Capítulo 1 Vínculo

Esta historia tiene varias precuelas, intentare hacerlo lo más entendible por si alguien no conoce el resto de mis historias. Si hay alguien interesado en conocer el resto, pueden encontrar todo en mi perfil.

Para quienes las conocen… bienvenidos de vuelta.


Todo está borroso, me siento cansado y tengo miedo.

-¡Jack!- el chico de cabello castaño escupió la sangre y se limpió con la manga de su suéter hecho añicos, no podía parar de jadear; observo a Elsa a lo lejos sosteniendo aquel valioso bolso, ella estaba ahí, indefensa sin poder hacer nada.

-¡Estoy bien!- se puso de pie tomando el cayado de madera del suelo

Estoy luchando contra mi peor enemigo, la oscuridad me rodea.

–Estoy muy bien- dijo mirando al ser que estaba a unos metros de distancia sonriendo, la sangre goteaba de su arma.

Y no creo poder ganar…


Nací, un día 12 de noviembre en el año 2006, en un pequeño pueblo llamado Burgess… mis padres me han contado que ese día había llovido un montón.

Esa noche en el hospital paso algo de lo que mis padres no se dieron cuenta, algo que no recuerdo por ser tan pequeño.

Una tenue luz acompañada de un pequeño sonido apareció junto con la mujer de cabello negro y el hombre peliblanco, ambos estaban tumbados en el piso jadeando.

-¡Que sucede aquí!- grito Madre Naturaleza en medio de los truenos, despertando a los bebés de la sala de maternidad.

Las enfermeras entraron a ver lo que sucedía, pero claro que no pudieron notar la presencia de Serafina.

-¡Este no es el lugar adecuado para hablar!- Manny la arrastro fuera de la sala.

-¡Mira, es Jack!- señalo al pequeño recién nacido de cabello castaño –no puede ser…- dijo al sentir algo extraño.

-oh, era tan lindo de bebé- Manny se distrajo un poco con la idea de su hijo siendo un pequeño bebé.

-Salgamos- ella lo jalo.

-Aguarda, no- Manny tomo al pequeño bebé en sus brazos para llevarlo a la azotea.

-¡Que haces!, ¡no puedes llevártelo!- Manny no escucho.

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-Este mundo…- Serafina, Madre Naturaleza se abrazó a si misma al sentirse débil.

-Me siento mal- Manny se dejó caer sobre el tejado del hospital cubriéndose a él y al bebé en sus brazos con un débil campo de luz.

Madre Naturaleza grito -¡Mi vestido!- su largo vestido formado con partes de plantas se desintegro un poco, volviéndose más corto.

-Me gusta esto…- Manny rio mientras le daba una pequeña nalgada.

-Si vuelves a hacer eso volverás a perder tu ojo- le arrebato el abrigo al Hombre de la Luna–no hay magia en este mundo…-

-Lo se… no hay nada, ni siquiera sabemos si hay plumas aquí- él la miro, hacía poco que acababa de recuperar el ojo que perdió a manos del ser oscuro, Rumpelstiltskin… historia a parte.

-Debe de haber plumas- Serafina fijo la vista en su nuevo ojo color azul, el azul que le recordaba a Jack.

-Sin magia… ¿Qué paso aquí?- Se preguntó Manny.

-Hemos estado viajando mucho, hemos llegado al último planeta- Madre Naturaleza respondió la pregunta de Manny.

-Hicimos tantas distorsiones que este mundo ha acabado sufriendo todas las consecuencias-

-Sí- Serafina se dio cuenta de algo -Entonces… Jack nunca será un espíritu y Elsa tampoco tendrá poderes-

-Supongo que si este mundo existe, lo ha logrado hacer sin magia- Manny señalo la lluvia –así que no hay necesidad de un Jack Frost o de cualquier otro ser mágico, el mundo puede mantenerse solo-

-Tenemos que hacer nuestro plan desde ya- Serafina se dejó caer junto a Manny –esto será difícil, estamos solos y con la poca magia que nos queda-

Él aparto la manta que cubría el rostro del bebé –Podemos llevárnoslo- sugirió.

Ella lo miro haciendo una importante decisión –No- él la miro como si estuviera loca –no me mires así, tengo una idea-

-Hemos llegado muy lejos y estoy empezando a creer que no podremos hacer nada aquí- Manny suspiro.

-Necesitamos hacerlo o si no todo lo que hemos hecho será en vano-

-¿Cuál es tu plan?-

-Propongo- hizo una pausa –ir a buscar todas las plumas, si las traemos aquí podríamos hacer algo para cambiar este lugar, necesitamos que exista la magia para poder cumplir con la misión-

-Serafina, hemos viajado infinitas veces por todos los mundos, me estoy quedando sin tickets de viaje-

-¿También se está agotando el poder de tu sello?- pregunto refiriéndose al portal con el que se podía viajar entre mundos, estos portales tenían un límite para ser usados, un límite muy difícil de alcanzar pero ellos casi lo habían hecho.

