Capítulo 3

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Comprenderse sin palabras.

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Caminar por costumbre un camino que a diario recorres puede hacerte parecer un autómata, sumarle a esto los constantes pitidos de los cláxones, los murmullos de las personas que en compañía de otras tratan de hacer más ameno su trayecto.

La odiosa alarma de los semáforos avisando a quien le toca el paso, eran tan solo un atisbo de lo estresante que es la vida en una gran urbe.

Pero nada de ese entorno lograba sacarlo de sus pensamientos. Souichi caminaba ignorándolo casi todo a su paso, solo prestaba atención a la precaución y al lento cambio de la luz verde que indicaba que podía avanzar.

Cuando entro a la Universidad, acelero sus pasos para llegar más pronto a su destino. Últimamente, las coquetas chicas que estaban enamoradas de él, lo saludaban con una amplia sonrisa y parecían estar cada vez más atentas a este hombre que en el pasado ni siquiera se dignaba a mirarlas, por tener una personalidad asocial.

Si, esas jóvenes eran las mismas de las que había hablado Mika con Morinaga y Tadokoro meses atrás en el laboratorio, aludiendo a que muchas postularon para asistentes con tal de mantenerse cerca de Souichi y ahora con el leve cambio de actitud del demonio de laboratorio; ellas actuaban con más confianza. Pero, su nivel de sociabilidad aun no era para tanto. El no detuvo sus pasos, solo agitaba su mano a manera de saludo, pero su rostro continuaba serio como de costumbre.

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Dejando a un lado sus razonamientos, entro al laboratorio notando a la distancia un bulto blanco que razono podría ser Tadokoro quien apoyaba sus brazos y cabeza en un escritorio, tenía el cabello enredado más la bata blanca toda arrugada, parecía dormido. Mika quien venía atrás de Souichi, fue quien se encargó de despertar a su amigo asistente cuando su voz resonó en el lugar.

- ¡Buenos días, Tatsumi senpai! Pensé que se tomaría el día libre debido al accidente o por lo menos que llegaría más tarde -

- Buenos días Mika...no, imposible bajar el ritmo en este momento. Lo mejor es entregar hoy el proyecto terminado y para eso se quedó trabajando Tadokoro toda la noche -

Mika sorprendida y aterrada ante la idea de que parecía, que los que permanecían muy cerca de Souichi o vivían junto a él, terminaban comportándose como sus esclavos, exclamo:

- ¡Toda la noche! -

Tadokoro un poco asustado ante el grito de su amiga reacciono alisando sus cabellos alborotados rápidamente, se levantó acomodando su bata, tomo un folder en sus manos y camino hacia ellos.

- Tatsumi senpai, ¡Buenos días!... Creo que todo cuadra bien. Lo único necesario es que usted lo revise y le dé el visto bueno, y mientras, nosotros terminaremos de ordenar las muestras con sus compuestos que presentara junto a todos los hallazgos -

Del joven que había reemplazado a Tadokoro, Souichi no quiso aceptarlo de nuevo en el laboratorio, no se trataba de rencor, el rubio no era así, más bien no consentía que algún nuevo error los atrasara.

Casi cuatro horas les tomo terminar tener todo listo y cuando así lo lograron, Souichi como el responsable del laboratorio salió rumbo a la oficina de su supervisor.

Mika y Tadokoro respiraron hondo tratando de relajarse y se dejaron caer en sus sillas no conformes al cien por ciento con lo hecho, pues la amenaza de Souichi antes de salir les había puesto la piel de gallina. Amenaza que consistía en no salir del laboratorio hasta conseguir la excelencia y el asistente de lentes muy cansado comento a su amiga:

- ¡Tatsumi senpai de verdad da miedo cuando se enoja! Es muy difícil seguirle el ritmo, no sé si compadecer a Morinaga senpai o felicitarlo por ser tan paciente, ya que es el único capaz de trabajar con él hasta casi caer muerto -

Mika con un rostro de "Te lo dije" comenzó a tratar de hacer que su amigo recapacitara ante la idea de compartir departamento al lado de un iracundo senpai.

- Es lo que te dije antes de que aceptaras compartir departamento con él, si aquí es así de aterrador, no creo que sea muy diferente al convivir juntos y tú no eres como Morinaga senpai capaz de aguantarlo todo, además está el hecho de que apenas llevas unos días viviendo en ese departamento y ya hasta te has quedado a trabajar toda la noche por órdenes de Tatsumi senpai, comienza a asustarme bastante, a este paso serás un masoquista peor que...

En esos instantes que comentaban sobre Souichi y Morinaga, Tetsuhiro llego y se unió a ellos no sin antes saludarlos.

- ¡Que tal Mika!... ¡Ah! ¡Tadokoro! Veo que hablan de senpai, por lo que me imagino que no está en el laboratorio jejeje -

Dejando a un lado su muy cómodo sentar y nerviosos de que su superior hubiese escuchado lo que decían de él y de Souichi, ambos chicos más serios contestaron:

- ¡Ah! Morinaga senpai ¿Como esta? Esta vez regreso muy pronto de Hamamatsu -

Con una cara de evidente resaca y cansancio, Morinaga jalo una silla para sentarse con ellos, obviamente a lado de Mika, a Tadokoro no quería verle la cara y hasta estaba pensando en encararlo después de hablar con Souichi.

