Akatsuki no Yona no me pertenece, es propiedad de Mizuho Kusanagi.


Esta historia participa en la actividad "Esa vez…" del foro El Feliz Grupo de Hambrientos.

Tema: Esa vez en la que Zeno dejó de ser Zeno. (propuesto por Narutinachan)


~Hábito

Aquella forma tan peculiar de expresarse se había convertido en un hábito para Zeno.

Si ponías atención, podías escucharla a primera hora en la mañana:

—Zeno ha sido el primero en despertar.

O ya entrada tarde:

— ¡Vaya, miren la hora! Zeno muere de hambre.

O en cualquier momento –escondida justo en medio de una cruda verdad–:

—Zeno es bueno esperando.

Para sus compañeros de vida no era más que una de las tantas rarezas que caracterizaban al dragón centenario, pero para el rubio era mucho, mucho más.

Era una forma de recordarla a ella, honrando su memoria día con día, sintiéndola siempre como una parte de su corazón.

"Zeno siempre recordaba a Kaya."

Era una manera de no sentir esa agónica soledad que lo había envuelto cuando ella se fue.

Era una espada para despedazar el silencio, inclemente, eterno, que lo acompañaba a donde quiera que iba.

Era aquello que lo alejaba –a duras penas– de la locura.

Era eso que le permitía no olvidar quien era.

Zeno.

Zeno.

Era Zeno.

Zeno no estaría solo y su nombre nunca sería olvidado siempre y cuando alguien lo mencionara.

Y durante muchos años, Zeno fue la única persona en pronunciar su nombre.

La única persona en siquiera saberlo.

…pero los tiempos habían cambiado.

— ¡Zeno! —Gritaba el chico desde el otro lado del campamento— ¡Dile a Jae-Ha que termine de admirarse en el lago y traiga la leña!

—Un terrible cambio de actividades, ¿No es así, querido Zeno? Mejor debería invitarte a apreciar la belleza en lugar de ir a ensuciar nuestras bellas manos…

— ¡Jae-Ha! —Exclamó el Hakuryuu, cargando una pila de ropa sucia— Has lo que mamá Yoon te pidió. Y tú no escuches sus locuras, Zeno. Nadie quiere terminar como él.

—Por primera vez puedo decir que la serpiente albina tiene razón —intervino la Bestia del Trueno, causando que Kija sacudiera la cabeza, inseguro de si tomarlo como un insulto o un halago.

— ¡Basta, todos ustedes! —Los regañó Yona, con Shin-Ah detrás de ella asintiendo en acuerdo— No queremos hacer enfadar a Yoon.

—Conocen las reglas —dijo el aludido, poniéndose las manos en la cintura—: el que no ayuda no cena.

Y como si de palabras mágicas se tratase, todos se apresuran en dirección a sus tareas por hacer, sin detener ni un segundo su conversación, tan desvariada como siempre.

Las alegres voces envuelven al dragón amarillo, acompañadas por un agradable aroma a bosque y una muy traviesa ardilla que no hace más que colarse dentro de su abrigo.

Tratándose de esa compañía, ¿Acaso Zeno puede dudar? Una gran sonrisa adorna su rostro mientras la conversación fluye, llenando lo que alguna vez fue silencio y nada más.

Zeno ya no iba a estar sólo.

No se iba a encontrar al borde de la locura.

Nadie iba a olvidar su nombre.

El día en que Zeno dejó de ser Zeno, fue el día en que volví a ser yo mismo.

—Estoy en casa.


N/A: Sabemos que Zeno habla en tercera persona (además de por la influencia de Kaya) para no olvidar su nombre y porque no hay nadie más que hable con él… y mi idea era que Zeno, al estar con su Feliz Grupo de Hambrientos y con el Dragón Oscuro, no necesite más hablar en tercera persona, porque finalmente está con su familia.

Zeno es el narrador de esta historia, aunque eso sólo se ve al final y de todas formas no dejo de amar al Zeno que habla en tercera persona.

¡Nos leemos!