-¿Cuánto te queda?- le pregunto.

-Lo suficiente para viajar unas decenas de veces-

-A mi igual- comenzó a arrullar al bebé que estaba llorando –son muchos mundos, no recolectaríamos ni la mitad de las plumas-

-Es verdad, no podríamos recorrer todo de nuevo- ella miro al bebé –pero se de alguien que si puede-

-¿Quién?, no podemos hacer que Sunny se meta en esto-

Ella lo miro, sus labios hicieron una mueca de tristeza –Me refiero a Jokul- ella lo miro.

-Creo que no has estado prestando atención a todo lo que hemos hecho- Manny la miro con las cejas arqueadas –él no está-

-No, pero su báculo si- recordó –y ese báculo, técnicamente puede ser usado por él- señalo al pequeño Jack.

-¡De ninguna manera!-

-¿Por qué no?, es una idea brillante-

-No existe magia aquí- Argumento el hombre.

-Pero puede haber- la mujer dijo como si fuera algo obvio.

-Se volverá loco-

-No, no lo hará-

-No hare eso- aparto su mirada.

Ella tomo su barbilla entre sus dedos obligándolo a verla -¿Quieres que todo sea en vano?-

-No- murmuro-

-¿Qué dijiste?-

-¡No!- se soltó de su agarre.

-No hay otra opción-

-No lo lograra solo- miro a Serafina.

-Entonces Elsa le ayudara- le sonrió.

-¿Dónde estará Elsa?- pregunto él

-No lo sé, podría estar en cualqui… está en Chicago, algunos de mis poderes todavía sirven, eso confirma que puede haber magia- el rostro de Serafina se ilumino.

-¿Ya nació?- le pregunto él.

-No, recuerda que su cumpleaños es en diciembre-

-Cierto-

-¿Quieres ir?- le pregunto ella.

-Sí-

-Pero antes, tienes que devolverlo- ella lo miro.

-No voy a dejar a nuestro hijo en manos de cualquiera- el bebé tomo con su pequeña manita el pulgar de Manny.

-Ya no es nuestro hijo… al menos en este mundo no lo será-

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Misteriosamente el que iba a ser mi nombre, Jackson Overland, fue cambiado por alguien en medio de la noche; el nombre que me pusieron fue, Jack Frost.

Así es, mi nombre es Jack Frost y no soy un guardián, ni tampoco un espíritu… aparentemente solo era un chico normal, pero sin saberlo había mucha magia en mí.

Me recuerdo a mí mismo siendo pequeño, mirando los copos de nieve a través de mi ventana y entonces algo curioso venía a mi mente, algo que había leído en un libro, ningún copo de nieve es igual… pero al final todos resultaban ser copos de nieve, ¿no?

-¡Jack!- los pensamientos del pequeño niño fue interrumpido por la voz de su madre llamándolo desde abajo.

-¿Sí?- respondió.

-Nos iremos en cinco minutos- el niño se espabilo y tomo su mochila cargada de cosas que necesitaría para el viaje anual que realizaban para visitar a la abuela.

-Vamos- su madre se agacho con dificultad debido a su voluminoso vientre de embarazo –hay que abrigarnos bien- le puso la bufanda, el gorro y los guantes.

El niño sonrió mientras tomaba la mano de su padre para dirigirse al auto.

Siempre lamentare ese día.

-Mira mamá- el pequeño Jack señalo la enorme fuente, una de las paradas turísticas obligatorias de la cuidad.

-¡Cuidado Jacky!- le grito la abuela Overland a su nieto.

-Está disfrutando de la cuidad, Bugress es muy pequeño- comento su padre.

Nunca voy a olvidar como al asomarme a la fuente me encontré a con los ojos de una niña, una niña de cabellos rubios y ojos azules. Llevaba puesto un vestido muy elegante color azul, usaba mallas y una boina.

Me quede callado al verla, mirándome con sus ojos igual de sorprendidos que los míos, desde ese momento nuestro vinculo fue establecido, aunque después nos dimos cuenta de que eso había pasado desde hace mucho antes de nacer.

-Mira, ¿no es un lugar encantador?- comento la madre del niño, él la miro y sonrió ignorando lo que acababa de pasar.

Para cuando volvió a mirar la niña se alejaba con sus padres y otra pequeña niña pelirroja que vestía igual de elegante.

Pusiste veneno en mis labios al entrar a la habitación, ¿verdad?

Al besarte siento como si mi cuerpo y mi mente se fundiesen

Odio al yo de mis diecinueve años

Odio al yo de mis diecinueve años

Tu corazón es tan hermoso que llega a darme nauseas

¿Por qué me besas si soy un inútil?

Odio los días de mis diecinueve años

Odio la cara de mis diecinueve años

Como si fuera una mariposa negra

Quiero volar con unas grandiosas alas

Sin que nadie me obligue a bajar

Una vida así estaría bien

Estaría bien…