- Me va bien, vine a informar a senpai que reprogramaron mis días de investigación y que podre venir y ayudar aquí unas horas mientras concluyo también el papeleo de mi tesis ¿Senpai tardara mucho? -

Mika fue la que informo a Morinaga.

- Tatsumi senpai acaba de salir a la oficina del nuevo supervisor. Con mucho trabajo y horas extras logramos acabar el proyecto que tanto apremiaba. Senpai había estado muy irritable y no es para menos, ese supervisor es tan estricto y exigente como él. Y para empeorar todo, el otro día que un asistente de reemplazo ayudo aquí, derramo unas sustancias por el piso y no nos avisó. Tatsumi senpai caminando de un lado a otro como siempre hace cuando tiene prisa, resbalo y cayo... Se lastimo un brazo y la espalda, pero afortunadamente Tadokoro llego en esos momentos y lo ayudo a llegar hasta su departamento, de hecho abordaron un taxi.

¿No es así Tadokoro? -

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Morinaga que no sabía nada de aquel incidente, prácticamente comenzaba a pensar confundido. Y presto atención a quien ni siquiera había querido mirar desde que llego y tan solo lo saludo como cortesía; Tadokoro.

- Si, en un principio creí que se había fracturado, pero no mostraba signos de eso y, cuando llegamos al departamento le ofrecí darle un buen masaje, de hecho siempre llevo mi masajeador eléctrico personal. Ustedes me entienden, con las clases y el trabajo del laboratorio, casi siempre estoy muy tenso. Y desde adolescente me llamo mucho la atención la acupuntura y relajación por lo que tome un curso. Todo eso le explique a Tatsumi senpai y solo así me permitió hacerlo... Es bastante desconfiado, pero una vez que se acostumbró al gel y al aparato, comenzó a sentir los buenos efectos de inmediato y termine agotado después de un rato, jejeje -

Mika de inmediato pregunto no ocultando lo sorprendida que estaba, el tirano del laboratorio era bastante reservado y ella jamás pensó que si era distinto cuando estaba en su departamento, a cuando se encontraba en el laboratorio.

- ¿Así sin más? No me lo puedo creer, Tatsumi senpai marca claramente su distancia y es evidente que no le gusta que se acerquen mucho a él... Bueno, excepto Morinaga senpai, pero es comprensible si han convivido juntos y se tienen tanta confianza...jajaja -

Morinaga se puso un poco nervioso por ese comentario, desde las últimas conversaciones donde los asistentes habían estado presentes, era consciente que él y su senpai pisaban terreno peligroso, claro que quien le preocupaba era el rubio y sus aún muy arraigados prejuicios, si por el fuera ya le hubiera contado a sus amigos cercanos que Souichi era su amante. Pero todavía atando cabos, quería obtener más respuestas de Tadokoro y lo que realmente había pasado en el departamento cuando el entro y escucho todo aquello que lo enloqueció e hizo actuar como una bestia.

- O sea que... ¿Con un masajeador eléctrico, diste masaje a senpai...sobre la ropa, Tadokoro? -

- Bueno, el uso del aparato precisa de gel, gel que calenté primero sobre las palmas de mis manos y puse sobre el masajeador que vibraría sobre dé la espalda descubierta de Tatsumi senpai... En un principio se negó tajantemente... Creo que le avergonzaba quitarse la camisa jejejeje, pero cuando vio que el dolor aumentaba y que si no se encontraba mejor hoy para entregar el proyecto, de mal animo dejo que le sobara y calmara las molestias. ¡Y ya ven! Funciono, pues como sea se presentó y ya no luce tan molesto. Aunque si le dolía bastante y por eso se quejaba, pero después parecía disfrutarlo al destensar sus músculos, yo creo que se relajó bastante bien -

Bueno, el panorama para Tetsuhiro ahora era bastante claro. De golpe se levantó de la silla y salió a prisa diciendo:

- Lo siento, tengo que irme ya... olvide algo. Creo que hoy no podré ayudarles como pensé -

Los asistentes con un rostro de incomprensión, le gritaron:

- Pero... Entonces ¿Que le decimos a Tatsumi senpai, Morinaga senpai? -

- Nada... Yo hablare después con el...

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Noveno mandato: Aclaren las cosas.

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Apenas alcanzaron a escuchar, pues Tetsuhiro no se había detenido para decirles lo último. El alebrestado chico, cayó en cuenta de su gran estupidez: imagino, supuso y cometió un terrible error.

Todavía con el malestar de la resaca, no se la pensó dos veces y nuevamente corrió al bar. Ni siquiera tenía ánimos de pensar que sería lo siguiente que haría con Souichi, conociéndolo, sentía un horrible miedo de que su senpai lo mandara al carajo definitivamente y por supuesto, no sin antes darle su merecido.

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Hiroto kun tan pronto lo vio llegar nuevamente, choco su mano contra su frente, sintió esa extraña sensación de que su amigo había hecho algo tonto.

