:::Happy Tree Friends es propiedad de MondoMedia:::

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::: Los niños, tanto los trillizos como la pequeña en camino, son plena propiedad de la escritora "CornPie", que amablemente me los presto hace tiempo. Lo cual agradezco enormemente, soy pésima para crear OC! Jaja xD

Pueden ir a su página de facebook para ver lo hermosos que son sus bebés gracias a sus fanart, y le dan like a su arte! :3...Del mismo modo, pueden ir a leer los one-shot que tiene en su perfil, en donde representa a sus nenes! :D (Perdón, pequeña, me hubiera encantado hacerte un fanfic más elaborado de ellos. Quizás en un futuro cuando tenga más tiempo lo haga. Por el momento la inspiración y el tiempo, me dio solamente para este pequeño one-shot! TuT) :::


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Bebé

Gorda.

Lammy se sentía tan gorda en esos momentos.

¿Y cómo no sentirse así, cuando las únicas prenda de vestir que le entraban, eran las de su marido?¡Inclusive esas, quedaban demasiado tirantes en el abdomen!.

Recostada en el sofá, balanceo sus hinchados pies en el aire, con el fin de que esa sangre acumulada recorriera un poco de sus piernas. Sus dedos en esos momentos sin ningún anillo visible que le molestara la circulación, subieron un poco el elástico de ese bóxer masculino que rodeaba su entrepierna, una posición robada del armario de su marido, cabe aclarar. Habían pasado ya meses desde que se podía ver correctamente sus pies, pero podía jurar por su manicura perfecta a que había hecho la elección correcta para combinar ese raro conjunto. Podía parecer una bola deforme, que padecía explosiones de hormona que la llevaban a llorar o a gritar, como una verdadera loca: Pero nunca sería una bola deforme sin estilo.

Decidida a levantarse para aliviar sus músculos dormidos, tomó un pequeño impulso con ayuda de sus codos. ¡Era tan difícil, si consideraban que consigo llevaba un paquete de aproximadamente cuatro kilos!

Sí, porque lo visto, no solo los genes mutantes de Splendid eran hereditarios. Sino también su tosca contextura. Iba a quedar destrozada después del parto, y no precisamente en lo que a cansancio se refiere, ya lo había asumido tenia suerte sino se desgarraba ahí abajo.

Respirando con suavidad para regularizar el suave mareo que le dio al levantarse tan abruptamente, se encamino con pesadez hacia la cocina. Quería algo dulce.

Lammy, había pasado ya por esto. Y de hecho ella consideraba que dar a luz a tres niños, por parto natural, soportando las contracciones durante aproximadamente seis horas antes, para que dilatara correctamente. Era un record que nadie en esa aburrida ciudad podría sacarle. Pero todo indicaba que ese niño o niña, sería una nueva hazaña.

Disgustando el postre que Splendid, le había dejado hecho, blanqueo los ojos gustosa al sentir como el chocolate comenzaba a embarrar su paladar. Ella no le gustaba mucho las cosas dulces, de hecho, ella era más de preferencia a las cosas saladas. Su marido, en cambio, era un adicto a los pasteles, bocadillos o cualquier cosa, que esas milagrosas manos de repostero pudieran hacer.

Y sus niños…Bueno, ellos eran una mezcla exacta de ambos, por lo que sus gustos variaban según quien de los dos cocinara.

—¡¿Qué haces ahí?!¡El doctor dijo reposo Lammy!—La voz gruesa de su marido desde la entrada principal, la hizo tragar con rudeza la generosa cucharada de postre que tenía en su boca. ¡Demonios, no los había escuchado!

—¡Reposo, mamá, reposo!—Acompaño en forma de coro, su mini mafia de copias, que lo seguían cargando bolsas del supermercado. En unas voces chillonas e infantiles que le hicieron reír sin poderlo evitar. Se veían tan gracioso.

—Me aburró acostada. Y además, no tenía a mis bebés para que me cuiden. ¿Cómo podía quedarme tranquila?—Capturándolos entre sus brazos al verlos acercarse, beso sus regordetas mejillas infantiles de manera sonora. Sus preciosos niños, inmediatamente posaron sus manitos contra su abdomen acariciándolo con suavidad— Nos sentíamos muy solas, con su hermanita. ¿Nos trajeron algo rico?

—¡Hermanito!¡Va a ser un niño!—Protesto su marido, besando sus labios con suavidad, al ritmo en que planteaba un sonoro beso contra su níveo cuello.

—¿Por qué un niño?¡Yo quiero una niña!

—Va a ser un niño. Este cuerpito está hecho para crear sementales de primera clase. Machos alfas—Bromeó, señalándose a sí mismo de manera graciosa, al ritmo en que buscaba entre las bolsas con cuidado. Sacando cosa por cosa, para depositarlo en la mesa.— Además, si fuera una niña no dormiría nunca pensando en cuántos hijos de puta tengo que castrar para que no se acerquen a mi pequeña…

—¿Qué es hijos de puta?—Preguntó Lani de manera inocente. Ganándose una mirada de reojo de su madre.

—¿Qué es castrar?—Acompañando a su hermano Luke, miró a su padre con curiosidad infantil. Lammy para éste entonces ya se encontraba dispuesta a lanzarle el pequeño platito con postre que tenía en su mano, en la cabeza de su marido, por decir groserías. Ellos no debían escuchar esas palabras a esa edad.

—Nada que les importe, ardillitas rechonchas— Habló rápidamente Splendid, depositando las tres figuras de acción que le obligaron a comprarles, sobre la mesa— Largó. A su habitación a jugar. No los quiero ver hasta la cena. –Recibiendo el chantaje como buenos negociadores, Lammy los vio sacar un paquete de galletas de una de las bolsas, antes de perderse por las escaleras.

—¿Te dieron muchos problemas?—Preguntó suavemente sintiendo como las manos de su marido se enredaban en su ya inexistente cintura.

—Rompieron cinco paquetes de cereal, destrozaron aproximadamente treinta botellas de refresco y posiblemente tenga una profunda amenaza de terrorismo en mi trabajo dentro de esta semana.

—¿Terrorismo?

—Quisieron jugar a la guerra de tomates con el amigo militar de Flaky.—Comentó despreocupadamente, mientras recorría con la yema de sus dedos el perfil de su abdomen.

—¡¿Con Flippy?!—Gritó horrorizada. Conocía a ese tipo, no por ser el marido de su amiga, sino por las profundas y oscuras noticias que salían cada semana de incidentes en los que ese tipo estaba metido.

—Si…Ese…—Despreocupadamente, él comenzó a devorar la porción del bocadillo que descansaba en su mano. ¡Cómo si eso no fuera demasiado jodido, como para preocuparse!.— Él menciono, que no vendría a casa a matarme, para no molestarte. Esperaría a que fuera a trabajar…—Tras pensar por un momento, sin dejar de hacer ese movimiento lento contra su cuerpo, sonrío de manera simpática— ¡Dentro de todo es un hijo de puta considerado!...

—Eres un idiota—Gruño disgustada, planteando un suave golpe contra su hombro. ¡No era momento para que le de esa clases de preocupaciones!. Flippy era un asesino, de eso no quedaba duda y que si quería, podía asesinar a Splendid, por muy subnormal que su marido fuera. Él encontraría la forma de hacerlo.

El abrupto movimiento que sintió contra su piel, la hizo soltar un quejido suave.

Sin embargo, fue más el grito exagerado que Splendid dio al sentir de llenó la fuerte patada, que su quejido, el que ocasiono que tres pequeñas cabecitas se asomaran por la entrada de la escalera para ver lo que sucedía.

—¡ME GOLPEÓ!— Gritó orgulloso de su logró el de mirada azulada, al ritmo en que posaba su rostro contra ella.—¡Vamos bebé!¿Tienes algo que decirle a papá?—La rápida patada que recibió de regreso y que lo envió varios metros lejos de ella. Le dejaron en claro dos cosas, que confirmó tras cruzar una rápida mirada con su marido.

Sea niña o niño, su bebé iba a tener la misma fuerza y raros genes que su padre.

Y a pesar de solamente faltarle pocas semanas para nacer, su bebé entendía sin la necesidad de palabras que su padre era un idiota.