraba en distraer con una cinta a Cub para que no se bajara del sillón de degastado cuero, haciendo trucos y lanzándola al aire se aseguraba de que no se moviera.

—Seria más divertido cocinar con la princesa— Dijo haciendo girar la cinta adhesiva en su mano.

—Pues no puedes, debemos estar aquí arriba hasta que nos llame, lo mejor sería tratar de no pelear tanto y divertirnos ¿Te parece? — Al fin logró lo que quería y dejó la sabana puesta, no era necesario amarrarla o algo si no la movían mucho.

— ¿Te diviertes con él Cub? — Preguntó sonriente Splendid.

— ¡No! — Respondió muy animado y alzando los brazos.

— ¡Ey! ¡Eso no cuenta! No sé cómo pero estoy seguro de que lo convenciste de decir eso—

—Claro que no, escucha, Cub ¿Te diviertes conmigo? —

— ¡Sí! — Splendid miró a Toothy muy divertido.

—Tráelo aquí que ya terminé— Resignado dio la orden que extrañamente fue obedecida.

—Falta un suelo más suave—

— ¿Qué se te ocurre? — Se cruzó de brazos.

—Esa red de pesca— Señaló detrás de Toothy, este miró y sobre un viejo armario estaba la dichosa red, como caminó hacia ella sin mirar atrás no notó que Splendid lo seguía junto con Cub.

—A ver— Se estiró pero por centímetros no alcanzaba.

—Eres muy bajo— Se burló.

—Mira quién habla—

—Yo creceré, tú no—

Toothy ofendido y con algo de enojo saltó logrando atrapar la red, pero en la caída no tuvo tanta suerte, aparte de que casi le cae el armario encima cayó de espaldas y la pesada red lo cubrió, en lo que se recuperaba del dolor Splendid sacó de una caja unas tijeras.

¿Y por qué Giggles no atendió al ruido?

I'm Barbie Girl, in a Barbie world, life in plastic, it's fantastic.

En toda la cocina se escuchaba la canción de Aqua mientras Giggles feliz por el momento cocinaba arroz y unos huevos revueltos.

Toothy logró sacar su cabeza de la red por entre un gran agujero que seguramente era la razón por la cual fue guardada.

—Oye Splendid, ¿Me ayudas? —

— ¿Sabes cómo terminó el mayordomo de Los aristogatos? — Preguntó de forma inocente.

—Pues, si no recuerdo mal, terminó en un cofre para ser enviado a África— Respondió aunque no le ayudara en su situación.

—Más específicamente a Tombuctú— Le hizo saber.

—Bueno, es interesante, pero ahora ¿Me ayudas? — El pequeño estiró la cinta adhesiva y cortó un buen trozo.

—No— Y le puso la cinta en la boca –Esta es mi trampa y caíste en ella— Toothy le temió más que nunca a un niño –No permitiré que te interpongas entre yo y la hermosa princesa— Le dijo fríamente y con una mirada que le erizó la piel.

Cub aplaudía mientras Splendid seguía con lo suyo de envolver con algo de dificultad al mayor y ayudaba de vez en cuando cortando la cinta.

Seis canciones después todo estaba servido, ella estaba mejor y la casa silenciosa.

Luego recordó que eso no era buena señal.

Se acercó a las escaleras desplegables que daban al ático, concentrándose solo escuchaba como si sacaran mucha cinta adhesiva, creyendo que habían roto algo y que trataban de repararlo subió algo molesta, pero lo que vio al llegar hasta arriba la sorprendió.

— ¡Splendid! ¡¿Qué estás haciendo?!—

Ahí, dentro de una caja de cartón grande estaba su novio con mucha cinta adhesiva en la boca y el resto de su cuerpo prácticamente envuelto, Cub tenía unas tijeras en la mano y Splendid trataba de cerrar la caja.

— ¡Voy a enviar a este tonto por correo a Tombuctú! ¡Seguro que en África si lo quieren!— le respondió a la chica colocando finalmente la cinta para cerrar la primera ala de la caja.

— ¡¿Qué?! — Con ese grito Splendid se dio cuenta de que contó su plan a quien no debió.

-Que le digo, me dice, le digo, o no le digo, pero le dije, lo que dije, ay ¿qué le digo?- Miró a Cub como si le pudiera dar la respuesta, solo obtuvo que el pequeño se cubriera la boca con las manos como indicándole que no sería su cómplice.

A la media hora después estaban los cuatro comiendo la cena fría, añadiendo que Splendid comía muy lentamente porque Giggles con sus habilidades logró hacerlo sentir mal sin golpearlo ni castigarlo.