- Mi querido Angelito... ¿No es muy temprano para que estés aquí? ¿No has bebido suficiente? O ¿Vienes por algo que incentive tu coraje para encarar a tu senpai? -

Morinaga señalando una botella verde oscura de la cual quería una copa, decía a su amigo:

- ¡Cometí una gran estupidez, Hiroto kun! Esta vez no me salvare, ni aunque me arrastre de rodillas o me convierta en el esclavo de senpai por mucho tiempo -

Hiroto no parecía sorprenderse, al contrario, ya se esperaba algo así.

- ¡No me digas que ahora si lo pusiste en su lugar con un buen golpe! Porque creeme que ya era tiempo de que dejaras de ser tan gentil. Yo sé que el amor nos pone idiotas... Pero, ¡Tú!...

- ¡Cómo crees!... Bueno, no mentiré si te digo que tenía ganas de hacerlo cuando pensé que todo lo que escuche era cierto, pero no, no me veo capaz de golpearlo ni por muy enojado que este. Es del hombre que he estado enamorado ya por seis años del que estamos hablando y sabes bien que le amo -

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En el laboratorio.

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Souichi estaba algo satisfecho, su proyecto había sido aceptado y su superior impactado ante lo bien realizado del trabajo, lo felicito por su ardua labor. Y aunque el rubio se sorprendió un poco, porque él estaba acostumbrado a hacer las cosas todavía mejor, parecía que su nuevo supervisor no había trabajado antes con personas tan perfeccionistas como lo era senpai.

Aprovechando que estaban ambos sin mostrar sus típicas asperezas, el rubio informo del incidente que ocasiono aquel tonto estudiante reportándolo como un accidente y ante el hecho tenía derecho de ausentarse mínimo tres días para reponerse de la caída.

Logrando su cometido sin necesidad de discutir, regreso al laboratorio en donde Mika y Tadokoro continuaban tratando de entender por qué Morinaga había salido tan de repente después de escuchar el relato de lo sucedido en el laboratorio y el departamento anteriormente.

Souichi al escuchar entre la conversación de sus asistentes la mención de su molesto asistente, pregunto a los chicos:

- ¿Morinaga estuvo aquí? -

- ¡Ah! Si... Tiene pocos minutos que salió con mucha prisa y parecía preocupado, de hecho dijo que había olvidado algo. Pero, alcanzo a enterarse de lo que sucedió ayer aquí en el laboratorio y que usted estaba lastimado -

- Y... ¿No dejo dicho nada? ¿Por qué no me espero? -

- Morinaga senpai dijo que después se comunicaría con usted, y solo salió muy rápido. Pero desde un principio él estaba dispuesto a esperarlo y trabajar unas horas, nos pareció bastante extraño que se fuera tan de repente -

Souichi pensando y rosando su barbilla, contesto después de unos segundos.

- Esta bien. Por hoy, creo que todos merecemos un descanso después de trabajar a todo ritmo por más de una semana. ¡Buen trabajo! -

- ¡Buen trabajo, Tatsumi senpai! -

Dijeron al unísono ambos chicos muy contentos de tener medio día de descanso. Souichi salió del laboratorio después de dejar su bata y accesorios en su locker y tomo su mochila. Ya había recuperado su móvil cuando muy temprano llego al laboratorio, Tadokoro lo había encontrado en el piso.

Imaginaba que Morinaga estaría en el departamento y aprovecharía para aclarar las cosas. No le preocupaba Tadokoro, pues él todavía tenía varias clases en lo que restaba del día por lo que era probable que llegara hasta la noche.

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Con un soliloquio mental pensaba como reprender a su infantil Kouhai y su inexplicable comportamiento, lo más que podía deducir es que si tal vez les hubiera cumplido su capricho de pasar tan solo una noche en su habitación y cama, Tetsuhiro no hubiese estado tan lujurioso, porque eso pensó, que el chico al estar borracho y todavía enfadado por la presencia del otro kouhai, había perdido el control por su ansiedad.

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Cuando llego al departamento comenzó una rabieta tras otra. Azotando el teléfono en el asiento del sillón, Souichi alzaba la voz sabiendo que no había quien lo escuchara.

- ¡Ese bastardo, no me contesta! ¡El muy maldito esta evitándome después de lo que hizo!... Y tiene razón, tan pronto lo vea le romperé la cabeza para ver que carajos se piensa ¿A dónde pudo haber ido? -

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Y estaba en lo cierto, en el bar Morinaga temblaba hasta de sus manos al ver ya tres llamadas de su senpai y en todas le había faltado el valor para contestar, días atrás cuando extrañaba tanto a Souichi, hubiera amado ver esa insistencia de su amante por hablar con él.

Las horas avanzaban a prisa e Hiroto no lograba convencer al Angelito en dejar de beber y lloriquear y se largara de una buena vez a enfrentar sus acciones.

Ya Hiroto había escuchado atento el mal entendido que Morinaga había armado en su cabezota y ahora pensaba que no había ni cómo ayudarlo, tristemente le había dicho...

- Solo un milagro Ángel, solo un milagro... Entre más bebido estés, será peor... Conociéndote, iras de idiotez en idiotez, y senpai san comenzara a estar cada vez más enojado entre más tiempo pase -

- ¡Mas enojado! Tú no sabes la que me espera Hiroto... Puede que hasta me vaya peor de lo que estoy suponiendo. Reza por mí, que Souichi no me mande al diablo ¡por favor! -

- Y ahí vas otra vez ¡Deja de suponer! Siempre te la pasas imaginando cosas de mas ¿Que no fue eso lo que te metió en este lio en primer lugar? Controla esa mentecita tuya de una buena vez, a veces pienso que te encanta joderte a ti mismo -

Decía Hiroto al tiempo que con un dedo daba pequeños golpes a la frente de Tetsuhiro, quien únicamente cerraba los ojos ante el toque y hacia pucheros.

- ¡No importa lo que digas Hiroto kun!, si veo a senpai... Al menos ya borracho no creo que se atreva a decirme nada, y... voy al baño hic, necesito orinar después de todo lo que he bebido hic -

Después de la última llamada que Morinaga había recibido, olvido guardar su celular en el bolsillo del pantalón, lo dejo sobre la barra. Para su mala suerte, el teléfono comenzó a sonar otra vez. Hiroto kun lo ignoro en un principio a pesar de que su curiosidad lo tentaba a contestar de inmediato, y al escucharlo sonar nuevamente, decidió ceder a la tentación.

- Si, aquí Hiroto kun -

Souichi al escuchar esa voz desconocida, pensó que se había equivocado de número telefónico.

- ¡Oh, disculpe! Debo haber marcado mal...

Hiroto que era más atento que Souichi si recordaba esa voz, una voz bastante varonil según le había dicho a Morinaga. Rápidamente hablo antes de que el rubio cortara la llamada.

- No, no. Usted es el senpai de Ange...Morinaga, Morinaga Tetsuhiro ¡No es así! Yo soy su amigo del bar, tal vez él ya le ha hablado antes de mí -

- Claro, lo ha mencionado algunas veces... Y dígame ¿El esta allí? -

- Si, aquí esta. Pero creo que no será capaz de llegar por sí mismo a su departamento, ha estado aquí desde hace rato y ya está... Un poco pasado de copas -

- ¡Ese imbécil! -

- ¿Perdón? -

- No, nada. Entretenlo un rato y yo iré por él, solo dime la dirección exacta del bar -

Una vez que escucho con atención las indicaciones, Souichi abordo un taxi después de ponerse su chaqueta aunque todavía no oscurecía, imaginaba que Tetsuhiro se pondría necio e irritante. Recordó la vez que aun borracho se presentó al laboratorio y le pregunto de manera directa si odiaba mucho el haber tenido relaciones sexuales con él. Sintió un agudo escalofrió en su cuerpo al recordar como lo había prácticamente azotado sobre la cama de aquel departamento que rentaba Morinaga, trago saliva de relacionar ese comportamiento del principio de su relación a lo ocurrido la noche anterior.

En el camino pregunto al chofer si podía fumar, estaba muy enojado y necesitaba relajarse un poco y la falta de nicotina para esos momentos no ayudaba mucho.

Mientras fumaba se preguntaba porque tenía que ir a buscarlo después de lo que su infantil kouhai hizo. A su mente regresaron los momentos de angustia que vivió cuando Morinaga habia salido desesperado de su departamento, cuando Souichi le grito que todo aquel tiempo que tuvieron sexo no se debió a que él lo deseara.

Recordó que tuvo que pensar demasiado que era lo que realmente quería hacer, después de que Isogai se lo cuestionara y ahora realmente no sabía cómo actuar, es más, ni siquiera tenía idea de porque Morinaga había actuado así, pero lo que si era bastante claro, es que algo lo había llevado a actuar de aquella manera tan autoritaria y violenta por lo que tenía que aclarar las cosas una vez más.

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En el bar, Hiroto a pesar de ser bar tender y asegurarse de servir a sus clientes todo lo que pidieran, ya se había negado a llenarle el vaso en dos ocasiones a Morinaga y lo que le servía lo rebajaba bastante con agua quina.

- Es que Hiroto... Si hubiera tenido los suficientes huevos para abrir la puerta y mirar por mí mismo lo que pasaba en el cuarto, hoy esto sería diferente...

- Eso ya está en el pasado, ahora lo que debes pensar es ¿Que le dirás a tu senpai? ¿Cómo le explicaras tu comportamiento? Tal vez el no esta tan enojado como piensas, tal vez ya hasta lo olvido -

Sorpresivamente Souichi entro de golpe, aun el bar no abría sus puertas a los clientes, pero el mozo que limpiaba las banquetas lo dejo entrar cuando el rubio pregunto por Hiroto y menciono que adentro ya lo esperaban.

Con sus típicos movimientos rápidos y bruscos, Souichi se acercó a la barra donde vio a un decaído y muy mareado Morinaga que tenía ambas manos a los costados de su cabeza y apretaba con fuerzas sus cabellos.

