Disclaimer: personajes de JK Rowling.

Nota: este fic participa del minireto de octubre para La Copa de las Casas 2017-18 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.

Cantidad de palabras: 337.

Palabra sorteada: suspenso.

Editado: había olvidado agradecer a SilverDew37 por betear esta historia y hacer que sea mejor. ¡Gracias!


La desesperación de Rowena

El otrora ordenado despacho de la mujer más sabia de Hogwarts se encontraba hecho un caos: pergaminos por el suelo, frascos con tinta derramándose y los cajones del escritorio con su contenido sobre las mesas le daban al recinto el aspecto de haber sido arrasado por un huracán.

Los cómodos sillones estaban volcados y la chimenea presentaba rastros de un reciente fuego que, no hacía demasiado tiempo atrás, todavía ardía en sus paredes; en la parte privada del lugar, donde se ubican los aposentos personales, es posible escuchar el movimiento frenético de la habitante principal de aquella torre.

Los pasos son rápidos, como si no quisiera que la descubrieran en esa tarea, y Helena, que ha ido para observar de cerca los resultados de su obra, esboza una fría y calculada sonrisa al escuchar los quejidos de su progenitora por no encontrar su posesión más preciada.

—Mi hermosa hija, ¿has visto mi diadema? —pregunta la fundadora cuando la ve, con sus ojos azules impregnados de un nerviosismo que no se permitiría mostrar con nadie más.

—No madre, la última vez que tuve la oportunidad de verla fue en la fiesta por Año Nuevo.

—Sí, sí. Evidentemente, fue ese el día en el que decidí usarla… y luego, la guardé.

Pero Rowena no era una mujer sabia sólo por sus grandes conocimientos, sino también por su capacidad para descifrar el lenguaje corporal de los que la rodeaban, y sospechaba que esa misteriosa desaparición de la joya, que supo mantenerla en suspenso hasta el día de su muerte, estaba estrechamente relacionada con la huida de Helena.

Por supuesto, nunca podría admitir que esa muchacha, su hija, a quien aún en sus suspiros finales es capaz de recordar corriendo por los pasillos de piedra del castillo entre sinceras risas, haya podido traicionarla de una forma tan vil.

Tampoco quiso aceptar que una tiara pudiese ser capaz de generar una brecha tan grande entre ellas, suficiente como para que no pudieran volverse a ver en su viaje después de la vida.


Ceci está que se cae del cansancio. Cuando pueda volver a tener tiempo libre, que será más o menos en diciembre, va a volver con notas largas y miles de disculpas.