Ella luego de liberar a Toothy se puso a llorar diciéndole al de ojos azules que se sentía muy mal por ver así a su novio, aparte expresó lo muy peligroso que era el hecho de que Cub tuviera unas tijeras.

Eso lo haría reflexionar por un buen rato.

Pero terminada la cena había otro problema.

—Hola mamá— Los dos adolescentes llamaron a sus respectivas madres para explicar la situación, pues ya era entrada la noche y los adultos no daban señales de llegar pronto.

—Pues verás, al final no fui a ninguna parte con Toothy—

—Giggles tuvo un problema en su trabajo—

—Sí, no te miento, la mujer entró en labor de parto y estoy sola, bueno, no sola, con los niños y Toothy—

—Pensaba acompañarla… ¿Qué? No mamá, ¿De dónde sacaría yo dinero para un motel? Enserio… ¡Qué no! —

—Dormiremos todos en la misma habitación, no te preocupes, tú me conoces, soy muy responsable cuando se trata de niños— O por lo menos trataba de que todo saliera bien.

—Si quieres te la paso y también a los niños para que sepas que no miento—

Splendid estaba medio atento a lo que hablaban, sosteniendo a Cub que veía la televisión sin escuchar nada ya que estaba en silencio en lo que los dos mayores charlaban, lo único que le llamaba la atención de las conversaciones es que ellos a medida que avanzaban se sonrojaban cada vez más y más y evitaban mirarse.

— ¡¿Cómo que Pop te llamó y te dijo todo?! — Le gritó la chica a su madre —Lo siento, lo siento, no te vuelvo a gritar— Se disculpó preocupada —Pero es que me tuviste aquí hablando como quince minutos sobre la situación y tú ya sabías todo—

—Entonces ya hablaste con la madre de Giggles ¿Es enserio? ¡No te rías! Y culpándome de mentiroso—

Ambos colgaron al mismo tiempo luego de despedirse, sus madres eran malvadas.

—Hora de dormir—

—No tengo pijama— Avisó Splendid, ya había dormido en otras casas, pero en esa ocasión era diferente, tu madre no le había dado una mochila llena de todo lo que necesitaba para dormir.

—Ni Toothy, ni yo, Cub es el único que tiene todo para dormir cómodamente, prepárense para dormir en el suelo que la habitación de Pop nadie la toca— Mandó la niñera, con eso dicho los más pequeños se dirigieron a la habitación, los mayores revisaron las ventanas para asegurarse de que estuvieran cerradas, a la puerta se le puso seguro, el gas fue apagado y las luces también.

—Algo me dice que la noche será larga— Dijo Toothy caminando a la habitación.

—Se dormirán rápido y nosotros también, no habrá muchos problemas— Optimista su novia le contradijo.

— ¡Papa! — Apenas llegaron Cub gritó, el pequeño sabiendo que debía dormir quería ver a su padre.

—Tal vez cueste un poco— Resignada Giggles fue a cargar a Cub.

—Okay, yo sacaré unas cobijas—

La chica cantándole al menor se preguntaba la razón por la cual los adultos demoraban tanto y esperaba dentro de todo que les fuera bien, así llegarían rápido y podría descansar.

— ¡¿Cómo que se les perdió mi hijo?! — En el hospital Cuddles nervioso le gritó al enfermero Mole.

—Verá señor, hay muchos niños y las pulseras para los nombres se nos acabaron, ahora en la sala hay varios bebés y no sabemos quiénes son los padres de ninguno, ya sabe, problemas de hospital público— Explicó con paciencia.

—Al menos tenga el valor de mirarme al darme la noticia— Se cruzó de brazos indignado, el enfermero le estaba dando la espalda.

—Lo siento señor— Mole se dio la vuelta para quedar cara a cara.

—Cuddles ¿Ya viste a tu hijo? — Se acercó Pop con un par de latas para beber.

—No, lo han perdido, bueno, está en la sala pero no saben cuál es el mío— Le dijo disgustado.

—Bueno, busquémoslo— El hombre no estando alterado propuso aquello.

— ¡Pero no lo he visto! ¡No sé cómo es! ¿Quién sabe si es rubio, pelirrojo, castaño, moreno, albino o de piel roja? —

—Señor, ¿Le tranquilizaría si le digo que solo hay nueve niños? — El enfermero le dio aquella información para lograr que dejara de gritar en el hospital.

—Bueno, suena más fácil—

—Entonces vamos— Pop lo animó y fueron guiados al lugar.

—Aquí caballeros— Mole los dejó solos en el lugar.

—Bien, bien, ¿Cuál será? — Cuddles comenzó a mirarlos dormir y Pop le siguió el ejemplo.

