::::: Happy Tree Friends es propiedad de MondoMedia :::::

o0o


El abecedario del Héroe.


o0o

Acosador.

Lammy podía lidiar con muchas cosas. Su esquizofrenia, sus alucinaciones, la medicina, la cárcel, las manchas de sangre en la ropa blanca, el filo de los cuchillos, o una tubería rota en su departamento de soltera. Muchas, si consideraba que la mitad de su vida, había sido una niña mimada que con solo llorar ya tenía todo y ahora estaba en plena independencia de sus padres aprendiendo a cocinar otra cosa que no sea pasteles o emparedados.

Pero definitivamente no podía lidiar con esto.

Incomoda, se removió nerviosamente en su asiento observando hacia la ventana disimuladamente. Ahí estaban, observándola. Ignorantes de que ella, más que ver el paisaje estaba atenta a cada uno de sus movimientos.

El joven, siempre vestido de marinero, era algo común en su vida. De hecho, muchas veces había hablado con él para que deje de ocultarse tras los arboles, cuando tomaba el té con Petunia porque perturbaba a su amiga. Por supuesto en esos encuentros, no obtuvo más que una mirada apenada y un rostro sonrojado que desapareció luego de que el chico rechoncho se largara a correr lejos, completamente apenado. Él en si, era inofensivo, la acompañaba hasta su casa al salir del trabajo o la seguía cuando salía a caminar, pero nada más sobrepasado de la raya.

Pero el otro, era inquietante.

Hacia aproximadamente dos semanas, había perdido a Mr Pickles , o bien el peluche que hacía alusión a él y el cual mantenía cerca de ella para que las alucinaciones no la hicieran delirar con tanta fuerza. Esta demás decir que ella no se consideraba infantil por tener de consuelo un peluche viejo y limpio. ¿Por qué considerarse de esa manera tan pueril, cuando ese peluche evitaba que ella se descontrolara por completo y asesinara a cuanto idiota se le cruzaba en frente?. No, no tenía nada de malo. Para nada, considerando que su Psicólogo Lumpy le había comentado, lo que uno de sus pacientes hizo cuando visito la feria y vio como Mime hacia su función con fuego.

Justo cuando fue a pedirle de favor a Cuddles a su oficina en donde se imprimía el diario local, para que colocara un comunicado a su nombre en búsqueda de su peluche. Comenzó a sentir una mirada extraña. Sin embargo, se sentía tan insegura sin su muñeco a mano, que dedujo que estaba demasiado paranoica como para que eso le sucediera exactamente a ella.

Pero la cosa extraña no paró ahí. Cuando a la mañana siguiente, luego de que ella misma prácticamente se dopara sola en pastillas para dormir la noche anterior, misteriosamente apareció en una caja bien envuelta, justo frente a su puerta.

No fue hasta que fue a trabajar ese mismo día al local de Petunia, cuando nuevamente comenzó a sentir esa mirada extraña. De reojo, mientras preparaba un descafeinado bien cargado, puedo ver como un cliente de camisa y corbata trataba inútilmente de pasar desapercibido detrás de un libro de púberas, que ella estaba segura que había visto en la vidriera de la librería el otro día. Decidida a ignorarlo, cuando Petunia se acerco a su mesa para tomar su orden, ella se encargo de llevar su orden a la mesa correspondiente, al ritmo en que le pedía cordialmente al cocinero Russell que le saque de una buena vez las donas glaseadas que la mesa 5 estaba esperando hace casi veinte minutos. Ni siquiera notó en qué momento, ese sujeto desapareció del local dejando un sobre a su nombre, en la caja cuando fue a pagar. Alertándola en todos los sentido posibles, hasta obligarla a salir a la calle para buscarlo alrededor entre el cumulo de personas que a esa hora merodeaban por las calles por ser la hora pico.

"Pickles, tenía un brazo rotó. Deberías cuidarlo mejor, lo cosí muy bien. No lo vuelvas a perder, Lammy"

Su puta madre.

Ese tipo había sido el que le había devuelto a su Mr. Pickles y ni la recompensa pidió a cambio. Pero lo más importante…¿Cómo mierda sabia su nombre y el de su muñeco?