- ¡Morinaga! ¡Qué demonios haces aquí! Y ¿Por qué continúas bebiendo así? -

Tetsuhiro sin esperar ver a su senpai en ese lugar jamás, casi se va de espaldas y cae del alto banco donde estaba sentado. Muy angustiado, se levantó tambaleante de mareado y dijo:

- ¡Senpai! ¿Cómo sabias que estaba aquí? Y ¿Quién te dio la dirección? Siempre que quise decírtela, no me escuchabas -

- Eso que importa, resulta que alguien si tuvo el coraje de contestar tu teléfono y ese no fuiste tú ¡bastardo! -

Hiroto de inmediato vio temeroso a su amigo y con ambas manos abiertas quiso negar ser quien contesto la llamada, pero no había nadie más aparte de ellos dos.

- ¡Mooo, Hiroto kun!... ¡Tú quieres verme muerto! -

Hiroto se acercó a Morinaga y como otras veces, le susurro en la oreja:

- No, Ángel kun, lo mejor es que hablen ahora que tu senpai fue capaz de venir hasta aquí por ti, no desperdicies esta oportunidad -

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Morinaga acomodo dos bancas de frente e hizo una invitación para que Souichi se sentara. Hiroto kun vio oportuno ofrecer una bebida al recién llegado con la intención de que se relajara un poco.

- ¿Le sirvo una bebida mientras Angel kun se recupera un poco? Ahora solo le estoy sirviendo agua mineral para que no esté embriagado -

Souichi estuvo a punto de rechazar el ofrecimiento, pero ya necesitaba un trago con urgencia. Todos los días que había estado ocupado en el proyecto y el que Morinaga no estuviera para acompañarlo a beber, le habían hecho dejar de probar licor por bastante tiempo, al final de cuentas su ex kouhai cubría muy bien el papel de amante, pero, también de compañero de copas.

- Una cerveza está bien, no aguanto tanto el alcohol como este individuo -

Morinaga comenzó a hablar en lo que Hiroto estaba ocupado sirviendo un tarro enorme de cerveza oscura recordando que su amigo le platicaba que con alcohol, Souichi solía actuar más relajado e inclusive cooperador.

- Senpai, no sé qué tan enojado estés... Bueno, me doy una idea. Llegue a Nagoya desde hace dos días y te llame en varias ocasiones para informártelo, hasta te deje mensajes que no contestaste y cuando fui al departamento quise encontrate y saludarte; pero...escuche muchas cosas detrás de la puerta que lograron hacerme imaginar cosas horribles de ti y Tadokoro -

Souichi no tenía ni idea a que hacia alusión Morinaga y bastante sorprendido pregunto:

- ¿A qué te refieres Morinaga? Tadokoro y yo no hicimos nada, ni siquiera he tenido tiempo para beber...y aunque así hubiera sido, la forma en que actuaste esta vez excedió tus infinitas tonterías. Esta vez bien podría molerte a golpes hasta ver que hay dentro de tu estúpida cabeza -

"¿Aunque así hubiera sido?" El escuchar esa frase de labios de Souichi le erizo la piel e hizo que lo atontado que lo tenía el alcohol descendiera casi de golpe y enojado comenzó a gritar.

- ¡Es por todo esto que desde un inicio te pedí que no hicieras nada con el apartamento! ¿No podías esperar un poco? ¿Ver cómo se definía al final mi contrato en Shizuoka? ¿Tanto es tu deseo de deshacerte de mí? -

Al parecer la discusión iba aumentando de tono, Hiroto callado y apretando sus ojos al cerrarlos cada que escuchaba un grito, continuaba bajando las sillas de las mesas ya que en menos de una hora tendría que abrir el local. En un instante en que volteo a verlos, Souichi ya se había puesto de pie y tenía envuelto en su puño el cuello de la camisa de Morinaga y su corbata, el rostro del más alto en esta ocasión estaba molesto y lo miraba fijamente, pero mantenía sus manos estiradas a los costados, apretando sus puños con fuerza.

- ¡No idiota! ¡No iba a esperar!... Te dije que es un desperdicio de espacio y dinero el querer mantener un lugar tan grande para mí solo, y tampoco querías que me mudara a un departamento más pequeño ¡Siempre son quejas las que escucho de tu parte! ¿Por qué siempre tengo que acceder a tus caprichos infantiles? Soy un estúpido al no hacer lo que desde un principio debí, rentar otro departamento e ignorarte -

Exasperado Hiroto kun no pudo aguantar más e intervino. No quería que ante su presencia el violento amante de su amigo lo maltratara. Ya bastante le disgustaba escuchar cuando Morinaga le narraba algunos de sus arranques violentos y a sus ojos Souichi era un abusivo. Un abusivo muy guapo al que después su angelical amigo le cobraba con cargos extras, cosa que ignoraba el encargado del bar.

Como si de un réferi se tratara, se interpuso entre ellos separándolos aun con miedo, pues era más bajo que esos dos grandulones.