Todos los bebés estaban dormidos y cinco de ellos no mostraban señales de tener cabello en unas semanas, la piel no era un indicativo muy bueno y los dos hombres se desesperaban. Así hasta que escucharon que la puerta se abrió y la voz del enfermero de antes, este les dijo a más personas que entraran, todos eran hombres y se veían nerviosos.

— ¿Buscan a sus hijos? — Preguntó el rubio al verlos y ellos asintieron —Bien, tenemos para rato—

Y así comenzaron todos esos padres con la "Búsqueda".

Cub finalmente se durmió, los otros tres se quitaron los zapatos y se preparaban para dormir sobre cobijas y arroparse con otras; aparte usarían peluches como almohadas.

—Yo aquí— Splendid se lanzó sobre el estomago de Toothy y moviéndose un poco con dos cobijas en mano se puso entre él y Giggles que era la más cercana a la cuna.

—Pide permiso, no era necesario aplastarme— Le dijo sin poder mirarlo, las luces estaban apagadas.

—Pero quise aplastarte— Diciendo eso trataba de extender la tela que sería lo que lo separaría del frio suelo.

—Silencio— les susurró Giggles temiendo que despertarán a Cub.

—Ya, ya— Recibió la respuesta de los dos en vos baja.

Los tres por fin pusieron sus cabezas sobre los peluches y se acomodaron, Splendid aprovechando abrazó a Giggles por la cintura con un brazo.

—Splendid, suéltame— Le dijo bajito incomodaba por el contacto.

—No—

— ¿Ahora qué le haces? — Enojado preguntó aquello.

—La protejo de las pesadillas, eso te incluye porque seguro que soñar contigo es un horror— ¿Que los adultos son hirientes? Los niños podían ser iguales o peor.

—Splendid, no digas eso, es feo—

—Ni que lo digas, por eso no debería ser tu novio—

—Eres fastidioso como una pulga— Pero ingenioso para los insultos había que admitir.

—Toothy, no le sigas, en serio—

—El dientón no podría seguirme el paso en nada—

—Ya basta, te alejaré de mi novia— Sentándose lo tomó debajo de los brazos para apartarlo.

— ¡No! — Exclamó algo bajo sujetándose más fuerte de la chica.

Pero aunque su reclamo no fue muy alto Cub resopló.

Los tres se quedaron quietos en sus posiciones, atentos a cualquier ruido, escucharon como el bebé se movía incomodo y como se sujetaba de los barrotes de la cuna para pararse. Llegaron a aguantar la respiración con tal de no asustarlo, Cub miró a su alrededor y solo vio oscuridad.

Oscuridad.

Creyó que lo habían dejado completamente solo en su casa.

Quería a su padre, quería a su niñera, quería a su amigo y quería al chico que acompañaba a su niñera, pero estaba solo, sin nadie a su lado. Se puso a llorar.

—Rayos— Suspiraron los tres, con lo que costaba dormirlo sin Pop…

El de ojos azules soltó a Giggles sabiendo que era necesario para que se pudiera levantar, ella de una encendió la luz y Cub la pudo ver, estaban ahí los tres, no estaba su padre pero no estaba solo, igualmente siguió llorando porque no superaba el miedo de hace unos segundos atrás.

—No te preocupes Cub, aquí estoy, ya, tranquilo, es hora de dormir— Lo cargó nuevamente.

Esa vez fue más difícil, se puso a cantarle y arrullarle pero ni se calmaba, caminó por todo el cuarto, en un momento tuvo que entregárselo a Toothy para que lo cargara mientras ella seguía cantando, pasaron unos cuarenta minutos y tuvieron que cedérselo a Splendid, al rato se calmó pero no se dormía y anochecía cada vez más. Con las gargantas cansadas los adolescentes utilizaron música de los celulares a ver si daba resultado y sí, Splendid se quedaba dormido con Cub bien despierto entre sus brazos, al primero lo mandaron a acostarse y al segundo Toothy lo cargó, siguieron ellos dos tratando de que se durmiera por un buen rato, le acercaron peluches, le calentaron un poco de leche por si le había dado hambre, solo bebió la mitad. Susurrando entre ellos para pensar que hacer decidieron darle un baño de agua tibia para que se relajara, Cub se negó al principio y amenazaba con gritar pero lograron meterlo a la tina de bebés y se distrajo con las pocas burbujas, al regresar a la habitación vieron a Splendid dormido entre todas las cobijas por lo que los dejó sin ninguna, al menor lo pusieron en su cuna y con peluches lo entretuvieron hasta que finalmente el cansancio le ganó.

— ¿Está dormido? — Incrédulo le preguntó a su pareja.

—Parece que sí— Ella se alejó lentamente de la cuna.

— ¿Y qué hora es? —

—La última vez que vi era la una y un cuarto—

—Ya deben ser como las dos y media— Ambos miraron al niño que dormía plácidamente envuelto en todas las cobijas.

—Queda una cobija para bebés y cinco peluches— El chico le avisó.

—Bien, será nuestro colchón—

Al momento de estar con las luces apagadas y acostados juntos sobre la cobija, no pudieron evitar sentirse como una pareja de casados con dos hijos y recién mudados de casa.

Era horrible sentirse así.

— ¡¿Por qué están juntos?! —Escucharon eso y luego como un cuerpo se ponía entre los dos lastimándolos un poco. Luego un leve llanto se escuchó.

Linda forma de despertar.

— ¡Ay! ¡Splendid! — Los ojos morados miraron los azules con odio —Dormimos juntos porque te quedaste con todas las cobijas—

— ¡Esa escusa no me convence! —

—Cub, no llores— Giggles algo despeinada acercó su cara a los barrotes de la cuna, fue reconocida y Cub se puso a reír por su aspecto —Eso está mejor—

Los cuatro quedaron sentados, Cub viendo a Giggles, ella mirando la pared y los otros dos mirándose entre ellos.

En toda la noche no llegaron los adultos y la de ojos rosas mirando un punto fijo se preguntó nuevamente ¿Cuándo llegarían?

Los padres antes de la media noche habían dado con sus respectivos hijos… O eso esperaban ellos, igual estaba un poco la duda, la solución fue que uno se despertó por tener hambre y los demás le siguieron el llanto, con eso la mayoría abrió un poco los ojos y con ese rasgo extra los hombres pudieron deducir mejor cual era su descendiente.

Para esa hora de la madrugada Flaky se encontraba dispuesta para dar de comer a su nuevo hijo, estaba contenta de ver a su pequeño de ojos y leve cabello rojo.

—Es parecido a ti— Le dijo Cuddles que la acompañaba en tan lindo momento, Pop estaba afuera comprando algo para que los tres pudieran desayunar.

—Sí y más porque parece tranquilo, Splendid se movía mucho, este pequeño no— Dijo acariciándole la cabeza levemente a su bebé, este gustoso bebía la leche de su madre.

—Ahora que estás despierta podemos hablar de su nombre—

—Sí, ya tengo uno mente—

—Tú bañas a Splendid y yo a Cub— Le dijo Giggles a su novio.

— ¡¿Qué?! Ese niño me va a matar, no lo haré— Estaban los dos en la sala hablando mientras los otros dos aún no habían salido de la habitación.

—Entonces ¿Prefieres cambiarle el pañal a Cub y bañarlo? Olía muy mal— Le avisó para que cambiara de opinión.

—Sí, prefiero a Cub— Eso no se lo esperaba la chica.

—Bien, te lo diré de otra forma— Dijo sería y él le prestó toda su atención — ¡Por favor baña a Splendid que me sentiré muy incómoda si tengo que hacerlo yo! ¡Te lo pido! — Se había arrodillado y juntado las manos en forma de suplica, añadiendo también que lo miraba con ojos de cachorrita triste.

—Giggles, por favor levántate que tienes dignidad y no puedes rebajarte así—

— ¡No hasta que aceptes bañarlo! ¡Y si no lo haces me rebajo más! —

—No te atreverías— La miró desafiante.

Y ella se le sujetó a la pierna tirándose al piso.

— ¡Baña tú a Splendid! ¡Por favor! ¡Te lo suplico! — Sonaba como si estuviera a punto de llorar.

Eso era manipulación, Toothy sabía que ella sabía que él detestaba eso.

— ¡Ya! ¡Yo lo baño! Pero levántate del suelo que somos seres humanos en igualdad de condiciones— En menos de un segundo ella estaba parada frente a él.

—Gracias mi castorcito, por eso te quiero— Él iba a reclamar por el apodo otra vez pero un beso en la mejilla lo detuvo —Llamaré a Splendid— Y se fue.

Toothy suspiró.

Lo que hago por amor

Ella siempre ganaba en esas situaciones.

—Te odio— Le dijo Splendid estando sin ropa, con el agua a la cintura sentado en la bañera y con un chorro de agua cayéndole en la cabeza.

—El sentimiento es recíproco—

— ¿Qué es eso? —

—Mutuo, correspondido, eh, que siento lo mismo por ti que tú por mí— Le explicó, él estaba fuera de la bañera con la ducha removible en mano.