Eso no fue todo…

Si algo tenía que admitir del rarito de traje de marinero que la acosaba de lunes a sábados, detrás de los arboles, era que jamás se había atrevido a abusar de su privacidad. Si, muchas veces, lo había encontrado detrás de la cerca mirando hacia su casa, de noche o de día, pero ella sabía que jamás pasaría esa línea. Pero esta mirada nueva, si era demasiado constante como para que ella no evitara cerrar bien la ventanilla de la ducha, cada vez que entraba al baño o decidía bañarse. Incluso, algunas noches, podría asegurar que alguien la veía dormir o encontraba su ropa interior en diferentes lugares de la casa, donde ella podría asegurar que no la había dejado ahí. ¿Cómo sería tan descarada, como para dejar una tanga en el medio de la mesa donde recibía visitas?. Era imposible.

Pero el limite literalmente se fue a la mierda, una noche en donde los gritos de sus vecinos la despertaron junto a la sirena de los policiales que trataban de detener a dos tipos que huían patéticamente entre la oscuridad de la policía, luego de que varios vecinos los denunciaran por estar discutiendo en medio de la calle y merodeando sospechosamente por los alrededores.

Pellizcando el puente de su nariz con sus dedos de manera irritada, se giró a un lado para observar a los dos tipos, que en mesas separadas mutuamente, la observaban con firmeza. La reacción de ambos fue la esperada, incluso más graciosa al notar como el de lentes fingía beber en una taza dada vuelta o el otro, prácticamente tiro los pastelitos a la mierda de manera desesperada y torpe.

Asegurándose de que esté bien seguro dentro de su bolso, y tras beberse de un sorbo seco su ya frio café. Se levanto elegantemente, para caminar hacia esas mesas con los papales que anteriormente leía en mano.

—Buenas tardes, caballeros…—Saludo, más por mera cortesía que por gusto, la verdad es que estaba harta de esos dos. Y en cuento pudiera contrataría a un buen francotirador para que no les permitiera acercarse a ella o a su casa más de la cuenta. Quizás el amigo de Flaky podría conocer alguno, ese chico vestido de militar que solía cruzarse con ella en el consultorio de Lumpy.—Mi nombre es Lammy Lamber, me presentare primero ya que ustedes no lo hicieron conmigo nunca. Como ustedes no tuvieron la decencia de presentarse jamás formalmente ante mí, me tome la libertad de investigarlos por mi cuenta, tal como estoy segura que ustedes hicieron conmigo…—Tras enfocar concretamente la mirada en ambos, y distinguir como los matices azules eran un factor común entre ellos, prosiguió entregando las actas firmadas por el juez y su abogado— Truffles…¿Te puedo llamar así?—Al ver el tímido asentimiento, le entrego el papel correspondiente— Esta es una orden de restricción, no podrás acercarte a mí a no ser que sea a 200 metros. Y si rompes ese acuerdo, tendrás un sujeto apuntándote en la cabeza antes de darte cuenta de ello…¿Entiendes?. Mi casa, también forma parte de ese acuerdo— Observando al otro tipo, le entrego un papel similar— Spencer, Cuddles me comento que no eres un mal tipo. Pero yo no lo pienso así, una vecina me dijo esta mañana que te vio arriba de un árbol tratando de ver por la ventana de mi alcoba. Esta es una orden de restricción de un kilometro. Rómpela, y contratare un sicario para que te rompa las piernas…¿Si?—Sonriendo con falsedad, lo observo con completa frialdad.— Oh…Y esta es la recompensa que daba para aquel que me devuelva a mi peluche, muchas gracias por cocerlo. Pero no te acerques a mí, nunca más…Adiós…—Sonriente, y regalándoles un leve saludo con su mano. Se retiro aliviada.

Podría caminar en paz. Sin miradas ajenas a su espalda o la rara sensación de que su cuerpo era escaneado con rayos X.

Balanceando su bolso, sonrió dichosa al imaginarse comiendo cómodamente ese helado de vainilla que tenía reservado en su refrigerador sentada en su sofá, en piyamas y con sus mascarillas horrendas para cuidar su cutis. ¡Bienvenida seas, privacidad!

Pero…¿Qué podría imaginarse ella que al salir de su baño con toda esa horrible apariencia y la crema depilatoria recién colocada, se encontraría con ese sujeto comiéndose su helado completamente desnudo?.