- ¡Tranquilos chicos! ¿No pueden hablar como dos personas civilizadas? Aun con problemas y tensiones, la mayoría de las relaciones son salvables si se tratan de manera correcta. Así que por favor, mantengan la calma, escúchense con atención, traten de entender el punto de vista de cada quien... Yo seré como su terapeuta y no les cobrare nada, será gratis jejeje -

Ni Souichi, ni Tetsuhiro lo vieron como algo gracioso. Hiroto al ver que su forma para relajar la situación no funciono mucho, se sonrojo y les hizo una seña con ambas manos para que continuaran hablando, dando unos pasos atrás para no quedar en medio.

Tetsuhiro fue quien se sintió desinhibido gracias al alcohol y afortunadamente menos violento dijo:

- Ne, senpai... Quisiera estar más seguro de que todo esto que estoy viviendo desde el día en que te conocí no es solo un sueño, porque no quiero algún día despertar o llegar a casa y darme cuenta que todo lo que he vivido a tu lado , que todo lo que me hace muy feliz se terminó por un mal entendido, si, por mi estupidez y no quede más que despedirme de todo lo maravilloso que he descubierto a tu lado, pero sobre todo no quiero tener que despedirme de ti, siempre te he reafirmado que mi mayor deseo es estar por siempre a tu lado. Yo de verdad te amo, y te lo he repetido hasta el cansancio y lo seguiré haciendo.

Pero lo de ayer, lo de ayer me hizo enloquecer. Pensé que algo pasaba entre Tadokoro y tú y me siento tan estúpido por eso... Sí, soy un estúpido, tú ya me habías dicho que debía confiar en ti y que solo conmigo eras capaz de hacer todo lo que hacemos, pero en ocasiones haces cosas innecesarias y hasta pienso que es para alejarme de ti -

Escucho atento lo que Morinaga le decía y Soacha de inmediato vio en su mente como un collage, el masaje que su asistente de espejuelos le había realizado después de la caída en el laboratorio. El rubio pensativo y tomando su barbilla, lo cual parecía ser su punto de apoyo cada que recordaba algo, comento:

- ¡Ah! Probablemente ¿Te refieres al masaje que me dio Tadokoro después de que resbale y me lastime en el laboratorio?... Pero, eso, eso ¿De qué manera te ofusco a tal grado para enloquecer como lo hiciste? ¡Maldito! Suficiente lastimado tenía el cuerpo para que ¡tú!...

Hiroto se sobresaltó ante los gritos de Souichi, el joven rubio de verdad se volvía aterrador una vez disgustado. Tetsuhiro contesto:

- Cualquiera en mi lugar hubiera reaccionado a si, bueno, quizás no cualquiera. Pero en mi caso tengo justificación senpai, quiero tener la seguridad de que cuando regrese a casa siempre estarás tú, sentirme seguro y confiar ciegamente en que no podrás fijarte en nadie más. Quiero tener esa confianza, que tus palabras se conviertan en promesas y ¡quiero ya esas malditas promesas! Y cuidarlas con mucho esmero para no verlas escapar.

Quiero que ya no cometamos los mismos errores. No tener que dudar, no temer, no perder. Quiero aquello que me parece tan imposible y lejano, si... Ya lo entendiste, ¡Quiero tu amor! -

Souichi que ya casi había terminado su enorme tarro de cerveza, comenzaba a sentirse hablador y aunque parecía contradictorio, su lado reprimido salía a flote con el alcohol... Si pensaron que sería todo lo contrario que en su juicio ¡Pues no! Lo que reprimía era un carácter todavía peor y más agresivo.

- ¡Eres un bastardo que nunca estará satisfecho con nada!... Enfrentarte ahora es mejor y esta vez ni tus excusas ni chantajes te servirán de nada y es que tarde o temprano hasta la persona más razonable se cansa, si, uno se termina cansando de que lo jodan tanto aun cuando te he entregado todo lo que puedo y yo, yo ya estoy llegando a mi limite contigo, de tu supuesto amor. Pienso que al final siempre dices cosas que no sientes.

Y ahora se perfectamente lo que no quiero, precisamente después de todo esto tengo claro que no quiero a un inmaduro manipulador que quiera conquistarme con palabras, un mentiroso que a su edad siempre quiere arreglar todo con arrepentimientos y lágrimas -

Si Morinaga había logrado calmarse, eso duro poco. Enojado tomo con fuerzas una de las muñecas de Souichi y lo jalo hacia él.

- ¡Ehh! ¿Mentiroso? ¡Nunca te he mentido! Bueno,... he omitido decirte algunas cosas claramente, pero de mi amor, de mi amor no puedes dudar, pero tampoco puedo obligarte, no quiero ser una persona que intenta encontrar el amor a la fuerza. Te aseguro que antes de conocerte, no tenía la intención de nada, ni de enamorarme ni de amar, traté de poner mil trabas, y construir un muro alrededor de mi corazón para que jamás pudiera penetrarlo nadie, pero mi intento falló cuando te conocí.

¡Te abro mi corazón! Y ¿Lo único que se te ocurre hacer es llamarme mentiroso? -

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Hiroto kun que había estado atento a todo, y que jamás había visto a su amigo comportándose de esa manera, llego a la conclusión lógica de orillarlos a algo extremo y se dejaran de tonterías infantiles de una buena vez.

Ahora no sabía realmente a quien darle la razón. Siempre se mantuvo del lado de Morinaga, pues solo escuchaba sus querellas y puntos de vista, entendió que tratar a ese Ángel como amigo era muy diferente. Verlo ahora como un amante reclamando, posesivo, celoso, inseguro, demandante y lo peor molesto imponiendo su fuerza ante Souichi, lo sorprendió bastante.

Lo que tenía ante él, el cuadro completo, le hizo cambiar un poco su visión acerca de Souichi.

Muy lejos quedo la impresión de que ese Ángel ahora rayando más en demonio, era un tipo demasiado bonachón. Los argumentos que su senpai decía, no le parecieron irrazonables al afeminado joven. Pero, definitivamente, ellos, nadie más que ellos tenían que arreglarse sin la intervención de nadie.

- Bien, bien, ustedes parecen un par de tercos y ciegos y yo ya debo abrir el bar... ¿Recuerdan que hace un momento les dije que todas las relaciones son salvables?... ¡Pues olvídenlo!...En su caso no aplica, lo más sensato y sano es que se alejen, se separen, rompan, den por terminado, kapum, finito o como lo quieran llamar -

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Mejor le hubiera valido quedarse callado, tanto Souichi como Morinaga, de golpe voltearon a mirarlo como si quisieran calcinarlo con la mirada y también gritaron al mismo tiempo:

-¡Queeee!... Morinaga agrego

- ¿Y te dices mi amigo, Hiroto kun? -

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¿Quieren saber cómo siguió la discusión entre estos dos seres impulsivos?

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Bueno, Hiroto los empujo al cuarto personal que usaba para cambiarse y en donde tiempo atrás había guardado la droga dentro de su locker, si, aquella droga que dio comienzo a esta extraña odisea.

Los primeros clientes del bar ya estaban impacientes de entrar y no podía permitir que continuaran con su teatrito enfrente de los demás. Los gritos a veces eran tan altos que podían escucharse hasta la entrada.

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Decimo mandato: Perdona, pero no olvides.

(Olvidar no siempre es sano. No, no se trata de guardar rencor, se trata de aprender y no repetir los mismos errores)

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Ese miserable amigo gay de Morinaga, de cabellos de color extraño, casi logra hacerme caer, el muy maldito simplemente se deshizo de nosotros encerrándonos en un cuarto a media luz.

Ante los empujones del insignificante tipo, rebote contra el cuerpo de Morinaga que estático permanecía pegado a la pared. De inmediato lo vi hacer esa cara que siempre hace cuando yo tomo la iniciativa en algo, como cuando lo bese la última vez por propia voluntad. Mas esta vez, yo no estaba pegado a él con ningún fin, que ni se piense que ya está todo bien, por lo que di un paso atrás y me queje:

- ¡Auchh! ¿No pensara dejarnos encerrados aquí toda la noche tu idiota amigo? -

Como el tarado de siempre, se acercó tomando mi barbilla y obligándome a mirarlo de frente.

- ¿Ne? Senpai Aun no puedo imaginarme algo lo suficientemente fuerte como para poder terminar con algo tan grande y tan hermoso como lo es mi amor, por ti. Para mi cada día que paso a tu lado es una nueva experiencia a veces dolorosa otras veces muy dulces, que se suma al libro que narra nuestra historia, historia que he vivido contigo en ese departamento y por lo cual no quiero dejarlo y también entiendo que no somos perfectos y nuestra relación tampoco lo será nunca, pero pienso que ambos lo sabemos, sabemos de nuestras virtudes y carencias, y podemos siempre tomar lo mejor de ambas -

Yo no podía decir ya nada, el tonto miraba mis labios y no quitaba esa cara y unos ojos de cachorro enamorado que brillaban más de lo normal y se enfatizaban con el alcohol. Como siempre, apareció su impaciencia caprichosa, su infantilismo astuto que vez tras vez usa para engatusarme.

De simple cachorro, paso a comportarse como un lobo voraz.

Me tomo de la cintura y comenzó a besar mis labios y morder mi lengua. Sin delicadezas froto con su endurecido miembro a mi pelvis hasta que consiguió hacerme sentir necesitado. Como dos amantes separados por un buen tiempo y que finalmente se han reconciliado, tropezando con su típica desesperación, me mordía el cuello y acariciaba entre mis piernas para crear en mí también una excitación. Morinaga, cree que sigo siendo tan ingenuo como para no saber que se propone con todo esto.

Tontamente empezó a desahogar sus pasiones e infortunios que acaba de decirme gimiendo y ahora trataba de disfrutar y que yo también disfrutara para olvidar sentencias, para olvidar reproches, para olvidar los malos entendidos. Escribiendo nuevamente nuestra historia sobre la piel de uno y del otro, con la tinta transparente de nuestro sudor.

Ahora extrañamente sus mordidas no me lastiman, me toma del rostro como si fuese un objeto frágil, un valioso tesoro. Su tierno mirar me dice mucho más que todo lo que trato antes de explicarme con palabras; que sigue amándome como un tonto y parece que eso aumenta cada día.

El dolor es dulce y me causa cosquillas con esa barba que es evidente no ha atendido los pasados días. Deseo golpearlo y al mismo tiempo consentirlo al pensar que no ha descansado bien pensando tantas cosas absurdas en su cabeza.

Nos ahogamos en un breve y sufrible absorber simultáneo de nuestro aliento, esa instantánea asfixia es bella. Y hay una sola saliva mezclada entre nuestras bocas y un solo sabor a vino y yo me siento temblar contra él como una luna reflejada en un cristalino lago.

Morinaga, Morinaga Tetsuhiro... Ahora te veo delirando, experimentas la falta de aire al encontrarte tan excitado por mí, tus gemidos se transforman en jadeos. Y pienso en este instante, que aún no estoy listo para sentirme uno contigo, me atemoriza observar lo que se esconde debajo de tu carne, debajo de tu ser, de respirar juntos del mismo aire. Se me eriza la piel de pensar todo lo que hemos hecho ya por casi un año.

Entonces me siento como un cobarde, ingenuo y soberbio teniéndote latente en mi piel y un poco lejano a mi ser.

Me rio y me deleito al observar tu cuerpo contorsionándose al no saber qué hacer, sabes que todavía estoy molesto. Sobre una pequeña mesa está mi mano tratando de sostenerme para no caer...la gravedad y el alcohol ha comenzado a cansarme ¡Eres tan demandante conmigo bastardo!

Parezco un simple muñeco de trapo, entre tus fuertes brazos, un hombre hambriento de lo que todavía no sabe. Puedes escuchar en ese corto espacio claramente mi voz hecha gemidos al lado de tu cabeza, una de mis piernas te rodean, mis labios te calcinan y te encienden. Te escucho decir con deseo y angustia:

- ¡Oh Souichi! Mi Souichi...mmmmm...te amo tanto...

Recorriendo y tocando todo mi cuerpo, te sientes perdido, no soportas más placer, y se bien todo lo que provoco en ti. Autoritario, muerdes el lóbulo de mi oreja y me dices apretando los dientes:

- ¡Jamás permitas que nadie te toque como lo hago yo! ¡Jurame que siempre seré solo yo! ¡Solo yo!...

Me acorralas por completo en la pared y tomas con fuerzas mis manos pasándolas sobre mi cabeza, no tienes suficiente con rozar nuestros cuerpos y frotarlos. Debes agradecer que me dieran días de descanso por mi accidente, porque esos chupeteos y mordiscos que me haces, los haces demasiado fuertes y estoy seguro que me dejaras más visibles marcas que a alguien a quien han golpeado.

Tu deseo no se ha acabado, no ha quedado satisfecho después de tanto aguantar. Al contrario, tus gemidos aumentan con mis pezones acariciados y saboreados con tus labios y lengua. Debo aceptar que yo empiezo a perderme ante todas estas sensaciones que como experto creas en mí.

Te empecinas en hacerme venir, ¡Tonto!... Siempre tratas de asegurarte de que este saciado de ti y con eso crees que te aseguras de que no mirare a nadie más, que no cederé a los intentos de conquista de todas aquellas atrevidas chicas en la universidad.

¡Y ahora, hasta te has atrevido a pensar que podría hacer lo mismo que hago contigo con algún tipo más! Recordar esto me enfada, por lo que muerdo fuerte sobre tu hombro. ¡Creo que no debí hacerlo! Reaccionas.

- ¡Sí! Marcame... Que esto sea una prueba de que tú también me deseas, Ahh...

Me molesta esa falta tuya de seguridad y que pienses que significas tan poco para mí, cuando es tan obvio que todo lo que hago es para verte feliz, a un encontrá de lo que acepto como bueno o malo.

Quieres ahora la satisfacción de tus deseos, que se han convertido en tu propio infierno en llamas. Y así tendrás que permanecer grandísimo idiota, el denso olor a semen desbordado sobre tu mano me hace reaccionar... Aturdido como me encuentro, el ruido que llega de afuera a mis oídos me dice que debemos detener esto. Que si continuamos, todos afuera sabrán lo que hacemos. Te quejas.

- ¡Pero senpai! -

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Cuando logre quitármelo de encima después de hacerme venir en aquel pequeño cuarto de su amigo gay del bar. Llegamos al departamento, el muy optimista pensaba que lo dejaría continuar.

No quería soltarme y lo único que me salvo fue ver que los zapatos de Tadokoro estaban en el genkan. Morinaga al notarlos comprendió enseguida que nada sucedería con nosotros estando ese chico allí.

Fue un triunfo lograr que se contuviera de armar otra escenita delante de Tadokoro y con un par de lágrimas acepto de mala gana quedarse a dormir en la sala sobre un futon. Bueno, yo aún enfadado le había ofrecido que se quedara en su habitación de siempre y yo permanecer esos días en la sala, pero...

- ¡Queee! ¡Y dejarte aquí servido en charola de plata para otro hombre senpai! ¡De ninguna manera!...

¡Mo-ri-na-ga!

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Bien, aquí el final de este... ¿three shot? ¿Fic?...Como sea, lo importante es que disfrute escribiéndolo y estaría bien si de pasadita a ustedes les agrado.

Como siempre, pueden comentar lo que deseen, pero que mejor saber que les pareció.

Saludos!

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