—Pues bien— Dijo molesto, creyó que cuando la princesa le dijo que se iba a tomar un baño sería con ella. Pero la decepción fue muy grande y estaba de mal humor —Está fría—

—Ya lo sé, también me estoy congelando pero no hay agua caliente—

— ¿Y cómo Cub? —

—A él le calentamos una olla de agua—

— ¿Por qué a mí no? —

—Sería mucho gasto de gas— Tomó un jabón cercano, luego notó que tenía cabellos cortos — ¡Qué asco! — Lo soltó dejándolo caer al agua.

— ¿Te da asco un jabón? — Se burló.

—No el jabón en sí— Se defendió.

— ¡Te da asco el jabón! — Se siguió burlando — ¿Cómo te bañas entonces? Apuesto a que nunca lo haces—

— ¡Yo sí me baño! —

—Entonces báñate ahora—

—No, no hay tiempo—

— ¡Te da miedo bañarte! —

—Claro que no niño—

—Yo te baño—

— ¿Qué? — Y de repente su cabeza estaba sumergida en el agua fría con algo de jabón.

—Todo listo— Dijo Giggles y Cub rió, estaba muy feliz de estar limpio y con un pañal recién puesto con talco incluido —Ahora vamos a ver a los problemáticos para hacer el desayuno— La verdad esperaba encontrar cereal y leche, no sabía qué más cocinar para desayunar.

Cargó a Cub y fue al baño.

— ¡Ya basta Splendid! — Gritaba tratando de mantener quieto al niño, este insistía en querer meterle la cara a la ducha.

Parecía que sería bravucón de grande, aparte tenía mucha fuerza.

— ¡Me dijiste que sobre tu cadáver aceptarías que la princesa estuviera conmigo! ¡Pues sobre tu cadáver será! — Toothy quería creer que solamente lo decía porque no sabía la gravedad de sus palabras, pero que le metería la cabeza al agua, lo haría.

Lo logró, le volvió a meter la cabeza al agua, arto de la situación a ciegas metió una mano al agua buscando el tapón de la bañera, lo sacó y el agua comenzó a vaciarse para desagrado de Splendid.

—Suficiente de esto— luego de que el agua se fuera agarró la ducha y la encendió para mojar más al niño, de paso le quitaba el jabón.

— ¡Esta fría! ¡No! ¡Oye! — El de ojos azules decidió que no sufriría solo, logró que el chorro de agua le diera en la cara al adolescente y así también se mojó.

Para no seguir con eso ya que la casa no era suya cerró la llave.

—Estás listo— Sonrió con suficiencia ante la mirada llena de rencor de su contrincante.

—Falta secarme y ponerme la ropa, pero eso lo hago solo— Dijo saliendo de la bañera mojando todo el suelo.

— ¡Chicos! ¿Puedo entrar? — Giggles golpeó la puerta del baño.

— ¡No! — Splendid entró en pánico, queriendo tomar la toalla casi se resbala por el piso mojado, se puso frente a la puerta queriendo impedir que se abriera si es que lo intentaban y se secaba desesperadamente.

Toothy solo reía ante eso, si tanta vergüenza le daba ¿Cómo es que esperaba que Giggles lo bañara?

—Bueno, no demoren, voy a ver qué hago de desayuno—

Tendría que hacer magia para que pudieran desayunar, no había huevos, ningún cereal, arroz solo no era una opción muy llamativa, simplemente no encontraba nada para cocinar… Miró el refrigerador.

—Okay, espero que no nos pase nada— Abrió la parte de los congelados.

— ¡Princesa! — Al poco rato Splendid llegó de la nada para abrazarla dándole un buen susto — ¿Qué haces? —

—Caliento el "pastel" de ayer— Cub pareció entenderle ya que desde su silla comenzó a aplaudir.

— ¡Qué bien! ¡Es la mejor idea! ¡El mejor desayuno del mundo! — Le alagaba sin parar, ella solo movía un poco la masa en la sartén.

—Giggles, ¿Y eso? — Claro que a Toothy le sorprendió esa masa de colores.

—Es lo único que podemos comer… Creo—

—Y debes comerlo todo— Le dijo el pequeño al otro.

—Sé hacer crema de zanahoria— Informó, la de cabello rosa detuvo el movimiento de su mano.

— ¡¿Por qué no lo dijiste?! Yo te ayudo, vamos, no sé hacer eso pero creo que hay muchas cosas para hacerlo, lo acompañaremos con arroz—

—Quiero ayudar— Los dos adolescentes lo vieron, luego miraron a Cub y sabían que lo mejor era apresurarse.

—Ya, haz lo que te digamos— Le dijo Toothy.

—A ti no—

—Bien, haz lo que diga Giggles—

Así empezaron, ella con el arroz, su novio con la crema y Splendid por ahí siguiendo a la chica como mosca a la luz; pasaba los ingredientes, subía o bajaba el fuego según necesitaran, iba a darle a Cub juguetes y en última instancia darle el celular de Giggles.

Estuvo listo el desayuno, los mayores servían en la mesa y le encargaron a Splendid apagar todo, él apagó el fuego soplando y fue a sentarse.

— ¿No vas a comer la crema? — Solo consumió el arroz con algo de salsa.

—No princesa, tengo la sospecha de que envenenaron mi plato— Miró a Toothy.

—Envenenarte sería una forma muy aburrida de deshacerme de ti, mejor le digo a tus padres que te portaste muy mal— Le dijo comiendo lo suyo.

— ¡No te atrevas! — Más que todo tenía miedo, nunca nadie que lo haya cuidado se quejó de su comportamiento, ni profesores, ni niñeras, ni sus padres, que alguien se quejara sería lo peor, no podría soportar la mirada decepcionada de sus padres.

—Cálmense, en serio, Splendid, si te comes la crema yo personalmente le digo a tus padres que fuiste un buen niño— Lo vio tomar el plato, con eso arreglado los novios se pusieron a seguir comiendo.

— ¡Listo! Yo lavo mis platos— Ambos lo miraron con sorpresa.

—Pero si, solo pasó como medio minuto— Dijo Toothy viéndolo entrar a la cocina.

—Creo que la motivación fue suficiente—

Al rato terminaron ellos y Cub logró comer todo… todo lo posible ya que tenía más crema en el cuerpo que en el estomago, por eso Giggles tuvo que volver a bañarlo mientras los otros dos, en un instante de tregua, se pusieron a ordenar la habitación.

Pasaron los minutos, Giggles terminó con Cub, lo sentó en el sillón y vio como sus acompañantes salían de la habitación, iban a encender la televisión cuando ella detectó cierto olor.

—Huele raro— Miró al bebé — ¿Fuiste tú otra vez? — preguntó algo cansada de bañarlo y cambiarlo. Pero él negó.

—Huele a gas— Dijo Toothy e inmediatamente los dos se miraron con horror, corrieron a la cocina y ahí sí que el olor era fuerte.

Tomando las medidas cerraron el gas y abrieron las ventanas, de paso la puerta también y desconectaron todo ya poniéndose un poco paranoicos.

— ¿No vamos a ver televisión? —

—No, de momento no— Respondió la chica, estaba asustada, el descuido le pudo haber costado mucho, en ese momento si quiso que los adultos demoraran lo suficiente como para que el olor se fuera.

Un sonido le erizó la piel.

— ¡Bomberos! — Exclamó alegre Splendid y Cub le siguió.

— ¿Crees que un vecino haya llamado? — Le preguntó a su novia.

—Sería tonto, o no, no sé, solo era una fuga— Se asomó por la ventana y vio que los bomberos se estacionaron frente a la casa —Estoy en problemas—

—Ha bostezado, tiene sueño nuestro pequeño— Dijo con mucha dulzura Flaky sosteniendo a su recién nacido que estaba envuelto en una manta que una enfermera les "Regaló" al ver que no tenían la ropa.

—Y eso que durmió hace poco, Splendid increíblemente se la pasaba casi todo el tiempo despierto— Rió al final Cuddles quien abrazaba con un brazo a su esposa y miraba al nuevo miembro de la familia.

La pareja estaba en los asientos traseros del auto de Pop, él solo sonreía conduciendo, los intercambios de palabras de sus acompañantes le eran muy agradables de escuchar.

El ambiente era muy acogedor y los tres adultos creían que seguirían así al llegar a su destino.

El primero en saber que no sería tan tranquilo fue Pop porque al estar conduciendo tenía el campo de visión más amplio y pudo ver un carro de bombero estacionado frente a su casa. Algo que le erizó la piel y lo preocupó, lo único que le impidió exclamar exageradamente ante el temor de que su hijo estuviera herido fue escuchar como los enamorados de atrás arrullaban al bebé, entonces, para no espantarlos tanto siguió conduciendo hasta detenerse como si nada al lado del los bomberos, ya sus acompañantes se darían cuenta por si solos.

—Llegamos— Les avisó.

—Oh, qué bien— Flaky en voz baja despegó sus ojos de su hijo y miró afuera, los ojos se le agrandaron y comenzó a balbucear muy preocupada.

— ¿Qué? — El rubio no le entendía nada de lo que trataba de decir.

—Splen, fuego, hijo, ay, mi, no, horror, ahí, ¡¿Por qué?! ¡Sal!—

—Flaky, respira profundo y luego habla lento— Cuddles pensaba que era un síntoma de pos-parto o algo así.

—Hay bomberos afuera y puede ser que se incendió mi casa— Pop le dijo.

Fue cuando Cuddles volteó exageradamente la cabeza notando el gran carro rojo.

— ¡Mi otro hijo! — Entró en pánico y gritó tan fuerte que llamó la atención de los bomberos, a pesar de eso el bebé no despertó del sueño al que había entrado.

— ¡Sí! — Exclamó la pelirroja dando a entender que de cierta forma quiso decir eso.

En un minuto los tres salieron del auto y se acercaron al primer bombero que vieron.

— ¡Disculpe! ¡Señor! Esta es mi casa y quisiera saber que fue lo que sucedió—

— ¿Pop? —

— ¿Lumpy?— Usualmente no le sorprendería, Lumpy estaba en todas partes, pero resulta que tan solo había pasado una media hora desde que estaban en el hospital y él registraba al bebé.

— ¡Lumpy! ¡¿Esta es la urgencia que tenías que atender rápido y por eso casi no registras a mi hijo?!— Le gritó Cuddles apenas lo vio.

—Pues sí—

— ¡¿Y por qué no nos dijiste que se incendió la casa?!— estaba alterado, su esposa atrás más bien estaba pálida, Pop estaba confundido y el pequeño, pues dormía a pesar de todo.

—Pues primero, está no es su casa— Trató de excusarse.

— ¡Pero nosotros te dijimos que Splendid estaba en casa de Pop!—

— ¿A sí? Espera, sí, ahora que lo dices— haciendo memoria supo que sí fue así.

— ¡¿Dónde está mi hijo?!— Flaky ya fuera de su trance entró en escena.

—En tus brazos— Le señaló al recién nacido.

— ¡Este no! ¡Mi otro hijo!—

—Ah, ese hijo, está allá— Les señaló detrás y los tres adultos miraron en esa dirección y sintieron que se podían relajar.

Estaba Giggles ahí, la esplendida niñera sentada en el pasto con Cub sentado en sus piernas, al frente Splendid parecía contar de forma exagerada una historia y por último un joven que solo Pop conocía.

— ¡Giggles!—La llamó Pop acercándose, ella trató de sonreír sin verse nerviosa, era la primera vez que pasaba algo así con su más preciado cliente.

Si tan solo los bomberos no hubieran iniciado el incendio.

— ¡Papa!— Cub no aguantó la emoción, desde el día anterior que no había visto a su padre por lo que alegre lo llamó y trató solo de llegar hasta él.

— ¡Cub! ¡Estás bien!— Lo cargó, el bebé reía alegre y abrazaba a su padre.

— ¡Splendid! — Llamaron los otros dos adultos.

— ¡Mamá! ¡Papá! — Se alegró al verlos y los iba a abrazar de no ser porque algo le llamó la atención — ¿Y eso? — Señaló la manta que la pelirroja tenía en sus manos.

—Acércate— Ella se agachó un poco y el niño pudo apreciar al bebé que, justamente en ese momento, como sintiendo la presencia de su hermano, abrió los ojos —Es tu hermano, te dije que de paso lo pediríamos— Le sonrió a su hijo mayor que miraba curioso al nuevo miembro de la familia —Se llama Splendont—

Splendid lo miraba, el bebé se fijó en él y parecía que funcia el seño, el mayor acercó su mano a la carita del otro y este molesto trataba de alejarlo con torpes movimientos, el de ojos azules se fijaba en eso, también en esos ojos rojos y unos pequeños cabellos que simulaban el mismo color.

—Qué bonito, sospecho que seremos los mejores hermanos— Concluyó Splendid y Splendont, a pesar de tener horas de vida, resopló fastidiado.

—Bueno, hola, ¿Cómo les fue? — Giggles se había levantado del suelo y estuvo reuniendo valor para enfrentarse a los adultos.

— ¡Giggles! — Pop se le acercó —Eres la mejor, no sé qué habrá pasado pero veo que todo está bien y seguramente fue por ti— A los ojos del hombre ella era una heroína.

—Bueno—

— ¡Es la mejor niñera! —Gritó emocionado Splendid, alabándola, sus padres la miraron atentos y sonrieron.

—Debe ser verdad— Concluyó Cuddles.

—Eh, Toothy ¿Cómo te va? — Pop saludó al chico que de momento estuvo al margen.

—Hola Pop, pues bien, todo bien, algo difícil el día de ayer por ser la primera vez que cuido niños pero todo bien— Mejor no hablar de problemas y hacer como que todo fue de maravilla.

— ¿Tú también ayudaste? Si me permites ¿Quién eres? — El rubio lo analizaba con detenimiento.

—Mi novio, llegó para ayudarme— Giggles se interpuso entre los dos.

—Entonces debe ser un buen chico—

—Claro que sí— Comentó Pop algo distraído viendo como su hogar era invadido por los bomberos.

—Giggles, de verdad no tenemos cómo pagarte— Flaky le habló a la chica, estaba agradecida de que cuidara por tanto tiempo a su hijo mayor.

—No hay problema, fue un placer— No uno completo pero bueno, eso no tenían que saberlo.

—Que bien que fuera un placer, de todas formas de verdad no tenemos cómo pagarte, nos quedamos sin dinero por gastar en el hospital y gasolina de allá hasta aquí— Le explicó Cuddles.

Ella se quedó congelada.

Toda una tarde y una noche, dormir en una casa que no era la suya, aguantar las peleas de su novio con Splendid y el miedo de casi morir… Todo "Gratis"

—Okay— Dijo con cara petrificada.

—Ay, eres tan buena, eres como un ángel— La pelirroja la alagó pero no salía de su shock.

—Gracias— Fue todo lo que dijo.

Toothy le tuvo piedad a su chica y fue en su rescate, era el único que notaba que estaba en un estado pésimo.

—Bueno querida, tú y yo debemos partir, debo llevarte a tu casa, adiós— Se despidió de los mayores y prácticamente estaba arrastrando a la de cabello rosa a la carretera, parecía una estatua de piedra.

Los adultos vieron como la parejita se alejaba, ellos con una sonrisa agradecían a esa adolescente por la salud de sus hijos, era buena niñera.

—Oye Toothy ¿Te doy un aventón?— Lumpy quitándose el casco de bombero se le acercó.

—Claro, si es que puedes— Dijo tratando de que su novia no se le resbalara de los brazos.

—Por supuesto, después de todo el zoológico queda en dirección a su casa y creo que alcanzo a llevarte a la tuya— Cierto que el hombre la semana pasada consiguió un trabajo como guardia del lugar.

Giggles por su parte recuerda que la subieron a un auto de bomberos, luego de repente estaba frente a su madre que le hablaba y a alguien detrás de ella, ya ni sabía ni le importaba, como pudo fue hasta su habitación y cayó como tabla a la cama.

Ni una sola moneda por su jornada más larga de trabajo.

¿A quién se le ocurre ser niñera?

Fin del capítulo 3 de 3 por lo que doy por terminado el Three-Shot.

¡Aquí estoy! \(*0*)/ escribiendo la última nota. En serio, leí tantas veces cada capítulo de arriba abajo y de abajo a arriba buscando errores que siento que podría contar mi Fic casi igual que como está escrito (-_-U), a estas alturas si leyéndolo ya subido encuentro o alguien más encuentra el más mínimo error –Como la falta de una tilde, la repetición de una palabra, falta de comas- me suicidaré mentalmente para revivir y llorar de forma desconsolada (T-T) y luego me debatiré si corregirlo o dejarlo porque es un detallito muy pequeño. Me tendré que acostumbrar a hacer lo mismo con absolutamente todo lo que escriba.

¿Se sorprendieron por quien es el novio de Giggles en este fanfic? Espero que sí (: D).

Y sí, nuevamente copié y pegue todo lo que al comienzo está en negrita (n_nU), aunque le hice unos pequeños cambios, más que todo porque me agrada eso de que todas mis notas de autor sean distintas (*u*).

¿Por qué Flaky y Cuddles? Pues por el típico "Los mejores amigos siempre terminan siendo pareja", es que Cuddles es como el amigo más cercano que tiene Flaky, él apareció en el debut de ella, la llevó al parque de diversiones, juegan futbol juntos y demás. Aparte quería a Flaky de madre y tenía decidido que de ninguna manera Cuddles tendría la edad de Giggles pero quería que apareciera.

Esta vez utilicé lo de la genética de los abuelos para Splendid (:|) No se me ocurrió nada más, ¿Por qué se enamoró de Giggles? Pues antes de pensar en esta última familia ya tenía en mente que el último niño se enamorara y tuviera celos del novio (:D), la ardilla voladora se me ocurrió cuando me acordé que es un héroe y Giggles es usada como damisela en peligro y ¡Chan! ¡Pareja perfecta!

Espero que este fic haya entretenido de principio a fin.