—¡¿Quién mierda eres tú?!—Ni siquiera vacilo a lanzarle la primera cosa que tuvo a mano, justo en sus zonas bajas. A todo esto…¡¿Era normal que esa cosa flácida y bien depilada, sea tan larga?!.¡¿Por qué le pasaba esto a ella?!

—Y yo que pensé que te ibas a ver horrenda en con esa mascarilla. Aunque sigo prefiriendo la de almendras, está también la luces como una modelo de catalogo, muñeca— Su voz, su maldita voz. Además ese rostro, raramente familiar. Con la mirada concentrada en su rostro, para no bajarla hacia esa criatura cómodamente descansando sobre su muslo, lo miró boca abierta.

—T-Tú…¡¿Qué haces en mi casa?!

—Tú dijiste que Spencer no podía entrar en tu casa. Mi nombre verdadero es Splendid, no Spencer. Esa es la personalidad o alter ego, que utilizo para aparentar…

—Veté.

—¿Qué?

—Fuera de mi casa…

—¿Eso piensas decirle a nuestros futuros hijos, cuando te pregunten cómo conociste a su padre?

—Te vas a quedar sin hijos tú si sigues aquí, antes de que te castre, subnormal…

—Querida, vas a necesitar estas cositas, para cuando andes caliente en un futuro. Yo que tú las cuidaría…—Palideció, al notarla como marcaba el teléfono con rapidez.

—Hola, policía. Tengo un pervertido que ha violado mi privacidad…Si, creo que también me quiere violar a mi…Vengan rápidamente, por favor. Estoy desesperada. Okey, adiós— Lanzando el celular lejos, observo seriamente a su incrédulo intruso.

—No pareces desesperada.

—Lo estoy, aunque es más bien desesperación por querer matarte que por otra cosa— Comento de manera distraída, al ritmo en que comenzaba a sentir los primeros síntomas de las alucinaciones calándole la mente.

¿Eso era un cuchillo o un lápiz?. Sería un bonito juguete para Mr. Pickles…

—Se te están agrandando las pupilas, Lammy. Y estas sonriendo raro…¿Te sientes bien?¿Te gusta lo que vez?—Le comento preocupado e intentando ser sensual de una manera extraña.

—¿Disculpa?—Okey, ya podía notar como Mr Pickles comenzaba a venir de su cuarto por el pasillo dando saltitos. Se veía tan lindo y adorable, meneando los bracitos de esa manera.

—Bueno, ya estás en modo loca y eso es peligroso para mi mini Splendid, muñeca. Es hora de irse— Viéndolo vestir rápidamente al ritmo en que ella comenzaba a avanzar hacia él con arma blanca en mano, ni siquiera lo notó cuando prácticamente rompió la pared escapando de ella.

Observando cómo su muñeco, rodeaba sus pequeñas manitos alrededor de su pierna pidiendo que lo tome en brazos. Sonrió como toda la enferma mental que pronosticaba a ser cuando no tomaba su medicina.

Este acosador, sería mucho más difícil de eliminar que Truffles.

Porque estaba segura que con Splendid, una orden de restricción no serviría de mucho.

o0o

Mi Conciencia: ¡Repite conmigo, loca de mierda! "No voy a publicar fanfic, cuando no puedo ni con mi vida para actualizarlos después"

Yo: ¡Pero es un conjunto de One-Shot!¡Cómo los de "Navajas y Galletas", pero con la pareja de Badass y con la temática de abecedario! :D

Mi Conciencia (Modo perra loca): ¿Has actualizado "Navajas y Galletas"?

Yo: No...Este...Bueno si lo pones de ese modo...

Mi Conciencia: ...

Yo: ...¿Puedo ir al baño?

:::::

Lamento si he tendio algún desliz al escribir, como muchos sabes he estado actualizando del celular, por lo que es un infierno escribir en esta mierda! Dx jaja

Muchas gracias por leer! :D

(Si tienen alguna idea de cual titulo debe ser el de alguna de las letras, déjenlo en los comentarios, o denmelo por mi Facebook! :D y veré que one-shot o dabble me escribo guiándome de eso)

Cuidensen mucho! Los quiero! c: